El Juzgado de Paz de Candelaria en su primera etapa (1855-1870)

Candelaria-panorámica antigua (CFIT)     En Candelaria, al igual que en los restantes municipios de España, hasta mediados del siglo XIX los juicios verbales de faltas se celebraban ante el alcalde de la localidad o el teniente de alcalde en el que aquel delegase, así como ante el alcalde de mar. Pero en 1855, la Legislación española separó la autoridad civil de la judicial, al crear la figura independiente del “Juez de paz”. Afortunadamente, conocemos todos los jueces que ha tenido la jurisdicción de Candelaria desde 1856 hasta hoy, aunque esta figura ha sufrido algunos cambios en este municipio a lo largo del tiempo, pues primero fueron jueces de paz (1856-1870), luego jueces municipales (1871-1945) y de nuevo jueces de paz, desde 1945 hasta el presente. En este artículo solo nos vamos a ocupar del Juzgado de Paz en su primera época, centrándonos en la creación de la figura del juez de paz, en la relación de las personas que desempeñaron dicho cargo en Candelaria, tanto titulares como suplentes, y en los escasos secretarios que conocemos de esa etapa.

    En esta primera etapa (1855-1870) solo existieron ocho jueces de paz titulares, pues aunque en una etapa llegaron a coincidir tres de ellos, otros dos ocuparon el cargo en dos períodos distintos. Los conocemos gracias a que la mayoría de los nombramientos se recogían en el Boletín Oficial de la Provincia de Canarias. El récord de permanencia al frente del Juzgado lo ostentó don Manuel Cruz Marrero, con más de 5 años y medio como juez titular (en dos etapas), seguido por don Juan Agustín del Castillo (4 años consecutivos como titular), don Francisco Martín (3 años como titular y 6 como suplente, en distintas etapas), don Juan Amaro del Castillo (3 años como titular y 1,5 como suplente) y don Juan Rafael Rodríguez (2 años como titular y otros 2 como suplente). Con respecto al lugar de nacimiento, por lo menos uno de los jueces suplentes no nació en el municipio de Candelaria: don Antonio Ramos del Castillo (natural de La Victoria de Acentejo); pero creemos que otro suplente, don Manuel Gil, tampoco era natural de Candelaria. En cuanto a secretarios del Juzgado, de momento solo conocemos dos: don José María de Agreda y don José Pérez Fresneda

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Candelaria-Arico: Don Vicente Rosa Rodríguez Sabina (1735-1813), sacristán mayor, sochantre, notario público eclesiástico, perito medidor y fiel de fechos de los Ayuntamientos y de la Alhóndiga

Vicente Rosa Rodríguez    Este polifacético personaje estuvo estrechamente ligado a las parroquias de Candelaria y Arico, en las que ejerció como notario público eclesiástico; asimismo, en la primera fue redactor de testamentos y sacristán mayor, mientras que en la segunda ocupó el empleo de sochantre-organista. Además, su dominio de la lectura y la escritura le permitió actuar como fiel de fechos (secretario) de los ayuntamientos de ambas localidades. Establecido definitivamente en su pueblo natal, también ejerció en él como perito medidor

     Nació en el lugar de Candelaria el 30 de agosto de 1735, siendo hijo de don Pedro Rodríguez Sabina “El Menor” y de doña Isabel Rodríguez (o González) de Barrios. El cuatro de septiembre inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por fray José Melián, director del Santísimo Rosario y teniente de dicha parroquia; se le puso por nombre “Vicente de la Rosa” y actuó como padrino don Juan Rodríguez Bencomo, vecino del pago de Arafo. Fue conocido indistintamente como “Vicente Rodríguez Sabina” o “Vicente Rosa Rodríguez”…

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Artículo-VICENTE ROSA RODRÍGUEZ SABINA

La difícil detención de dos milicianos desertores de Igueste de Candelaria en 1806

Foto 2B-Vista Igueste (Garabote 1939)     El presente artículo, dedicado a un caso concreto que ocurrió en Candelaria en 1806, solo pretende poner de manifiesto la férrea legislación que se aplicaba a los desertores de las Milicias Canarias, los cuales eran perseguidos, detenidos y encarcelados. También se desprende de este caso la dificultad que ofrecía su detención, pues los fugados eran protegidos por familiares y amigos, que en algunos casos también eran detenidos por auxiliarlos.

