Relación de alcaldes del municipio de Vilaflor de Chasna

Vilaflor-escudo-alcaldes     No conocemos todos los alcaldes que ha tenido la jurisdicción de Vilaflor, pues sólo se conservan algunas actas del Ayuntamiento del siglo XIX y desde 1924 hasta el presente, con pequeñas lagunas, por lo que es solamente en esos períodos cuando disponemos de las fechas exactas de posesión y cese. Sin embargo, gracias a documentos consultados en otros archivos locales, insulares y regionales, tanto públicos como privados, así como a las publicaciones periódicas, hemos podido elaborar una lista bastante completa de las personas que con anterioridad a dicha fecha ocuparon tanto la Alcaldía Real en el Antiguo Régimen, desde el siglo XVI al XIX, como en los períodos en blanco de este último siglo y comienzos del XX.

     La jurisdicción de estos alcaldes ha variado a lo largo del tiempo, pues en un principio abarcaba a la comarca sur de la isla, la de Abona o Chasna, que incluía a los actuales municipios de Vilaflor, Arona, San Miguel de Abona, Granadilla de Abona y Arico. En 1617, Granadilla se segregó de esta jurisdicción; en 1635 lo hizo Arico; y en 1796 se independizaron en lo religioso Arona y San Miguel, mientras Chiñama se unió a Granadilla de Abona, y en 1798 lo hicieron también en lo civil, quedando el término de Vilaflor reducido a sus límites actuales.

    Como curiosidad, de los casi 110 alcaldes titulares que conocemos, pues muchos repitieron en el cargo, el récord de permanencia en la Alcaldía lo ostenta don Martín Román Hernández Martín, durante casi 18 años consecutivos, seguido por: don José Luis Fumero González, durante 16 años, y don Manuel Fumero García, que ya se acerca a los 11 años. Con respecto al lugar de nacimiento, si nos limitamos al período en el que la Alcaldía sólo ha abarcado al actual municipio de Vilaflor, desde 1798 hasta el presente, conocemos a seis alcaldes que no han nacido en este municipio. Como curiosidad, hasta el momento ninguna mujer ha ostentado la Alcaldía.

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Los lugares de enterramiento de los vecinos de Fasnia: de las iglesias al cementerio

Cementerio Fasnia-5     Como en todos los municipios de las islas, los vecinos del actual término de Fasnia recibieron sepultura inicialmente en los templos parroquiales de los que dependían. Por ello, los fasnieros se vieron obligados a emigrar después de fallecidos, siendo trasladados primero a la Cueva de San Blas y a la iglesia de Santa Ana, en el pueblo de Candelaria; luego a la ermita de San Juan y a la iglesia de San Pedro, en Güímar; y, finalmente, a la iglesia de San Juan Bautista de Arico.

     Al crearse la Parroquia de San Joaquín de Fasnia en 1796, teniendo como sede la antigua ermita de San Joaquín, sería este templo el utilizado para dar sepultura a los fallecidos en la jurisdicción, de la que ya no tenían que salir. Así continuó hasta el año 1800 en que se inauguró la nueva iglesia parroquial, en la que serían enterrados a partir de entonces, hasta que agotó su capacidad en 1828, con motivo de una epidemia. Por ese motivo, durante cinco meses volvió a utilizarse como lugar de enterramiento la “Iglesia Vieja”, que por entonces ya estaba en ruinas. En ese mismo año se bendijo el cementerio parroquial de la Santa Cruz, que fue transformado en municipal hacia 1871 y, tras ser ampliado en 1940 y remodelado a partir de 1995, se ha mantenido en uso hasta la actualidad, aunque desde 1964 bajo el nombre de San Isabelino…

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Los inicios de la Banda de Música de Adeje (1924-1952)

Adeje-Banda música-1     A comienzos del siglo XX, antes de que la Villa de Adeje contase con banda de música, las fiestas de la localidad solían estar amenizadas por la del vecino pueblo de Guía de Isora. Por tradición oral se sostenía hasta ahora que la primera Banda de Música de Adeje se fundó en 1925 y que su primera tocata tuvo lugar en 1927. Pero en este artículo comprobaremos como realmente fue organizada con anterioridad por el músico isorano don Alonso Cabrera González, su primer director, quien era por entonces maestro de la escuela nacional de niños y cabo jefe del distrito del Somatén Armado de Canarias. Este destacado personaje se había establecido en Adeje el 19 de octubre de 1922, al tomar posesión de su escuela, y poco tiempo después comenzó a organizar una agrupación musical, impartiendo clases de Solfeo e instrumentos a los jóvenes de la localidad. Gracias a su intenso trabajo, en 1924 la Banda de Música ya estaba preparada para actuar. En sus inicios mantendría un estrecho vínculo con la tradición musical de Guía, pues de este pueblo procedieron tres de sus directores, así como algunos músicos que la reforzaban en sus conciertos, y en él actuó en varias ocasiones

