Vilaflor de Chasna-Granadilla de Abona: Don Antonio González del Castillo (1705 1788), alférez y teniente capitán de Milicias graduado de Infantería, apoderado y alcalde de Vilaflor, propietario agrícola y ganadero, con ascendencia guanche, portuguesa y castellana

De ascendencia mixta, guanche, portuguesa y castellana, y al igual que su padre y varios de sus antepasados, nuestro biografiado también siguió la carrera militar en el Regimiento de Abona, como alférez y teniente de la compañía de San Miguel, empleo este último con el que obtuvo la graduación en Infantería. Además, fue apoderado de los vecinos de Vilaflor en el pleito que seguían contra el Mayorazgo de los Soler, por la propiedad de las aguas del naciente de Madre de Abajo o El Chorrillo. Además, desempeñó el cargo de alcalde de la amplia jurisdicción. Toda su vida transcurrió en el pago de Chiñama, donde destacó como propietario agrícola y ganadero, llegando a tener esclavos a su servicio.

Nuestro biografiado nació en el pago de Chiñama el 26 de diciembre de 1705, siendo hijo del entonces alférez de Milicias don Bernardo González del Castillo y doña Luisa García del Castillo. El 31 de enero de 1706 fue bautizado en la iglesia parroquial matriz de San Pedro Apóstol de Vilaflor, a cuya jurisdicción pertenecía por entonces dicho lugar, por el beneficiado don Manuel Milán Camacho; se le puso por nombre “Antonio” y actuó como padrino don Pedro González del Castillo…

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Personajes del Sur (Arona-Vilaflor de Chasna): Don Mateo Domínguez Fraga (1634-1706), propietario agrícola, alférez de Milicias y hermano del Señor

Nuestro biografiado creció en el seno de dos familias distinguidas del Sur de Tenerife, que descendían de los fundadores de Arona y Granadilla de Abona. Destacó como propietario agrícola, lo que le permitió disfrutar de una posición económica desahogada y seguir la carrera militar, en la que obtuvo el empleo de alférez de las Milicias de Adeje y Chasna. Además, perteneció a la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Pedro de Vilaflor, aunque probablemente también era miembro de las restantes hermandades y cofradías existentes en la misma, así como en el convento agustino de dicha localidad.

Nació en el pago de Arona en 1634, siendo hijo de don Rodrigo de Fraga y doña Ana de Villarreal (o Delgado). El 4 de octubre de dicho año fue bautizado en la iglesia matriz de San Pedro Apóstol de Vilaflor, de la que por entonces dependía dicho pago, por su tío don Antonio Domínguez Villarreal, con licencia del beneficiado don Alonso Pérez Perera; se le puso por nombre “Matheo” y actuó como padrino el Lcdo. don Juan García del Castillo…

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Vilaflor de Chasna-Arico: Don José Antonio de Acosta (1754-1830), clérigo tonsurado, sacristán mayor, sochantre-organista, notario público eclesiástico, cogedor del diezmo, asociado y hombre bueno en juicios, primer regidor y juez de paz accidental de Arico

En torno a las parroquias siempre se han generado diversos empleos, desde monaguillos hasta notarios públicos eclesiásticos, pasando por sacristanes, sochantres, organistas, etc., que unas veces eran desempeñados por clérigos y otras por seglares. Hoy vamos a recordar a uno de estos hombres que acumuló en su persona casi todos estos cargos, don José Antonio de Acosta, quien inicialmente siguió la carrera eclesiástica, que abandonó cuando ya era clérigo tonsurado, pero luego desempeñó en la parroquia de San Juan Bautista de Arico los empleos de sochantre-organista, sacristán mayor y notario público eclesiástico. Además, fue cogedor del diezmo eclesiástico, asociado y hombre bueno en juicios de conciliación, regidor primero del Ayuntamiento y, como tal, juez de paz accidental de Arico.

