San Miguel de Abona: Don Gerónimo Mora y Hernández (1823-1895), párroco de San Miguel y otras localidades tinerfeñas, canónigo y contador mayor de la Catedral de Las Palmas

San_Miguel_04-antigua     Este artículo está dedicado a un sacerdote lagunero, que desarrolló parte de su labor pastoral en el Sur de Tenerife durante casi dos décadas. Tras cursar sus estudios eclesiásticos y, una vez ordenado sacerdote, su primer destino fue el de párroco de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife. Luego fue nombrado cura ecónomo de San Miguel de Abona, donde permaneció durante 14 años y también fue mayordomo de la imagen de Ntra. Sra. de la Concepción de dicha parroquia. A continuación regentó, también como cura ecónomo, las parroquias de Guía de Isora (durante cuatro años), Tegueste, La Victoria de Acentejo y Realejo Alto. En todas las parroquias llevó a cabo obras de mejora y desarrolló una destacada labor pastoral, que fue recogida por la prensa de la época. Finalmente, obtuvo por oposición una plaza de canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Las Palmas de Gran Canaria, que ocupó durante 18 años, hasta su muerte, en los que también fue contador mayor de la misma. En ese tiempo no se desligó de su ciudad natal, pues fue elegido esclavo mayor de la Santísima Esclavitud del Cristo de La Laguna.

     Este ilustre sacerdote nació en La Laguna el 30 de julio de 1823, siendo hijo de don José Agustín de Mora García, natural de Icod, y de doña Rosa Hernández Melián y Rodríguez, que lo era de la antedicha ciudad. Ese mismo día fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios por don José de la Concepción Quintero y Estévez, “Beneficiado propio curado de la antigua parroquia de Ntra. Sra. de los Remedios de esta Ciudad erigida en Santa Iglesia Catedral y Cura Párroco del Sagrario de dicha Iglesia”; se le puso por nombre “Gerónimo José Antonio de Candelaria” y actuó como madrina doña Antonia Gutiérrez, natural de Canaria…

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Artículo-GERÓNIMO MORA HERNÁNDEZ

Santiago del Teide: Don Salvador Gorrín Forte (1785-1848), coronel graduado de Caballería, héroe de la Guerra venezolana, alcalde real y constitucional de la Villa de Santiago

Salvador Gorrín-hoja servicios-2     Uno de los hijos que más ha honrado a la Villa de Santiago del Teide ha sido el coronel Gorrín, cuya existencia fue dada a conocer en la prensa por don Abraham García Trujillo y luego por el Colectivo Arguayo en la revista Chinyero, publicada en 1986. Testigo de las hazañas de este intrépido militar fueron las extensas llanuras de la hoy República de Venezuela, donde, leal a su patria, luchó contra el ejército de Simón Bolívar y derrotó a varios de sus principales líderes, por lo que su papel en la Guerra de Independencia Venezolana fue muy relevante, tal como han manifestado varios historiadores al glosar su figura. Hombre de una gran fortaleza física, por méritos de guerra alcanzó el empleo de teniente coronel de Caballería, con el sobregrado de coronel. De regreso a su tierra fue apresado por un corsario y, una vez libre, se estableció en su pueblo natal de Tamaimo. En esta última etapa de su vida, en la que fue apreciado y respetado por sus paisanos como su vecino más ilustre, fue en dos ocasiones alcalde constitucional de la Villa de Santiago.

     Don Salvador Gorrín nació en Tamaimo el 28 de septiembre de 1785, siendo hijo de don Pedro Gorrín Navarro y doña Catalina Forte Alonso. El 5 de octubre inmediato recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Fernando de la Villa de Santiago, de manos del cura párroco don Dionisio Keogh y Lynch; se le puso por nombre “Salvador Josef” y actuó como padrino don Antonio Gorrín…

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Artículo-SALVADOR GORRÍN FORTE

Güímar: Don Antonio Pestano Castro (1848-1915), monaguillo, archivero parroquial, notario público eclesiástico, sochantre y organista de la parroquia, director de la banda de música, fiscal municipal, alcalde de Güímar y secretario de la Hermandad del Carmen y Rosario

     El origen humilde no impidió a este entrañable güimarero llegar a ser una de las personas de mayor prestigio de su época en la sociedad local. Todavía niño comenzó su estrecha relación con la Parroquia de San Pedro Apóstol, al ser designado monaguillo del culto beneficiado Dr. don Agustín Díaz Núñez, y luego continuó vinculado a ella como archivero parroquial, notario público eclesiástico, organista y sochantre, empleos que desempeñó durante medio siglo, hasta el final de su vida. Simultáneamente, fue componente de la banda de música de Güímar y director de ella en dos etapas. Además, a lo largo de su vida desempeñó otros cargos públicos en este municipio, como los de fiscal municipal, recaudador de contribuciones, concejal, teniente de alcalde, alcalde constitucional, recaudador de contribuciones, secretario de la Junta de Higiene, vicesecretario de la Cruz Roja y adjunto del Juzgado Municipal. También perteneció a la Hermandad del Santísimo Sacramento y fue secretario de la Hermandad del Carmen y Rosario de la Parroquia de San Pedro.

