Santiago del Teide-Guía de Isora: Don Evaristo Trancho Fernández (1866-1926), sargento de la Guardia Civil, auxiliar de la Recaudación de Hacienda de Guía de Isora y secretario del Ayuntamiento y del Juzgado municipal de la villa de Santiago del Teide

Este artículo está dedicado a un guardia civil peninsular que estuvo destinado en la Comandancia de Canarias como sargento de dicho cuerpo, empleo con el que luego fue destinado a la Comandancia de Ciudad Real, en la que obtuvo su retiro. Luego regresó a Tenerife, donde ejerció como auxiliar de la Recaudación de Hacienda en la zona de Guía de Isora, donde vivió varios años, en los que se comprometió con los intereses locales. Posteriormente fue nombrado secretario del Ayuntamiento constitucional y del Juzgado municipal de Santiago del Teide, empleos que desempeñó durante 12 años; y, como tal, fue cofundador y vocal de la Asociación de Secretarios de Ayuntamientos del Partido de Icod. También fue designado corresponsal en Santiago del Teide del nuevo Consejo Provincial de Agricultura y Ganadería de Canarias. Vivió y falleció en Tamaimo, donde celebró segundas nupcias el día anterior a su muerte.

Nació en Valladolid hacia 1866, siendo hijo de don Crisanto Trancho y doña Vicenta Fernández. Sabemos que contrajo un primer matrimonio antes de establecerse en Santiago del Teide, pero de momento no hemos podido localizar el nombre de su primera esposa, aunque sí el de la segunda. No consta que tuviese sucesión…

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La visita de la Virgen de Candelaria a la villa de Santiago del Teide en 1964, en su peregrinación por la isla de Tenerife

En 1964, la venerada imagen de la Virgen de Candelaria llegó por primera y única vez en la historia al municipio de Santiago del Teide, con motivo de la Peregrinación que realizó por la isla de Tenerife para recaudar fondos con destino a la construcción del nuevo Seminario Diocesano en La Laguna, acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife que duró casi tres meses y medio, del 16 de octubre de dicho año al 28 de enero de 1965. Para esta peregrinación extraordinaria, la Virgen contó con una artística carroza, construida en Güímar, en los talleres de mecánica y chapa de Tejera y en la carpintería de Pánfilo y Tino; fue diseñada por don Manuel García Campos y patrocinada por doña Edelmira Pérez Campos, viuda de Mansito, junto con Acción Católica y Cáritas de dicha ciudad; y se montó sobre una camioneta “Commer” de seis ruedas, cedida por la empresa Hernández Hermanos, S.L. En todos los pueblos visitados, el fervor de los fieles fue impresionante y el éxito económico se vio desbordado con creces, al recaudar más de siete millones de pesetas.

Procedente de Alcalá y Chío, en el municipio de Guía de Isora, la Virgen visitó Santiago del Teide, a donde llegó el martes 3 de noviembre de 1964 y de la que salió al día siguiente para El Tanque. La villa se engalanó con esmero para recibir a la imagen de la Candelaria y, a lo largo de su permanencia, se llevó a cabo un apretado programa de actos. Por entonces, este municipio de Santiago del Teide ya estaba constituido por numerosos núcleos de población: El Valle (villa capital), Valle de Arriba, Las Manchas, El Molledo, El Retamar, Arguayo, Tamaimo y Puerto Santiago. Contaba en ese año con solo dos parroquias, una de ellas muy reciente: San Fernando Rey en la cabecera municipal, creada en 1679, y Santa Ana en Tamaimo, erigida en 1963, que reunían una población de hecho de 1.411 y 1.200 habitantes, respectivamente; ambas estaban atendidas por el cura ecónomo don Horacio Luis de Ávila López…

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Santiago del Teide y Masca en 1929, según el artículo “Por la isla / Lugares de Tenerife, abandonados” del periodista, maestro, sindicalista y político de izquierdas don Florencio Sosa Acevedo

