Candelaria: Don Juan González y González (1885-1938), pescador, emigrante a Cuba, somatenista, alguacil y primer guardia municipal de Candelaria, empleo en el que permaneció hasta su prematura muerte

Como la mayoría de sus paisanos del casco de Candelaria, don Juan se dedicó inicialmente a la pesca, para luego emigrar en tres ocasiones a Cuba. Tras su regreso definitivo, obtuvo la plaza de alguacil de la alcaldía y luego pasó a ocupar la de guardia municipal, el primero con el que contó este municipio. Destituido arbitrariamente por el Ayuntamiento, el recurso que presentó le hizo recuperar su plaza, en la que ya permaneció hasta su prematura muerte, tras casi once años como responsable del orden público en el municipio, donde también fue conocido como “Juan El Celador”. Además, se afilió al Somatén Armado de Candelaria.

Nació en Candelaria el 4 de agosto de 1885, a las diez de la mañana, siendo hijo de don Antonio González Marrero y doña Elisa González. Seis días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el beneficiado propio don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “Juan Esteban” y actuó como padrino don Manuel Hernández Marrero, siendo testigos don Isidro Delgado y don Francisco Asís Delgado, naturales y vecinos de la misma población…

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El tradicional Baile de Magos y Pescadores de las Fiestas Patronales en honor de Santa Ana en la Villa de Candelaria

Baile de magos-programa 2012     En Candelaria siempre ha existido una gran afición por el folclore canario y los bailes de magos. Como ejemplo de ello, en abril de 1936 ya se celebró un “baile típico regional” en el cine, que por entonces regentaba don Ángel Alonso Medina, y el 23 de mayo de 1953 se hizo otro en el Casino de la localidad.

     Con motivo de las fiestas de Santa Ana, estos bailes se comenzaron a celebrar en los años cuarenta en los salones de don Sixto Machado. Luego, en los años cincuenta y sesenta se celebraban en el Cine de Candelaria. En 1960 y 1974, el baile de magos aún no figuraba en el programa de las fiestas patronales, pero en ese último año, el día 25 a las diez de la noche, la plaza de Santa Ana acogió una “Gran Fiesta de Exaltación Regional, en la que actuarán, entre otros, el Trío “Acaymo” y el Grupo Folklórico de San Andrés”. Poco después, en 1976, el baile de magos ya se incluía en el programa como un número destacado de las fiestas, que se celebraba en la mencionada plaza, donde ha permanecido hasta el presente: “Martes, 27.- 22,00. – Verbena típica regional en la plaza de Santa Ana, amenizada por la orquesta “Columbia” de Barranco Hondo de Candelaria. Actuará asimismo en dicha fiesta el grupo folklórico de la Sección Femenina de Tegueste”. Desde entonces, nunca ha dejado de figurar en la programación de las fiestas de Santa Ana, como uno de sus principales actos, celebrado siempre en dicho recinto y hasta “altas horas de la madrugada” o “hasta el amanecer”.

     En 1976, este acto se anunciaba en el programa como “Verbena típica regional”; en 1980, como “Gran Baile típico regional”; y en 1984, como “Gran Baile típico canario”. En 1987 ya se le daba el carácter “tradicional” y el nombre de “Gran baile de magos y de pescadores”; de 1989 a 1999 se mantuvo casi igual, con la eliminación de una preposición, como “Gran Baile de Magos y Pescadores”; en 2000 se incluyó solo como “Baile de Magos”; a partir de 2001, como “Baile de Magos y Pescadores”; a partir de 2008, como “Cena romera y Baile popular de Magos y Pescadores”; y desde 2013 hasta el presente se ha vuelto a denominar “Baile de Magos y Pescadores”…

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Artículo-BAILE DE MAGOS Y PESCADORES

Candelaria: Fray Andrés Manuel Delgado (1736-1822), fraile lego dominico

Foto 4A-Convento de Candelaria     Hasta el momento, solo conocemos a tres arayeros que hayan seguido la vida religiosa. El más antiguo fue fray Andrés Manuel Delgado, fraile lego dominico. Los dos más recientes, de los que ya nos hemos ocupado en sendos artículos, han sido: la religiosa dominica misionera sor María Candelaria Torres Ramos y el sacerdote don José Antonio Baute Chico. Este artículo está dedicado al primero de ellos, quien profesó en el Convento dominico de Candelaria, en el que permaneció como hermano converso durante casi toda su larga vida, salvo una corta estancia en el Convento dominico de Güímar y el último año, en que se vio obligado a abandonar el Convento Real y secularizarse, a causa de su clausura con motivo de la primera desamortización.

