El sacerdote al que dedicamos este trabajo profesó como fraile en una orden religiosa y estando en ella se ordenó de presbítero. Fue exclaustrado con motivo de la Desamortización y se estableció en La Matanza, de donde fue párroco interino. Luego se le nombró teniente servidor y notario público eclesiástico de la parroquia de Tegueste y a continuación cura ecónomo de San Andrés. Posteriormente obtuvo por oposición la parroquia de Adeje, donde desarrolló una dilatada labor como beneficiado propio durante 28 años. En este destino fue nombrado, además, capellán castrense del suroeste de Tenerife. En dicha villa actuó como elector contribuyente, fue vocal de la Junta local de Instrucción Pública y llegó a ejercer como maestro sustituto de la escuela de niños; además, colaboró con la junta de gobierno local, formada con motivo de la revolución de 1868. No obstante, como hombre de firmes convicciones, tuvo algunos enfrentamientos con el Ayuntamiento de Adeje, sobre todo en relación con el cementerio que consideraba exclusivamente católico.
Nació en Las Palmas de Gran Canaria el 22 de noviembre de 1809, siendo hijo de don José Alemán Franco, natural de Agüimes, y de doña Juana Montesdeoca Rivero, que lo era de Teror. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia parroquial matriz de San Agustín por Fray Antonio Raymond, de la Orden Seráfica de San Agustín, con licencia del cura servidor; se le puso por nombre “Rafael Francisco Cecilio” y actuó como padrino don José March…
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