Granadilla de Abona: Don Manuel González Guillén (1770-1837), teniente de beneficiado de Vilaflor, mayordomo de fábrica, teniente de párroco y cura servidor de Granadilla

Granadilla-1 (CFIT)   Nuestro biografiado fue un sencillo cura de pueblo, cuya vida transcurrió en la comarca de Abona, en la que desempeñó cargos parroquiales modestos. Tras su ordenación sacerdotal fue nombrado teniente de beneficiado de Vilaflor. Luego fue adscrito a la parroquia de su Granadilla natal, en la que permanecería el resto de su vida y en la que ejerció como predicador, mayordomo de la fábrica parroquial, encargado de las misas del alba, teniente de párroco y cura sustituto o servidor, en varias etapas.

     Nació en Granadilla de Abona el 25 de diciembre de 1770, siendo hijo de don Juan González Guillén y doña María Josefa Bello, naturales y vecinos de dicha feligresía. Dos días después recibió el bautismo en la iglesia de San Antonio de Padua de manos del párroco don Joaquín González Perlaza del Castillo; se le puso por nombre “Manuel Antonio” y actuó como padrino don Antonio González Perlaza…

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Artículo-MANUEL GONZÁLEZ GUILLÉN

Las revueltas populares de El Escobonal (Güímar) contra la recaudación de contribuciones y el establecimiento del fielato

Escobonal-1930     En la segunda mitad del siglo XIX, la situación de abandono se fue haciendo cada vez más manifiesta en Agache, a pesar de que el Ayuntamiento tomó algunas medidas para contentar a estos vecinos, como la creación de una escuela incompleta en El Escobonal en 1864, que sería cerrada a los pocos años, y el establecimiento del colegio electoral de Agache en la ermita de San José, para evitar el desplazamiento al casco de los agacheros cada vez que había elecciones. Pero las dificultades económicas de la época, agudizaron la tensión e hicieron que los vecinos de El Escobonal y los pagos limítrofes recurrieran el reparto individual del impuesto de consumos y lograran su anulación. Años más tarde, el Ayuntamiento logró el establecimiento de la fiscalización administrativa en Agache, con la creación de un fielato. Ante ello, los vecinos comenzaron a negarse a pagar los impuestos, hasta el punto de producirse revueltas, en las que se ahuyentaba a los notificadores y agentes ejecutivos que se acercaban hasta El Escobonal, con toques de cencerros, insultos, amenazas y disparos de armas de fuego; incluso en una ocasión, el agente ejecutivo y sus acompañantes llegaron a ser apaleados. Acudiendo a las autoridades los vecinos de esta comarca lograron la anulación de la fiscalización en dos ocasiones, pero los recursos presentados por el Ayuntamiento hicieron que se volviera a reestablecer, en el último caso de forma definitiva.

     En 1872, un pequeño grupo de vecinos de El Escobonal se negaron a aceptar el reparto individual de consumos que había realizado el Ayuntamiento de Güímar junto con la junta local de asociados y recurrieron en queja ante la Diputación Provincial. Ésta anuló dicho reparto, lo que fue recurrido sin éxito por el Ayuntamiento ante el Ministerio de la Gobernación, que lo declaró improcedente. Ante ello, el médico de Güímar, don Miguel B. Espinosa, que también destacó como político republicano y como periodista, publicó un artículo contra dicha resolución gubernamental, tratando con menosprecio a los “magos” de El Escobonal que hicieron la reclamación, vinculándolos a una sociedad semejante a la “Berbería”…

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Adeje: Don Petronilo Casañas García (1847-1908), sargento 1º de Milicias, tallador de quintos, comandante de armas, interventor electoral, juez municipal de Adeje y carpintero

Petronilo Casañas-hoja servicios-2     Fueron muchos los sureños que, gracias a sus méritos personales, pudieron desarrollar  modestas carreras militares en las Milicias Canarias, por lo general en las compañías asignadas a los pueblos en los que vivían. Este fue el caso de don Petronilo Casañas García, quien prestó todos sus servicios en la 3ª compañía de la Sección Ligera Provincial de Abona, en la que ingresó como soldado para ir ascendiendo sucesivamente a cabo 2º, cabo 1º, sargento 2º y sargento 1º de Milicias; con los dos últimos empleos fue nombrado tallador de quintos y comandante de armas de dicha villa, en varias ocasiones, al ser el militar de mayor graduación que residía en ella. Además, actuó como interventor electoral, fue nombrado juez municipal de Adeje y trabajó toda su vida como carpintero.

