La construcción de la torre y la instalación del reloj de la iglesia de San Juan Degollado de la villa de Arafo

La historia de la iglesia de San Juan Degollado de Arafo se remonta a 1678, en que se bendijo la primitiva ermita. Ésta fue ampliada en 1795, lo que favoreció su elevación a parroquia en ese mismo año. Solo estaba dotada con un pequeño campanario, que ya estaba ruinoso en 1924, por lo que por iniciativa del párroco don Hildebrando Reboso Ayala se promovió la construcción de una torre, que además sirviese para embellecer el templo. Para ello, el Ayuntamiento cedió el terreno y una cantidad en metálico, mientras que el resto de los gastos fueron asumidos gracias a los donativos del citado sacerdote y las principales familias de la localidad, así como la venta de rifas y el producto de un bazar, así como de una finca de la parroquia. La primera piedra se puso en 1925 y la obra concluyó en 1928, en que fue bendecida. En 1930 se arregló la fachada de la iglesia y se colocaron aceras en los costados sur y oeste del templo. En 1940 se colocó la Cruz de los Caídos, pegada a su frente. En 1943 se instaló un reloj público, promovido por el Ayuntamiento y adquirido en Vitoria, gracias también a las aportaciones vecinales. En 1975 se le anexionó la capilla del Santísimo Cristo del Valle; y, finalmente, se colocaron, por debajo del reloj, cuatro esferas con las imágenes de los patronos de la villa. En el presente artículo nos vamos a centrar, sobre todo, en el proceso de construcción de la torre de la iglesia parroquial de Arafo y en la posterior instalación de un reloj público en misma.

A comienzos de 1924 el párroco don Hildebrando Reboso Ayala promovió la creación de una comisión, con el fin de recaudar fondos para construir una torre en la iglesia parroquial, ante el estado ruinoso que ofrecía el campanario y con un doble objetivo, procurar la seguridad de las campanas y contribuir al embellecimiento del templo. El proyecto se realizó bajo la dirección técnica del arquitecto don Otilio Arroyo Herrera, quien también asumiría la dirección técnica, y en el mismo se preveía la colocación de un reloj, iniciativa ésta que partió del rico comerciante don Manuel Herrera, Hijo Adoptivo de la localidad…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Los sonetos dedicados a los núcleos de población de Agache (Güímar) por el poeta don Arístides Hernández Mora

En el año 1971, el prestigioso poeta güimarero don Arístides Hernández Mora publicó un bello poemario titulado “Al soplo vario del tiempo”, el único que vio la luz durante su vida, todo compuesto por sonetos, agrupados en nueve bloques: “Caprichos y temas varios”, “Campestres”, “Playeras”, “Amatorias y subjetivas”, “Familiares”, “Recordaciones”, “Mundo pequeño”, “Motivos del mar y de la costa”, y “Barrios de Güímar”. En ese último bloque incluyó un soneto dedicado al conjunto del municipio y otros 12 a los distintos barrios que por entonces constituían el municipio, entre ellos Pájara, La Medida, Lomo de Mena y El Escobonal. Todos ellos fueron escritos en 1961 y de su lectura se desprende el amor que el poeta demostró a todo el municipio y a cada uno de sus barrios.

Atendiendo a una propuesta del médico don Javier Hernández Pérez, hijo del citado poeta, la cual fue asumida por la Comisión Municipal de Honores y Distinciones, el Ayuntamiento de Güímar decidió colocar una serie de mosaicos con los bellos sonetos dedicados a los distintos barrios en lugares céntricos de los mismos, elegidos de acuerdo con los vecinos, con el fin de que contribuyesen a incrementar su patrimonio estético y cultural. Con respecto a los que nos ocupa, en 2016 se colocó el de El Escobonal y en 2018 los de Lomo de Mena, La Medida y Pájara. Fueron inaugurados por los familiares del poeta, ante la alcaldesa de Güímar, doña Carmen Luisa Castro Dorta, así como numerosos concejales, miembros de la Comisión de Honores y Distinciones y vecinos de los barrios; y en todos los actos el cronista oficial hizo el análisis crítico de cada soneto y procedió a la lectura del mismo…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Las graves dificultades económica y políticas del municipio de Fasnia a comienzos del sexenio revolucionario (1868-1872)

En este artículo nos vamos a ocupar de las vicisitudes sufridas por el Ayuntamiento de Fasnia en los primeros cuatro años del Sexenio Revolucionario, entre 1868 y 1872: los relevos en el Ayuntamiento; su organización interna; las juntas municipales; la celebración de las sesiones; las juntas locales existentes; los empleados y las dependencias municipales; la actividad municipal cotidiana; la creación de una Junta Local de gobierno en 1868, que solo duró un mes, pero en los que se enfrentó con el párroco, el alcalde, el juez de paz y sus suplentes; y las graves dificultades económicas por las que atravesó el pueblo y el Ayuntamiento en esos años, que se prolongarían en los siguientes y acabaría provocando que Fasnia se quedase durante dos años sin corporación municipal y con el Ayuntamiento cerrado.

