Candelaria: Don Juan Chico Núñez (1846-1916). Las hazañas de un célebre luchador de Araya de Candelaria, considerado el mejor puntal de Tenerife en su época

   El municipio de Candelaria siempre ha tenido un elevado protagonismo en la historia de la lucha canaria en Tenerife, que arrancó con la célebre Luchada de la Media Montaña, en la costa de Barranco Hondo, y continuó con las recordadas luchadas celebradas en Candelaria en el mes de agosto, con motivo de la festividad de la Patrona de Canarias. Los primeros luchadores destacados de este municipio, que ya destacaban en el citado “Partido del Sur” o “Bando del Sur” en el último tercio del siglo XIX, correspondían a dos familias: los “Chicos”, naturales y vecinos de Araya, y los “Higueras”, que lo eran de Igueste.

      Junto a sus hermanos, nuestro biografiado fue uno de los primeros puntales de lucha canaria nacido en el municipio de Candelaria. Pero sus cualidades deportivas y sus hazañas rebasaron las fronteras locales, dado que llegó a ser considerado el mejor luchador de Tenerife en su época, lo que demostró en diversas luchadas en las que capitaneó al bando del Sur o la selección de Tenerife, algunos de los cuales le dieron más de un disgusto. Así, en un encuentro celebrado en El Tablero a finales de los años setenta del siglo XIX, entre los bandos del Norte y del Sur de la isla, el capitán de este último, don Juan Chico, inició una pelea al sufrir las trampas del “Ovejero” y la fenomenal contienda tuvo que ser disuelta por la Guardia Provincial, que detuvo y encarceló al puntal de Araya. Pero pocos días después se celebró otra luchada en el patio del ex-convento de San Francisco de Santa Cruz, entre una selección de Tenerife y otra de Fuerteventura; y, al ir perdiendo la tinerfeña a manos del puntal majorero, el cabo Sicilia, los responsables de ésta lograron que el gobernador civil permitiese salir de la cárcel a don Juan Chico, quien incorporado al encuentro logró derribar al citado luchador, dando el triunfo a los tinerfeños, lo que le valió el reconocimiento insular y su posterior indulto.

     Al margen de la actividad luchística, don Juan fue propietario agrícola, elector contribuyente, interventor electoral, jurado judicial y adjunto del Juzgado Municipal de Candelaria, así como adjunto y presidente suplente de la mesa electoral de la 1ª Sección del mismo municipio…

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Güímar: Don Marcial García Pérez (1848-1935), sargento 1º de Infantería, auxiliar de 1ª clase del Cuerpo de Administración Militar, maestro particular de El Escobonal, portavoz y asesor de sus paisanos y propietario agrícola

    Atraído por la carrera militar, don Marcial ingresó como soldado voluntario en las Milicias Canarias, en las que ascendió a cabo 2º y cabo 1º. Tras obtener su licencia absoluta, se dedicó a la agricultura en su pueblo natal, pero atraído por su vocación, solicitó su reincorporación al Ejército como soldado sustituto, ascendiendo rápidamente a cabo 1º, sargento 2º y sargento 1º de Milicias; con este último empleo desempeñó el cometido de brigada del Batallón de La Gomera y el de tallador de quintos en el Ayuntamiento de Güímar; luego fue declarado sargento 1º de Infantería. Posteriormente solicitó su pase al Cuerpo Auxiliar de Administración Militar, donde fue ascendiendo desde auxiliar de 4ª clase hasta auxiliar de 1ª clase; por entonces solicitó sin éxito el empleo de alférez y fue nombrado apoderado del Ayuntamiento de Güímar en la capital de la provincia. Tras su retiro se estableció en su pueblo natal de El Escobonal, donde ejerció como propietario agrícola y maestro particular. Además, fue portavoz y asesor de sus paisanos, vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral, jurado judicial, presidente suplente de mesa electoral, socio del Casino de Güímar e impulsor de la Sociedad-Casino “El Progreso” de El Escobonal.

     Este destacado agachero nació en El Escobonal (Güímar) el 8 de julio de 1848, siendo hijo de don Francisco García Marrero y doña Inés Pérez Castro, naturales y vecinos de dicho pago. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar, por el beneficiado propio Dr. don Agustín Díaz Núñez, actuando como madrina doña Bárbara Rodríguez, natural y vecina del mismo pago…

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Arico: Don Zoylo Pablo de Herrera y Cruz (1776-1837), capellán de La Orotava y párroco propio de Arico durante 29 años

Arico-iglesia-San Juan     Miembro de una destacada familia orotavense de gran vocación religiosa, nuestro biografiado siguió la tradición familiar y también cursó la carrera eclesiástica. Tras su ordenación, quedó adscrito como capellán a la parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción de su villa natal, desde donde colaboró con su hermano Luis, por entonces párroco de Arona, en la adquisición de dos imágenes para la Parroquia de San Antonio Abad que hoy figuran entre las más veneradas en esa localidad sureña: el Cristo de la Salud y la Virgen de los Dolores. Luego fue nombrado cura párroco propio de San Juan Bautista de Arico, así como mayordomo de fábrica de dicha parroquia, a cuyo frente permaneció durante 29 años, hasta su muerte.

