El artículo “Arona y Los Cristianos”, publicado por el Dr. D. Juan Pablos Abril en 1969

El artículo “Arona y Los Cristianos” fue publicado por el Dr. don Juan Pablos Abril en Diario de Avisos el 17 de marzo de 1969 y reproducido en el mismo periódico el 7 de julio de 1972. En él, su autor comienza hablando del Cristo de la Salud, venerada imagen de la iglesia parroquial de Arona, una reproducción de la cual le fue regalada por don Buenaventura Ordóñez Vellar, alcalde de dicha localidad y también médico, que conservaba en su casa de Cáceres. Luego destaca la amplia panorámica de la costa del municipio que se contempla desde El Calvario del pueblo, con sus distintos núcleos de población y los numerosos conos volcánicos que salpican el paisaje, hasta el entorno de la playa de Los Cristianos. A continuación se centra en la cabecera municipal, en la que a pesar de su pequeñez destaca su encanto y limpieza, la flora urbana, el gran almácigo que figura en el escudo de la localidad, la Iglesia parroquial matriz de San Antonio Abad, sus fiestas patronales y los pagos próximos. Asimismo, auguraba que la autopista en construcción y el futuro aeropuerto del Sur revalorizarían este término “en proporciones desconocidas”, como así ha ocurrido.

Posteriormente se ocupa de las parroquias de San Lorenzo Mártir del Valle al que da nombre y Nuestra Señora del Carmen de Los Cristianos, destacando los pagos que dependían de cada una, sobre todo Las Galletas y su ermita, y elogiando al párroco de la localidad. También destaca la variedad de paisajes, los caminos del casco urbano, las zonas boscosas de la zona alta, la vegetación desértica de la costa y los oasis verdes de los cultivos de tomates y plataneras, favorecidos por los canales de agua que iban transformando en fértiles las tierras anteriormente improductivas. Dedica los últimos párrafos a Los Cristianos, haciendo referencias a su hermosa playa de arena blanca, el puerto, el hotel de Reverón, la bahía y sus grandes posibilidades turísticas, apoyadas en el plan de ordenación urbana que daba sus primeros pasos y que según él todos debían apoyar. También señalaba la necesidad de construir los espigones previstos para agrandar la playa e incrementar la extensión de arena, obra que él había apoyado desde su cargo. Asimismo destaca la presencia de bañistas y turistas, los barcos de pesca y la transparencia de las aguas, tan adecuada para la pesca submarina. Concluye apostando con entusiasmo por el desarrollo turístico de Los Cristianos…

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Las antiguas dependencias de la parroquia de San Joaquín de Fasnia, su descripción y la del término municipal a mediados del siglo XIX, por el Dr. Agustín Díaz Núñez

El sacerdote güimarero don Agustín Díaz Núñez, que fue beneficiado propio de Güímar y vicario-arcipreste del Sur de Tenerife, trabajó intensamente en los archivos parroquiales y dio a la luz cuatro publicaciones, en dos de las cuales se ocupó de la parroquia y del término municipal de Fasnia, en sendos capítulos. En este artículo nos vamos a centrar en esas reseñas históricas, con sus respectivas descripciones, ambas de mediados del siglo XIX, una de 1850 y otra de 1865.

En su libro “Noticia de la Iglesia parroquial matriz del Apóstol San Pedro, Beneficio curado y Vicaría foránea de Güímar”, publicado en 1850, don Agustín estudió las distintas parroquias de su Vicaría, destacando en la de Fasnia cómo se produjo la segregación parroquial y recalcando, sobre todo, su dependencia de Güímar, que era una de sus mayores obsesiones, apoyándose en el expediente elaborado para declararla como hijuela de esa parroquia; solo al final señala sus límites. En 1865, poco antes de su muerte, el mismo Dr. Díaz Núñez, en su interesante libro “Memoria cronológica del establecimiento, propagación y permanencia de la religión Católica Apostólica Romana en Islas Canarias”, reiteró nuevamente los argumentos en que se apoyó para lograr la confirmación de la matriz y mantener las prerrogativas del Beneficio de Güímar sobre la parroquia de Fasnia, aunque todavía más documentados; para ello, analizó nuevamente, de forma exhaustiva, la antigua dependencia de la jurisdicción y el pleito por ella entre las parroquias de Arico y Güímar, la elevación de su ermita a parroquia y el reconocimiento de la de Güímar como matriz; luego describió la parroquia de San Joaquín, así como los aspectos generales de toda su jurisdicción: el templo parroquial, los pagos, los servicios públicos, la producción del término y sus límites.

