Güímar-Candelaria: Fray Antonio Abad Cruz (1760-1843), sacerdote, lector, predicador general y presentado de la Orden de Predicadores, destacado orador y prior de los conventos dominicos de Güímar, Santa Cruz de Tenerife y Candelaria

Muchos fueron los religiosos que pasaron por los Conventos dominicos de Candelaria y Güímar durante los siglos de su existencia. Algunos sólo permanecieron en ellos unos cortos períodos, pero otros prolongaron su estancia durante varias décadas, incluso hasta su muerte o hasta la extinción de dichas comunidades. Este fue el caso del gomero fray Antonio Abad Cruz, quien ingresó en la orden dominica en el convento de Hermigua, su pueblo natal, en el que profesó. Tras ordenarse de presbítero, pasó a Tenerife, donde transcurrió el resto de su vida. Inicialmente perteneció a la comunidad dominica de Candelaria durante 10 años, en los que desempeñó los cargos de depositario y director del Santísimo Rosario. Pasó luego al Convento de Güímar, donde residió otros 13 años, cuatro de ellos como prior; en esta localidad recibió el título de Predicador General y actuó como notario público. Posteriormente se trasladó, también como prior, al Convento de la Consolación de Santa Cruz de Tenerife, en el que además se le nombró misionero del Santísimo Rosario y lector “para los casos de conciencia”; en ese período recibió el título de Presentado de su Orden. Durante su secularización, con motivo de la primera Desamortización de los conventos, residió en la capital y en Güímar y, tras ella, se reintegró a la Orden de Predicadores y fue morador del Convento de esta última localidad, así como prior y lector del de Candelaria durante seis años. Después de la segunda Desamortización y de su secularización definitiva se estableció en Güímar, donde falleció.

Nació en el valle de Hermigua (La Gomera) hacia 1760, siendo hijo de don Gaspar de la Cruz Rodríguez y doña Antonia de la Cámara y Noda, naturales y vecinos de dicho lugar; recibió el bautismo en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Encarnación y se le puso por nombre “Antonio Abad” …

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Candelaria: Don Adolfo Rodríguez Castro (1911-1951), electricista, soldado de Ingenieros, actor aficionado, vocal del Casino de Candelaria y cabo 1º de la Guardia Civil, fallecido en plena juventud

Tras cursar los estudios primarios, nuestro biografiado comenzó a trabajar como electricista en la planta eléctrica de su padre, que suministraba el alumbrado del pueblo de Candelaria. Luego prestó el servicio militar como soldado de Ingenieros en Santa Cruz de Tenerife. Después de licenciado continuó dedicado a su profesión, a la vez que se integró en la vida social de su localidad natal, pues actuó como actor aficionado en una velada celebrada en el Cine local y fue elegido vocal del Casino de Candelaria. Tras el inicio de la Guerra Civil, se incorporó como guardia 2º de Infantería al cuerpo de la Guardia Civil, aunque no estuvo en el frente, sino destinado en los puestos de Hermigua y Santa Cruz de Tenerife, en este último adscrito a la plana mayor del Tercio. Luego, tras los exámenes correspondientes, se le declaró apto para el ascenso a cabo y continuó destinado en el Puesto de Santa Cruz, pasando a prestar sus servicios a la Oficina de Información del Tercio. Una vez superado el correspondiente curso ascendió a cabo de la Guardia Civil y fue destinado a la Sección de Tenerife; por entonces contrajo matrimonio en la capital tinerfeña. Luego ascendió por antigüedad a cabo 1º y, como tal, quedó adscrito al Servicio de Información del Tercio en la Comandancia de Tenerife, destino en el que le sorprendió la muerte cuando aún no había cumplido los 40 años de edad, más de 15 de ellos en la Guardia Civil. Se truncaba así la que podía haber sido una destacada carrera militar.

