Güímar: Don José Campos Benítez (1808-1872), sochantre organista y notario público eclesiástico de la parroquia de San Pedro, regidor y 2º teniente de alcalde del Ayuntamiento, juez de paz suplente, secretario del Juzgado de Paz, propietario agrícola y secretario escrutador de la mesa electoral

Uno de los personajes más significados del siglo XIX en la vida social de Güímar fue don José Antonio Campos Benítez, a pesar de su origen modesto, pues estuvo fuertemente vinculado a la parroquia, al ayuntamiento y al juzgado de dicha localidad. Fue desde su juventud, y durante muchos años, sochantre-organista y notario público eclesiástico de la parroquia de San Pedro, aunque también ejerció el segundo empleo en Arafo; regidor 1º, 2º teniente alcalde y regidor decano del Ayuntamiento, así como secretario interino de la Comisión Pericial; y hombre bueno en juicios, juez de paz suplente y secretario del Juzgado de Paz de la misma localidad. Además, como propietario agrícola, fue elector contribuyente, secretario escrutador de mesa electoral y uno de los mayores contribuyentes del término. Enlazó por matrimonio con una notable familia local y tuvo una sucesión amplia y destacada.

Nació en Güímar el 24 de septiembre de 1808, siendo hijo de doña Josefa Campos Benítez. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia parroquial matriz del Apóstol San Pedro por el presbítero don José Bernardo Carrillo, teniente del beneficiado don Florentín Núñez y Torres; se le puso por nombre “José Antonio de las Mercedes” y actuó como madrina doña Josefa de Cejas…

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Adeje-Granadilla de Abona-Arona-Vilaflor de Chasna: Don Bartolomé Alfonso Montesdeoca (1679-1761), alférez de Milicias, emigrante a América, alcalde real de Vilaflor de Chasna y hermano de la Hermandad del Rosario de la parroquia de San Pedro

Miembro de una familia adejera, distinguida y acomodada, al igual que muchos de sus parientes nuestro biografiado siguió la carrera militar en el Regimiento de Abona-Adeje, en el que alcanzó el empleo de alférez de Milicias, en el que permaneció hasta su retiro. Emigró a América, de donde regresó, dejando allá a dos de sus hijo. Además, ejerció como alcalde real de la amplia jurisdicción de Vilaflor de Chasna que por entonces también incluía a los actuales municipios de Arona y San Miguel de Abona, así como el pago de Chiñama (hoy integrado en Charco del Pino -Granadilla de Abona-); y fue hermano de la Hermandad del Rosario de la parroquia de Vilaflor, al igual que su esposa. Ésta testó en solitario, pues él ya estaba privado de razón, declarando que su esposo había derrochado una gran parte de la dote que ella había aportado al matrimonio.

Nació en el pago de Tijoco (Adeje) el 4 de junio de 1679, siendo hijo del alférez don Melchor Alfonso de Montesdeoca, de la misma naturaleza, y doña Gregoria de Segovia del Castillo, nacida en Buenavista. El 15 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de Santa Úrsula de la villa de Adeje por el beneficiado Br. don Bernardo Delgado de Llerena; se le puso por nombre “Bartolomé” y actuaron como padrinos sus tíos don Francisco Afonso de Montesdeoca y doña María de Montesdeoca, vecinos de dicha villa.

