Las primeras escuelas de El Escobonal (1864-1919). La larga lucha por conseguir la escolarización en el mayor pago de Güímar

Escobonal-1930 (Foto G. Díaz)     Se ha repetido tantas veces la tópica expresión “Un pueblo sin cultura no puede ser un pueblo libre”, que nunca nos hemos detenido a pensar en que esa generalización cuenta con ejemplos tan próximos a nosotros, que forman parte consustancial de nuestra propia historia. Tal es el caso de la larga historia de la conquista educativa en El Escobonal (Güímar), a la que vamos a dedicar el presente artículo. La lucha de los vecinos de este pueblo por acceder a su derecho a la educación comenzó a mediados del siglo XIX, cuando el 95 % de los mismos eran analfabetos, y solo sabían leer y escribir los pocos que habían aprendido con dos cultos hermanos escobonaleros, el ilustre presbítero don Juan de Castro y Baute y el polifacético don Domingo de Castro y Baute, quienes murieron en dicha localidad después de haber desarrollado una gran labor religiosa, educativa y social. Algunos otros agacheros afortunados pudieron trasladarse temporalmente a vivir en Güímar con algún familiar, o se acercaban hasta allí diariamente caminando durante horas por el antiguo camino real, para asistir a la escuela pública que se había creado en 1796.

            Con los datos anteriores, a los que se unía un abandono secular en el resto de las necesidades sociales de Agache, no es de extrañar que en 1858 los vecinos de esta comarca elevaran una instancia al subgobernador civil de las Canarias occidentales solicitando la creación de un Ayuntamiento para los pagos de El Escobonal, Lomo de Mena, La Medida y Pájara, segregado del municipio de Güímar; apoyaban la solicitud en once fundamentos, siendo uno de ellos: “la completa carencia de escuela pública ni privada”. Pero este argumento fue refutado en el Pleno del 1 de agosto de dicho año por la corporación municipal, en la que por entonces no había ningún representante de Agache, del siguiente modo: “Este Ayuntamiento no cuenta potestad para poner escuelas públicas en los caseríos, y si han existido y existen una de niños y otra de niñas en esta cabeza de Distrito para los alumnos que aspiren a su enseñanza en todo el radio de su demarcación municipal, la carencia de las privadas no es culpabilidad de este Cuerpo, y si exclusivamente de la indolencia de los vecinos que no queriendo aprovecharse de las públicas deben por sí crear privadas”. Además, argumentaba que los vecinos segregados no podrían cubrir los gastos ordinarios de un Ayuntamiento, entre ellos los ocasionados por “maestro y maestra de escuela” y “gastos materiales de la misma”. Téngase en cuenta que, por entonces, la única vía de comunicación entre El Escobonal y la cabecera municipal, donde estaban las escuelas elementales, era el Camino Real y la distancia que los separaba suponía unos diez kilómetros, a pie o en bestia. No hace falta decir que este intento de segregación no prosperó.

       A pesar de lo argumentado, seis años después de este fallido intento de segregación, en 1864, el Ayuntamiento de Güímar creó una escuela incompleta en el pago de El Escobonal, aunque por sugerencia del inspector de Primera Enseñanza de la Provincia, y alquiló un local para escuela y habitación del maestro por 180 reales. Permaneció abierta durante 17 años, hasta 1881 en que fue suprimida; en ese tiempo la regentaron dos hermanos güimareros, don Faustino y don Bernardo Campos Núñez. A partir de entonces se alternaron las escuelas privadas con las públicas, más algunos períodos sin ninguna de ellas, hasta que por Real Orden de 28 de febrero de 1919 (Gaceta del 11 de marzo) se crearon definitivamente las escuelas unitarias de niños y niñas de El Escobonal, que ya no se han visto interrumpidas hasta la actualidad, viéndose incrementadas en diversas unidades en el último siglo, hasta configurar el actual Centro de Educación Infantil y Primaria “Agache”. En este trabajo nos vamos a ocupar de esa etapa inicial, de 1864 a 1919, en que esta comarca trató de conseguir la necesaria escolarización…

