Granadilla de Abona: Don Inocencio García Feo (1885-1920), Doctor en Sagrados Cánones y en Filosofía, prefecto del Seminario y párroco propio de La Orotava, donde da nombre a una calle, en el primer centenario de su fallecimiento

     Al cumplirse hace tan solo dos días el primer centenario del fallecimiento de un hijo ilustre de Granadilla de Abona y uno de los párrocos más recordados de la Villa de La Orotava, don Inocencio García Feo, siguiendo la sugerencia de un sobrino nieto hemos querido rescatar la reseña biográfica de este querido sacerdote, añadiendo nuevos datos y fotografías a la ya publicada en este mismo blog hace algo más de ocho años.

     Aunque de tradición familiar inclinada hacia las Milicias Canarias, don Inocencio García Feo se sintió atraído desde muy joven por la carrera eclesiástica. Así, tras cursar estudios en el Seminario Diocesano fue enviado a Roma, donde se ordenó de Presbítero y en cuya Universidad Gregoriana se Doctoró en Sagrados Cánones y en Filosofía. A su regreso a Tenerife desempeñó el cargo de prefecto de estudios del Seminario Conciliar, en el que solo permaneció un mes, al ser nombrado cura ecónomo y mayordomo de fábrica de la Purísima Concepción de la Villa de La Orotava; en este destino permaneció durante más de nueve años, hasta su muerte, después de haberla obtenido en propiedad tras una brillante oposición. Al frente de la importante parroquia se ganó el cariño y la admiración de sus feligreses, debido a las mejoras realizadas en el templo y en las festividades religiosas. Asimismo, destacó como orador sagrado y el Ayuntamiento lo integró en varias comisiones locales; también fue vocal nato y secretario del Patronato del Colegio “San Isidro”, presidente accidental del Consejo local de Exploradores de La Orotava y vocal de la Junta de Fomento de las Cañadas. Tras su prematuro fallecimiento se le dio su nombre a una de las calles más céntricas de dicha Villa, inmediata a la iglesia parroquial que regentó.

     Nuestro biografiado nació en la calle del Agua de Granadilla de Abona el 28 de diciembre de 1885, a las doce del mediodía, siendo hijo de don José García García y doña Francisca Feo Morales, naturales y vecinos de dicha localidad. El 17 de enero de 1886 fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco propio don Atanasio Viña y Vera; se le puso por nombre “Inocencio Tomás” y actuó como madrina su tía paterna doña María de la Natividad García, siendo testigos don Juan Nepomuceno Ramos y don Domingo Feo…

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Antiguas familias de Agache (Güímar): Los Cubas de El Escobonal (“Los Gomeros”)

     El 16 de junio de 1847 contrajeron matrimonio en San Sebastián de La Gomera don Antonio Francisco Cubas Castilla, conocido por “José”, hijo de don José Joaquín Cubas y doña María Felipa Castilla, y doña María de las Mercedes Padilla Arteaga, hija de don Luis Padilla Ramos y doña Juana Arteaga Ramos. De dicha unión nacieron en dicha villa, entre otros hijos, dos que pasaron a Tenerife y se afincaron en el pueblo de El Escobonal, donde contrajeron matrimonio y alcanzaron un notable prestigio: don José Cubas Padilla (1847-1905), labrador, herrero, imaginero aficionado, vocal de la Junta municipal de Güímar e interventor electoral; y don Abelardo Cubas Padilla (1850-1914), propietario agrícola, escribiente, agrimensor, sochantre, alcalde pedáneo de Agache, delegado del juez municipal, fielatero de El Escobonal, interventor electoral y jurado judicial. Mientras que el primero tuvo escasa sucesión, que pronto se establecería en Santa Cruz de Tenerife, el segundo tuvo una amplia descendencia, que se mantuvo en El Escobonal durante varias generaciones, constituyendo la familia de “Los Gomeros”, a la que dedicamos el presente artículo.