El autor, don Agustín Díaz Núñez (1796-1866), fue una de las personalidades más influyentes del clero tinerfeño de su época. Fue Bachiller, Licenciado y Doctor en Sagrada Teología, examinador sinodal, juez en las oposiciones a parroquias vacantes, orador sagrado y escritor. Desempeñó los cargos de capellán y confesor de monjas del Monasterio de Santa Catalina de Sena de La Laguna, mayordomo de fábrica y beneficiado curado propio de la parroquia de San Pedro Apóstol de su Güímar natal, comisionado en pleitos ante el Tribunal de Espolios y Vacantes del Obispado, primer vicario eclesiástico del Sur de Tenerife, luego transformado en el primer arcipreste juez eclesiástico de Güímar y su partido, miembro de la Junta Municipal de Sanidad y de la Junta Municipal de Beneficencia, vocal-secretario de la Comisión Local de Instrucción Primaria, cofundador de la primera banda de música de dicha localidad y mayordomo de la Virgen del Socorro. Publicó cuatro otras religiosas, dos de carácter histórico y de considerable extensión e interés, que ya hemos mencionado, y otras dos más modestas, aunque no por ello menos valiosas, una oración fúnebre y una novena. Después de su muerte, el Ayuntamiento de su villa natal dio su nombre a la calle en la que nació y vivió, en reconocimiento a sus excepcionales méritos personales…

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Santiago del Teide y Masca en 1929, según el artículo “Por la isla / Lugares de Tenerife, abandonados” del periodista, maestro, sindicalista y político de izquierdas don Florencio Sosa Acevedo

El 3 de agosto de 1929, el periodista don Florencio Sosa Acevedo publicó en La Prensa un artículo sobre “Lugares de Tenerife, abandonados”, en el que, saliendo de Buenavista del Norte, se fue deteniendo en la descripción de El Palmar, Masca, Valle de Santiago, Teno Alto y Punta de Teno, en todos los cuales lamentaba su aislamiento y su estado de abandono, la falta de buenas comunicaciones, la tardía dotación de escuelas, la incompleta red telefónica, etc. En este artículo vamos a estudiar el análisis que hizo de la situación social en el pago de Masca y en el término municipal de Santiago del Teide, en los que también destacaba lo mal comunicados que estaban y la lucha vecinal por irlos dotando de los servicios básicos: carreteras de acceso, escuelas, locutorios telefónicos, etc.

El autor de este interesante artículo, don Florencio Sosa Acevedo, nacido en el Puerto de la Cruz y fallecido en Sevilla, era una de las personalidades más destacadas de Tenerife en su época. Fue seminarista, maestro, periodista y librero; secretario y presidente de la Sociedad de Instrucción y Recreo “Valle de Taoro” del barrio de La Dehesa; miembro del Partido Socialista y luego del Partido Comunista; alcalde del Puerto de la Cruz; sindicalista y líder del movimiento obrero; diputado a Cortes por el Frente Popular; miembro de la Comisión Gestora del Museo del Prado y del “Frente Antifascista de Canarias”; representante por Canarias y responsable de relaciones con las autoridades republicanas de la dirección clandestina del PCE; y miembro del Comité de Evacuación que negoció la salida de refugiados del puerto de Alicante. Por su actividad sindical, en 1934 estuvo desterrado durante unos meses en El Hierro y después de la Guerra Civil fue detenido, juzgado y condenado a muerte, pasando cuatro años en prisión. Luego se estableció en Alicante, alejado de la vida política y sindical, volcado en una empresa de comercialización de frutos de Canarias en la Península…

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Los sonetos dedicados a los núcleos de población de Agache (Güímar) por el poeta don Arístides Hernández Mora

