Distinciones concedidas por el Ayuntamiento de Güímar a la Virgen del Socorro o relacionadas con su festividad

En este artículo nos vamos a ocupar de las distinciones que, a lo largo de los últimos cien años, el Ayuntamiento de Güímar ha concedido a la venerada imagen de la Virgen del Socorro o que están relacionadas con su festividad anual. Entre ellas destacan diversas calles o plazas, tanto en el caserío de El Socorro como en otros barrios del municipio: Camino del Socorro, Avenida El Socorro, Calle La Albahaca, Calle 8 de Septiembre, Calle Chimisay, Plaza del Socorro, Paseo de la Virgen, Calle Pares o Nones, Calle Siete de Septiembre, Plazoleta de los Mayordomos de la Virgen, Calle Ermitaño Alejos Pérez, Calle Coronación de la Virgen, Alameda de Los Guanches, etc. A ello se ha sumado su nombramiento como Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Güímar (1993), y la concesión de la Medalla “Güímar 5 siglos” (1999). Además, se recuerdan otras dos propuestas que no llegaron a fructificar: los nombramientos como Compatrona de Güímar y como Patrona del Valle de Güímar…

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Arico: D. ANDRÉS FRANCISCO DE LA CÁMARA Y ROMERO (1707‑1798), sacerdote y capellán de la ermita de El Río de Arico durante más de medio siglo

Este artículo está dedicado a un antiguo sacerdote realejero, quien tras su ordenación ejerció como capellán de la ermita de San Bartolomé en El Río de Arico, durante más de medio siglo. Además, tuvo algunos bienes, entre ellos un burro y algunos terrenos, que cultivaba con medianeros. En dicha localidad estuvo acompañado inicialmente por dos de sus sobrinas, quienes contrajeron matrimonio en Arico.

Nació en el Realejo de Arriba hacia 1707, siendo hijo de don Eugenio Rodríguez de la Cámara y doña María Francisca Romero, vecinos de dicho lugar. Debió ser bautizado en la iglesia parroquial matriz de Santiago Apóstol, pero de momento no hemos localizado la correspondiente partida.

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Güímar: D. ANTONIO GÓMEZ RAMOS (1905-1964), propietario agrícola, exportador de frutos, presidente de varias comunidades de explotación de aguas, presidente del Casino, juez municipal, jefe local de Falange, alcalde de Güímar, depositario de la Hermandad del Santísimo Sacramento y camarero de la imagen de San Pablo de la parroquia de San Pedro

Este recordado güimarero desarrolló su actividad profesional como propietario agrícola y exportador de frutos, sobre todo tomates con el sello propio “AGR”, así como accionista y presidente de varias comunidades de explotación de aguas: “El Madroño”, “Los Lagos de Adeje”, “El Consuelo”, “Dalias en el Sur”, “Río de Pasajirón” y “Ntra. Sra. del Pilar”. Además, en su municipio natal desempeñó numerosos cargos: vicesecretario, bibliotecario, vocal, vicepresidente y presidente del Casino de Güímar; concejal del Ayuntamiento; juez municipal suplente y titular; jefe local de Falange Española; alcalde de Güímar durante 12 años, el segundo más longevo en toda la historia de Güímar; y depositario de la Hermandad del Santísimo Sacramento y camarero de la imagen de San Pablo de la parroquia de San Pedro.

Nació en la calle de El Rincón de Güímar el 3 de febrero de 1905, a las cinco de la tarde, siendo hijo de don Antonio Gómez Delgado y doña Efigenia Ramos Romero, naturales y vecinos de dicha localidad, casados en 1901. El 13 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el cura párroco propio don Luis Díaz y Luis; se le puso por nombre “Antonio Cipriano” y actuó como padrino don Cipriano Ramos Rivero…

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Arafo: D. ANTONIO TORRES CAMPOS (1894-1959), comerciante, oficial 1º del Ayuntamiento, tesorero del Comité Republicano, juez municipal suplente, alcalde y regidor síndico del Ayuntamiento, somatenista, jefe local de las Milicias de Acción Ciudadana, secretario de Falange, presidente del Casino “Unión y Progreso”, de la Sociedad Filarmónica “Nivaria” y de la Comisión de Fiestas, secretario de una comunidad de explotación de aguas y director teatral

