Las pescaderas o vendedoras de pescado de El Escobonal (Güímar)

En el año 2014, con motivo del Día de la Mujer, el Ayuntamiento de Güímar acordó distinguir a las vendedoras de pescado o pescaderas, unas mujeres muy populares, forjadas por la sal, el polvo del camino y la lucha diaria en la costa, en una dura actividad, que ha ocupado un merecido lugar en la historia de este municipio, pues su vida ha estado ligada al trabajo y a la superación, cimentado en una intensa batalla contra las penurias de la época que les tocó vivir. A este entrañable colectivo se dedica el presente artículo, centrado en las que estuvieron vinculadas a El Escobonal y desarrollaron su labor en El Tablado o El Puertito de Güímar. En otra ocasión nos ocuparemos de las pescaderas establecidas en ese último núcleo.

En la costa de Agache se desarrolló una limitada actividad pesquera desde muy antiguo, pero por lo general complementaria de las tareas agrícolas. Tuvo su máximo desarrollo en el siglo XIX, pues en 1833 ocho familias vivían casi exclusivamente de la pesca, al dedicarse a ella los cabezas de familia, que estaban matriculados como pescadores; de ellos, seis eran vecinos de El Escobonal, uno de La Medida y otro de Lomo de Mena; y a lo largo de dicho siglo se fueron incorporando a la pesca nuevos vecinos de dicha comarca. Éstos faenaban por la costa del sureste insular, entre Candelaria y el Porís de Abona, aunque preferentemente lo hacían en el litoral de Agache y Fasnia. Muchos de estos pescadores comenzaron a habilitar cuevas o a construir pequeñas casas terreras para alojarse durante el tiempo que permanecían en la costa, lo que, junto a los salones construidos para depositar las mercancías que llevaban y traían los antiguos barcos de cabotaje, dio origen a los caseríos de El Tablado, Chimaje, Los Barrancos y La Caleta. Es de suponer que en esa centuria, como en la siguiente, fueron las esposas o las hijas de los pescadores las encargadas de distribuir y vender el pescado por los distintos barrios y núcleos de población de la comarca, de las que enumeramos a 10 escobonaleras del siglo XIX y tres del XX.

Además, a lo largo de la pasada centuria muchos pescadores y pescaderas de El Escobonal se establecieron en El Puertito de Güímar, casi todos ellos miembros de la familia Bethencourt, donde constituyeron el segundo grupo en importancia de dicho colectivo, tras los vecinos de Candelaria allí establecidos. Recordamos en este artículo a 14 pescaderas nacidas en El Escobonal, o casadas con pescadores escobonaleros, que estuvieron avecindadas en dicho caserío de la costa güimarera…

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Güímar: Don Nicanor Rivero González (1915-1988), monaguillo, jardinero municipal, encargado de la limpieza pública y del reloj de la iglesia, Medalla del Trabajo, promotor y mayordomo de la imagen del Señor Atado a la Columna y donante de la Virgen Milagrosa para el barrio de San Francisco Javier, donde da nombre a una calle

En el presente año se cumple el 61º aniversario de la llegada a Güímar del Señor Atado a la Columna, que en 1960 se incorporó a la Semana Santa gracias a una de las personas más queridas y recordadas de San Pedro Arriba, don Nicanor Rivero González, quien soñó con tener una imagen procesional en su barrio y lo logró.

Este entrañable güimarero fue en su niñez monaguillo de la parroquia de San Pedro y cuando correspondían a San Pedro Arriba. Tras estar movilizado como soldado en la Guerra Civil, obtuvo una plaza de jardinero municipal, que desempeñó durante 36 años; asimismo estuvo encargado durante más de una década de la vigilancia de la limpieza pública y durante 30 años del funcionamiento del reloj de la iglesia de San Pedro. Como se ha señalado, gracias a su iniciativa se adquirió la imagen del Cristo Atado a la Columna, de la que luego fue mayordomo y organizador de los actos en su honor en el Lunes Santo de Güímar. Asimismo, fue el donante de la imagen de la Virgen Milagrosa para el barrio de San Francisco Javier, que permitió la celebración de las primeras fiestas en el mismo, donde por ello se le dio su nombre a una calle. También fue nombrado miembro de honor de la Banda de Cornetas y Tambores “San Jerónimo” de Taco.

