La cartería u oficina de Correos de El Escobonal (Güímar). Un siglo de historia (1912-2012)

Correos-Escobonal     A lo largo del siglo XX se fue completando la dotación de servicios en los olvidados pueblos del Sureste de Tenerife, entre los que se encontraba El Escobonal y los restantes núcleos de la Comarca de Agache, que vieron como la mayoría de ellos llegaban muchas décadas después de que lo hicieran en la cabecera municipal, a pesar de pertenecer al mismo término y pagar los mismos impuestos. En 2012 se cumplió el primer Centenario de la creación en El Escobonal de la primera Cartería u oficina de Correos de Agache y, con este motivo, recordamos como llegó hasta esta localidad un servicio tan básico para la población.

    A mediados del siglo XIX ya existía una Cartería o Administración de Correos en Güímar, de carácter estatal, de la que inicialmente dependieron las Carterías municipales de Candelaria, Arafo y Fasnia. Entre 1891 y 1908, el servicio de conducción diaria de la correspondencia por el Sureste de la isla se sacó a subasta pública a través de dos medios: de Santa Cruz a Güímar en carruaje de cuatro ruedas (el “coche correo del Sur”) y de Güímar a Arico a caballo, a pesar de que la Carretera General del Sur llegaba por entonces hasta El Escobonal…

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El terrible aluvión que azotó Tenerife en 1826 y sus irreparables daños en Candelaria

      Aunque ya me he ocupado en alguna ocasión de los daños ocasionados en el Valle de Güímar por el célebre aluvión o temporal de 1826, el más grave registrado en la historia de Tenerife, no queremos que se olvide ese suceso natural que en cualquier momento puede volver a ocurrir y del que, a pesar de haber transcurrido 186 años, aún quedan muchos datos por conocer. A continuación vamos a analizar someramente los efectos del aluvión en la isla, para centrarnos luego en las graves pérdidas materiales, humanas y religiosas que causó en Candelaria, donde se llevó el Castillo de San Pedro, con el cabo de guarnición y toda su familia, así como una docena de casas y parte de la Capilla del Convento dominico, de la que desapareció la primitiva imagen de la Virgen de Candelaria, la Patrona de Canarias.

      Los días 7 y 8 de noviembre de dicho año 1826 acometió a las islas, y con especial crudeza a Tenerife, uno de esos tempora­les de viento y lluvias torrenciales que en periodos más o menos largos suelen visitarla y que, por desgracia, siempre dejan hondas huellas de su marcha destructora. Pero si de todos los ocurridos habían quedado recuerdos imperece­deros, del que nos ocupa aún perdura su memoria aterradora, viva y fresca, durante casi dos siglos, pues tal fue la magnitud de sus estragos que se reputa por el mayor de los ocurridos después de la Conquista…

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El protagonismo del Teatro “González Méndez” (1908-1914) y la Sociedad “Euterpe” (1910-1914) en la historia cultural de Güímar

Plaza de San Pedro-1961-2B      En 1908 se abrió al público el primer teatro de Güímar y de todo el Sur de Tenerife, el Teatro “González Méndez”. Ubicado en la Plaza de San Pedro, estuvo vinculado desde sus inicios a la Banda de Música de la localidad y en 1910 pasó a ser la sede de la nueva Sociedad “Euterpe”, en la que se integró dicha agrupación musical. Pero el carácter progresista de ésta motivó las presiones del sector más conservador del pueblo, con el párroco a la cabeza, que consiguió su cierre en 1914; en ello tuvo mucho que ver el Ayuntamiento de la localidad, al retirarle la subvención que concedía a la Banda de Música, con el argumento de que se pretendía organizar una de carácter municipal. La clausura de dicha sociedad supuso la desaparición del Teatro, pues el Ayuntamiento rechazó la adquisición de sus enseres, con lo que seis años después de su fundación concluyó la corta historia de este importante foco de actividad cultural.

     La iniciativa de construir en Güímar un teatro se debió al director de la banda de música de la Sociedad Filarmónica y de Recreo de Güímar, don Miguel Castillo Alfonso, quien convenció al abogado don Ignacio González García para que llevase a cabo la obra, por lo que figuraría como propietario y empresario de dicho salón, aunque contó con la aportación de varios accionistas, mediante la suscripción abierta al efecto. A su vez, don Ignacio convenció a su tío don Manuel González Méndez para que hiciese la decoración del salón, incluido el precioso telón del escenario; por dicho motivo, este célebre pintor terminaría dando nombre al Teatro…

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La Capilla del Señor del Pino, símbolo entrañable de la villa de Arafo

      El presente artículo está dedicado a una de las principales señas de identidad de Arafo y quizás la más entrañable, la Capilla del Señor del Pino, que preside la entrada a esta villa. Tuvo su origen en un antiguo Calvario, construido en la base de un viejo Pino, en el que luego se colocó una pequeña imagen del Crucificado, el “Señor del Pino”. Con posterioridad de construyó la Capilla, que encerró en su interior la base del tronco del árbol que le da nombre, así como el Calvario y la imagen del Señor. Quedó anexa al primer cementerio de la localidad y al estar situada a la entrada del pueblo, sirvió de lugar de espera a todas las autoridades religiosas, civiles y militares, así como imágenes devocionales, que lo han visitado en los dos últimos siglos.

