El “Champio”, primer equipo de fútbol de Igueste de Candelaria (1933-1935)

Igueste Candelaria-lejos     Todos los habitantes de Candelaria tienen constancia de que este municipio ha tenido una larga tradición luchística, con excelentes individualidades y equipos en la mayoría de los núcleos de población del término, pero no todos saben que también cuenta con una tradición futbolística que ya es casi centenaria. La afición por el fútbol nació en la cabecera municipal en los años veinte del siglo pasado, pero luego se extendió también a Barranco Hondo e Igueste de Candelaria, núcleos en los que se ha mantenido hasta el presente.

     Si nos centramos en la actividad futbolística del pueblo de Igueste, en él han existido seis equipos en los últimos ochenta años: el “Champio” (1933-1935), el “Club Deportivo Igueste Candelaria” (1942-1948), el “Igueste Club de Fútbol” (1962-1964), el “Infantil Igueste” (1974-1977), el “Club Infantil Caletillas” (1981-1984), el equipo aficionado del Plantel de Extensión Agraria y el “C.D. Igueste”, fundado en 1986, que tras celebrar sus bodas de plata aún continúa en activo. Además, en el fútbol sala este núcleo de población ha contado con un equipo senior, el Igueste”, y otro dentro de las escuelas municipales deportivas, en el colegio de la localidad. Este artículo lo vamos a dedicar al primer equipo de fútbol de Igueste de Candelaria, el “Champio”, que por su antigüedad es el más desconocido.

    El pionero fue el “Champio”, o sea el “Campeón”, que se fundó a comienzos de noviembre de 1933, durante la II República Española, tal como informó en La Prensa el corresponsal don Esteban Coello Pestano, en una reseña publicada el 7 de dicho mes bajo el titular “Primer equipo de fútbol”: “En estos días se formó en este pueblo el primer equipo de fútbol, denominado «Champion», el cual invitará para las próximas fiestas de la Concepción al equipo de Barranco-Hondo, estrenando en su primer debut el hermoso campo de Afirama”. Según veremos más adelante, su nombre real sería “Champio”, con el que figuraría en casi todas las reseñas periodísticas…

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La fundación del Casino “Unión y Progreso” de Arafo (1906), una sociedad más que centenaria

     La Villa de Arafo cuenta con una de las sociedades más antiguas de la isla, el Casino “Unión y Progreso”, que mucho más de un siglo después de su fundación aún sigue en pleno e ininterrumpido funcionamiento, lo que justifica el haber sido distinguido con las Medallas de Oro de Arafo y de Tenerife. El 20 de diciembre de 1905 se reunieron casi cuatro decenas de araferos, con la finalidad de crear un casino, con fines culturales y recreativos; ese día se eligió al presidente y al secretario de la comisión organizadora y se redactó su reglamento. El 1 de enero de 1906 se celebró el primer acto público. El 17 de febrero inmediato su Reglamento fue presentado y registrado en el Gobierno Civil de la provincia. Una semana después, el 25 de febrero de 1906, se celebró la junta general constituyente, en la que fue elegida su primera junta directiva, que quedó presidida por don Tomás de Mesa Pérez, su principal impulsor. El 9 de marzo inmediato, se remitió al gobernador civil de la provincia el acta de constitución definitiva de dicha sociedad y dos días después quedó inscrita en el Registro de Asociaciones. Así nacía de forma oficial este centenario Casino.