En el año 1971, el prestigioso poeta güimarero don Arístides Hernández Mora publicó un bello poemario titulado “Al soplo vario del tiempo”, el único que vio la luz durante su vida, todo compuesto por sonetos, agrupados en nueve bloques: “Caprichos y temas varios”, “Campestres”, “Playeras”, “Amatorias y subjetivas”, “Familiares”, “Recordaciones”, “Mundo pequeño”, “Motivos del mar y de la costa”, y “Barrios de Güímar”. En ese último bloque incluyó un soneto dedicado al conjunto del municipio y otros 12 a los distintos barrios que por entonces constituían el municipio, entre ellos Pájara, La Medida, Lomo de Mena y El Escobonal. Todos ellos fueron escritos en 1961 y de su lectura se desprende el amor que el poeta demostró a todo el municipio y a cada uno de sus barrios.

Atendiendo a una propuesta del médico don Javier Hernández Pérez, hijo del citado poeta, la cual fue asumida por la Comisión Municipal de Honores y Distinciones, el Ayuntamiento de Güímar decidió colocar una serie de mosaicos con los bellos sonetos dedicados a los distintos barrios en lugares céntricos de los mismos, elegidos de acuerdo con los vecinos, con el fin de que contribuyesen a incrementar su patrimonio estético y cultural. Con respecto a los que nos ocupa, en 2016 se colocó el de El Escobonal y en 2018 los de Lomo de Mena, La Medida y Pájara. Fueron inaugurados por los familiares del poeta, ante la alcaldesa de Güímar, doña Carmen Luisa Castro Dorta, así como numerosos concejales, miembros de la Comisión de Honores y Distinciones y vecinos de los barrios; y en todos los actos el cronista oficial hizo el análisis crítico de cada soneto y procedió a la lectura del mismo…

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La religiosidad y la situación social del municipio de Arico, según la Santa Misión de 1965

En 1965 se celebró una Santa Misión en la isla de Tenerife, que comenzó por el Sur de la isla siguiendo un orden geográfico, desde la parroquia de San Fernando de Santiago del Teide hasta la de San José de Barranco Hondo (Candelaria), por disposición del entonces obispo de la Diócesis, don Luis Franco Cascón. Tuvo lugar entre la segunda semana de mayo y la segunda de julio, evitando la época de la zafra del tomate, que solía trastocar la vida en el Sur al ocasionar un considerable trasiego de personas, dedicadas en esos meses casi exclusivamente a dicho trabajo. La dirección de esta campaña misional fue encomendada por el citado obispo a un prestigioso sacerdote jesuita, el padre Sebastián Puerto, director del Centro Misional del Beato Juan de Ávila, en Montilla, a quien acompañarían otros siete jesuitas de la Península, más cuatro paúles y dos dominicos de Candelaria.

En esa época, el municipio de Arico ya estaba constituido por numerosos núcleos de población y, según la descripción realizada por el canónigo don José Trujillo Cabrera en su Guía de la Diócesis de Tenerife, contaba con tres parroquias: la de Nuestra Señora de la Luz en Arico el Nuevo, de la que era cura ecónomo don Sebastián Hernández Cabeza, fue creada en 1929, tenía la categoría de ascenso, una población de hecho de 2.750 habitantes y ocho pagos: Arico el Viejo (con la ermita de la Cruz), La Sabinita (con la capilla de la Cruz), La Degollada, Porís de Abona, Icor, El Bueno, Colmeneros y La Florida, así como los caseríos de Fuente Nueva, Chajaña, Madre del Agua y Lomo Oliva, todos ellos sin ermita; la parroquia de San Juan Bautista en El Lomo o Villa de Arico, matriz de todo el término, estaba regentada por el cura encargado don José Noda Díaz, había sido erigida en 1639, tenía la categoría de ascenso y contaba con 1.886 habitantes y los pagos de Punta de Abona (con la ermita de Ntra. Sra. de la Merced), La Cisnera (con la ermita de San José Obrero), San Miguel (con otra ermita dedicada a San José) y Los Gavilanes -Teguedite- (con la ermita de San Isidro Labrador); y la de San Bartolomé Apóstol en Río de Arico, cuyo cura ecónomo era el mismo don José Noda Díaz, fue creada en 1929 como parroquia filial e independizada en 1943, tenía la categoría de entrada y contaba con 1.675 habitantes e incluyendo a los pagos granadilleros de Chimiche (con la ermita de la Virgen del Carmen) y Las Vegas (con la ermita de Ntra. Sra. de la Esperanza).