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La construcción de la torre y la instalación del reloj de la iglesia de San Juan Degollado de la villa de Arafo

La historia de la iglesia de San Juan Degollado de Arafo se remonta a 1678, en que se bendijo la primitiva ermita. Ésta fue ampliada en 1795, lo que favoreció su elevación a parroquia en ese mismo año. Solo estaba dotada con un pequeño campanario, que ya estaba ruinoso en 1924, por lo que por iniciativa del párroco don Hildebrando Reboso Ayala se promovió la construcción de una torre, que además sirviese para embellecer el templo. Para ello, el Ayuntamiento cedió el terreno y una cantidad en metálico, mientras que el resto de los gastos fueron asumidos gracias a los donativos del citado sacerdote y las principales familias de la localidad, así como la venta de rifas y el producto de un bazar, así como de una finca de la parroquia. La primera piedra se puso en 1925 y la obra concluyó en 1928, en que fue bendecida. En 1930 se arregló la fachada de la iglesia y se colocaron aceras en los costados sur y oeste del templo. En 1940 se colocó la Cruz de los Caídos, pegada a su frente. En 1943 se instaló un reloj público, promovido por el Ayuntamiento y adquirido en Vitoria, gracias también a las aportaciones vecinales. En 1975 se le anexionó la capilla del Santísimo Cristo del Valle; y, finalmente, se colocaron, por debajo del reloj, cuatro esferas con las imágenes de los patronos de la villa. En el presente artículo nos vamos a centrar, sobre todo, en el proceso de construcción de la torre de la iglesia parroquial de Arafo y en la posterior instalación de un reloj público en misma.

A comienzos de 1924 el párroco don Hildebrando Reboso Ayala promovió la creación de una comisión, con el fin de recaudar fondos para construir una torre en la iglesia parroquial, ante el estado ruinoso que ofrecía el campanario y con un doble objetivo, procurar la seguridad de las campanas y contribuir al embellecimiento del templo. El proyecto se realizó bajo la dirección técnica del arquitecto don Otilio Arroyo Herrera, quien también asumiría la dirección técnica, y en el mismo se preveía la colocación de un reloj, iniciativa ésta que partió del rico comerciante don Manuel Herrera, Hijo Adoptivo de la localidad…

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San Miguel de Abona-Vilaflor de Chasna: Don Germán Fumero Delgado (1871-?), sargento de Infantería, interventor electoral, cartero, cobrador de arbitrios, comerciante e impulsor de fiestas en Gran Tarajal

Miembro de una destacada familia, nuestro biografiado ha sido olvidado por sus paisanos, primero por haberse ausentado de la isla y segundo por la personalidad arrolladora de su padre. Nació en San Miguel de Abona y vivió algunos años en Vilaflor de Chasna, donde se establecieron sus padres. Siguió una modesta carrera militar, en la que ascendió desde soldado hasta sargento de Infantería, empleo con el que se licenció; por entonces actuó como interventor electoral en Vilaflor y pasó algunas temporadas en Gran Canaria. Luego se estableció en Gran Tarajal (Tuineje), donde casó con la hija del propietario más rico del lugar, en el que ejerció como cartero, cobrador del arbitrio de la cal para el Cabildo y comerciante de comestibles, lo que le permitió alcanzar una posición acomodada y ser elector contribuyente. Además, fue impulsor de las fiestas patronales de esa localidad majorera, en la que dejó una amplia y destacada sucesión.

Nació en San Miguel de Abona el 10 de mayo de 1871, a las doce del día, siendo hijo de don Germán Fumero Alayón, natural de Vilaflor de Chasna, y de su segunda esposa doña Cecilia Delgado Díaz, que lo era de San Miguel. Dos días después fue bautizado en la iglesia del Arcángel San Miguel por el cura párroco ecónomo don Juan García Alfonso, Br. En Artes; se le puso por nombre “Germán Fernando Francisco de San Antonio” y actuó como padrino don Francisco Gómez y Gómez, siendo testigos don Juan Pulido y don Tomás Pulido, de la misma naturaleza y vecindad…

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Candelaria: Don Agustín Tomás de Torres (?-1811), sacerdote, teniente del beneficiado comarcal, cura encargado, mayordomo de fábrica y primer párroco propio de la iglesia de Santa Ana de Candelaria

El sacerdote grancanario que nos ocupa se estableció en su juventud en Candelaria. Tras su ordenación como presbítero, fue nombrado teniente de beneficiado de Güímar y Candelaria y, como tal, estuvo encargado durante 11 años de la iglesia de Santa Ana de la segunda localidad, de la que también fue mayordomo de fábrica. Luego, al independizarse ésta, pasó a ser su primer párroco propio, continuando su labor ministerial en la Villa Mariana durante otros 16 años, hasta su muerte en el transcurso de una epidemia de fiebre amarilla.