     Como se ha indicado, el 20 de diciembre de 1905 se reunieron 38 araferos en la fonda de doña Amalia, situada muy cerca de la Cruz del Llano y en la actual calle Eduar­do Curbelo, con la finali­dad de crear una sociedad que diera salida a sus inquietudes culturales, a la par que sirviera como punto de encuentro para pasar los ratos de ocio. Los asistentes a esa primera junta general fueron: D. Tomás de Mesa Pérez, D. Andrés Batista Batista, D. Andrés Orozco Batista, D. Anselmo Batista Marrero, D. Belisario García Siliuto, D. Claudio Amaro Marrero, D. Claudio Amaro Vizcaíno, D. Claudio Marrero Pérez, D. Claudio Pérez Marrero, D. Cristóbal Torres Pérez, D. Cristóbal Segundo Torres, D. Eliseo Rodríguez García, D. Eufemiano Ferrera Coello, D. Eusebio Delgado Hernández, D. Eusebio García Delgado, D. Federico Batista Marrero, D. Gonzalo Cruz Rodríguez, D. Joaquín García Amaro, D. Joaquín García Pérez, D. Joaquín Rivero Hernández, D. José Batista Pérez, D. José Curbelo Fariña, D. José Daniel Batista, D. José Delgado Hernández, D. José Joaquín García Siliuto, D. José Rodríguez Coello, D. Juan Batista Batista, D. Juan Delgado Araujo, D. Juan Hernández y Hernández, D. Juan Luis Hernández Melque, D. Juan Pérez Marrero, D. Manuel Herrera Hernández, D. Manuel Pestano Hernández, D. Manuel Romero Quintero, D. Pedro Fariña Mesa, D. Rogelio Hernández Sosa, D. Santiago Batista Pérez y D. Ulpiano José de Mesa Pérez…

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La primitiva ermita de San José en Barranco Hondo de Candelaria (1860-1943)

Barranco Hondo-iglesia-cuadro     Desde siempre, los vecinos de Barranco Hondo tenían que trasladarse hasta Candelaria para recibir los Sacramentos o gozar de la Misa, lo que suponía una hora de camino. Pero cuando no acudían a la cabecera municipal, los días de precepto tenían que recorrer la considerable distancia que los separaba de las ermitas de El Rosario y de la Santísima Trinidad de Igueste, que también frecuentaban. Ello les suponía graves inconvenientes, pues debían atravesar caminos y barrancos impracticables, sobre todo en invierno y verano, lo que les dificultaba o impedía la práctica religiosa, en especial a los enfermos, ancianos y niños.

   Por ello, a mediados del siglo XIX se despertó en los vecinos de Barranco Hondo el deseo de tener una ermita propia, con lo que se ahorrarían la mayoría de dichos traslados, que solo se limitarían a la celebración de Sacramentos. Así, el 6 de agosto de 1849, cuando el pueblo contaba con 78 familias (unos 340 habitantes), elevaron un escrito a don Domingo Morales y Guédez, vicario capitular y gobernador eclesiástico de la Diócesis en sede vacante, para exponerle las graves dificultades que tenían para poder atender sus necesidades espirituales debido a la carencia de un templo, manifestándoles su deseo de construir una ermita bajo la advocación de San José, así como su intención de responsabilizarse de los gastos que aquella edificación generara, ya que eran conscientes de la gran escasez de medios económicos que tanto la iglesia diocesana como su clero atravesaba en aquellas fechas, tras la reciente desamortización, hasta el punto de que no podía afrontarse la construcción de nuevos edificios ni tan siquiera mantener los existentes, necesitados de reparación.

     Los orígenes de esta ermita no fueron sencillos, pues la falta de fondos retrasó el inicio de las obras, luego el depositario que adelantó el dinero retrasó la bendición y su apertura al culto, que se tuvo que resolver por la justicia; y en la II República sufrió un incendio y el desplome del coro, causando varios heridos…

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Artículo-ERMITA DE BARRANCO HONDO

Antiguas entidades de población de Agache (Güímar) que han desaparecido del Nomenclátor municipal

Cueva del Negro     La Comarca de Agache se ha caracterizado siempre por una considerable dispersión, tanto por el elevado número de núcleos de población que la conforman, como por la disgregación de las casas que constituyen cada uno de ellos. Pero en el pasado aún existieron más entidades, la mayoría muy pequeñas, pero que al estar muy separadas de los pueblos principales fueron incluidas en el Nomenclátor con carácter independiente. A éstas vamos a dedicar el presente artículo.

     De momento conocemos 15 entidades de población que en algún momento figuraron en el Nomenclátor municipal de Güímar y que fueron desapareciendo al quedar deshabitadas o al cambiar la legislación y quedar integradas en los núcleos más próximos. A continuación las relacionamos por orden de antigüedad, según fueron apareciendo en los distintos padrones, a partir de la documentación que hemos podido consultar.