Nació en Candelaria el 11 de noviembre de 1911, siendo hijo de don Víctor Rodríguez Cruz y doña María Candelaria Castro Fariña. El 31 de marzo de 1912 fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de Santa Ana por el cura párroco don José Trujillo y Trujillo; se le puso por nombre “Adolfo Martín” y actuó como padrino don Esteban Higuera, de la misma naturaleza y vecindad…

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Candelaria: Don Agustín Tomás de Torres (?-1811), sacerdote, teniente del beneficiado comarcal, cura encargado, mayordomo de fábrica y primer párroco propio de la iglesia de Santa Ana de Candelaria

El sacerdote grancanario que nos ocupa se estableció en su juventud en Candelaria. Tras su ordenación como presbítero, fue nombrado teniente de beneficiado de Güímar y Candelaria y, como tal, estuvo encargado durante 11 años de la iglesia de Santa Ana de la segunda localidad, de la que también fue mayordomo de fábrica. Luego, al independizarse ésta, pasó a ser su primer párroco propio, continuando su labor ministerial en la Villa Mariana durante otros 16 años, hasta su muerte en el transcurso de una epidemia de fiebre amarilla.

Nuestro biografiado nació en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a mediados del siglo XVIII, siendo hijo de don Gaspar de Torres y doña Ana Teresa de Santa Ana. Muy joven se trasladó a Tenerife, pues el 22 de marzo de 1776, siendo clérigo tonsurado y vecino de La Laguna, recibió los cuatro Grados (Órdenes Menores) en la iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife. Años más tarde recibió los sagrados órdenes del Subdiaconado, Diaconado y Presbiterado. Por esa época, aún en plena juventud, se estableció en Candelaria, donde compró terrenos y una casa…

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Candelaria: Don Eugenio de la Cruz Alberto (1864-1940), soldado voluntario y corneta profesional de Milicias, carbonero, guardia municipal de Santa Cruz de Tenerife y somatenista; y su madre “Tía Isabel Albertos”, romancera y personaje popular de la capital tinerfeña

Nuestro biografiado, nacido en Barranco Hondo de Candelaria, se estableció en su niñez en Santa Cruz de Tenerife, donde ingresó en las Milicias Canarias como soldado voluntario, cuando no había cumplido los 17 años y aún no sabía escribir; luego ascendió a corneta de Milicias y prestó sus servicios como militar profesional, tanto en la capital tinerfeña como en Arrecife de Lanzarote. Una vez licenciado trabajó como carbonero en el puerto tinerfeño y luego obtuvo una plaza de guardia municipal de Santa Cruz, que desempeñó durante 27 años, con distintos nombramientos, recibiendo un galón de distinción y una felicitación por sus servicios; con él se inició una saga familiar vinculada a la policía local de dicha capital. Además, fue somatenista y presidente suplente de una mesa electoral en dicha ciudad.

En cuanto a su madre, doña Isabel Albertos Romero, conocida por “Tía Isabel Albertos”, natural también de Barranco Hondo, vivió desde su juventud en Santa Cruz de Tenerife, donde fue muy conocida como romancera y contadora de historias, así como por su longevidad. Llegó a ser uno de los personajes más populares de la capital tinerfeña, dado a conocer al resto de la isla por el periodista Leoncio Rodríguez, en un artículo publicado de La Prensa y en su libro “Estampas tinerfeñas”.

Nació en el pago de Barranco Hondo de Candelaria el 3 de mayo de 1864, a las once de la noche, siendo hijo natural de doña Isabel Albertos Romero. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el beneficiado propio don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “Eugenio de la Cruz” y actuó como madrina doña Juana Francisca Espinosa, casada, jornalera y vecina de El Rosario. Sus abuelos maternos fueron don Agustín Albertos, ya difunto, y doña María Josefa Romero, naturales y vecinos de Barranco Hondo…

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Candelaria: Don Bruno Alberto Sabina (1925-2022), destacado futbolista, presidente y directivo del “C.D. Candela”, que da nombre al campo de fútbol municipal, pescador, jornalero, auxiliar de Abastos en el Ayuntamiento, emigrante, limpia-coches, estanquero, empresario, cofundador y directivo de sociedades

