Candelaria: Don Manuel Llarena y Mesa (1843‑1899), Bachiller, Licenciado en Medicina, masón y médico en Santa Cruz de Tenerife y Cuba

     La carrera de Medicina no era una de las más frecuentes en pleno siglo XIX y menos aún fuera de las principales ciudades del Archipiélago. Por ello, llama la atención que dos hermanos, nacidos en un pequeño pueblo de pescadores, eligiesen como meta de su vida el aliviar el dolor de los demás, sin distinción de raza ni de clase social, pues ambos desarrollaron gran parte de su labor en la Cuba colonial. Nos referimos a don José y don Manuel Llarena y Mesa, aunque en este trabajo solo nos vamos a ocupar del segundo, mucho menos conocido que el anterior y del que aún tenemos poca información. Tras obtener el título de Bachiller en La Laguna y el de Licenciado en Medicina en Madrid, don Manuel se estableció primero en Santa Cruz de Tenerife, donde también ingresó en la masonería; y luego se trasladó a la isla de Cuba, desarrollando una destacada labor sanitaria en la localidad de San José de los Ramos. Regresó a Tenerife en 1896, donde permaneció dos años con motivo de la Guerra de Independencia de Cuba, y en la capital de la isla fallecieron dos de sus hijas. Luego, en 1898 volvió a Cuba, donde solo un año después le sorprendió la muerte.

    Nuestro biografiado nació en Candelaria, en la calle que hoy lleva el nombre de su hermano José, el 16 de diciembre de 1843, siendo hijo de don Manuel (Feo) Llarena y Delgado y doña María del Pilar Rodríguez de Mesa y Fariña. Dos días después fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Ana por el párroco propio don Juan Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Manuel Eusebio” y actuó como madrina doña María Candelaria Fariña…

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La creación de la cartería de Igueste de Candelaria, un logro de don Francisco Garabote García

     En el presente trabajo nos vamos a ocupar de uno de los servicios más demandados por los vecinos de Igueste de Candelaria a comienzos del siglo XX, la creación de una cartería en 1931, cuando ya se llevaba una década solicitando dicho servicio desde la prensa. Ese importante logro que se debió al empresario y político iguestero don Francisco Garabote García, destacada personalidad local, quien no solo presentó la moción para crearla sino que se ofreció para desempeñarla gratuitamente en sus inicios, instalándola en su casa de la Carretera. La cartería tuvo carácter provisional, hasta que en 1933 fue constituida oficialmente como estafeta de correos, asumida por el Estado.

     El municipio de Candelaria cuenta con una cartería en el casco desde el siglo XIX, mientras que este servicio tardó mucho en llegar a los diferentes barrios. El primero que se benefició de ello fue Barranco Hondo, en 1922, pero Igueste, a pesar de ser el pueblo más populoso del municipio tuvo que esperar hasta 1931, como ya hemos indicado.

     El 23 de noviembre de 1921, el corresponsal del periódico El Progreso, que se firmaba “Un Iguestero”, se quejaba de “Las promesas de nuestro Ayuntamiento”, indicando que los caciques que lo integraban solo perseguían engañar a los campesinos en las vísperas de elecciones, a pesar de los abusos que habían cometido: “Segundo. También se nos ha propuesto la creación de una cartería, que tanto beneficio nos reportaría, ya que por ser este pueblo, sobre el cual está gravada la mayor parte de la contribución territorial, por ser el que mayor número de habitantes cuenta en toda la jurisdicción, es razonable se le atienda”. Luego añadía: “No menos justas son las peticiones del poblado de Barranco Hondo, […] que, también, pasando el correo por sus puertas, se lleve la correspondencia a Candelaria, distante de este sus cinco o seis kilómetros”…

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Candelaria-Vilaflor de Chasna: Don Juan Rivero (1622-1715), sacristán de la parroquia de Vilaflor y capitán de las Milicias de Abona

Candelaria-ruinas baílica     Este destacado candelariero, de origen guanche y poco conocido, se trasladó en su adolescencia a Vilaflor, donde ejerció inicialmente como sacristán de la importante parroquia de San Pedro Apóstol, en la que luego sería miembro de todas sus hermandades. Contrajo matrimonio en este pueblo adoptivo, donde vivió el resto de su vida y falleció, dejando ilustre sucesión. Había ingresado en las Milicias de Abona, de las que fue primero alférez y luego capitán.