     Aparte de los dos fundadores, entre otros muchos miembros de esta familia que han destacado por su actividad profesional, a nivel municipal, insular, regional, nacional o internacional han sobresalido varios de ellos, entre los que recordamos a: don Pedro Indalecio Cubas Castro (1885-1948), propietario agrícola, comerciante, apreciador de tierras, partidor, vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral, adjunto suplente de la mesa electoral de El Escobonal y tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Güímar; don Evaristo Benito Cubas Castro (1888-?), músico, agrimensor, escribiente, poeta, presidente de la Sociedad Cultural “El Porvenir” de El Escobonal, directivo de la Asociación Canaria de Cuba y presidente de las comunidades de aguas “Morro Negro” y “Barranco de Guaco” de El Escobonal; sor Erudina Cubas Hernández (1915-1983), “Madre Nazaret”, Bachiller, maestra, religiosa de la Santa Casa de Nazaret, profesora y directora de diversos colegios en España y América; don Fortunato Gómez Cubas (1926-2002), minero, cantero, labrador, emigrante a Brasil, Venezuela y Holanda, músico de orquestas, miembro de varias agrupaciones folclóricas, director de la Agrupación Musical “Antón Guanche” de Candelaria y compositor; etc.

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Guía de Isora: Don Ezequiel Hernández Vargas (1890-1970), restaurador de imágenes, teniente de Caballería condecorado, primer escribiente de oficinas militares, alcalde de Guía de Isora, jefe local de las Milicias de Acción Ciudadana y jefe del Negociado provincial de presos gubernativos

     Miembro de una familia muy conocida, nuestro biografiado destacó en su juventud como restaurador de imágenes y también fue miembro de la comisión de festejos de la Sociedad “Centro Isorano”. Pero, sobre todo, destacó en la carrera militar, en la que ascendió desde soldado hasta suboficial de Caballería, ejerciendo como primer escribiente de oficinas militares; por entonces prestó sus servicios en Santa Cruz de Tenerife, Lugo, La Coruña, Ceuta, Burgos, Jerez de la Frontera y Córdoba, participando activamente en la Guerra de Marruecos, por la que fue condecorado. Tras permanecer retirado durante casi cinco años, fue movilizado con motivo de la Guerra Civil y recibió los nombramientos de alcalde de Guía de Isora y jefe local de las Milicias de Acción Ciudadana, cargos que desempeñó durante cinco meses, en unos momentos críticos de la historia de España. Luego prestó sus servicios en la Comandancia Militar de La Palma y en el Gobierno Militar de Tenerife hasta su reingreso en el Ejército activo, siendo nombrado jefe del Negociado provincial de presos gubernativos, aunque también se hizo cargo con carácter accidental del Archivo General de la Capitanía General de Canarias y del Negociado de Hojas de Servicios de los primeros jefes de cuerpo del archipiélago. Finalmente, ascendió a teniente de Caballería de la escala complementaria, empleo con el que obtuvo su retiro, recibiendo la Cruz pensionada de San Hermenegildo.

     Nació en la Calle Nueva de Guía de Isora el 3 de febrero de 1890, a las nueve de la noche, siendo hijo de los propietarios don Miguel Hernández Jorge y doña Juana Vargas Reyes. El 18 del mismo mes fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz por el cura párroco don Antonino Delgado y Delgado; se le puso por nombre “Ezequiel” y actuó como padrino don José Vargas Reyes, soltero y propietario, siendo testigos don Pedro Duranza y don José Díaz Pérez, ministros de la parroquia…

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Güímar: Don Arturo Hernández Cruz (1899-1973), directivo del Casino e interventor de fondos del Ayuntamiento de Güímar, y doña Cirila Hernández Rodríguez (1915-2014), maestra nacional. Un matrimonio en la historia de Güímar

     Este artículo está dedicado a uno de los numerosos matrimonios establecidos en Güímar, en el que los dos miembros desarrollaron una actividad profesional destacada, en este caso como empleados públicos; además, ambos eran miembros de familias muy conocidas y destacadas. Don Arturo Hernández Cruz desarrolló una dilatada labor en el Ayuntamiento de dicha ciudad como oficial de secretaría y, sobre todo, como interventor de fondos durante casi 45 años; además, fue elegido en diversas etapas vocal, vicesecretario, secretario, contador y vicepresidente del Casino de Güímar, así como secretario fundador de la Mutualidad Escolar “Ntra. Sra. del Socorro” y vocal fundador del Patronato “Amigos del Arte” de dicha ciudad. Por su parte, doña Cirila Hernández Rodríguez ejerció como maestra nacional en diversas localidades, entre ellas en tres barrios del municipio de Güímar (El Escobonal, San Juan y Lomo de Mena), así como en El Grandal (Puntallana) y El Médano (Granadilla de Abona), siempre con carácter interina, pero abandonó el Magisterio tras el nacimiento de sus hijos, para centrarse en su cuidado y educación; además, ejerció como escribiente temporera del Ayuntamiento de Güímar.

