La Avenida Condes de Abona, la Plaza de Teror y la Plaza de los Príncipes, en la villa de Candelaria

Este artículo está dedicado a una vía emblemática de Candelaria, la de acceso a esta villa y al Santuario de la Virgen, que a lo largo de su historia ha recibido distintos nombres, hasta el actual de “Avenida Condes de Santa María de Abona”, así como a dos plazas que se sitúan en sus extremos, las actuales de Teror y Los Príncipes, con algunos de los edificios emblemáticos que se sitúan en ese sector de la villa. Todos estos espacios públicos han sufrido distintas reformas a lo largo del tiempo y han tenido numerosos usos públicos.

Esta calle fue, hasta hace pocas décadas, la única entrada por la que los vehículos accedían a esta villa. Por ese motivo, a lo largo de sus márgenes se colocaban muchos puestos provisionales de venta, para atender a los miles de romeros que acudían durante las fiestas de la Virgen de Candelaria. A lo largo de la calle se plantaron en numerosos árboles en 1927, por los niños y niñas de las escuelas públicas de la localidad, con motivo de la primera Fiesta del Árbol celebrada en esta localidad. Lo que hoy es la avenida “Condes de Santa María de Abona” de Candelaria integró a las anteriores calles La Cruz Pérez, La Higuerita y Amance; y tenía plantados en sus márgenes algunos eucaliptos, que alcanzaron un considerable tamaño. El 10 de mayo de 1959, el Ayuntamiento acordó delimitar su trazado y le puso su nombre actual, asistiendo al solemne acto de rotulación el alcalde don Andrés Tejera Reyes, el prior del Convento dominico fray Ramón Sánchez Ramírez, el juez de paz don Juan Castellano Sabina y el cabo 1º de la Guardia Civil don Manuel Falcón Luis. Con el tiempo, en sus extremos se habilitarían las actuales plazas de Teror y Los Príncipes…

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La bendición de la capilla nueva de San Pedro Abajo (1961) y su trayectoria como ermita en la historia de Güímar

En 1767 fue bendecida una pequeña capilla en la parte baja de la hoy ciudad de Güímar, dedicada a San Pedro Apóstol, que aún subsiste y es Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento. Fue construida por un grupo de vecinos de Güímar de Abajo con el fin de colocar en ella la imagen del Apóstol San Pedro en las vísperas de su festividad y consagrarle cultos cada dos años, en los impares, alternando con la otra mitad del pueblo. Así se haría durante 193 años, hasta 1959.

Pero el estado semirruinoso de la antigua construcción, así como su escasa capacidad, motivó al vecindario de dicho barrio a la construcción frente a la vieja capilla de una nueva capilla-ermita de mayor tamaño y capacidad, que sería bendecida en 1961, de la que nos ocuparemos en este artículo…

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Honores y distinciones concedidas por el Ayuntamiento de Fasnia durante las dos primeras décadas de la actual etapa democrática (1979-2000)

En dos artículos anteriores ya nos ocupamos de las distinciones concedidas por el Ayuntamiento de Fasnia hasta 1979. En esta ocasión nos vamos a centrar en las concedidas por la corporación municipal en las dos primeras décadas de la actual etapa democrática, de 1979 a 2000. En este período se acordó la concesión de una veintena de honores y distinciones, muchas consistieron en la entrega de placas conmemorativas, aunque también se incluyó la nominación de calles, plazas, un grupo de viviendas y el terrero de lucha, así como diversos votos de gracia, homenajes y hermanamientos.

En el Pleno municipal celebrado el 9 de junio de 1979 se aprobó una moción del concejal don Juan Francisco Rodríguez Ruiz, en la que se proponía el cambio de nombre de las calles y plazas que recordaban a generales o líderes del bando franquista en la Guerra Civil, que habían sido acordados el 22 de noviembre de 1936, poco después del golpe de estado que había iniciado dicha contienda bélica…

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Los orígenes de la lucha canaria en Arafo, el primer bando de este municipio y sus primeros encuentros de rivalidad con el bando de Güímar (1827-1927)

En el siglo XIX, la práctica de la lucha canaria estaba extendida por el Sur de Tenerife y toda la isla de Tenerife, como lo demuestra el encuentro celebrado por las fiestas de San Pedro entre los bandos de Güímar y Arafo, así como en las célebres luchadas que se celebraban entre los bandos del Sur y del Norte, siendo la primera documentada la famosa “Luchada de la Media Montaña”, en 1834, que por cierto ganó el Sur gracias al güimarero “Cartaya”, que quedó en el terrero. A ésta se sumaban las célebres luchadas que tenían lugar en agosto por las fiestas de la Virgen de Candelaria y en septiembre por las de la Virgen de El Socorro, en la playa de Chimisay (Güímar).

