San Miguel de Abona-Vilaflor de Chasna: Don Germán Fumero Delgado (1871-?), sargento de Infantería, interventor electoral, cartero, cobrador de arbitrios, comerciante e impulsor de fiestas en Gran Tarajal

Miembro de una destacada familia, nuestro biografiado ha sido olvidado por sus paisanos, primero por haberse ausentado de la isla y segundo por la personalidad arrolladora de su padre. Nació en San Miguel de Abona y vivió algunos años en Vilaflor de Chasna, donde se establecieron sus padres. Siguió una modesta carrera militar, en la que ascendió desde soldado hasta sargento de Infantería, empleo con el que se licenció; por entonces actuó como interventor electoral en Vilaflor y pasó algunas temporadas en Gran Canaria. Luego se estableció en Gran Tarajal (Tuineje), donde casó con la hija del propietario más rico del lugar, en el que ejerció como cartero, cobrador del arbitrio de la cal para el Cabildo y comerciante de comestibles, lo que le permitió alcanzar una posición acomodada y ser elector contribuyente. Además, fue impulsor de las fiestas patronales de esa localidad majorera, en la que dejó una amplia y destacada sucesión.

Nació en San Miguel de Abona el 10 de mayo de 1871, a las doce del día, siendo hijo de don Germán Fumero Alayón, natural de Vilaflor de Chasna, y de su segunda esposa doña Cecilia Delgado Díaz, que lo era de San Miguel. Dos días después fue bautizado en la iglesia del Arcángel San Miguel por el cura párroco ecónomo don Juan García Alfonso, Br. En Artes; se le puso por nombre “Germán Fernando Francisco de San Antonio” y actuó como padrino don Francisco Gómez y Gómez, siendo testigos don Juan Pulido y don Tomás Pulido, de la misma naturaleza y vecindad…

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Candelaria: Don Agustín Tomás de Torres (?-1811), sacerdote, teniente del beneficiado comarcal, cura encargado, mayordomo de fábrica y primer párroco propio de la iglesia de Santa Ana de Candelaria

El sacerdote grancanario que nos ocupa se estableció en su juventud en Candelaria. Tras su ordenación como presbítero, fue nombrado teniente de beneficiado de Güímar y Candelaria y, como tal, estuvo encargado durante 11 años de la iglesia de Santa Ana de la segunda localidad, de la que también fue mayordomo de fábrica. Luego, al independizarse ésta, pasó a ser su primer párroco propio, continuando su labor ministerial en la Villa Mariana durante otros 16 años, hasta su muerte en el transcurso de una epidemia de fiebre amarilla.

Nuestro biografiado nació en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a mediados del siglo XVIII, siendo hijo de don Gaspar de Torres y doña Ana Teresa de Santa Ana. Muy joven se trasladó a Tenerife, pues el 22 de marzo de 1776, siendo clérigo tonsurado y vecino de La Laguna, recibió los cuatro Grados (Órdenes Menores) en la iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife. Años más tarde recibió los sagrados órdenes del Subdiaconado, Diaconado y Presbiterado. Por esa época, aún en plena juventud, se estableció en Candelaria, donde compró terrenos y una casa…

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Granadilla de Abona: Don Agustín Villalba Delgado (1836-1917), carpintero, militar profesional y político, brigada escribiente de la Sección de Abona, alférez graduado de Milicias condecorado, secretario interino del Juzgado Municipal, alcalde constitucional de Granadilla en dos etapas y jurado judicial

