La estación o centralita telefónica de Arico el Nuevo (1924-1972)

Como ya dijimos en otro artículo, dada su situación geográfica, el servicio telefónico tardó mucho tiempo en llegar al municipio de Arico, como ocurriría con los demás servicios que partían de Santa Cruz de Tenerife. La red telefónica se inauguró en la capital de la provincia en 1895 y llegó a Güímar en 1903; pero, aunque se preveía completar pronto el circuito insular, aún tardaría más de dos décadas para que este servicio llegase a todo el municipio de Arico. Por fin, en 1924 llegó la red telefónica al amplio término municipal de Arico, lo que permitió que en dicho año se abriesen estaciones o centralitas telefónicas en los principales núcleos de población: dos principales en Villa de Arico (El Lomo) y Arico el Nuevo; y cuatro secundarias en El Río de Arico, Porís de Abona, La Sabinita y Tajao. Asimismo, en ese mismo año se instalaron locutorios telefónicos en los núcleos más pequeños: La Degollada e Icor; luego, en 1931, se concedió otro a La Cisnera. En este artículo solo nos vamos a centrar en la centralita telefónica de Arico el Nuevo y en las telefonistas que trabajaron en ella.

Cuando ya estaba prevista la próxima instalación de una centralita telefónica en Arico el Nuevo, el 2 de marzo de 1923 la Comisión Permanente del Cabildo insular de Tenerife nombró a los encargados de varias estaciones telefónicas de la isla, entre ellas, doña Carmen Díaz Reyes de la de Arico el Nuevo. El 18 de diciembre de dicho año, la misma Comisión Permanente del Cabildo, presidida por el Sr. Salazar y Cólogan, acordó “tender dos circuitos telefónicos entre el Lomo de Arico y Arico el Nuevo, para dar comunicación urbana a este último barrio y a los de Arico el Viejo, La Degollada y La Sabinita”. Luego, en otra sesión de dicha Comisión Permanente del 28 de ese mismo mes, “se acordó establecer una Centralilla telefónica en Arico el Nuevo, solicitando del gobernador civil, la correspondiente excepción de subasta para efectuar las obras por administración”; asimismo, “Acordóse abrir un concurso para el arrendamiento del local donde instalar dicha Centralilla”…

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Arico: Don Diego Hernández Perdomo (1871‑1936), secretario interino del Ayuntamiento y del Juzgado Municipal, sochantre de la parroquia de San Juan Bautista, soldado condicional, adjunto del Juzgado Municipal, jurado judicial, comerciante y propietario agrícola

Nuestro biografiado creció en una familia inquieta, en la que destacaron varios de sus miembros como clérigos, maestros, militares, funcionarios y políticos locales. Con respecto a don Diego, ejerció como secretario interino del Ayuntamiento en dos etapas, así como del Juzgado Municipal en varias ocasiones, unas veces como “acompañado” y otras como titular. Además, fue sochantre-organista de la parroquia de San Juan Bautista, recluta del cupo de Ultramar, soldado condicional de Infantería, adjunto del Juzgado Municipal y jurado judicial. También regentó una tienda de comestibles y una mercería; y fue propietario agrícola.

Nació en el Lomo de Arico el 14 de octubre de 1871, a las once de la mañana, siendo hijo de don Irencio Hernández Morales, maestro y sochantre de dicha localidad, y doña Francisca Perdomo Rodríguez. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por el párroco propio don Antonio Martín Bautista; se le puso por nombre “Diego Francisco Calixto del Sacramento” y actuó como madrina doña Francisca Hernández y Morales, su tía paterna…

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Arico: D. Antonio González Flores (1804-1885), subteniente de Milicias, propietario agrícola y ganadero, elector contribuyente, juez de paz, primer regidor y concejal del Ayuntamiento

Miembro de una destacada familia, nuestro biografiado también llegó a ser un notable propietario agrícola y ganadero. Su desahogada situación económica, así como su honradez y aptitud, le permitió obtener una plaza de Subteniente de Milicias en el Regimiento Provincial de Abona, que ocupó durante algunos años. Además, fue elector contribuyente y desempeñó varios cargos públicos, como los de juez de paz de la tercera demarcación del municipio de Arico, primer regidor del Ayuntamiento en una primera etapa y concejal del mismo en otra. Permaneció soltero.

Nació en el pago de El Río, en Arico, el 8 de febrero de 1804, siendo hijo legítimo de don José Antonio González Oramas, de la misma naturaleza, y doña María Josefa Díaz Flores, que lo era de Fasnia. El 14 de ese mismo mes fue bautizado con óleo y crisma en la iglesia de San Juan Bautista de El Lomo, por el cura párroco don José Hernández de Ara; se le puso por nombre “Antonio Valerio del Sacramento” y actuó como padrino don Antonio Díaz Flores, su tío materno, natural y vecino de Fasnia…

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Güímar-Arico: Don Anastasio (Rodríguez) Cartaya y Llarena (1763-1841), sacerdote, capellán y emigrante, doblegado por una enfermedad mental

Como ocurrió en otros lugares de la geografía isleña, varios fueron los sacerdotes sureños que vieron truncada su carrera ministerial por una grave enfermedad o un prematuro fallecimiento. Este fue el caso del presbítero don Anastasio Cartaya, nacido en Güímar, quien siendo todavía niño se trasladó con su familia a Arico, de donde era oriundo por su madre. Se ordenó de sacerdote y fue capellán en las parroquias de San Pedro de Güímar y San Juan Bautista de Arico, así como de la ermita de Abona. Además, por el testamento de su madre sabemos que estuvo en América. Falleció en Arico, donde transcurrió la mayor parte de su larga vida aquejado de una enfermedad mental que lo incapacitó.

Nació en Güímar el 17 de agosto de 1763, siendo hijo de don Pedro Rodríguez Cartaya, natural del mismo pueblo, y doña Margarita Antonia (Rodríguez) Llarena de Torres, que lo era de Arico. Tres días después fue bautizado en la iglesia matriz de San Pedro Apóstol por don Cristóbal Alonso Núñez, beneficiado propio de dicha parroquial y de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Anastacio Pedro Francisco” y actuó como madrina doña Juana de Torres…

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La peregrinación del Sur de Tenerife a Nuestra Señora de Abona, en El Lomo de Arico, en el año 1904

Con motivo de la celebración del Quincuagésimo aniversario del dogma de la Inmaculada Concepción, en la Diócesis de Tenerife se dispuso la celebración de peregrinaciones a las imágenes de la Virgen de más devoción en cada comarca de la isla. Dos de ellas se organizaron en el Sur de esta isla: una en el Valle de Güímar hacia la imagen de la Virgen del Socorro, venerada en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar; y otra desde los municipios situados más al Sur hacia la Virgen de Abona, que se venera en la iglesia parroquial de Arico, en el pueblo de El Lomo. En este artículo nos vamos a ocupar de esta última, que se efectuó en los días 7 y 8 de septiembre de 1904, con una asistencia masiva de peregrinos desde los municipios de Adeje, Arona, San Miguel de Abona, Vilaflor de Chasna y Granadilla de Abona.

El 12 de agosto de 1904, el diario La Opinión adelantó el programa previsto para la peregrinación del Sur de Tenerife hacia el pueblo de El Lomo de Arico, para encontrarse con Nuestra Señora de Abona en la iglesia de San Juan Bautista, el día de su festividad, 8 de septiembre. Según dicho programa, tendría lugar un solemne triduo en cada una de las cinco parroquias participantes, con misa cantada, sermón, exposición de su Divina Majestad, Rosario, confesiones y comunión general; en ellos predicarían los párrocos, el teniente arcipreste de Granadilla y un misionero del Inmaculado Corazón de María; el día 7 se efectuaría la peregrinación desde Arona, uniéndosele a lo largo del camino las parroquias de Vilaflor, San Miguel y Granadilla, para llegar a Arico por la tarde, siendo recibidos por los feligreses de este pueblo, encabezados por su párroco con cruz alzada, rezos y cánticos religiosos; a continuación tendrían lugar maitines, laudes, sermón y procesión, prolongándose durante la noche las confesiones; el día principal de la Virgen se sucedieron misa de comunión, tercia y misa cantada, ambas con sermón, procesión y sermón de despedida por el párroco de Arico…

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El polémico traslado de la capitalidad del municipio de Arico, de la Villa de Arico (El Lomo) al pueblo de Arico el Nuevo, con el consiguiente cambio de sede del Ayuntamiento (1924-1927)

En el extenso municipio de Arico, constituido por un elevado número de entidades de población dispersas por todo el término, siempre se mantuvo una clara rivalidad entre El Lomo o Villa de Arico, histórica capital civil de dicha jurisdicción desde 1635 y religiosa desde 1639, con Arico el Nuevo, en el que a lo largo del tiempo se fueron asentando la mayoría de las familias de elevado poder económico, político y militar de la jurisdicción. La pujanza alcanzada por esta última localidad a comienzos del siglo XX, llevó a sus vecinos a albergar la posibilidad de trasladar a ella la capital municipal, como así ocurrió en 1924 por acuerdo mayoritario de la corporación municipal. Ello motivó un recurso de oposición, promovido por  dos  vecinos  de la Villa, que dio lugar a un pleito contencioso-administrativo, el cual se sentenció inicialmente en la Audiencia  Provincial a favor  de Arico el Nuevo, al confirmar el acuerdo de traslado; pero que se apeló al Tribunal Supremo y éste, tras la intervención  de dos letrados exministros, falló a favor de El Lomo, al revocar dicha sentencia y anular el acuerdo plenario, por lo que a comienzos de 1927 se restituyó el Ayuntamiento y la capitalidad a la Villa de Arico.

Una vez que la corporación municipal de Arico contó con una mayoría de ediles avecindados en Arico el Nuevo y pagos anexos, el 28 de mayo de 1924 el Ayuntamiento Pleno acordó trasladar la capitalidad del municipio del Lomo de Arico a Arico el Nuevo, que por entonces solía ser conocido como “Pueblo de Arico”, como contrapartida a la denominación de “Villa de Arico” que asumía El Lomo. Esa medida provocó un grave enfrentamiento entre el vecindario de las dos entidades de población, que estuvo a punto de partir en dos el municipio. Ello dio lugar a un pleito, que se llevó a los tribunales y se prolongó durante más de dos años y medio…

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Vilaflor de Chasna-Arico: Don Modesto Fumero Trujillo (1918-1996), agricultor, soldado legionario de Infantería herido gravemente en el frente, caballero mutilado de guerra y cabo jefe de la Policía Municipal de Arico

Con motivo de la Guerra Civil, nuestro biografiado fue movilizado con tan solo 19 años, incorporándose al Ejército como soldado de Infantería. Durante dos años prestó sus servicios con los Regulares de Ceuta en los Frentes de Cataluña y Guadalajara, siendo gravemente herido; tras pasar por siete hospitales militares, fue declarado “Caballero Mutilado de Guerra por la Patria”. Como tal fue destinado para cubrir una plaza de guardia municipal en propiedad en el Ayuntamiento de Arico, empleo en el que permaneció durante más de 30 años, en los que ascendió a cabo jefe de la Policía Municipal. Simultáneamente actuó como agente judicial y tallador-pesador de quintos en los alistamientos.

Nació en Vilaflor de Chasna el 25 de febrerode 1918, a las cuatro de la tarde, siendo hijo de don Domingo Fumero Martín y de doña Fermina Trujillo Fumero, vecinos de dicho pueblo en El Tagoro. El 15 de septiembre de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el cura párroco don José del Castillo Arvelo; se le puso por nombre “Modesto” y actuaron como padrinos don Antonio García y su esposa doña Rosario Fumero…

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Arico-Granadilla de Abona: Don Martín Rodríguez Delgado (1813-1874), estudiante de Náutica, políglota, rico propietario, agente comercial, regidor del Ayuntamiento de Santa Cruz, diputado provincial y alcalde de Arico

En su juventud, nuestro biografiado cursó estudios de Náutica en Estados Unidos y vivió una temporada en Francia, por lo que dominaba el inglés y el francés. Adquirió amplias propiedades en Las Vegas (Granadilla de Abona) y, tras su matrimonio en Arico, obtuvo otras muchas en este término, llegando a ser uno de los más ricos propietarios de tierras y aguas de ambos municipios; fue nombrado corresponsal en Arico de la Junta de Agricultura de Canarias y también ejerció como agente comercial en la capital tinerfeña. Además, tuvo una intensa vida pública, pues fue regidor del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, diputado provincial y alcalde de Arico; en esta actividad política sobresaldrían luego muchos de sus descendientes.

Nació en Santa Cruz de Tenerife el 9 de octubre de 1813, siendo hijo de don Martín Rodríguez Castellano y doña Antonia Delgado Meneses, naturales y vecinos de dicha capital. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Concepción, por el sacerdote don Juan José Pérez González; se le puso por nombre “Martín Antonio Pedro Dionicio” y actuó como padrino don Pedro Pablo de Sala, natural de Barcelona…

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Arico-Granadilla de Abona: Don Lucas de las Casas (1596-1683), alférez de Milicias y propietario agrícola, descendiente de destacados aborígenes grancanarios

Nuestro biografiado, descendiente por ambas líneas de aborígenes grancanarios de ilustres familias, nació en Arico, fue bautizado en La Orotava y contrajo matrimonio en Granadilla de Abona, donde se estableció y permaneció el resto de su vida. Fue un notable propietario agrícola y alcanzó el empleo de alférez de Milicias, en el que permaneció hasta su muerte.

Nació en Arico a comienzos de octubre de 1596, siendo hijo de don Lucas de las Casas y doña Juana González. El 6 de dicho mes fue bautizado en la iglesia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción de La Orotava. Su padre figuraba en algunos documentos como “indígena”. Sus abuelos eran aborígenes grancanarios de familias ilustres, en parte descendientes de los guanartemes; los paternos fueron don Juan de las Casas y doña María Sánchez; y los maternos, don Juan de Vera y doña Ana de la Sierra.

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El trágico naufragio del motovelero “Joven Genoveva” en la costa de Arico (1962)

En la tarde del 24 de marzo de 1962 se produjo un trágico naufragio en el litoral del Sur de Tenerife, en este caso frente a la Punta de Abona en la costa de Arico, al volcar por un golpe de mar y hundirse rápidamente el motovelero “Joven Genoveva”. Fallecieron tres de sus cuatro tripulantes, a pesar de que se habían lanzado al agua con salvavidas, pero el mal estado de la mar y la oscuridad del anochecer hizo que se separaran, lo que dificultó su salvación. Curiosamente, el marinero-motorista que logró salvar la vida poseía una pierna ortopédica, que se quitó al caer al mar, pero como sabía nadar muy bien trató de ayudar sin éxito a uno de sus compañeros, al que cedió su salvavidas; logró alcanzar la costa, arrastrándose luego hasta el faro de Abona, donde fue socorrido por el farero y su familia. El barco se dirigía a Santa Cruz de La Palma cargado de refrescos o bebidas carbónicas, carga valorada en 300.000 pesetas, mientras que la embarcación estaba valorada en 600.000 pesetas.

Este barco fue construido, matriculado y botado al mar en el puerto de Santa Cruz de La Palma a mediados de los años cincuenta, siendo propiedad de don Sebastián Díaz, quien lo vendió en 1960 a don Sebastián Calderón, otro armador de dicha capital. Se trataba de una balandra o motovelero, de 35 toneladas, con motor sueco de gasoil de 70 caballos…

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