La sociedad de recreo “Casino La Unión” de la Villa de Güímar (1915-1924)

Los Majuelos      Recordamos en este artículo la existencia de una sociedad de recreo e instrucción, el “Casino La Unión”, constituida oficialmente en 1915 en la entonces Villa de Güímar, como probable sucesora de la recién desaparecida Sociedad “Euterpe”. Tuvo su domicilio en la calle de San Pedro Abajo y se disolvió hacia 1924. En esos diez años convivió con el Casino de Güímar, con el que mantuvo una sana rivalidad, sobre todo en la celebración de bailes, que se organizaban a lo largo del año, algunos coincidiendo con las principales festividades locales. Parte de su intensa actividad cultural y recreativa fue recogida en la prensa, con polémicas incluidas, en la que también se le denominaba “Círculo de la Unión”.

     El “Reglamento de la sociedad de recreo que se establecerá en Güímar bajo la denominación de La Unión” fue redactado en la Villa de Güímar el 1 de junio de 1915 y firmado por Cipriano Arnay, en nombre de la comisión organizadora. Ese mismo año fue impreso en la Imprenta y Litografía de A. J. Benítez, sita en la calle San Francisco de Santa Cruz de Tenerife, para distribuirlo entre sus socios. Siguiendo con la tramitación, el 15 de ese mismo mes, dicho reglamento fue presentado en el Gobierno Civil. El 4 de julio inmediato se eligió a la junta directiva que habría estar al frente de la sociedad hasta el 31 de diciembre, la cual quedó presidida por don Gumersindo García Rodríguez. El 7 de julio se remitió al gobernador civil una certificación del acta extendida con motivo de la constitución de dicha sociedad, incluyendo la junta directiva elegida. Cumplido dicho trámite, la nueva sociedad fue inscrita al día siguiente (8 de julio) en el Libro de Registro de Asociaciones del Gobierno Civil, con el número 231…

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Arico-Granadilla de Abona: Don Marcos Antonio Peraza del Castillo (1716-1764), sacerdote, capellán y párroco servidor de Arico y Granadilla

Arico-iglesia     Miembro de una antigua e ilustre familia sureña, don Marcos Antonio siguió la carrera eclesiásti­ca y fue ordenado sacerdote. Como tal, durante casi toda su vida estuvo adscrito como capellán a la Parroquia de San Juan Bautista de su Arico natal, al frente de la cual estuvo dos veces como cura servidor, lo mismo que hizo en una ocasión en la Parroquia de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona, pueblo del que era oriundo por su padre. Pero su prematura muerte pudo truncar la que pudo haber sido una carrera eclesiástica más destacada.

     Nuestro biografiado nació en el lugar de Arico el 16 de mayo de 1716, siendo hijo del capitán don Marcos González Peraza del Castillo, natural de Granadilla, y de su esposa doña Sebastiana María de Mexía, que lo era de la primera localidad. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por el cura párroco don Salvador Quixada y Castillo; se le puso por nombre “Marcos Anto­nio” y actuó como padrino el alférez don Esteban de Morales, vecino del pago de Icor…

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Artículo-MARCOS ANTONIO PERAZA DEL CASTILLO

Güímar: Don Félix Hernández de Castro (1787-1861), labrador, miliciano retirado con fuero, mayordomo del Señor en Agache y 2º teniente de alcalde del Ayuntamiento de Güímar

Escobonal-DCB-2      El personaje al que dedicamos este artículo fue un modesto agricultor de un pueblo del Sur, El Escobonal, en el que poco a poco se fue ganando un cierto prestigio local. Como militar, prestó servicio en las Milicias Canarias durante muchos años, por lo que se retiró con fuero, probablemente después de haber alcanzado alguna graduación que no hemos podido constatar. En el aspecto religioso, ingresó en la Hermandad del Santísimo Sacramento de la Parroquia de San Pedro de Güímar, siendo nombrado mayordomo de la misma en Agache. Y como político fue regidor y 2º teniente de alcalde del Ayuntamiento constitucional de Güímar. Según la información que poseemos, fue el primer escobonalero que ejerció el cargo de regidor (concejal) y el primer agachero que llegó a ostentar una tenencia de alcaldía en dicho Ayuntamiento.