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Arona: Don Francisco Villarreal y Frías (1839-1911), clérigo de menores, Bachiller, maestro, notario público eclesiástico, alcalde, cartero municipal y secretario del Juzgado


     El personaje al que dedicamos este artículo inició la carrera eclesiástica, que abandonó siendo clérigo de menores. Luego obtuvo el título de Bachiller en el Instituto Provincial y ejerció como primer maestro del Valle de San Lorenzo, pero tuvo que dejar dicha escuela ante las dificultades que sufría para cobrar el escaso sueldo asignado por el Ayuntamiento. Con posterioridad desempeñó la mayoría de los cargos de relieve que por entonces se podían ostentar en su pueblo natal, en los que se requería una cierta formación: notario público eclesiástico, alcalde constitucional, interventor electoral, concejal, cartero municipal, secretario del Juzgado Municipal y de la Junta Municipal del Censo electoral.

      Nació en Arona el 11 de mayo de 1839, siendo hijo de don Francisco Villarreal Bethencourt y doña Jerónima de Frías Delgado. Cuatro días después recibió el bautismo en la iglesia de San Antonio Abad, de manos del cura párroco propio don Miguel Rodríguez Guillama; se le puso por nombre “Francisco Antonio del Sacramento” y actuó como madrina doña Jerónima Villarreal…

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Candelaria: Fray Tomás Texera (1762-1829), sacerdote dominico, Presentado en Teología, notario, cantor, depositario, administrador, suprior y prior del Convento Real, cura encargado de la parroquia de Santa Ana, secretario del prior provincial y profesor

Capilla antigua-fiestas Candelaria    Muchas fueron las vocaciones religiosas que surgieron en torno a la Virgen y al Convento Real de Candelaria, gracias a lo cual la Villa Mariana destacó en el pasado por el número de sus hijos que ingresaron en la Orden de Predicadores. En este trabajo queremos recordar a uno de ellos, Fray Tomás Texera, sacerdote dominico que permaneció casi toda su vida como morador del citado convento, donde ostentó casi todos los cargos de responsabilidad: notario, cantor, depositario, administrador, profesor, suprior y prior; aunque también actuó como secretario y compañero del provincial. Recibió el importante título de Presentado en Sagrada Teología, que le fue retirado cuando se secularizó, con motivo de la supresión temporal del convento (1821-1824). Una vez reintegrado en su Orden y recuperado su título, continuó en dicho convento hasta su muerte, que se produjo mientras ostentaba el Priorato. A lo largo de su vida vivió dos tristes sucesos: primero, el incendio que en 1789 destruyó el convento y la basílica; y luego, el aluvión que en 1826 se llevó la primitiva imagen de la Virgen y el Castillo de San Pedro.

     Nuestro biografiado nació en Candelaria el 7 de marzo de 1762, siendo hijo de don Melchor Texera de Castro y doña Agustina Pérez. Cuatro días después fue bautizado, con óleo y crisma, en la iglesia de Santa Ana por don José Méndez y Azevedo, teniente de beneficiado; se le puso por nombre “Tomás del Rosario” y actuó como padrino don Agustín Lorenzo de Barrios…

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El Volcán de Fasnia (1705), un suceso que mantuvo en vilo a la isla de Tenerife

Volcán de Fasnia     A comienzos del siglo XVIII un suceso vino a alterar el normal devenir del pueblo de Fasnia, tanto en lo material como en lo espiritual: la erupción volcánica de 1705 en la cumbre de este municipio, que se inició en la víspera de Reyes y mantuvo en vilo a toda la isla durante un par de semanas. Después de haberse cumplido su 308 aniversario en el pasado mes de enero, le vamos a dedicar el presente artículo.

