La tramitación y concesión a Candelaria del título de “Siempre abnegada y piadosa Villa” (1954-1957)

En el año 2007 se conmemoró en Candelaria el 50 aniversario de la concesión del título de “Siempre abnegada y piadosa villa” y al año siguiente, en 2008, se celebró el mismo aniversario de la concesión del escudo municipal. Con ambos motivos, impartimos una conferencia en el Ayuntamiento de Candelaria, con el deseo de que no pasasen desapercibidas las Bodas de Oro de eventos tan significativos.

Según el Nomenclátor editado periódicamente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para la confección del censo de población, los núcleos o entidades de población ostentan distintas categorías, asignadas tradicionalmente en función de sus características geográficas, demográficas e históricas. Las principales de éstas son las siguientes, de menor a mayor: caserío, aldea, lugar, villa y ciudad.

Dedicamos el presente artículo a recordar la dilatada tramitación que siguió el Ayuntamiento de Candelaria para conseguir el título de Villa, que aún ostenta con orgullo este amplio municipio sureño, a pesar de que desde entonces ha experimentado un continuo crecimiento demográfico, económico y social.

A mediados del siglo XX, el Ayuntamiento de Candelaria remitió al Instituto de Estudios de Administración Local y al Gobierno Civil unos antecedentes históricos de la localidad para que se mejorase su catalogación ente los núcleos de población de la isla, pues hasta entonces se la consideraba como un mero “Lugar”; pero se le contestó negativamente en lo relacionado con la heráldica y tratamiento del Ayuntamiento, dado que los cambios de categoría de las poblaciones tenían como condición previa la autorización y reconocimiento del Ministerio de la Gobernación. Por ello, el 4 de mayo de 1954 el alcalde de Candelaria don Andrés Tejera Reyes elevó al Ayuntamiento una larga moción, con el fin de iniciar un expediente en tal sentido…

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Candelaria-Arico: Don José Antonio Baute Chico (1939-2003), sacerdote de férrea vocación, párroco de El Pinar, La Restinga, Isora y San Andrés, vicearcipreste de El Hierro, párroco de la Villa de Arico, El Río y Chimiche, y esclavo del Santísimo Cristo de La Laguna, quien da nombre a una calle de Araya

     Lo conocí como estudiante del Instituto de Güímar y enseguida me despertó admiración aquel hombre, mucho mayor que nosotros, que partiendo de un origen humilde suplió su carencia de estudios con una enorme voluntad y con la fe absoluta en que lograría alcanzar su meta, el ser sacerdote de Cristo. Y así lo hizo, a pesar de las fuertes trabas que se le pusieron en su camino, pues gracias a su férrea vocación logró ser ordenado y destinado a diversas parroquias de la Diócesis. Pero al final de su vida, la incomprensión dentro de la propia jerarquía eclesiástica volvió a poner a prueba su profunda vocación, que una vez más se impuso a la complejidad humana. Y un absurdo accidente vino a truncar de manera inesperada la vida de este hombre admirable, un humilde y entrañable sacerdote del clero tinerfeño, que fue párroco de El Pinar, vicearcipreste de El Hierro y párroco de Arico.

     Nuestro biografiado nació en Araya el 26 de abril de 1939, a las doce de la noche, siendo hijo de don Juan Baute Chico y doña Matilde Chico Baute. El 2 de julio de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura párroco Fray Vicente Bravo y Bravo, de la Orden de Predicadores; se le puso por nombre “José Antonio” y actuó como padrino don Federico Chico Baute. El 3 de febrero de 1940 fue confirmado en el mismo templo…

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Apuntes para la historia de Barranco Hondo (Candelaria)

     En el presente artículo queremos recordar los principales acontecimientos y personajes que han conformado la historia de este pueblo, cuyos principales aspectos pensamos desarrollar en trabajos posteriores.

    En la toponimia de este lugar quedan vestigios de los guanches del menceyato de Goymar, de sus ritos y costumbres, como la “Cueva y Salto del Infierno” y “La Trojita”. Asimismo, entre los yacimientos aborígenes descubiertos destacan: el panteón dela Media Montaña, con restos de 160 personas que fueron a parar al Museo Municipal de Santa Cruz de Tenerife; y en la Cueva de la Arena (El Picacho) se encontró un sarcófago de tea, que permaneció durante años en el gabinete científico de la capital tinerfeña.

     Desde el siglo XVI comenzaron a establecerse en Barranco Hondo algunas familias aisladas, que a comienzos del siglo XVIII ya constituían un pequeño caserío, que fue creciendo en las proximidades del barranco que le da nombre, condicionado por la topografía y la pendiente. Sus habitantes se dedicaban por entonces, como en los dos siglos siguientes a la agricultura (alcanzando fama el pueblo por sus ricas frutas pasadas, tanto higos como porretas) y al pastoreo…

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La primera Desamortización de 1821 y el traslado de la Parroquia de Santa Ana al Santuario del suprimido Convento dominico de Candelaria

      En los casi cinco siglos de historia parroquial de Candelaria, se conocen más o menos parcialmente varios hechos significativos: la creación en 1533 del Beneficio o parroquia del Valle de Güímar, que comenzó a regir en 1539 con sede inicial en el Santuario de la Virgen y a partir de 1543 en la cueva de San Blas; la construcción de la iglesia de Santa Ana y el establecimiento en ella de dicha parroquia comarcal hacia 1580; el traslado de esa parroquia a Güímar en 1630; el pleito entablado entre los vecinos de Candelaria y Arafo con el beneficiado de Güímar, al negarse a acudir a la parroquia de San Pedro Apóstol, que concluyó con la creación en 1641 de una ayuda de parroquia en la iglesia de Santa Ana, con jurisdicción sobre Arafo, que se hizo realidad dos años más tarde; y la separación total de ésta del Beneficio de Güímar en 1795, con lo que por fin Candelaria alcanzaba la plena autonomía religiosa, con una parroquia de Santa Ana independiente que se ha mantenido hasta el presente, aunque con el tiempo ha sufrido varias segregaciones.

    Pero existe un acontecimiento prácticamente desconocido, del que nos vamos a ocupar en el presente trabajo, el traslado de la parroquia de Santa Ana a la capilla del convento dominico, con motivo de la primera Desamortización de 1821 y con el fin de evitar el expolio de éste, permaneciendo allí dos años y casi tres meses…

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