     En 1806 se vivió uno de los momentos más tensos de la historia de Igueste, al ordenarse la detención de dos milicianos de dicho pueblo, don Lorenzo Batista y don Manuel Núñez, ambos casados y con hijos, que no querían incorporarse a la Columna de Granaderos y Cazadores Provinciales de Tenerife a la que habían sido destinados, huyendo hacia el monte de la localidad. En cumplimiento de lo dispuesto, la partida militar fue a la búsqueda y captura de los desertores, pero como inicialmente no los pudieron capturar detuvieron a las dos hermanas de uno de ellos que los socorrían, las cuales enseguida fueron puestas en libertad. Como comisionado para dicha actuación se nombró a un vecino del mismo pueblo, don Francisco Ángel Pérez, a quien se prometía reconocimiento y premio por su actuación; éste sugirió a sus superiores que también se debía detener a otro hermano que les llevaba el sustento al monte, a la vez que advertía de que los prófugos habían amenazado de muerte tanto a él como a cualquiera que los fuese a apresar, por lo que si se le acercaban tiraría a matar…

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Candelaria: Don Juan González y González (1885-1938), pescador, emigrante a Cuba, somatenista, alguacil y primer guardia municipal de Candelaria, empleo en el que permaneció hasta su prematura muerte

Como la mayoría de sus paisanos del casco de Candelaria, don Juan se dedicó inicialmente a la pesca, para luego emigrar en tres ocasiones a Cuba. Tras su regreso definitivo, obtuvo la plaza de alguacil de la alcaldía y luego pasó a ocupar la de guardia municipal, el primero con el que contó este municipio. Destituido arbitrariamente por el Ayuntamiento, el recurso que presentó le hizo recuperar su plaza, en la que ya permaneció hasta su prematura muerte, tras casi once años como responsable del orden público en el municipio, donde también fue conocido como “Juan El Celador”. Además, se afilió al Somatén Armado de Candelaria.

Nació en Candelaria el 4 de agosto de 1885, a las diez de la mañana, siendo hijo de don Antonio González Marrero y doña Elisa González. Seis días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el beneficiado propio don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “Juan Esteban” y actuó como padrino don Manuel Hernández Marrero, siendo testigos don Isidro Delgado y don Francisco Asís Delgado, naturales y vecinos de la misma población…

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El tradicional Baile de Magos y Pescadores de las Fiestas Patronales en honor de Santa Ana en la Villa de Candelaria

Baile de magos-programa 2012     En Candelaria siempre ha existido una gran afición por el folclore canario y los bailes de magos. Como ejemplo de ello, en abril de 1936 ya se celebró un “baile típico regional” en el cine, que por entonces regentaba don Ángel Alonso Medina, y el 23 de mayo de 1953 se hizo otro en el Casino de la localidad.

     Con motivo de las fiestas de Santa Ana, estos bailes se comenzaron a celebrar en los años cuarenta en los salones de don Sixto Machado. Luego, en los años cincuenta y sesenta se celebraban en el Cine de Candelaria. En 1960 y 1974, el baile de magos aún no figuraba en el programa de las fiestas patronales, pero en ese último año, el día 25 a las diez de la noche, la plaza de Santa Ana acogió una “Gran Fiesta de Exaltación Regional, en la que actuarán, entre otros, el Trío “Acaymo” y el Grupo Folklórico de San Andrés”. Poco después, en 1976, el baile de magos ya se incluía en el programa como un número destacado de las fiestas, que se celebraba en la mencionada plaza, donde ha permanecido hasta el presente: “Martes, 27.- 22,00. – Verbena típica regional en la plaza de Santa Ana, amenizada por la orquesta “Columbia” de Barranco Hondo de Candelaria. Actuará asimismo en dicha fiesta el grupo folklórico de la Sección Femenina de Tegueste”. Desde entonces, nunca ha dejado de figurar en la programación de las fiestas de Santa Ana, como uno de sus principales actos, celebrado siempre en dicho recinto y hasta “altas horas de la madrugada” o “hasta el amanecer”.

