Santiago del Teide: Don Fernando del Hoyo Solórzano y del Hoyo (1782-1856), cadete de Milicias, hacendado, VI y último Señor de la Villa de Santiago, patrono de su iglesia parroquial, hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Sacramento y subteniente abanderado del Batallón de la Milicia Nacional de La Laguna


     Miembro de una de las familias más ilustres de la isla, don Fernando fue el VI y último Señor de la Villa de Santiago, al abolirse en su época los señoríos jurisdiccionales en España, y el único de ellos que nació en la “Casa del patio” de dicho valle. A diferencia de la mayoría de sus antepasados no fue militar de carrera, pues no pasó de cadete de Milicias, pero sí llegó a ser un importante hacendado y mantuvo el título de patrono de la iglesia parroquial de San Fernando de la citada villa, en la que también fue hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Sacramento. Vivió en la ciudad de La Laguna, en la que fue elegido en un corto período subteniente abanderado del Batallón de la Milicia Nacional. Tuvo una destacada sucesión y sus herederos entablaron varios pleitos para reclamar el pago de deudas.

     Nuestro biografiado nació en la casa señorial de la Villa de Santiago el 24 de octubre de 1782, siendo hijo de don Juan José del Hoyo Solórzano y doña Petronila del Hoyo y Mesa. Seis días después recibió el bautismo en la iglesia de San Fernando de manos de fray Antonio Manuel Villarreal, de la Orden de San Francisco y teniente de cura en propiedad de dicha parroquia, según nombramiento expedido por el obispo de Canarias don José Tarquis Herrera; se le puso por nombre “Fernando Rafael Juan de Capistrano Tomás Domingo Francisco María de Candelaria José” y actuaron como madrinas doña Leonor del Hoyo y doña Isabel Benítez del Hoyo…

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La capilla antigua y la ermita de Ntra. Sra. de la Peña en el barrio de La Hoya (Güímar)

     Este artículo está dedicado a la vida religiosa del barrio de La Hoya, en el municipio de Güímar. Llama la atención que, a pesar de tratarse de un núcleo relativamente pequeño, cuenta con dos templos dedicados a la Virgen de la Peña, una antigua capilla, de escaso tamaño, y una ermita de considerable capacidad, con vocación de iglesia.

     La primitiva imagen de la Virgen de la Peña que se venera en este barrio, de corta talla, pero muy antigua y de gran valor escultórico, probablemente formó parte de un retablo y fue encontrada en la segunda mitad del siglo XIX al derruirse una vieja casa de la familia Galdona, en la troja de la misma (entre la madera que sujetaba las tejas), y durante años se conservó en un salón particular, donde algunos jóvenes comenzaron a hacerle una fiesta informal de carácter casi familiar. Esa primitiva imagen, de unos cincuenta centímetros de altura, es de estilo gotizante y representa el busto de la Virgen María sosteniendo en la mano izquierda al Niño Jesús dormido, mientras con la derecha sostiene un libro abierto. Posiblemente fue elaborada para ser adosada por su parte posterior, que es plana.

     Hacia 1897, una mujer piadosa de la citada familia, doña Concepción Galdona Torres, con motivo de una promesa promovió la construcción de una capilla en la calle principal de La Hoya, para colocar en ella la citada imagen y que se le rindiese culto público, que se levantó gracias a la colaboración de los vecinos, que ayudaron con su trabajo y limosnas; fue bendecida en 1905 y en ese mismo año se celebró su primera fiesta oficial. En 1928, a iniciativa de los jóvenes del lugar, se construyó la enorme espadaña de la capilla, tan ancha como ella, en la que se instaló una campana de grandes dimensiones. En 1967, el Ayuntamiento de Güímar cedió un solar de 200 m2, junto a la plaza del barrio, para construir una nueva ermita de mayor capacidad, con su correspondiente sacristía; al año siguiente comenzó su construcción, que fue llevada a cabo por iniciativa vecinal; y, una vez techada y concluida la estructura del templo, en 1972 fue bendecida por el párroco don Salvador Miralles Pérez, desde cuyo año se comenzó a celebrar Misa en ella, aunque las obras no concluyeron hasta 1979…

