Güímar: Don Luis Bethencourt García (1925-2002), danzarín y maestro de la Danza de Cintas de El Escobonal, pescador, mecánico de bicicletas, agricultor, ventorrillero, albañil, cañero, barbero, emigrante y miembro de la Comisión de Fiestas de San José

     El presente artículo está dedicado a un hombre sencillo y polifacético, que trabajó en su pueblo como pescador, mecánico de bicicletas, agricultor, ventorrillero, albañil, cañero y barbero. Como muchos canarios de su época, emigró a Holanda, donde trabajó en una industria textil y en una fábrica de embutidos. Además, fue miembro de la Comisión de Fiestas de San José, en la que se encargó de recaudar las aportaciones del vecindario y de la colocación de adornos. Pero, sobre todo, estuvo durante la mayor parte de su vida vinculado a la Danza de las Cintas de El Escobonal, primero como danzarín, luego como “hombre del palo” de la del lugar de Abajo y, finalmente, como maestro de la Danza unificada de dicho pueblo.

    Nuestro biografiado nació en El Escobonal (Güímar) el 18 de septiembre de 1925, siendo hijo de don Matías Bethencourt Campos y doña Heliodora García Delgado. El 29 de octubre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el cura ecónomo don Rafael Cabrera González, Lcdo. en Sagrada Teología, y actuó como padrino don José Pérez Díaz…

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Güímar-Candelaria: Fray Tomás Núñez (1718-1795), lector de Moral, director del Santísimo Rosario, suprior, depositario y predicador general dominico, y cura servidor de Candelaria

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Miembro de una ilustre familia güimarera, nuestro biografiado profesó en la Orden de Predicadores y se ordenó de Presbítero. Como tal, fue lector de Moral y director del Santísimo Rosario del Convento dominico de Güímar. Con ese último cargo pasó al Convento del Puerto de La Orotava. Finalmente, entró en el Convento Real de Candelaria, en el que permanecería durante unas tres décadas, hasta su muerte, y del que también fue director del Rosario, así como suprior y depositario. Además, alcanzó el título de predicador general de su Orden y fue teniente de beneficiado y cura servidor de Santa Ana, durante casi siete años.

     Nació en Güímar el 9 de mayo de 1718, siendo hijo de don Pedro Hernández Núñez (notario público eclesiástico y alcalde) y doña María Díaz de Ledesma. Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Domingo de Páez y Galdona, beneficiado de Güímar y Candelaria, y actuó como padrino don Tomás Martín de Ledesma…

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Artículo-FRAY TOMÁS NÚÑEZ

Güímar: Don Isidro Quintero y Acosta (1764-1849), secretario de Cámara y Gobierno, mayordomo de fábrica, canónigo, vicario foráneo, hacedor, examinador sinodal, juez colector de espolios y vacantes e introductor de la cochinilla en Canarias

Isidro Quintero Acosta     Pocos sacerdotes del Sur tinerfeño han alcanzado tan justa fama como don Isidro Quintero y Acosta, quien desde simple colec­tor y bolsero en Güímar pasó a América, donde desempeñó inicialmente los cargos de párroco auxiliar de Santa María del Rosario en Venezue­la, teniente de cura de San Juan de Jaruco en Cuba y promotor fiscal de la Curia de La Habana. Luego pasó a la Louisiana como secretario de correspondencia, prosecre­tario y notario de visita del Obispado, del que al poco tiempo fue designado secretario de cámara y gobierno, cargo este último que también desempeñó posteriormente en el Arzobispado de Gua­temala. Sin apego por las riquezas, regresó a Güímar para trabajar como humilde profesor y mayordomo de fábrica de San Pedro, a la vez que fue hermano mayor y secretario de la Hermandad del Rosario, y miembro de la Hermandad del Carmen. Sin embargo, reconocidos sus méritos, al crearse el Obis­pado de Tenerife fue agraciado con una Ración, designándosele poco después vicario foráneo de la Villa de La Orotava y hacedor de los partidos de Taoro y Daute. Sus com­pañeros del Cabildo catedral lo eligieron para que pasase como diputado a la Corte con el fin de evitar la supresión de la Dió­cesis, para lo cual realizó intensas gestiones durante varios años en Madrid y Sevilla, logrando no sólo su objetivo sino tam­bién el nombramiento del primer obispo. A su regreso a Canarias proporcionó a estas islas un histórico beneficio, al introdu­cir en ellas el cultivo de la cochinilla, principal riqueza del archipiélago en el siglo XIX. Como premio al perfecto cumplimiento de su misión, el Sr. Quinte­ro fue recompensado con el ascen­so a canónigo y con los títulos de juez examinador sinodal y juez colector general de Espolios y Vacantes de la Diócesis; además, desempeñó los cargos de bi­bliotecario de la Catedral y prose­cretario del Cabildo. Fue en suma un sacerdote extraordinario, ilustrado y caritativo, así como un excelente orador sagrado.

