La célebre luchada de las Fiestas de agosto en honor de la Virgen de Candelaria (Tenerife)

El municipio de Candelaria goza de una notable tradición luchística, vinculada desde el siglo XIX a dos encuentros históricos, el que se celebraba esporádicamente en la Media Montaña de Barranco Hondo y el de la festividad anual de la Virgen de Candelaria, en la explanada anexa a su Santuario. Con posterioridad, en la tercera década del siglo XX, se formaron bandos o equipos aficionados en todos los núcleos de población de este término, algunos de los cuales se comenzaron a federar en los años cuarenta, surgiendo sucesivamente siete clubes: “C.L. Arguama” y “C.L. Roque” de Igueste; “C.D. Mencey” y “C.L. Tinerfe” de Barranco Hondo; “C.L. Cumber” y “C.L. Chaparral” de Las Cuevecitas; y “C.L. Araya” del barrio del mismo nombre.

Durante el resto del siglo XIX y los comienzos del XX la lucha continuó presente en Candelaria gracias al importante encuentro luchístico anual que se celebraba en agosto con motivo de las Fiestas de la Virgen de Candelaria. Tenía lugar en la explanada del Santuario, que por entonces era de arena, sobre todo en el lugar en el que luego se construyó la Fuente de los Peregrinos, y por lo general el 14 de dicho mes. Desgraciadamente, las reseñas periodísticas de estas fiestas solo hacían hincapié en los actos religiosos, por lo que son muy escasas las referencias a los profanos, entre ellos a la luchada. Estas célebres luchadas se continuaron celebrando hasta la segunda mitad de los años cincuenta, en que cesaron con motivo de las obras de terminación de la Basílica, así como de la construcción de la plaza y la fuente anexas.

Afortunadamente, tras cuatro décadas de interrupción, en 1997 el Ayuntamiento de Candelaria volvió a rescatar el tradicional encuentro luchístico de las fiestas en honor de Nuestra Señora de Candelaria, que a partir de entonces se celebra anualmente el 13 de agosto en la Plaza de la Patrona de Canarias, pero ahora con el carácter de luchada institucional, y que atrae a numerosos aficionados a este entrañable deporte autóctono…

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La agitación social, política y sindical de El Escobonal (Güímar) durante la II República Española en Canarias (1931-1936)

Este año se cumple el 85 aniversario del final de la II República en Canarias, truncado bruscamente por el golpe de estado que inició la Guerra Civil Española, aunque en parte de la Península se prolongó durante los tres años que duró dicha contienda. En el presente artículo vamos a hacer balance de lo que supuso esta interesantísima etapa en la historia política y sindical de El Escobonal (Güímar), centrándonos en la creación de agrupaciones políticas y sindicales, así como en la repercusión de éstas en las elecciones generales y municipales que se celebraron en esos cinco años (de 1931 a 1936). Gracias al fondo de Asociaciones del Gobierno Civil, que se custodia en el Archivo Histórico Provincial, al Archivo Municipal de Güímar, a la prensa de la época y a las fuentes orales, podemos conocer cómo se desarrolló la actividad política en este interesante período de nuestra historia.

Al final de la II República, El Escobonal alcanzó el máximo demográfico de su historia, con más de 2.300 habitantes, que lo situaban como el 10º núcleo de población de la isla en número de habitantes, a pesar de no ser una cabecera municipal. Por ello, no es de extrañar que en ese interesante período de nuestra historia, este pueblo contase con un alcalde de barrio, varios concejales, dos agrupaciones políticas, una federación obrera, dos casinos, dos orquestas de baile…

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Las fiestas patronales y los casinos de Chimiche (Granadilla de Abona) durante la II República Española

En este artículo nos vamos a ocupar de las fiestas que se celebraron en el pueblo de Chimiche (Granadilla de Abona) en los últimos años de la II República Española en estas islas, concretamente entre 1934 y 1936. Como ya hemos puesto de manifiesto en otros artículos, ésta fue una época de gran inquietud política, social y cultural en los municipios del Sur de Tenerife, en los que proliferaron los casinos, las agrupaciones musicales, los comités políticos y las federaciones obreras.