Nuestro biografiado nació en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a mediados del siglo XVIII, siendo hijo de don Gaspar de Torres y doña Ana Teresa de Santa Ana. Muy joven se trasladó a Tenerife, pues el 22 de marzo de 1776, siendo clérigo tonsurado y vecino de La Laguna, recibió los cuatro Grados (Órdenes Menores) en la iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife. Años más tarde recibió los sagrados órdenes del Subdiaconado, Diaconado y Presbiterado. Por esa época, aún en plena juventud, se estableció en Candelaria, donde compró terrenos y una casa…

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Granadilla de Abona: Don Agustín Villalba Delgado (1836-1917), carpintero, militar profesional y político, brigada escribiente de la Sección de Abona, alférez graduado de Milicias condecorado, secretario interino del Juzgado Municipal, alcalde constitucional de Granadilla en dos etapas y jurado judicial

No sólo los militares que alcanzaron altas graduaciones merecen ser biografiados; los más modestos, aquellos que no pasaron del grado de alférez, mostraron muchas veces una mayor vocación y amor a su profesión que los otros. Este fue el caso de don Agustín Villalba Delgado, quien inicialmente compaginó su profesión de carpintero con la carrera militar (que inició como simple soldado), para luego dedicarse por entero a ella hasta alcanzar el empleo de sargento 1º brigada escribiente de la Sección Ligera Provincial de Abona y el sobregrado de alférez de Milicias. En reconocimiento a sus méritos, se le concedieron varios premios de reenganche y fue nombrado Caballero de Primera Clase de la Orden del Mérito Militar. Después de casi tres décadas en las Milicias Canarias, tras su retiro volvió a su anterior profesión de carpintero y desempeñó la secretaría del Juzgado Municipal de Granadilla de Abona, como acompañado y secretario interino. También fue elegido alcalde constitucional de dicho municipio en dos etapas, logrando el título de Villa y la ampliación del cementerio, entre otros éxitos políticos, además de ejercer como teniente de alcalde y concejal en otros dos periodos. Fue asimismo jurado judicial y tuvo una intensa vida social en su villa natal.

Nació en Granadilla de Abona el 11 de junio de 1836, siendo hijo de don Agustín Villalba Dumpiérrez y Fumero Ramos, natural de Vilaflor de Chasna, y doña María Antonia Delgado Casanova y Sánchez, que lo era de Granadilla. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco don Francisco Rodríguez Méndez; se le puso por nombre “Agustín José Francisco Isidro” y actuó como madrina doña María Josefa Villalba…

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Los sonetos dedicados a los núcleos de población de Agache (Güímar) por el poeta don Arístides Hernández Mora

En el año 1971, el prestigioso poeta güimarero don Arístides Hernández Mora publicó un bello poemario titulado “Al soplo vario del tiempo”, el único que vio la luz durante su vida, todo compuesto por sonetos, agrupados en nueve bloques: “Caprichos y temas varios”, “Campestres”, “Playeras”, “Amatorias y subjetivas”, “Familiares”, “Recordaciones”, “Mundo pequeño”, “Motivos del mar y de la costa”, y “Barrios de Güímar”. En ese último bloque incluyó un soneto dedicado al conjunto del municipio y otros 12 a los distintos barrios que por entonces constituían el municipio, entre ellos Pájara, La Medida, Lomo de Mena y El Escobonal. Todos ellos fueron escritos en 1961 y de su lectura se desprende el amor que el poeta demostró a todo el municipio y a cada uno de sus barrios.

