Fasnia: Don Domingo (González) Chico (1769-1849), propietario agrícola y ganadero, comprometido con la creación de la parroquia de San Joaquín y la construcción de la nueva iglesia, apoderado, diputado de abastos, síndico personero y alcalde real del Ayuntamiento

Nuestro biografiado, propietario agrícola y ganadero, fue uno de los vecinos que promovieron el expediente para elevar a parroquia la antigua ermita de San Joaquín, contribuyendo también a la construcción de la nueva iglesia parroquial. Además, gracias al prestigio de que llegó a gozar entre sus paisanos, éstos lo eligieron para que desempeñase diversos cargos públicos en el nuevo Ayuntamiento de Fasnia, a lo largo de un cuarto de siglo: apoderado para el Cabildo abierto, regidor, síndico personero, alcalde real y diputado.

Nació en el pago de Fasnia el 18 de noviembre de 1769, siendo hijo de don Bartolomé (González) Chico y doña Bárbara González. El 13 de diciembre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista de Arico por el sacerdote franciscano fray José Antonio Truxillo, con licencia del cura párroco don José Nicolás Valladares; se le puso por nombre “Domingo” y actuó como padrino don Juan Rodríguez, de la misma naturaleza y vecindad. A lo largo de su vida fue conocido con el apellido compuesto “González Chico” o, más frecuentemente, con el simple “Chico”, que fue el que continuó su descendencia. …

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La Cofradía de las Ánimas Benditas de la parroquia de San Joaquín de Fasnia (1796-1836)

La parroquia de San Joaquín de Fasnia fue erigida por auto del obispo don Antonio Tavira y Almazán fechado el 29 de enero de 1796, comenzó a regir el 19 de marzo de dicho año y tuvo su primera sede en la Iglesia Vieja. En el decreto de mandatos dado dicho prelado el 13 de ese último mes, se dispuso que se creasen dos Hermandades, la del Santísimo Sacramento y la de la Misericordia. Si bien sí se creó la primera, no ocurrió lo mismo con la segunda, que fue sustituida por una Cofradía de Ánimas; además se crearía una Hermandad del Santísimo Rosario.

En este artículo nos vamos a centrar en la Cofradía de las Ánimas Benditas, que se mantuvo en esta parroquia por lo menos desde 1796 hasta 1836. Tenía como cometido la compasión por aquellos que se habían quedado a mitad de camino entre el Cielo y el Infierno, en el Purgatorio, encargando misas y plegarias, tanto para sus miembros como para los que no tuviesen capacidad económica suficiente para dejar misas por su alma, con el fin de liberarlas y que pudiesen alcanzar la Gloria Eterna, dejando de vagar en pena. Los rezos y oficios comenzaban tras una llamada con un toque especial de campana, el toque de Ánimas, una hora después del Ángelus vespertino. La cofradía aseguraba un número determinado de misas a cada cofrade que muriese y los cirios o velas en su entierro. Asumía además un oficio de aniversario, que se fijaría a comienzos de noviembre, así como la celebración de misas de sufragios generales por los difuntos todos los lunes de cada semana, en el altar de Ánimas que existía en la parroquia, aunque luego, por falta de limosnas, esas misas se reducirían a una al mes; la Cofradía debía pagar tanto los gastos del párroco como de la cera utilizada en esos oficios y a todos ellos estaban obligados a asistir los cofrades. Sus componentes también salían a las calles y a las casas por cuadrillas a pedir limosnas, sobre todo los días anteriores al de los Difuntos y durante noviembre, con el fin de cubrir sus gastos, haciendo oraciones por quien se lo solicitase o cantando algunas canciones, a modo de “rancho de ánimas”. También obtenían ingresos por participar sus cofrades portando velas en los velatorios y entierros, o por amortajar a los difuntos, para con esto dar buen entierro a otros pobres cuyas familias no pudiesen costearlo. Se comprometía así esta Cofradía a pagar el amortajamiento al indigente, así como al campanero y al enterrador, y de celebrar una o dos misas por la intención de aquella alma…

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Fasnia: Don Manuel Chico Cruz (1901-1972), maestro nacional, afiliado a la Federación Tinerfeña de Trabajadores de la Enseñanza y al Sindicato Español del Magisterio de Falange, somatenista y presidente fundador del Comité local Acción Popular Agraria