Según los datos del censo de 1860, recogidos en el Diccionario de Pedro de Olive, el municipio de Fasnia contaba con 1.817 habitantes, agrupados en 2 lugares (Fasnia y La Zarza), 2 aldeas (Sabina Alta y Sombrera), 3 caseríos (La Crucita, Lomo de los Pinos y La Vera), 3 chozas u hogares aisladas (Archifira, Chiñoa y Valencia), 1 casa de labranza (La Fuentecilla) y 1 almacén (Roque de Fasnia). El conjunto de edificios se elevaba a 343, de ellos 313 de un piso y 30 de dos, a los que habría que sumar 156 cuevas-vivienda u hogares. En dicho año, el 94,5 % de la población era analfabeta, pues sólo 67 habitantes sabían leer y escribir (el 3,68 %), a los que se añadían 33 que sabían leer pero no escribir, siendo más ilustrados los hombres que las mujeres. La población vivía de la agricultura y el pastoreo. Desde el punto de vista militar, el distrito correspondía por entonces a la Sección Ligera Provincial de Abona, en la que tenían que prestar servicio 3 soldados, elegidos por sorteo, para cubrir las bajas de las Milicias Canarias.

Al comienzo del periodo estudiado, el término municipal contaba con Ayuntamiento, Juzgado de Paz (transformado tres años más tarde en Juzgado Municipal) escuelas elementales (una de cada sexo), cartería, cementerio municipal y parroquia (la de San Joaquín). El abastecimiento de agua potable se limitaba a la obtenida en fuentes y manantiales. Los únicos caminos eran el Real, que comunicaba con los otros pueblos de las isla, y varios verticales que permitían el acceso a los distintos pagos, uno de los cuales también se dirigía a Los Roques y otro a La Orotava. Como curiosidad, era uno de los pocos municipios de Tenerife que carecía por entonces de montes públicos, que habían sido expoliados. La gestión municipal estuvo marcada por las dificultades, pues la crisis económica de la cochinilla envolvió a este pueblo, como a todo el Sur de la isla, hipotecando el normal desarrollo de las labores públicas. Los vecinos se vieron obligados a emigrar y los políticos trataron de librar sus responsabilidades ante la incapacidad de los recursos públicos…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La primera escuela pública de niños de Santiago del Teide (1865-1934), cuando aún no existía escuela pública de niñas

Como ocurrió con la mayoría de los pueblos del Sur de Tenerife, dada su pobreza y la consiguiente falta de fondos de sus Ayuntamientos, Santiago del Teide tardó en asumir como prioridad la enseñanza primaria, en lo que también influyó su escasa población y su dispersión en numerosos núcleos. Por ello, según un informe de 1790 en dicho valle no existían escuelas públicas, solo el cura párroco y el sochantre daban enseñanza por caridad a unos pocos niños, pues la mayoría tenían que ayudar a sus padres en la agricultura y el pastoreo; mientras que una mujer enseñaba a algunos niños y niñas en el pago de Tamaimo, de forma privada. Poco después de establecerse por el Gobierno la enseñanza obligatoria para los niños, con la Ley de Educación Pública de 1857, se creó la primera escuela pública de niños de esta villa, que ya funcionaba en 1865 y que se mantendría con dificultades, tanto por la renuncia de muchos maestros, dado que el Ayuntamiento tardaba mucho en pagar su sueldo, lo que dio lugar a que el gobernador civil embargase los fondos municipales, como por el mal estado de los locales alquilados utilizados como escuela, lo que incluso motivó su traslado al pago de Tamaimo. Pero lo más grave es, sin duda, que éste fue el único municipio sureño que no contó con escuela pública de niñas hasta la II República Española, en 1934, dificultando con ello, durante muchas décadas, el acceso a la educación de la mitad de la población local. También tardó mucho en abrirse nuevas escuelas en los pagos mayores y más alejados, lo que vino a ocurrir en 1929 en Tamaimo y Arguayo, con un carácter mixto.

