El “Homenaje al árbol” celebrado en Guía de Isora en 1921, en el marco de las fiestas patronales

En el año 1915 se celebró una “Fiesta del árbol” en Guía de Isora, de la que ya nos ocupamos en un artículo anterior. Seis años más tarde se organizó otro “Homenaje al árbol”, en el marco de las Fiestas Patronales del mes de septiembre y como uno de sus principales actos, junto a una exposición artística regional y a la bendición de la torre de la iglesia parroquial, hace justo 101 años.

Considerado el acto más culto de los incluidos en el programa en las fiestas patronales de 1921, se celebró el 18 de septiembre, a partir de las cuatro de la tarde, y en él destacaron las intervenciones de don Francisco Arroyo, administrador de Correos de dicha localidad; don Manuel Gandarias Blanco, juez de primera instancia e instrucción de Santa Cruz de Tenerife; y don Heraclio Sánchez Rodríguez, canónigo magistral de la Catedral de La Laguna y profesor de Derecho Canónico en la Universidad de dicha ciudad, quien por la mañana había procedido a la bendición de la torre de la iglesia. Además, los inquietos isoranos don Francisco Alonso Ferrer y don Manuel González Jordán leyeron sendos trabajos de otros dos personajes: don Manuel Álvarez Hernández, natural igualmente de Guía de Isora, periodista, docente, líder republicano y activista social; y don Francisco González Díaz, periodista y escritor grancanario, considerado el “Apóstol del árbol” y el promotor en las islas de la “Fiesta del árbol” en Canarias. Asimismo, las cultas jóvenes isoranas doña Agustina Borges Coello y doña Rogelia Alonso Delgado leyeron sendos poemas de dos poetas laguneros: don Mateo Alonso del Castillo, prestigioso periodista y profesor de enseñanza media y superior; y don Manuel García Pérez, maestro nacional y también periodista. También intervino la banda de música de Guía de Isora, dirigida por don Manuel Reverón González, y un coro de jóvenes, que inicialmente iba a ser de niños. A dicho acto asistieron las autoridades locales, encabezadas por el alcalde don Abelardo González y González, los presidentes de las sociedades locales, los maestros y los niños de ambos sexos de las escuelas, públicas y privadas. Probablemente tuvo mucho que ver en la organización la Sociedad de recreo e instrucción “Amigos del Arte” de dicha localidad…

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Principales efemérides que se conmemoran en el municipio de Candelaria en 2022, relacionadas con acontecimientos históricos o biográficos

Tras los dos años anómalos que hemos vivido a causa de la pandemia, en este año en que se vuelven a celebrar con normalidad las Fiestas Patronales de Candelaria en honor de Santa Ana, queremos sumarnos a esta celebración recordando los principales aniversarios que se conmemoran en 2022, relacionados con los acontecimientos históricos más curiosos o de mayor trascendencia, así como el nacimiento o la muerte de personajes destacados de este municipio.

A modo de ejemplo, se cumplen los 525 años de la celebración de la primera fiesta de la Purificación o de las Candelas en la Cueva de Achbinico y del culto parroquial en este Valle; los 450 años del inicio de la construcción de la iglesia parroquial de Santa Ana; los 350 años de la construcción y consagración de la primera Basílica de la Virgen de Candelaria; los 325 años del comienzo de la construcción del castillo de San Pedro; los 225 años de la participación de las fortalezas de Candelaria en la defensa de la isla contra los invasores ingleses y del inicio de la reconstrucción del Convento Real de Candelaria; los 150 años del fallecimiento del cuevecitero Agustín Pérez Hernández, sacerdote dominico, profesor, beneficiado propio y arcipreste de Santa Cruz de Tenerife y director de los Establecimientos Provinciales de Beneficencia de dicha capital; los 100 años del regreso de los Dominicos a su Convento de Santa María de Candelaria, con todos los derechos sobre el mismo y el Santuario de la Virgen; los 75 años de la fundación del “C.L. Arguama” de Igueste y del “C.L. Tinerfe” de Barranco Hondo; los 50 años de la inauguración de la nueva casa-cuartel de la Guardia Civil y de la bendición del nuevo templo parroquial de San Andrés Apóstol de Las Cuevecitas; y los 25 años del hermanamiento con el municipio de Candelaria, en la provincia de Pinar del Río (Cuba), de la inauguración del Centro de Salud de Candelaria, de la primera luchada institucional de la Virgen en la plaza de la Patrona y del nombramiento de representante real para esta festividad; etc. etc…