     En 1976, este acto se anunciaba en el programa como “Verbena típica regional”; en 1980, como “Gran Baile típico regional”; y en 1984, como “Gran Baile típico canario”. En 1987 ya se le daba el carácter “tradicional” y el nombre de “Gran baile de magos y de pescadores”; de 1989 a 1999 se mantuvo casi igual, con la eliminación de una preposición, como “Gran Baile de Magos y Pescadores”; en 2000 se incluyó solo como “Baile de Magos”; a partir de 2001, como “Baile de Magos y Pescadores”; a partir de 2008, como “Cena romera y Baile popular de Magos y Pescadores”; y desde 2013 hasta el presente se ha vuelto a denominar “Baile de Magos y Pescadores”…

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Artículo-BAILE DE MAGOS Y PESCADORES

Candelaria: Fray Andrés Manuel Delgado (1736-1822), fraile lego dominico

Foto 4A-Convento de Candelaria     Hasta el momento, solo conocemos a tres arayeros que hayan seguido la vida religiosa. El más antiguo fue fray Andrés Manuel Delgado, fraile lego dominico. Los dos más recientes, de los que ya nos hemos ocupado en sendos artículos, han sido: la religiosa dominica misionera sor María Candelaria Torres Ramos y el sacerdote don José Antonio Baute Chico. Este artículo está dedicado al primero de ellos, quien profesó en el Convento dominico de Candelaria, en el que permaneció como hermano converso durante casi toda su larga vida, salvo una corta estancia en el Convento dominico de Güímar y el último año, en que se vio obligado a abandonar el Convento Real y secularizarse, a causa de su clausura con motivo de la primera desamortización.

     Nuestro biografiado nació en el pago de Araya el 28 de noviembre de 1736, siendo hijo de don Luis Manuel Delgado Díaz (o Díaz Delgado) y doña Catalina Hernández Rodríguez. El 1 de diciembre inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por fray Miguel de Salas, por ausencia del teniente servidor fray José Melián, y actuó como padrino don Francisco Agustín de Valladares, vecino de La Orotava. Al igual que su padre, a lo largo de su vida usó a veces el Díaz como primer apellido…

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Artículo-FRAY ANDRÉS MANUEL DELGADO

El cementerio “Santa Sabina” de la Villa de Candelaria

Cementerio Santa Sabina     En trabajos anteriores ya nos hemos ocupado detalladamente de los lugares de enterramiento que han existido en el municipio de Candelaria, que primero fueron templos: la cueva-ermita de San Blas, la iglesia de Santa Ana y la capilla del convento dominico; y luego campos santos: el primer cementerio provisional de Santa Ana (1828 y 1835-1843), el “cementerio del Convento” (1843-1918), situado en las ruinas de la basílica de Candelaria, y el cementerio “Santa Sabina” de Candelaria (desde 1918 hasta el presente). Estos tres recintos funerarios fueron los únicos existentes por entonces en todo el municipio, hasta que a mediados del siglo XX se construyeron otros dos: el de “San José” de Barranco Hondo (1946) y el de “San Francisco” de Igueste de Candelaria (1951).

     En este artículo nos vamos a ocupar del cementerio “Santa Sabina” de Candelaria, construido en 1911, pero que permaneció cerrado durante siete años al discutirse la propiedad del recinto entre el poder religioso y el civil. La agria polémica saltó a la prensa durante años, hasta que la grave epidemia de “gripe española” provocó la saturación del “cementerio del Convento”, obligando a un acuerdo y a que se agilizasen los trámites para la apertura del nuevo recinto funerario. Finalmente, éste fue bendecido el 19 de diciembre de 1918 por el párroco de Candelaria y cuatro días después recibió sepultura en él la primera persona, doña Sabina Coello Pérez, quien le da nombre…

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Candelaria: Don Antonio Fariña González (1867-1921), sacristán, sochantre-organista, notario eclesiástico, mayordomo de la fábrica parroquial, secretario, concejal, reparador y afinador de pianos, órganos y armonios

Antonio Fariña González     Nuestro biografiado desarrolló una gran actividad en la parroquia de Santa Ana de Candelaria, en la que ejerció como sacristán, sochantre-organista, notario eclesiástico y mayordomo de fábrica interino. Además, tuvo una notable actividad pública como regidor síndico, interventor electoral, jurado judicial, secretario suplente del Juzgado Municipal y de la Junta Municipal del Censo Electoral de Candelaria, y concejal del Ayuntamiento. Pero, sobre todo, destacó en Santa Cruz de Tenerife como reparador y afinador de pianos, órganos y armonios.