En 1779, el cura párroco propio de la villa de Santiago y del pueblo de Guía, don Joseph Antonio de León Ferrera, quien por problemas con el Señor del Valle residía en esta última localidad, envió una carta al obispo de Canarias, en la que se puede apreciar la triste situación de la enseñanza en Guía, aunque por su experiencia sin duda servía también para la villa de Santiago: “Sera útil también si pusiere escuela para enseñar muchachos a quienes cuando no andan en los campos con sus ganados, se apiñan en la plaza de la Iglesia desde la mañana a la noche a sus juegos con intolerable algazara, que ni dan sosiego para rezar el oficio divino y ojalá hubiera una maestra para muchachas que lo mismo sucede […]”. En 1790, según el alcalde y el párroco de la villa, aún no existía escuela pública de niños ni de niñas, solo el párroco y el sochantre se dedicaban a enseñar a los pocos niños que asistían, por tener la mayoría que ayudar a sus padres en la agricultura y el pastoreo. Basado en la información remitida por los alcaldes, el corregidor don Joaquín Bernard emitió un informe general en La Laguna el 29 de marzo de 1791, según el cual, en el año 1790 la villa de Santiago era un “pueblo de señorío de D. Juan del Hoyo” y contaba con 151 vecinos; carecía de escuela de niños y para las niñas, “Una mujer con algún estipendio de los padres da escuela en uno de los pagos del pueblo”; y se proponía, al igual que para la escuela de San Andrés, la asignación de 20 fanegas de trigo (12 para un maestro y 8 para una maestra), por el fondo pio beneficial o de los propios diezmos locales, “pues no ofrece otro la pobreza del pueblo”…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El Depósito de prisioneros franceses en Güímar (1809-1814), durante la Guerra de la Independencia

Poco se sabe de la participación de los canarios en la Guerra de la Independencia entre España y Francia y mucho menos se conoce de un hecho histórico que se produjo hace más de dos siglos, prácticamente ignorado por la mayor parte de la población, que relaciona al entonces pueblo de Güímar con dicha contienda bélica, la existencia de un Depósito de prisioneros franceses en esta localidad tinerfeña. El 2 de mayo de 1809, casi un millar y medio de prisioneros franceses, capturados en la Península durante la invasión napoleónica, fueron deportados desde Cádiz a las Islas Canarias en un convoy formado por tres bergantines, un navío y dos buques de línea armados, escoltados por dos navíos de la flota británica. De ese modo, el 11 de ese mismo mes llegaron al puerto de Santa Cruz de Tenerife 1.484 prisioneros, sin advertencia ni aviso previo del Gobierno a las autoridades insulares.

Aunque inicialmente fueron concentrados en el pueblo de Candelaria, luego fueron redistribuidos por distintas localidades de las islas. Atendiendo a lo dispuesto, en el pueblo de Güímar se habilitó, hace más de dos siglos, un Depósito para 60 prisioneros franceses, que permanecieron en esta localidad desde 1809 hasta 1814 y, según las respuestas a la Junta, no se advirtieron en ella reacciones desfavorables a la orden de acogida de dichos presos. Tres de ellos murieron en Güímar y otros siete en el Hospital Militar de Santa Cruz de Tenerife. Desconocemos donde fueron recluidos, pero si tenemos en cuenta lo que se hizo en Candelaria, es probable que todos, o parte de ellos, se alojasen en el convento dominico de Santo Domingo en Soriano, que por entonces sólo contaba con cinco frailes…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El Somatén Armado del municipio de Candelaria en su primera etapa (1924-1931)

El presente artículo está dedicado al Somatén Armado en Candelaria en su primera etapa, desde 1924, en que se estableció en Canarias, hasta 1931, en que fue disuelto con la llegada de la II República Española. Inicialmente se constituyó un único distrito, que abarcaba todo el término municipal, pero luego se segregó Barranco Hondo, que pasó a constituir un distrito propio. Se trataba de un cuerpo de milicia popular, cuya labor estaba centrada sobre todo en el mantenimiento del orden público. Los afiliados o somatenistas contaban con un arma larga de su propiedad, aunque a los máximos responsables también se le podía conceder por el capitán general el uso de un arma corta, siempre que lo solicitasen expresamente. Los mandos los constituían un cabo y un subcabo de distrito, además de cabos y subcabos de barrio, nombrados en este municipio para Amance, Igueste y Barranco Hondo (en este barrio solo hasta su elevación a distrito).