     Su debut ante el público de Adeje tuvo lugar el 11 de octubre de ese mismo año 1924 en las fiestas patronales en honor de Santa Úrsula y la Virgen de la Encarnación, como se destaca en el programa de dichos festejos, publicado el 8 de dicho mes en Gaceta de Tenerife: “A las seis de la mañana anunciarán las fiestas multitud de cohetes voladores, y la Banda de música –que por vez primera se exhibirá, y que está compuesta de elementos de este pueblo, y reforzada por algunos del inmediato pueblo de Guía de Isora, y que ha sido formada y dirigida por el maestro nacional Don Alonso Cabrera González–, recorrerá las calles de la población, tocando alegres dianas y pasodobles”…

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Los inicios de la Banda de Música de Güímar, la más antigua del Sur de Tenerife

Banda de música     Durante muchos años, hasta mediados del siglo XIX, los actos religiosos y populares que se celebraban en Güímar con motivo de las Fiestas Patronales en honor de San Pedro Apóstol eran animados por la danza de las cintas de la localidad, así como por bandas de música foráneas, traídas desde Santa Cruz o La Laguna; un ejemplo de esta costumbre lo tenemos en el año 1848, en el que con motivo de dicha festividad los encabezados convidaron a la orquesta de Santa Cruz, dirigida por don Rafael Bethencourt. Pero la cosa cambió hace algo más de un siglo y medio.

     La primera referencia conocida de la banda de música de Güímar hasta hace poco tiempo, se remontaba a 1859 y fue incluida por José de Olivera en su diario Mi Album. Pero gracias a mi compañera María Victoria Hernández, cronista oficial de Los Llanos de Aridane, en 2009 accedí a una cita cinco años más antigua, de 1854, y luego descubrí otra que remonta a esta agrupación por lo menos al año anterior.

     La banda u orquesta de aficionados de Güímar se creó probablemente en 1853, año en el que ya estaba perfectamente organizada y daba realce a los principales actos oficiales y solemnidades religiosas de la localidad. Pero pronto estuvo a punto de desorganizarse al sufrir su primera crisis, que ya había superado en enero de 1854, tal como informó El Noticioso de Canarias el 7 de de dicho mes, al publicar la carta enviada por su corresponsal de Güímar, quien daba cuenta de varios temas, entre los que figuraba la problemática de dicha banda: “La orquesta de aficionados que se creó en este pueblo, y que por varias causas estuvo para desorganizarse, vuelve á animarse otra vez y esperamos tener la satisfacción de verla de nuevo ordenada, y proporcionar á este pueblo ratos de agradable solaz, concurriendo al lucimiento de sus solemnidades civiles y religiosas”.

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La primera escuela pública de niños de Igueste de Candelaria (1864-1929)

Igueste-Candelaria     Como en casi todos los pueblos del Sur de Tenerife, en Candelaria la enseñanza pública organizada no se implantó hasta bien entrado el siglo XIX. Pero esta localidad tuvo una ventaja sobre otras localidades, la existencia de un convento dominico en el que los religiosos más preparados impartían por caridad clases a los niños candelarieros, hasta el punto de que la educación impartida en dicho centro hizo que los marinos de este pueblo fuesen de los más instruidos de su época.

   En el presente artículo nos vamos a centrar en la llegada de la educación pública al pueblo de Igueste de Candelaria en el siglo XIX, con notable tardanza, teniendo en cuenta que este núcleo era el más poblado de todo el municipio en el siglo XIX. Según un padrón vecinal que se conserva en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Laguna, fechado en 1779, dicho lugar estaba compuesto por 73 familias y un total de 256 habitantes; ya constituía el segundo núcleo de población del actual término municipal y su calle principal era la del Tanquillo. La situación educativa era por entonces dramática, pues sólo dos mujeres sabían leer, mientras que tres hombres sabían leer y escribir; para colmo de males, sólo dos niños acudían a la escuela de Candelaria. La situación no mejoraría demasiado en las décadas siguientes, pues era considerable la distancia que separaba a dicho pago de la única escuela que existía en el municipio, que como se ha indicado estaba en el convento. Luego, hacia 1840, se crearía una escuela incompleta de niños en la cabecera municipal, pero el problema seguía siendo el mismo.

