Soldados de Santiago del Teide en las Guerras de independencia de Cuba y Filipinas

Las Guerras de Cuba fueron tres confrontaciones bélicas por la independencia cubana, que tuvieron lugar entre 1868 y 1898. La primera fue la “Guerra de los Diez años”, que comenzó con el “Grito de Yara” por Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, y terminó el 10 de febrero de 1878 con el Pacto de Zanjón; también fue conocida como “Guerra del 68” y “Guerra Grande”. Luego vino la “Guerra Chiquita”, del 26 de agosto de 1879 al 13 de diciembre de 1880, que se localizó en la provincia de Oriente. Finalmente, se produjo la “Guerra de Independencia de Cuba”, que fue el último conflicto armado entre España y los separatistas cubanos, conocidos por “mambises”, y los Estados Unidos; este conflicto se inició el 24 de febrero de 1895 con un levantamiento simultáneo de 35 localidades cubanas, el llamado “Grito de Baire”; tras la entrada directa de Estados Unidos en el conflicto y la posterior derrota española, el enfrentamiento bélico finalizó el 12 de agosto de 1898, pues la ocupación militar estadounidense puso fin a la soberanía española en la isla. Fue denominada en España como la “Guerra de Cuba”, mientras que José Martí la llamó “Guerra Necesaria”; también se le llama “Guerra del 95”, por haber comenzado en 1895.

Por su parte, la “Revolución filipina” fue un conflicto armado entre el gobierno metropolitano español y los insurrectos filipinos del Katipunan, una organización secreta anticolonial fundada por Andrés Bonifacio. Comenzó el 24 de agosto de 1896, cuando las autoridades españolas descubrieron dicha organización, la cual comenzó a influir en gran parte de Filipinas y declaró abiertamente una revolución armada en todo el país, aprovechando los fracasos españoles contra los nacionalistas cubanos en 1895 y declarando a España un imperio debilitado. Aunque el 12 de junio de 1898, Aguinaldo hizo pública la Declaración de Independencia de Filipinas, ésta no fue reconocida ni por España ni por Estados Unidos. El dominio español de Filipinas terminó oficialmente con el Tratado de París de 1898, que puso fin a toda la guerra hispano-estadounidense, pero sirvió como inicio de la guerra filipino-estadounidense.

Como se ha indicado, el mencionado Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898, dio por finalizada la guerra hispano-estadounidense y en virtud de él España abandonó sus demandas sobre Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, cediendo la soberanía y el control de dichos territorios a los Estados Unidos.

Muchos canarios se vieron involucrados en dichas contiendas, pero en este artículo nos vamos a centrar en los hijos de Santiago del Teide que fueron alistados para participar en las Guerras de independencia de Cuba y Filipinas, casi todos en el Ejército español, menos uno de ellos que se alistó en el Ejército Libertador de Cuba. De momento tenemos constancia de siete santiagueros que participaron en ellas, cinco en la de Cuba y dos en la de Filipinas. Tres de ellos murieron y dos resultaron heridos durante la primera y uno desapareció en la segunda. Sin duda, no fueron los únicos hijos de Santiago del Teide que fueron movilizados para dichas contiendas, pero de momento exponemos los datos que hemos podido documentar y confirmar. Tanto los heridos supervivientes como los familiares de los fallecidos solicitaron las pensiones a las que creían que tenían derecho, pero no todos las consiguieron…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El Juzgado Municipal y el Registro Civil de Vilaflor de Chasna (1871-1946): jueces, fiscales, adjuntos y secretarios

En un artículo anterior ya nos ocupamos del primer Juzgado de Paz de Vilaflor de Chasna (1855-1870) y en éste vamos a recordar el Juzgado Municipal que sucedió al anterior y que se mantuvo durante 75 años y medio, de 1871 a 1946, asumiendo la competencia del Registro Civil de la localidad, creado también en 1870, al igual que la nueva figura del fiscal municipal. Inicialmente, los cargos de juez municipal y fiscal municipal fueron nombrados por la Audiencia Territorial de Las Palmas de Gran Canaria; y luego lo serían por la sala o junta de gobierno de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