     Nació en Candelaria a comienzos de noviembre de 1622, siendo hijo de don Juan Rivero y doña María Matías, naturales y vecinos de dicho pueblo, de ascendencia guanche. El 6 de dicho mes fue bautizado con óleo y crisma en la iglesia parroquial de Santa Ana por fray Francisco Ayora, de la Orden de Predicadores, con licencia del beneficiado; se le puso por nombre “Juan” y actuaron como padrinos don Francisco Ramos y su esposa…

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La “Parranda La Hoya” de Igueste de Candelaria

13.2002.Agosto.La Hoya-2     En el año 2012 se le rindió un homenaje a la “Parranda La Hoya”, entrañable agrupación musical a la que el Ayuntamiento de Candelaria concedió el honor de dar su nombre a una calle de Igueste, como reconocimiento a la destacada labor musical que había desarrollado durante muchos años, dentro y fuera del municipio, así como a las cualidades humanas y vocacionales de sus veteranos componentes, vinculados a la música desde su juventud. Organizada en el pueblo de Igueste de Candelaria en 1991 y transformada en asociación en 2002, actuó en los diferentes núcleos del término municipal y en numerosas localidades de Tenerife, así como en La Gomera y Gran Canaria. Además, participaron en grabaciones musicales y recibido varias distinciones.

     A lo largo del siglo XX fueron varios los grupos u orquestas de cuerda que surgieron en Igueste para alegrar el pueblo por las fiestas y amenizar bailes, tanto en esta localidad como en otros pueblos de la comarca. Actuaban en las plazas, así como en casinos y salones particulares, alegrando la vida de nuestros antepasados, que por entonces no era precisamente fácil. En ocasiones estaban constituidas por tan solo dos miembros e incluso, en más de una ocasión, un único músico llegó a animar un baile…

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Candelaria-El Rosario-Adeje-Güímar: Don Luis Ambrosio Fernández del Castillo (1738-1788), sacerdote, beneficiado propio de Adeje y de Güímar-Candelaria

       Hasta el momento, en Barranco Hondo solo han nacido tres sacerdotes, miembros de una misma familia, dos hermanos y un sobrino. El primero de ellos, don Luis Ambrosio Fernández del Castillo, fue una destacada personalidad del clero tinerfeño en el siglo XVIII, pues no en vano desempeñó en propiedad dos de los Beneficios parroquiales más antiguos e importantes del Sur de la isla: el de Adeje, durante nueve años, y el de Güímar-Candelaria, durante otros doce años, pero su carrera quedó truncada con su prematuro fallecimiento, ocurrido en Güímar cuando solo contaba 49 años de edad.

     Nació en el pago de Barranco Hondo (probablemente en la “Banda de Allá”, hoy incluida en El Rosario) el 15 de agosto de 1738, siendo hijo de don Asencio Francisco Núñez “El Menor” y doña María de los Ángeles López del Castillo. El 22 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por fray Leonardo del Cristo, maestro de novicios habitual de la Orden de Predicadores, por ausencia del teniente servidor de la misma y con licencia de su prelado; se le puso por nombre “Luis Ambrosio” y actuó como padrino don Cristóbal Alfonso y Guillama, clérigo presbítero vecino de La Laguna y capellán de la ermita de El Rosario, jurisdicción de la parroquia de la Concepción de dicha ciudad…

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La Sociedad “El Porvenir” de Candelaria (1907-1908), primer casino de este municipio

Candelaria-Santa Ana-antigua    Aunque de momento solo tenemos una información muy escasa, en este trabajo queremos recordar al primer casino constituido en Candelaria, del que ni siquiera se acuerdan los vecinos más mayores. Fundado en 1907, sabemos que, al margen de su actividad recreativa, tuvo una clara vocación política ligada al Partido Conservador de Tenerife, pues varios de sus líderes fueron nombrados miembros honoríficos. Continuaba en funcionamiento al año siguiente, en el que se adhirió a la célebre Asamblea regional de 1908, siendo su presidente don Cristóbal Gutiérrez García.

