Fasnia: Don Antonio Santana Díaz (1909-1971), seminarista, clérigo tonsurado, maestro, bibliotecario, notario público eclesiástico, sochantre-organista, contador, periodista y poeta, quien da nombre a una avenida en Venezuela

      Nuestro biografiado fue uno de los personajes más destacados nacidos en Fasnia en el siglo XX. Hombre polifacético, fue seminarista, clérigo tonsurado y maestro de Primera Enseñanza. En Fasnia ejerció como notario público eclesiástico y sochantre-organista de la parroquia, así como maestro interino, figurando también entre los fundadores de la Sociedad “1º de Febrero”, de cuya primera junta directiva fue bibliotecario. Luego, desarrolló su actividad docente en Frontera de El Hierro, donde también dio muestras de su profesionalidad como sochantre-organista. Posteriormente se estableció en Santa Cruz de Tenerife, ciudad en la que trabajó como contador y periodista (redactor de Amanecer y colaborador de La Tarde y Aire Libre), iniciando su actividad literaria como poeta festivo y humorístico. Por entonces también ingresó en Falange. Finalmente se estableció en Venezuela, donde sobresalió como periodista (redactor de Alto Llano y director‑gerente de El Mercurio) y como poeta, sobre todo en Barinas, ciudad en la que publicó dos poemarios, falleció y dio nombre a una céntrica avenida.

      Nació en Fasnia el 12 de diciembre de 1909, a las diez de la noche, siendo hijo de don Manuel Santana, natural de Santa Cruz de Tenerife, y de doña María Cleofé Díaz Marrero, que lo era del antedicho pueblo sureño, donde ambos se hallaban domiciliados en “el centro parroquial”. El 27 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Joaquín por don José Batista y Cabrera, cura regente de la parroquia; se le puso por nombre “Antonio Francisco Donato” y actuaron como padrinos don Francisco Frías Díaz y doña María de las Mercedes Esquivel Díaz, ésta soltera…

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El “Cementerio del Convento” de Candelaria (1843-1918)

Candelaria-Ruinas basílica-cementerio      En un trabajo anterior ya estudiamos en detalle los antiguos lugares de enterramiento que existieron en Candelaria: la cueva-ermita de San Blas, la iglesia de Santa Ana y la capilla del Convento, además de otros lugares no habituales, así como el primer cementerio provisional de Santa Ana, que estuvo en funcionamiento en 1828 y de 1835 a 1843 (aunque con posterioridad volvió a ser utilizado esporádicamente con motivo de algunas epidemias).

      En el presente artículo nos vamos a ocupar del recordado “Cementerio del Convento”, que cubrió la demanda de enterramientos de todo el municipio de Candelaria durante 75 años y medio, del 30 de junio de 1843 al 19 de diciembre de 1918. Curiosamente, este cementerio se habilitó porque el cementerio provisional existente con anterioridad no reunía los requisitos mínimos de higiene y seguridad, pero parecidos argumentos serían utilizados luego para construir un nuevo cementerio y clausurar el situado en el solar de la Basílica, debido a su mala ubicación y a su total saturación. El tercer y último recinto (el actual) fue edificado por la Parroquia, por lo que quiso mantener su propiedad, a lo que se negó el Ayuntamiento, lo que dio lugar a una seria polémica, que incluso trascendió con fuerza a la prensa, y a que el nuevo cementerio tras su construcción permaneciese durante cinco años sin ser utilizado, hasta que el elevado número de fallecidos por la epidemia de gripe española obligó a buscar un acuerdo. Definitivamente, la Villa de Candelaria no tuvo suerte con sus primeros cementerios.

     Dada la mala ubicación y el mal estado de construcción y conservación del cementerio provisional de Candelaria, durante los ocho años en que estuvo en funcionamiento ininterrumpido (1835-1843) se intentó trasladar a un lugar más conveniente. Por ello, en 1838 el Ayuntamiento de Candelaria solicitó permiso a las autoridades provinciales para trasladar este cementerio a la fábrica de la inacabada segunda basílica de la Patrona del Archipiélago, cuyas obras habían quedado paralizadas en 1817, cuando ya estaban levantadas las paredes y columnas…

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San Miguel de Abona: Don Manuel Hernández Reyes (1865-1949), párroco de Guía de Isora, Candelaria, Barlovento, Granadilla y San Miguel, cura propio e Hijo Adoptivo del Realejo Bajo

Manuel Hernández Reyes-2     Este destacado sacerdote seguramente pasará a la historia, por ser uno de los más queridos y recordados en los pueblos del Sur de Tenerife, no ya por el hecho de haber nacido en uno de ellos, como así lo fue, sino porque en sus 59 años de vida sacerdotal recorrió cuatro como párroco: Guía de Isora, Candelaria, Granadilla y San Miguel de Abona; este último, su pueblo natal, en cuatro ocasiones, la última con más de 80 años y hasta su muerte. Además, fue cura servidor de Barlovento, en La Palma, y había obtenido el título de maestro de Instrucción Primaria. Tampoco podemos olvidar su gran labor ministerial como cura párroco propio en el Realejo Bajo, pues las casi cuatro décadas que allí permaneció le valieron el título de Hijo Adoptivo y le hicieron figurar en el cuadro de honor de aquella importante parroquia del Norte de la isla, en la que realizó una labor inolvidable.