      Nació en el pago de El Escobonal el 16 de julio de 1787, siendo hijo de don Félix José Hernández (de Oliva) García y de doña Victoria (del Cristo) de Castro Delgado. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia de don Luis Ambrosio Fernández del Castillo, beneficiado propio de dicha parroquial y de la de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Félix Antonio” y actuó como padrino don Luis Márquez…

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Artículo-FÉLIX HERNÁNDEZ DE CASTRO

El “Champio”, primer equipo de fútbol de Igueste de Candelaria (1933-1935)

Igueste Candelaria-lejos     Todos los habitantes de Candelaria tienen constancia de que este municipio ha tenido una larga tradición luchística, con excelentes individualidades y equipos en la mayoría de los núcleos de población del término, pero no todos saben que también cuenta con una tradición futbolística que ya es casi centenaria. La afición por el fútbol nació en la cabecera municipal en los años veinte del siglo pasado, pero luego se extendió también a Barranco Hondo e Igueste de Candelaria, núcleos en los que se ha mantenido hasta el presente.

     Si nos centramos en la actividad futbolística del pueblo de Igueste, en él han existido seis equipos en los últimos ochenta años: el “Champio” (1933-1935), el “Club Deportivo Igueste Candelaria” (1942-1948), el “Igueste Club de Fútbol” (1962-1964), el “Infantil Igueste” (1974-1977), el “Club Infantil Caletillas” (1981-1984), el equipo aficionado del Plantel de Extensión Agraria y el “C.D. Igueste”, fundado en 1986, que tras celebrar sus bodas de plata aún continúa en activo. Además, en el fútbol sala este núcleo de población ha contado con un equipo senior, el Igueste”, y otro dentro de las escuelas municipales deportivas, en el colegio de la localidad. Este artículo lo vamos a dedicar al primer equipo de fútbol de Igueste de Candelaria, el “Champio”, que por su antigüedad es el más desconocido.

    El pionero fue el “Champio”, o sea el “Campeón”, que se fundó a comienzos de noviembre de 1933, durante la II República Española, tal como informó en La Prensa el corresponsal don Esteban Coello Pestano, en una reseña publicada el 7 de dicho mes bajo el titular “Primer equipo de fútbol”: “En estos días se formó en este pueblo el primer equipo de fútbol, denominado «Champion», el cual invitará para las próximas fiestas de la Concepción al equipo de Barranco-Hondo, estrenando en su primer debut el hermoso campo de Afirama”. Según veremos más adelante, su nombre real sería “Champio”, con el que figuraría en casi todas las reseñas periodísticas…

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Granadilla de Abona: Don Esteban Hernández Ramos (1863-1936), sargento de Artillería, cura ecónomo en La Palma y La Gomera, cura propio de Granadilla y arcipreste del Sur de Tenerife

Esteban Hernández Ramos-3     En nuestro recorrido por los hombres y mujeres que deja­ron su huella en Granadilla de Abona, queremos recordar hoy a un entrañable sacerdote que con anterioridad había sido sargento de Artillería. Tras su ordenación inició su carrera como capellán del Hospital Civil de Santa Cruz de Tenerife, para continuarla como cura regente de San Andrés y Sauces y, luego, como cura ecónomo de Puntallana y Chipude, localidad esta última donde ejerció durante más de diez años. Pero, ante todo, su memoria sigue viva como titular de la parroquia de Granadilla, que obtuvo por oposición y a cuyo frente permaneció durante casi 33 años. En ese tiempo simultaneó dicha responsabilidad durante 7 años con el cargo de teniente arcipreste del distrito de Güímar y otros 26 con el de arcipreste del Sur. Asimismo, en ese largo período estuvo encargado en varias ocasiones de las parroquias colindantes de Vilaflor y San Miguel de Abona, sobre todo de la primera, que simultaneó durante un total de cinco años. Además, peregrinó a Roma, acompañó al obispo en un viaje pastoral por La Gomera y El Hierro, fue nombrado párroco consultor de la Diócesis y colaboró en la prensa. Después de una dilatada labor pastoral falleció en su villa adoptiva sureña, donde fue reconocido con la nominación de una calle y aún se le recuerda con cariño.