El 3 de agosto de 1929, el periodista don Florencio Sosa Acevedo publicó en La Prensa un artículo sobre “Lugares de Tenerife, abandonados”, en el que, saliendo de Buenavista del Norte, se fue deteniendo en la descripción de El Palmar, Masca, Valle de Santiago, Teno Alto y Punta de Teno, en todos los cuales lamentaba su aislamiento y su estado de abandono, la falta de buenas comunicaciones, la tardía dotación de escuelas, la incompleta red telefónica, etc. En este artículo vamos a estudiar el análisis que hizo de la situación social en el pago de Masca y en el término municipal de Santiago del Teide, en los que también destacaba lo mal comunicados que estaban y la lucha vecinal por irlos dotando de los servicios básicos: carreteras de acceso, escuelas, locutorios telefónicos, etc.

El autor de este interesante artículo, don Florencio Sosa Acevedo, nacido en el Puerto de la Cruz y fallecido en Sevilla, era una de las personalidades más destacadas de Tenerife en su época. Fue seminarista, maestro, periodista y librero; secretario y presidente de la Sociedad de Instrucción y Recreo “Valle de Taoro” del barrio de La Dehesa; miembro del Partido Socialista y luego del Partido Comunista; alcalde del Puerto de la Cruz; sindicalista y líder del movimiento obrero; diputado a Cortes por el Frente Popular; miembro de la Comisión Gestora del Museo del Prado y del “Frente Antifascista de Canarias”; representante por Canarias y responsable de relaciones con las autoridades republicanas de la dirección clandestina del PCE; y miembro del Comité de Evacuación que negoció la salida de refugiados del puerto de Alicante. Por su actividad sindical, en 1934 estuvo desterrado durante unos meses en El Hierro y después de la Guerra Civil fue detenido, juzgado y condenado a muerte, pasando cuatro años en prisión. Luego se estableció en Alicante, alejado de la vida política y sindical, volcado en una empresa de comercialización de frutos de Canarias en la Península…

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La primera escuela pública de niños de Santiago del Teide (1865-1934), cuando aún no existía escuela pública de niñas

Como ocurrió con la mayoría de los pueblos del Sur de Tenerife, dada su pobreza y la consiguiente falta de fondos de sus Ayuntamientos, Santiago del Teide tardó en asumir como prioridad la enseñanza primaria, en lo que también influyó su escasa población y su dispersión en numerosos núcleos. Por ello, según un informe de 1790 en dicho valle no existían escuelas públicas, solo el cura párroco y el sochantre daban enseñanza por caridad a unos pocos niños, pues la mayoría tenían que ayudar a sus padres en la agricultura y el pastoreo; mientras que una mujer enseñaba a algunos niños y niñas en el pago de Tamaimo, de forma privada. Poco después de establecerse por el Gobierno la enseñanza obligatoria para los niños, con la Ley de Educación Pública de 1857, se creó la primera escuela pública de niños de esta villa, que ya funcionaba en 1865 y que se mantendría con dificultades, tanto por la renuncia de muchos maestros, dado que el Ayuntamiento tardaba mucho en pagar su sueldo, lo que dio lugar a que el gobernador civil embargase los fondos municipales, como por el mal estado de los locales alquilados utilizados como escuela, lo que incluso motivó su traslado al pago de Tamaimo. Pero lo más grave es, sin duda, que éste fue el único municipio sureño que no contó con escuela pública de niñas hasta la II República Española, en 1934, dificultando con ello, durante muchas décadas, el acceso a la educación de la mitad de la población local. También tardó mucho en abrirse nuevas escuelas en los pagos mayores y más alejados, lo que vino a ocurrir en 1929 en Tamaimo y Arguayo, con un carácter mixto.