Esa intensa actividad política también se vivió en Chimiche, como se aprecia en el nombre de la plaza de la República, así como de algunas vías públicas: Avenida Primo de Rivera, calles de Niceto Alcalá Zamora, Almirante Cervera y General O’Donnell. Además, se reflejó en las fiestas, pues aparte de los actos religiosos más tradicionales en honor de Nuestra Señora del Carmen, se incorporaron numerosos actos recreativos y deportivos. En los tres años estudiados siempre duraban dos días, el 16 y el 17 de julio. Los actos religiosos se limitaban a repiques de campanas; misas, con coro y sermón; y procesiones, acompañadas por bandas de música y con fuegos artificiales. Los actos recreativos incluían el recibimiento de las bandas de música; la diana, amenizada por las mismas; paseo y música o verbena en la plaza, en la tarde, por dichas bandas; elección de “Miss Chimiche”, solo en el año 1935; cabalgata, solo en 1936; bailes en los casinos, en 1935 y 1936; y una verbena nocturna en la plaza, en 1936. Mientras que los actos deportivos incluían un encuentro de lucha canaria, solo en 1934; carrera de bicicletas en 1934 y 1936; corrida de sortijas en 1935 y 1936, incluso con corredores de otros pueblos; y juego de la sartén, en 1935.

De la lectura de estos programas festivos, llama la atención la existencia en Chimiche de “Casinos” en 1935, así como del “Casino Chimiche” en 1936, en el que se celebró un baile, para el que su presidente donó dos regalos, y una representación teatral; pero del que de momento no tenemos más información de estas sociedades. También sorprende la existencia de cuatro ciclistas afamados de Chimiche y Granadilla casco, apodados “El Abisinio”, “El Cuervo”, “Cheo” y “Panchillo”. Asimismo, es muy llamativa la celebración de un concurso de bandas en 1936, en el que tomaron parte cinco agrupaciones musicales, tres de ellas muy conocidas en el Sur de Tenerife, las de Adeje, Arafo y Granadilla, pero otras dos de sendos barrios de este último municipio, las de Charco del Pino y Los Blanquitos, de las que no hemos encontrado por el momento más datos…

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Principales efemérides que se conmemoran en Güímar en 2021, relacionadas con acontecimientos históricos o biográficos

Tras el año especialmente anómalo que hemos vivido, en el actual queremos colaborar de nuevo con las Fiestas Patronales de Güímar recordando los principales aniversarios que se conmemoran en 2021, relacionados con los acontecimientos históricos más curiosos o de mayor trascendencia, así como el nacimiento o la muerte de personajes destacados de este municipio.

A modo de ejemplo, se cumplen los 375 años de la aprobación de los estatutos de la Cofradía de la Virgen del Socorro; los 225 años del nacimiento del Dr. Agustín Díaz Núñez, uno de los hijos más ilustres de Güímar; los 200 años del fallecimiento del ilustre sacerdote güimarero Florentín Núñez y Torres, canónico de la Catedral; los 150 años del Juzgado Municipal y del Registro Civil; los 100 años de la bendición de la imagen del Cristo de Limpias o de la Agonía y de su primera fiesta; los 75 años de la inauguración de la barriada de pescadores de El Puertito; los 50 años de la inauguración de la Autopista del Sur por la costa de este municipio; los 25 años de la creación de los Bomberos Voluntarios del Valle de Güímar; etc. …

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La Orquesta “Los Oceánicos” de la villa de Arafo

Siguiendo la larga tradición musical de la villa de Arafo, a lo largo del siglo XX se formaron en este municipio numerosas orquestas de baile, muchas de las cuales llegaron a coexistir. Este artículo está dedicado a una de ellas, la orquesta “Los Oceánicos”, que en los años setenta del siglo pasado amenizó bailes y verbenas en locales y plazas de distintas localidades de la isla de Tenerife. Tras una primera etapa, de unos tres años, se disolvió, para reorganizarse algunos meses después con otra composición. A lo largo de su existencia pasó por sus filas una veintena de componentes, en su mayoría araferos.