A lo largo de su vida, nuestro biografiado trabajó inicialmente como pescador, jornalero y auxiliar de Abastos en el Ayuntamiento; luego emigró a Venezuela, donde trabajó como limpia-coches y estanquero; y a su regreso ya ejerció como empresario, dedicado a la compraventa de terrenos, desmontes y alquiler de compresores. Pero su auténtica vocación fue el fútbol, en el que destacó como futbolista del “C.D. Candela”, “C.D. Güímar”, “C.D. Granadilla” y “C.D. Arico”; luego lo hizo como directivo del “C.D. Candela” durante más de tres décadas, asumiendo los cargos de vocal, presidente en tres etapas y vicepresidente-relaciones públicas, siendo la persona que más tiempo ha formado parte de su junta directiva, amplio período en el que fue el auténtico motor del club y su socio nº 1. Ello que le valió una Placa de Honor de la Federación Tinerfeña de Fútbol, diversos homenajes y, al final de su vida, la nominación oficial del campo de fútbol municipal de Candelaria como “Bruno Alberto Sabina” y la presidencia de Honor del citado club. Además, su compromiso social le llevó a ser vocal del Casino de Candelaria, cofundador y presidente de la Asociación de Vecinos “San Blas”, y cofundador y vocal del Club de la Tercera Edad “Antón Guanche”.

Don Bruno nació en el Callejón de Cartas de Candelaria el 5 de octubre de 1925, a las once de la noche, siendo hijo de don Domingo Alberto Marrero, natural de El Chorrillo (El Rosario), y doña Magdalena Sabina del Castillo, que lo era de la Villa Mariana. Tres días después fue inscrito en el Registro Civil de Candelaria, ante el juez municipal suplente, don Gregorio Rodríguez Sabina, y el secretario del Juzgado, don Agustín Jacinto del Castillo, siendo testigos don Ildefonso del Castillo Ramos y don Romualdo García Panasco. Fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de El Tablero y confirmado en la de Santa Ana de Candelaria…

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Candelaria-Güímar: Don Isidoro Nóbrega Navarro (1885-1971), escribiente, auxiliar del agente ejecutivo de los Pósitos y de la Recaudación de Hacienda, oficial mayor y secretario del Ayuntamiento de Garachico, agente comercial, cofundador y directivo del Colegio Oficial de Agentes Comerciales de la provincia y Medalla de Plata de la Cruz Roja

Siguiendo la estela de su padre, nuestro biografiado vivió en Güímar y Garachico, donde al igual que aquel se dedicó inicialmente a la actividad administrativa. Comenzó a trabajar como escribiente en el Ayuntamiento de Güímar; luego fue nombrado auxiliar del agente ejecutivo de los Pósitos de Tenerife y El Hierro, así como de la Recaudación de Hacienda de la Zona de Santa Cruz de Tenerife. Posteriormente ejerció como oficial mayor y secretario habilitado del Ayuntamiento de Garachico; por entonces, en dicha villa también fue elector contribuyente de compromisarios para senadores y jurado judicial. Luego se estableció en Santa Cruz de Tenerife como agente comercial, siendo uno de los principales fundadores del Colegio oficial de Agentes Comerciales de esta provincia, en el que desempeñó los cargos de vocal y tesorero de su junta de gobierno. Además, recibió la Medalla de Plata de la Cruz Roja Española, como activo colaborador de dicha institución

Miembro de una destacada familia, nació en Candelaria el 11 de noviembre de 1885, a las cinco de la madrugada, siendo hijo de don Abelardo Nóbrega y González, natural de la ciudad de La Laguna, y doña Enriqueta Navarro Llarena, que lo era del citado pueblo sureño. Siete días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura párroco propio don Antonio de la Barreda y Payba; se le puso por nombre “Isidoro Martín Abelardo” y actuó como madrina doña María del Carmen González de Navarro, vecina de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, siendo testigos don Miguel Navarro y don Domingo Trujillo…

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El Somatén Armado del municipio de Candelaria en su primera etapa (1924-1931)

El presente artículo está dedicado al Somatén Armado en Candelaria en su primera etapa, desde 1924, en que se estableció en Canarias, hasta 1931, en que fue disuelto con la llegada de la II República Española. Inicialmente se constituyó un único distrito, que abarcaba todo el término municipal, pero luego se segregó Barranco Hondo, que pasó a constituir un distrito propio. Se trataba de un cuerpo de milicia popular, cuya labor estaba centrada sobre todo en el mantenimiento del orden público. Los afiliados o somatenistas contaban con un arma larga de su propiedad, aunque a los máximos responsables también se le podía conceder por el capitán general el uso de un arma corta, siempre que lo solicitasen expresamente. Los mandos los constituían un cabo y un subcabo de distrito, además de cabos y subcabos de barrio, nombrados en este municipio para Amance, Igueste y Barranco Hondo (en este barrio solo hasta su elevación a distrito).

