El Depósito de prisioneros franceses en Güímar (1809-1814), durante la Guerra de la Independencia

Poco se sabe de la participación de los canarios en la Guerra de la Independencia entre España y Francia y mucho menos se conoce de un hecho histórico que se produjo hace más de dos siglos, prácticamente ignorado por la mayor parte de la población, que relaciona al entonces pueblo de Güímar con dicha contienda bélica, la existencia de un Depósito de prisioneros franceses en esta localidad tinerfeña. El 2 de mayo de 1809, casi un millar y medio de prisioneros franceses, capturados en la Península durante la invasión napoleónica, fueron deportados desde Cádiz a las Islas Canarias en un convoy formado por tres bergantines, un navío y dos buques de línea armados, escoltados por dos navíos de la flota británica. De ese modo, el 11 de ese mismo mes llegaron al puerto de Santa Cruz de Tenerife 1.484 prisioneros, sin advertencia ni aviso previo del Gobierno a las autoridades insulares.

Aunque inicialmente fueron concentrados en el pueblo de Candelaria, luego fueron redistribuidos por distintas localidades de las islas. Atendiendo a lo dispuesto, en el pueblo de Güímar se habilitó, hace más de dos siglos, un Depósito para 60 prisioneros franceses, que permanecieron en esta localidad desde 1809 hasta 1814 y, según las respuestas a la Junta, no se advirtieron en ella reacciones desfavorables a la orden de acogida de dichos presos. Tres de ellos murieron en Güímar y otros siete en el Hospital Militar de Santa Cruz de Tenerife. Desconocemos donde fueron recluidos, pero si tenemos en cuenta lo que se hizo en Candelaria, es probable que todos, o parte de ellos, se alojasen en el convento dominico de Santo Domingo en Soriano, que por entonces sólo contaba con cinco frailes…

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Güímar: Don Casildo Delgado Gómez (1801-1875), escribiente, procurador de los Tribunales, sargento 2º de la Milicia Nacional, regidor del Ayuntamiento de La Laguna y propietario agrícola

Miembro de una familia güimarera modesta, pero destacada, y segundo de cinco hermanos, nuestro biografiado fue el único de ellos que contrajo matrimonio y tuvo descendencia. Casó en su pueblo natal, en el que nacieron sus hijos y donde él trabajó como escribiente y propietario agrícola. Luego se trasladó con su familia a San Cristóbal de La Laguna, donde ejerció como procurador de los tribunales; además, en dicha ciudad fue elegido sargento 2º de la Milicia Nacional y regidor del Ayuntamiento; asimismo, como elector contribuyente pudo participar en las elecciones de diputados a Cortes. Falleció en La Laguna y, tras su muerte, su esposa regresó a Güímar con tres de sus cuatro hijos y en esta localidad residió hasta el final de sus días.

Nació en Güímar el 9 de abril de 1801, siendo hijo de don Juan Delgado Fresneda y doña María Victoria Gómez Bello, naturales y vecinos de dicha localidad en Los Majuelos. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado propio don Florentín Núñez y Torres; se le puso por nombre “Casildo del Santísimo Sacramento Esteban” y actuó como padrino don Bernardo Rodríguez Marrero, de la misma naturaleza y vecindad…

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El largo proceso de creación de la parroquia de San José de El Escobonal (Güímar)

En 1755 se bendijo y abrió al culto la primitiva ermita de San José en el pago de El Escobonal (Güímar), concretamente en la zona de Cano, junto al Camino Real pero en el extremo inferior de dicho pueblo. Por ello, a partir de entonces la mayoría de los vecinos de la comarca de Agache comenzaron a acudir a ella para asistir a la celebración litúrgica dominical y a la fiesta del patrono, dada su mayor proximidad frente a la lejana iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Güímar. Un siglo después, en 1854, el ilustre beneficiado de Güímar don Agustín Díaz Núñez, oriundo de El Escobonal por su abuelo paterno, propuso la creación de una ayuda de parroquia en dicha ermita, precisamente por su lejanía a la parroquia matriz, que fue informada favorablemente por el Obispado en 1856, pero considerando que debía ser una parroquia totalmente independiente. Pero a pesar de las buenas expectativas, ese arreglo parroquial quedó paralizado durante más de una década.