    Nuestro biografiado nació en La Laguna el 2 de septiembre de 1863, siendo hijo de don Juan Antonio Hernández y de doña Juana Ramos. Tras cursar los Estudios Primarios en su ciudad natal, comenzó a trabajar como jornalero y en 1878 ingresó como alumno interno en el Seminario Diocesano de Tenerife, donde siguió la carrera eclesiástica; de este modo, en el curso 1880-1881 ya cursaba el tercer año de Latinidad y Humanidades. No obstante, también tuvo una notable carrera militar…

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Artículo-ESTEBAN HERNÁNDEZ RAMOS

San Miguel de Abona: Don José Alfonso Feo (1823-1881), secretario del Ayuntamiento, subteniente de Milicias Provinciales, capitán de la Milicia Nacional, alcalde, jurado y propietario

Casa del capitán-2     Este artículo está dedicado a otro miembro de la familia más destacada de San Miguel de Abona en el siglo XIX, los Alfonso Feo. Don José no fue el más sobresaliente de ellos, pero también llegó a ser oficial de las Milicias Provinciales, en las que ostentó el empleo de subteniente, que tuvo que abandonar para ayudar a su padre en el sostenimiento de la familia. No obstante, luego fue capitán de un cuerpo de seguridad local, la Milicia Nacional de San Miguel. Además, desempeñó diversos cargos administrativos, políticos y sociales en su pueblo natal: secretario del Ayuntamiento, elector, regidor, alcalde constitucional y jurado judicial. Pero, sobre todo, fue una de los mayores propietarios de la localidad, así como del pueblo vecino de Vilaflor.

     Nuestro biografiado nació en San Miguel de Abona el 17 de mayo de 1823, siendo hijo de don Miguel Alfonso Martínez, por entonces capitán de la Milicia Nacional, y de doña María Antonia Rodríguez Feo y Hernández. Seis días después fue bautizado en la parroquia de San Miguel por el presbítero don José Correa, agustino secularizado, con licencia del párroco don Francisco Guzmán y Cáceres; se le puso por nombre “José Pascual de San Antonio” y actuó como padrino el citado cura párroco…

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Artículo-JOSÉ ALFONSO FEO

La fundación del Casino “Unión y Progreso” de Arafo (1906), una sociedad más que centenaria

     La Villa de Arafo cuenta con una de las sociedades más antiguas de la isla, el Casino “Unión y Progreso”, que mucho más de un siglo después de su fundación aún sigue en pleno e ininterrumpido funcionamiento, lo que justifica el haber sido distinguido con las Medallas de Oro de Arafo y de Tenerife. El 20 de diciembre de 1905 se reunieron casi cuatro decenas de araferos, con la finalidad de crear un casino, con fines culturales y recreativos; ese día se eligió al presidente y al secretario de la comisión organizadora y se redactó su reglamento. El 1 de enero de 1906 se celebró el primer acto público. El 17 de febrero inmediato su Reglamento fue presentado y registrado en el Gobierno Civil de la provincia. Una semana después, el 25 de febrero de 1906, se celebró la junta general constituyente, en la que fue elegida su primera junta directiva, que quedó presidida por don Tomás de Mesa Pérez, su principal impulsor. El 9 de marzo inmediato, se remitió al gobernador civil de la provincia el acta de constitución definitiva de dicha sociedad y dos días después quedó inscrita en el Registro de Asociaciones. Así nacía de forma oficial este centenario Casino.