     Lo primero fue el “Pino del Señor”, auténtico símbolo vegetal de Arafo. Este árbol, varias veces centenario y de 18 m de altura, ya existía cuando se produjo la erupción volcánica de 1705, que alteró la configuración del pueblo. A pesar de su longevidad y de los daños producidos en él a lo largo del tiempo, aún crece vigoroso, aunque mutilado. Luego vino el “Calvario del Pino”, más tarde llegó el “Señor del Pino” y, finalmente, se construyó la “Capilla del Señor del Pino”…

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Las primeras escuelas de El Escobonal (1864-1919). La larga lucha por conseguir la escolarización en el mayor pago de Güímar

Escobonal-1930 (Foto G. Díaz)     Se ha repetido tantas veces la tópica expresión “Un pueblo sin cultura no puede ser un pueblo libre”, que nunca nos hemos detenido a pensar en que esa generalización cuenta con ejemplos tan próximos a nosotros, que forman parte consustancial de nuestra propia historia. Tal es el caso de la larga historia de la conquista educativa en El Escobonal (Güímar), a la que vamos a dedicar el presente artículo. La lucha de los vecinos de este pueblo por acceder a su derecho a la educación comenzó a mediados del siglo XIX, cuando el 95 % de los mismos eran analfabetos, y solo sabían leer y escribir los pocos que habían aprendido con dos cultos hermanos escobonaleros, el ilustre presbítero don Juan de Castro y Baute y el polifacético don Domingo de Castro y Baute, quienes murieron en dicha localidad después de haber desarrollado una gran labor religiosa, educativa y social. Algunos otros agacheros afortunados pudieron trasladarse temporalmente a vivir en Güímar con algún familiar, o se acercaban hasta allí diariamente caminando durante horas por el antiguo camino real, para asistir a la escuela pública que se había creado en 1796.

            Con los datos anteriores, a los que se unía un abandono secular en el resto de las necesidades sociales de Agache, no es de extrañar que en 1858 los vecinos de esta comarca elevaran una instancia al subgobernador civil de las Canarias occidentales solicitando la creación de un Ayuntamiento para los pagos de El Escobonal, Lomo de Mena, La Medida y Pájara, segregado del municipio de Güímar; apoyaban la solicitud en once fundamentos, siendo uno de ellos: “la completa carencia de escuela pública ni privada”. Pero este argumento fue refutado en el Pleno del 1 de agosto de dicho año por la corporación municipal, en la que por entonces no había ningún representante de Agache, del siguiente modo: “Este Ayuntamiento no cuenta potestad para poner escuelas públicas en los caseríos, y si han existido y existen una de niños y otra de niñas en esta cabeza de Distrito para los alumnos que aspiren a su enseñanza en todo el radio de su demarcación municipal, la carencia de las privadas no es culpabilidad de este Cuerpo, y si exclusivamente de la indolencia de los vecinos que no queriendo aprovecharse de las públicas deben por sí crear privadas”. Además, argumentaba que los vecinos segregados no podrían cubrir los gastos ordinarios de un Ayuntamiento, entre ellos los ocasionados por “maestro y maestra de escuela” y “gastos materiales de la misma”. Téngase en cuenta que, por entonces, la única vía de comunicación entre El Escobonal y la cabecera municipal, donde estaban las escuelas elementales, era el Camino Real y la distancia que los separaba suponía unos diez kilómetros, a pie o en bestia. No hace falta decir que este intento de segregación no prosperó.