      Tras una erupción volcánica iniciada en las cumbres de Arico el 31 de diciembre de 1704, cinco días después, el 5 de enero de 1705, a las ocho de la mañana y a la una de la tarde, se produjeron dos seismos de notable intensidad que preludiaron la apertura de una nueva fractura eruptiva, y así fue. Entre las tres y las cuatro de la tarde de ese mismo día se manifestaron los primeros signos del nuevo proceso volcánico en desarrollo; la erupción del Volcán de Fasnia en la vertiente oriental del dorso de Las Cañadas y a unos 900 m del anterior Volcán de Sietefuentes en Arico, en torno a los 2.200 m.s.m., al este del Llano de Maja y al Sur de Izaña. La actividad, según las crónicas, se originó al mismo tiempo a lo largo de una fisura formada por unas treinta bocas, extendidas a lo largo de casi un kilómetro y medio. La primera fase, de corta duración, presentó un comportamiento explosivo y fue reemplazada por una actividad mixta, ya que para ese mismo día y los siguientes las descripciones relatan la existencia de corrientes lávicas. En una fase posterior se produjo la reestructuración de los focos emisores, lo que originó la concentración y permanencia de los fenómenos eruptivos en puntos concretos de la fisura, favoreciendo el desarrollo desigual de los edificios a lo largo de ella. Las emisiones de lava se encauzaron desde los primeros días por las depresiones del terreno, lo que impidió que afectase a las tierras de labor; ello fue favorecido por la lejanía de las mismas de los focos emisores; tampoco produjo daños personales. El final de la erupción se sitúa en el 16 de ese mismo mes de enero, 11 días después de su comienzo, aunque el 2 de febrero inmediato entró en erupción un tercer y último volcán en la cumbre del Valle de Güímar, sobre el actual municipio de Arafo. Los tres volcanes, perfectamente alineados, formaron parte de un mismo proceso eruptivo fisural…

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Guía de Isora: Don Bernardo Nicolás Hernández de Medina (1747-1798), emigrante a Venezuela, labrador, subteniente de Milicias, comandante de armas y alcalde de Guía

Guía-(CFIT)      Este artículo está dedicado a un hombre de origen humilde que inicialmente se dedicó a la agricultura e incluso emigró a Venezuela para intentar mejorar su fortuna, pero después de su regreso se sintió atraído por las Milicias Canarias, a las que entregó los mejores años de su vida. Don Bernardo Nicolás Hernández de Medina ingresó en el Regimiento Provincial de Abona como sargento 2º de Milicias, para ascender luego por sus propios méritos a subteniente de Bandera, por lo que formó parte durante ocho años de la plana mayor del cuerpo, hasta que pasó con el mismo empleo a una compañía. Además, desempeñó la Comandancia de Armas de su pueblo natal, al ser el militar de mayor graduación que allí residía, mandó interinamente las compañías  7ª y 8ª de su Regimiento y fue elegido alcalde de Guía de Isora. También fue propuesto para su ascenso a teniente, pero su prematura muerte truncó la que parecía iba a ser una brillante carrera.

      Nuestro biografiado nació en Guía de Isora el 20 de agosto de 1747, siendo hijo de don José Hernández y de doña María Antonia Medina, naturales y vecinos de dicho lugar. El 28 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Luz por el cura servidor Dr. don Salvador Manuel Borxes de Soto, familiar del Santo Oficio de la Inquisición; se le puso por nombre “Bernardo Nicolás” y actuó como padrino don Bernardo Jiménez…

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Artículo-BERNARDO NICOLÁS HERNÁNDEZ DE MEDINA

San Miguel de Abona – Santiago del Teide: Don Basilio Delgado y Rodríguez (1837-1904), Bachiller, cura ecónomo de la Villa de Santiago, párroco propio, cura castrense y arcipreste de Icod