     Nació en Güímar el 15 de mayo de 1764, en la casona familiar situada junto al convento dominico de la localidad, siendo hijo de don José Quintero Padrón, natural de Valverde de El Hierro, y de doña Antonia Josefa de Acosta y Yanes, que lo era de La Lagu­na, aunque oriunda también de El Hierro por su padre. Ese mismo día recibió las aguas bautismales en la iglesia parro­quial de San Pedro Apóstol, de manos del beneficiado propio don Cristóbal Alonso Núñez; se le puso por nombre “Isidro José” y actuó como padrino don Salvador Rodríguez Adrián…

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Artículo-ISIDRO QUINTERO Y ACOSTA

El primer intento de segregación de la comarca de Agache del término municipal de Güímar (1858)

Escobonal-1930     El municipio de Güímar, constituido a raíz de la Conquista como alcaldía pedánea comarcal dependiente de La Laguna y con capital inicial en Candelaria, ha vivido durante su larga historia numerosos procesos de segregación en su amplia jurisdicción. La población, al principio concentrada casi exclusivamente en los pueblos de Güímar y Candelaria, se fue dispersando, formándose numerosos núcleos entre el Barranco Hondo y el Barranco de Icor.

     Pasado el tiempo, estas nuevas entidades adquirieron conciencia de pueblos, con sus características peculiares, y comenzaron a plantearse su independencia y la creación de nuevos distritos municipales. Así, tras pasar la capitalidad a Güímar en 1630, en 1723 se segregaron de dicho término el pago de Fasnia y los limítrofes para unirse al de Arico, del que también se independizaron en 1795, constituyendo su propio Ayuntamiento. Luego, hacia 1770, los vecinos de Candelaria, unidos a los de Arafo, solicitaron y obtuvieron autorización para elegir a su propio alcalde, con lo que esta nueva jurisdicción quedaba segregada de Güímar, que desde entonces mantiene sus actuales límites. Sólo una zona más o menos alejada de la cabecera municipal ha permanecido unida a éste, a pesar de haber intentado en varias ocasiones su segregación para constituirse en un término independiente, nos referimos a la comarca de Agache, de la que nos vamos a ocupar a continuación.

     A comienzos del año 1858, la situación en la que se encontraban dichos pagos era realmente lamentable y el sentimiento de abandono o marginación estaba cada vez más arraigado entre su vecindario. Por este motivo, tras diversas reuniones, llegaron a la conclusión de que la única posibilidad de mejorar sus condiciones de vida pasaba por la segregación del término municipal de Güímar y la creación de un Ayuntamiento independiente. Para lograr su objetivo elaboraron un extenso informe, en el que exponían sus sólidos argumentos, el cual fue enviado a mediados de ese mismo año 1858 al gobernador civil…

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El Distrito parroquial, la Vicaría foránea y el Arciprestazgo del Sur de Tenerife (1835-1928)

