El presente artículo está dedicado a un candelariero que llegó gozar de un notable prestigio en Candelaria en la primera mitad del siglo XIX, pues siguió una modesta carrera militar, en la que ascendió desde soldado hasta sargento de Milicias, retirándose con fuero militar, tras más de 20 años de servicio. Además, desempeñó los cargos de interventor y director del Pósito, alcalde de mar y alcalde real de Candelaria; asimismo, perteneció a una comisión municipal y a la Junta local de Instrucción Primaria. Profesionalmente, trabajó como labrador, barquero, maestro de cantería y mampostería.
Nació en Candelaria el 1 de febrero de 1775, siendo hijo de don Ángel Rodríguez de Mesa y Gordillo, natural del mismo pueblo, y doña Bárbara de Mesa Núñez, que lo era de Arafo. Cuatro días después recibió el bautismo en la iglesia parroquial de Santa Ana de manos del predicador general fray Tomás Núñez, de la Orden de Predicadores y teniente de beneficiado; se le puso por nombre “Juan Ignacio” y actuó como padrino don Bernardo Marrero, vecino del citado Arafo…
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