Granadilla de Abona: Don Isidro García Bello (1678-1764), alférez de “Caballos corazas”, propietario agrícola y ganadero

Fueron muchos los vecinos de Granadilla de Abona que alcanzaron empleos de oficiales de las Milicias Canarias, en lo que sin duda influyó el que dicha localidad fuese cabecera, sucesivamente, durante varios siglos de distintos cuerpos: del Regimiento Provincial de Abona, del Batallón Ligero Provincial de Abona nº 3 de Canarias, de la Sección Ligera Provincial de Abona y del nuevo Batallón Ligero Provincial de Abona nº 7 de Canarias. Este artículo lo vamos a dedicar a uno de esos antiguos oficiales granadilleros, don Isidro García Bello, quien llegó a ser alférez de “Caballos corazas”, como se conocía por entonces a la Caballería. Además, durante toda su vida trabajó al cuidado de sus propiedades agrícolas y ganaderas. Tanto él como sus hijos enlazaron, vía matrimonio, con otras familias de militares.

Nació en Granadilla de Abona el miércoles 21 de diciembre de 1678, siendo hijo de don Juan Bello García y doña Teresa García. Seis días después fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco don Salvador González; se le puso por nombre “Isidro” y actuaron como sus padrinos don Matías Bello, viudo, y doña Francisca García, mujer de don Antonio de Torres, labradores y vecinos de dicho lugar…

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El polémico traslado de la capitalidad del municipio de Arico, de la Villa de Arico (El Lomo) al pueblo de Arico el Nuevo, con el consiguiente cambio de sede del Ayuntamiento (1924-1927)

En el extenso municipio de Arico, constituido por un elevado número de entidades de población dispersas por todo el término, siempre se mantuvo una clara rivalidad entre El Lomo o Villa de Arico, histórica capital civil de dicha jurisdicción desde 1635 y religiosa desde 1639, con Arico el Nuevo, en el que a lo largo del tiempo se fueron asentando la mayoría de las familias de elevado poder económico, político y militar de la jurisdicción. La pujanza alcanzada por esta última localidad a comienzos del siglo XX, llevó a sus vecinos a albergar la posibilidad de trasladar a ella la capital municipal, como así ocurrió en 1924 por acuerdo mayoritario de la corporación municipal. Ello motivó un recurso de oposición, promovido por  dos  vecinos  de la Villa, que dio lugar a un pleito contencioso-administrativo, el cual se sentenció inicialmente en la Audiencia  Provincial a favor  de Arico el Nuevo, al confirmar el acuerdo de traslado; pero que se apeló al Tribunal Supremo y éste, tras la intervención  de dos letrados exministros, falló a favor de El Lomo, al revocar dicha sentencia y anular el acuerdo plenario, por lo que a comienzos de 1927 se restituyó el Ayuntamiento y la capitalidad a la Villa de Arico.

Una vez que la corporación municipal de Arico contó con una mayoría de ediles avecindados en Arico el Nuevo y pagos anexos, el 28 de mayo de 1924 el Ayuntamiento Pleno acordó trasladar la capitalidad del municipio del Lomo de Arico a Arico el Nuevo, que por entonces solía ser conocido como “Pueblo de Arico”, como contrapartida a la denominación de “Villa de Arico” que asumía El Lomo. Esa medida provocó un grave enfrentamiento entre el vecindario de las dos entidades de población, que estuvo a punto de partir en dos el municipio. Ello dio lugar a un pleito, que se llevó a los tribunales y se prolongó durante más de dos años y medio…

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Candelaria: Don Antonio Chico y Núñez (1840-1885), cabo 1º de las Milicias Provinciales, luchador destacado y alcalde constitucional de Candelaria en el momento de su prematura muerte, con una polémica relación con la justicia

Este destacado arayero obtuvo por sorteo una plaza de soldado de Milicias en la 6ª Compañía del Batallón Provincial de La Laguna, en la que ascendió a cabo 2º y cabo 1º, empleo éste con el que obtuvo su licencia absoluta; curiosamente, siendo aún militar fue procesado por su participación en una cencerrada con apaleamiento, ocurrida en su pueblo natal. También fue un luchador destacado, que formó parte del bando o “Partido del Sur” de la isla de Tenerife. Además, cuando ya participaba en la vida política local, fue condenado por “coacción”, siéndole embargado varios bienes: una mula y una vaca viejas e inútiles, así como una finca de escaso valor. Luego fue elegido alcalde 1º constitucional de Candelaria, cargo en el que permaneció durante casi tres años y en el que volvió a tener problemas con la justicia, por desobedecer las órdenes del delegado de Hacienda, imponiéndosele una multa que motivó el embargo de nuevos bienes (un cerdo y una finca). Falleció, de forma repentina y prematura, mientras aún estaba al frente del Ayuntamiento y sin descendencia directa. Llama la atención que fue incluido “por sentencia judicial” en la lista de electores de Candelaria para Diputados a Cortes, cuando ya habían pasado dos años y medio de su muerte. También después de fallecido, sus herederos fueron condenados a pagar una cantidad de dinero que nuestro biografiado debía a un vecino de Santa Cruz, con motivo de un préstamo; asimismo, se le embargaron a éstos dos fincas que pertenecían a aquel, por no haber pagado la Contribución Territorial tras su muerte.