     Nuestro biografiado nació en el pago de Araya el 28 de noviembre de 1736, siendo hijo de don Luis Manuel Delgado Díaz (o Díaz Delgado) y doña Catalina Hernández Rodríguez. El 1 de diciembre inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por fray Miguel de Salas, por ausencia del teniente servidor fray José Melián, y actuó como padrino don Francisco Agustín de Valladares, vecino de La Orotava. Al igual que su padre, a lo largo de su vida usó a veces el Díaz como primer apellido…

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Artículo-FRAY ANDRÉS MANUEL DELGADO

El cementerio “Santa Sabina” de la Villa de Candelaria

Cementerio Santa Sabina     En trabajos anteriores ya nos hemos ocupado detalladamente de los lugares de enterramiento que han existido en el municipio de Candelaria, que primero fueron templos: la cueva-ermita de San Blas, la iglesia de Santa Ana y la capilla del convento dominico; y luego campos santos: el primer cementerio provisional de Santa Ana (1828 y 1835-1843), el “cementerio del Convento” (1843-1918), situado en las ruinas de la basílica de Candelaria, y el cementerio “Santa Sabina” de Candelaria (desde 1918 hasta el presente). Estos tres recintos funerarios fueron los únicos existentes por entonces en todo el municipio, hasta que a mediados del siglo XX se construyeron otros dos: el de “San José” de Barranco Hondo (1946) y el de “San Francisco” de Igueste de Candelaria (1951).

     En este artículo nos vamos a ocupar del cementerio “Santa Sabina” de Candelaria, construido en 1911, pero que permaneció cerrado durante siete años al discutirse la propiedad del recinto entre el poder religioso y el civil. La agria polémica saltó a la prensa durante años, hasta que la grave epidemia de “gripe española” provocó la saturación del “cementerio del Convento”, obligando a un acuerdo y a que se agilizasen los trámites para la apertura del nuevo recinto funerario. Finalmente, éste fue bendecido el 19 de diciembre de 1918 por el párroco de Candelaria y cuatro días después recibió sepultura en él la primera persona, doña Sabina Coello Pérez, quien le da nombre…

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Candelaria: Don Antonio Fariña González (1867-1921), sacristán, sochantre-organista, notario eclesiástico, mayordomo de la fábrica parroquial, secretario, concejal, reparador y afinador de pianos, órganos y armonios

Antonio Fariña González     Nuestro biografiado desarrolló una gran actividad en la parroquia de Santa Ana de Candelaria, en la que ejerció como sacristán, sochantre-organista, notario eclesiástico y mayordomo de fábrica interino. Además, tuvo una notable actividad pública como regidor síndico, interventor electoral, jurado judicial, secretario suplente del Juzgado Municipal y de la Junta Municipal del Censo Electoral de Candelaria, y concejal del Ayuntamiento. Pero, sobre todo, destacó en Santa Cruz de Tenerife como reparador y afinador de pianos, órganos y armonios.

     Nació en Candelaria el 11 de mayo de 1867, a las dos de la tarde, siendo hijo de don Manuel Fariña Hernández y doña Paula González y González. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el beneficiado propio de dicha parroquia matriz don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “Antonio Domingo” y actuó como madrina doña Andrea Ferrer, natural de Guía…

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Artículo-ANTONIO FARIÑA GONZÁLEZ

Candelaria: Don Francisco Anastasio Marrero García (1791-1879), cabo 1º de Milicias, agrimensor, fiel de fechos del Pósito, perito para el reparto de la contribución y labrador

Casa Francisco Anastasio Marrero-2     Como sucedía en los principales municipios canarios del siglo XIX, entre los empleados públicos de Candelaria también figuraban los agrimensores, personas que tenían a su cargo la medición y el cálculo de la superficie de los terrenos. Junto con los maestros y los sacerdotes formaban parte del privilegiado y reducido círculo de personas que en el medio rural ostentaban títulos profesionales por estudios. Hasta mediados de dicha centuria, para la obtención del título de Agrimensor los aspirantes debían demostrar su suficiencia ante el Ayuntamiento de la localidad en la que pensaban ejercer, aunque si querían hacerlo en cualquier otro pueblo de la isla debían convalidar su título en La Laguna, ante los agrimensores del Ayuntamiento o Cabildo de la isla; a veces intervenían en el tribunal otras personas relacionada con el tema, como profesores de dibujo o catedráticos de Matemáticas de la Universidad. El examen consistía en una parte teórica y otra práctica; en la primera se preguntaban al alumno conceptos de Aritmética y Geometría, que debía aprender previamente con algún maestro; y en la segunda se debía hacer uso del compás, para dibujar determinadas figuras y medir terrenos irregulares, que debían ser luego reflejados en el papel.

     Este artículo está dedicado a uno de estos agrimensores, don Francisco Anastasio Marrero García, quien alcanzó notable prestigio en el término de Candelaria, donde también fue cabo 1º de Milicias, fiel de fechos del Pósito y perito para el reparto de la contribución, además de trabajar como labrador.

     Nuestro biografiado nació en “La Cuevesita” el 26 de julio de 1791, siendo hijo de don Juan Antonio Marrero Rodríguez, natural de Güímar, y doña Anastasia García de Frías, que lo era del “Mal Pays”. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura teniente de beneficiado don Agustín Tomás de Torres; se le puso por nombre “Francisco Anastasio” y actuó como padrino don Juan Pérez Bencomo, “mozo libre, vecino y natural de dicha Cuevesita”…

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Artículo-FRANCISCO ANASTASIO MARRERO

Los visitantes ilustres de la Basílica de la Virgen de Candelaria (1959-2023)

Visitantes Basílica

     Una de las tareas más curiosas, de las muchas que desarrollan los religiosos dominicos de Candelaria, consiste en atender a los visitantes y peregrinos que acuden diariamente al Santuario de la Virgen y, precisamente, éstos no son pocos. Aparte de los isleños, no cabe ninguna duda de que la inmensa mayoría de los turistas o visitantes oficiales que vienen a la isla de Tenerife tienen a la Basílica de Candelaria entre los lugares que no pueden dejar de visitar. Ello se debe, sobre todo, a que alberga a la Patrona de Canarias, pero también influye en esta elección la belleza del edificio diseñado por Marrero Regalado, que fue inaugurado y consagrado en 1959, así como las valiosas pinturas que alberga en su interior y el inmediato museo de los dominicos, además de los indudables valores escénicos y patrimoniales de ese entorno candelariero, en el que podemos destacar el Convento anexo, la cercana Cueva de San Blas, la Casa de Apeo (antiguo Ayuntamiento), la iglesia parroquial de Santa Ana y las casas canarias del barrio que la rodea, el conjunto escultórico de los Menceyes, etc. Por ello, no es de extrañar que casi todos los visitantes ilustres (reyes -entre ellos los de España-, príncipes -como los de Asturias-, jefes de estado o de gobierno, así como los más destacados personajes de la Iglesia, la Milicia, la Política, el Deporte, el Arte, la Cultura, etc.) que en el último medio siglo han llegado a la isla, han visitado con devoción o por lo menos con respeto y admiración este emblemático edificio.

     Gracias a la prensa insular, así como a la revista Radar Isleño, órgano informativo de la Basílica de Ntra. Sra. de Candelaria, que vio la luz entre mayo de 1962 y noviembre de 1965, a los dos libros de visitas que se conservan en el archivo del Convento dominico, que abarcan desde 1973 hasta la actualidad, y al gabinete de prensa del Ayuntamiento, conocemos a muchos de los visitantes ilustres que han acudido a este venerado santuario para rendir culto a la Patrona de Canarias en los últimos 56 años, a los que vamos a dedicar este artículo…

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El Rosario-Candelaria: Don Luis Francisco de Castro Núñez (1676-1750), capitán de Milicias, partidor de bienes y mayordomo de fábrica de la parroquia de Candelaria

Barranco Hondo-banda de allá-terrestre     Dedicado profesionalmente a la agricultura, nuestro biografiado también siguió la carrera militar, en la que ascendió desde alférez hasta capitán de Milicias, con lo que fue en su época el oficial de mayor graduación residente en el término de Candelaria. También actuó como partidor de tierras y bienes, siendo muy probable que desempeñase otros cargos, que de momento desconocemos. Además, como persona profundamente creyente, fue nombrado mayordomo de fábrica de la parroquia de Santa Ana de Candelaria, cargo que desempeñó durante casi cuatro años; fue cofundador de una capellanía, junto con su esposa y sus hermanos; y donó  un tributo a la parroquia de San Pedro Apóstol de Güímar.

     Nació en el pago de Barranco Hondo, probablemente en la “Banda de Allá”, el 19 de agosto de 1676, siendo hijo de don Manuel Francisco Núñez, natural de Arafo, y de doña María Pérez. Tres días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por fray Alonso de Aguiar, de la Orden de Predicadores, con licencia del beneficiado de dicha parroquial y de la de San Pedro de Güímar don Bartolomé Pérez Sutil; se le puso por nombre “Luis” y actuaron como padrinos don Juan Lorenzo y doña Lorenza María, “vs. deste beneficio”…

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Artículo-LUIS FRANCISCO DE CASTRO NÚÑEZ

Candelaria: Don Antonio de la Barreda y Payva (1830-1903), párroco propio de Candelaria, mayordomo de la Virgen y esclavo mayor de San Juan Evangelista

Antonio de la Barreda Payva     Natural de la isla de El Hierro, tras ser nombrado cura ecónomo de Tejina y del Sagrario Catedral de La Laguna, luego reconvertido en coadjutor, nuestro biografiado obtuvo en propiedad la parroquia de Santa Ana de Candelaria, que ostentó durante casi 40 años, aunque sólo estuvo al frente de ella los primeros 27 años, al ser relevado del servicio parroquial debido a sus achaques; en ese tiempo también ejerció como mayordomo de la fábrica parroquial y mayordomo de la Virgen de Candelaria, así como de su santuario y cofradía. En esos años, vivió varias polémicas con el párroco de Güímar, por las prerrogativas de la matriz, así como por las estampas y la ceremonia guanche de las Fiestas de El Socorro, algunas de las cuales motivaron expedientes en el Obispado; además, tuvo cierta vocación política. Tras su retiro fue designado cura encargado de Tegueste y esclavo mayor de San Juan Evangelista; vivió en La Laguna, El Hierro y Santa Cruz de Tenerife, donde murió; y poseyó casas en dichas localidades, así como una finca rústica en La Laguna con un manantial natural.

     Nació en Valverde de El Hierro el 21 de julio de 1830, siendo hijo de don Rafael de la Barreda y Armas y doña Ramona Fernández Payva y Padrón. Dos días después fue bautizado en la iglesia parroquial matriz de Ntra. Sra. de la Concepción, por su tío don Pedro Fernández Payba, beneficiado de la misma; se le puso por nombre “Apolinario Antonio” y actuó como padrino el subteniente de Infantería don Francisco Domínguez, natural de la isla de Canaria…

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Artículo-ANTONIO DE LA BARREDA PAYVA

La ermita de la Santísima Trinidad de Igueste de Candelaria, desde su construcción hasta su elevación a parroquia (1788-1943), y el traslado fugaz a ella de la parroquia de Candelaria

Igueste Candelaria-iglesia     Hasta mediados del siglo XX, los vecinos de Igueste de Candelaria tenían que acudir a la parroquia de Santa Ana de la cabecera municipal para celebrar los distintos sacramentos (bautismos, confirmaciones, matrimonios y entierros) y esa dependencia se mantuvo hasta que se segregó la parroquia de la Santísima Trinidad.

     Previamente, en el último cuarto del siglo XVIII, los vecinos del pago de Igueste habían levantado una ermita, con el fin de recibir la atención espiritual sin necesidad de trasladarse hasta el pueblo de Candelaria; y para el mantenimiento del culto se comprometiesen con limosnas y donativos. Una vez terminada y bendecida, en ella se oficiaban misas los días festivos por los capellanes nombrados para atender el culto, quienes desde esa misma centuria también comenzaron a celebrar en ella algunas bodas, aunque las correspondientes partidas debían ser anotadas en la parroquia de Santa Ana; mientras que para su cuidado se nombraban mayordomos. Como curiosidad, en 1874 el gobernador eclesiástico del Obispado dispuso el traslado de la parroquia de Candelaria a la ermita de Igueste, pues los feligreses del casco no contribuían a los gastos del culto de la iglesia, mientras que sí lo hacían los del citado pago.

    Las distintas hermandades y cofradías de esta parroquia tenían mayordomos en Igueste, encargados de recaudar las limosnas de los miembros que vivían en dicho pago, como ocurrió con la Hermandad del Santísimo Sacramento y la Cofradía de las Ánimas. Asimismo, los iguesteros, como los restantes vecinos de los distintos núcleos de población del término, contribuían a las obras de reforma o mejora de la iglesia parroquial, así como a la adquisición de los necesarios objetos de culto e imágenes, como ocurrió con la de patrona, Santa Ana y la Virgen Niña, elaborada por Miguel Bermejo en 1777…

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