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La visita de la Virgen de Candelaria a la villa de Adeje en 1964, en su inolvidable peregrinación por la isla de Tenerife

En 1964, la venerada imagen de la Virgen de Candelaria llegó por primera y única vez en la historia al municipio de Adeje, con motivo de la Peregrinación que realizó por la isla de Tenerife para recaudar fondos con destino a la construcción del nuevo Seminario Diocesano en La Laguna, acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife que duró casi tres meses y medio, del 16 de octubre de dicho año al 28 de enero de 1965. En todos los pueblos visitados, el fervor de los fieles fue impresionante y el éxito económico se vio desbordado con creces, al recaudar más de siete millones de pesetas.

Procedente de Los Cristianos (Arona), el sábado 31 de octubre de 1964 la Virgen de Candelaria llegó en su carroza a la cabecera municipal, a la villa de Adeje, cuyos habitantes habían engalanado con esmero tanto las calles y la plaza como sus propias casas. Una vez firmada el acta de recepción, el recibimiento fue grandioso y en la bienvenida oficial intervinieron las autoridades presentes: el alcalde, don Juan Manuel Bello Ledesma, el cura párroco, don Carlos González Quintero, el capellán de la Virgen, fray Juan Fernández Baca, y el vicario general de la Diócesis, don Hilario Fernández Mariño. Durante toda la noche y el día que permaneció en la iglesia parroquial de Santa Úrsula estuvo acompañada por los fieles devotos, que confesaron masivamente, entregaron sus ofrenda y participaron tanto en el besamanos como en los numerosos actos de homenaje: Hora Santa, acto Eucarístico-Mariano, misas celebradas para niños, enfermos, jóvenes y mayores, etc. En la crónica publicada en Radar Isleño, se destaca el protagonismo en los actos de la imagen de la Virgen de Candelaria que se venera en el templo adejero, copia de la imagen de la Patrona de Canarias desaparecida en el aluvión de 1826. En la despedida también intervino el padre Juan de Candelaria. La comitiva con la Virgen de Candelaria salió de la villa de Adeje el domingo 1 de noviembre, a las dos de la tarde, continuando su lento peregrinar hacia Playa de San Juan, en el municipio de Guía de Isora, en cuyo límite la venerada imagen fue entregada por las autoridades de Adeje a las de Guía, firmando la correspondiente acta. Según recogió el Boletín Oficial del Obispado, las limosnas que se recaudaron en la única parroquia del municipio de Adeje, durante la estancia de la venerada imagen de la Virgen de Candelaria en su peregrinación con motivo de “la campaña pro-construcción del nuevo Seminario”, se elevaron a 135.000 pesetas, siendo la segunda mayor recaudación de todo el Sur de Tenerife, tras la de Guía de Isora…

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La Parroquia de San Juan Bautista de Araya de Candelaria (1977-2022) y sus anteriores dependencias parroquiales

En un artículo anterior ya nos ocupamos de la primera capilla particular existente en Araya de Candelaria, su compra por los vecinos, su ampliación y conversión en ermita, su trayectoria y sus primeras fiestas. En esta ocasión nos vamos a centrar en los compromisos de los arayeros con la parroquia de Santa Ana de Candelaria, de la que dependieron durante más de cuatro siglos; su dependencia durante diez años de la nueva parroquia de San Andrés de Las Cuevecitas; la demolición de la antigua ermita de San Juan Bautista y la construcción de la iglesia actual; la elevación de ésta a parroquia; la construcción de la plaza; las vicisitudes parroquiales; las imágenes; las fiestas; y la relación de sus párrocos.