Simultáneamente, en las dos últimas centurias era habitual que, con motivo de las principales festividades, se celebrasen luchadas entre bandos de aficionados, pues no existían competiciones oficiales ni equipos reglados, los cuales se enfrentaban en terreros improvisados, por lo general huertas o canteros de tosca. Las normas se fijaban al comienzo de cada encuentro, que eran aplicadas por dos jueces de terrero, nombrados entre los luchadores veteranos de cada bando; el número de bregadores podía ser ilimitado, aunque lo más frecuente era 15 por cada equipo; y el sistema era de lucha corrida. Entre pueblos vecinos, la rivalidad alcanzaba sus más altas cotas en estos encuentros de lucha canaria celebrados, sobre todo, por las fiestas patronales, tal como ocurría entre Güímar y Arafo, como se recoge en este artículo…

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La Sociedad Recreativa “Unión Vilaflorense” (1946-1964) y el equipo de fútbol “Unión Vilaflorense” (1947-1952), de Vilaflor de Chasna

A lo largo del siglo XX, el pueblo de Vilaflor de Chasna contó por lo menos con cinco casinos o sociedades de recreo y cultura: el “Casino Vilaflorense” (1925-1928), el Casino “La Unión” (1934), el Casino “Nivaria” (1935), la Sociedad Recreativa “Unión Vilaflorense” (1946-1964) y el Centro de Cultura y Recreo “XXV de Abril” (desde 1980 hasta el presente). En una ocasión anterior ya nos hemos ocupado de los tres primeros y en este artículo vamos a centrarnos en el cuarto de ellos, la Sociedad “Unión Vilaflorense”, en cuyo seno se formó un equipo de fútbol que llevó ese mismo nombre.

El pueblo de Vilaflor fue uno de los pioneros del Sur en el arraigo del deporte más seguido y practicado en la actualidad, el “balompié”, “foot-ball” o “fútbol”. A lo largo del siglo XX conocemos la existencia de, por lo menos, cuatro equipos: el “Vilaflor F. C.” (1923), el “Teide Sporting Club” (1933-1934), el “C.D. Vilaflor” (1934), el “Unión Vilaflorense” (1947-1952) y el “C.D. Vilaflor” en una segunda etapa, a partir de 1952. Llama mucho la atención que tanto en 1934 como en 1952 un municipio tan pequeño contase con dos equipos de fútbol, lo que enseguida hizo que se fusionasen y quedase solo uno. En este artículo nos vamos a ocupar del “Unión Vilaflorense”, que como se ha indicado, con seguridad surgió en el casino del mismo nombre, con el que coincidió temporalmente…

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El “Mirador de Don Martín” en el municipio de Güímar

Uno de los miradores más espectaculares del Sur de Tenerife se sitúa al borde de La Ladera de Güímar, en el punto en el que la Comarca de Agache se asoma al Valle de Güímar para contemplarlo en toda su extensión y belleza, que hoy todos los tinerfeños lo conocen como “Mirador de Don Martín”. Ideado por el rico propietario y político sureño don Martín Rodríguez y Díaz-Llanos, fue construido por el Cabildo de Tenerife en 1954. Tuvo un gran auge en los años cincuenta y sesenta, cuando todo el tráfico del Sur pasaba por la Carretera General, hasta el punto de que junto a él se abrió el Hotel-Parador “Valle de Güímar”, que terminó integrando al Mirador, al ser vendido por el Cabildo al propietario de aquel. Luego, cuando a comienzos de los años setenta se abrió la Autopista del Sur, cayó bruscamente el número de vehículos y visitantes que pasaban por la vía que discurría por las medianías de esta parte de la isla, por lo que decayó el número de clientes de dicho hotel y los visitantes del mirador, hasta motivar el cierre de dicha instalación. No obstante, ha seguido siendo un lugar emblemático de esta parte de la isla, por lo que en varias ocasiones se ha intentado su reapertura total o parcial, pero el mirador aún continúa cerrado al público, no sin cierta polémica.

El origen del nombre del “Mirador de Don Martín” nos lo aclaraba el güimarero Servando Hernández, amigo de la historia local, en un artículo publicado en El Día el domingo 7 de febrero de 1971 que llevaba ese mismo título…

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Dos organizaciones fundadas en la Villa de Adeje durante la II República: la Federación Obrera (1931-1936) y el Sindicato Agrícola (1935-1940)

Como en el resto de los municipios canarios, la II República fue una época de gran agitación social, política y sindical en la villa de Adeje, por lo que se produjo una ebullición de casinos, partidos políticos y sindicatos, de los que nos iremos ocupando en futuros artículos. En esta ocasión nos vamos a centrar en el último aspecto, en la creación de una Federación Obrera (1931-1936) y un Sindicato Agrícola (1935-1940) en dicho municipio.

Ambas surgieron como defensa del jornalero y el pequeño agricultor propietario frente al latifundio dominante, la Casa Fuerte de Adeje, por entonces representada por Fyffes y don José Curbelo y Cía., que solo en las cumbres del municipio poseía 36.000 hectáreas. La de Adeje no fue una de las Federaciones Obreras más activas de la isla y, por lo tanto, no salió mucho en la prensa tinerfeña, pero existe una clara constancia de su lucha por la defensa de la clase obrera, en coordinación con otras semejantes, hasta su disolución tras el golpe militar que inició la Guerra Civil. Por el contrario, el Sindicato Agrícola de esta villa, constituido por pequeños propietarios conservadores, no fue disuelto, por lo que se mantuvo durante y después de dicha contienda bélica…

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La Murga o Filarmónica “Do-Re-Mi” de Güímar en su primera etapa (1935-1936)

Güímar ha tenido en distintas épocas un cierto protagonismo en el carnaval tinerfeño, pues, además de la actual representación de “Las Burras” en el casco y el tradicional entierro de la Sardina en El Escobonal, en este municipio han existido dos murgas adultas, una de las cuales obtuvo en su segunda etapa dos premios en las “Fiestas de Invierno” de Santa Cruz de Tenerife.