En 1779, el cura párroco propio de la villa de Santiago y del pueblo de Guía, don Joseph Antonio de León Ferrera, quien por problemas con el Señor del Valle residía en esta última localidad, envió una carta al obispo de Canarias, en la que se puede apreciar la triste situación de la enseñanza en Guía, aunque por su experiencia sin duda servía también para la villa de Santiago: “Sera útil también si pusiere escuela para enseñar muchachos a quienes cuando no andan en los campos con sus ganados, se apiñan en la plaza de la Iglesia desde la mañana a la noche a sus juegos con intolerable algazara, que ni dan sosiego para rezar el oficio divino y ojalá hubiera una maestra para muchachas que lo mismo sucede […]”. En 1790, según el alcalde y el párroco de la villa, aún no existía escuela pública de niños ni de niñas, solo el párroco y el sochantre se dedicaban a enseñar a los pocos niños que asistían, por tener la mayoría que ayudar a sus padres en la agricultura y el pastoreo. Basado en la información remitida por los alcaldes, el corregidor don Joaquín Bernard emitió un informe general en La Laguna el 29 de marzo de 1791, según el cual, en el año 1790 la villa de Santiago era un “pueblo de señorío de D. Juan del Hoyo” y contaba con 151 vecinos; carecía de escuela de niños y para las niñas, “Una mujer con algún estipendio de los padres da escuela en uno de los pagos del pueblo”; y se proponía, al igual que para la escuela de San Andrés, la asignación de 20 fanegas de trigo (12 para un maestro y 8 para una maestra), por el fondo pio beneficial o de los propios diezmos locales, “pues no ofrece otro la pobreza del pueblo”…

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Santiago del Teide: Don Gonzalo Martel de Simancas (1656-1724), ayudante de Milicias y propietario agrícola-ganadero

Nuestro biografiado perteneció a una familia de propietarios agrícolas y ganaderos, actividad a la que se dedicó durante toda su vida. Además, prestó sus servicios en las Milicias Canarias, en las que alcanzó el empleo de ayudante del Regimiento Provincial de Garachico, que desempeñó hasta su muerte y en el que le sucedió su hermano Lázaro. Estuvo casado y no consta que tuviese sucesión.

Nació en el Valle de Santiago (probablemente en el pago de Araza) hacia 1656, siendo hijo de don Gonzalo Martel de Simancas, de la misma naturaleza, y doña María (Rodríguez) Delgado, nacida en El Tanque. Probablemente fue bautizado en la iglesia matriz de Ntra. Sra. de los Remedios de Buenavista, de la que por entonces dependía dicho valle…

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El Somatén Armado de Santiago del Teide en su primera etapa (1924-1931)

El Somatén Armado, antigua milicia popular de rancio abolengo tradicional, surgió en el siglo XI en Cataluña, donde enseguida alcanzó un gran arraigo. Alcanzó especial fama y resonancia a comienzos del siglo XIX, con motivo de la invasión del territorio español por las tropas de Napoleón, pues contribuyó de forma decisiva a la derrota de los franceses. Al constituirse la I República en el año 1873 el Somatén fue disuelto, aunque por poco tiempo, ya que al empezar las revueltas carlistas volvió a ser instituido por Figueras. En 1876 volvió al primer plano del relieve nacional, al levantarse en armas y aplastar en tres días los últimos focos de la insurrección carlista. Más tarde, el Somatén volvió a revitalizarse con ocasión del golpe de Estado del general Primo de Rivera, en 1923, pues en su manifiesto a la Nación, el general hizo un encendido panegírico del Somatén y anunció la inmediata reorganización de esta milicia en los lugares donde ya hubiera existido y su creación en todas las provincias que no la hubieran tenido nunca, así como en las plazas de soberanía del territorio marroquí.

Como se podrá apreciar, el Somatén tenía unas competencias en orden público complementarias de la Guardia Civil, sobre todo en las localidades donde no existían casas-cuarteles de este cuerpo, como ocurría por entonces en Santiago del Teide. Posteriormente, en 1931 el Gobierno de la II República decretó la disolución definitiva del Somatén. No obstante, después de finalizada la Guerra Civil, en 1945 el general Franco recuperó esta institución, que se mantuvo durante décadas. Dado su origen, la Patrona del Somatén Nacional sería Nuestra Señora de Montserrat, que se festejaba el 27 de abril.