Por entonces, el mencionado párroco o beneficiado propuso la construcción de un nuevo templo en una zona más céntrica de El Escobonal y con mayor capacidad, dado su incremento de población, que lentamente fue construido por el vecindario, siendo bendecido y abierto al culto en 1862. Éste ya contaría con servicio religioso permanente, pero los bautismos, matrimonios y entierros debían continuar celebrándose en la parroquia de San Pedro, única existente por entonces en el municipio y con jurisdicción sobre todo él, con las dificultades de alejamiento que ello suponía. Por ello, en 1867 se reactivó el expediente de la parroquia de San José y en ese mismo año, tras los informes correspondientes, el obispo fray Joaquín Lluch y Garriga decretó su creación.

Pero el Gobierno de la nación paralizó la propuesta y no respondió a ella hasta 1895, disponiendo que se completase el expediente, lo que así se hizo, por lo que en 1897 el obispo don Nicolás Rey Redondo decretó de nuevo la creación de dicha parroquia, que volvió a quedar paralizada, porque el Gobierno no la ratificó. Mientras tanto, para favorecer la asistencia al culto, los párrocos encargados de las ermitas de El Escobonal ya celebraban en ella la mayoría de los bautismos y matrimonios, a los que se unieron desde 1919 los entierros, tras la construcción del cementerio de El Escobonal, aunque las partidas debían anotarse en los libros parroquiales de San Pedro de Güímar.

Finalmente, en 1926 se retomó de nuevo por la feligresía la necesidad de elevar a parroquia a la ermita de San José de El Escobonal y en 1928 el obispo de la Diócesis, fray Albino González Menéndez-Reigada, dispuso que se abriese expediente sobre el arreglo parroquial del Arciprestazgo de Güímar, que fue informado por el arcipreste, que por entonces era don Domingo Pérez Cáceres. En virtud de ello, en 1929 fue erigida por el mencionado obispo la nueva parroquia de San José de El Escobonal, que esta vez si fue aprobada por el Gobierno de la Nación y sancionada por el Rey, por lo que 75 años después de haber sido propuesta inicialmente, el 1 de enero de 1930 comenzó a regir dicha parroquia…

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Güímar: Don Graciliano Báez Díaz (1846-1894), primer escribiente de oficinas militares, alférez del Ejército Permanente de Cuba, condecorado por méritos de guerra, teniente segundo ayudante del Estado Mayor de Plazas, fiscal militar, bígamo, desertor a Estados Unidos, extraditado y fallecido en La Habana

En este artículo nos ocupamos de un curioso militar, que ingresó como soldado voluntario en el Batallón Ligero Provisional de Canarias, en el que ascendió a cabo 2º, cabo 1º y sargento 2º, obteniendo luego el grado de sargento 1º de Milicias; por entonces ejerció durante seis años como primer escribiente en las oficinas de dicho Batallón y contrajo matrimonio en Santa Cruz de Tenerife con una ariquera. Luego, tras ascender a sargento 1º, a solicitud suya pasó con el mismo empleo al Ejército Permanente de la Isla de Cuba, donde tuvo una destacada actuación en las operaciones de campaña y ascendió a alférez; en La Habana contrajo un segundo matrimonio, ocultando estar casado en Tenerife. Posteriormente pasó al Estado Mayor de Plazas, primero como tercer ayudante y luego como teniente 2º ayudante, con destino en La Habana y en el Castillo del Príncipe; estuvo encargado de la Brigada de Prisioneros de Guerra; ejerció como habilitado de dicho cuerpo durante tres años económicos; fue condecorado por méritos de guerra; se le nombró gobernador interino del Castillo de San Severino de Matanzas; y, finalmente, ejerció como fiscal militar en la Plaza de La Habana. Pero en dicho destino desertó, por lo que se le dio de baja en el Ejército. Siete años más tarde fue localizado en Tampa (Estados Unidos), de donde fue extraditado a La Habana, donde se le dio de alta de nuevo en el Ejército como preso preventivo, procesado por deserción, abandono de servicio, estafa y falsificación. Pero falleció durante el proceso en el Hospital Militar de la capital cubana, aún joven y a consecuencia de una grave enfermedad. Por dicho motivo, su viuda cubana solicitó y obtuvo la pensión de viudedad que le correspondía, lo mismo que hizo después su viuda tinerfeña.