     En la rectificación del Nomenclátor efectuada el 21 de mayo de 1860, el Ayuntamiento de Güímar acordó segregar tres entidades de población del lugar anejo titulado El Escobonal, “por distar más de cien metros y deber figurar con entera separación, de conformidad con lo que previenen las órdenes de la Superioridad”: Casa de Cano, Aguerche y Las Lajas. También se segregaron de dicho pueblo dos ermitas inhabitadas, ambas dedicadas a San José y una de ellas en construcción; se refiere a la antigua ermita de Cano, hoy en ruinas, y la actual de la plaza, en la actualidad elevada a parroquia, aunque esta última no llegó a figurar en el Nomenclátor. Asimismo, del Lomo de Mena se segregaron también: “una casa de labranza titulada Casa blanca, por mediar entre uno y otra más de cien metros”. A la aldea de La Medida se le separaron por igual concepto los caseríos titulados: Ildefonso Díaz y Fuente de los Frailes; aclarándose que, “Al primero se le ha dado este nombre por carecer de genérico”. Y a la aldea de Pájara se le segregó también el caserío de Montaña de Anocheza, “por distar de aquella más de cien metros”. En las observaciones del citado Nomenclátor, se aclaraba finalmente, que: “para hacer las rectificaciones de que se ha hecho mérito se ha tenido á la vista el cuaderno formado para la numeración de las casas, se ha consultado á varias personas conocedoras de los diferentes puntos de la jurisdicción y sobre todo son el resultado de los trabajos practicados sobre el terreno por los que suscriben y el Secretario de esta Municipalidad”. Firmaban en Güímar y en la fecha mencionada el alcalde, don José Domingo Delgado Trinidad, y el inspector de Estadística, don Jacinto Jiménez…

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El centenario pasodoble “Al Socorro”, inequívoca seña de identidad del Valle de Güímar

Pasodoble Al Socorro     En el año 2009 se cumplió el primer centenario del pasodoble “Al Socorro”, una obra entrañable, cuya música fue compuesta en 1909 por el músico y compositor aragonés don Miguel Castillo Alfonso (1876-1929), por entonces director de la banda de música de Güímar, mientras que la letra fue añadida en 1970 por el recordado abogado, político y escritor güimarero don Pedro Guerra Cabrera (1937-1991); tristemente, ambos personajes murieron prematuramente, con tan solo 53 y 54 años de edad, respectivamente.

     Esta bella pieza musical invita al pueblo a acudir a la playa del Socorro a rememorar la aparición de la Virgen, por lo que a sus compases es fácil que a todos los güimareros y a otros muchos vecinos del Valle (sobre todo araferos) se les escapen lágrimas de emoción y alegría, las mismas que les produce su fiesta más entrañable. Hoy constituye el auténtico himno de las fiestas en honor de Nuestra Señora del Socorro, así como una de las principales señas de identidad del pueblo de Güímar y de toda la comarca.

     A comienzos de 1904 llegó a Güímar el prestigioso músico y compositor aragonés don Miguel Castillo Alfonso, para hacerse cargo de la dirección de la Banda de Música de esta localidad, que por entonces dependía de la “Sociedad Filarmónica Euterpe”, a cuyo frente continuó durante diez años. Mientras permaneció en Güímar, en 1908, cuando contaba 32 años de edad, contrajo matrimonio en la parroquia de San Pedro con doña Florinda Campos Díaz, natural y vecina de la entonces villa, de tan solo 13 años. Este enlace le ayudó a impregnarse del sentimiento canario y güimarero, que quedó plasmado en varias de sus composiciones más conocidas…

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Descripción del municipio de Fasnia en 1865, según el Diccionario de Pedro de Olive

Fasnia desde Montaña     En el Diccionario Estadístico-Administrativo de las Islas Canarias, encargado por la Diputación provincial de Canarias a don Pedro de Olive, que se imprimió en Barcelona en 1865, se hizo un completo estudio del municipio de Fasnia, con los principales datos demográficos, sociales, económicos, etc., que nos permiten conocer con bastante detalle cual era la situación del término municipal a mediados del siglo XIX. Comenzaba con la descripción de los límites del término: “Lugar, cabeza de distrito municipal en la isla de Tenerife, p. j. de Santa Cruz; está situado en terreno montuoso y confina su término, al N. con el barranco de Herque, jurisdiccion de Güimar; al E. con el mar, al S. con el barranco de barro y al O. con las cumbres altas que dividen este término con el de la Orotava”.