No sólo los militares que alcanzaron altas graduaciones merecen ser biografiados; los más modestos, aquellos que no pasaron del grado de alférez, mostraron muchas veces una mayor vocación y amor a su profesión que los otros. Este fue el caso de don Agustín Villalba Delgado, quien inicialmente compaginó su profesión de carpintero con la carrera militar (que inició como simple soldado), para luego dedicarse por entero a ella hasta alcanzar el empleo de sargento 1º brigada escribiente de la Sección Ligera Provincial de Abona y el sobregrado de alférez de Milicias. En reconocimiento a sus méritos, se le concedieron varios premios de reenganche y fue nombrado Caballero de Primera Clase de la Orden del Mérito Militar. Después de casi tres décadas en las Milicias Canarias, tras su retiro volvió a su anterior profesión de carpintero y desempeñó la secretaría del Juzgado Municipal de Granadilla de Abona, como acompañado y secretario interino. También fue elegido alcalde constitucional de dicho municipio en dos etapas, logrando el título de Villa y la ampliación del cementerio, entre otros éxitos políticos, además de ejercer como teniente de alcalde y concejal en otros dos periodos. Fue asimismo jurado judicial y tuvo una intensa vida social en su villa natal.

Nació en Granadilla de Abona el 11 de junio de 1836, siendo hijo de don Agustín Villalba Dumpiérrez y Fumero Ramos, natural de Vilaflor de Chasna, y doña María Antonia Delgado Casanova y Sánchez, que lo era de Granadilla. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco don Francisco Rodríguez Méndez; se le puso por nombre “Agustín José Francisco Isidro” y actuó como madrina doña María Josefa Villalba…

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Los sonetos dedicados a los núcleos de población de Agache (Güímar) por el poeta don Arístides Hernández Mora

En el año 1971, el prestigioso poeta güimarero don Arístides Hernández Mora publicó un bello poemario titulado “Al soplo vario del tiempo”, el único que vio la luz durante su vida, todo compuesto por sonetos, agrupados en nueve bloques: “Caprichos y temas varios”, “Campestres”, “Playeras”, “Amatorias y subjetivas”, “Familiares”, “Recordaciones”, “Mundo pequeño”, “Motivos del mar y de la costa”, y “Barrios de Güímar”. En ese último bloque incluyó un soneto dedicado al conjunto del municipio y otros 12 a los distintos barrios que por entonces constituían el municipio, entre ellos Pájara, La Medida, Lomo de Mena y El Escobonal. Todos ellos fueron escritos en 1961 y de su lectura se desprende el amor que el poeta demostró a todo el municipio y a cada uno de sus barrios.

Atendiendo a una propuesta del médico don Javier Hernández Pérez, hijo del citado poeta, la cual fue asumida por la Comisión Municipal de Honores y Distinciones, el Ayuntamiento de Güímar decidió colocar una serie de mosaicos con los bellos sonetos dedicados a los distintos barrios en lugares céntricos de los mismos, elegidos de acuerdo con los vecinos, con el fin de que contribuyesen a incrementar su patrimonio estético y cultural. Con respecto a los que nos ocupa, en 2016 se colocó el de El Escobonal y en 2018 los de Lomo de Mena, La Medida y Pájara. Fueron inaugurados por los familiares del poeta, ante la alcaldesa de Güímar, doña Carmen Luisa Castro Dorta, así como numerosos concejales, miembros de la Comisión de Honores y Distinciones y vecinos de los barrios; y en todos los actos el cronista oficial hizo el análisis crítico de cada soneto y procedió a la lectura del mismo…

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Guía de Isora: Don José Martín González (1912-2002), maestro nacional, secretario del Casino Republicano e Hijo Predilecto de Guía de Isora

Mientras cursaba la carrera de Magisterio nuestro biografiado fue nombrado maestro interino de la escuela unitaria de niños nº 1 de Guía de Isora; por entonces también fue elegido secretario del Casino Republicano de dicha localidad. Luego continuó sus estudios, que fueron truncados por su movilización con motivo de la Guerra Civil Española, en la que tuvo que combatir. Una vez terminada la contienda bélica se le expidió el título de Maestro, con el que ejerció como maestro interino de la escuela unitaria de niños de Palmarejo (Hermigua). Mientras permanecía en dicho destino superó las oposiciones celebradas en La Laguna y, gracias a ello, pasó a regentar como propietario provisional la escuela unitaria de niños nº 2 de Los Silos; y luego la escuela de niños de Guarazoca (Valverde). Posteriormente fue nombrado propietario definitivo de la escuela de niños de Tijoco (Adeje), de la que pasó, por concurso de traslado, a la escuela unitaria nº 1 de Guía de Isora, luego integrada en la sección graduada y finalmente en el colegio público de dicha localidad, donde ejerció durante casi 35 años, hasta su jubilación, que se le concedió al cumplir los 70 años de edad, por lo que dio clase a varias generaciones de isoranos. En varios de sus destinos fue delegado local del Sindicato Español del Magisterio, vocal de las Juntas Municipales de Primera Enseñanza y premiado por el Frente de Juventudes. En reconocimiento a sus méritos docentes fue nombrado Hijo Predilecto de Guía de Isora.