Antes de que contar con parroquia propia, los vecinos de Araya dependieron desde el siglo XVI hasta el XX de la parroquia de Santa Ana de Candelaria, única existente en todo el término municipal. Luego, a partir de 1967, pasaron a depender de la parroquia de San Andrés de Las Cuevecitas durante diez años, hasta que en 1977 comenzó a regir la de San Juan Bautista de Araya. Simultáneamente, en 1975 se demolió la antigua ermita de este barrio y se construyó la actual iglesia de San Juan, abierta al culto ese mismo año. En 1977 se construyó la plaza anexa. En esta localidad se celebran tres fiestas: las patronales, en honor de San Juan Bautista, en torno al 24 de junio; la de Santa Rita, el último fin de semana de octubre; y la romería de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, en el monte de Los Brezos, el último domingo de mayo.

En sus 45 años de existencia, han estado al frente de esta parroquia un total de ocho sacerdotes, más otros que solo se han encargados de ella temporalmente, y todos ellos también han sido párrocos de otros núcleos del municipio. El récord de permanencia lo ostenta Fr. Alfredo Turrado Carracedo, quien desarrolló aquí su labor pastoral durante casi 21 años y, para recordarla, se colocó una lápida de mármol en el interior del templo; le siguen Fr. Gregorio Ramos Domínguez, quien ya lleva casi 12 años como titular, y Fr. Alexis González de León, quien estuvo al frente de ella durante 8 años…

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Principales efemérides que se conmemoran en Güímar en 2022, relacionadas con acontecimientos históricos o biográficos

Tras los dos años anómalos que hemos vivido a causa de la pandemia, en el actual queremos colaborar de nuevo con las Fiestas Patronales de Güímar en honor de San Pedro Apóstol, recordando los principales aniversarios que se conmemoran en 2022, relacionados con los acontecimientos históricos más curiosos o de mayor trascendencia, así como el nacimiento o la muerte de personajes destacados de este municipio.

A modo de ejemplo, se cumplen los 525 años del culto parroquial en este Valle; los 150 años del comienzo de la representación de la “Ceremonia de los guanches” en la Fiesta de El Socorro; los 75 años de la consagración del sacerdote güimarero Domingo Pérez Cáceres como VIII obispo de la Diócesis Nivariense y de su nombramiento como Hijo Predilecto de la provincia, así como del fallecimiento de Waldo Gutiérrez Marrero, vicepresidente del Cabildo de Tenerife y general de brigada de Infantería; los 50 años de la inauguración de la plaza y monumento dedicados al obispo Pérez Cáceres; los 25 años del comienzo de las clases en la Escuela de Música de Güímar, de la apertura al público del Parque Etnográfico “Pirámides de Güímar” y de la fundación del Centro de Mayores “Virgen del Rosario” del barrio de Fátima; etc. etc…

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Las antiguas dependencias de la parroquia de San Joaquín de Fasnia, su descripción y la del término municipal a mediados del siglo XIX, por el Dr. Agustín Díaz Núñez

El sacerdote güimarero don Agustín Díaz Núñez, que fue beneficiado propio de Güímar y vicario-arcipreste del Sur de Tenerife, trabajó intensamente en los archivos parroquiales y dio a la luz cuatro publicaciones, en dos de las cuales se ocupó de la parroquia y del término municipal de Fasnia, en sendos capítulos. En este artículo nos vamos a centrar en esas reseñas históricas, con sus respectivas descripciones, ambas de mediados del siglo XIX, una de 1850 y otra de 1865.

En su libro “Noticia de la Iglesia parroquial matriz del Apóstol San Pedro, Beneficio curado y Vicaría foránea de Güímar”, publicado en 1850, don Agustín estudió las distintas parroquias de su Vicaría, destacando en la de Fasnia cómo se produjo la segregación parroquial y recalcando, sobre todo, su dependencia de Güímar, que era una de sus mayores obsesiones, apoyándose en el expediente elaborado para declararla como hijuela de esa parroquia; solo al final señala sus límites. En 1865, poco antes de su muerte, el mismo Dr. Díaz Núñez, en su interesante libro “Memoria cronológica del establecimiento, propagación y permanencia de la religión Católica Apostólica Romana en Islas Canarias”, reiteró nuevamente los argumentos en que se apoyó para lograr la confirmación de la matriz y mantener las prerrogativas del Beneficio de Güímar sobre la parroquia de Fasnia, aunque todavía más documentados; para ello, analizó nuevamente, de forma exhaustiva, la antigua dependencia de la jurisdicción y el pleito por ella entre las parroquias de Arico y Güímar, la elevación de su ermita a parroquia y el reconocimiento de la de Güímar como matriz; luego describió la parroquia de San Joaquín, así como los aspectos generales de toda su jurisdicción: el templo parroquial, los pagos, los servicios públicos, la producción del término y sus límites.