Atendiendo a una propuesta del médico don Javier Hernández Pérez, hijo del citado poeta, la cual fue asumida por la Comisión Municipal de Honores y Distinciones, el Ayuntamiento de Güímar decidió colocar una serie de mosaicos con los bellos sonetos dedicados a los distintos barrios en lugares céntricos de los mismos, elegidos de acuerdo con los vecinos, con el fin de que contribuyesen a incrementar su patrimonio estético y cultural. Con respecto a los que nos ocupa, en 2016 se colocó el de El Escobonal y en 2018 los de Lomo de Mena, La Medida y Pájara. Fueron inaugurados por los familiares del poeta, ante la alcaldesa de Güímar, doña Carmen Luisa Castro Dorta, así como numerosos concejales, miembros de la Comisión de Honores y Distinciones y vecinos de los barrios; y en todos los actos el cronista oficial hizo el análisis crítico de cada soneto y procedió a la lectura del mismo…

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Guía de Isora: Don José Martín González (1912-2002), maestro nacional, secretario del Casino Republicano e Hijo Predilecto de Guía de Isora

Mientras cursaba la carrera de Magisterio nuestro biografiado fue nombrado maestro interino de la escuela unitaria de niños nº 1 de Guía de Isora; por entonces también fue elegido secretario del Casino Republicano de dicha localidad. Luego continuó sus estudios, que fueron truncados por su movilización con motivo de la Guerra Civil Española, en la que tuvo que combatir. Una vez terminada la contienda bélica se le expidió el título de Maestro, con el que ejerció como maestro interino de la escuela unitaria de niños de Palmarejo (Hermigua). Mientras permanecía en dicho destino superó las oposiciones celebradas en La Laguna y, gracias a ello, pasó a regentar como propietario provisional la escuela unitaria de niños nº 2 de Los Silos; y luego la escuela de niños de Guarazoca (Valverde). Posteriormente fue nombrado propietario definitivo de la escuela de niños de Tijoco (Adeje), de la que pasó, por concurso de traslado, a la escuela unitaria nº 1 de Guía de Isora, luego integrada en la sección graduada y finalmente en el colegio público de dicha localidad, donde ejerció durante casi 35 años, hasta su jubilación, que se le concedió al cumplir los 70 años de edad, por lo que dio clase a varias generaciones de isoranos. En varios de sus destinos fue delegado local del Sindicato Español del Magisterio, vocal de las Juntas Municipales de Primera Enseñanza y premiado por el Frente de Juventudes. En reconocimiento a sus méritos docentes fue nombrado Hijo Predilecto de Guía de Isora.

Nació en Guía de Isora el 8 de enero de 1912, a las cuatro de la tarde, siendo hijo de don Lucio Martín Alonso, zapatero conocido por “Manuel”, y doña María de la Concepción González. El 7 de abril de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra de la Luz por el cura encargado accidental don Martín Chacobo; se le puso por nombre “José Domingo Luciano” y actuó como padrino don Domingo de la Cruz González…

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Las graves dificultades económica y políticas del municipio de Fasnia a comienzos del sexenio revolucionario (1868-1872)

En este artículo nos vamos a ocupar de las vicisitudes sufridas por el Ayuntamiento de Fasnia en los primeros cuatro años del Sexenio Revolucionario, entre 1868 y 1872: los relevos en el Ayuntamiento; su organización interna; las juntas municipales; la celebración de las sesiones; las juntas locales existentes; los empleados y las dependencias municipales; la actividad municipal cotidiana; la creación de una Junta Local de gobierno en 1868, que solo duró un mes, pero en los que se enfrentó con el párroco, el alcalde, el juez de paz y sus suplentes; y las graves dificultades económicas por las que atravesó el pueblo y el Ayuntamiento en esos años, que se prolongarían en los siguientes y acabaría provocando que Fasnia se quedase durante dos años sin corporación municipal y con el Ayuntamiento cerrado.