En el período estudiado, en el Juzgado Municipal de Vilaflor de Chasna existieron, por lo menos, 18 jueces municipales titulares y 14 fiscales municipales, además de otros tantos suplentes, así como numerosos adjuntos del tribunal municipal, 4 secretarios y numerosos “acompañados” o “actuarios”, que cubrían las vacantes de los anteriores. Es normal que muchos de los jueces y fiscales que alcanzaron la titularidad fuesen con anterioridad suplentes, pero llama la atención que varios de ellos ostentasen dos de dichos cargos, pues fueron jueces y fiscales o jueces y secretarios del Juzgado. También resulta llamativo que ninguna mujer desempeñase por entonces esos cargos.

En la larga etapa estudiada, los tres hombres que más tiempo estuvieron al frente del Juzgado fueron D. Germán Fumero Alayón (durante 25 años), D. Marcos Fumero Évora (9 años, en dos etapas) y D. José Tacoronte Trujillo (8 años, en tres etapas); de los fiscales, los que ejercieron durante más tiempo fueron D. José García Amador (10 años, en dos etapas), D. Antonio Martín Oliva (durante 9 años, en dos etapas), D. Emeterio Martín Díaz (8 años) y D. Domingo González Martín (8 años, en dos etapas); y de los secretarios, con los datos incompletos que poseemos, el récord de permanencia en la secretaría lo ostentó D. Agustín Oliva Cruz, por lo menos durante 22 años, al que siguieron: D. José Miranda Fumero (por lo menos 7 años) y D. Antonio Hernández Fumero (por lo menos 6 años). Todos los que desempeñaron dichos cargos o empleos eran oriundos de Vilaflor, pero ninguno fue desempeñado por mujeres…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La parroquia de la Santísima Trinidad de Igueste de Candelaria (1943-2026)

Ya en un artículo anterior nos ocupamos de la antigua ermita de la Trinidad de Igueste de Candelaria, levantada en el último cuarto del siglo XVIII por los vecinos de dicho pago, con el fin de recibir la atención espiritual sin necesidad de trasladarse hasta el pueblo de Candelaria; y para el mantenimiento del culto se comprometieron con limosnas y donativos. Una vez terminada y bendecida en 1788, en ella se oficiaban misas los días festivos por los capellanes nombrados para atender el culto, quienes desde esa misma centuria también comenzaron a celebrar en ella algunas bodas, aunque las correspondientes partidas debían ser anotadas en la parroquia de Santa Ana; mientras que para su cuidado se nombraban mayordomos. Como curiosidad, en 1874 el gobernador eclesiástico del Obispado dispuso el traslado de la parroquia de Candelaria a la ermita de Igueste, pues los feligreses del casco no contribuían a los gastos del culto de la iglesia, mientras que sí lo hacían los del citado pago.

En el presente artículo nos vamos a centrar en la elevación de dicha ermita parroquia en 1943 y en la trayectoria posterior, incluyendo diversas obras de mejora y la dotación de imágenes, así como las fiestas locales, la Danza de las Cintas de Igueste, el nuevo complejo parroquial con el tanatorio y la relación de párrocos de este pueblo desde sus inicios…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La extraordinaria visita de la Virgen de Candelaria al municipio de Guía de Isora en 1964

El año 1964 incluyó una página imborrable en la vida religiosa del municipio de Guía de Isora, al recibir por primera y única vez en su historia la visita de la venerada imagen de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias, en su peregrinación por todas las parroquias de la isla de Tenerife, con el fin de recaudar fondos para la construcción del nuevo Seminario Diocesano, acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife que duró casi tres meses y medio, del 16 de octubre de dicho año al 28 de enero de 1965. Para esta peregrinación extraordinaria, la Virgen contó con una artística carroza, construida en Güímar, en los talleres de mecánica y chapa de Tejera y en la carpintería de Pánfilo y Tino; fue diseñada por don Manuel García Campos y patrocinada por doña Edelmira Pérez Campos, viuda de Mansito, junto con Acción Católica y Cáritas de dicha ciudad; y se montó sobre una camioneta “Commer” de seis ruedas, cedida por la empresa Hernández Hermanos, S.L. En todos los pueblos visitados, el fervor de los fieles fue impresionante y el éxito económico se vio desbordado con creces, al recaudarse más de siete millones de pesetas. Durante el recorrido, la Virgen estuvo acompañada por su capellán, cargo que asumió casi siempre el sacerdote dominico fray Juan Fernández Baca, conocido por el “Padre Juan de Candelaria”.