     Esta desconocida sociedad fue fundada en mayo de 1907, en que se redactó su reglamento, el cual fue remitido al Gobierno Civil, tal como recogió el periódico El Progreso el 18 de ese mismo mes: “Para su aprobación ha sido presentado en el Gobierno civil el reglamento que ha de regir en el nuevo Casino fundado en Candelaria, titulado El Porvenir”. El 30 de ese mismo mes fue inaugurado y se eligió su junta directiva; además, se hicieron varios nombramientos honoríficos entre políticos afines, tal como recogió La Opinión, el 3 de junio inmediato: “En Candelaria, el día 30 del mes último, se celebró la inauguración de una sociedad que se titula El Porvenir. / Presidente honorario fue nombrado el joven marqués de Casalaiglesia, y socios de mérito, el señor Santos y Ecay, el médico D. José Llarena y el diputado provincial señor Fragoso”…

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Candelaria: D. PEDRO RODRÍGUEZ DEL CASTILLO (1773-1840), teniente de Milicias, comandante de armas, alcalde en dos ocasiones e interventor del Pósito de Candelaria

     Aunque sólo alcanzó el modesto empleo de teniente de Milicias, éste fue suficiente para que don Pedro Rodríguez del Castillo poseyese la mayor graduación militar del municipio de Candelaria en su época, por lo que desempeñó la Comandancia de Armas de la jurisdicción. Hijo de subteniente, también pasará a la historia local como el militar más prestigioso nacido en Igueste en los siglos XVIII y XIX. Al margen de su actividad castrense, ocupó la Alcaldía de Candelaria en dos ocasiones, una como alcalde constitucional y otra como alcalde real; además, fue interventor del Pósito de dicho término, así como un honrado y próspero propietario agrícola.

     Nuestro biografiado nació en el entonces pago de Igueste el día 22 de abril de 1773, siendo hijo de don Agustín Rodríguez del Castillo y doña Rosalía Ramos del Castillo. El 29 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Ana de Candelaria por el teniente de beneficiado fray Tomás Núñez, predicador general de la Orden de Predicadores; se le puso por nombre “Pedro” y actuó como padrino su tío paterno don Andrés Rodríguez del Castillo.

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El “Cementerio del Convento” de Candelaria (1843-1918)

Candelaria-Ruinas basílica-cementerio      En un trabajo anterior ya estudiamos en detalle los antiguos lugares de enterramiento que existieron en Candelaria: la cueva-ermita de San Blas, la iglesia de Santa Ana y la capilla del Convento, además de otros lugares no habituales, así como el primer cementerio provisional de Santa Ana, que estuvo en funcionamiento en 1828 y de 1835 a 1843 (aunque con posterioridad volvió a ser utilizado esporádicamente con motivo de algunas epidemias).

      En el presente artículo nos vamos a ocupar del recordado “Cementerio del Convento”, que cubrió la demanda de enterramientos de todo el municipio de Candelaria durante 75 años y medio, del 30 de junio de 1843 al 19 de diciembre de 1918. Curiosamente, este cementerio se habilitó porque el cementerio provisional existente con anterioridad no reunía los requisitos mínimos de higiene y seguridad, pero parecidos argumentos serían utilizados luego para construir un nuevo cementerio y clausurar el situado en el solar de la Basílica, debido a su mala ubicación y a su total saturación. El tercer y último recinto (el actual) fue edificado por la Parroquia, por lo que quiso mantener su propiedad, a lo que se negó el Ayuntamiento, lo que dio lugar a una seria polémica, que incluso trascendió con fuerza a la prensa, y a que el nuevo cementerio tras su construcción permaneciese durante cinco años sin ser utilizado, hasta que el elevado número de fallecidos por la epidemia de gripe española obligó a buscar un acuerdo. Definitivamente, la Villa de Candelaria no tuvo suerte con sus primeros cementerios.

