La Hermandad del Rosario y el “Señor de la Corona de Espinas” de Güímar

       El año 2009 se dieron los primeros pasos para refundar la antigua Hermandad del Rosario, una de las más antiguas de Güímar y la más numerosa, que estuvo vinculada al Convento de Santo Domingo en Soriano mientras éste existió y luego a la parroquia de San Pedro Apóstol. Por ello vamos a dedicar este trabajo a dicho colectivo, que también tuvo un significativo protagonismo en la Semana Santa güimarera. Asimismo, vamos a recordar los orígenes de una de las imágenes más antiguas de ésta, el “Señor de la Corona de Espinas”, hoy conocida como “Señor de las Tribulaciones”, que se venera en Güímar desde 1782, primero en el convento dominico y luego en la iglesia de San Pedro, donde continúa.

       A comienzos de 1649, los vecinos de Güímar, con el apoyo de su beneficiado Juan Díaz de Lugo, solicitaron licencia al obispo de Canarias Francisco Sánchez de Villanueva para la fundación de un convento dominico, pues, al hallarse amenazadas casi constantemente por los moros las costas y playas de Candelaria (lo que obligaba a los religiosos a ausentarse con la Santa Imagen de la Virgen), les parecía muy oportuno fabricar en Güímar un convento que, estando en paraje tan inmediato y tan seguro, pudiese servir de pronto y decente asilo a la imagen de Ntra. Sra. de Candelaria en caso de rebato. Y el 8 de julio de dicho año, dicho prelado, después de consultar al Cabildo Catedral, emitió un decreto favorable a la construcción. Tras lo cual, la Orden de Predicadores envió a la Sagrada Congregación de Religiosos el expediente para su estudio y aprobación, que finalmente fue concedida por el Papa Urbano VIII. Así surgió el “Convento del Señor Santo Domingo en Soriano de Güímar”, que fue construido en terrenos del capitán Feliciano de Gallegos Espínola…

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La construcción de la pista entre El Escobonal y El Tablado (Güímar): una intensa lucha vecinal

       En la primera década del siglo XVI se establecieron en Agache varios hornos para la destilación de pez (brea o resina de los pinos), que se mantuvieron en funcionamiento hasta finales del siglo XVII. Además, a la anterior actividad se unió en esta comarca, hacia 1511, la explotación maderera, que fue una de las principales fuentes de riqueza de la isla. Tanto la producción de pez como la madera obtenida en Agache eran destinadas a la exportación, lo cual, junto a un grave retroceso a la masa forestal local produjo un notable impulso para el Puerto de Agache (posteriormente conocido por El Tablado), como punto comercial para la salida de dicha madera y para la venta e intercambio de la pez por otras mercancías. Simultáneamente se construyeron varios caminos que permitieron la conducción de dichos  productos desde el monte hasta la costa, arrastrados por animales, siendo cuatro los trazados en Agache, conocidos todos ellos con el nombre de “arrastraderos”.

      El más importante de los Arrastraderos de esta Comarca es el que parte desde El Bailadero y desciende por Las Lajas y la Morra de la Magdalena, bordeando el Barranco de Herques; pasa por Los Candales (cerca de Aguerche) y continúa por La Tirada y Cano, hasta concluir en el citado caserío de El Tablado, principal puerto de Agache, que debe su nombre precisamente a la acumulación de madera que en él se producía con destino a la exportación. A pesar de que éste era un mero camino de herradura, utilizable solo por peatones y caballerías, fue la principal vía de comunicación con el exterior hasta finales del siglo XIX, pues mediante barcos de cabotaje, tanto con destino a la capital como a otros puntos de la isla y del archipiélago, por dicho puerto salía la producción agrícola y se importaban los artículos de consumo, a la vez que servía de entrada y salida de pasajeros.

      Desde 1930 los vecinos de El Escobonal comenzaron a luchar para que el Cabildo de Tenerife construyese una pista entre este pueblo y El Tablado, que pudiese ser utilizada por vehículos a motor, no sólo para tener un buen acceso a las playas de la comarca, donde un considerable número de vecinos ya se dedicaba a la pesca, sino para extender los cultivos de regadío a la franja costera…

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La historia y los personajes de Güímar a través de las efemérides que se conmemoraron en 2012

     Al llegar las Fiestas Patronales en honor de San Pedro Apóstol, los vecinos de Güímar se preparan para olvidar durante varias semanas los problemas cotidianos y la grave crisis económica en la que estamos inmersos, aunque esas fechas también son idóneas para hacer balance del año transcurrido desde la anterior celebración, tanto a nivel personal como colectivo. Además, a este cronista le sirven para recordar, a través de las efemérides que se conmemoran cada año, algunos de los acontecimientos vividos por este municipio a lo largo de su historia y muchas de las personas destacadas que aquí han nacido o desarrollado su labor. En el año 2012 adquirieron especial relieve, entre otros: los 200 años de las Cortes de Cádiz que permitieron a Güímar elegir su primer Ayuntamiento independiente del de La Laguna; los 175 años del traslado a septiembre de la festividad de la Virgen del Socorro; los 150 años de la bendición de la nueva iglesia de San José de El Escobonal, así como de la muerte del abogado y político Juan Díaz Núñez; los 100 años de la creación de la Cartería de El Escobonal, así como de la ampliación del cementerio de Güímar y reedificación de su capilla; los 75 años del establecimiento en Güímar de las Religiosas de Nazaret, de la creación de la Cofradía de Romanos y del nacimiento de Pedro Guerra Cabrera, Hijo Predilecto de Güímar; y los 25 años del fallecimiento de Juan Álvarez Delgado, otro Hijo Predilecto de Güímar, así como de la concesión al mismo del Premio Canarias…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo, que en el programa de fiestas en que fue publicado se vio deslucido por los recortes, ya que por problemas de espacio se eliminaron los aniversarios correspondientes a los acontecimientos del año 1987, así como las fotografías:

La Plaza de San José de El Escobonal (Güímar)

     Desde que se construyó la nueva iglesia de El Escobonal en el centro del pueblo, bendecida y abierta al culto el 21 de mayo de 1862 por el beneficiado Dr. Agustín Díaz Núñez, al trasladar a ella la imagen de San José que se veneraba en la antigua ermita de Cano, se comenzó a llamar “Plaza de San José” a un llano de tierra que se extendía delante de dicho templo, en el que en adelante se celebrarían las fiestas patronales. Comienza así la etapa de esplendor y crecimiento de El Escobonal y su comarca, que desde entonces tenía un claro centro geográfico, espiritual y social. A pesar de su rusticidad, dicha explanada cumplió con su cometido desde el principio, sirviendo como la principal zona de esparcimiento del pueblo en todos sus festejos, actividades sociales y culturales.

      El 18 de noviembre de 1929 dicha iglesia fue elevada a parroquia, que comenzó a regir el 1 de enero de 1930 e incluía inicialmente a El Escobonal y Lomo de Mena. Y en 1938 se inauguró oficialmente la Plaza de San José de El Escobonal, tras su acondicionamiento y pavimentación por el Ayuntamiento, que a partir de entonces sí  merecía dicha denominación…

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