Nació en Guía de Isora el 8 de enero de 1912, a las cuatro de la tarde, siendo hijo de don Lucio Martín Alonso, zapatero conocido por “Manuel”, y doña María de la Concepción González. El 7 de abril de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra de la Luz por el cura encargado accidental don Martín Chacobo; se le puso por nombre “José Domingo Luciano” y actuó como padrino don Domingo de la Cruz González…

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Vilaflor de Chasna: Don Victoriano Hernández Feo (1852-?), agricultor, sargento 2º de las Milicias Canarias y 2º teniente de los Voluntarios de Puerto Rico

Miembro de una destacada familia de militares y propietarios agrícolas, nuestro biografiado también se inició en la agricultura y en la vida militar. En esta última ingresó como simple soldado de la Sección Ligera Provincial de Abona, para luego ascender a cabo 2º, cabo 1º y sargento 2º de Milicias. Con ese último empleo y después de casado, solicitó y obtuvo licencia para emigrar a la isla de Cuba, con el deseo de mejorar su fortuna, aunque de allí pasó a Puerto Rico y se estableció en Hatillo. En esta última isla le sorprendió la guerra de su independencia de España, por lo que se alistó en el Instituto de Voluntarios de Puerto Rico, alineado con el Ejército Español, en el que alcanzó el empleo de 2º teniente. Una vez finalizada la Guerra y separada de España, don Victoriano continuó viviendo en dicha isla del Caribe dedicado a la agricultura, pero manteniendo la nacionalidad española.

Nació en Vilaflor el 29 de abril de 1852, siendo hijo del militar don Antonio Hernández de Fuentes y Correa y doña Bienvenida Feo y Márquez, ambos naturales del mismo pueblo, pero ella oriunda por su madre de Taucho. El 9 de mayo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado servidor don José Lorenzo Grillo y Oliva; se le puso por nombre “Victoriano Eduardo del Sacramento” y actuó como madrina doña María Bárbara González Feo, del mismo vecindario…

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Güímar: Don Juan Rodríguez Adrián Bencomo (1704-1764), teniente capitán de Milicias graduado de capitán, mayordomo accidental de la fábrica parroquial de San Pedro Apóstol, miembro de todas las cofradías y hermandades de Güímar y propietario agrícola

Miembro de una familia de origen portugués y guanche, que destacó sobre todo en las Milicias, nuestro biografiado también siguió la carrera militar, que inició como alférez del Regimiento Provincial de Güímar, en el que luego ascendió a teniente capitán de Milicias; al final de su vida probablemente obtuvo el sobregrado de capitán, pues con él se le menciona en muchos documentos. También fue mayordomo accidental de la fábrica parroquial de Güímar, por enfermedad y muerte del sacerdote don Francisco Hernández de la Rosa, quien ostentaba dicho cargo y del que su esposa era heredera. Además, su vinculación con la parroquia de San Pedro Apóstol le llevó a ser cofrade de la Cofradía de la Misericordia y hermano de sus dos Hermandades, la del Santísimo Sacramento y la Virgen del Carmen, así como de la Hermandad del Rosario del Convento dominico de la misma localidad. Con la capellanía del mencionado presbítero fundó un patronato laical, para que su hijo Salvador siguiese la carrera eclesiástica, lo que no logró. Celebró dos enlaces matrimoniales, de los que tuvo 16 hijos. Trabajó como propietario agrícola y también fue conocido como “Juan Adrián Rodríguez”.