     Don Manuel Hernández Reyes nació en San Miguel de Abona el día 15 de noviembre de 1865, a las cinco de la tarde, siendo hijo de don José Agustín Hernández y doña Antonia Reyes de León. El 13 de diciembre inmediato fue bautizado en la iglesia del Arcángel San Miguel por el cura ecónomo, Bachiller don Juan Frías y Peraza; se le puso por nombre “Manuel Antonio” y actuaron como padrinos don Manuel Casanova y su mujer doña María San Pedro Rodríguez. En 1871 recibió la Confirmación en el mismo templo de manos del Dr. don José María de Urquinaona y Bidot, obispo de Canarias y administrador apostólico de la Diócesis de Tenerife, actuando como padrino don Antonio Santos Sierra…

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Artículo-MANUEL HERNÁNDEZ REYES

Güímar: Don Francisco Delgado Trinidad (1774-1817), capellán, capitán de Milicias, alcalde y apoderado de Güímar, colonizador de Aguerche (El Escobonal) y fundador de El Tablado

     Pocas familias del Sur de Tenerife pueden preciarse de contar con un número tan elevado de miembros destacados como la Delgado-Trinidad, extendida por Güímar, Arico y Santa Cruz de Tenerife, pero oriunda de Adeje y Fasnia, con legítima sangre guanche por sus venas. En su seno sobresalieron numerosos militares (incluyendo un general y un coronel), políticos (alcaldes, diputados provinciales y diputados a Cortes), clérigos, etc.

     En este trabajo vamos a recordar a uno de estos hombres, don Francisco Delgado Trinidad, que fue un destacado militar, político y propietario, colonizador en la práctica del caserío de Aguerche y fundador de El Tablado, en el pueblo de El Escobonal. Inicialmente se le adjudicó una capellanía, pero no sintió la llamada vocacional y renunció a la vida eclesiástica. Luego siguió la carrera militar, que inició como subteniente de Artillería, para luego ascender a teniente del mismo cuerpo, con el que fue agregado al Regimiento Provincial de Güímar; posteriormente ascendió a capitán de Milicias y fue gobernador de las armas de su pueblo natal. Asimismo ocupó diversos cargos de responsabilidad política en Güímar, entre ellos los de alcalde real en dos períodos y “Apoderado General de la Justicia, Ayuntamiento y vecinos de Güímar” para actuar en dos expedientes.

     Nuestro biografiado nació en el municipio de Güímar el 2 de abril de 1774, siendo hijo del capitán don José Delgado Trinidad y Díaz y doña Antonia María Hernández de la Rosa, vecinos y naturales de dicho lugar. El día 10 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por Fray Andrés Gómez (presbítero de la Orden de Predicadores, morador en el convento de Santo Domingo Soriano de la localidad, capellán de la ermita de San José de El Escobonal y recordado “profeta”), con licencia de don José Fernández Camillón, venerable beneficiado de dicha parroquia y de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Francisco María de los Dolores Benito” y actuó como padrino por el entonces capitán don Bernardo de Torres Marrero…

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La revuelta del pueblo de Igueste de Candelaria contra una pareja de la Guardia Provincial, en el año 1896

Igueste (Fotograbado Cabrera Benítez 1939)     Dentro del municipio de Candelaria, el pueblo de Igueste siempre se ha caracterizado por su carácter reivindicativo y la defensa de su identidad, así como por una extraordinaria unión vecinal. Por ello, no es de extrañar que a finales del siglo XIX, en plena Guerra de Cuba, cuando la Guardia Provincial pretendía detener a dos hijos de la localidad considerados prófugos, los vecinos, todos a una, no dudaron en enfrentarse con ellos, dando lugar a una revuelta que fue uno de los sucesos más destacados de la isla en el año 1896. En ellos se vio implicado el sacerdote iguestero don Simón Higuera Marrero, que había regresado de Cuba a comienzos de dicho año y pasaba una temporada en la isla, donde actuaba como cura regente de Arafo.