      Dedicamos el presente trabajo a uno de los numerosos sacerdotes nacidos en San Miguel de Abona en el siglo XIX, don Basilio Delgado y Rodríguez, quien paralelamente a su carrera eclesiástica obtuvo el título de Bachiller en Artes en el Instituto de Canarias. Luego desarrolló una dilatada labor parroquial en Santiago del Teide e Icod de los Vinos; en esta localidad obtuvo la propiedad de la parroquia y ocupó, además, los cargos de arcipreste y cura castrense del Arciprestazgo. Destacó asimismo como orador, colaborador periodístico y polemista, defendiendo siempre sus dos ideales principales: la Religión Católica y la Patria, sobre los que llegó a sostener fuertes polémicas. También fue redactor de La Voz Icodense, vicepresidente de la Subcomisión local de la Cruz Roja y socio de número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife.

      Nació en el pueblo de San Miguel de Abona el día 3 de marzo de 1837, siendo hijo de don Agustín Delgado García, natural de dicho lugar, y de doña María Antonia Rodríguez y Rodríguez, que lo era del de Arona. Tres días después fue bautizado en la iglesia del Arcángel San Miguel por el cura párroco don Francisco Guzmán y Cáceres; se le puso por nombre “Basilio Antonio” y actuó como padrino su tío materno don Manuel Rodríguez…

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Apuntes históricos de la desaparecida Batería de Santiago en la Marina de Candelaria

Batería Santiago-1      En un artículo anterior ya nos ocupamos del desaparecido Castillo de San Pedro que existía en la Marina de Candelaria, cuya construcción fue ordenada en 1697 por el capitán general don Pedro de Ponte. Tuvo gobernador o castellano puesto por el Rey, además de un condestable y media compañía de Artillería. A pesar de sus deficiencias, continuó cumpliendo su misión defensiva hasta que el aluvión de 1826 lo hundió en el mar.

      En 1779 ya se advertía que el citado Castillo, que tenía solo dos cañones, era de tan mala construcción y debilidad que servía de muy poco, por lo que era forzoso sustituirla por una batería situada junto al desembarcadero de Pocillo Santo, al otro lado de la playa, debiendo quedar la antigua fortaleza para la fusilería, como desahogo de la línea de defensa. Por este motivo, en 1793 se construyó la Batería de Santiago, explanada descubierta y semicircular capaz para cuatro cañones. Tras la desaparición del Castillo de San Pedro continuaron las obras de defensa del Santuario, siendo reconstruida y mejorada la Batería de Santiago, que permaneció en servicio hasta 1878, en que fue desartillada. A ella vamos a dedicar el presente trabajo…

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Granadilla de Abona: Don Martín Antonio Bello Díaz (1806-1877), catedrático de la Universidad, bibliotecario de la Biblioteca Provincial y del Instituto, vocal de la Junta de Gobierno y alcalde de La Laguna

Granadilla-1930      Recordamos en este artículo a un hombre del Sur que desarrolló toda su actividad en La Laguna, donde primero fue catedrático de Matemáticas y oficial de la Biblioteca de la Universidad de San Fernando. Luego, tras la supresión de dicho centro, ocupó la apetecida plaza de bibliotecario de la Biblioteca Provincial y del Instituto de Segunda Enseñanza de Canarias, que desempeñó durante 25 años, en los que logró cuadruplicar sus fondos bibliográficos, que fichó y catalogó. Se dedicó también a la actividad política, siendo elegido vocal del comité local del Partido Progresista, vocal de la Junta de Gobierno de La Laguna y teniente de alcalde de dicha ciudad, ocupando varias veces la Alcaldía con carácter accidental y por lo menos una como titular. Fue asimismo socio de número de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife.