El autor, don Agustín Díaz Núñez (1796-1866), fue una de las personalidades más influyentes del clero tinerfeño de su época. Fue Bachiller, Licenciado y Doctor en Sagrada Teología, examinador sinodal, juez en las oposiciones a parroquias vacantes, orador sagrado y escritor. Desempeñó los cargos de capellán y confesor de monjas del Monasterio de Santa Catalina de Sena de La Laguna, mayordomo de fábrica y beneficiado curado propio de la parroquia de San Pedro Apóstol de su Güímar natal, comisionado en pleitos ante el Tribunal de Espolios y Vacantes del Obispado, primer vicario eclesiástico del Sur de Tenerife, luego transformado en el primer arcipreste juez eclesiástico de Güímar y su partido, miembro de la Junta Municipal de Sanidad y de la Junta Municipal de Beneficencia, vocal-secretario de la Comisión Local de Instrucción Primaria, cofundador de la primera banda de música de dicha localidad y mayordomo de la Virgen del Socorro. Publicó cuatro otras religiosas, dos de carácter histórico y de considerable extensión e interés, que ya hemos mencionado, y otras dos más modestas, aunque no por ello menos valiosas, una oración fúnebre y una novena. Después de su muerte, el Ayuntamiento de su villa natal dio su nombre a la calle en la que nació y vivió, en reconocimiento a sus excepcionales méritos personales…

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La construcción de la torre y la instalación del reloj de la iglesia de San Juan Degollado de la villa de Arafo

La historia de la iglesia de San Juan Degollado de Arafo se remonta a 1678, en que se bendijo la primitiva ermita. Ésta fue ampliada en 1795, lo que favoreció su elevación a parroquia en ese mismo año. Solo estaba dotada con un pequeño campanario, que ya estaba ruinoso en 1924, por lo que por iniciativa del párroco don Hildebrando Reboso Ayala se promovió la construcción de una torre, que además sirviese para embellecer el templo. Para ello, el Ayuntamiento cedió el terreno y una cantidad en metálico, mientras que el resto de los gastos fueron asumidos gracias a los donativos del citado sacerdote y las principales familias de la localidad, así como la venta de rifas y el producto de un bazar, así como de una finca de la parroquia. La primera piedra se puso en 1925 y la obra concluyó en 1928, en que fue bendecida. En 1930 se arregló la fachada de la iglesia y se colocaron aceras en los costados sur y oeste del templo. En 1940 se colocó la Cruz de los Caídos, pegada a su frente. En 1943 se instaló un reloj público, promovido por el Ayuntamiento y adquirido en Vitoria, gracias también a las aportaciones vecinales. En 1975 se le anexionó la capilla del Santísimo Cristo del Valle; y, finalmente, se colocaron, por debajo del reloj, cuatro esferas con las imágenes de los patronos de la villa. En el presente artículo nos vamos a centrar, sobre todo, en el proceso de construcción de la torre de la iglesia parroquial de Arafo y en la posterior instalación de un reloj público en misma.

A comienzos de 1924 el párroco don Hildebrando Reboso Ayala promovió la creación de una comisión, con el fin de recaudar fondos para construir una torre en la iglesia parroquial, ante el estado ruinoso que ofrecía el campanario y con un doble objetivo, procurar la seguridad de las campanas y contribuir al embellecimiento del templo. El proyecto se realizó bajo la dirección técnica del arquitecto don Otilio Arroyo Herrera, quien también asumiría la dirección técnica, y en el mismo se preveía la colocación de un reloj, iniciativa ésta que partió del rico comerciante don Manuel Herrera, Hijo Adoptivo de la localidad…

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Los sonetos dedicados a los núcleos de población de Agache (Güímar) por el poeta don Arístides Hernández Mora