     El serio incidente tuvo lugar el jueves 13 de agosto de 1896. Ese día llegaron al pueblo de Igueste de Candelaria dos guardias provinciales con órdenes de prender a unos prófugos, y después de haber capturado a uno de ellos, numerosos vecinos les increparon y les exigieron que lo dejaran en libertad. Ante la respuesta negativa, dichos vecinos desarmaron a la pareja de la Guardia Provincial, les propinaron algunos golpes y rompieron los fusiles, que tiraron por un barranco. La cosa no llegó a mayores gracias a la intervención del mencionado cura don Simón Higuera Marrero, que ante las súplicas y sollozos de los agentes pidió a sus paisanos que los soltaran, tras aquellos prometer que no presentarían denuncia por dichos hechos; pero, a la postre, dicho sacerdote sería el principal condenado por este grave incidente.

    Al día siguiente (viernes) llegaron a La Laguna los dos guardias heridos, que ingresaron en el Hospital de Dolores de dicha ciudad, después de haber entregado en su puesto las carabinas destrozadas y presentar la correspondiente denuncia por el incidente. Esa misma noche partieron hacia Igueste de Candelaria unos 40 guardias a caballo, que constituían el total de la Sección Montada de la Guardia Provincial, al mando del teniente Ponte. Allí procedieron a efectuar interrogatorios y en la noche del sábado 15 volvieron a Santa Cruz de Tenerife conduciendo once presos, que fueron recluidos en el cuartel de San Carlos.…

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Arafo: Doña María de la Consolación Pestano y Batista (1872-1932), primera maestra titulada arafera, que regentó siete escuelas como sustituta, interina y propietaria

Consuelo Pestano-3     Vamos a dedicar el presente artículo a una mujer luchadora, con profunda vocación docente. Antes de obtener el título académico ya daba clases a niños de corta edad e incluso dirigió en Santa Cruz de Tenerife un “Colegio de señoritas”,  en el que se impartían diversas disciplinas. Después de casada y con dos hijos, tras emigrar su marido a América, decidió obtener el título de Maestra Elemental en la Escuela Normal de La Laguna, como alumna libre, siendo la primera mujer arafera que alcanzó dicha titulación. Gracias a ella ingresó en el Magisterio oficial, siendo su primer destino el de maestra interina de Candelaria, durante catorce meses, al que siguieron los de maestra sustituta de Arafo (seis años), interina de Las Lajas en Icod de los Vinos (cuatro meses) y Altos de León en Arico (nueve meses), y maestra propietaria de Chipude (seis años), Tierra del Trigo (cuatro años) y Malpaís de Candelaria (quince meses). Le sorprendió la muerte con tan solo 59 años de edad, casi 20 de ellos dedicados a la docencia pública.

     Esta recordada mujer nació en Arafo el 11 de noviembre de 1872, siendo hija de don Germán Sinforiano Pestano y doña Magdalena Batista Fariña. Cuatro días después fue bautizada en la iglesia de San Juan Degollado por el presbítero arafero don Victor Eusebio Marrero, por entonces encargado de la parroquia; se le puso por nombre “María de la Consolación” y actuó como madrina doña Rosalía Fariña…

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Artículo-CONSOLACIÓN PESTANO BATISTA

Guía de Isora: Don Salvador Morales Real (1873-1933), catedrático y prefecto del Seminario, cura ecónomo de varias parroquias, párroco propio de Guía de Isora y destacado orador

Salvador Morales Real-1933-esquela-20.7-p7 copia      El sacerdote al que dedicamos este artículo fue un estudiante brillante en el Seminario Diocesano, del que luego sería nombrado profesor y catedrático de Filosofía, así como prefecto de estudios. Además, tuvo varios destinos parroquiales, como cura ecónomo de El Tanque, Breña Baja y La Matanza de Acentejo, quedando encargado también de Breña Alta. Tras opositar a curatos vacantes, obtuvo en propiedad la parroquia de Ntra. Sra. de la Luz de Guía de Isora, de la que fue titular durante 30 años, hasta su muerte. A lo largo de su carrera destacó también como orador sagrado, faceta que demostró en varias parroquias de la isla.

      Nuestro biografiado nació en Garachico el 9 de noviembre de 1873, a las nueve de la noche, siendo hijo del carpintero don Eduardo Morales y Abad, natural de dicho puerto, y de doña Matilde Real y Borges, que lo era de Icod, y ambos vecinos en la calle de San José. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia matriz de Santa Ana por don José Díaz García, beneficiado rector ecónomo de dicha iglesia y arcipreste de ausencias del Partido de Daute; se le puso por nombre “Salvador Avelino Manuel del Sacramento” y actuó como padrino don Manuel Cabrera y Álvarez, soltero, siendo testigos don Ramón Aroche [sic], don Pedro del Pino Trujillo, maestro zapatero, y don Donato Rodríguez y Díaz, sochantre de dicha parroquia y de esa misma naturaleza y vecindad…