     Dada la mala ubicación y el mal estado de construcción y conservación del cementerio provisional de Candelaria, durante los ocho años en que estuvo en funcionamiento ininterrumpido (1835-1843) se intentó trasladar a un lugar más conveniente. Por ello, en 1838 el Ayuntamiento de Candelaria solicitó permiso a las autoridades provinciales para trasladar este cementerio a la fábrica de la inacabada segunda basílica de la Patrona del Archipiélago, cuyas obras habían quedado paralizadas en 1817, cuando ya estaban levantadas las paredes y columnas…

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La revuelta del pueblo de Igueste de Candelaria contra una pareja de la Guardia Provincial, en el año 1896

Igueste (Fotograbado Cabrera Benítez 1939)     Dentro del municipio de Candelaria, el pueblo de Igueste siempre se ha caracterizado por su carácter reivindicativo y la defensa de su identidad, así como por una extraordinaria unión vecinal. Por ello, no es de extrañar que a finales del siglo XIX, en plena Guerra de Cuba, cuando la Guardia Provincial pretendía detener a dos hijos de la localidad considerados prófugos, los vecinos, todos a una, no dudaron en enfrentarse con ellos, dando lugar a una revuelta que fue uno de los sucesos más destacados de la isla en el año 1896. En ellos se vio implicado el sacerdote iguestero don Simón Higuera Marrero, que había regresado de Cuba a comienzos de dicho año y pasaba una temporada en la isla, donde actuaba como cura regente de Arafo.

     El serio incidente tuvo lugar el jueves 13 de agosto de 1896. Ese día llegaron al pueblo de Igueste de Candelaria dos guardias provinciales con órdenes de prender a unos prófugos, y después de haber capturado a uno de ellos, numerosos vecinos les increparon y les exigieron que lo dejaran en libertad. Ante la respuesta negativa, dichos vecinos desarmaron a la pareja de la Guardia Provincial, les propinaron algunos golpes y rompieron los fusiles, que tiraron por un barranco. La cosa no llegó a mayores gracias a la intervención del mencionado cura don Simón Higuera Marrero, que ante las súplicas y sollozos de los agentes pidió a sus paisanos que los soltaran, tras aquellos prometer que no presentarían denuncia por dichos hechos; pero, a la postre, dicho sacerdote sería el principal condenado por este grave incidente.

    Al día siguiente (viernes) llegaron a La Laguna los dos guardias heridos, que ingresaron en el Hospital de Dolores de dicha ciudad, después de haber entregado en su puesto las carabinas destrozadas y presentar la correspondiente denuncia por el incidente. Esa misma noche partieron hacia Igueste de Candelaria unos 40 guardias a caballo, que constituían el total de la Sección Montada de la Guardia Provincial, al mando del teniente Ponte. Allí procedieron a efectuar interrogatorios y en la noche del sábado 15 volvieron a Santa Cruz de Tenerife conduciendo once presos, que fueron recluidos en el cuartel de San Carlos.…

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Candelaria: Doña Eloísa Nóbrega y González (1847-1912), maestra de la escuela pública de niñas de Candelaria durante 34 años y miembro de una destacada familia de docentes

      En el presente artículo queremos recordar a una maestra, candelariera de adopción, nacida en el siglo XIX en La Laguna. Antes incluso de obtener el título de Maestra Elemental de Enseñanza Primaria, ejerció como maestra auxiliar en la escuela de niñas de la “Villa de Arriba”, en su ciudad natal. Luego se estableció en Candelaria, donde contrajo matrimonio y regentó la escuela elemental de niñas durante 34 años, 26 de ellos en propiedad. En este pueblo falleció, poco después de haber obtenido su jubilación por enfermedad, aunque también vivió durante algún tiempo en Fasnia, pueblo en el que su hijo Luis ejercía como cura párroco y su marido ocuparía la plaza de notario público eclesiástico. Tuvo una destacada descendencia.

      Nació en La Laguna el 28 de diciembre de 1847, siendo hija de don Atanasio Nóbrega y Abad, natural de Las Palmas de Gran Canaria, y de doña Severina González Rivero, que lo era de Tacoronte, pero ambos vecinos de la ciudad de los Adelantados. El 4 de enero inmediato fue bautizada en la iglesia de la Purísima Concepción de Nuestra Señora por el sacerdote don Rafael Hernández, con licencia del Dr. don Andrés Gutiérrez Ávila, beneficiado propio curado y rector de dicha iglesia; se le puso por nombre “Eloisa Josefina Inocencia María del Carmen” y actuó como madrina doña Josefa Nóbrega, su hermana paterna…

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