Nació en la calle San Pedro Arriba el 22 de noviembre de 1915, a las once de la noche, siendo hijo de don Nicanor Rivero Ferrera y doña Camila González Delgado, ambos labradores y el padre natural de Arafo. Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el párroco propio don Vicente Ferrer de la Cruz; se le puso por nombre “Nicanor Félix” y actuaron como padrinos don Gumersindo Pérez y doña Leonor Hernández.

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Fasnia-Güímar: Don Amaro Díaz Rodríguez (1780-1856), militar profesional en la Guerra de la Independencia, retirado con fuero y sueldo, depositario de las limosnas para la construcción de la iglesia de San José en El Escobonal y elector contribuyente

A lo largo de la historia de esta isla ha sido muy frecuente el intercambio humano entre pueblos colindantes, como siempre ha ocurrido entre Fasnia y El Escobonal (Güímar). El personaje del que hoy nos ocupamos es un ejemplo de ello, pues nació y creció en el lugar de Fasnia, en el seno de una familia destacada, pero luego contrajo matrimonio en el pago de El Escobonal, donde vivió el resto de su vida. Siguió la carrera militar y fue movilizado con motivo de la Guerra de la Independencia contra Francia, por lo que estuvo combatiendo en la Península durante algunos años como militar profesional con sueldo; probablemente alcanzó la graduación militar de cabo o sargento, dado su acreditado valor y que sabía leer y escribir, lo que no era muy frecuente en esa época, pero de momento no lo hemos podido confirmar; lo cierto es que obtuvo su retiro con fuero militar y sueldo. Una vez establecido en El Escobonal, en este pueblo actuó como testigo en escrituras de compraventa y en testamentos; también fue uno de los promotores de la construcción de la nueva iglesia de San José, siendo elegido depositario de las limosnas para dicha obra. Además, durante toda su vida se dedicó a las labores agrícolas, primero como jornalero y luego como propietario. Por ello, figuró entre los mayores contribuyentes del municipio de Güímar, lo que le permitió participar en las elecciones para diputados a Cortes y senadores.

Nació en el entonces pago de Fasnia el 16 de noviembre de 1780, siendo hijo de don Amaro Díaz y doña María Inés Rodríguez Perera. Seis días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista de Arico, de la que por entonces dependía dicho pago, por el cura párroco don José Hernández de Ara; se le puso por nombre “Amaro Rufino” y actuó como padrino don José Rodríguez. Fueron sus abuelos paternos: don Amaro Díaz y doña Josefa Blas González, naturales y vecinos de Fasnia; y los maternos: don Gaspar Rodríguez, natural de Güímar, y doña Inés Perera, que lo era de Fasnia, donde estaban avecindados…

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El Cristo de la Agonía o de Limpias de Güímar. Primer centenario de su llegada, bendición y primeras fiestas en su honor.

Justo hoy se cumple el primer centenario de la bendición en Güímar del Cristo de la Agonía o Cristo de Limpias, que se venera en la iglesia matriz de San Pedro Apóstol de esta ciudad. En esa misma fecha del 10 de abril de 1921 se celebró la primera fiesta en su honor, que se continuó celebrando de forma ininterrumpida durante más de cuatro décadas, con una serie de actos repartidos entre uno y cuatro días, siendo el principal el domingo posterior a la Pascua de Resurrección; llegó a adquirir tal auge que competía, en brillantez y afluencia de público, con las patronales en honor de San Pedro, destacando en ella la cabalgata con carrozas y la batalla de flores y serpentinas en automóviles.