Nació en Araya de Candelaria el 23 de diciembre de 1840, siendo hijo de don Antonio Chico Díaz, natural de dicho pago, y doña María del Rosario Núñez Rodríguez, que lo era de El Rosario, en la “Banda de allá” de Barranco Hondo. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el presbítero don José Fresneda y Tejera, con licencia del cura párroco don Juan Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Antonio Nicolás” y actuó como madrina su tía carnal doña Antonia María Núñez, de la propia vecindad…

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Güímar: Don Fidel Farré y Pujol (1839-1891), Lcdo. en Teología, beneficiado propio, mayordomo de la fábrica parroquial y arcipreste de Güímar, cura encargado de Arafo y Fasnia, mayordomo del Santuario de Candelaria, examinador sinodal del Obispado, misionero en la isla de La Gomera y poeta muy devoto de la Virgen del Socorro

Recordamos hoy a un sacerdote catalán incardinado en la Diócesis Nivariense, que dejó una imborrable huella en la ciudad de Güímar y en toda su comarca. Una vez ordenado en su comunidad natal, se trasladó a Canarias, donde desempeñó inicialmente diversos destinos: coadjutor de la villa de San Sebastián de La Gomera, mayordomo de Ntra. Sra. de las Nieves de dicha parroquia y mayordomo de ánimas de la villa de La Orotava. Luego fue nombrado cura ecónomo de San Pedro de Güímar y arcipreste de su distrito, cargos que luego obtuvo en propiedad y que en total regentó durante 18 años y medio; en ese tiempo estuvo encargado además, en numerosas ocasiones, de las parroquias de Arafo y Fasnia. Como mayordomo de fábrica de la parroquia de San Pedro promovió en ella numerosas obras de mejora. Mientras regentaba dicha parroquia obtuvo el título de Licenciado en Sagrada Teología y fue, además, mayordomo del Santuario de la Virgen de Candelaria, examinador sinodal del Obispado y misionero en la isla de La Gomera. Como profundo devoto de la Virgen del Socorro, fue autor de un “Aviso a los romeros” y unos “Versos a la Virgen del Socorro”, así como de un sermón dedicado a esta venerada imagen.

Nuestro biografiado nació en Sant Llorenç de Morunys (Lleida) el 25 de octubre de 1839, a las cinco y media de la madrugada, siendo hijo de don Segismundo Farré Miró (fabricante de algodón) y doña Rosa Pujol Casas, naturales y vecinos de dicha localidad. Ese mismo día fue bautizado en la iglesia parroquial de San Lorenzo (Obispado de Solsona) por don Mariano Carol, canónigo de la Santa Iglesia Catedral, con licencia del vicario propio don Lorenzo Comellas; se le puso por nombre “Fidel Buenaventura José” y actuaron como padrinos don Fidel Amtich, esposo de doña Antonia Pujol, y doña Josefa Monegal y Farré…

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Arafo: Don Juan Antonio Díaz Rodríguez (1891-1919), músico, ayudante de carpintero, barbero, practicante en Medicina y Cirugía, cofundador y vocal del Comité Republicano de Arafo, fallecido en plena juventud

Nuestro biografiado, cursó los estudios primarios en su Arafo natal y, siguiendo a su padre, ingresó en la Banda de Música “Nivaria”, en la que tocó el fliscorno. En su adolescencia comenzó a trabajar como ayudante en la carpintería paterna y luego como barbero. Posteriormente, atraído por la actividad sanitaria, a la que era aficionada su madre, obtuvo el título de Practicante en Medicina y Cirugía en la Facultad de Medicina de Cádiz. Tras su regreso, ejerció como tal en su pueblo natal, hasta su prematura muerte, a la vez que fue uno de los fundadores del Comité local Republicano, del que fue vocal primero.