Tras concluir la carrera de Magisterio, nuestro biografiado fue nombrado maestro interino de La Zarza, donde ejerció durante seis meses, y Sabina Alta (Fasnia), algo más de dos años y medio; por entonces también se afilió al Somatén Armado de Fasnia. Luego ejerció como maestro interino en Tijoco (Adeje), durante siete meses y medio, y de nuevo en La Zarza, poco más de un año; en este último destino se afilió a la Federación Tinerfeña de Trabajadores de la Enseñanza (por lo que sería depurado) y fue cofundador y primer presidente del Comité local Acción Popular Agraria de Fasnia. Luego pasó, también como interino, a la escuela del pago de Franceses (Garafía), donde permaneció durante más de siete años y también fue profesor de adultos; por entonces se afilió al Sindicato Español del Magisterio (S.E.M.) de Falange. Luego ejerció un par de cursos en la enseñanza privada, como profesor del Colegio “San Ildefonso” de la Orotava. Volvió al Magisterio público como maestro interino de Las Manchas, aunque solo durante unos meses. Posteriormente, tras superar la correspondiente oposición, fue nombrado, sucesivamente, maestro propietario provisional de Isora (Valverde), durante nueve meses; La Vera (La Orotava), dos años; San Andrés (Santa Cruz de Tenerife), ocho meses; y Erese (Valverde), dos cursos. Finalmente, desempeñó, como propietario definitivo, las escuelas de Arico el Viejo, durante diez años, y La Hidalga (Arafo), otros ocho años, hasta su merecida jubilación.

Nació en Fasnia en el 4 de agosto de 1901, siendo hijo de don Manuel Chico Díaz y doña Efigenia Cruz Díaz, naturales y vecinos del mismo pueblo. El 26 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Joaquín por el cura ecónomo don Trino Antonio Expósito Hernández; se le puso por nombre “Manuel” y actuaron como padrinos don León Cruz y doña Servanda González, de la misma vecindad…

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Las antiguas fiestas patronales de Fasnia en honor de San Joaquín, celebradas hace más de un siglo

Las fiestas patronales del municipio de Fasnia son las dedicadas a San Joaquín, titular de su antigua ermita y luego de su parroquia, que se celebran tradicionalmente el tercer domingo de agosto. Son tan antiguas como la presencia de esta imagen en Fasnia, desde que se construyó la primera ermita en su honor a mediados del siglo XVII, antes de 1665. En esa primera etapa, era el mayordomo de la ermita de San Joaquín el encargado de su mantenimiento y de organizar la festividad anual del Patrono, en colaboración con el capellán encargado de celebrar en ella las misas en los días de fiesta. Dicho templo había sido dotado por la güimarera doña María Rodríguez de Guasa, quien murió soltera, dejando a la ermita dos fanegadas de tierra que poseía en el Lomo del Santo (en la Montaña de Fasnia y junto al camino real) y en la Fuente Nueva; dichas fincas tierras fueron dadas en tributo a lo largo del siglo XVIII, para con su renta cubrir los gastos de mantenimiento, las celebraciones de misas y su función anual.

Tras la segregación de la parroquia de San Joaquín en 1796, continuó sirviendo de parroquia la vieja iglesia, hasta que en 1800 se bendijo el nuevo templo parroquial en su ubicación actual. En esta nueva etapa, los gastos de las fiestas patronales, sobre todo la misa solemne y la procesión, tuvieron que ser asumidos por los feligreses de la misma. Así, entre las distintas contribuciones eclesiásticas con que estaban gravados los vecinos de Fasnia, en 1805 debían contribuir al cura párroco con “400 reales para la fiesta del patrón San Joaquín”, según recogía la Estadística de Escolar y Serrano.