      Nuestro biografiado nació en Granadilla de Abona a finales de 1806, siendo hijo de don Francisco García Bello y Pérez y de doña María Agustina Díaz Bello y Alonso. El 11 de noviembre de ese año fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco propio Dr. don Isidoro Rivero Peraza y Ayala; se le puso por nombre “Martín Antonio” y actuó como madrina doña Isabel de Torres, de la misma vecindad. Por un lapsus del párroco la partida del bautismo no fue asentada en su momento, sino el 18 de diciembre de 1826 por don Manuel González Guillén, cura servidor de San Antonio, en virtud de un decreto del provisor y vicario general del Obispado de Tenerife, pero se olvidó consignar el día exacto de su nacimiento…

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Artículo-MARTÍN ANTONIO BELLO DÍAZ

Arafo: Don Eleuterio González García (1838-1907), capitán del Ejército Territorial de Canarias, comandante militar de Arafo, Lanzarote y Fuerteventura, regidor síndico y secretario del Ayuntamiento de Arafo

Arafo-Calle principal    El presente artículo está dedicado a uno de los militares nacidos en Arafo que alcanzaron una mayor graduación, don Eleuterio González García. Ingresó en las Milicias Canarias como subteniente, para ascender luego a teniente, recibir el grado de capitán y ascender finalmente a este empleo, con carácter efectivo. A lo largo de su carrera desempeñó, entre otros cargos, los de comandante militar de Arafo, Lanzarote y Fuerteventura; también fue condecorado con una Cruz de Primera Clase del Mérito Militar. Obtuvo su retiro con sueldo, después de haber servido durante más de 41 años y medio a las Milicias y al Ejército Territorial de Canarias. Al margen de su carrera militar, tuvo una cierta actividad política en Arafo, donde fue vocal de la Junta de Gobierno local, regidor síndico (en dos ocasiones), concejal, interventor electoral y secretario interino del Ayuntamiento.

      Este ilustre militar nació en Arafo el 30 de mayo de 1838, siendo hijo de don Esteban González Perdigón y Marrero y doña María Antonia García Batista. El 5 de junio inmediato recibió el bautismo en la iglesia de San Juan Degollado, de manos del cura párroco propio don Antonio Rodríguez Torres; se le puso por nombre “Eleuterio Secundino” y actuó como madrina doña Evarista Perdigón García…

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Artículo-ELEUTERIO GONZÁLEZ GARCÍA

La familia García Adrián y los orígenes de la enseñanza pública en Güímar (1796-1837)

Güímar-Plaza-Berthelot      Gracias a un informe firmado en La Laguna el 29 de marzo de 1791 por el corregidor don Joaquín Bernard y Vargas, dirigido al Supremo Consejo, podemos conocer la situación de la educación en el pueblo de Güímar, donde no existían escuelas públicas. Era considerado un “pueblo rico de campo”, con 612 vecinos (o familias); para los niños, “dos eclesiásticos dan enseñanza por caridad”; mientras que para las niñas, “hay dos mujeres que se dedican a dar escuela”. El fondo de la Alhóndiga o Pósito local era de 449 fanegas y con respecto a los arbitrios para establecimientos de escuelas proponía: “Parece que con 20 Fns. de trigo que se sacasen del fondo de la alhondiga, los 12 para un maestro y los 8 para una maestra, pudiendo sostenerse en los términos que corresponde a un pueblo de su clase”.

       Afortunadamente, pocos años más tarde se vino a cubrir la falta de escuelas públicas y la dotación de las mismas, pero no gracias a los fondos públicos de la Alhóndiga, sino a la iniciativa de un particular, de un güimarero, cuyo nombre no debe quedar en el olvido.

      El presente trabajo está dedicado a la primera escuela pública de niños que se creó en el municipio de Güímar, gracias a que un hijo de este pueblo, don Andrés García Adrián, emigrante en Venezuela, dejó todos sus bienes para este objetivo en 1796. Como reconocimiento a su generosidad, se esboza la biografía de este olvidado personaje, reproduciendo la cláusula del testamento en la que hizo la dotación. Se analiza luego la administración familiar de dichos bienes, incluyendo la biografía de los dos personajes que la asumieron hasta que se hizo cargo de ellos el Ayuntamiento de la localidad. Finalmente, se relacionan los administradores y los maestros que se conocen de esa etapa (1796-1837)…

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