Según los datos del censo de 1860, recogidos en el Diccionario de Pedro de Olive, el municipio de Fasnia contaba con 1.817 habitantes, agrupados en 2 lugares (Fasnia y La Zarza), 2 aldeas (Sabina Alta y Sombrera), 3 caseríos (La Crucita, Lomo de los Pinos y La Vera), 3 chozas u hogares aisladas (Archifira, Chiñoa y Valencia), 1 casa de labranza (La Fuentecilla) y 1 almacén (Roque de Fasnia). El conjunto de edificios se elevaba a 343, de ellos 313 de un piso y 30 de dos, a los que habría que sumar 156 cuevas-vivienda u hogares. En dicho año, el 94,5 % de la población era analfabeta, pues sólo 67 habitantes sabían leer y escribir (el 3,68 %), a los que se añadían 33 que sabían leer pero no escribir, siendo más ilustrados los hombres que las mujeres. La población vivía de la agricultura y el pastoreo. Desde el punto de vista militar, el distrito correspondía por entonces a la Sección Ligera Provincial de Abona, en la que tenían que prestar servicio 3 soldados, elegidos por sorteo, para cubrir las bajas de las Milicias Canarias.

Al comienzo del periodo estudiado, el término municipal contaba con Ayuntamiento, Juzgado de Paz (transformado tres años más tarde en Juzgado Municipal) escuelas elementales (una de cada sexo), cartería, cementerio municipal y parroquia (la de San Joaquín). El abastecimiento de agua potable se limitaba a la obtenida en fuentes y manantiales. Los únicos caminos eran el Real, que comunicaba con los otros pueblos de las isla, y varios verticales que permitían el acceso a los distintos pagos, uno de los cuales también se dirigía a Los Roques y otro a La Orotava. Como curiosidad, era uno de los pocos municipios de Tenerife que carecía por entonces de montes públicos, que habían sido expoliados. La gestión municipal estuvo marcada por las dificultades, pues la crisis económica de la cochinilla envolvió a este pueblo, como a todo el Sur de la isla, hipotecando el normal desarrollo de las labores públicas. Los vecinos se vieron obligados a emigrar y los políticos trataron de librar sus responsabilidades ante la incapacidad de los recursos públicos…

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Vilaflor de Chasna: Don Victoriano Hernández Feo (1852-?), agricultor, sargento 2º de las Milicias Canarias y 2º teniente de los Voluntarios de Puerto Rico

Miembro de una destacada familia de militares y propietarios agrícolas, nuestro biografiado también se inició en la agricultura y en la vida militar. En esta última ingresó como simple soldado de la Sección Ligera Provincial de Abona, para luego ascender a cabo 2º, cabo 1º y sargento 2º de Milicias. Con ese último empleo y después de casado, solicitó y obtuvo licencia para emigrar a la isla de Cuba, con el deseo de mejorar su fortuna, aunque de allí pasó a Puerto Rico y se estableció en Hatillo. En esta última isla le sorprendió la guerra de su independencia de España, por lo que se alistó en el Instituto de Voluntarios de Puerto Rico, alineado con el Ejército Español, en el que alcanzó el empleo de 2º teniente. Una vez finalizada la Guerra y separada de España, don Victoriano continuó viviendo en dicha isla del Caribe dedicado a la agricultura, pero manteniendo la nacionalidad española.

Nació en Vilaflor el 29 de abril de 1852, siendo hijo del militar don Antonio Hernández de Fuentes y Correa y doña Bienvenida Feo y Márquez, ambos naturales del mismo pueblo, pero ella oriunda por su madre de Taucho. El 9 de mayo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado servidor don José Lorenzo Grillo y Oliva; se le puso por nombre “Victoriano Eduardo del Sacramento” y actuó como madrina doña María Bárbara González Feo, del mismo vecindario…

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