     Como se ha indicado, el 20 de diciembre de 1905 se reunieron 38 araferos en la fonda de doña Amalia, situada muy cerca de la Cruz del Llano y en la actual calle Eduar­do Curbelo, con la finali­dad de crear una sociedad que diera salida a sus inquietudes culturales, a la par que sirviera como punto de encuentro para pasar los ratos de ocio. Los asistentes a esa primera junta general fueron: D. Tomás de Mesa Pérez, D. Andrés Batista Batista, D. Andrés Orozco Batista, D. Anselmo Batista Marrero, D. Belisario García Siliuto, D. Claudio Amaro Marrero, D. Claudio Amaro Vizcaíno, D. Claudio Marrero Pérez, D. Claudio Pérez Marrero, D. Cristóbal Torres Pérez, D. Cristóbal Segundo Torres, D. Eliseo Rodríguez García, D. Eufemiano Ferrera Coello, D. Eusebio Delgado Hernández, D. Eusebio García Delgado, D. Federico Batista Marrero, D. Gonzalo Cruz Rodríguez, D. Joaquín García Amaro, D. Joaquín García Pérez, D. Joaquín Rivero Hernández, D. José Batista Pérez, D. José Curbelo Fariña, D. José Daniel Batista, D. José Delgado Hernández, D. José Joaquín García Siliuto, D. José Rodríguez Coello, D. Juan Batista Batista, D. Juan Delgado Araujo, D. Juan Hernández y Hernández, D. Juan Luis Hernández Melque, D. Juan Pérez Marrero, D. Manuel Herrera Hernández, D. Manuel Pestano Hernández, D. Manuel Romero Quintero, D. Pedro Fariña Mesa, D. Rogelio Hernández Sosa, D. Santiago Batista Pérez y D. Ulpiano José de Mesa Pérez…

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Santiago del Teide: Don Luis García Mendívil (1806-1869), practicante, sochantre-organista, notario público eclesiástico, mayordomo de una cofradía, tazmiero y secretario de ayuntamientos

Santiago Teide-40.7 (CFIT)-2B    Nuestro biografiado fue uno de los personajes más inquietos y polémicos del siglo XIX en la Villa de Santiago. El primer cargo que le conocemos fue el de practicante del Hospital Militar de Santa Cruz de Tenerife. Luego contrajo matrimonio en la Villa de Santiago, donde ejerció como sochantre-organista en tres etapas, notario público eclesiástico, mayordomo de la  Cofradía de San Pedro Apóstol de la Parroquia de San Fernando, tazmiero y secretario del Ayuntamiento en dos ocasiones. También fue secretario de los ayuntamientos de El Tanque y Buenavista, notario público eclesiástico del partido de Daute y sochantre-organista de la parroquia de Buenavista. Emigró a Cuba dos veces y destacó por su vida azarosa y truculenta.

      Nació en Santa Cruz de Tenerife el 25 de agosto de 1806, siendo hijo de don Francisco García Estévez, natural del Puerto de La Orotava, y de doña María Mendívil Rodríguez, que lo era del Puerto de Garachico. Dos días después fue bautizado en la iglesia parroquial matriz de Ntra. Sra. de la Concepción por el beneficiado rector don Juan José Pérez González; se le puso por nombre “Luis Francisco del Carmen” y actuó como madrina doña Inés de Sossa, natural de la misma Villa…

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Artículo-LUIS GARCÍA MENDÍVIL

Candelaria-Arafo: Don Vicente Otazo Ramos (1798-1863), capitán graduado de Milicias, jefe de Artillería, castellano de la Batería de Santiago, comandante de armas, alcalde constitucional, guarda mayor de montes, comisionado de apremios, secretario y hermano mayor de la Hermandad del Sacramento