En el año 1971, el prestigioso poeta güimarero don Arístides Hernández Mora publicó un bello poemario titulado “Al soplo vario del tiempo”, el único que vio la luz durante su vida, todo compuesto por sonetos, agrupados en nueve bloques: “Caprichos y temas varios”, “Campestres”, “Playeras”, “Amatorias y subjetivas”, “Familiares”, “Recordaciones”, “Mundo pequeño”, “Motivos del mar y de la costa”, y “Barrios de Güímar”. En ese último bloque incluyó un soneto dedicado al conjunto del municipio y otros 12 a los distintos barrios que por entonces constituían el municipio, entre ellos Pájara, La Medida, Lomo de Mena y El Escobonal. Todos ellos fueron escritos en 1961 y de su lectura se desprende el amor que el poeta demostró a todo el municipio y a cada uno de sus barrios.

Atendiendo a una propuesta del médico don Javier Hernández Pérez, hijo del citado poeta, la cual fue asumida por la Comisión Municipal de Honores y Distinciones, el Ayuntamiento de Güímar decidió colocar una serie de mosaicos con los bellos sonetos dedicados a los distintos barrios en lugares céntricos de los mismos, elegidos de acuerdo con los vecinos, con el fin de que contribuyesen a incrementar su patrimonio estético y cultural. Con respecto a los que nos ocupa, en 2016 se colocó el de El Escobonal y en 2018 los de Lomo de Mena, La Medida y Pájara. Fueron inaugurados por los familiares del poeta, ante la alcaldesa de Güímar, doña Carmen Luisa Castro Dorta, así como numerosos concejales, miembros de la Comisión de Honores y Distinciones y vecinos de los barrios; y en todos los actos el cronista oficial hizo el análisis crítico de cada soneto y procedió a la lectura del mismo…

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Las graves dificultades económica y políticas del municipio de Fasnia a comienzos del sexenio revolucionario (1868-1872)

En este artículo nos vamos a ocupar de las vicisitudes sufridas por el Ayuntamiento de Fasnia en los primeros cuatro años del Sexenio Revolucionario, entre 1868 y 1872: los relevos en el Ayuntamiento; su organización interna; las juntas municipales; la celebración de las sesiones; las juntas locales existentes; los empleados y las dependencias municipales; la actividad municipal cotidiana; la creación de una Junta Local de gobierno en 1868, que solo duró un mes, pero en los que se enfrentó con el párroco, el alcalde, el juez de paz y sus suplentes; y las graves dificultades económicas por las que atravesó el pueblo y el Ayuntamiento en esos años, que se prolongarían en los siguientes y acabaría provocando que Fasnia se quedase durante dos años sin corporación municipal y con el Ayuntamiento cerrado.

Según los datos del censo de 1860, recogidos en el Diccionario de Pedro de Olive, el municipio de Fasnia contaba con 1.817 habitantes, agrupados en 2 lugares (Fasnia y La Zarza), 2 aldeas (Sabina Alta y Sombrera), 3 caseríos (La Crucita, Lomo de los Pinos y La Vera), 3 chozas u hogares aisladas (Archifira, Chiñoa y Valencia), 1 casa de labranza (La Fuentecilla) y 1 almacén (Roque de Fasnia). El conjunto de edificios se elevaba a 343, de ellos 313 de un piso y 30 de dos, a los que habría que sumar 156 cuevas-vivienda u hogares. En dicho año, el 94,5 % de la población era analfabeta, pues sólo 67 habitantes sabían leer y escribir (el 3,68 %), a los que se añadían 33 que sabían leer pero no escribir, siendo más ilustrados los hombres que las mujeres. La población vivía de la agricultura y el pastoreo. Desde el punto de vista militar, el distrito correspondía por entonces a la Sección Ligera Provincial de Abona, en la que tenían que prestar servicio 3 soldados, elegidos por sorteo, para cubrir las bajas de las Milicias Canarias.