Miembro de una destacada familia, durante toda su vida trabajó como comerciante y funcionario del Ayuntamiento, en el que ejerció como escribiente, oficial y secretario accidental e interino, así como secretario suplente del Juzgado Municipal. Además, tuvo una intensa actividad política en Arafo, pues fue tesorero del Comité Republicano, concejal y regidor síndico del Ayuntamiento, miembro de dos juntas municipales, juez municipal suplente, alcalde, somatenista, jefe local de Acción Ciudadana, vocal de la Comisión Gestora municipal y secretario de Falange. También asumió cargos en otras sociedades locales, pues fue vicepresidente, bibliotecario, tesorero, presidente, vicesecretario y vocal del Casino “Unión y Progreso”; presidente de la Sociedad Filarmónica “Nivaria”; secretario de la comunidad de explotación de aguas “San Pedro”; presidente de la Comisión de Fiestas de San Juan Degollado; y miembro de la comisión creada para construir un campo de fútbol. Asimismo, destacó como actor aficionado y fue director del grupo de teatro “Renacimiento”. Como curiosidad, su salud le jugó alguna mala pasada, pues según recogió la prensa tinerfeña estuvo enfermo en varias ocasiones, alguna de gravedad, e incluso tuvo que ser operado.

Nuestro biografiado nació en la calle del Pino de Arafo el 27 de enero de 1894, a las ocho de la mañana, siendo hijo de Cristóbal Torres Pérez, natural de Santa Cruz de Tenerife en el barrio del Cabo, y de Lorenza Campos Gutiérrez, que lo era de Las Palmas de Gran Canaria y oriunda por su madre de Ingenio, casados en la capital tinerfeña en 1891. El 19 de febrero inmediato fue bautizado en la iglesia de San Juan Degollado por el cura ecónomo Francisco Hernández y González; se le puso por nombre “Antonio Juan Crisóstomo Cristóbal Buenaventura” y actuaron como padrinos Bruno García y su abuela paterna Basilia Pérez Morales, ambos naturales de la capital tinerfeña, siendo testigos Adolfo Albertos y Fabio Vizcaíno…

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Soldados de Santiago del Teide en las Guerras de independencia de Cuba y Filipinas

Las Guerras de Cuba fueron tres confrontaciones bélicas por la independencia cubana, que tuvieron lugar entre 1868 y 1898. La primera fue la “Guerra de los Diez años”, que comenzó con el “Grito de Yara” por Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, y terminó el 10 de febrero de 1878 con el Pacto de Zanjón; también fue conocida como “Guerra del 68” y “Guerra Grande”. Luego vino la “Guerra Chiquita”, del 26 de agosto de 1879 al 13 de diciembre de 1880, que se localizó en la provincia de Oriente. Finalmente, se produjo la “Guerra de Independencia de Cuba”, que fue el último conflicto armado entre España y los separatistas cubanos, conocidos por “mambises”, y los Estados Unidos; este conflicto se inició el 24 de febrero de 1895 con un levantamiento simultáneo de 35 localidades cubanas, el llamado “Grito de Baire”; tras la entrada directa de Estados Unidos en el conflicto y la posterior derrota española, el enfrentamiento bélico finalizó el 12 de agosto de 1898, pues la ocupación militar estadounidense puso fin a la soberanía española en la isla. Fue denominada en España como la “Guerra de Cuba”, mientras que José Martí la llamó “Guerra Necesaria”; también se le llama “Guerra del 95”, por haber comenzado en 1895.