     Por entonces, el municipio estaba constituido por 2 lugares, 2 aldeas, 3 caseríos, 2 casas aisladas y 3 albergues. El conjunto de edificios se elevaba a 343, de ellos 313 de un piso (236 en poblado y 77 en despoblado) y 30 de dos pisos (25 en poblado y 5 en despoblado), a los que habría que sumar 156 cuevas-vivienda u hogares. Del total, 412 casas y cuevas estaban constantemente habitadas (281 en poblado y 131 en despoblado), 14 temporalmente habitadas (5 en poblado y 9 en despoblado) y 73 inhabitadas…

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La frustrada Banda de Música de Candelaria de 1936

Candelaria-calle Arena     Gracias a la memoria de don Jesús Castellano y a la colaboración del amigo Antonio Fariña Díaz (“Charly”), hemos podido rescatar del olvido el intento fallido de formación de la primera banda de música de Candelaria. La “Agrupación musical” se organizó en mayo de 1936 por iniciativa del destacado músico candelariero don Álvaro González Tejera, después de llevar un año enseñando Solfeo e instrumentos a unos 25 alumnos. La junta directiva, presidida por don Gregorio Rodríguez Delgado, fue la que asumió la compra de los instrumentos a una fábrica de Cataluña. Pero cuando ya los tenían cargados en un barco para enviarlos a Tenerife, quedaron detenidos en el puerto de Barcelona al estallar la Guerra Civil, lo que unido a la movilización militar de los músicos truncó este bello proyecto.

     En 1933, el candelariero don Álvaro González Tejera obtuvo en Madrid el carnet de músico, al superar con éxito el examen de Violín. Poco después abrió una academia musical privada en la calle de la Arena, que primero estuvo situada en la barbería de don Fernando Rodríguez y luego en el Casino (en el solar del actual bar “Las Dos Terrazas”), la cual llegó a tener unos 25 alumnos, a los que enseñaba Solfeo entonado, cobrándoles unas 3 pesetas al mes. Entre ellos se recuerda a don Andrés Tejera Reyes, don Aníbal González Sabina, don Cipriano Castro García, don José Acosta y don Domingo Sosa Castellano. Cuando ya llevaban algún tiempo estudiando música, don Álvaro consiguió tres instrumentos: un saxofón, un clarinete y una trompeta, con los que empezaron a ensayar los tres estudiantes más adelantados, don Andrés Tejera, don Aníbal González y don Cipriano Castro, respectivamente…

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La Agrupación femenina de pulso y púa “Las Marys” de Arafo (1960-1966)

     En un trabajo anterior nos ocupamos de la primera agrupación femenina de pulso y púa que se fundó en Arafo, “Aída”, y en el presente vamos a recordar la trayectoria de la agrupación “Las Marys” de la misma villa, que coexistió con la anterior. Ambas fueron fundadas con niñas de las escuelas locales por la maestra doña Carmen Tejera Rodríguez y su esposo el músico don Juan Ramos Rodríguez, aunque siguieron rumbos diferentes y mantuvieron una sana rivalidad en los años sesenta del siglo pasado, irrumpiendo con fuerza en el panorama musical de Tenerife, donde constituyeron una novedad llamativa al estar constituidas exclusivamente por chicas.

     La agrupación de cuerdas “Las Marys” fue fundada a comienzos de 1960 por don Juan y doña Carmen, una vez que las componentes del primer grupo que habían fundado, “Aída”, habían decidido seguir su propio rumbo. Para ello contaron con tres de las componentes de la anterior agrupación, Sara Ferrera y María Dolores García, que eran de las más jóvenes, así como la cantante Salomé Pérez, que prefirieron seguir ligadas a su maestra y al esposo de ésta; a ellas se unieron luego Mari Carmen Flores y Ana Cloti Hernández, iniciadas en el Solfeo y los instrumentos por don Luis Curbelo Rodríguez, quien también había enseñado a las anteriores, y poco a poco se fueron sumando el resto de componentes.