Al comienzo del periodo estudiado, el término municipal contaba con Ayuntamiento, Juzgado de Paz (transformado tres años más tarde en Juzgado Municipal) escuelas elementales (una de cada sexo), cartería, cementerio municipal y parroquia (la de San Joaquín). El abastecimiento de agua potable se limitaba a la obtenida en fuentes y manantiales. Los únicos caminos eran el Real, que comunicaba con los otros pueblos de las isla, y varios verticales que permitían el acceso a los distintos pagos, uno de los cuales también se dirigía a Los Roques y otro a La Orotava. Como curiosidad, era uno de los pocos municipios de Tenerife que carecía por entonces de montes públicos, que habían sido expoliados. La gestión municipal estuvo marcada por las dificultades, pues la crisis económica de la cochinilla envolvió a este pueblo, como a todo el Sur de la isla, hipotecando el normal desarrollo de las labores públicas. Los vecinos se vieron obligados a emigrar y los políticos trataron de librar sus responsabilidades ante la incapacidad de los recursos públicos…

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La primera escuela pública de niños de Santiago del Teide (1865-1934), cuando aún no existía escuela pública de niñas

Como ocurrió con la mayoría de los pueblos del Sur de Tenerife, dada su pobreza y la consiguiente falta de fondos de sus Ayuntamientos, Santiago del Teide tardó en asumir como prioridad la enseñanza primaria, en lo que también influyó su escasa población y su dispersión en numerosos núcleos. Por ello, según un informe de 1790 en dicho valle no existían escuelas públicas, solo el cura párroco y el sochantre daban enseñanza por caridad a unos pocos niños, pues la mayoría tenían que ayudar a sus padres en la agricultura y el pastoreo; mientras que una mujer enseñaba a algunos niños y niñas en el pago de Tamaimo, de forma privada. Poco después de establecerse por el Gobierno la enseñanza obligatoria para los niños, con la Ley de Educación Pública de 1857, se creó la primera escuela pública de niños de esta villa, que ya funcionaba en 1865 y que se mantendría con dificultades, tanto por la renuncia de muchos maestros, dado que el Ayuntamiento tardaba mucho en pagar su sueldo, lo que dio lugar a que el gobernador civil embargase los fondos municipales, como por el mal estado de los locales alquilados utilizados como escuela, lo que incluso motivó su traslado al pago de Tamaimo. Pero lo más grave es, sin duda, que éste fue el único municipio sureño que no contó con escuela pública de niñas hasta la II República Española, en 1934, dificultando con ello, durante muchas décadas, el acceso a la educación de la mitad de la población local. También tardó mucho en abrirse nuevas escuelas en los pagos mayores y más alejados, lo que vino a ocurrir en 1929 en Tamaimo y Arguayo, con un carácter mixto.

En 1779, el cura párroco propio de la villa de Santiago y del pueblo de Guía, don Joseph Antonio de León Ferrera, quien por problemas con el Señor del Valle residía en esta última localidad, envió una carta al obispo de Canarias, en la que se puede apreciar la triste situación de la enseñanza en Guía, aunque por su experiencia sin duda servía también para la villa de Santiago: “Sera útil también si pusiere escuela para enseñar muchachos a quienes cuando no andan en los campos con sus ganados, se apiñan en la plaza de la Iglesia desde la mañana a la noche a sus juegos con intolerable algazara, que ni dan sosiego para rezar el oficio divino y ojalá hubiera una maestra para muchachas que lo mismo sucede […]”. En 1790, según el alcalde y el párroco de la villa, aún no existía escuela pública de niños ni de niñas, solo el párroco y el sochantre se dedicaban a enseñar a los pocos niños que asistían, por tener la mayoría que ayudar a sus padres en la agricultura y el pastoreo. Basado en la información remitida por los alcaldes, el corregidor don Joaquín Bernard emitió un informe general en La Laguna el 29 de marzo de 1791, según el cual, en el año 1790 la villa de Santiago era un “pueblo de señorío de D. Juan del Hoyo” y contaba con 151 vecinos; carecía de escuela de niños y para las niñas, “Una mujer con algún estipendio de los padres da escuela en uno de los pagos del pueblo”; y se proponía, al igual que para la escuela de San Andrés, la asignación de 20 fanegas de trigo (12 para un maestro y 8 para una maestra), por el fondo pio beneficial o de los propios diezmos locales, “pues no ofrece otro la pobreza del pueblo”…

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