     Nuestro biografiado nació en la calle San Pedro Arriba de Güímar el 19 de enero de 1848, siendo hijo de doña Ana Pestano y Castro. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado propio don Agustín Díaz Núñez, Doctor en Sagrada Teología y por entonces vicario del Sur de Tenerife; actuó como madrina doña Rudecinda González y se le puso por nombre “Antonino”, aunque siempre fue conocido por “Antonio”…

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Fasnia: Don Domingo González de Marina (1783-1834), sacerdote dominico, suprior del Convento de Santa Cruz, capellán de la ermita de Arico el Nuevo, teniente de cura y párroco propio de Fasnia

Fasnia-255b (CFIT)     Después de ordenado sacerdote, el dominico don Domingo González de Marina fue elegido suprior del convento de Santa María de la Consolación de Santa Cruz de Tenerife, del que se hizo cargo en dos ocasiones, por muerte de los titulares. Una vez secularizado, fue nombrado teniente de cura de Fasnia, poniéndose al frente de esta parroquia en dos períodos, como cura encargado. Luego fue nombrado capellán de la ermita de Arico el Nuevo y, con posterioridad, volvió a Fasnia como cura servidor, lo que le supuso un grave prejuicio económico, que fue paliado al ser nombrado finalmente cura propio de esta parroquia, destino en el que le sorprendió su muerte prematura. Probablemente, a causa de la lepra pasó la última parte de su vida en una casa aislada de la playa del Abrigo, junto a Los Roques, cuyas ruinas aún se conocen con el nombre de “Casa del Cura Marina”.

    Nació en Gran Canaria hacia 1783, siendo hijo de don Francisco (González) de Marina y doña Ana de Suárez. Desde muy joven se despertó en él una profunda vocación religiosa, por lo que decidió profesar en un convento de la Orden de Predicadores de su isla natal…

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Artículo-DOMINGO GONZÁLEZ DE MARINA

Adeje-Arona: Don José Antonio Hernández Montesino (1749-1805), capitán de Granaderos, alcalde mayor de Adeje, promotor de la independencia de Arona y su alcalde real

Taucho     Este artículo está dedicado a un importante personaje del Sur de Tenerife en el siglo XVIII. Don José Antonio Hernández Montesino llegó a ser un labrador acomodado, que compartió su vida entre su Adeje natal y Arona, donde contrajo matrimonio y vivió la mitad de su vida. Siguiendo la tradición familiar inició su andadura como subteniente de Fusileros, para ascender posteriormente a teniente de Cazadores y capitán de Granaderos; con este último empleo sirvió en la guarnición de Santa Cruz de Tenerife, donde le sorprendió la muerte. Además, mientras vivió en Arona participó en las luchas políticas locales de la extensa comarca chasnera. Luego, al establecerse por segunda vez en Adeje, fue primero alcalde mayor de dicha Villa y luego teniente de alcalde mayor de ella. Finalmente, tras regresar a Arona, fue promotor de la independencia religiosa y civil de este pueblo, del que luego fue elegido alcalde real.

     Nuestro biografiado nació en el caserío de Taucho el 2 de octubre de 1749, siendo hijo del teniente don José Hernández Montesino, natural de El Tanque, y de doña Marta Domínguez Alonso, que lo era de Chasna en el pago de Arona. Cinco días después fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Úrsula de la Villa de Adeje por don Gaspar Gabriel Estévez Gorvalán, benefi­ciado de la misma; se le puso por nombre “José de los Ángeles Antonio Agustín” y actuaron como padrinos don Pedro Ramos Alonso y doña Mariana Hernández Montesino, vecinos de Chasna…

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Personajes del Sur (Candelaria): Don Manuel Llarena y Mesa (1843-1899), médico y masón en Santa Cruz de Tenerife y Cuba