     Don Arturo nació en Güímar el 17 de diciembre de 1899, siendo hijo de don Abel Hernández Rodríguez y doña Nicolasa Cruz Rodríguez, naturales de la misma localidad. El 7 de enero inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el presbítero don Domingo Elías Estévez, con licencia del párroco ecónomo don José Salazar Hernández; se le puso por nombre “Arturo Lázaro” y actuó como padrino el médico don Cándido Rodríguez González, de la misma vecindad. Por su parte, doña Cirila había nacido en La Laguna el 12 de diciembre de 1915, a las nueve de la mañana, siendo hija de don Luis Hernández Farré, natural de Güímar, y doña Isabel Rodríguez Reverón, que lo era de Fasnia, casados en la parroquia del Sagrario Catedral; fue bautizada con el nombre “Cirila Severiana”…

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Granadilla de Abona: Don Juan Reyes Sánchez (1813-1889), escribiente de la Comandancia Militar del Sur, brigada del Batallón y de la Sección Provincial de Abona, Caballero de San Hermenegildo y alférez de Milicias retirado con sueldo

     Muchas fueron las familias sureñas cuyos miembros llenaron gloriosas páginas de la historia militar insular, pues aunque a veces no alcanzaron empleos de gran relieve, siempre mostraron una profunda voluntad de servicio por las Milicias Canarias. Don Juan Reyes Sánchez fue uno de esos militares que empezaron desde abajo, desde simple soldado, para ir ascendiendo gracias a su tesón y méritos hasta alférez de Milicias; en tres ocasiones estuvo movilizado con la partida destacada en Granadilla para celo sanitario y persecución del contrabando; durante dos años actuó como escribiente en la Comandancia Militar del Cantón de Abona y, sobre todo, fue brigada del Regimiento, luego Batallón y Sección de Abona, a lo largo de 29 años, en tres períodos diferentes. Fue nombrado Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, al concedérsele la Cruz de la misma, y obtuvo su retiro con sueldo. Constituyó el tronco de una ilustre saga de granadilleros.

     Nació en Granadilla de Abona el 4 de abril de 1813, siendo hijo de don Sebastián Reyes y doña Petra Sánchez Garabote. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el presbítero don Manuel González Guillén, con licencia del Dr. don Isidoro Rivero Peraza y Ayala, párroco propio de la misma; se le puso por nombre “Juan Antonio” y actuó como madrina doña María Martín, vecina de la localidad en el pago de El Draguito…

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San Miguel de Abona-Arona: Don José Siverio y Díaz (1886-1945), prefecto de estudios del Seminario, cura ecónomo de San Miguel de Abona, Agulo y Arona, encargado de Vilaflor y párroco propio de La Cruz Santa

     Este artículo está dedicado a uno de los numerosos sacerdotes norteros que desarrollaron la mayor parte de su labor pastoral en el Sur de Tenerife. Fruto de una vocación tardía, don José Siverio Díaz cursó con brillantez la carrera eclesiástica en el Seminario Diocesano de Tenerife, del que fue prefecto de estudios. Después de ordenado, fue cura ecónomo de San Miguel de Abona durante más de 11 años, período en el que también actuó como vocal de las Comisiones de evaluación del arbitrio del Repartimiento general de Utilidades del Ayuntamiento; asimismo, durante seis meses estuvo encargado de la parroquia de Arona. Luego ejerció como cura ecónomo de Agulo durante nueve meses. Posteriormente estuvo al frente de la parroquia de Arona durante más de doce años y medio; simultáneamente, durante tres meses estuvo encargado de la parroquia de Vilaflor; además, fue confesor de las Religiosas de Nazaret de San Miguel, así como vocal de la Junta Municipal de Enseñanza Primaria de Arona. Finalmente, fue nombrado párroco propio de La Cruz Santa, donde solo permaneció cuatro años, hasta su prematura muerte. Siempre destacó por su cultura y como orador sagrado.

     Nació en la calle del Terrero del Realejo Bajo el 7 de enero de 1886, a las seis de la tarde, siendo hijo del artesano don José Siverio y Hernández, natural de dicho pueblo, y doña Rafaela Díaz Barrios, que lo era del Realejo de Arriba, pero oriunda del Puerto de la Cruz. El 15 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción por el cura párroco propio don Manuel Picar y Santos; se le puso por nombre “José Luciano María del Rosario” y actuó como madrina doña Bibiana Díaz y Barrios, casada, propietaria, natural del Puerto y vecina del Realejo Bajo, siendo testigos don José Siverio y don Marcos Expósito, ministros de la parroquia…

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Enfrentamientos en las fiestas de Igueste de Candelaria en el último tercio del siglo XIX, con motivo de la procesión

    Desde 1788, en que se terminó y bendijo la ermita de la Santísima Trinidad de Igueste de Candelaria, comenzaron a celebrarse las fiestas patronales de dicha localidad, cuyo acto principal era la misa y procesión con las imágenes existentes en el templo. Desde sus inicios, la financiación y organización de éstas se hizo de forma alterna entre los dos sectores del pueblo, los vecinos de arriba en los años pares y los de abajo en los impares, como ocurría en otros muchos pueblos de Tenerife y aún continúa haciéndose en las de San Pedro de Güímar.