En 1930 surgió la primera murga del municipio de Güímar en el barrio de San Juan, a la que se conoció en esta ciudad como la “Banda de Roque” y también se la he mencionado en la bibliografía como la “Murga del Bizco”; se mantuvo hasta 1932 y fue su director Roque García y García. Le siguió la Filarmónica “Do-Re-Mi”, promovida por don Cándido Estévez Ramos y Anselmo Gómez Díaz, que actuó en Güímar en 1935-1936, figurando como director don Zacarías Jorge. En la posguerra, se reorganizó la “Banda de Roque”, bajo la misma dirección, que actuó en distintas localidades del Sureste de la isla hacia 1950. Finalmente, en 1963 se reorganizó la Murga “Do-Re-Mi” por Herold Domingo Díaz Martín, la cual fue premiada en Santa Cruz y pervivió hasta 1968. En este artículo nos vamos a ocupar de la Murga “Do-Re-Mi”, en su primera etapa.

La murga pionera, la “Banda de Roque”, creó escuela en Güímar, pues de sus actuaciones fueron testigos Cándido Estévez Ramos y Anselmo Gómez Díaz, quienes en 1935 decidieron formar con sus amigos otra murga, la “Do-Re-Mi”, nombre ideado por el primero de ellos, probablemente por su gran afición musical al ser un destacado músico de la Banda municipal. Creada con el loable propósito de animar los carnavales güimareros, sus componentes llegaron a vestir trajes confeccionados en tela, no de sacos como era frecuente en otras agrupaciones de la época, pero ridiculizando el uniforme con el que se vestían las bandas de música…

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La “Banda de Roque” (1930-1932, 1950), la primera murga de Güímar

El Carnaval de Güímar contó en el siglo XX con dos murgas, cada una de las cuales vivió dos etapas. Así, en 1930 surgió la primera murga del municipio de Güímar en el barrio de San Juan, a la que se conoció en esta ciudad como la “Banda de Roque”, la cual se mantuvo hasta 1932 bajo la dirección de don Roque García y García. Le siguió la Filarmónica “Do-Re-Mi”, promovida por don Cándido Estévez Ramos y don Anselmo Gómez Díaz, que actuó en Güímar en 1935-1936. En la posguerra, se reorganizó la “Banda de Roque”, con el mismo director, y hacia 1950 animó las “Fiestas de Invierno” en Güímar y otras localidades del Sureste de la isla. Finalmente, en 1963 se reorganizó la Murga “Do-Re-Mi”, que fue premiada en Santa Cruz y pervivió hasta 1968, bajo la dirección de don Domingo Díaz Martín.

Ya en una ocasión anterior nos hicimos eco de la existencia de la primera murga de Güímar, surgida en el barrio de San Juan, que Ramón Guimerá Peña denominó la “Murga del Bizco”, en su libro “75 años dando la murga”, aunque el nombre por el que fue conocida en la ciudad sureña fue siempre la “Banda de Roque”. A ella vamos a dedicar este artículo, profundizando en la fundación y actividad de esta curiosa agrupación musical en sus dos etapas (1930-1932 y 1950), así como en su director, Roque García y García, y sus componentes, para que ocupe el lugar que le corresponde en la memoria histórica de nuestro municipio…

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La Murga “Los Tronco-Polinos” de Barranco Hondo (1982-1985)

La Murga “Los Tronco-Polinos” se formó en Barranco Hondo a finales de 1982 y salió adelante gracias al trabajo y apoyo del pueblo, sin contar con ningún apoyo del Ayuntamiento de Candelaria. Participó en los Carnavales de 1983 y 1984, tanto en el municipio de Candelaria como en Santa Cruz de Tenerife e incluso en otras localidades, como Tacoronte y Puerto de la Cruz. La letra de sus canciones siempre fueron críticas con la labor de las corporaciones municipales de Candelaria, siendo mejor encajadas por unas que por otras, hasta el punto de que esa fue la causa de su disolución a comienzos de 1985.

A finales de 1982, un grupo de amigos de Barranco Hondo (algunos de ellos aficionados a la música, de la cual posteriormente fueron profesionales), decidieron crear una murga, a la que le pusieron por nombre “Los Troncos”, que en el argot popular es sinónimo de bruto, torpe o inculto. Pero en aquellos años estaba muy de moda en España un conjunto musical denominado “Radio-Topolino Orquesta”, por lo que luego decidieron darle a la agrupación un nombre más serio, popular y acorde con los tiempos, por lo que pasaría a ser conocida como Murga “Los Tronco-Polinos”…

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