A comienzos de agosto de 1924 se nombraron los primeros responsables del Somatén Armado de Santiago del Teide: don Francisco González Dorta, como cabo de distrito, y don Delfino Francisco Torres, subcabo de distrito, sustituido en 1926 por don Agustín Forte González; todos ellos destacadas figuras locales. En esta villa el Somatén contó con un cuartelillo, donde los afiliados prestaban su servicio. Llegó a contar, por lo menos, con 13 afiliados, aunque probablemente fueron muchos más. Prestó importantes servicios relacionados con la prevención de la delincuencia y el mantenimiento del orden público…

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Las Fiestas patronales de Tamaimo (Santiago del Teide) de 1908, en honor de Santa Ana

Del 25 al 27 de julio de 1908 se celebraron las tradicionales fiestas patronales del pago de Tamaimo, el mayor núcleo de población del municipio de Santiago del Teide, en honor de Santa Ana. Pero ese año contaron con varios testigos de excepción procedentes del vecino pueblo de El Tanque: el maestro de la escuela de niños, don Manuel Rodríguez López; otro maestro, don Agustín Acosta y Castro, que era hermano del párroco de dicho pueblo; un sobrino de éstos, don Antonio Pérez Acosta; y el secretario del Ayuntamiento, don Abraham Trujillo Ferrer, que por cierto era natural de la villa de Santiago. Durante su estancia fueron agasajados por los principales vecinos de Tamaimo, así como por el cura párroco del Valle, el sochantre-organista, que también era secretario del Ayuntamiento y del Juzgado, y dos primos de don Abraham.

El 30 de julio de 1908, el santiaguero y destacado colaborador periodístico don Abraham Trujillo Ferrer firmó como “A. Te Efe” un artículo en El Tanque, donde ejercía como secretario del Ayuntamiento, que fue publicado en El Tiempo el 4 de agosto inmediato. En él describía brevemente las fiestas de Santa Ana en Tamaimo, a las que habían acudido personas de los distintos pagos del municipio de Santiago del Teide, así como de otras localidades vecinas, como Chío, Guía y Adeje. El cronista destacaba la tranquilidad y ausencia de altercados, la procesión con las imágenes de Santa Ana y San Joaquín, el alumbrado a la veneciana, la abundancia de fuegos artificiales, las bellas galas que lucían las mujeres y los bailes, amenizados por instrumentos de cuerda que tocaban los aires de la tierra (isas, folías, malagueñas, seguidillas, etc.). Pero, sobre todo, hacía hincapié en la hospitalidad del vecindario, que multiplicaba sus atenciones hacia los forasteros, mencionando especialmente a una docena de vecinos de Tamaimo que agasajaron a los visitantes de El Tanque. También agradecía su amabilidad y cariño a dos amigos, el cura párroco del Valle, don José Serret y Sitjá, y el secretario del Ayuntamiento, don Maximino Remón Roqueso, que también era sochantre-organista de la parroquia, así como a sus primos don Alfonso y don José Ferrer Guanche…

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Detallada descripción del municipio de Santiago del Teide en 1907, por el militar don Julio Ardanaz