       A pesar de lo argumentado, seis años después de este fallido intento de segregación, en 1864, el Ayuntamiento de Güímar creó una escuela incompleta en el pago de El Escobonal, aunque por sugerencia del inspector de Primera Enseñanza de la Provincia, y alquiló un local para escuela y habitación del maestro por 180 reales. Permaneció abierta durante 17 años, hasta 1881 en que fue suprimida; en ese tiempo la regentaron dos hermanos güimareros, don Faustino y don Bernardo Campos Núñez. A partir de entonces se alternaron las escuelas privadas con las públicas, más algunos períodos sin ninguna de ellas, hasta que por Real Orden de 28 de febrero de 1919 (Gaceta del 11 de marzo) se crearon definitivamente las escuelas unitarias de niños y niñas de El Escobonal, que ya no se han visto interrumpidas hasta la actualidad, viéndose incrementadas en diversas unidades en el último siglo, hasta configurar el actual Centro de Educación Infantil y Primaria “Agache”. En este trabajo nos vamos a ocupar de esa etapa inicial, de 1864 a 1919, en que esta comarca trató de conseguir la necesaria escolarización…

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El Volcán de Fasnia (1705), un suceso que mantuvo en vilo a la isla de Tenerife

Volcán de Fasnia     A comienzos del siglo XVIII un suceso vino a alterar el normal devenir del pueblo de Fasnia, tanto en lo material como en lo espiritual: la erupción volcánica de 1705 en la cumbre de este municipio, que se inició en la víspera de Reyes y mantuvo en vilo a toda la isla durante un par de semanas. Después de haberse cumplido su 308 aniversario en el pasado mes de enero, le vamos a dedicar el presente artículo.

      Tras una erupción volcánica iniciada en las cumbres de Arico el 31 de diciembre de 1704, cinco días después, el 5 de enero de 1705, a las ocho de la mañana y a la una de la tarde, se produjeron dos seismos de notable intensidad que preludiaron la apertura de una nueva fractura eruptiva, y así fue. Entre las tres y las cuatro de la tarde de ese mismo día se manifestaron los primeros signos del nuevo proceso volcánico en desarrollo; la erupción del Volcán de Fasnia en la vertiente oriental del dorso de Las Cañadas y a unos 900 m del anterior Volcán de Sietefuentes en Arico, en torno a los 2.200 m.s.m., al este del Llano de Maja y al Sur de Izaña. La actividad, según las crónicas, se originó al mismo tiempo a lo largo de una fisura formada por unas treinta bocas, extendidas a lo largo de casi un kilómetro y medio. La primera fase, de corta duración, presentó un comportamiento explosivo y fue reemplazada por una actividad mixta, ya que para ese mismo día y los siguientes las descripciones relatan la existencia de corrientes lávicas. En una fase posterior se produjo la reestructuración de los focos emisores, lo que originó la concentración y permanencia de los fenómenos eruptivos en puntos concretos de la fisura, favoreciendo el desarrollo desigual de los edificios a lo largo de ella. Las emisiones de lava se encauzaron desde los primeros días por las depresiones del terreno, lo que impidió que afectase a las tierras de labor; ello fue favorecido por la lejanía de las mismas de los focos emisores; tampoco produjo daños personales. El final de la erupción se sitúa en el 16 de ese mismo mes de enero, 11 días después de su comienzo, aunque el 2 de febrero inmediato entró en erupción un tercer y último volcán en la cumbre del Valle de Güímar, sobre el actual municipio de Arafo. Los tres volcanes, perfectamente alineados, formaron parte de un mismo proceso eruptivo fisural…

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Apuntes históricos de la desaparecida Batería de Santiago en la Marina de Candelaria

Batería Santiago-1      En un artículo anterior ya nos ocupamos del desaparecido Castillo de San Pedro que existía en la Marina de Candelaria, cuya construcción fue ordenada en 1697 por el capitán general don Pedro de Ponte. Tuvo gobernador o castellano puesto por el Rey, además de un condestable y media compañía de Artillería. A pesar de sus deficiencias, continuó cumpliendo su misión defensiva hasta que el aluvión de 1826 lo hundió en el mar.

      En 1779 ya se advertía que el citado Castillo, que tenía solo dos cañones, era de tan mala construcción y debilidad que servía de muy poco, por lo que era forzoso sustituirla por una batería situada junto al desembarcadero de Pocillo Santo, al otro lado de la playa, debiendo quedar la antigua fortaleza para la fusilería, como desahogo de la línea de defensa. Por este motivo, en 1793 se construyó la Batería de Santiago, explanada descubierta y semicircular capaz para cuatro cañones. Tras la desaparición del Castillo de San Pedro continuaron las obras de defensa del Santuario, siendo reconstruida y mejorada la Batería de Santiago, que permaneció en servicio hasta 1878, en que fue desartillada. A ella vamos a dedicar el presente trabajo…

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La familia García Adrián y los orígenes de la enseñanza pública en Güímar (1796-1837)

Güímar-Plaza-Berthelot      Gracias a un informe firmado en La Laguna el 29 de marzo de 1791 por el corregidor don Joaquín Bernard y Vargas, dirigido al Supremo Consejo, podemos conocer la situación de la educación en el pueblo de Güímar, donde no existían escuelas públicas. Era considerado un “pueblo rico de campo”, con 612 vecinos (o familias); para los niños, “dos eclesiásticos dan enseñanza por caridad”; mientras que para las niñas, “hay dos mujeres que se dedican a dar escuela”. El fondo de la Alhóndiga o Pósito local era de 449 fanegas y con respecto a los arbitrios para establecimientos de escuelas proponía: “Parece que con 20 Fns. de trigo que se sacasen del fondo de la alhondiga, los 12 para un maestro y los 8 para una maestra, pudiendo sostenerse en los términos que corresponde a un pueblo de su clase”.