Nació en el barrio de Los Majuelos de Güímar el 31 de marzo de 1846, siendo hijo del zapatero don Gregorio Báez Díaz, natural de Candelaria y oriundo por su madre de Arico, y doña Florentina Díaz Pérez, que lo era de Güímar. El 2 de abril inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Agustín Díaz Núñez, Dr. en Sagrada Teología, examinador sinodal y beneficiado curado propio de dicha iglesia matriz y sus anexos, y vicario juez eclesiástico del mencionado pueblo y su partido; se le puso por nombre “Graciliano” y actuó como madrina doña María Concepción Pérez, de la misma vecindad…

Güímar: Doña María Inés García Facenda (1928-2016), religiosa misionera de las Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret

Desde su adolescencia, nuestra biografiada se sintió atraída por la vida religiosa. Por ello, tras cursar los estudios primarios y los de corte y confección, ingresó como socia en la Cofradía del Carmen de la Parroquia de San Pedro Apóstol y luego entró en la comunidad de Religiosas Misioneras de la Sagrada Familia de Nazaret, en la comunidad del Colegio “Santo Domingo” de Güímar, donde hizo el Postulantado, el Noviciado y la Primera Profesión. En los doce años siguientes estuvo destinada en varias etapas en la Residencia de Nazaret de La Laguna y en el Colegio de su orden en Los Realejos, período en el que hizo su Profesión Perpetua en el mismo Colegio de Güímar, al que regresó en 1962. Tras pasar otros cinco años en la comunidad de su ciudad natal, en 1967 fue destinada a la Casa de Espiritualidad “El Pilar”, en La Llobeta-Aiguafreda (Barcelona); luego estuvo en las comunidades y colegios de su Orden en Melide (A Coruña) y, sobre todo, de la ciudad y provincia de Barcelona: Montserrat, la Verneda, Casa Generalicia, Esplugues de Llobregat, Montserrat, Aiguafreda y La Sagrera, en varios de ellos en más de un período. También estuvo destinada fuera de España, un año en la comunidad de Burnot-Profondeville (Bélgica) y otro en La Nyété (Camerún). Hizo unos cursos de primeros auxilios en la Cruz Roja y de Leprología y Cirugía auxiliar en Fontilles y también aprendió Mecanografía, pero, sobre todo, trabajó como costurera. También le gustaba mucho el cuidado de las plantas y la lectura. Mientras estuvo en Barcelona, durante un año cuidó voluntariamente de niños hijos de leprosos. En 1999 regresó definitivamente a su Güímar natal, destinada primero en la Comunidad del Colegio “Santo Domingo” y luego en la nueva Casa “Sagrada Familia”, en la que ya continuó el resto de su vida. En esta última etapa ejerció como sacristana de la capilla del Colegio, hasta que su larga enfermedad, que sufrió con resignación, le impidió continuar.

Nació en el barrio de Guaza de Güímar el 28 de enero de 1928, siendo hija de don Gumersindo García Pérez y doña Maximina Facenda Ramos. El 19 de febrero inmediato fue bautizada en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Domingo Pérez Cáceres, cura párroco propio, arcipreste del distrito y futuro obispo de Tenerife; se le puso por nombre “María Inés” y actuó como madrina doña María Román…

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Fasnia-Güímar: Don Agustín Frías Pestano (1812-1882), cabrero, propietario agrícola, escribiente, cabo 2º de las Milicias Provinciales, primer teniente de la Milicia Nacional local, alcalde de barrio de El Escobonal, guarda celador de montes, perito apreciador de tierras y presidente del colegio electoral

Nuestro biografiado nació en Fasnia, pero en su juventud se estableció en El Escobonal (Güímar), donde vivió el resto de su vida, contrajo matrimonio, desempeñó numerosos cargos y dejó numerosa descendencia. Inicialmente trabajó como cabrero, pero luego se decantó hacia la agricultura, llegando a ser un notable propietario agrícola y a figurar entre los mayores contribuyentes del municipio. Prestó su servicio militar en las Milicias Canarias, en las que alcanzó el empleo de cabo 2º. En su pueblo adoptivo ejerció como escribiente de escrituras de compraventa, hijuelas y testamentos; además, desempeñó los cargos de primer teniente de la Milicia Nacional local, alcalde de barrio, guarda celador de montes, perito apreciador de tierras y presidente del colegio electoral.