Guía de Isora fue el décimo municipio de la isla en recibir a la Virgen de Candelaria, tras el paso de ésta por Arafo, Güímar, Fasnia, Arico, Granadilla de Abona, Vilaflor de Chasna, San Miguel de Abona, Arona y Adeje. En esa época, dicho término municipal estaba constituido por numerosos núcleos de población y, según la descripción realizada por el canónigo don José Trujillo Cabrera en su Guía de la Diócesis de Tenerife, contaba con cinco parroquias: la de Nuestra Señora de la Luz en la cabecera municipal, creada en 1738, categoría de ascenso, una población de hecho de 3.040 habitantes y cuatro pagos: Chirche (con la ermita de San Felipe), Jaral, Aripe (con la ermita de San Pedro) y Acojeja; la de San Juan Bautista en Chío, creada en 1929, categoría de entrada, 1.350 habitantes y con el pago de Chiguergue (con la ermita de San Roque, recién construida); la Nuestra Señora del Rosario de Tejina de Isora, creada en 1943, también de entrada, con 990 habitantes y cuatro pagos: Vera de Herques, Abama, Tijoco Bajo (perteneciente al municipio de Adeje) y Las Fuentes (con la ermita de San José); la de San Juan Bautista en Playa de San Juan, creada en 1963, de entrada, con 1.120 habitantes y sin pagos; y la de Nuestra Señora de Candelaria de Puerto de Alcalá, creada en 1963, asimismo de entrada, con 850 habitantes y sin pagos. Esas parroquias se las repartían sólo dos párrocos: don Sebastián Afonso García, las de Guía, Tejina de Guía y Playa de San Juan; y don Juan Báez Báez, las de Chío y Puerto de Alcalá.

En la tarde del domingo 1 de noviembre de 1964 la venerada imagen salió de Adeje y se dirigió a Playa de San Juan. Al llegar al límite con el vecino municipio de Guía de Isora, la Virgen fue entregada por las autoridades de la primera villa a las del nuevo municipio, que eran el sacerdote, don Sebastián Afonso García, cura ecónomo de la parroquia de San Juan Bautista, y el alcalde, don Antonio Alfonso; todos ellos firmaron el correspondiente impreso de cesión y recepción de la Sagrada Imagen, con el que los segundos se comprometían a su fiel custodia, ante el capellán de la Patrona de Canarias y parte del vecindario isorano, que había acudido a su recibimiento. Esa misma noche llegó a la cabecera municipal, en la que permaneció hasta la tarde del lunes dos; en esa noche llegó a Chío, donde permaneció hasta la mañana del martes 3, en que bajó al Puerto de Alcalá; en la tarde de ese mismo día volvió a subir, pasando de nuevo por Chío para continuar a Arguayo, ya en el municipio de Santiago del Teide. En el límite municipal, las autoridades de Guía de Isora, el mencionado alcalde don Antonio Alfonso y el párroco del Puerto de Alcalá, don Juan Báez Báez, entregaron la venerada imagen a las de Santiago del Teide, que eran el alcalde don Rafael González Pérez y el párroco don Horacio Luis de Ávila, levantándose la correspondiente acta de entrega y recepción…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El naufragio de la falúa “Grima” en la costa de Fasnia (1932)