Al organizarse, en 1924 la estructura del Somatén de Tenerife quedó compuesta por 5 cabos de partido, 5 subcabos de partido, 37 cabos de distrito (seis de ellos en Santa Cruz y dos en La Laguna), 38 subcabos de distrito, y numerosos cabos y subcabos de pueblo. En el partido judicial de Santa Cruz, al que pertenecía Candelaria, el Somatén Armado estaba compuesto por 34 miembros: 1 vocal, 1 cabo de partido, 1 subcabo de partido, 8 cabos de distrito, 9 subcabos de distrito y 14 individuos o somatenistas.

A comienzos de agosto de dicho año se nombraron los dos responsables del Somatén del municipio de Candelaria: cabo de distrito, don Juan Carballo García; y subcabo de distrito, don Víctor Rodríguez Cruz. Por un estado numérico del Somatén, fechado a 1 de diciembre de ese año, conocemos cual era la aún escasa fuerza del mismo en este término municipal: 1 cabo de distrito, 1 subcabo de distrito y 6 individuos; en total, 8 miembros, cantidad intermedia entre los otros dos municipios del Valle, pues Arafo contaba con 9 miembros y Güímar con 6; pero a lo largo de esta etapa llegó a contar con 79 afiliados. En Candelaria el Somatén tenía un cuartelillo, instalado en una casa de la calle de La Arena, donde hacían sus servicios los somatenistas.

Luego, en febrero de 1928, se reorganizó el Somatén del partido judicial de Santa Cruz de Tenerife, desdoblándose el distrito de Candelaria en dos, al crearse el nuevo distrito de Barranco Hondo, debido al elevado número de afiliados y a la considerable distancia existente entre este núcleo de población y la cabecera municipal. Por dicho motivo, el cabo de barrio de dicha localidad, don Antonio Cruz Díaz, fue elevado a cabo de distrito. Llegó a contar con, por lo menos, 18 afiliados…

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Candelaria: Don Wenceslao Chico y Franquis (1846-1881), guarda mayor de montes interino y emigrante, movilizado con motivo de la Guerra de Cuba como alférez de la Guerrilla, de Milicias e Infantería, siendo condecorado por su heroico comportamiento y asesinado al intentar frenar una rebelión

Oriundo de Araya de Candelaria, donde se avecindó y contrajo matrimonio, nuestro biografiado fue nombrado guarda mayor de montes, con carácter interino, pero luego emigró a la isla de Cuba. En ésta fue movilizado con motivo de la “Guerra de los Diez Años” como alférez de la Guerrilla, destacando por su heroico comportamiento, por el que fue condecorado, y también estuvo encargado del Almacén de provisiones de Palmira. Tras ser licenciado, siete meses más tarde se reintegró al Ejército de Cuba, primero como alférez de Milicias y luego de Infantería, donde continuó acreditando su valor en la “Guerra Chiquita” y en posteriores revueltas de insurrectos, llegando a actuar como comandante del Destacamento de Taguayabón; por entonces volvió a ser condecorado, aunque su fuerte carácter motivó algunos enfrentamientos con sus superiores. Finalmente, llevado por su sentido del deber intentó frenar una rebelión militar en el Destacamento del poblado de Samá, falleciendo por el disparo de un sargento, cuando contaba tan solo 35 años de edad.

Nació en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife el 27 de septiembre de 1846, siendo hijo de don Francisco Agustín Chico Díaz, natural de Araya de Candelaria, y doña María Martina Franquis y Sepúlveda, que lo era de la capital tinerfeña, aunque oriunda por sus padres de Antigua (Fuerteventura). Fueron sus abuelos paternos: don Miguel Francisco Chico de Sosa, natural del pago de Machado (El Rosario, por entonces dependiente de La Laguna), y doña Bárbara Rodríguez Díaz, que lo era de Araya de Candelaria, donde estuvieron avecindados; y los maternos, don Juan Franquis y doña Sebastiana Sepúlveda, naturales de Antigua (Fuerteventura) y vecinos de Santa Cruz de Tenerife…