Nuestro biografiado nació en Vilaflor de Chasna el 26 de enero de 1754, siendo hijo de don Pedro Agustín de León y Acosta Gómez, natural de Arico y oriundo de El Hierro por su padre, y doña Catalina Rodríguez Beltrán y Rodríguez Feo, que lo era de Vilaflor. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado curado don Andrés Lorenzo de Amaral, examinador sinodal del Obispado; se le puso por nombre “Joseph Antonio” y actuó como padrino el teniente capitán don José Hernández, de dicha vecindad…

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Granadilla de Abona-Vilaflor de Chasna: Don José Álvarez de Ledesma (1765-1848), cadete de Milicias, escribano público de Vilaflor, Los Realejos y Puerto de la Cruz, y secretario del Ayuntamiento portuense y de la Junta local de Sanidad, famoso por sus convicciones realistas y su fanatismo religioso

Miembro de una destacada familia de militares y escribanos públicos, nuestro biografiado inició la carrera militar en el Regimiento Provincial de Abona, aunque no pasó de cadete de Milicias. Luego, al igual que muchos de sus antepasados y familiares, fue nombrado escribano público, oficio que desempeñó en Vilaflor, Los Realejos y Puerto de la Cruz. En esta última localidad también ejerció simultáneamente como secretario del Ayuntamiento y fue muy conocido por sus convicciones realistas, que motivaron su cese en la secretaría durante los períodos constitucionales, y por su fanatismo religioso, que le llevó a oponerse al uso de la vacuna contra la viruela.

Nació en la villa de La Orotava el 25 de enero de 1765, siendo hijo de don Cristóbal Álvarez de Ledesma y Estrada y doña Agustina de Curras y Abreu, naturales y vecinos de la misma villa. El 31 de dicho mes fue bautizado en la iglesia parroquial matriz de Ntra. Sra. de la Concepción por el presbítero don Antonio Cosme del Álamo, con licencia del Dr. don Francisco Domingo Román y Lugo, beneficiado rector de la misma y examinador sinodal del Obispado; se le puso por nombre “José Cristóbal Domingo” y actuó como padrino don Domingo Estévez, vecino de dicha villa…

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Vilaflor de Chasna-San Miguel de Abona: Don José Antonio Rodríguez Feo (1745-1826), rico propietario agrícola, síndico personero y alcalde de Vilaflor, mayordomo de la ermita de San Miguel, impulsor de la independencia parroquial y municipal de San Miguel y primer alcalde real de este pueblo

Queremos recordar en este trabajo a un destacado chasnero, de ilustre familia y rico propietario agrícola, que fue síndico personero y alcalde de la amplia jurisdicción de Vilaflor de Chasna, cuando abarcaba a toda la comarca de Abona. Se estableció en el entonces pago de San Miguel, donde contrajo dos matrimonios y falleció, siendo el tronco en dicha localidad de la familia Feo, una de las más destacadas del Sur de Tenerife. En este pueblo que lo adoptó fue, además, mayordomo de la ermita del Arcángel San Miguel, impulsor de la independencia parroquial y municipal del pueblo que lo adoptó, así como primer alcalde real del mismo.

Nuestro biografiado nació en Vilaflor el 28 de febrero de 1745, siendo hijo del capitán don Lucas Agustín Feo y doña Catalina (González Salguero) Ramos. El 2 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Antonio García del Castillo, con licencia del Dr. don Salvador Xavier López; se le puso por nombre “José Antonio” y actuó como padrino el teniente capitán don José Hernández Montesino, vecino de la villa de Adeje.

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El artículo “Vilaflor, lugar de reposo, lugar de cura” (1932), de los médicos don Tomás Cerviá Cabrera y don Tomás Zerolo Fuentes

     Este artículo, publicado en La Prensa el domingo 24 de enero de 1932, fue escrito por los médicos don Tomás Cerviá y don Tomás Zerolo.