En la Santa Misión que nos ocupa, se establecieron siete centros misionales en el municipio de Arico: uno en la villa capital y los otros seis en Río de Arico, La Cisnera, Arico el Nuevo, Arico el Viejo, La Sabinita y El Bueno. En la Villa de Arico, Río de Arico y Arico el Nuevo tuvieron como sede sus respectivas iglesias parroquiales; en La Cisnera, la ermita de San José y una antigua escuela; en Arico el Viejo, la ermita de la Cruz; en La Sabinita y El Bueno, locales habilitados como capillas. A continuación, vamos a analizar como tuvo lugar dicha Misión en este término municipal, tal como fue descrita por los propios misioneros que la llevaron a cabo en cada uno de los centros misionales, lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa y social, así como la situación económica y demográfica, en algunos de los núcleos que integraban el término municipal, con datos a veces muy curiosos. Llama la atención que en esta ocasión no se estableciesen centros misionales en los núcleos costeros, sobre todo en Porís de Abona, cuyos vecinos se supone que acudirían a los centros misionales más cercanos. Lamentablemente no se describió la Misión en Arico el Viejo, centro misional que se segregó de Arico el Nuevo, como se indica en la crónica de este último…

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La vida parroquial, religiosa y social en el municipio de Vilaflor de Chasna en 1965, según el canónigo don José Trujillo Cabrera y tres misioneros

Conocemos la situación religiosa y, en parte, social de Vilaflor de Chasna en el año 1965, gracias a dos destacados acontecimientos, la publicación del libro Guía de la Diócesis de Tenerife del canónigo don José Trujillo Cabrera, en el que se recogían interesantes datos de la única parroquia existente por entonces en este municipio, y la celebración de una Santa Misión en la isla de Tenerife, de la que en Vilaflor se hicieron cargo tres misioneros paúles, que recogieron en su crónica tanto la religiosidad de la población como otros interesantes aspectos sociales. Aparte de la cabecera del término, este antiguo municipio contaba en ese año, como en la actualidad, con otros tres núcleos de población: La Escalona, Jama y Trevejos. Existía una sola parroquia, la de San Pedro Apóstol, una de las más antiguas del Sur de Tenerife (creada en 1560), que reunía una población de hecho de 1.735 habitantes y era atendida por el cura ecónomo don Jesús Rodríguez Lorenzo, natural de La Perdoma (La Orotava).

Como ya se ha indicado, en 1965 el canónigo don José Trujillo Cabrera publicó su interesante libro Guía de la Diócesis de Tenerife, en el que recogió una interesante información de la parroquia de San Pedro Apóstol de Vilaflor, que por entonces incluía a todo el término municipal. En ella se recoge el Santo titular, la población, las escuelas existentes, la casa rectoral, los colectivos parroquiales, las fiestas patronales, la reseña histórica desde la época guanche, la creación de la parroquia, el convento, el Hermano Pedro (hoy Santo), la imagen de San Pedro, el valioso cáliz y la relación de pagos existentes en su jurisdicción, con sus correspondientes escuelas, ermitas y habitantes:

En ese mismo año se celebró una Santa Misión en la isla de Tenerife. En el municipio de Vilaflor de Chasna se establecieron dos centros misionales, uno en la cabecera municipal y otro en Jama. Llama la atención que no se pusiese un centro misional en La Escalona, a pesar de su aislamiento y contar con una considerable población, por lo que suponemos que dichos vecinos debieron acudir a la cabecera municipal. A continuación, vamos a analizar como tuvo lugar la Santa Misión en este término, tal como fue descrita por los propios misioneros que la llevaron a cabo en ambos centros misionales, lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa y social en los distintos núcleos que integraban el término municipal, con datos a veces curiosos.