Nació en Fasnia el 5 de mayo de 1812, siendo hijo de don José de Frías González y doña María Josefa Pestano Delgado, naturales y vecinos de dicho pueblo. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Joaquín por el párroco escobonalero don Juan de Castro Baute; se le puso por nombre “Agustín” y actuó como padrino don Antonio Tomás Marrero, de la misma vecindad…

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Güímar: Fray Diego Pérez Álvarez (1723-1810), sacerdote, definidor y predicador general agustino, morador en el Convento de San Agustín de Tacoronte y posible impulsor de la fuerte devoción de los güimareros por el Santísimo Cristo de los Dolores

Miembro de una familia fuertemente vinculada a la historia religiosa de Güímar, nuestro biografiado también sintió la llamada vocacional e ingresó en la Orden de Ermitaños de San Agustín, en alguno de los siete conventos agustinos existentes por entonces en Tenerife. Siendo ya fraile cursó estudios en el Convento que dicha Orden tenía en la villa de La Orotava, gracias a lo cual pudo recibir las órdenes sagradas hasta el presbiterado; luego también obtuvo el título de predicador general, que le fue concedido en el capítulo provincial de su Orden. Como tal sacerdote residió durante muchos años en el Convento de San Agustín de Tacoronte, donde es casi seguro que desempeñase algunos cargos de responsabilidad y en cuya capilla se veneraba el Santísimo Cristo de los Dolores. Por ello, es muy probable que a él y a su tío fray Sebastián Álvarez, que casi con total seguridad también moraba en el mismo, se deba el origen de la fuerte devoción de los güimareros hacia el Cristo de Tacoronte y de la peregrinación que anualmente se dirige desde el Valle de Güímar al Santuario de la venerada imagen.

Nació en Güímar el 9 de diciembre de 1723, siendo hijo de don Juan Pérez Gabriel y doña Inés Díaz Álvarez de Acevedo (o de Oliva). Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado don Domingo de Paes y Galdona; se le puso por nombre “Diego” y actuó como padrino el alférez don Pedro Marrero de Torres, natural de Arafo y vecino de Güímar…

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Güímar: Doña María del Carmen Batista Cruz (1927-2017), estudiante de Ciencias Químicas, Lcda. en Farmacia, primera farmacéutica güimarera, analista, Diplomada en Óptica, Insignia de Oro del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Premio “Argenta de Franquis” del Ayuntamiento de Güímar

Tras obtener el título de Bachiller en el colegio “Santo Domingo” de Güímar, regentado por las religiosas de Nazaret, nuestra biografiada cursó los dos primeros años de Ciencias Químicas en la Universidad de La Laguna. Luego pasó a la Universidad Complutense de Madrid, en el que cursó la carrera de Farmacia, que concluyó en la Universidad de Granada, siendo la primera farmacéutica güimarera. Comenzó a ejercer en la farmacia que desde hacía dos años regentaba en Güímar su hermano, don Antonio Rafael Batista Cruz, con quien aprendió a hacer análisis, tanto de sangre como de orina. Tras la prematura muerte de éste, se hizo cargo de dicha farmacia, que regentó en solitario durante 52 años, hasta su jubilación. En ese tiempo también ejerció como inspectora farmacéutica municipal y como titular suplente de la farmacia de Fasnia; además, fue socia cofundadora de COFARTE y diplomada en Óptica y Optometría. Como reconocimiento a su labor profesional, recibió la Insignia de Oro del Colegio Oficial de Farmacéuticos y el Premio “Argenta de Franquis” 2013 del Ayuntamiento de Güímar. También tuvo una notable afición literaria, siendo autora de varios trabajos, algunos de los cuales permanecen inéditos y otros tres fueron publicados en El Día; por uno de estos recibió una mención honorífica en un concurso sobre la Cruz Roja Española.