     El primero, don Tomás Cerviá Cabrera (1902-1962), quien ya era por entonces director del Dispensario Antituberculoso Central de Santa Cruz de Tenerife, fue autor de la primera parte del artículo, la más extensa, en la que trata de poner de manifiesto las bondades climáticas de Vilaflor de Chasna como posibilidad de desarrollo económico, debido a sus cualidades sanitarias. Comienza destacando otras posibilidades de desarrollo de este municipio, apoyadas en su riqueza en agua, su agricultura, su situación estratégica en la comunicación entre el Norte y el Sur, su pinar, su altitud y sus indudables ventajas turísticas. Pero, sobre todo, destaca el valor del clima que caracteriza el pueblo, con sus cualidades tónicas, al ir unido a diversos factores, todos ventajosos: altitud, orientación, atmósfera, arbolado, radiación solar, agua, etc. Por ello, era un lugar ideal por su placidez y aislamiento para el reposo y la cura, sobre todo para los aquejados de enfermedades torácicas, en especial de la tuberculosis, la enfermedad más temida de esa época. Pero deja claro que el público no se podía llevar a engaño, pues sus propiedades no eran sobrenaturales. Afirma rotundamente que un clima tan bueno como éste no curaba la tuberculosis, ni aquí ni en ninguna parte, pero sí frenaba el desarrollo de la enfermedad; por ello, los enfermos que se fiaban solo del clima y no hacían el indispensable reposo, ni cumplían con los demás cuidados indicados por los facultativos, estaban condenado al fracaso. Las cualidades terapéuticas de Vilaflor también eran recomendadas para otras afecciones del aparato respiratorio, como el asma bronquial y los broncorreas, así como para aquellas que requerían un tratamiento helioterápico. Además, destacaba las virtudes de las aguas de sus manantiales (la Fuente Fría y el Traste), empleadas con éxito en afecciones digestivas y hepáticas. Pero esas ventajas climáticas no se aprovechaban lo suficiente, pues debía producirse una honda transformación en el pueblo, mejorando otros aspectos materiales, como el acceso, higiene, urbanización y arbolado, así como el establecimiento de hoteles, residencias y sanatorios; todos ellos elementos factibles y realizables. Por ello, concluía expresando que si tanto Vilaflor como Tenerife explotasen mejor sus valores naturales, sobre todo sus cualidades climáticas, se podría obtener una nueva fuente de riqueza, que convirtiese tanto a dicho pueblo como a Tenerife en un centro de primer orden desde el punto de vista turístico, de reposo y de cura.

     El segundo autor, don Tomás Zerolo Fuentes (1893-1956), por entonces cirujano jefe de sala del Hospital Civil de Santa Cruz de Tenerife, solo firmó los dos últimos párrafos, en los que también destaca las bondades climáticas de Vilaflor de Chasna desde el punto de vista sanitario, su cielo despejado y soleado, así como la protección del pueblo de los vientos del Norte, gracias a las cumbres que lo circundan y protegen de ellos. Además, destaca las positivas emanaciones resinosas del pinar que lo rodea, capaces de frenar la descomposición y de momificar a los seres vivos…

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El naufragio del vapor transatlántico español “Valbanera” en la costa de Cuba (1919) y su repercusión en el Sur de Tenerife

     El pasado año, concretamente el 10 de septiembre de 2019, se conmemoró el primer centenario de la mayor tragedia naval española en tiempo de paz, el naufragio del vapor transatlántico “Valbanera”, que partiendo de Barcelona recogió 569 pasajeros en Canarias, quienes emigraban a Cuba en busca de mejor fortuna; pero muchos de ellos encontraron la muerte en esa travesía, sin haber llegado a su destino. El hundimiento de dicho buque con motivo de un huracán acabó con la vida de 488 personas, de las cuales al menos 408 eran canarias, por lo que fue conocido como el “Titanic de los pobres”, el “Titanic canario” o el “Titanic de la emigración canaria”. En este artículo nos ocupamos de ese triste suceso, de repercusión internacional, recordando a los pasajeros del Sur de Tenerife que viajaban en él. Curiosamente, en su viaje anterior el mismo barco sufrió una grave epidemia de gripe en la travesía de Cuba a Canarias, en la que murieron unos 30 pasajeros, además de otros que fallecieron después de desembarcar en Las Palmas de Gran Canaria. Sin duda es una de las historias más dramáticas de la emigración canaria, una constante que ha marcado la historia de este archipiélago.