La imagen fue adquirida por iniciativa del párroco don Jesús Amaro Díaz y financiada por la propia feligresía. Se elaboró en los talleres de Arte Católico de Barcelona y es una copia fiel del Cristo de la Agonía que se venera en la villa de Limpias (Cantabria), a la que se le atribuyeron en 1919 diversas manifestaciones milagrosas. La cruz la confeccionó en 1921 el carpintero güimarero don Francisco Yanes y en 1924 se elaboró su retablo, diseñado por el recordado maestro don José Hernández Melque y donado por doña Julia Rodríguez González…

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Güímar: Don José del Carmen Martín (1791-1844), jornalero agrícola, sargento profesional de la Brigada de Artillería Veterana de Santa Cruz de Tenerife y comandante jefe de dicha arma en Candelaria

Miembro de una familia humilde, tras comenzar su vida laboral como jornalero agrícola, nuestro biografiado ingresó como soldado en la Brigada de Artillería Veterana, en la que desarrolló su carrera como militar profesional, destinado sobre todo en Santa Cruz de Tenerife, donde contrajo matrimonio. En dicha Brigada ascendió a cabo 2º, cabo 1º y sargento 2º de Artillería; y con este último empleo también prestó sus servicios en los destacamentos del Castillo del Puerto de Garachico y de la Batería de Santiago de Candelaria; en esta última localidad celebró segundas nupcias y ejerció como comandante jefe de dicha arma. Falleció prematuramente en la capital tinerfeña, con tan solo 52 años, y tuvo dos hijos con su primera esposa, uno de los cuales fue marinero de la Armada y práctico de número del Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

Nació en el pago de El Escobonal (Güímar) el 26 de noviembre de 1791, siendo hijo natural de doña Josefa Martín Palenzuela “y padre no conocido”. El 1 de diciembre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el presbítero don José Bernardo Carrillo, con licencia de don Francisco Cruz Alayón, beneficiado propio de dicho lugar y de Candelaria; se le puso por nombre “José del Carmen” y actuó como madrina doña Águeda González, de la misma naturaleza y vecindad…

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Güímar: Don Ignacio Díaz de la Rosa (1873-1917), tallador de quintos, escribiente militar, primer teniente de Infantería condecorado y vocal de la Sociedad “Cooperativa de Producción de Tenerife”

El personaje que nos ocupa ingresó en el Ejército como soldado de Infantería, ascendiendo rápidamente a soldado de 1ª y cabo. Luego, tras ascender a sargento de Infantería, actuó como tallador de quintos en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y como escribiente en el cuadro activo del Batallón Reserva de La Palma. Después de su ascenso a segundo teniente de la Escala de Reserva Retribuida de Infantería estuvo destinado en Barcelona, donde prestaba sus servicios cuando ésta sufrió un asedio, así como en La Orotava y Santa Cruz de Tenerife. Finalmente ascendió a primer teniente de Infantería, empleo con el que continuó destinado en el Regimiento de La Orotava, pero prestando sus servicios en la capital tinerfeña. Fue condecorado con cuatro medallas. Al margen de su vida militar, también fue vocal de la Sociedad “Cooperativa de Producción de Tenerife”, dedicada a la construcción de casas baratas en Santa Cruz. Pero cuando aún podía haber llegado mucho más lejos en su carrera militar enfermó y falleció prematuramente, estando aún en activo, cuando contaba tan solo 43 años de edad, de los cuales más de 24 de servicio en el Ejército.

Nuestro biografiado nació en el barrio de San Juan de Güímar el 8 de octubre de 1873, siendo hijo de don Eusebio Díaz Rodríguez y doña Justa de la Rosa Castro. Dos días después fue bautizado en la iglesia matriz de San Pedro Apóstol de Güímar por el coadjutor don Pedro Pérez Fariña, con licencia de don Fidel Farré y Pujol, cura párroco propio y arcipreste del distrito; se le puso por nombre “Ignacio” y actuó como madrina doña María del Carmen Gómez, siendo testigos don Francisco Yanes y don Emilio Hernández Delgado…

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Güímar: Doña María Belén García Facenda (1924-2005), religiosa misionera de Nazaret en Venezuela, procuradora y secretaria en varias comunidades y promotora de Coros de la Sagrada Familia