     En el último tercio del siglo XIX, tras la misa del día principal de la fiesta, en Igueste sacaban en procesión el antiguo cuadro con la representación de la Santísima Trinidad, así como las imágenes de la Purísima Concepción y San Juan, precedidas por la Cruz parroquial y el estandarte, por un itinerario acordado entre los párrocos y los vecinos. Pero en 1871, los vecinos de la parte de abajo, que ese año organizaban la fiesta, suplicaron al párroco de Candelaria, don Antonio de la Barreda y Payba, que se cambiase el itinerario de la procesión, dirigiéndola por un camino que daba un rodeo hasta la ermita, a lo que aquel accedió y así se hizo. Dicha innovación desagradó a los vecinos del lugar de arriba, quienes se alarmaron, protestaron y se quejaron a las autoridades religiosas, por lo que al año siguiente se verificó la procesión por el itinerario acostumbrado desde antiguo.

    Sin embargo, en 1873, cuando la fiesta volvió a corresponder a los vecinos del lugar de abajo, estos instaron nuevamente para que la referida procesión volviera por el camino por el que ya había transcurrido en 1871 y, al verificarlo así, se produjo un grave enfrentamiento, incluso físico, entre los vecinos de arriba y los de abajo, por lo que la procesión tuvo que retirarse a la ermita, lo que dio lugar a la formación de causas criminales, detenciones, enemistades y discordias entre los vecinos, por cuyo motivo la autoridad eclesiástica prohibió que la procesión discurriese por dicho camino y se dispuso que a partir de entonces se llevase a cabo alrededor de la plaza, con aprobación de las dos partes del pueblo que estaban enfrentadas. Pasaron algunos años de cierta tranquilidad hasta que en agosto de un año impar de ese mismo siglo XIX, en el que las fiestas eran organizadas de nuevo por los vecinos de abajo, se volvió a liar…

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Arico: Don Abel Martín González (1857-1897), alférez de Milicias y primer teniente de la Reserva Territorial, condecorado y fallecido durante la Guerra de Cuba

     Nuestro biografiado ingresó en las Milicias Canarias con el empleo de alférez, con el que prestó sus servicios en los Batallones Provinciales de Abona y La Laguna, así como en el Batallón Provisional de Canarias, de guarnición en Santa Cruz de Tenerife. Después de no superar el examen para el pase a la escala profesional de Infantería, fue declarado alférez de la Reserva de Canarias, prestando sus servicios en los Batallones Reserva de La Laguna y Lanzarote. Luego ascendió a teniente de la Reserva Territorial, empleo reconvertido luego en primer teniente. Vivió durante 16 años en la capital tinerfeña, donde contrajo matrimonio y fue socio fundador de la “Sociedad de Explotación y Canalización de Aguas de Tenerife”, así como vocal de la Sección de Beneficencia de la junta directiva de la “Sociedad de Socorros Mutuos La Benéfica”; además, adquirió el derecho electoral para diputados provinciales. Luego solicitó y obtuvo el pase al Ejército de operaciones en Cuba, donde organizó la Compañía de Voluntarios Movilizados de Guagajaney y prestó servicios en la campaña, sobre todo en la conducción de convoyes y emboscadas, enfrentándose en varias ocasiones con el enemigo, lo que le valió la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo Rojo. Pero falleció en el Hospital Militar de San José de las Lajas a consecuencia de fiebre amarilla, cuando aún no había cumplido los 40 años de edad, dejando descendencia en Santa Cruz de Tenerife. Su viuda solicitó y obtuvo la pensión a la que tenía derecho.

     Nació en Arico el 9 de mayo de 1857, siendo hijo de don Manuel Martín Gómez y doña María de la Concepción González y González, naturales de Arico, pero ella oriunda de Santa Cruz de Tenerife. Ocho días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por el presbítero don Felipe José Díaz y Gómez, por ausencia del párroco servidor don Antonio Martín Bautista; se le puso por nombre “Abel Ludovino de San Gregorio Nacianceno” y actuaron como padrinos don Alfonso y doña Juana Peraza y Peraza.