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Vilaflor de Chasna-Granadilla de Abona: don Bernardo Antonio García del Castillo y Fumero (1814-1879), militar perpetuado, sargento 2º graduado de Milicias retirado con el fuero entero de guerra, propietario agrícola y alcalde accidental de Granadilla

     Hijo de militar, nuestro biografiado entró por sorteo en las Milicias Canarias, en las que siguió una modesta carrera. Ingresó como soldado en el Regimiento Provincial de Abona, en el que ascendió a cabo 2º y cabo 1º de Milicias; con dicho empleo solicitó la perpetuación en el servicio hasta obtener el fuero de guerra; estuvo movilizado en tres ocasiones en la guarnición de Santa Cruz de Tenerife, durante otros dos años en el cuadro permanente del Batallón de Abona y en otra ocasión en el destacamento que prestaba sus servicios en las playas de la jurisdicción de Granadilla, únicas etapas en las que disfrutó de sueldo; como reconocimiento a su constancia se le concedió el grado de sargento 2º de Milicias y obtuvo su retiro con el fuero entero de guerra, tras haber prestado sus servicios durante 25 años. Al margen de su carrera militar, fue propietario agrícola y desempeñó los cargos de teniente de alcalde y alcalde accidental de Granadilla de Abona.

     Nació en Vilaflor el 12 de febrero de 1814, siendo hijo de don Juan Julián García del Castillo, natural de Granadilla y tambor del Regimiento Provincial de Abona, y doña Vicenta Antonia Fumero Martín Lemus, que lo era de Vilaflor. Seis días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por fray Joseph Correa, presbítero de la Orden de San Agustín, con licencia del beneficiado curado propio don Antonio Esteban Peraza y Ayala, examinador sinodal del Obispado; se le puso por nombre “Bernardo Antonio del Sacramento” y actuó como padrino don Eusebio Francisco Fumero, de dicha vecindad…

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Adeje: Don Marcos Montesinos Armas (1897-1987), cura regente de Vallehermoso, coadjutor de El Golfo y Guía de Isora, cura ecónomo de Fuencaliente, párroco propio de Adeje durante 28 años, arcipreste de Granadilla de Abona, cura regente de Agulo, capellán de las Concepcionistas de Garachico y Canónigo Honorario de la Catedral

     Tras cursar los Estudios Primarios en Agulo, nuestro biografiado ingresó en el Seminario Diocesano de Tenerife, donde cursó la carrera eclesiástica. Después de su ordenación sacerdotal fue nombrado cura regente de Vallehermoso, coadjutor de El Golfo (Frontera) y Guía de Isora, y cura ecónomo de Fuencaliente. Luego obtuvo en propiedad, por oposición, la parroquia de la villa de Adeje, que regentó durante más de 28 años, en los que también fue nombrado arcipreste de Granadilla de Abona y celebró sus Bodas de Plata sacerdotales. Posteriormente ejerció como cura regente en su pueblo natal, Agulo; y, tras celebrar sus Bodas de Oro sacerdotales, fue nombrado canónigo honorario de la Catedral de La Laguna. Al final de su vida recibió el nombramiento de capellán de las Religiosas Concepcionistas de Garachico y vivió sus últimos años en la Residencia de Ancianos del “Hospital Ntra. Sra. de la Concepción” de dicha villa, donde falleció.

     Don Marcos nació en el pueblo gomero de Agulo el 17 de agosto de 1897. Días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Marcos de dicha localidad. Cursó los estudios primarios en la escuela pública de niños de su pueblo natal, con el maestro don Francisco Ascanio y Ascanio. Luego, atraído por una profunda vocación religiosa, en el año 1912 ingresó como alumno interno en el Seminario Conciliar de Tenerife, donde cursó su carrera eclesiástica. Fue ordenado de Presbítero el 6 de abril de 1924…

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Arafo: Don Alejandro Pérez García (1866-1938), guardia provincial, sargento de Infantería, tallador de quintos en los Ayuntamientos de Arafo y Güímar, carrero, propietario agrícola y ventero

     Miembro de una familia de agricultores, nuestro biografiado comenzó trabajando como jornalero para luego seguir una modesta carrera militar, que inició como soldado de Infantería para, después de ejercer durante dos meses como guardia provincial de 2ª, ir ascendiendo a soldado de 1ª, cabo 2º y sargento de Infantería; con este último empleo actuó como tallador de quintos en los ayuntamientos de Arafo y Güímar, así como delegado de la autoridad militar en el primero de ellos. Al margen de su actividad militar, desde el punto de vista profesional, fue carrero y propietario agrícola, además de regentar una venta con su esposa y su hija. Tuvo una destacada sucesión.

     Nació en Arafo el 23 de noviembre de 1866, siendo hijo del albañil don Francisco Pérez Albertos, natural de Santa Cruz de Tenerife pero oriundo de dicho pueblo, y doña María García y García, que lo era de la localidad sureña. Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Degollado por el Lcdo. don Claudio Marrero Delgado, “primer Cura Párroco” de la misma; se le puso por nombre “Alejandro Juan” y actuó como madrina doña Candelaria García, natural de Güímar y soltera…

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Güimareros en las Guerras de Cuba (1868-1898)

     Muchos han sido los trabajos que han puesto de manifiesto los estrechos lazos existentes entre Canarias y América, pero a pesar de ello sólo ha aflorado la punta del iceberg, pues sin duda aún queda mucha información en los archivos existentes a ambos lados del Océano Atlántico de una integración canario americana que ya dura cinco siglos. Con el presente trabajo sólo pretendemos que se conozca mejor la aportación canaria a la Historia de América, aunque sea desde una óptica local y centrada exclusivamente en la Independencia cubana. Sobre los canarios en Cuba se posee una documentación extensa, pues el contingente canario que emigró a dicha isla tuvo un mayor peso demográfico que en otros lugares de América. Centrándonos en la Guerra, muchos canarios ya se encontraban en Cuba cuando estalló el movimiento insurreccional y allí tomaron partido por uno u otro bando contendiente; la mayoría se alinearon con el Ejército español, pero un colectivo nada despreciable lo hizo con el Ejército libertador o mambí. Además, muchos canarios acudieron a dicha Guerra desde España, como militares de reemplazo o como oficiales profesionales.

     Este artículo está dedicado a la presencia de los hijos de Güímar en dicha Guerra, en algún caso, desde las filas de la prensa, como hizo don Miguel Espinosa Hernández. Aparte de los soldados de reemplazo, destinados a la guerra por sorteo, fueron numerosos los oficiales güimareros que se incorporaron al Ejército español en Cuba, la mayoría de los cuales solicitaron su pase al mismo con carácter voluntario, con el fin de lograr ascensos y mejoras en su carrera militar; nueve combatieron en dicha isla durante la “Guerra de los Diez Años” (1868-1878), en la que uno murió; los otros ocho lo hicieron también en la “Guerra Chiquita” (1879-1880) y en otros brotes revolucionarios posteriores, período en el que murieron dos de ellos; y otros dos participaron en la “Guerra de Independencia” (1895-1898). Sólo conocemos a tres güimareros que se enrolaron en las fuerzas independentistas de Cuba, en las que alcanzaron cierta graduación, aunque probablemente no fueron los únicos, pero ellos nos sirven de muestra de que no todos los canarios que vivían en dicha isla en el momento de la Guerra de Independencia lucharon a favor de España. Aunque probablemente fueron más, también tenemos información de ocho güimareros fallecidos durante las campañas de Cuba o a consecuencia de las mismas. Finalmente, de los numerosos soldados nacidos en este municipio que combatieron en Cuba y fueron repatriados, sólo conocemos a otros 19, la mayoría por la prensa de la época, aunque seguro que no fueron todos los que participaron en dicha contienda bélica; de ellos, solo dos murieron después de 1960, por lo que llegaron a percibir una pensión extraordinaria del Estado…