Aunque estudió corte y confección, desde su adolescencia se sintió atraída por la vida religiosa. Ingresó como socia en la Cofradía del Carmen y luego entró en la comunidad de Religiosas Misioneras de la Sagrada Familia de Nazaret, en la comunidad del Colegio “Santo Domingo” de Güímar, donde hizo el Postulantado, el Noviciado y la primera Profesión. Con posterioridad fue destinada a Barcelona, donde solo permaneció algo menos de un año, pues enseguida fue enviada como religiosa misionera a Venezuela, donde transcurrió el resto de su vida, casi medio siglo, en diversas comunidades de su orden: Táriba (en dos períodos), Michelena, Valle de la Pascua (en dos ocasiones y donde hizo su Profesión perpetua), Rubio, Mérida, Puerto Ordaz, Punto Fijo, Caracas y Palmira (donde falleció). Desempeñó el cargo de procuradora en las comunidades de los colegios “San José” de Mérida y “Nuestra Señora del Valle” de Valle de la Pascua, así como el de secretaria en la comunidad de la Casa de la Delegación de Caracas. Además, fue una gran promotora de los Coros de la Sagrada Familia.

Nació en el barrio de Guaza de Güímar el 20 de mayo de 1924, a las doce de la noche, siendo hija de don Gumersindo García Pérez y doña Maximina Facenda Ramos. El 28 de ese mismo mes fue bautizada en la iglesia de San Pedro Apóstol por el cura regente don Juan Jesús Amaro Díaz, Doctor en Sagrada Teología; se le puso por nombre “María Maximina” y actuó como madrina su tía doña Matilde Facenda Ramos…

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La Fiesta-Romería de San Antonio Abad en la ciudad de Güímar

Este fin de semana se debía celebrar en Güímar la popular fiesta-romería en honor a San Antonio Abad, pero este año no se va a poder llevar a cabo debido a la pandemia que nos azota. Por ello, quiero sumarme a su celebración virtual con este artículo, en el que hacemos un repaso por las tres etapas que ha vivido la festividad en esta ciudad desde su instauración, hace ya 69 años.

Esta celebración fue promovida por don Óscar Pérez Rosa, por entonces presidente de la Hermandad Sindical de Agricultores y Ganaderos de Güímar, al instituir a San Antonio Abad como patrono de dicha Hermandad, y comenzó a celebrarse el 27 de enero de 1952, continuando sin interrupción hasta finales de los años sesenta. Luego desapareció durante un amplio periodo de tiempo hasta que, con la llegada la democracia, se volvió a organizar entre 1980 y 1984, de la mano del concejal de fiestas don Leopoldo Mansito Pérez, autor de la propuesta de reinstauración. Luego se produjo otra interrupción en los actos populares, debido al retroceso del sector primario en el municipio, aunque la festividad religiosa continuó celebrándose en la iglesia de Santo Domingo gracias a su mayordomo don Miguel Benítez Pérez. La fiesta-romería fue recuperada definitivamente en 1997 por iniciativa del concejal de Cultura don Félix José Castro González. Desde entonces, el último fin de semana de enero (salvo contadas excepciones en que fue retrasada) no ha dejado de celebrarse esta popular fiesta-romería en la ciudad de Güímar, que ha adquirido un notable auge en las últimas décadas, con una asistencia de público que, según la prensa, ha oscilado entre 5.000 y 10.000 personas. Sin duda, volverá con más fuerza el año próximo.