Esta orquesta se formó hacia 1970 y en su primera etapa estuvo compuesta por: Renato Yanes Canet “René” (batería), Nelson Rodríguez Fariña (órgano), Israel Fariña Rodríguez (bajo -guitarra- y voces), Antonio Hernández Hernández “Macarrón” (trompeta y voces), Fernando Martín Guanche (saxo alto y voces), Adalberto Albertos Albertos (saxo tenor y voces) e Isaías Pérez Díaz -de El Escobonal- (vocalista). Posteriormente, al producirse algunas vacantes, se incorporaron a la misma: Máximo Pestano Curbelo (batería), Juan Carlos -de La Victoria de Acentejo- (vocalista), el “Santa Úrsula” -del pueblo por el que se le conocía- (batería) y Rómulo López González (trompeta).

En la segunda etapa, a partir de 1973, quedó constituida por los siguientes miembros: Antonio Rodríguez Acosta (bajo -guitarra- y voces), Esteban Acosta Delgado (batería), Javier Delgado Manzano (saxo tenor y flauta), Pedro Rodríguez Fariña (guitarra rítmica y voces), Pánfilo Gómez Marrero -de Güímar- (piano y voces), Hipólito “Polo El Canario” (vocalista) y Heriberto Albertos González “Berto” (saxo alto). Luego, tras la marcha de Esteban Acosta, entró en esta orquesta Carlos -de La Hidalga- (batería); y al ir Pánfilo al servicio militar se incorporó Israel Fariña Rodríguez “Israelito” (piano y voz), quien ya había pertenecido a esta orquesta en su primera etapa…

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Las pescaderas o vendedoras de pescado de El Escobonal (Güímar)

En el año 2014, con motivo del Día de la Mujer, el Ayuntamiento de Güímar acordó distinguir a las vendedoras de pescado o pescaderas, unas mujeres muy populares, forjadas por la sal, el polvo del camino y la lucha diaria en la costa, en una dura actividad, que ha ocupado un merecido lugar en la historia de este municipio, pues su vida ha estado ligada al trabajo y a la superación, cimentado en una intensa batalla contra las penurias de la época que les tocó vivir. A este entrañable colectivo se dedica el presente artículo, centrado en las que estuvieron vinculadas a El Escobonal y desarrollaron su labor en El Tablado o El Puertito de Güímar. En otra ocasión nos ocuparemos de las pescaderas establecidas en ese último núcleo.

En la costa de Agache se desarrolló una limitada actividad pesquera desde muy antiguo, pero por lo general complementaria de las tareas agrícolas. Tuvo su máximo desarrollo en el siglo XIX, pues en 1833 ocho familias vivían casi exclusivamente de la pesca, al dedicarse a ella los cabezas de familia, que estaban matriculados como pescadores; de ellos, seis eran vecinos de El Escobonal, uno de La Medida y otro de Lomo de Mena; y a lo largo de dicho siglo se fueron incorporando a la pesca nuevos vecinos de dicha comarca. Éstos faenaban por la costa del sureste insular, entre Candelaria y el Porís de Abona, aunque preferentemente lo hacían en el litoral de Agache y Fasnia. Muchos de estos pescadores comenzaron a habilitar cuevas o a construir pequeñas casas terreras para alojarse durante el tiempo que permanecían en la costa, lo que, junto a los salones construidos para depositar las mercancías que llevaban y traían los antiguos barcos de cabotaje, dio origen a los caseríos de El Tablado, Chimaje, Los Barrancos y La Caleta. Es de suponer que en esa centuria, como en la siguiente, fueron las esposas o las hijas de los pescadores las encargadas de distribuir y vender el pescado por los distintos barrios y núcleos de población de la comarca, de las que enumeramos a 10 escobonaleras del siglo XIX y tres del XX.