En la noche del martes 5 de julio de 1932, la falúa “Grima” sufrió una avería en el motor frente a las costas de Fasnia. Su tripulación estaba formada por solo dos hombres, el patrón Valerio Montero Roquete y el marinero José Marcelino, quienes se lograron salvar, a pesar de estar a punto de ahogarse debido al fuerte viento que los alejó de la costa, pero lograron alcanzar la tierra a nado, después de llegar a Los Roques con una vela improvisada, y se trasladaron al pueblo de Fasnia, donde pasaron la noche. La Comandancia de Marina envió un remolcador para rescatar a dicha embarcación, pero regresaron a la capital sin haberla encontrado, pues la fuerte resaca marina había roto las amarras y el oleaje la había hecho naufragar. Pocos días después, la falúa fue localizada en una de las playas del municipio sureño, completamente destrozada, siendo extraída de dicho lugar

Para investigar las causas del naufragio se incoó un sumario, pero de momento no sabemos cómo se cerró esa investigación. Inicialmente se dijo que dicha falúa pertenecía a la Dirección de Sanidad Exterior del puerto de Santa Cruz de Tenerife, pero ello fue desmentido por la dirección de la Estación Sanitaria de dicho puerto, que informó a la prensa que era propiedad de la Casa Grima de Valencia, pero que años atrás había realizado algunas operaciones de desinfección en todos los puertos del estado…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La estación o centralita telefónica de Arico el Nuevo (1924-1972)

Como ya dijimos en otro artículo, dada su situación geográfica, el servicio telefónico tardó mucho tiempo en llegar al municipio de Arico, como ocurriría con los demás servicios que partían de Santa Cruz de Tenerife. La red telefónica se inauguró en la capital de la provincia en 1895 y llegó a Güímar en 1903; pero, aunque se preveía completar pronto el circuito insular, aún tardaría más de dos décadas para que este servicio llegase a todo el municipio de Arico. Por fin, en 1924 llegó la red telefónica al amplio término municipal de Arico, lo que permitió que en dicho año se abriesen estaciones o centralitas telefónicas en los principales núcleos de población: dos principales en Villa de Arico (El Lomo) y Arico el Nuevo; y cuatro secundarias en El Río de Arico, Porís de Abona, La Sabinita y Tajao. Asimismo, en ese mismo año se instalaron locutorios telefónicos en los núcleos más pequeños: La Degollada e Icor; luego, en 1931, se concedió otro a La Cisnera. En este artículo solo nos vamos a centrar en la centralita telefónica de Arico el Nuevo y en las telefonistas que trabajaron en ella.

Cuando ya estaba prevista la próxima instalación de una centralita telefónica en Arico el Nuevo, el 2 de marzo de 1923 la Comisión Permanente del Cabildo insular de Tenerife nombró a los encargados de varias estaciones telefónicas de la isla, entre ellas, doña Carmen Díaz Reyes de la de Arico el Nuevo. El 18 de diciembre de dicho año, la misma Comisión Permanente del Cabildo, presidida por el Sr. Salazar y Cólogan, acordó “tender dos circuitos telefónicos entre el Lomo de Arico y Arico el Nuevo, para dar comunicación urbana a este último barrio y a los de Arico el Viejo, La Degollada y La Sabinita”. Luego, en otra sesión de dicha Comisión Permanente del 28 de ese mismo mes, “se acordó establecer una Centralilla telefónica en Arico el Nuevo, solicitando del gobernador civil, la correspondiente excepción de subasta para efectuar las obras por administración”; asimismo, “Acordóse abrir un concurso para el arrendamiento del local donde instalar dicha Centralilla”…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El frustrado intento de constitución de dos casinos en La Zarza (Fasnia) en 1950: la Sociedad de Instrucción y Recreo “Juventud y Progreso” y la Sociedad de Cultura y Recreo “Atlántida”

Habían pasado 14 años desde la clausura del único casino que había existido en el pago de La Zarza, del municipio de Fasnia, la Sociedad “Unión Cultural 1º de Mayo” de La Zarza (1932-1936), cuya existencia fue truncada por el golpe de estado que inició la Guerra Civil española, cuando a comienzos de 1950 un grupo de vecinos de dicha localidad decidieron dar los pasos para recuperarlos, cuando este núcleo contaba con su máximo de población. Así comenzaron los trámites para constituir la Sociedad de Instrucción y Recreo “Juventud y Progreso”, pero su tramitación se entorpeció, porque dos de los cuatro miembros de la comisión organizadora fueron informados negativamente por su ideología izquierdista, por lo que tuvieron que ser sustituidos. Además, casi simultáneamente se comenzó a tramitar la legalización de un segundo casino en el mismo pago, la Sociedad de Cultura y Recreo “Atlántida”.