Inicialmente las fiestas se limitaban a los actos religiosos: misa y procesión. Como curiosidad, en 1841 el párroco beneficiado de Güímar presidió por primera vez la función del patrono San Joaquín; en 1843 la festividad fue aplazada y se produjeron diversos incidentes, al negarse a reconocer el nuevo párroco de Fasnia las prerrogativas del beneficiado de Güímar; desde finales del siglo XIX tuvo que asistir a la fiesta la Guardia Provincial y luego la Guardia Civil, para mantener el orden público; en 1906 se produjo un nuevo aplazamiento de la fiesta de San Joaquín, lo que ocasionó nuevos incidentes; en 1910 las fiestas, organizadas por don Martín Esquivel Díaz, destacaron por sus adornos; en 1911 ya hay constancia de que se celebraron actos populares; en 1917 la iglesia llegó a tal estado de ruina que el alcalde prohibió la celebración de oficios religiosos e, incluso, se suprimió la fiesta anual en honor de San Joaquín; y en 1918 se desplomó la  iglesia con motivo de un fuerte temporal, por lo que, previo acondicionamiento, durante 15 años sirvió como iglesia provisional la reducida sacristía…

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Fasnia-Güímar-Arico: Don Juan Cabrera Alvarado (1878-1948), carpintero de ribera, agricultor, tonelero, relojero, vocal del Comité Republicano de Fasnia, presidente de comunidades de explotación de aguas y maestro de carpinteros

Este hijo de Fuerteventura se estableció en su juventud en Santa Cruz de Tenerife, donde aprendió el oficio de carpintero de ribera, que luego desarrolló en la costa de Fasnia y Arico, donde construyó por lo menos siete barcos: “San Blas”, “Virgen de Abona”, “San Pedro de Abona”, “Amelia”, “La Paloma”, “La Merced” y un yate. Asimismo, como maestro carpintero también ejerció en La Zarza y El Escobonal, donde se estableció con su familia. Simultáneamente, trabajó como agricultor, tonelero y relojero. Además, desempeñó algunos cargos, pues fue vocal del Comité Republicano de Fasnia y presidente de las comunidades de explotación de aguas «Barquito de la Quebrada» y “Los Cazadores” de dicho municipio. Casado en La Zarza, tuvo una amplia sucesión, transmitiendo a siete de sus hijos el oficio de carpintero.

Nació en el caserío de El Membrillo en Betancuria (Fuerteventura) el 4 de abril de 1878, siendo hijo de don Antonio Cabrera Pérez, jornalero natural de dicho lugar, y doña María San Diego Alvarado, que lo era de Pájara (Fuerteventura). Cuatro días después fue inscrito en el Registro Civil de dicho municipio y luego fue bautizado en la iglesia matriz de Santa María de Betancuria. Fueron sus abuelos paternos: don Juan Cabrera, natural de Betancuria, y doña Paola Pérez, ambos domiciliados en la Vega de Río Palmas; y los maternos: don José Alvarado y doña María del Pino Rodríguez, ambos naturales de Pájara…

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Las antiguas dependencias de la parroquia de San Joaquín de Fasnia, su descripción y la del término municipal a mediados del siglo XIX, por el Dr. Agustín Díaz Núñez

El sacerdote güimarero don Agustín Díaz Núñez, que fue beneficiado propio de Güímar y vicario-arcipreste del Sur de Tenerife, trabajó intensamente en los archivos parroquiales y dio a la luz cuatro publicaciones, en dos de las cuales se ocupó de la parroquia y del término municipal de Fasnia, en sendos capítulos. En este artículo nos vamos a centrar en esas reseñas históricas, con sus respectivas descripciones, ambas de mediados del siglo XIX, una de 1850 y otra de 1865.

En su libro “Noticia de la Iglesia parroquial matriz del Apóstol San Pedro, Beneficio curado y Vicaría foránea de Güímar”, publicado en 1850, don Agustín estudió las distintas parroquias de su Vicaría, destacando en la de Fasnia cómo se produjo la segregación parroquial y recalcando, sobre todo, su dependencia de Güímar, que era una de sus mayores obsesiones, apoyándose en el expediente elaborado para declararla como hijuela de esa parroquia; solo al final señala sus límites. En 1865, poco antes de su muerte, el mismo Dr. Díaz Núñez, en su interesante libro “Memoria cronológica del establecimiento, propagación y permanencia de la religión Católica Apostólica Romana en Islas Canarias”, reiteró nuevamente los argumentos en que se apoyó para lograr la confirmación de la matriz y mantener las prerrogativas del Beneficio de Güímar sobre la parroquia de Fasnia, aunque todavía más documentados; para ello, analizó nuevamente, de forma exhaustiva, la antigua dependencia de la jurisdicción y el pleito por ella entre las parroquias de Arico y Güímar, la elevación de su ermita a parroquia y el reconocimiento de la de Güímar como matriz; luego describió la parroquia de San Joaquín, así como los aspectos generales de toda su jurisdicción: el templo parroquial, los pagos, los servicios públicos, la producción del término y sus límites.