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Candelaria: Don Abelardo Nóbrega y González (1850-1920), sochantre, notario público eclesiástico, tallador de quintos, maestro interino, auxiliar del recaudador de Contribuciones, agente ejecutivo de Pósitos, secretario de los Ayuntamientos de Candelaria, Tacoronte, Güímar y Garachico y corresponsal de El Progreso

     Este inquieto y polifacético personaje fue estudiante de Magisterio y luego se estableció en Candelaria, donde contrajo matrimonio y desempeñó diversos empleos públicos: escribiente de la secretaría municipal, secretario interino del Ayuntamiento y del Juzgado municipal, sochantre y notario público eclesiástico de la parroquia de Santa Ana, tallador de quintos, agente recaudador de cédulas personales y maestro interino. Además, fue secretario del Ayuntamiento de Tacoronte, auxiliar del agente ejecutivo de Contribuciones del Sureste de Tenerife, secretario del Ayuntamiento de Güímar, auxiliar de la Recaudación de Contribuciones de la zona de Santa Cruz de Tenerife, agente ejecutivo de los créditos de Pósitos, secretario del ayuntamiento de Garachico durante por lo menos nueve años, elector contribuyente, corresponsal de El Progreso en dicha villa y vicepresidente de la Asociación de Secretarios de Ayuntamiento del Partido de Icod.

     Nació en la ciudad de La Laguna el 30 de marzo de 1850, siendo hijo de don Atanasio Nóbrega y Abad, natural de Las Palmas de Gran Canaria, oriundo por su madre de Madeira y “Notario principal Castrense de esta Subdelegación”, y su segunda esposa doña Severina González Rivero, que lo era de Tacoronte, pero ambos vecinos de la ciudad de los Adelantados. El 2 de abril inmediato fue bautizado en la parroquia del Sagrario Catedral, “señalada para la castrense”, por el presbítero don Domingo Franchy, cura párroco castrense de dicha ciudad; se le puso por nombre “Abelardo Juan Crimaco María del Rosario” y actuó como padrino su hermano de padre don Atanasio Nóbrega y Valido…

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Granadilla de Abona-San Miguel de Abona: Don Juan Gómez del Castillo (1778-1848), propietario agrícola, cadete de Milicias propuesto para subteniente, diputado del común, síndico personero, diputado 1º y alcalde real de San Miguel de Abona


     Miembro de una familia de propietarios agrícolas, nuestro biografiado ingresó como cadete en el Regimiento de Milicias Provinciales de Abona, donde prestó sus servicios durante más de una docena de años, pero no mostró una gran vocación militar y ello limitó su carrera, a pesar de lo cual fue propuesto para el empleo de subteniente de Milicias, que no llegó a obtener. No obstante, su desahogada situación económica le permitió gozar de cierto prestigio social en San Miguel de Abona, donde contrajo matrimonio y se estableció, por lo que fue elegido varias veces para los cargos de diputado del común, síndico personero y diputado 1º del Ayuntamiento, así como alcalde real de dicho término en dos ocasiones.

     Nació en Charco del Pino (Granadilla de Abona) el 2 de mayo de 1778, siendo hijo de don Antonio Gómez del Castillo y doña María Hernández González. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua de Granadilla por el cura párroco don Francisco Cruz Alayón y Salcedo; se le puso por nombre “Juan Manuel” y actuó como padrino don Mateo Fonte del Castillo…

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Guía de Isora: Sor Sixta de San Vicente Pérez González (1856-1930), religiosa lega dominica del Monasterio de clausura de Santa Catalina de Siena en La Laguna

     Este artículo está dedicado a una mujer sencilla, nacida en el seno de una familia de agricultores, labor en la que trabajó en su adolescencia y juventud. Luego, llevada de una profunda vocación religiosa y siendo ya mayor de edad, ingresó en el Monasterio de Santa Catalina de Siena de La Laguna, donde profesó como dominica, pero al carecer de dote solo lo pudo hacer como religiosa lega, permaneciendo el resto de su vida en dicho convento de clausura como hermana de obediencia, exenta de coro, pero volcada en el servicio a su comunidad, sobre todo en las labores domésticas.