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La visita de la Virgen de Candelaria a Granadilla de Abona (1964), en su peregrinación extraordinaria por la isla con el fin de recaudar fondos para el nuevo Seminario diocesano

     El año 1964 marca una página inolvidable en la historia religiosa de Granadilla de Abona, al recibir por primera y única vez la visita de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias, en su peregrinación por todas las parroquias de la isla con el fin de recaudar fondos para la construcción del nuevo Seminario Diocesano, acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife que duró casi tres meses y medio, del 16 de octubre de dicho año al 28 de enero de 1965. Para esa peregrinación extraordinaria la Virgen contó con una artística carroza, construida en Güímar, en los talleres de mecánica y chapa de Tejera y en la carpintería de Pánfilo y Tino; fue diseñada por don Manuel García Campos y patrocinada por doña Edelmira Pérez Campos, viuda de Mansito, junto con Acción Católica y Cáritas de dicha ciudad; y se montó sobre una camioneta “Commer” de seis ruedas, cedida por la empresa Hernández Hermanos, S.L. En todos los pueblos visitados, el fervor de los fieles fue impresionante y el éxito económico se vio desbordado con creces, al recaudarse más de siete millones de pesetas. Durante el recorrido la Virgen estuvo acompañada por su capellán, cargo que asumió casi siempre el sacerdote dominico fray Juan Fernández Baca, conocido por el “Padre Juan de Candelaria”. La revista Radar Isleño, editada por los frailes dominicos de Candelaria, fue recogiendo la crónica detallada de esta peregrinación extraordinaria de la Virgen, en todo su recorrido.

     El municipio de Granadilla de Abona fue el quinto de la isla en recibir a la Virgen de Candelaria, tras el paso de ésta por Arafo, Güímar Fasnia y Arico. El sábado 24 de octubre la venerada imagen salió de El Río de Arico con destino a Vilaflor, pero haciendo paradas en los barrios de Chimiche, donde se incorporó la antigua Danza de varas que la acompañó durante todo el recorrido, Los Blanquitos y El Desierto, en todos los cuales recibió el cariño del vecindario; luego atravesó Granadilla, donde un elevado número de fieles se agolpaban para verla pasar y la acompañaron hasta la salida de la villa. A su regreso de Vilaflor permaneció durante un día en la iglesia de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona y otro en la de San Luis Rey de Charco del Pino…

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Arafo: Don José Rodríguez Arvelo (1882-1963), cabo de Artillería, comerciante, secretario de Juzgados, corresponsal de periódicos, auxiliar ejecutivo, vicesecretario local del Partido Republicano Tinerfeño, presidente del “Club Central” y de la Agrupación Artístico-Musical “La Candelaria”

     Nuestro polifacético biografiado se inició en su adolescencia como labrador y zapatero; prestó su servicio militar como artillero 2º y cabo de Artillería y, después de licenciado, actuó como tallador de quintos en el Ayuntamiento de Arafo. En plena juventud abrió en su pueblo natal un comercio de comestibles bastante innovador para su época, vendió ganado, se dedicó a la compraventa de acciones de galerías, en una de las cuales también ocupó la secretaría de su junta directiva, y fue corresponsal de los periódicos Diario de Tenerife y El Progreso. Pero, sobre todo, ejerció como secretario del Juzgado Municipal de Arafo durante 27 años y medio, secretario habilitado del Juzgado Comarcal de Güímar y secretario titular del Juzgado del Realejo Bajo; simultáneamente actuó como auxiliar de la Agencia Ejecutiva de Hacienda en la zona de Santa Cruz de Tenerife. Además, fue colaborador adjunto de la Junta local del Censo de Población, vocal suplente de la Junta Municipal del Censo electoral de Arafo, vicesecretario de la Junta local del Partido Republicano Tinerfeño, presidente del “Club Central” y de la Agrupación Artístico-Musical “La Candelaria”, de la que luego fue presidente honorario.

     Nació en Arafo el 2 de agosto de 1882, siendo hijo de los agricultores don Antonio Rodríguez de Mesa y Mesa, natural de dicho pueblo, y doña María de los Dolores Arvelo Díaz, que lo era de la Villa de La Orotava. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Degollado por el cura servidor don Antonio González Fernández; se le puso por nombre “Ángel José” y actuó como madrina doña Francisca Gil Fariña…

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