El autor, don Agustín Díaz Núñez (1796-1866), fue una de las personalidades más influyentes del clero tinerfeño de su época. Fue Bachiller, Licenciado y Doctor en Sagrada Teología, examinador sinodal, juez en las oposiciones a parroquias vacantes, orador sagrado y escritor. Desempeñó los cargos de capellán y confesor de monjas del Monasterio de Santa Catalina de Sena de La Laguna, mayordomo de fábrica y beneficiado curado propio de la parroquia de San Pedro Apóstol de su Güímar natal, comisionado en pleitos ante el Tribunal de Espolios y Vacantes del Obispado, primer vicario eclesiástico del Sur de Tenerife, luego transformado en el primer arcipreste juez eclesiástico de Güímar y su partido, miembro de la Junta Municipal de Sanidad y de la Junta Municipal de Beneficencia, vocal-secretario de la Comisión Local de Instrucción Primaria, cofundador de la primera banda de música de dicha localidad y mayordomo de la Virgen del Socorro. Publicó cuatro otras religiosas, dos de carácter histórico y de considerable extensión e interés, que ya hemos mencionado, y otras dos más modestas, aunque no por ello menos valiosas, una oración fúnebre y una novena. Después de su muerte, el Ayuntamiento de su villa natal dio su nombre a la calle en la que nació y vivió, en reconocimiento a sus excepcionales méritos personales…

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Las graves dificultades económica y políticas del municipio de Fasnia a comienzos del sexenio revolucionario (1868-1872)

En este artículo nos vamos a ocupar de las vicisitudes sufridas por el Ayuntamiento de Fasnia en los primeros cuatro años del Sexenio Revolucionario, entre 1868 y 1872: los relevos en el Ayuntamiento; su organización interna; las juntas municipales; la celebración de las sesiones; las juntas locales existentes; los empleados y las dependencias municipales; la actividad municipal cotidiana; la creación de una Junta Local de gobierno en 1868, que solo duró un mes, pero en los que se enfrentó con el párroco, el alcalde, el juez de paz y sus suplentes; y las graves dificultades económicas por las que atravesó el pueblo y el Ayuntamiento en esos años, que se prolongarían en los siguientes y acabaría provocando que Fasnia se quedase durante dos años sin corporación municipal y con el Ayuntamiento cerrado.

Según los datos del censo de 1860, recogidos en el Diccionario de Pedro de Olive, el municipio de Fasnia contaba con 1.817 habitantes, agrupados en 2 lugares (Fasnia y La Zarza), 2 aldeas (Sabina Alta y Sombrera), 3 caseríos (La Crucita, Lomo de los Pinos y La Vera), 3 chozas u hogares aisladas (Archifira, Chiñoa y Valencia), 1 casa de labranza (La Fuentecilla) y 1 almacén (Roque de Fasnia). El conjunto de edificios se elevaba a 343, de ellos 313 de un piso y 30 de dos, a los que habría que sumar 156 cuevas-vivienda u hogares. En dicho año, el 94,5 % de la población era analfabeta, pues sólo 67 habitantes sabían leer y escribir (el 3,68 %), a los que se añadían 33 que sabían leer pero no escribir, siendo más ilustrados los hombres que las mujeres. La población vivía de la agricultura y el pastoreo. Desde el punto de vista militar, el distrito correspondía por entonces a la Sección Ligera Provincial de Abona, en la que tenían que prestar servicio 3 soldados, elegidos por sorteo, para cubrir las bajas de las Milicias Canarias.

