
Miembro de una destacada familia, durante toda su vida trabajó como comerciante y funcionario del Ayuntamiento, en el que ejerció como escribiente, oficial y secretario accidental e interino, así como secretario suplente del Juzgado Municipal. Además, tuvo una intensa actividad política en Arafo, pues fue tesorero del Comité Republicano, concejal y regidor síndico del Ayuntamiento, miembro de dos juntas municipales, juez municipal suplente, alcalde, somatenista, jefe local de Acción Ciudadana, vocal de la Comisión Gestora municipal y secretario de Falange. También asumió cargos en otras sociedades locales, pues fue vicepresidente, bibliotecario, tesorero, presidente, vicesecretario y vocal del Casino “Unión y Progreso”; presidente de la Sociedad Filarmónica “Nivaria”; secretario de la comunidad de explotación de aguas “San Pedro”; presidente de la Comisión de Fiestas de San Juan Degollado; y miembro de la comisión creada para construir un campo de fútbol. Asimismo, destacó como actor aficionado y fue director del grupo de teatro “Renacimiento”. Como curiosidad, su salud le jugó alguna mala pasada, pues según recogió la prensa tinerfeña estuvo enfermo en varias ocasiones, alguna de gravedad, e incluso tuvo que ser operado.
Nuestro biografiado nació en la calle del Pino de Arafo el 27 de enero de 1894, a las ocho de la mañana, siendo hijo de Cristóbal Torres Pérez, natural de Santa Cruz de Tenerife en el barrio del Cabo, y de Lorenza Campos Gutiérrez, que lo era de Las Palmas de Gran Canaria y oriunda por su madre de Ingenio, casados en la capital tinerfeña en 1891. El 19 de febrero inmediato fue bautizado en la iglesia de San Juan Degollado por el cura ecónomo Francisco Hernández y González; se le puso por nombre “Antonio Juan Crisóstomo Cristóbal Buenaventura” y actuaron como padrinos Bruno García y su abuela paterna Basilia Pérez Morales, ambos naturales de la capital tinerfeña, siendo testigos Adolfo Albertos y Fabio Vizcaíno…
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