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Candelaria: Don Esteban García Navarro (1905-1983), maestro nacional, secretario del Casino de Candelaria, auxiliar de secretaría y recaudador interino del Ayuntamiento, cabo de Infantería apto para sargento, somatenista, cofundador y vocal 1º del comité de la Agrupación Socialista Tinerfeña de Candelaria

Después de obtener el título de Bachiller, nuestro biografiado fue elegido secretario del Casino de Candelaria y obtuvo una plaza de auxiliar de secretaría del Ayuntamiento, ejerciendo también como recaudador interino del mismo. Por entonces fue reclutado y pasó a prestar su servicio militar, en el que obtuvo el empleo de cabo de Infantería y se le declaró apto para sargento en la reserva, aunque no llegó a ascender; también se afilió al Somatén Armado de Candelaria. Una vez licenciado, fue nombrado maestro interino sustituto de Igueste de Candelaria, donde ejerció durante cuatro años; además fue cofundador y vocal 1º del comité de la Agrupación Socialista Tinerfeña de Candelaria. Luego cursó la carrera de Magisterio y, una vez terminada, obtuvo varios destinos como maestro interino, entre otros en Miranda de Abajo (Breña Alta), así como en los barrios de El Bufadero y El Cabo (Santa Cruz de Tenerife); también fue delegado local del sindicado socialista Federación Tinerfeña de Trabajadores de la Enseñanza en Las Breñas. Posteriormente, tras superar las oposiciones celebradas en La Laguna, contrajo matrimonio y ejerció como maestro propietario en El Palmar (Buenavista del Norte), Hermigua, La Caleta (Los Silos), Taco (La Laguna), y Santa Cruz de Tenerife.

Nació en Candelaria el 2 de septiembre de 1905, siendo hijo de don Francisco García Hernández, natural de Tacoronte, y doña María de los Remedios Navarro Pérez, que lo era de la citada villa mariana. El 9 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura párroco don José Trujillo Trujillo; se le puso por nombre “Esteban” y actuó como padrino don Francisco Rodríguez. Fueron sus abuelos paternos: don Francisco García Martel y doña Francisca Hernández y Hernández, naturales y vecinos de Tacoronte; y los maternos: don Fernando Navarro Hernández y doña Elvira Pérez Fresneda, que lo eran de Candelaria…

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La Sociedad “Juventud Católica” de Candelaria (1930-1939) y su intensa actividad cultural y religiosa

En este artículo nos vamos a ocupar de una de las sociedades constituidas en Candelaria antes de la Guerra Civil Española, la “Juventud Católica”, que poco tenía que ver con los casinos existentes por entonces en los distintos núcleos de población del municipio. Solo coincidía con ellos en la celebración de veladas teatrales, musicales y literarias, pues su fin principal era encauzar la vida intelectual y moral de los jóvenes hacia las exigencias cristianas que marcaba la Religión Católica. Desarrolló una intensa actividad cultural, pues llegó a contar con una biblioteca, un cuadro dramático, un coro y una orquesta, esta última dirigida por su presidente fundador, don Álvaro González Tejera, además de impartirse en su seno conferencias y cursillos con la proyección de imágenes fijas, la mayoría de contenido religioso; también se impartieron en ella clases nocturnas y de primeras letras para analfabetos. Pero esta vertiente socio-cultural decayó drásticamente tras su integración en la Acción Católica y el inicio de la Guerra, al ser movilizados muchos de sus socios y centrarse casi exclusivamente en su vertiente religiosa. Su impulsor y consiliario fue el sacerdote dominico fray Ramón Fernández.

A mediados de 1930 ya estaban en funcionamiento las Juventudes Católicas de Santa Cruz de La Palma (con unos 200 socios) y Las Palmas de Gran Canaria; asimismo, se estaban organizando las de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, El Paso y Valverde. En ese ambiente, se promovió la constitución de la “Juventud Católica” de Candelaria, que sería la primera de este tipo legalizada en Tenerife, cuya comisión organizadora redactó en agosto de dicho año su Reglamento, que comenzaba explicando lo que era la Juventud Católica y señalando su situación en España y en Canarias, en términos muy entusiásticos…

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