Al organizarse, en 1924 la estructura del Somatén de Tenerife quedó compuesta por 5 cabos de partido, 5 subcabos de partido, 37 cabos de distrito (seis de ellos en Santa Cruz y dos en La Laguna), 38 subcabos de distrito, y numerosos cabos y subcabos de pueblo. En el partido judicial de Santa Cruz, al que pertenecía Candelaria, el Somatén Armado estaba compuesto por 34 miembros: 1 vocal, 1 cabo de partido, 1 subcabo de partido, 8 cabos de distrito, 9 subcabos de distrito y 14 individuos o somatenistas.

A comienzos de agosto de dicho año se nombraron los dos responsables del Somatén del municipio de Candelaria: cabo de distrito, don Juan Carballo García; y subcabo de distrito, don Víctor Rodríguez Cruz. Por un estado numérico del Somatén, fechado a 1 de diciembre de ese año, conocemos cual era la aún escasa fuerza del mismo en este término municipal: 1 cabo de distrito, 1 subcabo de distrito y 6 individuos; en total, 8 miembros, cantidad intermedia entre los otros dos municipios del Valle, pues Arafo contaba con 9 miembros y Güímar con 6; pero a lo largo de esta etapa llegó a contar con 79 afiliados. En Candelaria el Somatén tenía un cuartelillo, instalado en una casa de la calle de La Arena, donde hacían sus servicios los somatenistas.

Luego, en febrero de 1928, se reorganizó el Somatén del partido judicial de Santa Cruz de Tenerife, desdoblándose el distrito de Candelaria en dos, al crearse el nuevo distrito de Barranco Hondo, debido al elevado número de afiliados y a la considerable distancia existente entre este núcleo de población y la cabecera municipal. Por dicho motivo, el cabo de barrio de dicha localidad, don Antonio Cruz Díaz, fue elevado a cabo de distrito. Llegó a contar con, por lo menos, 18 afiliados…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El largo proceso de creación de la parroquia de San José de El Escobonal (Güímar)

En 1755 se bendijo y abrió al culto la primitiva ermita de San José en el pago de El Escobonal (Güímar), concretamente en la zona de Cano, junto al Camino Real pero en el extremo inferior de dicho pueblo. Por ello, a partir de entonces la mayoría de los vecinos de la comarca de Agache comenzaron a acudir a ella para asistir a la celebración litúrgica dominical y a la fiesta del patrono, dada su mayor proximidad frente a la lejana iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Güímar. Un siglo después, en 1854, el ilustre beneficiado de Güímar don Agustín Díaz Núñez, oriundo de El Escobonal por su abuelo paterno, propuso la creación de una ayuda de parroquia en dicha ermita, precisamente por su lejanía a la parroquia matriz, que fue informada favorablemente por el Obispado en 1856, pero considerando que debía ser una parroquia totalmente independiente. Pero a pesar de las buenas expectativas, ese arreglo parroquial quedó paralizado durante más de una década.

Por entonces, el mencionado párroco o beneficiado propuso la construcción de un nuevo templo en una zona más céntrica de El Escobonal y con mayor capacidad, dado su incremento de población, que lentamente fue construido por el vecindario, siendo bendecido y abierto al culto en 1862. Éste ya contaría con servicio religioso permanente, pero los bautismos, matrimonios y entierros debían continuar celebrándose en la parroquia de San Pedro, única existente por entonces en el municipio y con jurisdicción sobre todo él, con las dificultades de alejamiento que ello suponía. Por ello, en 1867 se reactivó el expediente de la parroquia de San José y en ese mismo año, tras los informes correspondientes, el obispo fray Joaquín Lluch y Garriga decretó su creación.

Pero el Gobierno de la nación paralizó la propuesta y no respondió a ella hasta 1895, disponiendo que se completase el expediente, lo que así se hizo, por lo que en 1897 el obispo don Nicolás Rey Redondo decretó de nuevo la creación de dicha parroquia, que volvió a quedar paralizada, porque el Gobierno no la ratificó. Mientras tanto, para favorecer la asistencia al culto, los párrocos encargados de las ermitas de El Escobonal ya celebraban en ella la mayoría de los bautismos y matrimonios, a los que se unieron desde 1919 los entierros, tras la construcción del cementerio de El Escobonal, aunque las partidas debían anotarse en los libros parroquiales de San Pedro de Güímar.