Nació en la calle San Pedro Abajo de Güímar el 5 de diciembre de 1927, a las cinco de la madrugada, siendo hija de don Andrés Batista Batista y doña María Cruz García, naturales de Arafo, pero ella oriunda de Güímar por su padre. El 28 de ese mismo mes fue bautizada en la iglesia matriz de San Pedro Apóstol por el cura ecónomo don Domingo Pérez Cáceres; se le puso por nombre “María del Carmen Guadalupe” y actuó como padrino su tío, don Gonzalo Cruz García…

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Güímar: Don Julio Díaz Gómez (1927-2008), agricultor, maquinista, soldador, capataz, chófer, encargado general, componente de orquestas, rondallas y los “Amigos del Arte”, director de la Rondalla del Club de la Tercera Edad, cofundador y director del grupo “África Alonso y los Chinguaro”

Oriundo de Agache (Güímar) por sus padres, nuestro biografiado vio la luz en Santa Cruz de Tenerife, donde trabajaban sus progenitores. A los nueve años se estableció en El Escobonal con su familia materna, donde se inició en las labores agrícolas y ganaderas, así como en la música. A los 21 se trasladó con su madre a El Puertito de Güímar, donde contrajo matrimonio y residió el resto de su vida. Una vez en el Valle, trabajó inicialmente como maquinista en una fábrica de bloques y soldador; luego como capataz de fincas y chófer; y, finalmente, ejerció durante muchos años como encargado general de todas las propiedades y negocios que poseía en Güímar la familia Robayna, que incluían varias casas, extensas fincas en explotación, un empaquetado, una bodega, una fábrica de bloques y mosaicos y una empresa constructora de edificios. Después de jubilado se dedicó al cuidado de una finca que le regaló dicha familia. Pero, quizás, es más recordado por su faceta musical, pues con su laúd formó parte de la orquesta “La Alegría” de El Escobonal y de la primera Rondalla folclórica de dicho pueblo; luego se integró en una rondalla de Güímar, en la orquesta de El Puertito, de la que fue fundador, y en la Agrupación “Amigos del Arte” de la antedicha ciudad; posteriormente, fue director de la Rondalla del Club de la Tercera Edad de Güímar y, finalmente, cofundador y director del grupo “África Alonso y los Chinguaro”.

Nació en Santa Cruz de Tenerife el 13 de septiembre de 1927, siendo hijo de don Ángel Díaz Dorta, natural de Lomo de Mena (Güímar) y jardinero de la Capitanía General de Canarias, y doña Polonia Gómez y Gómez, que lo era de El Escobonal (Güímar) y empleada en el Hospital Civil de dicha capital. Fue bautizado en la iglesia de San Francisco de Asís de dicha capital y siempre fue conocido como “Yuyo”. A los nueve años de edad se estableció en el Lomo de Montijo de El Escobonal con su abuelo materno y a los 22 años de edad se trasladó a El Puertito de Güímar con su madre…

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Güímar: Don Nicasio García Díaz (1827-1895), mayordomo de la Virgen del Socorro, director de la banda de música de Güímar, teniente 2º de la Milicia Nacional local, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento y notario público eclesiástico de la Parroquia de San Pedro

Este destacado güimarero quedó huérfano muy pronto, casó dos veces y destacó como propietario agrícola, llegando a ser uno de los mayores contribuyentes de Güímar y, como tal, elector para cargos municipales, así como de diputados provinciales, diputados a Cortes y compromisarios para senadores. A lo largo de su vida desempeñó diversos cargos públicos en su pueblo natal: 2º teniente de la Milicia Nacional local, secretario de la Junta o Comisión Pericial de Amillaramiento, hombre bueno en juicios, primer teniente de alcalde, alcalde accidental, presidente de la Comisión local de Instrucción Primaria, regidor o concejal del Ayuntamiento en varias etapas, miembro de la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia matriz y notario público eclesiástico. Pero, sobre todo, fue muy conocido como mayordomo de la Virgen y ermita de El Socorro, además de como director de la Banda de Música de dicha localidad. Falleció en su pueblo natal.

Nació en Güímar el 13 de diciembre de 1827, siendo hijo de don Antonio Leandro García y doña Dominga Díaz Núñez. Dos días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol por su tío materno, el entonces Bachiller don Agustín Díaz Núñez, beneficiado de la misma; se le puso por nombre “Nicasio de la Purísima Concepción” y actuó como padrino otro tío materno, el entonces subteniente de Milicias don Modesto Díaz Núñez.

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