Por su parte, la “Revolución filipina” fue un conflicto armado entre el gobierno metropolitano español y los insurrectos filipinos del Katipunan, una organización secreta anticolonial fundada por Andrés Bonifacio. Comenzó el 24 de agosto de 1896, cuando las autoridades españolas descubrieron dicha organización, la cual comenzó a influir en gran parte de Filipinas y declaró abiertamente una revolución armada en todo el país, aprovechando los fracasos españoles contra los nacionalistas cubanos en 1895 y declarando a España un imperio debilitado. Aunque el 12 de junio de 1898, Aguinaldo hizo pública la Declaración de Independencia de Filipinas, ésta no fue reconocida ni por España ni por Estados Unidos. El dominio español de Filipinas terminó oficialmente con el Tratado de París de 1898, que puso fin a toda la guerra hispano-estadounidense, pero sirvió como inicio de la guerra filipino-estadounidense.

Como se ha indicado, el mencionado Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898, dio por finalizada la guerra hispano-estadounidense y en virtud de él España abandonó sus demandas sobre Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, cediendo la soberanía y el control de dichos territorios a los Estados Unidos.

Muchos canarios se vieron involucrados en dichas contiendas, pero en este artículo nos vamos a centrar en los hijos de Santiago del Teide que fueron alistados para participar en las Guerras de independencia de Cuba y Filipinas, casi todos en el Ejército español, menos uno de ellos que se alistó en el Ejército Libertador de Cuba. De momento tenemos constancia de siete santiagueros que participaron en ellas, cinco en la de Cuba y dos en la de Filipinas. Tres de ellos murieron y dos resultaron heridos durante la primera y uno desapareció en la segunda. Sin duda, no fueron los únicos hijos de Santiago del Teide que fueron movilizados para dichas contiendas, pero de momento exponemos los datos que hemos podido documentar y confirmar. Tanto los heridos supervivientes como los familiares de los fallecidos solicitaron las pensiones a las que creían que tenían derecho, pero no todos las consiguieron…

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Candelaria: D. VENTURA YAGÜEZ HERREROS (1907-1985), cabo de Infantería condecorado, brigada de la Guardia Civil, comandante jefe de varios puestos y accidental de dos líneas, suboficial jefe de la Policía Municipal de La Laguna y secretario del Juzgado de Paz de Candelaria

Nuestro biografiado prestó sus servicios militares en el Norte de África durante más de dos años, como soldado de 1ª voluntario y cabo de Infantería, obteniendo varias condecoraciones. Luego ingresó como guardia de 2ª en el Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, en el que fue ascendiendo sucesivamente a cabo, cabo 1º, sargento y brigada; con los distintos empleos prestó sus servicios durante un total de 27 años en distintos Puestos de Tenerife y la Península, en varios de ellos como comandante jefe (Laredo, Buenavista, La Orotava, Puerto de la Cruz y La Laguna), también estuvo destinado en la Plana Mayor de su Tercio y actuó como comandante accidental de dos líneas. Una vez retirado, fue nombrado suboficial jefe de la Policía Municipal de La Laguna, aunque solo permaneció en dicho empleo durante menos de un año. Finalmente, obtuvo y desempeñó durante casi once años la plaza de secretario del Juzgado de Paz de Candelaria, villa en la que había contraído matrimonio, se estableció y vivió hasta su muerte.

Nació en Requena de Campos (Palencia) el 9 de julio de 1907, a las ocho de la noche, siendo hijo de don Macario Yagüez Abad y doña Victoria Herreros y Herreros. Siete días después fue bautizado en la iglesia de San Miguel Arcángel de dicha localidad por el cura ecónomo don Miguel González Ordóñez; se le puso por nombre “Buenaventura” y el párroco dio “por abogada a Ntra. Señora del Carmen”; actuaron como padrinos don Zenón Yagüez y doña Elena Ordóñez, siendo testigos don Aureliano Ruiz y don Lucinio Matanza, organista de la parroquia. Siempre fue conocido por “Ventura” y con su primer apellido, “Yagüez”, aunque en algunos documentos también figuró como “Yagüe”, que ha mantenido parte de su descendencia…

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Arona: D. EDUARDO PEÑA GARCÍA (1911-1980), actor aficionado, cabo de Intendencia condecorado, tesorero de la Asociación de Estudiantes de Comercio, profesor mercantil, oficial administrativo, jefe de negociado y técnico de administración general del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y de la Junta Administrativa de Obras Públicas, y tesorero de la Juventud Masculina de Acción Católica

Cursó estudios en la Escuela de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, donde fue tesorero de la Asociación de Estudiantes de Comercio y obtuvo los títulos de perito y profesor mercantil. Desde el punto de vista profesional fue Oficial del Cuerpo General de Administración, jefe de negociado y técnico de administración general del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y de la Junta Administrativa de Obras Públicas de dicha capital. Además, en su juventud fue  actor aficionado; luego participó en la Guerra Civil, en la que alcanzó el empleo de cabo de Intendencia y obtuvo dos condecoraciones; también fue tesorero de la Juventud Masculina de Acción Católica del Centro Parroquial de la Concepción de Santa Cruz y colaborador periodístico.

Nació en Arona el 12 de enero de 1911, siendo hijo de don Adolfo Peña Medina, natural del mismo pueblo y oriundo de Antigua (Fuerteventura), y doña Isabel García Frías, que lo era del pueblo sureño, donde estaban avecindados. El 17 de febrero inmediato fue bautizado en la iglesia de San Antonio Abad de Arona por el cura párroco propio don Julio Mendoza y Morera; se le puso por nombre “Eduardo” y actuaron como padrinos don Antonio García Oramas y doña Agustina Cifuentes, siendo testigos don Francisco Espínola y don Antonio Alayón, del mismo vecindario…

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Güímar: D. DOMINGO DE OSSUNA Y SAVIÑÓN (1806-1876), músico de la Sociedad Filarmónica de La Laguna, teniente coronel graduado de Milicias, ayudante 2º del Regimiento Provincial de Güímar, oficial de la Milicia Nacional y teniente de alcalde de La Laguna, perito repartidor de la contribución, regidor del Ayuntamiento de Güímar, oficial interventor de la Administración principal de Puertos Francos de la provincia y propietario

Al igual que su padre, don Domingo de Ossuna y Saviñón siguió la carrera militar y, tras ocupar la plaza de teniente ayudante 2º del Regimiento Provincial de Güímar, ascendió a Capitán del propio Cuerpo; luego recibió el grado de comandante de milicias y, poco antes de su retiro, el de teniente coronel. En su juventud fue músico de la Sociedad Filarmónica de La Laguna y en su madurez teniente de alcalde de dicha ciudad. Su vida transcurrió entre La Laguna, Santa Cruz y Güímar; en esta última localidad tenía importantes propiedades y, además, fue oficial de su Regimiento, perito repartidor de contribuciones y regidor del Ayuntamiento. En Santa Cruz de Tenerife ejerció como oficial interventor de la Administración principal de Puertos Francos de la provincia.

Nació en La Laguna el 14 de marzo de 1806, siendo hijo del capitán don Juan de Ossuna y Castro, ayudante mayor del Regimiento Provincial de Güímar, y doña María Teresa Saviñón y Anchieta, naturales y vecinos de dicha ciudad. Tres días después fue bautizado en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de Los Remedios por el beneficiado curado servidor don Francisco María Saviñón y Ramos; se le puso por nombre “Domingo Florentín Manuel María de los Dolores”; actuó como madrina su hermana de madre doña María Josefa O’Shee y Saviñón…

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El Juzgado Municipal y el Registro Civil de Vilaflor de Chasna (1871-1946): jueces, fiscales, adjuntos y secretarios

En un artículo anterior ya nos ocupamos del primer Juzgado de Paz de Vilaflor de Chasna (1855-1870) y en éste vamos a recordar el Juzgado Municipal que sucedió al anterior y que se mantuvo durante 75 años y medio, de 1871 a 1946, asumiendo la competencia del Registro Civil de la localidad, creado también en 1870, al igual que la nueva figura del fiscal municipal. Inicialmente, los cargos de juez municipal y fiscal municipal fueron nombrados por la Audiencia Territorial de Las Palmas de Gran Canaria; y luego lo serían por la sala o junta de gobierno de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