Al comienzo del periodo estudiado, el término municipal contaba con Ayuntamiento, Juzgado de Paz (transformado tres años más tarde en Juzgado Municipal) escuelas elementales (una de cada sexo), cartería, cementerio municipal y parroquia (la de San Joaquín). El abastecimiento de agua potable se limitaba a la obtenida en fuentes y manantiales. Los únicos caminos eran el Real, que comunicaba con los otros pueblos de las isla, y varios verticales que permitían el acceso a los distintos pagos, uno de los cuales también se dirigía a Los Roques y otro a La Orotava. Como curiosidad, era uno de los pocos municipios de Tenerife que carecía por entonces de montes públicos, que habían sido expoliados. La gestión municipal estuvo marcada por las dificultades, pues la crisis económica de la cochinilla envolvió a este pueblo, como a todo el Sur de la isla, hipotecando el normal desarrollo de las labores públicas. Los vecinos se vieron obligados a emigrar y los políticos trataron de librar sus responsabilidades ante la incapacidad de los recursos públicos…

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Fasnia: Don Rudesindo Chico González (1915-1998), maestro nacional, cabo habilitado para sargento de Artillería, secretario del Taller Escuela “Virgen de las Nieves”, presidente de la comunidad de aguas “La Providencia” de Fasnia, de la Asociación de Cazadores de la isla de La Palma y de varias mesas electorales

Nuestro biografiado obtuvo el título de Bachiller en el Instituto de La Laguna y fue socio de la Sociedad Cultural “Primero de Febrero” de Fasnia, en la que actuó como actor aficionado. Luego, como perteneciente al reemplazo de 1936, fue movilizado con motivo de la Guerra Civil, prestando sus servicios como artillero 2º, cabo y cabo habilitado para sargento de Artillería, tanto en Tenerife como en la Península; por entonces publicó un artículo patriótico en la prensa tinerfeña. Una vez licenciado, obtuvo el título de Maestro tras un curso de capacitación, gracias a su título de Bachiller, y comenzó a ejercer como maestro interino en Mazo, Tiguerorte y Realejo Bajo; luego, tras superar la correspondiente oposición, fue propietario provisional de las escuelas de niños de Barlovento, San Andrés y Sauces, La Cisnera (Arico) y Lomo de Arico. Posteriormente, ya como propietario definitivo, ejerció durante un curso en Vilaflor, dos en Araya de Candelaria, cuatro en Breña Baja y 25 en Santa Cruz de La Palma. Durante su actividad docente, también fue director de la Mutualidad Escolar “San Andrés Apóstol” de San Andrés y Sauces; responsable del centro de alfabetización de Vilaflor; y secretario del Taller Escuela “Virgen de las Nieves” de la capital palmera. Además, fue presidente de la comunidad de aguas “Sociedad civil «La Providencia»” de Fasnia; presidente de la Asociación de Cazadores de la isla de La Palma (Zona Norte); y presidente de varias mesas electorales.

Nació en Fasnia el 9 de julio de 1915, a las ocho de la noche, siendo hijo de don Domingo Chico Díaz y doña Dominga González Tejera. El 25 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Joaquín por el cura párroco don Luis Navarro y Nóbrega; se le puso por nombre “Rudesindo Ángel Cenobio” y actuaron como padrinos don Ángel González Chico, viudo, natural y vecino de Fasnia, y doña Antonia Marrero Díaz, soltera, natural de Arico y vecina de Fasnia, siendo testigo don Nicanor González, de la misma vecindad…

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Fasnia: Don Ángel Díaz Espinosa (1844-1896), escribiente militar, sargento 1º de Milicias condecorado y premiado, tallador de quintos del Ayuntamiento de Fasnia, secretario del Juzgado Municipal, secretario fundador del Comité Reformista local y comerciante

Natural de la capital tinerfeña, nuestro biografiado prestó sus servicios durante 15 años en el Batallón Ligero Provisional de Canarias, de guarnición en Santa Cruz de Tenerife, en el que ejerció durante la mayor parte de ese tiempo de escribiente en las oficinas; como enganchado con premio movilizado, ascendió desde soldado hasta sargento 2º de Milicias y se le concedió una Cruz del Mérito Militar, el grado de sargento 1º y un premio de constancia. Luego, al establecerse en Fasnia pasó al Batallón Ligero Provincial de Abona, donde sirvió durante cinco años también enganchado y en situación de provincia, en los que ascendió a sargento 1º y se le concedió otro premio de constancia. Además, en dicho pueblo sureño, en el que vivió los últimos 15 años de su vida y falleció prematuramente, desempeñó diversos cargos: tallador de quintos en el Ayuntamiento; secretario del Juzgado Municipal durante casi tres años, uno como titular y el resto como acompañado; y secretario fundador del Comité Reformista local, aunque antes había sido fusionista. También trabajó en dicho pueblo como comerciante. Estaba casado, pero no tuvo sucesión.

Nació en Santa Cruz de Tenerife el 31 de octubre de 1844, siendo hijo de don Bruno Lorenzo Díaz Santos, natural de la Villa de La Orotava y oriundo por su madre de Valencia, y doña Candelaria (Petra) Espinosa Rodríguez, que lo era de la capital tinerfeña y oriunda por su madre de Taganana. El 14 de noviembre inmediato fue bautizado en la iglesia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción por el presbítero don Lorenzo Siverio, con licencia del beneficiado rector servidor don José González; se le puso por nombre “Ángel Felipe de los Santos” y actuaron como padrinos don Felipe González Delgado, natural de La Guancha, y doña Ángela Pérez, que lo era de dicha villa…

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Las antiguas hermandades y cofradías de la parroquia de San Joaquín de Fasnia: Santísimo Sacramento, Rosario y Ánimas

Desde la creación de la parroquia en 1796, hasta bien avanzado el siglo XIX, funcionaron en la parroquia de San Joaquín dos Hermandades, la del Santísimo Sacramento y la del Santísimo Rosario, además de la Cofradía de las Benditas Ánimas. Así se afirmaba en el informe facilitado el 10 de septiembre de 1805 por el párroco don Juan Evangelista Martínez Texera, recogido en la Estadística de Escolar, en el que se indicaba que en la parroquia de San Joaquín: “Las cofradías de Animas, Santísimo y Rosario, datan de la erección de la parroquia y se sostienen con las limosnas de los fieles”. En el inventario de 1798 ya figuraban en el templo: “dos mecitas de pino una de nrâ Srâ del Rosario y otra de la Hermd. del Smô Sacramto. ambas de pino pa. el uso de las Hermandades”; y “a los lados del Altar mayor dos cubos o candeleros grandes de tea donde ponen los estandartes de las Hermes. con sus pies de lo mismo”; además, en la iglesia habían “cinco arcas de pino nuevas una de la Hermandd. del Smô y otra de su Cofradia, otra de la de nrâ Srâ del Rosario y otra de su Cofradia, y otra de la cofradia de Animas todas con sus pestilleras correspondtes”. Varias décadas después, en el inventario de 1834 figuran en la iglesia de San Joaquín: “Siete cajones de cofradias &a. y en uno de estos cajones se halla la ropa de la Iga. por esta no tener Sacristia”. Asimismo, en el inventario de 1924, entre los enseres que se habían salvado del hundimiento del templo continuaban figurando: “Dos bancos de madera para los fieles o hermandades, en regular estado”.

Siempre sobrevivieron con las limosnas de puertas que juntaban los propios hermanos o cofrades en el casco y los barrios, así como con otras cantidades que dejaban los vecinos de promesa, aunque existían serias dificultades para cobrarlas. Las Hermandades asistían a las principales festividades y acontecimientos religiosos que se vivían en el pueblo. Así, el 1 de noviembre de 1800, tras la bendición del nuevo templo parroquial, “se conduxo el SSmô. Sacramto. en prosecion con asistencia de las Vene. Hermandades, del SSmô. y la del SSmô. Rosario, con la mayor pte. del Pueblo, y de Dn. José Texera su actual Alce.”. Ocasionalmente, las dos hermandades también acompañaban en el entierro de aquellas personas que estuviesen ligadas a ambas. Solo se conserva un incompleto primer libro de cuentas de la “Cofradía del SSmô Sacramto. de la Parroql. del S. S. Joaqn. del Lugar de Fasnia”, aunque abarca exclusivamente el período de 1796 a 1837. Asimismo se conserva un cuaderno que contiene las cuentas de la “Cofradia de Ntra. Señora del Santisimo Rosario” y otro de las cuentas de la “Cofradia de las Animas Benditas de Fasnia”, pero en ambos casos solamente del período 1832-1836…

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