Nació en Güímar el 10 de diciembre de 1704, siendo hijo del alférez don Juan Rodríguez Adrián y doña María Sebastiana González. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro por el teniente servidor del Beneficio don Francisco Hernández de la Rosa; se le puso por nombre “Joan” y actuó como padrino don Francisco Rodríguez Portugués, vecino del mismo pueblo…

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Arafo: Don José Hernández Baños (1862-1908), maestro de la escuela elemental de niños de Arafo, secretario del Ayuntamiento, arrendador del impuesto de cédulas personales de Canarias, habilitado de los maestros y de las clases pasivas del archipiélago, agente comercial y cofundador de la “Asociación provincial del Magisterio Canario”.

Miembro de una destacada familia lagunera, tras obtener el título de Maestro Elemental de Primera Enseñanza nuestro biografiado obtuvo por oposición la escuela elemental de niños de Arafo, que regentó directamente durante 15 años, más otros 11 por medio de un sustituto y hasta su prematura muerte; a los dos años de su toma de posesión obtuvo el título Superior. En dicha localidad contrajo matrimonio y nacieron sus tres hijos. Al margen de su labor docente, en Arafo también fue secretario interino del Ayuntamiento, comisionado de éste para la entrega de quintos en la Caja de Recluta, interventor electoral y agente recaudador del impuesto de cédulas personales en el Sur de Tenerife, así como donante de un cuadro para la parroquia de San Juan Degollado y coordinador de las voces del coro parroquial. Tras concedérsele su sustitución como maestro por enfermedad, se estableció con su familia en Santa Cruz de Tenerife, donde vivió el resto de su vida y fue arrendador del impuesto de cédulas personales de la provincia de Canarias, habilitado de los maestros del partido judicial de dicha capital y de las clases pasivas de todas las islas, agente comercial, cofundador y vocal organizador de la “Asociación provincial del Magisterio Canario”, jurado judicial y arrendador del impuesto de Consumos en el municipio de San Lorenzo”.

Nació en San Cristóbal de La Laguna el 16 de mayo de 1862, siendo hijo de don Juan Hernández López y doña Elena Baños Díaz, de la misma naturaleza. Al día siguiente fue bautizado en la parroquia del Sagrario Catedral por don Miguel Casimiro de Lara, cura propio de la parroquia matriz de San Pedro Apóstol de El Sauzal, con licencia del rector propio semanero don Rafael Gutiérrez, examinador sinodal y cura párroco castrense de dicha ciudad; se le puso por nombre “José Francisco Pascual Miguel María del Carmen” y actuó como padrino don Francisco Hernández López, tío paterno.

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Candelaria: Don Eugenio de la Cruz Alberto (1864-1940), soldado voluntario y corneta profesional de Milicias, carbonero, guardia municipal de Santa Cruz de Tenerife y somatenista; y su madre “Tía Isabel Albertos”, romancera y personaje popular de la capital tinerfeña

Nuestro biografiado, nacido en Barranco Hondo de Candelaria, se estableció en su niñez en Santa Cruz de Tenerife, donde ingresó en las Milicias Canarias como soldado voluntario, cuando no había cumplido los 17 años y aún no sabía escribir; luego ascendió a corneta de Milicias y prestó sus servicios como militar profesional, tanto en la capital tinerfeña como en Arrecife de Lanzarote. Una vez licenciado trabajó como carbonero en el puerto tinerfeño y luego obtuvo una plaza de guardia municipal de Santa Cruz, que desempeñó durante 27 años, con distintos nombramientos, recibiendo un galón de distinción y una felicitación por sus servicios; con él se inició una saga familiar vinculada a la policía local de dicha capital. Además, fue somatenista y presidente suplente de una mesa electoral en dicha ciudad.

En cuanto a su madre, doña Isabel Albertos Romero, conocida por “Tía Isabel Albertos”, natural también de Barranco Hondo, vivió desde su juventud en Santa Cruz de Tenerife, donde fue muy conocida como romancera y contadora de historias, así como por su longevidad. Llegó a ser uno de los personajes más populares de la capital tinerfeña, dado a conocer al resto de la isla por el periodista Leoncio Rodríguez, en un artículo publicado de La Prensa y en su libro “Estampas tinerfeñas”.