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Artículo-SALVADOR MORALES REAL

La primitiva ermita de Nuestra Señora del Rosario de Fátima en Güímar. Advocación, construcción y bendición

Güímar-iglesia-Fátima       El 8 de diciembre de 1945, día de la Concepción, llegó a Arafo en peregrinación la imagen de la Virgen de Fátima que se veneraba en la parroquia de San José de Santa Cruz de Tenerife, a bordo de un cadillac propiedad del arafero don Felipe Monje, por gestión e iniciativa del que fuera Cronista Oficial de dicha villa don Víctor Servilio Pérez Rodríguez, por entonces sochantre de la antedicha parroquia capitalina. Según éste: “por propia iniciativa, secundada entusiásticamente por el siempre recordado párroco de San José, don Jesús Cabrera Medina, peregrinó por la serpenteante carretera del sur hasta Arafo, siguiendo después por la recién inaugurada pista que enlazaba, por el volcán con Güímar, dando nombre tras su paso a la barriada de Fátima”.

     En su peregrinación, dicha imagen hizo una parada en este incipiente barrio güimarero, que comenzaba a formarse en torno a la pista de tierra recién construida para comunicarse con Arafo, y a los vecinos les atrajo esa advocación, por lo que prometieron erigir una ermita en su honor, como así sucedería. La colocación de la primera piedra tuvo lugar el 27 de junio de 1954, en plenas Fiestas de San Pedro; la imagen de la Virgen del Rosario de Fátima fue donada por sacerdote güimarero don Vicente Jorge Dorta; y la solemne bendición de esa primitiva ermita tuvo lugar el 10 de mayo de 1959…

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Vilaflor de Chasna-Granadilla de Abona: Don Nicolás Viera y Torres (1745-1829), capitán de Milicias graduado de Infantería y alcalde real de Granadilla de Abona

Vilaflor-b      La familia Viera y Torres tuvo en el siglo XVIII un notable prestigio social en el pueblo de Vilaflor de Chasna, debido fundamentalmente a dos hermanos, un sacerdote y un militar. En este artículo nos vamos a ocupar de don Nicolás Viera y Torres, que destacó en las Milicias Canarias, en las que ascendió desde subteniente hasta alcanzar el empleo de capitán del Regimiento Provincial de Abona y la graduación de Infantería. Contrajo matrimonio en Granadilla, donde vivió el resto de su vida y falleció, tras haber sido alcalde real de dicha localidad en tres etapas.

      Nuestro biografiado nació en Vilaflor el 14 de febrero de 1745, siendo hijo del sargento don Agustín Lorenzo Viera y de doña Agustina de Torres. Cuatro días después recibió el bautismo en la iglesia parroquial del Apóstol San Pedro, de manos del Dr. don Salvador Javier López, beneficiado de la misma; se le puso por nombre “Nicolás Javier” y actuó como padrino su tío paterno, el reverendo padre fray Andrés Lorenzo Viera, de la Orden del Patriarca San Agustín…

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Artículo-NICOLÁS VIERA TORRES

Candelaria: Doña Eloísa Nóbrega y González (1847-1912), maestra de la escuela pública de niñas de Candelaria durante 34 años y miembro de una destacada familia de docentes

      En el presente artículo queremos recordar a una maestra, candelariera de adopción, nacida en el siglo XIX en La Laguna. Antes incluso de obtener el título de Maestra Elemental de Enseñanza Primaria, ejerció como maestra auxiliar en la escuela de niñas de la “Villa de Arriba”, en su ciudad natal. Luego se estableció en Candelaria, donde contrajo matrimonio y regentó la escuela elemental de niñas durante 34 años, 26 de ellos en propiedad. En este pueblo falleció, poco después de haber obtenido su jubilación por enfermedad, aunque también vivió durante algún tiempo en Fasnia, pueblo en el que su hijo Luis ejercía como cura párroco y su marido ocuparía la plaza de notario público eclesiástico. Tuvo una destacada descendencia.

      Nació en La Laguna el 28 de diciembre de 1847, siendo hija de don Atanasio Nóbrega y Abad, natural de Las Palmas de Gran Canaria, y de doña Severina González Rivero, que lo era de Tacoronte, pero ambos vecinos de la ciudad de los Adelantados. El 4 de enero inmediato fue bautizada en la iglesia de la Purísima Concepción de Nuestra Señora por el sacerdote don Rafael Hernández, con licencia del Dr. don Andrés Gutiérrez Ávila, beneficiado propio curado y rector de dicha iglesia; se le puso por nombre “Eloisa Josefina Inocencia María del Carmen” y actuó como madrina doña Josefa Nóbrega, su hermana paterna…

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