Pero la alcaldía de Fasnia informó negativamente la constitución de dos sociedades en un mismo barrio, pues ello podría provocar rivalidades y enfrentamientos en el vecindario, por lo que proponía que se legalizase solo una de ellas y, al no tener preferencia por ninguna, dejaba a criterio del gobernador civil cuál de las dos debía aprobarse. Sin embargo, no tenemos constancia de que ninguna de ellas llegara a constituirse oficialmente, por lo que de poder contar con dos casinos, parece que La Zarza se volvió a quedar sin ninguno…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Los Comités locales de Acción Popular Agraria de Barranco Hondo, Candelaria e Igueste (1934-1936), durante la II República Española

Durante la II República, los simpatizantes de la derecha se agruparon en torno a dos partidos políticos, el Partido Republicano Tinerfeño, que aglutinaba a los más afines con este sistema político, y Acción Popular Agraria, que reunía a los antirrepublicanos más en sintonía con la Monarquía, cuyo objetivo era defender la religión católica, la propiedad y la familia; este segundo partido sería el núcleo aglutinante de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). En este artículo nos vamos a centrar en los tres comités locales de Acción Popular Agraria constituidos en el municipio de Candelaria en 1934, a mediados de la República.

El primer Comité fue el de Barranco Hondo, que se fundó a comienzos de 1934 y su reglamento fue redactado el 10 de abril de dicho año. Según el artículo 1 del mismo: “Con el nombre de “Acción Popular Agraria” se constituye una organización político-social que tiene por objeto la defensa de los principios de Religión, Familia, Orden, Trabajo, Propiedad y Agricultura. Está sometida a la Junta Central del Partido de Acción Popular de Madrid y a la Provincial de Santa Cruz de Tenerife y adherida, por tanto, a la Confederación Española de Derechas Autónomas”. Estableció su domicilio en el pueblo de Barranco Hondo, concretamente en la casa situada en la “Subida de Barranco Hondo nº 97”. Dicho reglamento fue presentado en el Gobierno Civil el 19 dicho mes de abril y aprobado por la máxima autoridad de la provincia el 29 del mismo mes. La comisión organizadora estaba integrada por los siguientes vecinos: don Juan Ramos, don Fermín Higuera, don A. Hernández, don Pedro Torres, don José Pérez Alonso y don Miguel Trujillo Hernández…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La Cofradía de Nuestra Señora del Socorro de Güímar y la institucionalización de la fiesta anual de la Virgen en 1643, como patrona de las sementeras

Hacia 1550 el cuidado de la casa y ermita de El Socorro estaba a cargo de un ermitaño de origen castellano, don Alejos Pérez, quien vivió en ella, siendo el primer vecino conocido del actual caserío de El Socorro. Este ermitaño murió en Icod y dejó como heredera en su testamento a la ermita en la que había pasado la mayor parte de su vida. Tras el fallecimiento de Alejos, se hizo cargo del cuidado de ese primitivo templo don Francisco Hernández de Sepúlveda, que residía en el pueblo de Candelaria, quien ya se titulaba “mayordomo de la casa y ermita de Ntra. Sra. del Socorro”; este mayordomo, entre otras limosnas dejadas a la ermita por varios vecinos del Valle en sus testamentos, recogió el finiquito de la herencia dejada por el primer ermitaño y, con todo ese dinero, se realizaron a partir de 1577 diversas obras de aumento en el primitivo templo. Pero tras la muerte de su mayordomo, acaecida hacia 1583, la ermita entró en decadencia, hasta el punto de que en pocos años quedó arruinada, por falta de reparaciones. No obstante, en 1602 dicho templo ya había sido reedificado; y hacia 1630 se elaboró la venerada imagen de la Virgen del Socorro por un imaginero tinerfeño, de momento anónimo, pues con anterioridad solo presidía el templo un cuadro de la Virgen.