Candelaria-panorámica antigua (CFIT)     La carrera de Medicina no era una de las más frecuentes en pleno siglo XIX y menos aún fuera de las principales ciudades del Archipiélago. Por ello, llama la atención que dos hermanos nacidos en un pequeño pueblo de pescadores eligiesen como meta de su vida el aliviar el dolor de los demás, sin distinción de raza ni de clase social, pues ambos desarrollaron gran parte de su labor en la Cuba colonial. Nos referimos a don José y don Manuel Llarena y Mesa, aunque en este trabajo solo nos vamos a ocupar del segundo, mucho menos conocido que el anterior y del que aún tenemos poca información. Tras obtener el título de Lcdo. en Medicina en Madrid, don Manuel se estableció primero en Santa Cruz de Tenerife y luego en la isla de Cuba, donde desarrolló una destacada labor sanitaria. Regresó a Tenerife en 1896 y en la capital de la isla fallecieron dos de sus hijas. Luego volvió a Cuba, donde solo tres años después le sorprendió la muerte.

    Nació en Candelaria el 16 de diciembre de 1843, siendo hijo de don Manuel (Feo) Llarena y Delgado y doña María del Pilar Rodríguez de Mesa y Fariña. Dos días después fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Ana por el párroco propio Juan Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Manuel Eusebio” y actuó como madrina María Candelaria Fariña…

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Artículo-MANUEL LLARENA Y MESA

“De viaje. Arafo” (1906), artículo descriptivo por el periodista Emilio Suárez Calimano

Arafo-imagen_7     En el artículo “De viaje. Arafo”, firmado el 20 de abril de 1906, cuatro días antes de su publicación en La Opinión, el periodista lagunero don Emilio Suárez Calimano evocaba los dos días deliciosos que había pasado en Arafo, en casa de un amigo (probablemente el abogado y político don Andrés Orozco Batista), de ahí que el artículo sea claramente elogioso, en todos los aspectos que abordó de esta localidad. Comenzaba evocando la belleza de su paisaje urbano y natural, a la par que destacaba la paz que se respiraba en el pueblo, solo perturbada por el sonido del agua que discurría constantemente por la atarjea. Se centraba luego en describir la calle principal, la Avenida La Libertad, con las casas rurales que la bordeaban, unas más modernas y otras más antiguas (las que más le atraían), con sus bellos balcones, sus parras y sus flores, que desprendían un agradable aroma. El autor se quejaba de que Arafo, a pesar de su belleza, era un pueblo desconocido para los turistas, debido sobre todo a la dificultad del camino de acceso. Valoraba su producción agrícola, sobre todo la de vino, papas y tomates. A pesar de la calidad del primero, que comprobó en varias bodegas, lamentaba su mala comercialización. También visitó salones de empaquetado y valoraba el esfuerzo para exportar las apreciadas papas del Sur de la isla, superando las dificultades climáticas. Elogiaba los progresos que ya experimentaba el Casino que se acababa de fundar en el pueblo a comienzos de ese mismo año, sin olvidar el encanto de la mujer arafera. Finalmente, protestaba por la indecorosa diligencia o “coche de hora” que recorría la Carretera General del Sur, por lo que prefería regresar a su ciudad en un coche particular o incluso en un carro. Como curiosidad, Arafo fue el único pueblo sureño que describió este culto periodista.

     El autor, don Emilio Suárez Calimano (1884-1949), fue estudiante de Náutica y Derecho, pero luego se dedicó al periodismo en Tenerife, donde ya comenzó a estudiar la historia y la evolución de la literatura. En 1907 emigró a Buenos Aires (Argentina), donde vivió el resto de su vida. Allí trabajó como profesor de Lengua Española y cursó estudios la Facultad de Filosofía y Letras; pero, sobre todo, se volcó en el periodismo y la crítica literaria. Como escritor, además de los cuentos y narraciones que dio a la luz en la prensa, así como dos libros de poemas inéditos, publicó seis libros con estudios críticos sobre diferentes aspectos de la literatura americana en general y argentina en particular; también tradujo dos libros. Fue miembro de la Asociación Canaria, de la Sociedad Argentina de Escritores y del P.E.N. Club de Buenos Aires. Aunque permaneció en Argentina hasta su muerte, fue siempre un perfecto canario desde su lejanía…

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Guía de Isora: Sor María de San Juan Bautista Torres y Delgado (1843-1898), religiosa concepcionista y abadesa del Monasterio de Garachico

Chío-1     Guía de Isora ha destacado entre los municipios del Sur de Tenerife por el número de religiosas que han surgido de él. Una de las más destacadas fue Sor María de San Juan Bautista Torres y Delgado, que profesó como religiosa concepcionista en el Convento de San Pedro Apóstol y San Cristóbal de Garachico, donde transcurrió el resto de su vida y llegó a ostentar el cargo de máxima responsabilidad, el de abadesa, en el que le sorprendió la muerte.

