Hasta mediados del presente siglo no era nada fácil para los jóvenes de los lejanos pueblos del Sur tinerfeño acceder a los Estudios Superiores, pues a la pobreza del medio había que sumar las malas comunicaciones, máxime teniendo en cuenta que incluso los estudios secundarios sólo se podían cursar oficialmente en Santa Cruz o La Laguna. El que algunos de ellos pudieran ver logrado su sueño, se debió mayormente al traslado de residencia, personal o incluso familiar, a alguna de las dos ciudades citadas, como ocurrió en el caso de don Luis Campos Díaz.
Tras su establecimiento en la capital, nuestro biografiado cursó estudios con brillantez en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús. Luego se matriculó en la Escuela Profesional de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, en la que obtuvo los títulos de Perito y Profesor Mercantil; por entonces fue elegido vocal, secretario y presidente de la junta directiva de la Asociación de Estudiantes de Comercio; también fue elegido contador de la Sociedad de recreo “La Prosperidad” de la misma ciudad. Por entonces prestó su servicio militar como soldado de Ingenieros. Comenzó a trabajar como empleado en el Banco Exterior de España y luego obtuvo una plaza de profesor ayudante de Matemáticas en la misma Escuela de Comercio en la que había estudiado, asignatura que también impartió en la academia Borges-Yanes de la propia ciudad; por entonces fue movilizado con motivo de la Guerra Civil y prestó sus servicios en el Cuerpo de Ingenieros, rechazando varios ascensos, pues no le gustaba la carrera militar. Finalmente, obtuvo una plaza en propiedad de oficial técnico del Banco Exterior de España, al conseguir el número 1 en las oposiciones nacionales celebradas en Madrid. Pero tan solo un mes después le sorprendió la muerte repentinamente, cuando aún no había cumplido los 29 años de edad.
Nació en El Escobonal (Güímar) el 4 de marzo de 1912, siendo hijo de don Teófilo Campos García y doña Domitila Díaz Campos. El 5 de mayo de ese mismo año recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Güímar, de manos del beneficiado propio don Vicente Ferrer de la Cruz; se le puso por nombre “Luis” y actuó como padrino don Juan Marrero. Curiosamente, la partida no se inscribió a su tiempo, sino en 1915, por haberse extraviado el apunte con los datos de la misma…
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