Finalmente, en 1926 se retomó de nuevo por la feligresía la necesidad de elevar a parroquia a la ermita de San José de El Escobonal y en 1928 el obispo de la Diócesis, fray Albino González Menéndez-Reigada, dispuso que se abriese expediente sobre el arreglo parroquial del Arciprestazgo de Güímar, que fue informado por el arcipreste, que por entonces era don Domingo Pérez Cáceres. En virtud de ello, en 1929 fue erigida por el mencionado obispo la nueva parroquia de San José de El Escobonal, que esta vez si fue aprobada por el Gobierno de la Nación y sancionada por el Rey, por lo que 75 años después de haber sido propuesta inicialmente, el 1 de enero de 1930 comenzó a regir dicha parroquia…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Las antiguas hermandades y cofradías de la parroquia de San Joaquín de Fasnia: Santísimo Sacramento, Rosario y Ánimas

Desde la creación de la parroquia en 1796, hasta bien avanzado el siglo XIX, funcionaron en la parroquia de San Joaquín dos Hermandades, la del Santísimo Sacramento y la del Santísimo Rosario, además de la Cofradía de las Benditas Ánimas. Así se afirmaba en el informe facilitado el 10 de septiembre de 1805 por el párroco don Juan Evangelista Martínez Texera, recogido en la Estadística de Escolar, en el que se indicaba que en la parroquia de San Joaquín: “Las cofradías de Animas, Santísimo y Rosario, datan de la erección de la parroquia y se sostienen con las limosnas de los fieles”. En el inventario de 1798 ya figuraban en el templo: “dos mecitas de pino una de nrâ Srâ del Rosario y otra de la Hermd. del Smô Sacramto. ambas de pino pa. el uso de las Hermandades”; y “a los lados del Altar mayor dos cubos o candeleros grandes de tea donde ponen los estandartes de las Hermes. con sus pies de lo mismo”; además, en la iglesia habían “cinco arcas de pino nuevas una de la Hermandd. del Smô y otra de su Cofradia, otra de la de nrâ Srâ del Rosario y otra de su Cofradia, y otra de la cofradia de Animas todas con sus pestilleras correspondtes”. Varias décadas después, en el inventario de 1834 figuran en la iglesia de San Joaquín: “Siete cajones de cofradias &a. y en uno de estos cajones se halla la ropa de la Iga. por esta no tener Sacristia”. Asimismo, en el inventario de 1924, entre los enseres que se habían salvado del hundimiento del templo continuaban figurando: “Dos bancos de madera para los fieles o hermandades, en regular estado”.

Siempre sobrevivieron con las limosnas de puertas que juntaban los propios hermanos o cofrades en el casco y los barrios, así como con otras cantidades que dejaban los vecinos de promesa, aunque existían serias dificultades para cobrarlas. Las Hermandades asistían a las principales festividades y acontecimientos religiosos que se vivían en el pueblo. Así, el 1 de noviembre de 1800, tras la bendición del nuevo templo parroquial, “se conduxo el SSmô. Sacramto. en prosecion con asistencia de las Vene. Hermandades, del SSmô. y la del SSmô. Rosario, con la mayor pte. del Pueblo, y de Dn. José Texera su actual Alce.”. Ocasionalmente, las dos hermandades también acompañaban en el entierro de aquellas personas que estuviesen ligadas a ambas. Solo se conserva un incompleto primer libro de cuentas de la “Cofradía del SSmô Sacramto. de la Parroql. del S. S. Joaqn. del Lugar de Fasnia”, aunque abarca exclusivamente el período de 1796 a 1837. Asimismo se conserva un cuaderno que contiene las cuentas de la “Cofradia de Ntra. Señora del Santisimo Rosario” y otro de las cuentas de la “Cofradia de las Animas Benditas de Fasnia”, pero en ambos casos solamente del período 1832-1836…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La vida parroquial, religiosa y social en el municipio de Vilaflor de Chasna en 1965, según el canónigo don José Trujillo Cabrera y tres misioneros