Nació en el pago de Barranco Hondo de Candelaria el 3 de mayo de 1864, a las once de la noche, siendo hijo natural de doña Isabel Albertos Romero. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el beneficiado propio don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “Eugenio de la Cruz” y actuó como madrina doña Juana Francisca Espinosa, casada, jornalera y vecina de El Rosario. Sus abuelos maternos fueron don Agustín Albertos, ya difunto, y doña María Josefa Romero, naturales y vecinos de Barranco Hondo…

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La primera escuela pública de niños de Santiago del Teide (1865-1934), cuando aún no existía escuela pública de niñas

Como ocurrió con la mayoría de los pueblos del Sur de Tenerife, dada su pobreza y la consiguiente falta de fondos de sus Ayuntamientos, Santiago del Teide tardó en asumir como prioridad la enseñanza primaria, en lo que también influyó su escasa población y su dispersión en numerosos núcleos. Por ello, según un informe de 1790 en dicho valle no existían escuelas públicas, solo el cura párroco y el sochantre daban enseñanza por caridad a unos pocos niños, pues la mayoría tenían que ayudar a sus padres en la agricultura y el pastoreo; mientras que una mujer enseñaba a algunos niños y niñas en el pago de Tamaimo, de forma privada. Poco después de establecerse por el Gobierno la enseñanza obligatoria para los niños, con la Ley de Educación Pública de 1857, se creó la primera escuela pública de niños de esta villa, que ya funcionaba en 1865 y que se mantendría con dificultades, tanto por la renuncia de muchos maestros, dado que el Ayuntamiento tardaba mucho en pagar su sueldo, lo que dio lugar a que el gobernador civil embargase los fondos municipales, como por el mal estado de los locales alquilados utilizados como escuela, lo que incluso motivó su traslado al pago de Tamaimo. Pero lo más grave es, sin duda, que éste fue el único municipio sureño que no contó con escuela pública de niñas hasta la II República Española, en 1934, dificultando con ello, durante muchas décadas, el acceso a la educación de la mitad de la población local. También tardó mucho en abrirse nuevas escuelas en los pagos mayores y más alejados, lo que vino a ocurrir en 1929 en Tamaimo y Arguayo, con un carácter mixto.

En 1779, el cura párroco propio de la villa de Santiago y del pueblo de Guía, don Joseph Antonio de León Ferrera, quien por problemas con el Señor del Valle residía en esta última localidad, envió una carta al obispo de Canarias, en la que se puede apreciar la triste situación de la enseñanza en Guía, aunque por su experiencia sin duda servía también para la villa de Santiago: “Sera útil también si pusiere escuela para enseñar muchachos a quienes cuando no andan en los campos con sus ganados, se apiñan en la plaza de la Iglesia desde la mañana a la noche a sus juegos con intolerable algazara, que ni dan sosiego para rezar el oficio divino y ojalá hubiera una maestra para muchachas que lo mismo sucede […]”. En 1790, según el alcalde y el párroco de la villa, aún no existía escuela pública de niños ni de niñas, solo el párroco y el sochantre se dedicaban a enseñar a los pocos niños que asistían, por tener la mayoría que ayudar a sus padres en la agricultura y el pastoreo. Basado en la información remitida por los alcaldes, el corregidor don Joaquín Bernard emitió un informe general en La Laguna el 29 de marzo de 1791, según el cual, en el año 1790 la villa de Santiago era un “pueblo de señorío de D. Juan del Hoyo” y contaba con 151 vecinos; carecía de escuela de niños y para las niñas, “Una mujer con algún estipendio de los padres da escuela en uno de los pagos del pueblo”; y se proponía, al igual que para la escuela de San Andrés, la asignación de 20 fanegas de trigo (12 para un maestro y 8 para una maestra), por el fondo pio beneficial o de los propios diezmos locales, “pues no ofrece otro la pobreza del pueblo”…

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