Nació en Arafo el 14 de septiembre de 1891, a las diez de la noche, siendo hijo de don Juan Díaz Hernández y doña Rosa Rodríguez Hernández. El 23 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Juan Degollado por el cura ecónomo don José Cruz y Bencomo; se le puso por nombre “Juan Antonio de la Cruz” y actuó como padrino don Juan Antonio Marrero…

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Apuntes para la historia del fútbol en el municipio de Fasnia en los años cincuenta del pasado siglo XX

La tradición deportiva en los pueblos es tan antigua como el ser humano, como herencia en tiempos de paz de las confrontaciones guerreras. En muchos pueblos del Sur de Tenerife, estaba centrada fundamentalmente en la lucha canaria, pero desde el segundo cuarto del siglo XX se fue incorporando con fuerza el “foot ball” o “balompié”, el actual fútbol, que hoy es el deporte rey en gran parte del planeta. En Fasnia, como en toda la isla, el deporte más arraigado y antiguo es la lucha canaria, pues existe constancia de la existencia de excelentes luchadores fasnieros desde la primera mitad del siglo XIX, así como de un bando organizado con el nombre de “Fasnia” desde los años treinta del siglo XX y del actual “Brisas del Teide” desde los años cuarenta. La llegada del fútbol fue muy posterior, pero sin duda ya afloraba en los años cuarenta.

Por ello, cuando el programa de las fiestas patronales en honor de San Joaquín recogía que el domingo 17 de agosto de 1941, día principal, a las cuatro de la tarde se celebrarían “espectáculos deportivos a cargo de los flechas y otros elementos del Frente de Juventudes”, sin duda se incluía en ellos la lucha y el fútbol. Pero este deporte tardó en organizarse, pues en 1948 se celebró un campeonato de fútbol en el Sur de Tenerife, en el que participaron diez equipos: “Güímar”, “Arico” (de Arico el Nuevo), “Granadilla”, “San Francisco” (también de Granadilla), “Unión Vilaflorense”, “San Miguel”, “Marino” (de Los Cristianos), “I’Gara” (de Cabo Blanco), “Atlético Arona” y “Águila” (de Adeje). Por lo que en Fasnia este deporte aún no estaba consolidado y no pudo participar en el mismo.

Gracias al semanario deportivo Aire libre de Santa Cruz de Tenerife, podemos conocer los albores del fútbol en este municipio de Fasnia en los años cincuenta, tanto la existencia de equipos infantiles y juveniles, como el empeño de los aficionados de los núcleos de población de Fasnia y La Zarza para poder contar con sendos campos de fútbol en condiciones. En esa década, este municipio contó con dos equipos, que inicialmente eran juveniles, el “C.D. Fasnia” y el “C.D. La Zarza”; además, en este último barrio se formaron luego el “Infantil Zarza” y el “Nuevo Club La Zarza” (o “N.C. Zarza”), que sustituyó al primero del mismo nombre. Como era lógico, los enfrentamientos más frecuentes eran entre los equipos del municipio, aunque también celebraron encuentros contra los del vecino término de Arico…

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Vilaflor de Chasna: Don Pedro García del Castillo (1699-1745), alférez de Milicias y propietario agrícola

Miembro de una larga saga de militares chasneros, nuestro biografiado también se integró en el Regimiento de Milicias Abona y Adeje con el empleo de alférez de la Compañía de Chiñama, en el que permaneció hasta su prematura muerte. Además, fue un notable propietario agrícola y ganadero, con una desahogada situación económica, gracias a la cual pudo ser admitido como oficial de Milicias, en lo que también influyó el ser hijo, nieto, bisnieto y tataranieto de capitanes.

Nació en Vilaflor el 25 de febrero de 1699, siendo hijo del entonces alférez don José García del Castillo y doña Beatriz Borges de Quijada, vecinos de dicho lugar. El 8 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado servidor don Juan García de Calzadilla; se le puso por nombre “Pedro” y actuó como padrino don Pedro Rodríguez Quijada, clérigo de menores órdenes y capellán, vecino de dicho lugar…

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Guía de Isora: Don Eduardo Domínguez Sopranis (1822-1866), sochantre y organista de la parroquia de Guía de Isora, notario público eclesiástico de la misma y del Arciprestazgo de Daute, fallecido prematuramente

Miembro de una destacada familia icodense, a pesar de contar con un padre y un hermano mayor que eran oficiales de las Milicias Canarias, nuestro biografiado se vio influenciado por un padrino sacerdote, quien lo orientó hacia empleos relacionados con la iglesia. Así, fue nombrado sochantre y organista de la parroquia del vecino municipio de Guía de Isora, empleo que ejerció durante 19 años, hasta su prematura muerte. Simultáneamente, gracias a que sabía leer y escribir con corrección, en dos etapas asumió también el empleo de notario público eclesiástico de la misma parroquia, la segunda de ellas con un título que le permitía actuar como tal en todo el Arciprestazgo de Daute.

Nació en Icod de los Vinos el 13 de octubre de 1822, siendo hijo del propietario y teniente de Milicias Provinciales don Nicolás (González) Domínguez, de la misma naturaleza pero oriundo de El Tanque, y doña Teresa Sopranis y Gutiérrez, que lo era de la primera localidad. Seis días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Marcos por el presbítero don José Sopranis de Montesdeoca, con licencia del beneficiado don José María Ferrer Gómez; se le puso por nombre “Eduardo Francisco de Asís” y actuó como padrino el cura párroco de la villa de Santiago don Domingo Magdaleno Quintero…

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Granadilla de Abona-Güímar: Don Antonio Casanova Trujillo (1896-1930), guardia municipal interino de Santa Cruz de Tenerife, guardia municipal de Güímar en propiedad, inspector de la Guardia Municipal, agente ejecutivo de Pósitos y guardia urbano de primera, fallecido en plena juventud

De origen humilde, nuestro biografiado emigró muy joven para mejorar su fortuna, por lo que fue declarado prófugo del Ejército, presentándose a su regreso a las autoridades militares. Tras cumplir con sus obligaciones militares solicitó y obtuvo una plaza de guardia municipal de segunda interino en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Pero renunció a ésta al obtener una plaza de guardia municipal en propiedad en el Ayuntamiento de Güímar, donde con posterioridad fue nombrado, sucesivamente, inspector de la Guardia Municipal, agente ejecutivo de Pósitos y guardia urbano de 1ª en propiedad, empleo este último en el que le sorprendió la muerte en plena juventud y aún soltero.

Nació en la calle del Pino de Granadilla de Abona el 10 de junio de 1896, a las dos de la tarde, siendo hijo de doña Felicia Casanova Trujillo. El 7 de julio inmediato fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura ecónomo don Juan Evangelista Pérez; se le puso por nombre “Antonio” y actuó como padrino don Juan Manzano, casado, natural y vecino de dicha localidad, siendo testigos don Pedro y don Isidro Álvarez Marrero, ministros de la parroquia…

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Las mejoras en los caminos vecinales de la Villa de Santiago del Teide, según una crónica publicada en El País en 1867

En este artículo nos centramos en la amplia crónica publicada en el periódico grancanario El País en el año 1867, dedicada a la villa tinerfeña de Santiago (luego denominada Santiago del Teide), a pesar de tratarse de un municipio pequeño de otra isla. En ella, se elogiaba a las autoridades municipales por la mejora realizada en el camino vecinal que llegaba a la entrada de la villa desde la parte sur de la isla. Además, el periódico reproducía el escrito enviado por un suscriptor que residía en dicho valle, aunque no era natural del mismo, quien también destacaba la labor realizada por el Ayuntamiento, tanto las mejoras en el aseo y limpieza de la población como en la composición y arreglo de los caminos vecinales. Entre éstos destacaba el ya mencionado de entrada al Valle desde el Sur, ya bastante avanzado, que además de facilitar el acceso al mismo libraba a los transeúntes que lo transitaban de peligros inminentes, sobre todo en el invierno, en que las aguas que discurrían por el barranco podían interrumpir el tránsito por el mismo, así como provocar graves daños, como la ruina de las casas colindantes; para ello se había tenido que rellenar un gran hoyo y construir un muro de sostén que resistiese las posibles avenidas de agua.

Asimismo, el mencionado suscriptor proponía que, una vez culminado dicho camino, se invirtiesen las siguientes prestaciones vecinales en acondicionar el otro camino principal, conocido por el camino “de los Cipreses”, que pasando junto al Valle de Arriba ponía en comunicación a dicha villa con los pueblos del Norte de la isla, pues las aguas invernales también desbordaban el barranco e impedían la comunicación, como le había ocurrido al párroco hacía un par de años, al tener que arriesgar su vida para cruzarlo sobre unos troncos de higuera colocados por los vecinos, con motivo de ir a impartir la Extremaunción a un enfermo, lo que pudo hacer gracias a su juventud; para su acondicionamiento se hacía necesario encajonar los grandes tomaderos que conducían las aguas a los viñedos, construir una pared paralela al cauce del barranco, y, profundizando la corriente, desviar el camino cosa de un metro hacia los terrenos colindantes, para lo cual el actual marqués de San Andrés, principal propietario de la jurisdicción, había ofrecido donar los terrenos que fuesen necesarios. Para que la propuesta se hiciese realidad, tanto el suscriptor como el editorialista del periódico, llamaban la atención del alcalde don Francisco González Barrios y del regidor don Agustín González de Córdoba, responsable de los caminos.

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