Según Francisco Báez Hernández, que es quien da a conocer este documento, el entonces teniente coronel Julio Ardanaz redactó un informe militar con el fin de complementar la información gráfica que ofrecía el plano de esta isla editado en 1907 por el Depósito de la Guerra y amplifica enormemente el contenido de la monografía del capitán Juan López Soler sobre Tenerife, editada en 1906. El motivo de ello se debe a que, tras el desastre del 98, las Islas Canarias evidenciaban aún más su condición de territorio de frontera y la administración española entendió que para preservar su soberanía sobre ellas debía invertir fondos en su defensa, destinando una parte de los mismos a la elaboración de un exhaustivo levantamiento cartográfico del archipiélago. Este nuevo documento, titulado “Descripción topográfica de la isla de Tenerife”, está fechado en La Laguna el 31 de agosto de 1907 y es de excepcional valor histórico, desde la perspectiva de la descripción del paisaje preindustrial de Tenerife, al registrar de manera pormenorizada las diferentes estribaciones, vertientes, costas, toponimia y la red de caminos de las isla. Con anterioridad, en 1885 Ardanaz ya había publicado en Madrid una excelente monografía titulada “La Isla de Tenerife desde el punto de vista topográfico militar”, siendo aún capitán de Estado Mayor, en la que describía pormenorizadamente este territorio.

En este nuevo informe el autor, tras pasar por el término municipal de Guía de Isora (por entonces Guía de Tenerife), del que nos ocuparemos en otra ocasión, en una primera parte describe con bastante detalle la aldea de Arguayo, con los barrancos próximos; el Valle de Santiago, con su barranco principal y la villa capital; la aldea de Tamaimo; el Puerto de Santiago y las casas próximas de Lomo Morisco y Argel; y, de paso, los caseríos de El Retamar, El Molledo y la Vera de Tamaimo. Luego estudia minuciosamente los barrancos que confluyen en el barranco de Santiago, con todos sus afluentes. A continuación se detiene en la descripción del valle de Masca, tan vinculado a Santiago del Teide, volviendo a ocuparse sucintamente del Puerto de Santiago. Finalmente, se centra en los caminos de herradura que comunicaban al Valle de Santiago con el resto de la isla, detallando sus recorridos y los ramales que enlazaban con los distintos núcleos de población. En todos ellos detalla sus características demográficas, paisajísticas y económicas: población, situación geográfica, producción agrícola y ganadera, suministro de agua, caminos de acceso y posible alojamiento para militares…

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Santiago del Teide: Don Pedro Navarro Martel y García (1728-1807), propietario agrícola, emigrante, alcalde mayor de la villa de Santiago y administrador de Rentas Reales

Nuestro biografiado creció en el seno de una familia de agricultores y llegó a ser un notable propietario agrícola, con una situación económica más o menos desahogada. Estuvo ausente del valle con su familia durante algunos años, por lo que probablemente emigró a América. Luego se ganó la confianza del V Señor jurisdiccional de la villa de Santiago, quien lo nombró alcalde mayor de dicho valle, cargo que desempeñó durante casi una década. Con posterioridad, también ejerció como administrador de Rentas Reales en ese término. Casó en dos ocasiones y tuvo una amplia y destacada sucesión.

Nació probablemente en Tamaimo (Santiago del Teide) hacia 1728, siendo hijo de don Juan Navarro Martel y doña Lucía García, vecinos de dicho pago. Recibió el bautismo en la iglesia de San Fernando de la villa de Santiago. Fueron sus abuelos paternos: don Juan Navarro y doña María (Hernández) Martel Delgado, vecinos de Los Quemados; y los maternos: don Pedro Melo Navarrete y doña María García Tarife, avecindados en Tamaimo…

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Descripciones de Santiago del Teide en el primer tercio del siglo XX

En este trabajo vamos a hacer un repaso por 13 de las descripciones que se conocen del municipio de Santiago del Teide, correspondientes al primer tercio del pasado siglo XX. Las más extensas e interesantes de ellas que reproducimos son las de Zumbado y las de los sucesivos anuarios, sobre todo desde el punto de vista humano, pues se relacionan las personas que ocupaban los principales cargos y empleos públicos, así como los oficios más llamativos. Aunque otras más pequeñas también aportan datos concretos de gran valor, como las de Juan María González, A. Samler Brown y José Delgado Marrero.

En otro momento nos ocuparemos de otras interesantes descripciones geográficas de este Valle de Santiago, que fueron hechas por Juan López Soler (1906), Ardanaz (1907), T. Y. D. (1929) y F. Sosa Acevedo (1929) …

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