     El vapor “Valbanera” era un gran buque correo transatlántico español, propiedad de la compañía de navegación “Pinillos”. Fue construido en Glasgow, en Escocia, y entregado a dicha naviera en noviembre de 1906, siendo bautizado como “Valbanera” en honor a la Virgen de Valvanera, de La Rioja, aunque por algún error se modificó el nombre cambiando la segunda v por una b. Sus características generales eran: 121,9 m de eslora; 14,6 m de manga; 6,5 m de puntal; 7,6 m de calado; propulsión por alternativa de triple expansión, con dos hélices; velocidad de 12 nudos; y capacidad para 1.200 pasajeros, repartidos en 4 clases o categorías. Fue asignado por la Naviera Pinillos a la línea entre los puertos mediterráneos españoles y los atlánticos de Canarias, a Puerto Rico, Cuba y los puertos norteamericanos del Golfo de México. También navegó en la ruta entre España, Brasil y Argentina…

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Vilaflor de Chasna-Granadilla de Abona: Don Mateo García Fonte del Castillo (1692-1766), capitán de Milicias, alcalde real de Vilaflor, promotor de la construcción de la ermita de San Luis en Chiñama, apoderado de los vecinos y patrono encargado de la reedificación del Convento franciscano de Granadilla

     Al igual que muchos de sus familiares, don Mateo siguió la carrera militar y obtuvo los empleos de teniente y capitán de Milicias en el Regimiento de Abona. Además, fue alcalde real de la extensa jurisdicción de Vilaflor en dos ocasiones y apoderado de los vecinos de Chiñama y Charco del Pino, en el pleito surgido entre las parroquias de Vilaflor y Granadilla sobre la jurisdicción de dichos parroquianos. Por encargo de su familia, promovió la construcción de la ermita de San Luis del pago de Chiñama, que habían fundado y dotado sus tíos abuelos; y, posteriormente, construyó la capilla de San Antonio Abad de la misma; también fue nombrado patrono del Convento franciscano de Granadilla, con la obligación de reedificarlo tras ser destruido por un incendio, como así hizo. Gozaba de gran prestigio y de notable autoridad sobre sus paisanos, disfrutaba de cuantiosas propiedades e incluso tenía esclavos a su servicio.

     Nació en el pago de Chiñama el 25 de febrero de 1692, siendo hijo del capitán don Diego García del Castillo y doña Antonia María Fonte del Castillo y Palacios. El 10 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro de Vilaflor por el beneficiado don Matías Ruiz Alfonso; se le puso por nombre “Mateo” y actuó como padrino el Lcdo. don Juan García Lozano, vecino de dicho lugar de Vilaflor…

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Vilaflor de Chasna-Arona-Arico: Lcdo. don Francisco González “Natural” (1623-1697), sacerdote de origen guanche, capellán de Vilaflor y Arico, y beneficiado servidor de Adeje

     Miembro de una destacada familia chasnera de ascendencia guanche por sus cuatro abuelos, don Francisco siguió la carrera sacerdotal hasta ordenarse de presbítero; simultáneamente obtuvo el título de Licenciado en Sagrada Teología. Como sacerdote, fue durante muchos años capellán de la parroquia de San Pedro Apóstol de Vilaflor, así como beneficiado servidor de la parroquia de Santa Úrsula de la villa de Adeje durante más de un año y medio. Al final de su vida se estableció en Arico, pueblo del que era oriundo por su madre y en el que falleció, tras haber actuado como capellán de la parroquia de San Juan Bautista.