    Atendiendo a las reiteradas peticiones de los vecinos, el 22 de febrero de 1864 el Ayuntamiento de Candelaria acordó por fin la creación de una escuela incompleta en el pago de Igueste, por contar ya con 900 almas, así como por la gran distancia que lo separaba de la cabecera municipal y los barrancos intransitables que cruzaba el camino, que “en invierno imposibilita a los niños acudir a la escuela”; dicha propuesta ya había sido discutida dos décadas atrás, pero entonces no había cuajado…

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La afición al baile en El Escobonal (Güímar) y los primeros músicos de este pueblo

Escobonal-Baile plaza-1    El pueblo de El Escobonal se ha caracterizado desde siempre por su alegría, pues sus habitantes poseen un espíritu inquieto y festivo, que aprovecha cualquier oportunidad para evadirse de la rutina de sus ocupaciones y estrechar la comunicación social y los lazos de amistad vecinal. De esta manera, siempre se han aprovechado las fiestas del Patrono San José, que se vienen celebrando desde 1755, para realizar, al margen de los tradicionales actos religiosos (misa y procesión), otros populares y recreativos, que hasta hace un par de décadas consistían casi exclusivamente en competiciones deportivas (sobre todo lucha canaria y corrida de sortijas), algunas representaciones teatrales a cargo de jóvenes del pueblo y, sobre todo, bailes, tanto el sábado como el domingo y a distintas horas del día (mañana, tarde y noche), a veces especificándose que eran bailes regionales y que eran amenizados por pianolas, orquestas o músicos de la propia banda invitada a los festejos, los cuales se celebraban tanto en salones particulares como en los casinos del pueblo, además de verbenas en la propia plaza, sobre todo a partir de los años cuarenta.

     Además, desde principios de siglo se venían celebrando bailes en algunas casas particulares durante los fines de semana. Tal es así, que el pueblo llegó a ser famoso “por lo que en él se bailaba”, como afirmaba el obispo Fray Albino González. En el siglo XIX y en las primeras décadas del XX dichos bailes eran amenizados por parrandas o grupos de cuerda y, la mayoría de las veces, por uno, dos o tres músicos que, tan solo por divertirse o por un vaso de vino, tocaban sus guitarras, bandurrias, timples o laúdes, instrumentos de los que se desprendía un amplio repertorio de música folclórica canaria…

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La Sociedad “Unión Cultural 1º de Mayo” de La Zarza -Fasnia- (1932-1936)

lazarza-vistas-1     Como ya señalamos en un artículo anterior, durante la II República llegaron a coexistir en el municipio de Fasnia cinco casinos o sociedades de recreativas: la Sociedad Cultural “1º de Febrero” de Fasnia (1928-1936), que fue la más antigua y de mayor duración; la Sociedad “Unión Cultural 1º de Mayo” de La Zarza (1932-1936); las Sociedades “Unión Agrícola” (1932-1936) y “El Porvenir” (1934-1936), ambas de Sabina Alta; y la Sociedad “Unión Club” de La Sombrera (1935-1936), la de trayectoria más corta. Pero la Guerra Civil acabó con la existencia de todas ellas, siguiendo, como en tantas otras cosas, un vacío cultural de varias décadas.

     En este artículo nos vamos a centrar en la Sociedad “Unión Cultural 1º de Mayo” de La Zarza. Con fines fundamentalmente culturales, fue fundada a comienzos del año 1932 y el 10 de febrero inmediato quedó inscrita oficialmente en el libro de Registro de Asociaciones del Gobierno Civil de la provincia, con lo que quedaba legalizada. Desgraciadamente, poseemos poca información de la actividad desarrollada por este casino, el único que ha existido en este barrio, en sus cuatro años y medio de vida. No obstante, gracias a la prensa de la época poseemos algunos datos, que nos permiten tener una idea de su trayectoria cultural y recreativa…

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El fugaz “Club Deportivo Mencey” de Barranco Hondo (1947), primer club federado de Lucha Canaria del municipio de Candelaria

Barranco Hondo-1962-2      En el año 1947, el pueblo de Barranco Hondo ya contaba con un equipo de lucha canaria perfectamente organizado, aunque no federado, pues el 5 de julio de dicho año el periódico El Día adelantaba el programa de la “Festividad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte” que se iba a celebrar en dicha localidad, en el transcurso del cual, el día 13: “A las 6 de la tarde, luchas canarias entre los equipos de Araya y este pueblo”.