       Afortunadamente, pocos años más tarde se vino a cubrir la falta de escuelas públicas y la dotación de las mismas, pero no gracias a los fondos públicos de la Alhóndiga, sino a la iniciativa de un particular, de un güimarero, cuyo nombre no debe quedar en el olvido.

      El presente trabajo está dedicado a la primera escuela pública de niños que se creó en el municipio de Güímar, gracias a que un hijo de este pueblo, don Andrés García Adrián, emigrante en Venezuela, dejó todos sus bienes para este objetivo en 1796. Como reconocimiento a su generosidad, se esboza la biografía de este olvidado personaje, reproduciendo la cláusula del testamento en la que hizo la dotación. Se analiza luego la administración familiar de dichos bienes, incluyendo la biografía de los dos personajes que la asumieron hasta que se hizo cargo de ellos el Ayuntamiento de la localidad. Finalmente, se relacionan los administradores y los maestros que se conocen de esa etapa (1796-1837)…

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Apuntes históricos del caserío costero de “Las Eras” (Fasnia-Arico)

Las Eras-plaza-ermita antigua      El desplazamiento de la población canaria hacia el área costera es un fenómeno que se remonta a los inicios del siglo XX, aunque se ha agudizado en las últimas décadas. De este modo, han surgido numerosos núcleos de población en la costa de la isla donde antes sólo había algún almacén de mercancías o una solitaria choza de pescadores. Este es el caso de Las Eras, asentado en la divisoria costera de los municipios de Fasnia y Arico, que en la actualidad se consolida como uno de los caseríos más prósperos del Sudeste tinerfeño, sobre cuyo nombre siempre ha reinado una total confusión, hasta el punto de que existen varias teorías sobre el mismo.

     Por su especial ubicación a ambos lados de la desembocadura de un barranco, el actual caserío de Las Eras ha tenido una dependencia político-administrativa y religiosa bastante peculiar a lo largo de su Historia. Así, en la época prehispánica formaba parte del Menceyato o Bando guanche de Güímar, y dentro de éste del sector de Agache, que se extendía desde La Ladera hasta el Barranco de Tamadaya en Arico. Tras la Conquista, se constituyeron entre otras la Alcaldía pedánea de Güímar, que contó luego con su parroquia, y la de Vilaflor, que también tenía la suya; ambos pueblos fijaron como linde el Barranco de Las Eras (también conocido por las Vigas, Cano o de la Linde), con lo que el paraje costero que nos ocupa siguió caminos divergentes. Pero la parte correspondiente a Vilaflor pasó luego a formar parte del nuevo Ayuntamiento de Arico, tras su segregación en 1639, y a depender de la Parroquia de San Juan Bautista, también creada por entonces…

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Artículo-HISTORIA_LAS ERAS

El asentamiento agustino en Arafo. La alquería y oratorio de “Lo de Ramos”

     En 1509, el conquistador don Gonzalo Mejías cedió la data que poseía en Arafo, con agua y tierras, al Convento agustino del Espíritu Santo de La Laguna. Después de recibir esta donación, los frailes construyeron su alquería con oratorio en el sitio actualmente conocido como “Lo de Ramos”. En 1745, ya se veneraba en la ermita de San Juan Degollado de Arafo una imagen de San Agustín, probablemente donada por los agustinos, que enseguida alcanzó gran devoción en el vecindario, como quedó de manifiesto en 1751, al producirse el prodigio o “milagro” de San Agustín en el Barranco de Añavingo.

      En el siglo XVIII, casi todas las tierras de Arafo, además del diezmo y primicias para el sostenimiento de la parroquia, estaban gravadas con tributos a diferentes conventos de la isla, entre ellos el agustino de La Laguna. A partir de 1836, con motivo de la Desamortización, el Estado se incautó en Arafo de las extensas fincas rústicas pertenecientes a dichos frailes. En 1849, la Dirección General de Fincas del Estado aprobó la redención del censo agustino de 18 y media doblas que gravaba las tierras de Arafo, por la suma de 1.227 reales y 20 maravedíes de vellón. Y en 1993 se inició la construcción en “Lo de Ramos” de una capilla dedicada al Apóstol Santiago, así como una zona recreativa que se inauguró en 1998…

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