    Nació en Adeje el 30 de septiembre de 1847, siendo hijo de don Diego Antonio Casañas García y doña Camila García Trujillo, ambos naturales de dicha villa, pero ella oriunda por su padre de Arona. El 3 de octubre inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Úrsula por el beneficiado servidor don Antonio Álvarez y Méndez; se le puso por nombre “Petronilo Manuel Fernando Diego Jerónimo de los Inocentes” y actuó como padrino don Manuel Rodríguez…

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Artículo-PETRONILO CASAÑAS GARCÍA

Candelaria: Don José Rafael Otazo de Barrios (1762-1821), notario público eclesiástico, mayordomo de la fábrica parroquial, cura servidor y capellán de la ermita de Igueste

Candelaria-ruinas baílica     El municipio de Candelaria, quizás influido por la presencia de la Virgen, ha sido siempre rico en vocaciones religiosas. Este fue el caso de don José Rafael Otazo, quien tras obtener una capellanía y un patrimonio vitalicio se ordenó de sacerdote. Ejerció siempre en Candelaria, al estar adscrito como capellán a la parroquia de Santa Ana, en la que colaboró activamente con los distintos párrocos y ejerció como notario público eclesiástico, mayordomo de la fábrica parroquial y cura sustituto, encargado o servidor en numerosas ocasiones, además de actuar como capellán de la ermita de Igueste durante muchos años.

    Nuestro biografiado nació en Candelaria el 27 de abril de 1762, siendo hijo de don Francisco Obtazo Marrero y doña Águeda (Rodríguez) de Barrios, naturales y vecinos de dicho lugar. Tres días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por fray José Méndez y Acevedo, teniente de beneficiado; se le puso por nombre “José Rafael” y actuó como padrino don Vicente Rodríguez de Barrios…

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Artículo-JOSE RAFAEL OTAZO DE BARRIOS

La polémica periodística por la concesión a Güímar del título de “Villa” (1900)

Güímar-Barrio de Los Majuelos     A mediados del siglo XIX, algunos vecinos de Güímar ya aspiraban a que se le concediese a este pueblo el título de Villa, pues consideraban que reunía méritos más que suficientes, al ser el principal núcleo de población de todo el Sur de Tenerife. Sirva como ejemplo la carta remitida desde Güímar al director del periódico El Insular el 26 de mayo de 1866, que fue publicada el 6 de junio inmediato, en la que un tal “E” analizaba las mejoras que se estaban llevando a cabo en dicho municipio, que consideraba merecedor del preciado título, y que concluía con una invitación a las próximas Fiestas Patronales: “El pueblo de Güimar se prepara, en fin, Sr. Director, á celebrar con la solemnidad acostumbrada los días de su patron S. Pedro. Yo, vecino de este pueblo (que por varios y merecidos conceptos es acreedor al título de Villa) me preparo á divertirme de la mejor manera posible é invito á Vd. y á toda la Redacción de el Insular por si gustan disfrutar en mi casa, honrándola, los modestos goces que á esta tal pueda proporcionarles”. Pero aún habrían de pasar 34 años para que dicha aspiración se hiciese realidad.

     Por gestión directa del diputado a Cortes por Tenerife don Imeldo Serís (1848-1904), Marqués de Villasegura, que era oriundo de Güímar, el 28 de junio de 1900 el Rey Don Alfonso XIII, y en su nombre la Reina Regente Doña María Cristina, hizo merced a Güímar del título de “Villa”, que llevaba implícito el tratamiento de “Muy Ilustre” a su Ayuntamiento. Así se le comunicó por telégrafo el Marqués al alcalde de Güímar, don Hipólito de Castro Díaz, a quien en el mismo sentido enviaron sendos oficios el ministro de la Gobernación y el gobernador civil de la provincia. Dicha noticia fue recogida en la prensa con un diferente tratamiento, según la línea ideológica de cada periódico, lo que dio lugar a una curiosa polémica…

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Fasnia: Doña Concha Doris Díaz Frías (1920-2008), extraordinaria maestra nacional, impulsora de actividades extraescolares y conseguidora de premios, gestora de ayudas para personas necesitadas, concejal, promotora de obras comunitarias, secretaria de la Junta Parroquial y poeta popular

Doris Díaz Frías     Este artículo está dedicado a una de esas maestras que pusieron todo su tiempo, su ilusión, su esfuerzo y su trabajo en sacar adelante a los pueblos, elevando el nivel social y cultural de los vecinos desde la escuela. Tras cursar la carrera de Magisterio, ejerció una brillante labor docente en  Chimiche, El Bueno, Icor, Las Galletas, Fasnia (durante 22 años) y Santa Cruz de Tenerife, que fue reconocida con 14 votos de gracia. Además, en su pueblo natal trabajó en la formación de la juventud, a través de actividades extraescolares (cuentos, dibujos, belenes, etc.), con las que participaron en diversos concursos y obtuvieron numerosos premios; desarrolló una intensa labor social, gestionando ayudas para las personas más necesitadas; fue elegida concejal del Ayuntamiento y promovió la organización de “comunidades” encaminadas a la realización de obras comunitarias perentorias; actuó como secretaria de la Junta Rectora  o Comisión Parroquial de Obras de la Parroquia de San Joaquín, que se encargó de la reparación y reforma del templo parroquial, así como de la construcción del salón parroquial y la cripta; y perteneció al Consejo parroquial de Fasnia. Como se destacaba en una entrevista que se le realizó en 1995 para la revista Bentheara de Fasnia, doña Concha Doris era: “la maestra de los Concursos, de los Cuentos, de las Obras de Teatro, de los premios…; la persona que arregló los subsidios y pensiones a más de un anciano…; la mujer que dió su tiempo y esfuerzo en arreglar la iglesia, el salón parroquial y la cripta…; organizadora de viajes y festejos para recaudar fondos para la iglesia y el pueblo”. Como curiosidad, también fue aficionada a la poesía popular. En resumen, dio su vida a los demás y el pueblo de Fasnia continúa estando en deuda con ella.

     Nuestra biografiada nació en la calle La Morra de Fasnia el 18 de diciembre de 1920, a las ocho de la mañana, siendo hija de don Juan Díaz Castro y doña María del Carmen Frías Díaz, conocida por “Carmela”. El 15 de enero de 1921 fue bautizada en la iglesia de San Joaquín por el cura párroco don Luis Navarro Nóbrega; se le puso por nombre “Doris María de la Concepción” y actuaron como padrinos don Jorge Frías Díaz y doña Edelmira Díaz Castro. Siempre fue conocida entre sus paisanos como “Concha Doris”…

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Guía de Isora: Don Miguel de Vargas (1674-1757), teniente de Milicias, que renunció al ascenso a capitán, mayordomo de las ermitas de Guía y Chío

Chío-1     Miembro de una destacada familia de Chío, nuestro biografiado tuvo un fuerte compromiso religioso, pues en su juventud fue mayordomo de la ermita de Ntra. Sra. de la Luz de Guía y en su madurez lo fue de la ermita de San Juan Bautista de su pago natal, al igual que lo había sido su padre. Además, siguió una notable carrera militar, pues fue nombrado alférez de la compañía de Milicias de Isora y luego ascendió a teniente capitán de la compañía de Chío; en este destino renunció a su ascenso a capitán, pues ya estaba a punto de cumplir los 80 años, aunque continuó ocupando su plaza tres años más, hasta su muerte.

     Nació en el pago de Chío el 5 de abril de 1674, siendo hijo don Lázaro de Vargas y doña María Márquez, bautizados en Icod pero vecinos de dicho pago. El 20 de agosto de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de San Marcos de Icod de los Vinos por el beneficiado Lcdo. don Pedro González Borges; se le puso por nombre “Miguel” y actuó como padrino don Marcos Martín, “habiendole echado el agua el dicho padrino por aber nasido en partes remotas”…

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Artículo-MIGUEL DE VARGAS

Las agrupaciones políticas de Vilaflor de Chasna en el primer tercio del siglo XX y su eclosión en la II República (1931-1936)

Vilaflor-18     El primer partido constituido en Vilaflor del que tenemos noticias fue el Comité Republicano, fundado en 1913, y en 1928 ya existía un comité de Unión Patriótica, vinculado a la Dictadura de Primo de Rivera. Pero fue en la II República cuando se produjo una eclosión política, al fundarse cuatro agrupaciones o comités locales, dos en 1933: Partido Republicano Radical Socialista y Acción Popular Agraria; y dos en 1936: Unión Republicana e Izquierda Socialista. Ninguno de ellos ha llegado hasta el presente, pues todos fueron disueltos al comienzo de la Guerra Civil.

     En los albores del siglo XX dominaba en este municipio la ideología liberal, pues según informaba la prensa tinerfeña, en las elecciones municipales celebradas el domingo 12 de diciembre de 1909, en Vilaflor no hubo elección, por haberse proclamado como concejales los tres candidatos liberales presentados, con arreglo al artículo 29; dichos concejales eran fieles al partido del diputado liberal tinerfeño don Félix Benítez de Lugo y Rodríguez. En 1913 se constituyó en Vilaflor la primera agrupación política local que conocemos, un Comité Republicano, que quedó compuesto por los siguientes miembros: presidente, don Camilo Hernández; tesorero, don Juan Díaz Rodríguez; secretario, don Fulgencio Hernández; vocales: don Emeterio Martín, don Luis Cano y don Agustín Fumero Melián…

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Artículo-AGRUPACIONES POLÍTICAS VILAFLOR-II REPÚBLICA

Granadilla de Abona: Fray Nicolás Peraza y Ayala (1732-1822), predicador general franciscano, guardián y presidente en los conventos de Garachico, Buenavista y Granadilla

Granadilla-convento     Oriundo de Granadilla de Abona, con una larga tradición familiar de militares y eclesiásticos, nuestro biografiado optó por la segunda posibilidad y profesó en el convento franciscano de Granadilla. Tras ordenarse sacerdote obtuvo el título de Predicador General y la licencia como confesor de monjas. Además, ostentó los principales cargos en varios conventos de la Orden Seráfica de San Francisco en Tenerife, pues fue presidente del de Garachico, así como guardián y presidente tanto en el de Buenavista del Norte como en el de Granadilla de Abona. En esta última localidad se secularizó, al ser suprimido el convento con motivo de la desamortización, y en ella falleció poco después.

     Nuestro biografiado nació en Icod de los Vinos el 24 de octubre de 1732, siendo hijo de don Isidro (González) Peraza de Ayala del Castillo, natural de Granadilla de Abona, y de doña (María) Gracia (Afonso) de Miranda y Socas, que lo era de Icod. El 2 de noviembre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Marcos por el presbítero don Juan Estévez de la Guardia, con licencia del beneficiado rector don Pedro Rodríguez Camejo; se le puso por nombre “Nicolás” y actuó como padrino el presbítero don Miguel de Vargas…

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Artículo-FRAY NICOLÁS PERAZA DE AYALA

Pleito por la negativa de los vecinos de Arafo y Candelaria a cumplir sus obligaciones parroquiales en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar (1633-1643)

Candelaria-Güímar-iglesias     El Beneficio o Parroquia comarcal de Güímar fue creado en 1533, al segregarse de la parroquia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción de La Laguna. Comenzó a regir en 1539 y desde entonces tuvo su sede principal en Candelaria, primero en el Santuario de la Virgen, luego en la Cueva de San Blas y finalmente en la iglesia de Santa Ana, construida para ese fin, aunque la ermita de San Juan de Güímar de Arriba también sirvió como ayuda de Parroquia. Su jurisdicción abarcaba toda la comarca, desde el actual término de Candelaria hasta el de Fasnia, ambos incluidos. Pero el 24 de abril de 1630, dicha Parroquia fue trasladada a la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el obispo don Cristóbal de la Cámara y Murga, quien dispuso que todos los feligreses “acudan a la dicha yglesia y Parrochia [donde] tienen obligacion, opprimiendoles a ello si fuere necessario”; esta decisión estuvo motivada porque, en esa época, en este pueblo ya estaba concentrado el mayor vecindario y potencial económico de la comarca y, además, la ermita del barrio de San Juan se había derruido un año antes a causa de un temporal. Por ello, en adelante en la iglesia de Santa Ana solo se celebraría Misa algunos días del año, pero no el resto de los Sacramentos.

     Los vecinos de Arafo y Candelaria se resistieron a acudir a Güímar y, para intentar retener su parroquia, el 26 de mayo de dicho año los más pudientes de ambos pueblos otorgaron diversas escrituras en las que imponían tributos a favor de la fábrica parroquial de Santa Ana, con los que cubrir los gastos del aceite de la lámpara del Santísimo Sacramento, requisito exigido para poder crear o mantener una parroquia. Pero como no consiguieron detener el traslado, en 1633 iniciaron un largo pleito, que sostuvieron durante una década con el beneficiado de San Pedro. A pesar de recibir tres sentencias favorables al traslado, emitidas en 1633, 1638 y 1639 por los obispos de Canaria, don Cristóbal de la Cámara y Murga y don Francisco Sánchez de Villanueva, así como por el provisor y vicario general de la misma Diócesis, don Luis Ruiz de Alarcón, los vecinos de Arafo continuaron resistiéndose a acudir a la iglesia de San Pedro y, siempre unidos a los de Candelaria, acudieron al provisor del Arzobispado de Sevilla, quien en 1641 dispuso que volviese a establecerse la parroquia en la iglesia de Santa Ana, por lo que se exoneraba al vecindario de ambos pueblos de acudir a Güímar para cumplir con sus obligaciones cristianas. Pero pasaron dos años sin que dicha sentencia se hiciese efectiva, por lo que en 1643 los citados vecinos obtuvieron un mandamiento de ejecución de la misma, que presentaron ante el obispo de Canarias, quien acató dicha sentencia y ordenó al beneficiado de Güímar que cumpliese lo dispuesto. Así se vino a resolver el pleito, al crearse en la iglesia de Santa Ana, en ese mismo año 1643, una ayuda de parroquia (o parroquia aneja) dependiente de la de Güímar y con jurisdicción sobre Arafo. No obstante, a pesar de la solicitud de dichos vecinos, la parroquia principal del Beneficio se siguió manteniendo en Güímar…

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