En el período estudiado, en el Juzgado Municipal de Vilaflor de Chasna existieron, por lo menos, 18 jueces municipales titulares y 14 fiscales municipales, además de otros tantos suplentes, así como numerosos adjuntos del tribunal municipal, 4 secretarios y numerosos “acompañados” o “actuarios”, que cubrían las vacantes de los anteriores. Es normal que muchos de los jueces y fiscales que alcanzaron la titularidad fuesen con anterioridad suplentes, pero llama la atención que varios de ellos ostentasen dos de dichos cargos, pues fueron jueces y fiscales o jueces y secretarios del Juzgado. También resulta llamativo que ninguna mujer desempeñase por entonces esos cargos.

En la larga etapa estudiada, los tres hombres que más tiempo estuvieron al frente del Juzgado fueron D. Germán Fumero Alayón (durante 25 años), D. Marcos Fumero Évora (9 años, en dos etapas) y D. José Tacoronte Trujillo (8 años, en tres etapas); de los fiscales, los que ejercieron durante más tiempo fueron D. José García Amador (10 años, en dos etapas), D. Antonio Martín Oliva (durante 9 años, en dos etapas), D. Emeterio Martín Díaz (8 años) y D. Domingo González Martín (8 años, en dos etapas); y de los secretarios, con los datos incompletos que poseemos, el récord de permanencia en la secretaría lo ostentó D. Agustín Oliva Cruz, por lo menos durante 22 años, al que siguieron: D. José Miranda Fumero (por lo menos 7 años) y D. Antonio Hernández Fumero (por lo menos 6 años). Todos los que desempeñaron dichos cargos o empleos eran oriundos de Vilaflor, pero ninguno fue desempeñado por mujeres…

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Granadilla de Abona: D. ISIDORO RIVERO Y PERAZA DE AYALA (1774-1857), Doctor en Teología, párroco propio de Arona y Granadilla de Abona, deán de la Catedral de La Laguna, rector de la Universidad, diputado provincial, juez examinador sinodal, presidente de la Junta Diocesana, director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, Caballero de Carlos III con pruebas de nobleza y destacado orador sagrado, propuesto para obispo de Canaria

Este ilustre personaje estudió en el Seminario de Las Palmas de Gran Canaria, del que fue catedrático de Filosofía. Pasó luego a la Península y obtuvo el grado de Doctor en Sagrada Teología en Sevilla. De regreso a su isla, obtuvo los nombramientos de párroco propio de Arona y Granadilla de Abona, en este último durante casi 19 años. Luego fue, sucesivamente, canónigo fundador, arcediano y deán de la Catedral de La Laguna, cargo éste en el que permaneció hasta su muerte; así como juez subcolector de Espolios y Vacantes de esta Diócesis y, por regia comisión, de la de Canaria; subdelegado del Fondo Pío Beneficial del Obispado, teniente vicario general castrense; juez examinador sinodal; provisor y vicario general sustituto; juez presidente del Tribunal de Cruzada y Subsidio Eclesiástico; subdelegado del Fondo Pío Beneficial del Obispado; presidente de la Junta Diocesana del Obispado; cofrade de San Juan Evangelista; e incluso fue propuesto para obispo de Canaria. Además, perteneció a los gremios y claustro de las Reales Universidades de Sevilla y La Laguna; fue delegado regio para la reinstalación de la Universidad de San Fernando, así como catedrático, decano y rector interino y propietario de la misma. También tuvo una intensa actividad política, como diputado provincial y elector de diputados a Cortes; vicedirector y director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife; Socio de Honor de la de Cádiz; Caballero de la Orden de Carlos III, con pruebas de nobleza; destacado orador sagrado, que publicó algunas de sus oraciones; y defensor de la Diócesis. Incluso hizo sus pinitos en la poesía.

Nuestro biografiado nació en Tacoronte en abril de 1774, siendo hijo de don Juan Esteban Rivero Suárez y Rodríguez y doña Catalina González Peraza y Ayala (o Rodríguez Peraza), naturales del mismo lugar donde se habían casado el año anterior. El 11 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Catalina Mártir…

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