     Cuando surgió la primera actuación se plantearon qué nombre debían dar al grupo y como la mayoría de las componentes llevaban como primer nombre de pila el de “María” decidieron bautizar a la nueva agrupación con el nombre de “Las Marys”. Fue un grupo poco numeroso, por el que pasaron durante los casi seis años de existencia 13 chicas, todas naturales de Arafo…

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Los casinos de Barranco Hondo (Candelaria) en la II República Española (1931-1936)

Barranco Hondo-1962-2     La II República Española (1931-1936) fue un período de gran inquietud social, política y cultural en Canarias, por lo que en todos los pueblos surgieron casinos, así como agrupaciones políticas y sindicales. El municipio de Candelaria no podía ser una excepción, por lo que contó en ese período con seis sociedades culturales y recreativas repartidas por los distintos núcleos de población del municipio.

     En este trabajo nos vamos a centrar en los dos casinos que existieron en esa etapa en Barranco Hondo, el pueblo más alejado del término municipal. Ambos fueron importantes focos de cultura y recreo, pero lamentablemente tuvieron una vida muy corta. El primero fue la Sociedad “Teobaldo Power”, que se fundó a comienzos de 1932 y se mantuvo hasta finales de 1934. Le sucedió la Sociedad “Recreo”, creada a comienzos de 1935, tras la disolución de la anterior, y clausurada por su carácter progresista en septiembre de 1936, en los inicios de la Guerra Civil, al ser considerada contraria al Movimiento.

     Desgraciadamente, conocemos pocos datos de ambas sociedades, pero gracias a la prensa de la época contamos con suficiente información para hacernos una idea de su funcionamiento, así como del revulsivo social, cultural y recreativo que supusieron en la tranquila vida del pueblo de Barranco Hondo, pues durante cuatro años y medio alegraron la vida de los vecinos, a los que sacaron de la rutina laboral, encontrando en ellos el único desahogo a su intenso trabajo en las duras faenas agrícolas, hasta que tropezaron con la intransigencia surgida al estallar la Guerra…

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La antigua ermita de la Santa Cruz de Lomo de Mena (Güímar). Construcción, bendición y trayectoria hasta su elevación a parroquia (1932-1977)

Lomo Mena-ermita-letrero Teleclub-Jony-2     El presente artículo está dedicado a la primitiva ermita de la Santa Cruz de Lomo de Mena, que en antigüedad fue el tercer edificio religioso construido en la comarca de Agache, tras los dos existentes en El Escobonal. No obstante, con anterioridad se levantó un Calvario en dicha localidad, que dio nombre a un barranco y a un lomo, ante el cual comenzaron a celebrarse las primeras fiestas dedicadas a la Santa Cruz. Éste fue demolido por el vecindario para construir en su solar la ermita de la Santa Cruz, que fue bendecida en 1932. Enseguida se la dotó de imágenes y objetos de culto, y a las misas celebradas en ella acudirían durante varias décadas los vecinos del imnedito núcleo de La Medida, que carecían de un templo propio. Dependió inicialmente de la Parroquia de San José de El Escobonal y luego de la de San Antonio de Padua de La Medida, hasta que comenzó a regir su propia Parroquia de la Santa Cruz.

     A lo largo de la historia, los vecinos de Lomo de Mena tuvieron muchas dificultades para recibir los sacramentos de bautismo, confirmación, matrimonio y entierro, pues primero tuvieron que desplazarse a la Cueva de San Blas en Candelaria (durante 36 años), luego a la iglesia de Santa Ana del mismo pueblo (otros 51 años), posteriormente a la parroquia de San Pedro de Güímar (300 años) y, más recientemente, a la de San José de El Escobonal (37 años) y San Antonio de Padua de La Medida (10 años), para finalmente poder celebrarlos en su propia parroquia de la Santa Cruz, desde 1977…

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