Conocemos la situación religiosa y, en parte, social de Vilaflor de Chasna en el año 1965, gracias a dos destacados acontecimientos, la publicación del libro Guía de la Diócesis de Tenerife del canónigo don José Trujillo Cabrera, en el que se recogían interesantes datos de la única parroquia existente por entonces en este municipio, y la celebración de una Santa Misión en la isla de Tenerife, de la que en Vilaflor se hicieron cargo tres misioneros paúles, que recogieron en su crónica tanto la religiosidad de la población como otros interesantes aspectos sociales. Aparte de la cabecera del término, este antiguo municipio contaba en ese año, como en la actualidad, con otros tres núcleos de población: La Escalona, Jama y Trevejos. Existía una sola parroquia, la de San Pedro Apóstol, una de las más antiguas del Sur de Tenerife (creada en 1560), que reunía una población de hecho de 1.735 habitantes y era atendida por el cura ecónomo don Jesús Rodríguez Lorenzo, natural de La Perdoma (La Orotava).

Como ya se ha indicado, en 1965 el canónigo don José Trujillo Cabrera publicó su interesante libro Guía de la Diócesis de Tenerife, en el que recogió una interesante información de la parroquia de San Pedro Apóstol de Vilaflor, que por entonces incluía a todo el término municipal. En ella se recoge el Santo titular, la población, las escuelas existentes, la casa rectoral, los colectivos parroquiales, las fiestas patronales, la reseña histórica desde la época guanche, la creación de la parroquia, el convento, el Hermano Pedro (hoy Santo), la imagen de San Pedro, el valioso cáliz y la relación de pagos existentes en su jurisdicción, con sus correspondientes escuelas, ermitas y habitantes:

En ese mismo año se celebró una Santa Misión en la isla de Tenerife. En el municipio de Vilaflor de Chasna se establecieron dos centros misionales, uno en la cabecera municipal y otro en Jama. Llama la atención que no se pusiese un centro misional en La Escalona, a pesar de su aislamiento y contar con una considerable población, por lo que suponemos que dichos vecinos debieron acudir a la cabecera municipal. A continuación, vamos a analizar como tuvo lugar la Santa Misión en este término, tal como fue descrita por los propios misioneros que la llevaron a cabo en ambos centros misionales, lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa y social en los distintos núcleos que integraban el término municipal, con datos a veces curiosos.

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El Somatén Armado de Santiago del Teide en su primera etapa (1924-1931)

El Somatén Armado, antigua milicia popular de rancio abolengo tradicional, surgió en el siglo XI en Cataluña, donde enseguida alcanzó un gran arraigo. Alcanzó especial fama y resonancia a comienzos del siglo XIX, con motivo de la invasión del territorio español por las tropas de Napoleón, pues contribuyó de forma decisiva a la derrota de los franceses. Al constituirse la I República en el año 1873 el Somatén fue disuelto, aunque por poco tiempo, ya que al empezar las revueltas carlistas volvió a ser instituido por Figueras. En 1876 volvió al primer plano del relieve nacional, al levantarse en armas y aplastar en tres días los últimos focos de la insurrección carlista. Más tarde, el Somatén volvió a revitalizarse con ocasión del golpe de Estado del general Primo de Rivera, en 1923, pues en su manifiesto a la Nación, el general hizo un encendido panegírico del Somatén y anunció la inmediata reorganización de esta milicia en los lugares donde ya hubiera existido y su creación en todas las provincias que no la hubieran tenido nunca, así como en las plazas de soberanía del territorio marroquí.

Como se podrá apreciar, el Somatén tenía unas competencias en orden público complementarias de la Guardia Civil, sobre todo en las localidades donde no existían casas-cuarteles de este cuerpo, como ocurría por entonces en Santiago del Teide. Posteriormente, en 1931 el Gobierno de la II República decretó la disolución definitiva del Somatén. No obstante, después de finalizada la Guerra Civil, en 1945 el general Franco recuperó esta institución, que se mantuvo durante décadas. Dado su origen, la Patrona del Somatén Nacional sería Nuestra Señora de Montserrat, que se festejaba el 27 de abril.

A comienzos de agosto de 1924 se nombraron los primeros responsables del Somatén Armado de Santiago del Teide: don Francisco González Dorta, como cabo de distrito, y don Delfino Francisco Torres, subcabo de distrito, sustituido en 1926 por don Agustín Forte González; todos ellos destacadas figuras locales. En esta villa el Somatén contó con un cuartelillo, donde los afiliados prestaban su servicio. Llegó a contar, por lo menos, con 13 afiliados, aunque probablemente fueron muchos más. Prestó importantes servicios relacionados con la prevención de la delincuencia y el mantenimiento del orden público…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo: