Santiago del Teide: Don José Navarro y Gorrín (1839-1881), Bachiller en Sagrada Teología, párroco propio de San Pedro de Daute, arcipreste y subcolector de Capellanías de Garachico

Tamaimo    Sobrino del sacerdote don Bernardo Gorrín y Jiménez (1792-1876), del que ya nos ocupamos en un artículo anterior, don José Navarro Gorrín siguió una trayectoria paralela a la de aquel. Así, una vez que su tío le cedió el patrimonio vitalicio que disfrutaba, recibió las órdenes sagradas hasta el Presbiterado. Comenzó su labor de apostolado como coadjutor de Garachico y capellán de las Concepcionistas de dicha villa; la continuó como cura ecónomo de San Miguel de Abona y El Tanque, además de cura encargado de Granadilla de Abona; y la concluyó sustituyendo a don Bernardo como párroco propio y mayordomo de fábrica de San Pedro de Daute, así como arcipreste de Garachico. Asimismo, obtuvo el título de Bachiller en Sagrada Teología y desempeñó los cargos de mayordomo de la ermita de Santa Ana de su Tamaimo natal y subcolector de Capellanías vacantes del partido de Garachico, que pudieron ser muchos más si su carrera no se hubiese truncado con una muerte prematura.

     Nació en el pago de Tamaimo de la Villa de Santiago el 29 de mayo de 1839, siendo hijo de doña Antonia Petra Gorrín Jiménez y de su segundo esposo don José Navarro Gorrín. El 9 de junio inmediato recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Fernando, de manos de su tío don Bernardo Gorrín Jiménez, cura rector propio de San Pedro de Daute; se le puso por nombre “José Bernardo Nicasio del Santísimo Sacramento” y actuó como padrino el párroco de la villa don José Yanes Machado (quien luego fue beneficiado de Garachico)…

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Artículo-JOSÉ NAVARRO GORRÍN

Los vínculos de Arafo con el Convento dominico de Candelaria. La hacienda y la capilla de “La Granja de los Frailes”

La Granja-Arafo    Hasta el siglo XIX, gran parte del término de Arafo estaba gravado con tributos pertenecientes a distintos conventos y órdenes religiosas establecidas en Canarias. En este sentido, destacaban las extensas propiedades pertenecientes a dos conventos, el agustino de La Laguna y el dominico de Candelaria, que influyeron notablemente en el devenir histórico de dicha localidad y en su trayectoria religiosa.

     En este trabajo nos vamos a centrar en el asentamiento dominico de Arafo, en la conocida como “La Granja de los Frailes”, que pertenecía al Convento Real de Nuestra Señora de Candelaria. Contaba con unas amplias instalaciones y en ella vivían los medianeros, así como temporalmente los frailes que administraban dicha hacienda. Poseía una capilla u oratorio de considerables dimensiones, preparada para albergar a la imagen de la Virgen de Candelaria, en la que se veneraba un antiguo cuadro que la representaba, hoy expuesto en la Basílica.

     En 1620 los frailes dominicos de Candelaria compraron terrenos en Arafo a don Tomás Pacheco Solís, con el fin de trasladar allí el santuario de la Virgen, por temor a los ataques de piratas que se acercaban hasta las costas del Valle atraídos por sus tesoros; asimismo, se acordó construir la capilla mayor del nuevo convento a costa de los bienes de propios del Cabildo. Aunque no se realizó la traslación prevista, ignoramos si por aquel entonces se llevó a cabo la proyectada edificación o si ésta se retrasó; lo cierto es que en las ruinas de “La Granja” se conservan las paredes de una capilla de gran tamaño, para tratarse de un simple oratorio, pues tiene 150 m²…

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Arico: Don Irencio Hernández Morales (1840-1919), maestro, sochantre, organista, notario público, recaudador, secretario del Ayuntamiento y del Juzgado

Irencio Hernández Perdomo-2     Los vecinos más viejos de Arico recuerdan todavía a un ilustre paisano, que creció en el seno de una familia destacada de la localidad y al cumplir los 26 años de edad comenzó una intensa vida pública, hasta convertirse en una de las personalidades más prestigiosas y populares que Arico ha dado a lo largo de su historia, pues dedicó casi toda su vida al servicio público del pueblo donde había nacido, actividad que se extendió a la enseñanza, la parroquia, el ayuntamiento y el juzgado municipal. Tras obtener el título de maestro elemental de Instrucción Primaria desarrolló su labor docente en su pueblo natal durante 36 años, en dos períodos diferentes. Con respecto a la parroquia de San Juan Bautista, y quizás influido por su padre que había sido clérigo tonsurado, don Irencio colaboró desde niño como monaguillo y luego como sochantre, organista y notario público eclesiástico, empleos que ejerció durante unos 20 años. En la vida municipal fueron varios los cargos que ocupó: secretario del Ayuntamiento de Arico, recaudador de contribuciones, vocal asociado de la Junta Municipal, delegado comisionado de reclutamiento, secretario acompañado del Juzgado Municipal en cuatro períodos, jurado, interventor y presidente de mesa electoral, compromisario, etc. Fue, además, corresponsal de los periódicos El Valle de Orotava y El Liberal de Tenerife, y siempre mostró su preocupación por los temas sociales y humanitarios.

      Nació en Arico el 20 de abril de 1840, hijo de don Simón Hernández Gómez, natural de la Sabina Alta (Fasnia), y de doña María de la Concepción Morales Gómez, que lo era de la primera localidad. Tres días después recibió el bautismo en la iglesia de San Juan Bautista, de manos del párroco don Hipólito Casiano Bello; se le puso por nombre “Irencio Aurelio” y actuó como padrino don Juan Antonio González…

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Artículo-IRENCIO HERNÁNDEZ MORALES

Arona: Don Antonio Espínola y Sarabia (1810-1874), teniente coronel graduado de Milicias, comandante de armas de Arona y Los Realejos, y juez municipal del Realejo Alto

Antonio Espínola Sarabia-hoja-2     Hijo y hermano de militares, don Antonio Espínola siguió también la carrera de las armas, llegando a alcanzar el empleo de capitán con la graduación superior de teniente coronel de Milicias. Desempeñó primero la Comandancia de Armas de Arona y luego la de los dos Realejos, tras establecerse en la localidad norteña de la que era oriundo; fue también capitán depositario del Destacamento de Santa Cruz de Tenerife y ocupó, con carácter interino, las importantes plazas de sargento mayor y comandante del Batallón Ligero Provincial de La Orotava. Además, simultaneó su empleo militar con el cargo de juez municipal del Realejo Alto, lo que levantó serias polémicas. Fue en suma, a pesar de su achacosa salud y de su fuerte carácter, un destacado militar del Sur de Tenerife.

       Nació en el pueblo de Arona el 30 de abril de 1810, siendo hijo de don Gonzalo José Espínola García, natural de El Realejo, y de doña María Josefa de Sarabia González, que lo era del pueblo sureño, donde estaban avecindados. El 10 de mayo inmediato recibió el bautismo en la iglesia de San Antonio Abad, de manos del cura párroco don Luis Herrera Cruz; se le puso por nombre “Antonio Santiago del Dulce Nombre de Jesús” y actuó como padrino don Bartolomé Agustín de Sarabia…

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Artículo-ANTONIO ESPÍNOLA SARABIA

Los estrechos lazos que justifican un hermanamiento entre la isla de La Gomera y el municipio de Güímar

Güímar-Homenaje Gomera-1982-2     Con motivo del hermanamiento entre La Gomera y el municipio tinerfeño de Güímar, en el que reside un elevado número de hijos de la isla hermana, el 29 de junio de 2002 tuve la oportunidad de pronunciar un discurso ante las autoridades de ambos lugares, encabezadas por el presidente del Cabildo de La Gomera, don Casimiro Curbelo, y el alcalde-presidente del Ayuntamiento de Güímar, don Gumersindo Rigoberto González, con asistencia de un numeroso público. Por el posible interés que puede tener, lo reproducimos a continuación, aunque con nuevos datos que hemos ido incorporando desde entonces.

       Aunque tradicionalmente se cree que la llegada y el establecimiento de gomeros en el municipio de Güímar se ha producido casi exclusivamente en el siglo XX, en este trabajo pretendo demostrar que este contacto humano se ha venido produciendo desde mucho antes y no sólo en un sentido. Además, no se ha limitado al Barrio de Fátima, donde adquiere especial protagonismo, sino afecta a todo el municipio, incluyendo la Comarca de Agache…

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Fasnia-Arico: Don José Antonio de la Cruz (1792-1842), párroco propio de Guía de Isora, teniente de cura de Fasnia y cura servidor de Arico

    El presente artículo está dedicado a uno de los pocos sacerdotes nacidos en el municipio de Fasnia que, a pesar de que no ostentó cargos de relieve, se ganó el cariño de los feligreses en los tres municipios en los que desarrolló su labor pastoral. En su pueblo natal ejerció como cura encargado, teniente de cura y cura servidor. En Guía de Isora estuvo al frente de la parroquia durante siete años y medio, como teniente de cura, cura rector interino y cura rector propio. Y en Arico ejerció como cura servidor los cinco últimos años de su vida, hasta su muerte, que se produjo en dicha localidad.

       El personaje que nos ocupa nació en Fasnia el 25 de marzo de 1792, siendo hijo de don Juan de la Cruz Ramos y doña María Juliana Hernández González. El 31 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista de Arico, a cuya jurisdicción pertenecía por entonces dicho lugar, por el párroco don Josef Hernández de Ara; se le puso por nombre “José Antonio” y actuó de padrino don Juan Díaz Flores, vecino de la primera localidad…

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Artículo-JOSÉ ANTONIO DE LA CRUZ

Guía de Isora: Don Antonio Álvarez y Hernández (1863-1897), seminarista, bachiller, escritor, poeta, estudiante universitario, profesor y soldado fallecido en la Guerra de Cuba

Guía-21 (CFIT)      En su corta existencia, don Antonio Álvarez y Hernández supo ganarse el cariño y la admiración de cuantos le conocieron, gracias a su carácter alegre y jovial, a su enorme simpatía y a su indiscutible inteligencia. Alumno brillante del Seminario y del Instituto de Segunda Enseñanza de Tenerife, marchó a Cuba con el título de Bachiller y allí prosiguió una carrera literaria, que simultaneaba con clases en un colegio de Enseñanza Secundaria. Por entonces ya despuntaba como escritor y poeta en periódicos y revistas, tanto de Cuba como de su Tenerife natal. No obstante, su vehemencia le llevó a interrumpir sus estudios para intervenir en la Guerra de Independencia cubana, al lado de la causa española, truncándose de forma absurda la que podía haber sido una personalidad relevante de la literatura canaria.

      Este desconocido personaje nació en el pueblo de Guía el 17 de febrero de 1863, siendo hijo de los labradores don Antonio Álvarez Arvelo, natural de la Villa de Icod, y de doña Francisca Hernández González, que lo era del mencionado pueblo sureño. El 25 de ese mismo mes recibió el bautismo en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz de dicha localidad, de manos del párroco don Domingo Mora y León; se le puso por nombre “Antonio Julián del Sacramento” y actuó como padrino su tío político materno José Mendoza Borges, propietario, de la misma naturaleza y vecindad…

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Artículo-ANTONIO ÁLVAREZ Y HERNÁNDEZ

La Agrupación femenina de pulso y púa “Aída” de Arafo (1957-1967)

    Desde finales de los años cincuenta hasta bien avanzados los sesenta del siglo pasado existieron en Arafo dos agrupaciones femeninas de pulso y púa, pioneras en Canarias: “Aída” y “Las Mary’s”, ambas fundadas por la maestra doña Carmen Tejera Rodríguez y su esposo el músico don Juan Ramos Rodríguez, aunque luego siguieron rumbos diferentes y mantuvieron una sana rivalidad.

    Medio siglo después de su disolución, el 11 de febrero de 2012 se le tributó un merecido homenaje a ambas agrupaciones en el Auditorio “Juan Carlos I” de la Villa de Arafo, organizado por la Rondalla “Ayesa”, con el fin de recordar con cariño su paso por los escenarios, pues ambas ya ocupan por derecho propio un lugar de honor en la rica historia musical de esta villa.

      En este artículo vamos a hacer un breve repaso por la trayectoria de la agrupación “Aída”, la primera que se fundó y, probablemente, la agrupación femenina de pulso y púa pionera en Canarias. En sus 10 años de historia, de 1957 a 1967, comenzó siendo un quinteto para enseguida aumentar hasta ocho miembros, posteriormente reducirse a un trío y, finalmente, consolidarse como un conjunto de unas diez componentes…

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Candelaria: Don Agustín de Castro (1784-1841), piloto, armador, práctico de puerto, teniente coronel graduado de Infantería, alcalde de mar y gobernador de armas

   Muchos fueron los canarios que participaron activamente en las guerras de Independencia de las distintas colonias españolas en América; de ellos, unos lo hicieron al lado del Ejército español y otros junto a las tropas insurrectas. Don Agustín de Castro fue uno de esos isleños que se encontraban en Venezuela cuando comenzó la Guerra de Independencia, y de los que optó por ponerse al lado del Ejército Realista, aportando no sólo su persona sino también sus barcos, armados y tripulados, y gran parte de sus bienes para socorrer a las víctimas de crueles sitios. Conocía perfectamente el dominio de los navíos, fue un buen estratega y destacó sobremanera en cuantas acciones navales le tocó participar, como los sitios de Puerto Cabello (Venezuela) y Tampico de Tamaulipas (Méjico), así como en la batalla naval del Lago Maracaibo, ganándose por ellas su ascenso hasta capitán de las Milicias regladas de Infantería y el sobregrado de teniente coronel. Fue, en suma, un hombre responsable y fiel a sus ideas. A su regreso a Tenerife, fue nombrado comandante del guardacostas de la isla, así como alcalde de mar accidental y gobernador de las armas del municipio de Candelaria.

      Nuestro biografiado nació en el lugar de Candelaria el 1 de marzo de 1784, siendo hijo de don Pascual de Castro y Mesa, natural de Güímar, y de doña Laura Castellano de Mesa, que lo era de la primera localidad. Seis días después recibió el bautismo en la iglesia parroquial de Santa Ana, de manos de don Fernando de San José Fuentes, cura teniente de beneficiado; se le puso por nombre “Ángel Agustín del Carmen” y actuó como padrino don José Coello…

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Adeje: Don Agustín de Salazar (1747-1833), párroco de San Pedro de Daute, beneficiado de Adeje durante 44 años y canónigo más antiguo de la Catedral de La Laguna

    Aunque no nacido en Adeje, don Agustín de Salazar merece ocupar un lugar privilegiado en la Historia de dicha Villa, pues no en vano estuvo al frente de su parroquia durante 44 años; en este dilatado período convivió y administró sacramentos a varias generaciones de adejeros, a cuyo servicio se entregó por completo, ganándose su aprecio y admiración. Con anterioridad había sido párroco de San Pedro de Daute (Garachico) durante un par de años. En reconocimiento a sus méritos, al crearse el Obispado de Tenerife se le concedió la primera Canonjía del Cabildo Catedral, cometido que desempeñó con celo y edificación hasta su muerte, pero sin poder olvidar al que había sido su entrañable pueblo adoptivo, la Villa de Adeje.

       Nació en el Valle de Hermigua de la isla de La Gomera el 14 de octubre de 1747, siendo hijo legítimo del subteniente don Agustín Rodríguez de Salazar y de doña Luisa Trujillo Salazar. Tres días después recibió las aguas bautismales en la iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación de manos de Fray Francisco Manrique, de la orden de predicadores y teniente de cura de dicha iglesia; se le puso por nombre “Agustín Francisco” y actuó como padrino el capitán don Diego Rodríguez de Salazar, su tío paterno…

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Artículo-AGUSTÍN DE SALAZAR