     Nació en la Villa de La Orotava el 27 de junio de 1776, siendo hijo de don Antonio Ignacio Martín González de Herrera y García de la Cruz y doña Antonia Rafaela de la Cruz Alayón y Borges Valladares, naturales y vecinos de dicha villa, pero la madre oriunda de Arico. Tres días después fue bautizado en la iglesia del Señor San Nicolás Obispo del Monasterio de religiosas dominicas de dicha villa, que servía de parroquia durante la reedificación del templo parroquial de la Concepción, por el presbítero don José Hernández de Ara, con licencia del Dr. don Francisco Domingo Román y Lugo, examinador sinodal del Obispado y beneficiado rector de la iglesia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción; se le puso por nombre “Zoylo Pablo Ignacio Domingo Antonio” y actuó como padrino su pariente el Lcdo. don Pablo Alayón y Salcedo, presbítero…

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Artículo-ZOYLO PABLO HERRERA CRUZ

Crónica de sucesos: Los despeñados en Igueste de Candelaria (1853-1935). Las tristes consecuencias de vivir entre barrancos

Igueste de Candelaria     La orografía del lugar en el que se nace o se vive puede llegar a marcar la existencia de las personas e incluso el devenir de toda una comunidad. Igueste de Candelaria, un pueblo con una belleza paisajística de postal, está enclavado en el extremo norte del Valle de Güímar y dentro a su vez de otro pequeño valle, delimitado por el profundo barranco de Araca y otros más pequeños, como los de El Fuerte y El Madroño; muy cerca se encuentra el impresionante barranco de Chacorche, además de los acantilados que bordean la zona agrícola de La Mesa, así como los que se sitúan por debajo de Pasacola y continúan por la cuesta de Las Tablas. Sus habitantes han tenido que superar el problema que supone vivir entre barrancos y cerca de acantilados de considerable altura, sobre todo en una época en la que el vecindario estaba dedicado casi exclusivamente a la agricultura y al pastoreo, motivo por el cual niños, jóvenes y mayores tenían que aventurarse por caminos y veredas de difícil tránsito, para buscar el sustento en las huertas alejadas, así como para recoger leña, forraje para el ganado o el agua necesaria para el hogar, en las diversas fuentes. Más antiguamente, fue la recolección de orchilla la que se cobró muchas vidas en la isla y, por lo menos, una de ellas en esta localidad.

     Aunque hemos localizado algún accidente anterior, en el transcurso del periodo que hemos estudiado con más profundidad, de 1853 a 1935, hemos documentado hasta el momento 18 accidentes en Igueste, en los que se despeñaron otras tantas personas de las más diversas edades (niños, jóvenes, adultos y ancianos), todas menos una avecindadas en este pueblo, de las cuales murieron 11 y 7 resultaron heridas de diversa consideración, casi todas ellas conducidas a Santa Cruz de Tenerife (por tierra o mar) para practicarle la autopsia o curarle sus heridas…

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Güímar: Don Francisco Gutiérrez Hernández (1904-1932), médico brillante con un futuro truncado

Güímar antigua-3     Dedicamos este artículo a un médico prácticamente desconocido, uno de los primeros güimareros que obtuvo dicho título. Miembro de una ilustre familia, nació en el mismo año en que murió el primer médico natural de Güímar, don Cándido Rodríguez González (1848-1904). Siguiendo el ejemplo de éste, don Francisco Gutiérrez Hernández obtuvo primero el título de Bachiller y luego cursó con brillantez la carrera de médico en la Facultad de Medicina de Cádiz. Durante el período de prácticas estuvo al frente del Gabinete de Radioterapia en el Hospital Mora de dicha ciudad y luego amplió sus estudios en Madrid, pensionado por su Facultad. De regreso a la isla, ingresó en el Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife y abrió su consulta en Güímar, pero sólo pudo ejercer durante un año y medio, al sorprenderle la muerte repentinamente, cuando solo contaba 28 años de edad.

     Nuestro biografiado nació en la calle San Pedro Abajo de Güímar el 12 de enero de 1904, a las seis de la tarde, siendo hijo del entonces capitán don Waldo Gutiérrez Marrero y de doña América Hernández Mora. El 21 de febrero inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el cura propio don Luis Díaz y Luis; se le puso por nombre “Francisco Antonio Benito Pascual” y actuaron como padrinos sus tíos don Juan Gutiérrez Marrero, natural de Santa Cruz, y doña Hortensia Gutiérrez Marrero, que lo era de la Villa sureña…

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Artículo-FRANCISCO GUTIÉRREZ HERNÁNDEZ

Santiago del Teide: Don Fernando del Hoyo-Solórzano y Ortiz de Caraveo (1623-1704), maestre de campo de Milicias, primer Señor de la Villa y patrono fundador de su iglesia

Casa Patio con señores     De los seis Señores del Valle de Santiago, los tres que estuvieron más estrechamente ligados a esta Villa sureña fueron: don Fernando (I Señor) y don Juan José (V Señor), que fallecieron en su casa del Valle, y don Fernando del Hoyo Solórzano (VI y último Señor), que nació en dicha mansión. Los restantes vivieron allí esporádicamente, mientras tenían como residencia principal las casas de sus haciendas en Taco (Buenavista) o Garachico; pero a pesar de ello, la bella casa solariega de Santiago del Teide, la “Casa del Patio”, siempre estuvo bien atendida. En este artículo nos vamos a ocupar del primer Señor de la Villa de Santiago, don Fernando del Hoyo Solórzano y Ortiz de Caraveo, maestre de campo de Milicias, patrono de la ermita de San Juan Bautista de Taco (Buenavista), prioste de la Vera Cruz de Garachico, fundador y patrono de la iglesia de San Fernando y, sin ninguna duda, el hombre más ilustre y poderoso de los que han vivido en dicho valle.

     Nuestro biografiado nació en la jurisdicción de Buenavista (en la hacienda familiar de Taco o en la del Valle de Santiago) en agosto de 1623, siendo hijo del capitán don Juan del Hoyo Calderón y doña Jerónima Mas Ortiz de Caraveo. El 22 de dicho mes recibió el bautismo en la iglesia parroquial de los Remedios de dicha localidad, siendo apadrinado por don García del Hoyo Calderón, mayorazgo de la línea principal de su familia. Fue el único varón de cuatro hermanos…

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Descripción del municipio de Fasnia en 1805, según la Estadística de Francisco Escolar y Serrano

Fasnia-panorámica-3 001-grises     Gracias a la Estadística de las Islas Canarias de Escolar y Serrano, hecha por encargo del Gobierno, conocemos una minuciosa descripción del término de Fasnia en los albores del siglo XIX, poco después de su independencia civil y religiosa. En ella se recoge información sobre la extensión del término; el estado de la Agricultura, sistemas de explotación, régimen de tenencia, producción y valor de las tierras; consumo; industria; oficios; jornales; precios; iglesia; contribuciones eclesiásticas; riqueza territorial; y población, especificando anualmente el número de nacimientos, defunciones y matrimonios, así como las personas que comulgaron.

     El responsable máximo de la Estadística fue el comisionado regio don Francisco Félix Escolar y Serrano (1775-1826), pero los datos del municipio de Fasnia recogidos en ella le fueron suministrados por el fiel de fechos del Ayuntamiento, don Agustín de Frías González (1753-1815), y el cura párroco de San Joaquín, don Juan Evangelista Martínez Texera (1774-1814).

     Durante el siglo XVIII y hasta mediados del XX, los fasnieros vivían casi exclusivamente de la agricultura y el pastoreo; las mejores tierras se dedicaban al cultivo de cereales, papas, viñas y frutales, aunque gran parte de las tierras permanecían sin labrar, sobre todo en la cumbre, donde abundaban las retamas, codesos y escobones, utilizados como pasto de ganado. Pero a comienzos del siglo XIX sólo la mitad de las tierras eran propias de los vecinos, pues la otra mitad la tenían en enfiteusis, al pertenecer a las monjas dominicas de La Orotava (que cultivaban los vecinos de La Zarza) y a don Bernardo Ascanio, vecino de Caracas (cultivadas por los vecinos de Sabina Alta). Las cosechas eran variables y dependían de la lluvia caída …

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Candelaria: Don Antonio Alonso Torres (1928-2014), “Pollo de Igueste”, legendario puntal de Lucha Canaria y uno de los mejores luchadores del Sur de todos los tiempos


Antonio Alonso Torres
    Recientemente nos ha dejado uno de los luchadores más legendarios del municipio de Candelaria, don Antonio Alonso Torres, sin duda el más sólido puntal surgido en Igueste de Candelaria y en todo el municipio hasta finales de los años sesenta. Conocido siempre como el “Pollo de Igueste”, debutó con el equipo de su pueblo natal, en el que enseguida llegó a ser puntal de Segunda, aportando a dicha localidad algunas de las hazañas luchísticas más gloriosas de su historia. Posteriormente ascendió a destacado y puntal de Primera, por lo que tuvo que abandonar el “Arguama” para luchar en equipos de la máxima categoría: “Benchomo” de Santa Cruz, “Tumbador” de Las Palmas, “Hespérides” de La Laguna y “Unión Santa Cruz” de la capital provincial; con todos ellos ganó numerosos campeonatos y gozó de prestigio regional, pues llegó a derribar a casi todos los puntales canarios de su época. Por ello, recibió en vida numerosos homenajes; entre ellos, poco antes de su muerte se levantó un monolito en su honor en su pueblo natal. Además, fue vocal de la Sociedad “Juventud Iguestera” y trabajó, sobre todo, como empleado de CEPSA.

      Nuestro biografiado nació en Igueste de Candelaria el 21 de julio de 1928, a las tres de la tarde, siendo hijo de don Tomás Alonso Marrero y doña Rosa Torres Oliva, naturales y vecinos de dicho pueblo. El 12 de agosto inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el párroco Fray Benjamín Gutiérrez; se le puso por nombre “Vicente Antonio” y actuaron como padrinos don Tomás Pestano García y doña María Jesús Coello Torres, de la misma vecindad…

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Arafo: Don Alejandro Pérez Barreto (1778-1839), clérigo de menores y alguacil mayor del Tribunal Eclesiástico del Obispado

Arafo-antiguo-5     Uno de los clérigos araferos menos conocidos fue don Alejandro Pérez Barreto, quien tras opositar y obtener una capellanía se ordenó de Tonsura y Menores. No logró pasar de clérigo minorista, pero llegó a desempeñar en La Laguna el importante cargo de alguacil mayor del Tribunal Eclesiástico del Obispado, en el que permaneció hasta su muerte.

    Nació en Arafo el 3 de mayo de 1778, siendo hijo de don Bernardo Pérez Barreto, natural de Güímar, y de doña María Francisca Lucas Batista, que lo era del citado Arafo. El 10 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por don Fernando de San José Fuentes, cura teniente de beneficiado; se le puso por nombre “Alexandro Eleuterio Teodosio de la Cruz” y actuó como padrino don Francisco Tomás…

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Artículo-ALEJANDRO PÉREZ BARRETO

Relación de lomos, calles y plazas de Agache (Güímar) que han cambiado de nombre o han desaparecido del callejero en diferentes épocas

Plaza Escobonal-VGP     Aunque pueda parecer que la comarca de Agache, constituida por pueblos tradicionales y relativamente antiguos, tiene un callejero estabilizado con escasos cambios en las denominaciones de vías públicas, en los dos últimos siglos las plazas y numerosas calles (o lomos) han cambiado de nombre en varias ocasiones, tanto en los pueblos de medianías (El Escobonal, Lomo de Mena y Pájara) como en los nuevos núcleos que fueron surgiendo en el litoral a lo largo del siglo XX.

     Aunque en la pasada centuria se efectuaron algunos cambios en el nombre de las calles, la primera remodelación profunda del callejero de Agache se llevó a cabo en 1979. En ese año, con el fin de subsanar las deficiencias observadas, el que suscribe, por entonces concejal delegado de El Escobonal y teniente de alcalde del distrito de Agache, confeccionó una propuesta de nuevo callejero para todo el distrito III del municipio, con el que se pretendía acomodarlo a la realidad existente, recuperando nombres originales, introduciendo algunos cambios y nuevas denominaciones, en todos los casos lejos de cualquier motivación política y en base a consideraciones históricas, técnicas y prácticas; la propuesta afectaba a todas las entidades de población de la comarca y fue aprobada por unanimidad del Ayuntamiento Pleno el 28 de diciembre de dicho año. Con posterioridad, se aprobaron nuevas reestructuraciones del callejero el 26 de abril de 1984, el 15 de marzo de 1986, el 30 de diciembre de 1989 y el 27 de octubre de 1995, entre otras de menor profundidad y localizadas solo en algunos barrios.

   Para seguir la evolución del callejero de esta comarca, hemos rastreado los censos de población o padrones municipales de los años: 1833, 1857, 1866, 1871 y 1900-1970, así como los libros de actas del Pleno, de 1931 a 2013…

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