     Nuestra biografiada nació en Guía de Isora el 21 de agosto de 1856, siendo hija de don Julián Pérez Hernández y doña Josefa González Alonso. El 28 de ese mismo mes fue bautizada en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Luz por don Juan Espinosa y Salas, cura párroco de la misma; se le puso por nombre “Sixta María de los Dolores” y actuó como madrina doña María Pérez González…

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La religiosidad, la vida social y la situación económica en el municipio de Arona, según la Santa Misión de 1965

     Hace poco más de medio siglo, en 1965, se celebró una Santa Misión en la isla de Tenerife, una vez concluidas las realizadas en las demás islas de la Diócesis Nivariense. Después de un asesoramiento previo, el obispo de la Diócesis, don Luis Franco Cascón, dispuso que se celebrara dicha Misión empezando por el Sur de la isla y siguiendo un orden geográfico, desde la parroquia de Santiago del Teide hasta la de Barranco Hondo. Tuvo lugar entre la segunda semana de mayo y la segunda de julio, evitando la época de la zafra del tomate, que solía trastocar la vida en el Sur al ocasionar un considerable trasiego de personas, dedicadas en esos meses casi exclusivamente a dicho trabajo, “de día y de noche sin descanso”. Al final de la campaña se tuvo que hacer una ligera variación, para que no coincidieran las fiestas patronales de San Pedro de Güímar con la Santa Misión. Pero resultó interesante el que el Valle de Güímar quedase para el final, con el fin de que la concentración que se planteaba en Candelaria como clausura estuviese más nutrida, como así ocurrió. La dirección de esta campaña misional fue encomendada por el citado obispo a un prestigioso sacerdote jesuita, el padre Sebastián Puerto, director del Centro Misional del Beato Juan de Ávila, en Montilla, a quien acompañarían otros siete padres jesuitas de la Península, más cuatro padres paúles y dos dominicos de Candelaria. Con algo más de un mes de anticipación se desplazó a esta isla el director, con el objetivo de conocer el terreno, tomar contacto con todos los párrocos de cada Arciprestazgo y planear la Santa Misión según las necesidades de cada parroquia, lo que motivó la confección de un estudio sociológico previo en cada una de ellas. La idea que presidió el plan fue “que no quedara ningún grupo de personas, algo notable, sin que llegara a él la gracia de la palabra de Dios”; por ello, dicha misión se extendió a un total de 73 centros, entre parroquias y barrios.

     El municipio de Arona estaba constituido por numerosos núcleos de población y contaba por entonces con tres parroquias, una de ellas muy reciente: San Antonio Abad (creada en 1796), San Lorenzo Mártir del Valle de San Lorenzo (creada en 1929) y Nuestra Señora del Carmen de Los Cristianos (creada en 1963), que reunían una población de hecho de 1.401, 2.497 y 2.896 habitantes, respectivamente. Se establecieron centros misionales en las tres parroquias, así como en los barrios de Los Frailes, Las Galletas, Buzanada y Cabo Blanco, donde a falta de templos, o por su escasa capacidad, se utilizaron los cines y algunos salones de empaquetado. A continuación, vamos a analizar como tuvo lugar la Santa Misión en este municipio, tal como fue descrita por los propios misioneros jesuitas que la llevaron a cabo en cada uno de dichos centros misionales (parroquias o barrios), lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa y social, así como la situación económica, en los distintos núcleos que integraban el término municipal, con datos a veces muy curiosos…

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