Además, a lo largo de la pasada centuria muchos pescadores y pescaderas de El Escobonal se establecieron en El Puertito de Güímar, casi todos ellos miembros de la familia Bethencourt, donde constituyeron el segundo grupo en importancia de dicho colectivo, tras los vecinos de Candelaria allí establecidos. Recordamos en este artículo a 14 pescaderas nacidas en El Escobonal, o casadas con pescadores escobonaleros, que estuvieron avecindadas en dicho caserío de la costa güimarera…

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La Sociedad “Cultural Recreativa” de Igueste de Candelaria (1952-1957)

Durante la II República, el pueblo de Igueste de Candelaria contó con dos casinos, las Sociedades de Instrucción y Recreo “Juventud Iguestera” (1928-1936) y “La Buena Unión” (1931). Tras el parón de la Guerra Civil, esta localidad volvió a contar con otros dos casinos, la ya mencionada Sociedad “Juventud Iguestera” en una segunda etapa (1945-1961) y la Sociedad “Cultural Recreativa” (1952-1957), que coexistieron por lo menos durante cuatro años. Todas ellas sirvieron para alegrar la vida a los socios, tras las duras jornadas de trabajo en su mayoría centradas en las labores agrícolas. En este artículo nos vamos a centrar en la última de ellas, cuya sede social estaba en un edificio de la “Curva de Maja”, propiedad del presidente de la comisión organizadora, don Manuel Cabrera Martín. Su reglamento fue redactado en Igueste, aprobado por el subsecretario de la Gobernación y registrado en el Gobierno Civil; tras ser inscrita en el libro de Registro Provincial de Asociaciones, dicha sociedad quedó legalizada una vez elegida y aprobada su primera junta directiva. Su principal actividad fue la celebración de bailes todos los meses, en especial por las principales festividades y con motivo de la boda de los socios.

El 7 de enero de 1952 fue redactado el Reglamento de la Sociedad “Cultural Recreativa” de Igueste de Candelaria, lo que se hizo en dicha localidad por una comisión organizadora, de la que era presidente don Manuel Cabrera Martín y secretario don Francisco Oliva García. Dicho Reglamento contaba con 67 artículos, reunidos en seis capítulos. En el primero de éstos se fijaban los “Objetivos de la Sociedad”, que se resumía en el artículo 1º: “Esta Sociedad tiene por objeto el proporcionar a los señores socios que la forman, las distracciones y recreos morales y de buenas costumbres, no vedados por las leyes, con libros, revistas y prensa, necesario para su cultura”. Luego, sobre su local social se señalaba que: “radicará, en el edificio que hay situado en el paraje conocido por la ‘Curva de Maja’ de Igueste de Candelaria, propiedad de Don Manuel Cabrera y cuyas condiciones quedarán fijadas en el contrato de inquilinato, que previamente se firmará”…

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Las primeras agrupaciones musicales de Vilaflor de Chasna (1920-1940)

Con casi total seguridad, por lo menos desde el siglo XIX existieron músicos de cuerda en el pueblo de Vilaflor de Chasna que, en solitario o asociados de manera improvisada, pudieron amenizar algunos bailes en la plaza o en las casas particulares del municipio. Así, en septiembre de 1906, con motivo de las fiestas en honor de San Roque y San Agustín, “Hubo bailes muy animados en algunas casas particulares y todo el pueblo se mostraba muy alegre y entusiasmado”, como recogió el periódico El Tiempo el 7 de dicho mes. Asimismo, el 9 de septiembre de 1917, con motivo de las fiestas celebradas por la inauguración de la capilla del Calvario, “A las nueve de la noche vistosos fuegos artificiales; terminados éstos tendrán lugar varios bailes en casas particulares”.

Posteriormente, desde los años veinte del siglo pasado, ya se agruparon para constituir agrupaciones musicales más o menos estables. Por ello, sorprende que un municipio tan pequeño como éste llegase a contar con varias de ellas en los años veinte y treinta del siglo pasado, lo que pudo estar motivado por el propio aislamiento del pueblo y por la indudable afición musical de sus habitantes.

De momento conocemos la existencia de cuatro de estos grupos en dicho período: la “Estudiantina Vilaflorense” (1924-1925), que amenizó veladas musicales, homenajes y bailes; la “Orquesta de Vilaflor” (1928-1930), cuya composición conocemos, que participó en manifestaciones, veladas literario-musicales, verbenas y bailes; el “Trío Vilaflorense” (1929), dirigido por el Sr. Morando, que coincidió en el tiempo con la anterior y que actuó en misas y procesiones; y la “Agrupación Nivaria” (1939), que amenizó tanto paseos o conciertos en la plaza principal como veladas literario-musicales. Todos ellos estaban dotados con instrumentos de cuerda: violines, guitarras y bandurrias, a los que probablemente se sumarían laúdes; además, algunos contaban con cantantes solistas…

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El Cristo de la Agonía o de Limpias de Güímar. Primer centenario de su llegada, bendición y primeras fiestas en su honor.

Justo hoy se cumple el primer centenario de la bendición en Güímar del Cristo de la Agonía o Cristo de Limpias, que se venera en la iglesia matriz de San Pedro Apóstol de esta ciudad. En esa misma fecha del 10 de abril de 1921 se celebró la primera fiesta en su honor, que se continuó celebrando de forma ininterrumpida durante más de cuatro décadas, con una serie de actos repartidos entre uno y cuatro días, siendo el principal el domingo posterior a la Pascua de Resurrección; llegó a adquirir tal auge que competía, en brillantez y afluencia de público, con las patronales en honor de San Pedro, destacando en ella la cabalgata con carrozas y la batalla de flores y serpentinas en automóviles.

La imagen fue adquirida por iniciativa del párroco don Jesús Amaro Díaz y financiada por la propia feligresía. Se elaboró en los talleres de Arte Católico de Barcelona y es una copia fiel del Cristo de la Agonía que se venera en la villa de Limpias (Cantabria), a la que se le atribuyeron en 1919 diversas manifestaciones milagrosas. La cruz la confeccionó en 1921 el carpintero güimarero don Francisco Yanes y en 1924 se elaboró su retablo, diseñado por el recordado maestro don José Hernández Melque y donado por doña Julia Rodríguez González…

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La religiosidad y la vida social en el municipio de San Miguel de Abona en 1965, según el canónigo José Trujillo Cabrera y cuatro misioneros

Conocemos la situación religiosa y, en parte, social del municipio de San Miguel de Abona en el año 1965, gracias a dos destacados acontecimientos, la publicación del libro Guía de la Diócesis de Tenerife del canónigo don José Trujillo Cabrera, en el que se recogían interesantes datos de la única parroquia existente por entonces, y la celebración de una Santa Misión en la isla de Tenerife, de la que en San Miguel de Abona se hicieron cargo cuatro misioneros, que recogieron en su crónica tanto la religiosidad de la población como otros interesantes aspectos sociales. El municipio de San Miguel de Abona, aparte de la cabecera del término, contaba en ese año con varios núcleos de población: El Roque, Las Zocas, Aldea Blanca y El Frontón. Existía una sola parroquia, la del Arcángel San Miguel (creada en 1796), que reunía una población de hecho de 3.150 habitantes y era atendida por el cura ecónomo don Miguel González Díaz, natural del mismo pueblo.

En el mencionado libro del canónigo don José Trujillo Cabrera se recogió una interesante información de la parroquia del Arcángel San Miguel de San Miguel de Abona, que por entonces incluía a todo el término municipal. En ella se detalla el Santo titular, la población, las escuelas existentes, la casa rectoral, la reseña histórica desde su creación, la iglesia parroquial, los colectivos que funcionaban en ella y las fiestas patronales, así como la relación de pagos existentes en su jurisdicción, con sus correspondientes escuelas, ermitas y habitantes.

Por su parte, con motivo de la Misión celebrada en ese mismo año 1965, en este municipio se establecieron tres centros misionales, uno en la cabecera municipal, otro en Las Zocas y el tercero en Aldea Blanca; llama la atención que no se pusiese un centro misional en El Roque ni en El Frontón, a pesar de su aislamiento y de contar con una considerable población, por lo que dichos vecinos debieron acudir a la cabecera municipal. En este artículo se recoge la crónica de los actos misionales, redactada por los propios misioneros que la llevaron a cabo, lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa y social en los distintos núcleos que integraban el término municipal, con datos a veces curiosos…

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