     En ese mismo año dicho equipo fue legalizado, surgiendo así el primer club federado de Lucha Canaria de Barranco Hondo y de todo el municipio de Candelaria, el “Club Deportivo Mencey”, al que dedicamos este artículo. Su reglamento fue elaborado el 21 de agosto de 1947 en Barranco Hondo y firmado por el presidente de la comisión organizadora, don Álvaro Peña Ramos. El 8 de septiembre inmediato fue registrado en el Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife, tan solo un mes antes que el “C.L. Arguama”, de Igueste de Candelaria, y dos meses antes que el “C.L. Tinerfe”, también de Barranco Hondo. Curiosamente, el “Mencey” tuvo una trayectoria tan efímera que se limitó a poco más de dos meses, en los que redactó su reglamento, llevó a cabo todo el proceso administrativo para su registro y disputó un encuentro, pues enseguida fue reemplazado por el “Tinerfe”, al que pasaron sus luchadores y que sí tuvo una dilatada trayectoria…

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Los curiosos orígenes del Baloncesto en Arafo (1959)

     Desde hace muchos años, Arafo cuenta con el “Club de Baloncesto Icocia”, equipo que durante más de tres décadas ha desarrollado una dilatada labor en este deporte, paseando el nombre de esta villa por las canchas de la isla. Pero en este artículo no nos vamos a ocupar de este club, del que todos han oído hablar, sino del curioso origen del deporte del Baloncesto en Arafo, mucho más desconocido incluso para los propios habitantes de esta localidad, que surgió de las manos de una familia que ocupa un lugar de honor en el basket tinerfeño, los Monje.

     A finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, un grupo de araferos, casi todos ellos de la familia Monje Marrero, comenzaron a practicar el Baloncesto en esta villa. Entre esos pioneros figuraron los hermanos Jerónimo y Francisco Monje Pérez, hijos del recordado alcalde de Arafo don Jerónimo Monje Marrero y de la maestra palmera doña María Delia Pérez Algarrada; junto a sus primos José, Jerónimo y Gonzalo Foronda Monje, hijos del médico santacrucero don José Foronda Hernández y de la arafera doña Lucía Monje Marrero (Lucita); así como otros dos primos, José Damián y Miguel Gutiérrez Monje, hijos del matancero don Miguel Gutiérrez Monje y de la arafera doña Ricarda Monje Marrero (Rosarito); a ellos se unió el único que no era de dicha familia, pero sí vecino inmediato y amigo de siempre de los anteriores, Clemente Mesa Curbelo. Además, todos ellos practicaban desde su infancia otros deportes, como la lucha canaria y el fútbol, y tales actividades las llevaban a cabo, salvo raras excepciones, en el que conocían como “cantero de las coles”…

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Los desaparecidos quioscos de música de las dos plazas principales de Güímar

Güímar-convento-ayuntamiento     Poca gente recuerda que a comienzos del siglo XX existieron en la entonces Villa de Güímar dos quioscos, templetes o pabellones de madera para que tocasen las bandas de música, levantados en las dos plazas principales, la de San Pedro y la del Ayuntamiento, que incluso llegaron a coexistir durante por lo menos un año. En el presente artículo nos vamos a ocupar de ellos, aunque, desgraciadamente, no son muchos los datos que se conservan de su existencia.

     Con motivo de la Guerra Ruso-Japonesa, el 5 de marzo de 1904 salió para Güímar el segundo Batallón del Regimiento de Extremadura, que se alojó en  el edificio del antiguo convento, cedido a tal fin por el Ayuntamiento. En junio de ese mismo año dicho batallón fue relevado por el 1º del propio Regimiento, el cual se incorporó a su destino a mediados de dicho mes, lo mismo que su banda, que colaboró en las Fiestas Patronales de San Pedro, celebradas pocos días después. En los cinco meses que permanecieron en esta población los citados batallones, se construyó un quiosco en el centro de la plaza contigua a su cuartel, para las tocatas de la Banda de Música del propio cuerpo militar, el cual se mantuvo en pie hasta los años veinte.

     Simultáneo con el anterior, a comienzos del siglo XX también se levantó otro quiosco o templete en la plaza de San Pedro, para que en él tocase la música durante las fiestas y paseos dominicales, el cual se costeó con el dinero recaudado en una suscripción popular, aunque precisamente no llegó a destacar como una verdadera obra de arte. Pero en la primera mitad de 1906, cuando aún se debía parte de la obra, el alcalde don Francisco Plaza y Suvirat ordenó su desmonte, vendiéndose su madera para cubrir diversos gastos, incluida su propia construcción…

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