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Detallada descripción del municipio de Santiago del Teide en 1907, por el militar don Julio Ardanaz

Según Francisco Báez Hernández, que es quien da a conocer este documento, el entonces teniente coronel Julio Ardanaz redactó un informe militar con el fin de complementar la información gráfica que ofrecía el plano de esta isla editado en 1907 por el Depósito de la Guerra y amplifica enormemente el contenido de la monografía del capitán Juan López Soler sobre Tenerife, editada en 1906. El motivo de ello se debe a que, tras el desastre del 98, las Islas Canarias evidenciaban aún más su condición de territorio de frontera y la administración española entendió que para preservar su soberanía sobre ellas debía invertir fondos en su defensa, destinando una parte de los mismos a la elaboración de un exhaustivo levantamiento cartográfico del archipiélago. Este nuevo documento, titulado “Descripción topográfica de la isla de Tenerife”, está fechado en La Laguna el 31 de agosto de 1907 y es de excepcional valor histórico, desde la perspectiva de la descripción del paisaje preindustrial de Tenerife, al registrar de manera pormenorizada las diferentes estribaciones, vertientes, costas, toponimia y la red de caminos de las isla. Con anterioridad, en 1885 Ardanaz ya había publicado en Madrid una excelente monografía titulada “La Isla de Tenerife desde el punto de vista topográfico militar”, siendo aún capitán de Estado Mayor, en la que describía pormenorizadamente este territorio.

En este nuevo informe el autor, tras pasar por el término municipal de Guía de Isora (por entonces Guía de Tenerife), del que nos ocuparemos en otra ocasión, en una primera parte describe con bastante detalle la aldea de Arguayo, con los barrancos próximos; el Valle de Santiago, con su barranco principal y la villa capital; la aldea de Tamaimo; el Puerto de Santiago y las casas próximas de Lomo Morisco y Argel; y, de paso, los caseríos de El Retamar, El Molledo y la Vera de Tamaimo. Luego estudia minuciosamente los barrancos que confluyen en el barranco de Santiago, con todos sus afluentes. A continuación se detiene en la descripción del valle de Masca, tan vinculado a Santiago del Teide, volviendo a ocuparse sucintamente del Puerto de Santiago. Finalmente, se centra en los caminos de herradura que comunicaban al Valle de Santiago con el resto de la isla, detallando sus recorridos y los ramales que enlazaban con los distintos núcleos de población. En todos ellos detalla sus características demográficas, paisajísticas y económicas: población, situación geográfica, producción agrícola y ganadera, suministro de agua, caminos de acceso y posible alojamiento para militares…

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Descripciones del término municipal de San Miguel de Abona en la primera mitad del siglo XIX

En el presente trabajo se incluyen seis descripciones del municipio de San Miguel de Abona que, por lo general, son de extensión bastante limitada, así como dos referencias indirectas o colaterales a esta localidad, todas de la primera mitad del siglo XIX. En el conjunto de ellas se destacan diversos aspectos: la situación en el contexto comarcal e insular; los límites o la distancia a otras localidades; la población; la parroquia; el ayuntamiento; el embarcadero más próximo; la riqueza o los recursos económicos; etc. Destacan por su extensión y detalle dos de ellas, la de Escolar y Serrano y la de Madoz.

A pesar de la corta información que ofrece la mayoría y al margen de algún error o confusión que hemos intentado aclarar, todas incluyen datos de interés para conocer algunas características de este municipio en la época estudiada. Una de ellas (Escolar), la más extensa, dedica especial interés a la economía, la parroquia y la población; dos (Mac-Gregor y Díaz Núñez) destacan su segregación parroquial de Vilaflor; otra (Zufiría & Monteverde) menciona la composición de su Ayuntamiento; y la más completa (Madoz), relaciona su situación, clima, población, parroquia, fiestas, límites, orografía, producción agrícola, población y riqueza…

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La religiosidad, la vida social y la situación económica en el municipio de Guía de Isora, según la Santa Misión de 1965