Aunque la ermita del Socorro fue muy venerada y frecuentada durante el siglo XVI, antes de su ruina, fue en las primeras décadas del siglo XVII, tras su reconstrucción y la adquisición de la imagen de la Virgen, cuando logró su pleno auge. Éste tuvo un punto de inflexión el 18 de diciembre de 1643, fecha en la que se fundó en ella la Cofradía de Nuestra Señora del Socorro, se nombró un mayordomo interino y se institucionalizó la fiesta anual de la Virgen, al ser proclamada esta venerada imagen como abogada de sus necesidades, en particular de sus sementeras o cultivos. Estas decisiones se ratificaron tres años más tarde, en 1646, en que se nombraron los primeros mayordomos oficiales de la cofradía, quienes debían cobrar y administrar las limosnas que se recaudasen en todo el beneficio parroquial, así como rendir cuentas de los ingresos y gastos realizados; y en el mismo acto se aprobaron los estatutos de la cofradía, en los que destacaba la obligación de reparar la ermita y hacerle a la Virgen su fiesta anual. Así comenzó a celebrarse la Bajada o romería que se ha mantenido hasta el presente, si bien con diversos cambios a lo largo de su dilatada historia…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La celebración de las Bodas de Oro de la llegada a Arafo de la venerada imagen de la Virgen María Auxiliadora (1957): la Santa Misión, su primera Coronación, la Archicofradía de María Auxiliadora y la Legión de María

La imagen de la Virgen María Auxiliadora llegó a la Villa de Arafo en 1907, siendo recibida con entusiasmo por el pueblo y bendecida solemnemente el 27 de agosto por el cura párroco don Hildebrando Reboso, en el transcurso de las Fiestas Patronales de dicho año, actuando como padrinos el citado alcalde don Tomás de Mesa y su esposa doña Eloísa Ferrera. Desde entonces, en Arafo se venera con fe a María Auxiliadora, pues no en vano ésta fue la primera localidad canaria que acogió tal advocación de la Virgen. Los araferos acogieron con cariño a esta imagen, que desde entonces está entronizada en el templo parroquial.

Desde entonces, sin ninguna duda, el acontecimiento más grandioso relacionado con la Virgen María Auxiliadora, de los que se ha vivido en Arafo, coincidió con su primera Coronación al conmemorarse las Bodas de Oro de su llegada. Si bien han sido muy destacados los actos celebrados con motivo de sus Bodas de Diamante y su primer Centenario, sin duda no se ha alcanzado la solemnidad y la participación popular que se vivió en 1957. En ese año se organizó un ambicioso programa de actos, que comenzó con un Rosario de la Aurora y una Santa Misión, concluyendo con la creación de la Archicofradía de María Auxiliadora y la Legión de María.

Los actos de ese año, en el que se conmemoraban los 50 desde la llegada a Arafo de esta venerada imagen, comenzaron con la celebración durante todos los domingos del mismo de un Rosario de la Aurora en la parroquia de San Juan Degollado; se celebraba a las 5:30 de la madrugada y a las 6:00 se oficiaba la misa. El 21 de marzo se creó la escuela parroquial de San Juan Degollado; del 7 al 14 de abril se celebró una Santa Misión, cuyos principales frutos fueron la creación de la Archicofradía de María Auxiliadora y de la Legión de María; y los actos principales se celebraron en el mes de mayo, cuyo punto culminante fue la Coronación de la Virgen por el vicario general don Francisco Herráiz Malo, que si bien fue considerada “Coronación Canónica” no fue tal, pues no se obtuvo la licencia del Papa, que por entonces era imprescindible; no obstante, ha sido probablemente el acto estrictamente religioso con mayor asistencia de público celebrado en Arafo…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo: