Güímar: Don Pedro Rodríguez Baute (1895-1960), cura ecónomo de El Tablero, párroco propio de Puntallana y El Tanque, donde da nombre a una calle, y coadjutor de Icod

Pedro Rodríguez Baute     En anteriores artículos ya hemos hecho hincapié en el elevado número de güimareros que han seguido la carrera eclesiástica a lo largo de su Historia, tanto en el clero secular como en el regular, sobre todo en los siglos XVIII y XIX. No obstante, de los nacidos en el siglo XIX sólo seis sobrevivieron hasta el siguiente: don Justo Campos Rodríguez, don Domingo Elías Estévez, don Trino Torres Hernández, Fray José Torres Hernández, don Domingo Pérez Cáceres y don Pedro Rodríguez Baute.

     En este artículo vamos a recordar al último de ellos, el entrañable sacerdote don Pedro Rodríguez Baute, quien estudió en los Seminarios de La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria. Luego, tras su ordenación, desarrolló una intensa labor de apostolado en distintas parroquias de la Diócesis, como cura ecónomo de la parroquia filial de El Tablero, durante tres años; párroco propio de Puntallana (La Palma), durante 22 años, estando encargado en alguna ocasión de San Andrés y Sauces; y párroco propio de El Tanque y coadjutor de Icod de los Vinos, durante 10 años. Falleció repentinamente en el transcurso de una excursión turística por Francia e Italia.

     Nuestro biografiado nació el 2 de junio de 1895, a las cinco de la mañana, en la plaza de Santo Domingo de Güímar, siendo hijo de don Felipe Rodríguez, natural de San Juan de la Rambla, y de doña Dominga Baute Lugo, que lo era del pueblo sureño, y ambos vecinos del barrio de Guaza. Seis días más tarde recibió las aguas bautismales en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, de manos del cura ecónomo don Jerónimo Padilla y Morales; se le puso por nombre “Pedro Felipe Ramón” y actuó como padrino don Pedro Hernández González, maestro de Instrucción Pública, natural de La Laguna y vecino de dicha localidad…

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Artículo-PEDRO RODRÍGUEZ BAUTE

Arico: Doña Margarita González Hernández (1891-1944), maestra de las escuelas de niñas de El Río, Charco del Pino, Chimiche, La Cisnera y Arico el Viejo

Arico-Iglesia Río Arico     A una edad avanzada, nuestra biografiada comenzó la carrera de Magisterio, que concluyó con brillantez cuando contaba 30 años de edad. Como maestra interina regentó sus primeras escuelas de niñas, siendo la primera la de su pueblo natal, El Río de Arico; a ella siguieron otras dos unitarias en el vecino municipio de Granadilla de Abona, Charco del Pino y Chimiche, para regresar en la misma situación a El Río. Tras tres intentos fallidos logró ingresar por oposición en el Magisterio nacional, por lo que pasó a ser propietaria provisional de la escuela que por entonces regentaba como interina, La Cisnera, también en Arico, a cuyo frente estuvo un total de nueve años. Finalmente pasó, igualmente como propietaria provisional, a la escuela de Arico el Viejo, donde solo permaneció durante siete meses, hasta su prematura muerte, que se produjo cuando contaba 52 años de edad, unos 20 de ellos de actividad docente en dos municipios del Sur de Tenerife. Además, a lo largo de su vida dio pruebas de su espíritu solidario, al colaborar con varias suscripciones o donativos para distintas causas.

      Nació en El Río de Arico el 4 de octubre de 1891, a las ocho de la mañana, siendo hija de don Leto González y González, oriundo de dicho pago, y de doña Catalina Hernández y González, ambos naturales de Buenavista. Como curiosidad, su nacimiento no fue inscrito en el Registro Civil de Arico hasta el 30 de abril de 1918…

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Artículo-MARGARITA GONZÁLEZ HERNÁNDEZ

Las campañas de prensa pro cementerios de don Esteban Coello Pestano y la construcción del cementerio “San José” en Barranco Hondo de Candelaria (1946)

2. Barranco Hondo     Como ya hemos señalado en otros trabajos, los vecinos de Barranco Hondo, como los de todo el término municipal de Candelaria, han sido enterrados desde 1497 en distintos lugares de la cabecera municipal: primero en la cueva-ermita de San Blas y luego en la iglesia de Santa Ana y la capilla del convento dominico, además de en otros lugares no habituales. Posteriormente lo hicieron en los distintos campos santos habilitados en dicha villa: el primer “Cementerio provisional de Santa Ana” (1828 y 1835-1843), el “Cementerio del Convento” (1843-1918), situado en las ruinas de la Basílica de Candelaria, y, finalmente, en el cementerio “Santa Sabina” de Candelaria (1918-), que fueron los únicos existentes en su época en todo el municipio hasta la construcción de los de Barranco Hondo e Igueste.

    La considerable distancia que separa a los mencionados pueblos de Barranco Hondo e Igueste de la cabecera municipal de Candelaria, así como los malos caminos que en el pasado había que transitar para el traslado de los cadáveres al lugar de enterramiento, hizo que la construcción de cementerios en estos barrios fuese una necesidad imperiosa y una constante reivindicación de los vecinos durante largo tiempo. Desde la prensa fue, sobre todo, don Esteban Coello Pestano, corresponsal del diario Hoy y de otros periódicos, el que desde Igueste demandó reiteradamente la necesidad de que se construyesen sendas necrópolis en ambos barrios, servicio imprescindible a causa de la distancia a la que se encontraban de la cabecera municipal. Pero muchos años tuvieron que pasar, hasta mediados del siglo XX, para que se inauguraran los cementerios de “San José” en Barranco Hondo, en el año 1946, y de “San Francisco” en Igueste de Candelaria, en 1951, con lo que cesó el largo traslado de los fallecidos en ambas localidades hasta el camposanto de la Villa Mariana…

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Granadilla de Abona: Don Manuel Morales Linares (1786-1845), comandante del Ejército Realista en la Guerra de Independencia venezolana, graduado de teniente coronel

Granadilla-3    Muchos fueron los canarios que participaron en la guerra de emancipación americana, unos alineados con las tropas insurrectas y otros con el ejército realista; en uno y en otro lucharon como simples soldados o como suboficiales, oficiales o jefes. Este fue el caso de varios ilustres militares nacidos en Granadilla de Abona, que alcanzaron empleos de jefes en las tropas reales. Entre ellos destacó don Manuel Morales Linares, quien participó en la Guerra de Independencia americana al lado del Ejército Realista, en el que alcanzó sucesivamente los empleos de capitán y comandante, así como el grado de teniente coronel por méritos de guerra. Tras su regreso a Tenerife fue nombrado celador de contrabando y leyes sanitarias del Sur de Tenerife, se le concedió la Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y poco después obtuvo su retiro. Vivió en su pueblo natal y en Santa Cruz de Tenerife, donde falleció.

     Nació en Granadilla de Abona el 11 de junio de 1786, siendo hijo de don Bartolomé de Morales Albertos y doña María Antonia Linares Rodríguez. El 19 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco don Francisco Cruz Alayón; se le puso por nombre “Manuel Antonio” y actuó como madrina doña Manuela García…

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Artículo-MANUEL MORALES LINARES

Arafo: Fray Anselmo Núñez Marrero (1883-1911), hermano de San Vicente de Paúl e impulsor de la devoción a la Virgen María Auxiladora

Arafo-casa Núñez     Nuestro biografiado gestionó y logró la adquisición de la imagen de la Virgen María Auxiliadora para el pueblo de Arafo y su instalación en la iglesia parroquial de San Juan Degollado, siendo la primera de tal advocación que se veneró en Canarias. Luego ingresó en la Congregación de los Padres Paúles de Ávila, tras una primera toma de contacto con dicha orden en La Laguna, y al año siguiente se trasladó al Seminario de María Mediadora de Tardajos (Burgos), en el que recibió sus votos solemnes. Pero los rigores climáticos del norte peninsular doblegaron su salud, llevándole al sepulcro cuando contaba tan solo 27 años de edad, de los cuales había permanecido tres como religioso.

     Nació en Arafo el 6 de noviembre de 1883, a las tres de la tarde, siendo hijo póstumo de don Anselmo Núñez Marrero y doña Escolástica Marrero Rodríguez. Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Degollado por el cura párroco servidor don Manuel Bretillard y Vega; se le puso por nombre “Anselmo Florencio Antonio” y actuó como madrina doña Francisca García Cabrera, natural de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, y como testigos don Máximo Bello y don Aureliano Hernández, de la misma vecindad…

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Artículo-FRAY ANSELMO NÚÑEZ MARRERO

El “Casino Escobonal” (1941-1945), la última sociedad de este tipo del pueblo de El Escobonal (Güímar)

     Antes de la Guerra Civil Española, el pueblo de El Escobonal (Güímar) llegó a contar con tres casinos: la Sociedad-Casino “El Progreso” de El Escobonal (1919-1922), la Sociedad Cultural “El Porvenir” (1929-1936) y la Sociedad de Recreo y Cultura “Club Juventud” (1931-1933). Los dos últimos coincidieron con la época más gloriosa que ha vivido dicha localidad desde el punto de vista cultural, social y político, la II República, pues además de ambas sociedades se creó la Federación Obrera de El Escobonal (1931-1936) y se fundaron dos agrupaciones políticas: la Agrupación de Acción Popular Agraria (1932-1936) y la Agrupación Socialista Obrera del Escobonal (1936).

     En una época ciertamente difícil, tras el parón cultural y recreativo que supuso la mencionada contienda bélica, un grupo de vecinos de El Escobonal pensó en organizar de nuevo un casino en este pueblo, por lo que se nombró una comisión organizadora, que estaba constituida por don Darío Díaz García, don César Marrero, don Raimundo Pérez Mujica, don José Campos Yanes, don Gregorio Torres Palenzuela, don Florencio Castro Rodríguez, don Aníbal Hernández Díaz, don José Pérez Díaz, don Juan Díaz Perdomo, don Manuel Lugo Campos, don Adelio Pérez Marrero y don Rafael Gómez.

      La celebración de bailes fue la causa principal de la apertura de este Casino, dada la gran afición que existía en el pueblo por esa diversión y la casi nula posibilidad de disfrutar de ellos que se había sufrido durante los años de la guerra; no  obstante, también contaba con diferentes juegos, se organizaron algunos actos culturales y, además, con carácter ocasional actuaron en el local social algunos circos ambulantes. El “Casino Escobonal” se mantuvo en funcionamiento durante unos cuatro años. Entre sus fundadores y directivos figuraron destacadas personalidades locales…

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Arona: Don Antonio García y León (1866-1942), maestro de Valle de San Lorenzo, Vilaflor y Arona, interventor electoral y concejal del Ayuntamiento

Arona-Valle SLorenzo     Es frecuente en las genealogías familiares que se mantenga la tradición y se repita la misma profesión o actividad vocacional en distintas generaciones; así lo hemos comprobado repetidas veces con militares, políticos, abogados y docentes. Este último es el caso del personal al que dedicamos este artículo, pues don Antonio García y León, uno de los primeros maestros nacidos en el término municipal de Arona, tuvo una hija maestra que murió en plena juventud, doña Amparo García y García, casada también con un maestro, y éstos fueron a su vez padres de otras dos maestras, doña Victoria y doña Amparo Alonso García. Los cuatro nacieron en el Valle de San Lorenzo, pero tan solo don Antonio ejerció en su municipio natal, primero en su barrio natal, luego en Vilaflor y, finalmente en el casco del municipio de Arona; además, fue interventor electoral, elector contribuyente, concejal y suplente del primer teniente de alcalde.

     Nuestro biografiado nació en el pago del Valle de San Lorenzo el 2 de septiembre de 1866, a las dos de la madrugada, siendo hijo de don Nicolás García Lemus y doña María de León Sierra. Al día siguiente recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Antonio Abad, de manos del párroco propio don Miguel Rodríguez Guillama; se le puso por nombre “Antonio Agustín Esteban” y actuó como padrino su tío materno, don Agustín de León Sierra…

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Artículo-ANTONIO GARCÍA LEÓN

San Miguel de Abona: Don Martín González (1628-1710), alférez de Milicias y primer oficial sanmiguelero

Aldea Blanca-San Miguel   Aunque toda su vida trabajó como labrador en sus propiedades agrícolas, simultáneamente nuestro biografiado desarrolló su carrera militar, al igual que hicieron otros familiares, que inició como sargento de Milicias para ascender luego al empleo de alférez, en el que permanecería hasta su muerte, siempre en el Regimiento de Abona. Gracias a ello fue, que sepamos, el primer oficial de las Milicias Canarias nacido en el actual municipio de San Miguel de Abona. Dos de sus hijos continuaron la tradición militar y también llegaron a ser oficiales.

     Nació en el actual término de San Miguel de Abona en marzo de 1628, siendo hijo de don Luis Afonso Zamora y doña Isabel de Morales. El 2 de abril inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro de Vilaflor por el beneficiado Br. don Alonso Perera y actuaron como padrinos don Sebastián González y doña María Sebastiana. Era hermano gemelo de doña Marta Díaz (o Luis)…

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Artículo-MARTÍN GONZÁLEZ

La leyenda canaria “La corona de conchas” (Adeje), publicada en 1922 por Sebastián Padrón Acosta

Pelinor    La trama de la leyenda canaria “La corona de conchas”, publicada en 1922 por Sebastián Padrón Acosta, discurre en Adeje en la época guanche y en ella se mezcla la historia con la fantasía, pero todo envuelto en el primitivo encanto de una raza recordada de forma bucólica por su nobleza. El autor utiliza los nombres más conocidos de los menceyes del citado bando (lo que no quiere decir que fuesen reales), siguiendo un hilo conductor con varios acontecimientos históricos, como el asiento en Adeje de la corte única de Tenerife; el traspaso de poderes del mencey guanche Albitocazpeyel (Atbitocazpe) a su hijo Pelinor (personaje central de la narración), simbolizados en la “corona de conchas”; el final de la conquista, con la sumisión del mencey Pelinor al adelantado Fernández de Lugo, a quien entrega el símbolo de su mando, que sería llevado a España; y la muerte de dicho mencey en Berbería, lejos de su tierra. A lo largo de la narración se emplean palabras de la lengua aborigen, como “guanche”, “mencey” y “tagoror”; se menciona en un par de ocasiones la principal actividad a la que se dedicaba aquella raza, el pastoreo; y se destaca la presencia de animales domésticos, como el perro, o el uso de animales domesticados, como el halcón. Son frecuentes las imágenes de la naturaleza, como la montaña, la brisa, la caricia solar y las olas del mar. A las figuras emblemáticas de los guanches se unen personajes atemporales, como el salteador de caminos, ladrón y chantajista, y sentimientos tan vigentes como la tristeza, la ambición, la ansiedad, la alegría jubilosa y la nostalgia.

     El autor, don Sebastián Padrón Acosta, nació en Puerto de la Cruz en 1900 y fue sacerdote, capellán, coadjutor y profesor de Latín. Pero, sobre todo, a lo largo de su vida mostró una gran vocación por los temas literarios, para los que tuvo una dedicación casi absoluta, como investigador y autor, poniendo mucho empeño y amor en dicho trabajo. Colaboró con poemas, cuentos y artículos de temática variada en numerosos diarios y revistas de las islas. Fue autor de un elevado número de estudios biográficos y monografías sobre escritores insulares, así como de diversas recopilaciones antológicas; gracias a él se divulgó la obra de muchos poetas y escritores canarios de la época de la Guerra Civil y de la posguerra inmediata, siendo considerado como el principal mentor y consejero de esa generación. También escribió sobre pintores canarios y sobre aspectos diversos de la historia insular. Su máxima producción se concentró en los últimos doce años de su vida, los años de su madurez. En todos sus trabajos dio muestras de su honestidad investigadora y de su gran erudición. Falleció en Santa Cruz de Tenerife en 1953, cuando aún no había cumplido los 53 años de edad. Las dos ciudades en las que transcurrió la mayor parte de su vida dieron su nombre a sendas calles. Fue, en suma, una de las figuras más destacadas de las letras canarias en la primera mitad del siglo XX…

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Candelaria: Don Juan Antonio Lanzarán González (1804-1883), singular sacerdote, dominico exclaustrado, maestro, capellán del cementerio de Santa Cruz, inventor y padre de familia

Candelaria-Convento-Bannerman (1922)     En todas las épocas han existido religiosos atípicos que han gozado de notable popularidad, ya fuese por estar profundamente vinculados a otras actividades (políticas, literarias, docentes, militares, etc.), como por sus problemas sentimentales y familiares. Este fue el caso de don Juan Antonio Lanzarán González, destacado sacerdote dominico que profesó en el convento de Candelaria y luego estuvo destinado en el de La Laguna, donde ejerció como maestro de la escuela de niños, y del que pasó al de Las Palmas de Gran Canaria. Tras la exclaustración fue destinado a la Villa de Santiago y luego a Santa Cruz de Tenerife, donde ya permanecería el resto de su vida. En la capital de la isla fundó familia y tuvo varios hijos que nunca ocultó, actitud que le costó severas sanciones y su automarginación del clero tinerfeño del siglo XIX, pero supo ser consecuente con sus ideas hasta el final de sus días. Por dicho motivo solo recibió las licencias de celebrar, aunque pudo ejercer con licencia de los beneficiados en las iglesias de Santa Cruz y fue nombrado capellán del cementerio de San Rafael y San Roque. Con motivo de la epidemia de fiebre amarilla que azotó dicha capital desarrolló una destacada labor humanitaria, que mereció la Cruz de tercera clase de la Orden Civil de Beneficencia. Además, se ganó el aprecio de la sociedad tinerfeña por su cultura e inteligencia, que demostró con varias ideas e inventos muy adelantados para su época, tanto en la faceta musical como en el movimiento continuo, tan de moda por entonces.

     Nació en Candelaria el 16 de febrero de 1804, siendo hijo de don Antonio Lanzarán Capitán, natural de la ciudad de Andújar en Jaén, y de doña Jacinta Gerónima González Alonso, que lo era de la citada localidad tinerfeña. Tres días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por don Agustín Tomás de Torres, párroco propio de la misma; se le puso por nombre “Juan Antonio” y actuó como padrino don Juan Agustín Otazo…

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