En 1965 se celebró una Santa Misión en la isla de Tenerife, una vez concluidas las realizadas en las demás islas de la Diócesis Nivariense. Después de un asesoramiento previo, el obispo de la Diócesis, don Luis Franco Cascón, dispuso que se celebrara dicha Misión empezando por el Sur de la isla y siguiendo un orden geográfico, desde la parroquia de Santiago del Teide hasta la de Barranco Hondo (Candelaria). Tuvo lugar entre la segunda semana de mayo y la segunda de julio, evitando la época de la zafra del tomate, que solía trastocar la vida en el Sur al ocasionar un considerable trasiego de personas, dedicadas en esos meses casi exclusivamente a dicho trabajo, “de día y de noche sin descanso”. Resultó interesante el que el Valle de Güímar quedase para el final, con el fin de que la concentración que se planteaba en Candelaria como clausura estuviese más nutrida, como así ocurrió.

En esa época, el municipio de Guía de Isora estaba constituido por numerosos núcleos de población y, según la descripción realizada por el canónigo don José Trujillo Cabrera en su Guía de la Diócesis de Tenerife, contaba con cinco parroquias: la de Nuestra Señora de la Luz en la cabecera municipal, creada en 1738, categoría de ascenso, una población de hecho de 3.040 habitantes y cuatro pagos: Chirche (con la ermita de San Felipe), Jaral, Aripe (con la ermita de San Pedro) y Acojeja; la de San Juan Bautista en Chío, creada en 1929, categoría de entrada, 1.350 habitantes y con el pago de Chiguergue (con la ermita de San Roque, recién construida); la Nuestra Señora del Rosario de Tejina de Isora, creada en 1943, también de entrada, con 990 habitantes y cuatro pagos: Vera de Herques, Abama, Tijoco Abajo (perteneciente al municipio de Adeje) y Las Fuentes (con la ermita de San José); la de San Juan Bautista en Playa de San Juan, creada en 1963, de entrada, con 1.120 habitantes y sin pagos; y la de Nuestra Señora de Candelaria de Puerto de Alcalá, creada en 1963, asimismo de entrada, con 850 habitantes y sin pagos.

En la Santa Misión que nos ocupa, se establecieron seis centros misionales en el municipio de Guía de Isora: uno en la capital y los otros cinco en Chío, Chiguergue, El Jaral, Abama y Playa de San Juan. En Guía, Chío y Playa de San Juan tuvieron como sede sus respectivas iglesias parroquiales; en Chiguergue, la nueva ermita de San Roque; en El Jaral y Abama, probablemente salones habilitados, pues no se indica. A continuación, vamos a analizar como tuvo lugar dicha Misión en este término municipal, tal como fue descrita por los propios misioneros que la llevaron a cabo en cada uno de los centros misionales, lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa y social, así como la situación económica y demográfica, en algunos de los núcleos que integraban el término municipal, con datos a veces muy curiosos. Llama la atención que en esta ocasión no se estableciesen centros misionales en dos de las parroquias del municipio, Tejina de Isora y Puerto de Alcalá; y que no se mencionasen otros pagos existentes por entonces y alejados del municipio, como Chirche Aripe, Acojeja y Vera de Herques, cuyos vecinos se supone que acudirían a los centros misionales más cercanos…

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Descripciones de Santiago del Teide en el primer tercio del siglo XX

En este trabajo vamos a hacer un repaso por 13 de las descripciones que se conocen del municipio de Santiago del Teide, correspondientes al primer tercio del pasado siglo XX. Las más extensas e interesantes de ellas que reproducimos son las de Zumbado y las de los sucesivos anuarios, sobre todo desde el punto de vista humano, pues se relacionan las personas que ocupaban los principales cargos y empleos públicos, así como los oficios más llamativos. Aunque otras más pequeñas también aportan datos concretos de gran valor, como las de Juan María González, A. Samler Brown y José Delgado Marrero.

En otro momento nos ocuparemos de otras interesantes descripciones geográficas de este Valle de Santiago, que fueron hechas por Juan López Soler (1906), Ardanaz (1907), T. Y. D. (1929) y F. Sosa Acevedo (1929) …

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