     Nació en la amplia jurisdicción de Vilaflor, probablemente en el pago del Valle del Ahijadero (actual Valle de San Lorenzo en Arona), en agosto de 1623, siendo hijo de don Alonso González “Natural” (también llamado Alonso González Guanche), nacido en el citado Valle, y de doña Águeda de Morales, natural de Arico; ambos casados en Vilaflor en 1622 y de origen guanche. El 16 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Vilaflor…

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El artículo: “Unas líneas / En Vilaflor”, de Nicolás Mingorance (1926)

    El artículo “Unas líneas / En Vilaflor”, publicado en El Progreso el miércoles 4 de agosto de 1926 por el periodista y poeta don Nicolás Mingorance Pérez, comienza con una corta, pero poética descripción de Vilaflor de Chasna, según lo contempló el autor al llegar a dicho pueblo al amanecer de un día de julio, destacando la tupida vegetación de sus campos y el fondo montañoso rematado en la cumbre con El Sombrerito, todo cubierto de pinos. Continúa con el camino de acceso lateral, bordeado de árboles; la iglesia, con los tres cipreses centenarios, que aún crecen en su frente; su plaza, poco acogedora y muy triste a esa hora; sus calles empinadas y sus pequeñas casas agrupadas. Luego, con la salida del Sol, destaca como se rompe el silencio y el calor del verano se deja sentir, en contraste con el invierno en el que se cubre de nieve. Posteriormente, se centra en la fonda en la que se iba a alojar, situada en lo alto del pueblo, en la montaña de San Roque y junto a la ermita que le daba nombre, lugar desde el que se contempla Vilaflor en toda su belleza, con sus árboles frutales (cirueleros y almendreros), además de los pinos. A continuación, habla del inmediato Sanatorio del doctor Rodríguez López, instalado para aprovechar el clima tan saludable de esta localidad, en el que trataba a enfermos procedentes de la Península y del extranjero, que enseguida apreciaban una mejoría en su salud, que los llenaba de júbilo.

     En la visita detenida que efectuó por el pueblo, se le presentaron las dos personas de mayor relieve intelectual que allí residían: don Germán Fumero Alayón (1846-1936), reconocido poeta y polifacético hombre público, quien ostentó los cargos de secretario del Ayuntamien¬to, alcalde, juez municipal, sochantre y organista de la parroquia y cartero rural; don Manuel Rodríguez Escalona (1894-1967), culto escritor, propietario de una fonda y cónsul de Cuba, casado y fallecido en dicho pueblo; y don Pablo González Morera, secretario del Ayuntamiento, oficial agregado y piloto de la Marina Mercante española, cabo de Infantería, ex-secretario de la Sociedad “Luz y Vida”, escritor y conferenciante. Destaca la obra poética del viejo poeta chasnero, cantor de todos los rincones del municipio, quien le habló del mismo con entusiasmo juvenil, a pesar de superar los 80 años. Mientras que del escritor cubano destacó su romanticismo, así como su amor por la belleza y el clima de Vilaflor. Señalando que ambos participaban en las frecuentes fiestas literarias y participaban en todas las iniciativas que redundasen en el progreso local. Concluye su artículo insistiendo en la belleza del pueblo y en la próxima terminación de la carretera que lo comunicaría con Granadilla y que, una vez completada la Carretera General del Sur, le permitiría adquirir la importancia que merecía en el contexto insular y salir del abandono en el que había estado sumido este municipio.

     Pocos meses después, el 17 de febrero de 1927, don Nicolás Mingorance participó en una velada literaria celebrada en Vilaflor, en la casa del secretario del Ayuntamiento, don Pablo González Morera. Asimismo, en noviembre de ese mismo año 1927, colaboró con 10 pesetas al homenaje que se le iba a tributar en Vilaflor al viejo poeta don Germán Fumero Alayón a finales de ese año o comienzos del siguiente, en el que también intervino.

     El autor, don Nicolás Mingorance Pérez (1903-1999), natural de Santa Cruz de Tenerife, fue actor cómico-dramático, poeta, periodista, directivo de varias sociedades culturales y deportivas, presidente de la Asociación General de Empleados de Comercio, Industria y Banca, presidente de la Sección de Tejidos, Sombrererías y Peleterías, dirigente de la Agrupación Socialista Tinerfeña y concejal del Frente Popular de Santa Cruz, preso político fugado, sargento del Ejército Republicano y exiliado en Chile, donde murió…

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