Muchos fueron los oficiales de las Milicias Canarias que desarrollaron casi toda su labor profesional en un ambiente estrictamente local, sin llevar a cabo grandes heroicidades, pero trabajando calladamente con honradez y rectitud en favor de la defensa de las islas y en el mantenimiento del orden en los distintos pueblos. Ese fue el caso del teniente don Vicente Otazo Ramos, quien sirvió a las Milicias durante más de 27 años, en los cuales prácticamente no salió del Valle de Güímar. Compartió su vida entre Candelaria, donde nació, y Arafo, donde murió; en dichas localidades se ganó el aprecio y respeto de todos los vecinos, pues en ambas desempeñó los cargos de comandante de armas y alcalde constitucional. Además, en Candelaria ejerció como comandante accidental de Artillería de dicho puerto, castellano de la Batería de Santiago y guarda mayor de montes; y residiendo ya en Arafo fue elegido regidor suplente del Ayuntamiento y desempeñó los cargos de comisionado para el cobro de apremios de las contribuciones del Valle, nombrado por la Intendencia provincial, miembro de la Junta local del Censo electoral, secretario interino del Ayuntamiento, secretario y hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Juan Degollado. Al obtener el retiro, con uso de uniforme y fuero entero de guerra, se le concedió también el grado de capitán, como reconocimiento a sus méritos y a los importantes servicios prestados.

Nuestro biografiado nació en Candelaria el 5 de abril de 1798, siendo hijo de don Juan José Otazo de Barrios, natural del mismo lugar, y doña Manuela Juana Ramos y Villa, que lo era de Sevilla. Dos días después recibió el bautismo en la iglesia parroquial de Santa Ana, de manos de don Agustín Tomás de Torres, cura propio de la misma; se le puso por nombre “Vicente Josef del Sacramento” y actuó como padrino el reverendo padre definidor fray Juan de San Agustín Ramos, de la Orden de San Agustín, tío de su madre…

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El cuento canario “La Lucharona”, por El Barón de Imobach (Francisco Pedro Montes de Oca y García)

Lucha canaria-FEDAC     El cuento “La Lucharona”, publicado en Gaceta de Tenerife el domingo 31 de agosto de 1930 por el escritor portuense don Francisco Pedro Montes de Oca y García (Cronista Oficial del Puerto de la Cruz y de la Región Canaria), bajo el pseudónimo “El Barón de Imobach”, se basa en algunos de los vicios más frecuentes del ser humano, la crítica cruel al diferente, las burlas sobre el débil o el que ya no puede defenderse, la cobardía del que no se atreve a dar la cara por el criticado, la vergüenza e indignación del humillado, las ansias de venganza, la chulería del que se cree más fuerte que los demás, etc. Sin duda, se adentra en la conducta humana, al describir como se comportan las personas cuando actúan en grupo y las relaciones de pareja. Pero, sobre todo, posee claros valores etnográficos, centrados en el deporte canario por excelencia, la lucha canaria, así como en el frecuente uso para este fin de las eras, estructuras de tanto significado en nuestra historia agraria, aprovechando para amortiguar las caídas el polvo fino o paja menuda que quedaba tras la trilla, sin olvidar la tradicional emigración de nuestros antepasados a América. Además, el texto está salpicado de palabras del vocabulario canario, que le dan un toque de historia de la tierra inevitable: maga, chasnero, cho, terrero, agarrada, tumbado, sopladera, punta, corrido, chascona, ajijide, tumbar, rancho, etc. Lo mismo ocurre al centrar la historia en un lugar concreto de la isla, utilizando topónimos conocidos de las “Bandas del Sur”, como El Roque, Valle de San Lorenzo, Era Alta y Arico, curioso para tratarse de un escritor del Norte de la isla, aunque profundo conocedor de nuestra geografía e historia.

     Se trata de un cuento canario, que se centra en uno de los temas más representativos de nuestra seña de identidad, la lucha canaria, en un lugar característico de nuestro paisaje agrario, como es una era, y en un lugar concreto del Sur de Tenerife, comarca de la que también son todos los personajes. Quitando los adornos literarios incluidos por el autor, este cuento se apoya en alguna de las hazañas luchísticas realizadas por mujeres que, más o menos conocidas, salpican la historia de la lucha canaria en el Sur de Tenerife…

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