     Nuestra biografiada nació en el pago de Chío el 15 de julio de 1843, siendo hija de don Juan de Matos Torres Jiménez y doña María Luisa Delgado Hernández, naturales y vecinos de dicho lugar. Tres días después fue bautizada en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz de Guía por el cura párroco don Domingo Carreiro; se le puso por nombre “María Francisca Isabel” y actuó como padrino su abuelo materno, don Pedro Delgado Torres…

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Artículo-SOR MARÍA DE SAN JUAN BAUTISTA TORRES

Vilaflor de Chasna: Don Francisco José Feo de Acosta (1756-1831), fiel de fechos, alcalde, capitán de Granaderos graduado de Infantería, caballero de San Hermenegildo y I Marqués de Villaformada

Vilaflor-10     Miembro de dos de las familias más ilustres del Sur de Tenerife, don Francisco José siguió la carrera militar, en la que ingresó como subteniente de Milicias y ascendió sucesivamente a teniente y capitán de Granaderos; como tal fue comandante de armas de Vilaflor y comandante jefe del Regimiento de Abona, ambos cargos con carácter accidental; pero su enfrentamiento con el coronel del cuerpo por las tierras y aguas de Vilaflor frenó su carrera militar; no obstante, se le concedió su ingreso en la Orden de San Hermenegildo y el grado de capitán de Infantería. Trabajó toda su vida como labrador y fue fiel de fechos del Ayuntamiento de Vilaflor en dos etapas, alcalde real de la amplia jurisdicción en tres ocasiones. En el aspecto religioso, fue hermano del Santísimo Sacramento de la parroquia de Vilaflor, patrono de la ermita de la Concepción en el Heredamiento de Tijoco, del altar de San Bartolomé del convento agustino de Vilaflor y del proyectado convento de Bethlemitas del mismo pueblo. Además, se le concedió el título de I Marqués de Villaformada.

     Este curioso personaje nació en Vilaflor el 13 de abril de 1756, siendo hijo del capitán don Lucas Agustín Feo y de doña Josefa Bernardina Acosta Montesdeoca. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por Fray Luis García del Castillo, de la Orden de San Agustín, con licencia de don Andrés Lorenzo de Amaral, beneficiado de la misma; se le puso por nombre “Francisco José de la Encarnación” y actuó como padrino dicho venerable párroco…

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La creación de la cartería de Igueste de Candelaria, un logro de don Francisco Garabote García

     En el presente trabajo nos vamos a ocupar de uno de los servicios más demandados por los vecinos de Igueste de Candelaria a comienzos del siglo XX, la creación de una cartería en 1931, cuando ya se llevaba una década solicitando dicho servicio desde la prensa. Ese importante logro que se debió al empresario y político iguestero don Francisco Garabote García, destacada personalidad local, quien no solo presentó la moción para crearla sino que se ofreció para desempeñarla gratuitamente en sus inicios, instalándola en su casa de la Carretera. La cartería tuvo carácter provisional, hasta que en 1933 fue constituida oficialmente como estafeta de correos, asumida por el Estado.

     El municipio de Candelaria cuenta con una cartería en el casco desde el siglo XIX, mientras que este servicio tardó mucho en llegar a los diferentes barrios. El primero que se benefició de ello fue Barranco Hondo, en 1922, pero Igueste, a pesar de ser el pueblo más populoso del municipio tuvo que esperar hasta 1931, como ya hemos indicado.

     El 23 de noviembre de 1921, el corresponsal del periódico El Progreso, que se firmaba “Un Iguestero”, se quejaba de “Las promesas de nuestro Ayuntamiento”, indicando que los caciques que lo integraban solo perseguían engañar a los campesinos en las vísperas de elecciones, a pesar de los abusos que habían cometido: “Segundo. También se nos ha propuesto la creación de una cartería, que tanto beneficio nos reportaría, ya que por ser este pueblo, sobre el cual está gravada la mayor parte de la contribución territorial, por ser el que mayor número de habitantes cuenta en toda la jurisdicción, es razonable se le atienda”. Luego añadía: “No menos justas son las peticiones del poblado de Barranco Hondo, […] que, también, pasando el correo por sus puertas, se lleve la correspondencia a Candelaria, distante de este sus cinco o seis kilómetros”…

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