En cuanto a la imagen de San Antonio Abad que existe en Güímar, fue elaborada en el siglo XVIII por el imaginero lagunero José Rodríguez de la Oliva y es una valiosa muestra del Barroco canario. Se veneró primero en la iglesia de San Pedro Apóstol y luego en la de Santo Domingo de Guzmán, donde ya ha estado desde que se celebra su fiesta-romería, como se verá más adelante…

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Güímar: Don Santiago Manuel Frías Díaz “Lolo El Capitán” (1950-2001), bailador de la Danza y la Rondalla de El Escobonal, monitor de baile folclórico, director de baile de rondallas, cofundador y vicepresidente de “Atenguajos”, directivo de la Comisión de Fiestas y de la Asociación de Vecinos de El Tablado, electricista, agricultor y artesano

Este recordado escobonalero, pequeño de cuerpo pero de enorme inquietud, tras cursar los estudios primarios trabajó en Santa Cruz de Tenerife como camarero, mientras obtenía el título de electricista, que le permitió estar empleado en el mantenimiento del alumbrado público de Santa Cruz de Tenerife hasta su jubilación, aunque también realizó algunas instalaciones particulares. Con carácter aficionado, no profesional, también fue patrón de barco, pescador, agricultor, panadero, artesano y mecánico. Pero, sobre todo, se le recuerda como folclorista, pues fue componente de la Danza de las Cintas de El Escobonal y de la Agrupación folclórica “Coros y Danzas” del mismo pueblo; luego actuó como director de baile y tocador (laúd) de la Rondalla “Axaentemir”, también de El Escobonal, monitor de baile folclórico de los colegios de Lomo de Mena y Fasnia, y cofundador, director de baile, tocador y vicepresidente de la Agrupación folclórica “Atenguajos” de El Tablado. Además, en este núcleo costero en el que vivió el último tercio de su vida, fue presidente de la Comisión de Fiestas, impulsor de la Danza de Cintas y vicepresidente de la Asociación de Vecinos.

Nuestro biografiado nació en El Escobonal (Güímar) el 25 de julio de 1950, a las diez de la noche, aunque en la parroquia fue inscrito con la fecha del 12 de mayo; siendo hijo de don Manuel Antonio Frías Rodríguez y doña Clemencia Díaz García, naturales y vecinos de dicho pueblo. El 6 de agosto de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de San José por el cura encargado don Juan Luis Pérez; se le puso por nombre “Santiago Manuel” y actuaron como padrinos don Alfonso Díaz García y doña Isabel Díaz Tejera. El 23 de febrero de 1954, con tan solo tres años de edad, fue confirmado en la misma parroquia; y siempre fue conocido entre sus paisanos como “Lolo el Capitán”, al heredar un apodo familiar…

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Güímar: Don Nicolás Pérez Delgado (1851-1904), capitán honorífico de Infantería condecorado en la Guerra de Cuba, conserje de la Capitanía General de Canarias, escribiente de la Caja Central de Recluta de Tenerife, concejal del Ayuntamiento de Güímar y secretario de la Sociedad Filarmónica y de Recreo

A pesar de su origen modesto, nuestro biografiado siguió una larga carrera militar, en la que inicialmente ascendió desde soldado a sargento 1º de Milicias, empleo con el que prestó sus servicios como conserje de la Capitanía General de Canarias. Luego, tras ser declarado sargento 1º de Infantería, ejerció como escribiente de la Caja Central de Recluta de Tenerife. Con posterioridad ascendió a alférez, reconvertido luego en 2º teniente de Infantería. Pasó como voluntario a la Guerra de Cuba, donde combatió como primer teniente de Infantería y, por méritos de guerra, fue condecorado con dos Cruces Rojas de 1ª clase del Mérito Militar, una de ellas pensionada. Tras casi tres décadas de servicio en el Ejército, obtuvo su retiro en Santa Cruz de Tenerife como capitán honorífico de Infantería. Además de su vida militar, en su juventud fue concejal del Ayuntamiento de Güímar y secretario de la Sociedad Filarmónica y de Recreo de la misma localidad.

Nació en el barrio de Los Majuelos (Güímar) el 21 de diciembre de 1851, siendo hijo de don Francisco Pérez López y doña María de las Mercedes Delgado. Dos días después fue bautizado con óleo y crisma en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Agustín Díaz Núñez, Dr. en Sagrada Teología, examinador sinodal, beneficiado curado propio y vicario juez eclesiástico de dicho pueblo y su distrito; se le puso por nombre “Nicolás” y actuó como madrina doña Antonia Díaz, natural de Fasnia…

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