     Nació en Candelaria el 11 de mayo de 1867, a las dos de la tarde, siendo hijo de don Manuel Fariña Hernández y doña Paula González y González. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el beneficiado propio de dicha parroquia matriz don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “Antonio Domingo” y actuó como madrina doña Andrea Ferrer, natural de Guía…

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Artículo-ANTONIO FARIÑA GONZÁLEZ

Candelaria: Don Francisco Anastasio Marrero García (1791-1879), cabo 1º de Milicias, agrimensor, fiel de fechos del Pósito, perito para el reparto de la contribución y labrador

Casa Francisco Anastasio Marrero-2     Como sucedía en los principales municipios canarios del siglo XIX, entre los empleados públicos de Candelaria también figuraban los agrimensores, personas que tenían a su cargo la medición y el cálculo de la superficie de los terrenos. Junto con los maestros y los sacerdotes formaban parte del privilegiado y reducido círculo de personas que en el medio rural ostentaban títulos profesionales por estudios. Hasta mediados de dicha centuria, para la obtención del título de Agrimensor los aspirantes debían demostrar su suficiencia ante el Ayuntamiento de la localidad en la que pensaban ejercer, aunque si querían hacerlo en cualquier otro pueblo de la isla debían convalidar su título en La Laguna, ante los agrimensores del Ayuntamiento o Cabildo de la isla; a veces intervenían en el tribunal otras personas relacionada con el tema, como profesores de dibujo o catedráticos de Matemáticas de la Universidad. El examen consistía en una parte teórica y otra práctica; en la primera se preguntaban al alumno conceptos de Aritmética y Geometría, que debía aprender previamente con algún maestro; y en la segunda se debía hacer uso del compás, para dibujar determinadas figuras y medir terrenos irregulares, que debían ser luego reflejados en el papel.

     Este artículo está dedicado a uno de estos agrimensores, don Francisco Anastasio Marrero García, quien alcanzó notable prestigio en el término de Candelaria, donde también fue cabo 1º de Milicias, fiel de fechos del Pósito y perito para el reparto de la contribución, además de trabajar como labrador.

     Nuestro biografiado nació en “La Cuevesita” el 26 de julio de 1791, siendo hijo de don Juan Antonio Marrero Rodríguez, natural de Güímar, y doña Anastasia García de Frías, que lo era del “Mal Pays”. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura teniente de beneficiado don Agustín Tomás de Torres; se le puso por nombre “Francisco Anastasio” y actuó como padrino don Juan Pérez Bencomo, “mozo libre, vecino y natural de dicha Cuevesita”…

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Artículo-FRANCISCO ANASTASIO MARRERO

Los visitantes ilustres de la Basílica de la Virgen de Candelaria (1959-2023)

Visitantes Basílica

     Una de las tareas más curiosas, de las muchas que desarrollan los religiosos dominicos de Candelaria, consiste en atender a los visitantes y peregrinos que acuden diariamente al Santuario de la Virgen y, precisamente, éstos no son pocos. Aparte de los isleños, no cabe ninguna duda de que la inmensa mayoría de los turistas o visitantes oficiales que vienen a la isla de Tenerife tienen a la Basílica de Candelaria entre los lugares que no pueden dejar de visitar. Ello se debe, sobre todo, a que alberga a la Patrona de Canarias, pero también influye en esta elección la belleza del edificio diseñado por Marrero Regalado, que fue inaugurado y consagrado en 1959, así como las valiosas pinturas que alberga en su interior y el inmediato museo de los dominicos, además de los indudables valores escénicos y patrimoniales de ese entorno candelariero, en el que podemos destacar el Convento anexo, la cercana Cueva de San Blas, la Casa de Apeo (antiguo Ayuntamiento), la iglesia parroquial de Santa Ana y las casas canarias del barrio que la rodea, el conjunto escultórico de los Menceyes, etc. Por ello, no es de extrañar que casi todos los visitantes ilustres (reyes -entre ellos los de España-, príncipes -como los de Asturias-, jefes de estado o de gobierno, así como los más destacados personajes de la Iglesia, la Milicia, la Política, el Deporte, el Arte, la Cultura, etc.) que en el último medio siglo han llegado a la isla, han visitado con devoción o por lo menos con respeto y admiración este emblemático edificio.

     Gracias a la prensa insular, así como a la revista Radar Isleño, órgano informativo de la Basílica de Ntra. Sra. de Candelaria, que vio la luz entre mayo de 1962 y noviembre de 1965, a los dos libros de visitas que se conservan en el archivo del Convento dominico, que abarcan desde 1973 hasta la actualidad, y al gabinete de prensa del Ayuntamiento, conocemos a muchos de los visitantes ilustres que han acudido a este venerado santuario para rendir culto a la Patrona de Canarias en los últimos 56 años, a los que vamos a dedicar este artículo…

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