Arciprestazgo Sur     Para mejorar la atención espiritual de los pueblos, el Obispado de Canarias convino en que, además de los párrocos encargados del Cura animarum en sus respectivas jurisdicciones, hubiese también comisionados eclesiásticos permanentes, autorizados hasta cierto punto por el diocesano, para que a su nombre desempeñasen en determinados pueblos las facultades que les eran delegadas, sirviendo al mismo tiempo de oportuno conducto para la más pronta circulación de las órdenes que se comunicaban por éste. Estas comisiones especiales fueron denominadas “Vicarías foráneas”, la primera de las cuales se estableció en La Laguna y la segunda en La Orotava, creándose posteriormente otras en las principales localidades del Norte de la isla. Los pueblos de Candelaria, Arafo y Güímar dependían de la Vicaría de La Laguna, mientras que los restantes del Sur, desde Fasnia hasta Arona y Vilaflor, estaban sujetos a la de La Orotava, situación que se mantuvo hasta bien avanzado el siglo XIX. Los inconvenientes de esta adscripción se sufrían sobre todo en los pueblos del Sur, a los que llegaban muy tarde las órdenes circulares de la autoridad eclesiástica, una de las cuales tardó un año en llegar a Vilaflor desde La Orotava, atravesando la cumbre.

     Tras meditar sobre los problemas que acarreaba tan demorada comunicación, el obispo Folgueras determinó el 25 de febrero de 1835 que Güímar, perteneciente hasta entonces al distrito de La Laguna, fuese nuevo conducto para dirigir en adelante las circulares hasta Vilaflor; en función de su encargo, el beneficiado de Güímar servía de enlace entre el obispo y los párrocos del Sur. Una vez justificada plenamente la mayor comodidad de la nueva línea parroquial desde Güímar, el 14 de junio de 1841 el obispo de Tenerife don Luis Folgueras y Sion proveyó en la ciudad de La Laguna el importante decreto de creación de la Vicaría foránea del Sur de Tenerife, con capital en Güímar; y en la misma fecha, el prelado comunicó al Dr. don Agustín Díaz Núñez, beneficiado propio de Güímar, su nombramiento como vicario eclesiástico foráneo de la Banda del Sur. En 1852 la Vicaría se transformó en Arciprestazgo, confirmándose a don Agustín como primer arcipreste y manteniendo la capital en Güímar hasta 1910, en que pasó a Granadilla de Abona…

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Güímar: Don Octavio Hernández García (1921-1995), cura ecónomo en El Escobonal, San Miguel de Abona, La Guancha y Garachico, coadjutor y capellán de monjas

Octavio Hernández García     Natural de La Orotava, se ordenó sacerdote con la promoción más numerosa que ha tenido el Seminario Diocesano, la de 1952. Su primer destino fue el de cura ecónomo de El Escobonal (Güímar), donde llevó a cabo una brillante labor durante casi siete años y medio, época en la que también estuvo encargado durante cortos períodos de la parroquia de San Pedro de Güímar. Luego ejerció como cura ecónomo de San Miguel de Abona, coadjutor de San José en Santa Cruz de Tenerife, ecónomo en La Guancha (durante 15 años), encargado de Santo Domingo (La Guancha) y San José (San Juan de la Rambla), cura ecónomo de San Juan Bautista del Reparo y encargado de Genovés, ambas en el municipio de Garachico, así como capellán del Convento de clausura de las Religiosas Concepcionistas Franciscanas y la de la Comunidad y Hospital de las Hijas de la Caridad de la misma villa.

     Nuestro biografiado nació en La Orotava en 1920, siendo hijo de don Lorenzo Hernández y de doña Domitila García. Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de dicha villa. En 1941, a los 20 años de edad, aprobó el ingresó en el Seminario Conciliar de La Laguna, donde permaneció durante 11 años, hasta 1952, cursando los estudios eclesiásticos como alumno interno…

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Güímar: Don Trino Torres Hernández (1869-1959), orador, capellán, coadjutor y párroco de Fasnia, La Guancha, Fuencaliente, Taganana, Vilaflor, El Sauzal y La Esperanza

Trino Torres Hernández     El municipio de Güímar se ha caracterizado siempre por el elevado número de hijos que han dedicado su vida a la iglesia. Uno de ellos fue don Trino Torres Hernández, quien tras su ordenación sacerdotal desarrolló una intensa y larga labor ministerial en muchas localidades de la Diócesis. Destacó como orador sagrado y desempeñó sucesivamente los destinos de capellán del Hospital provincial “Nuestra Señora de los Desamparados”; coadjutor en las parroquias de Guía de Isora e Icod de los Vinos; ecónomo y mayordomo de la fábrica parroquial de Fasnia, durante más de siete años; cura interino de La Guancha; ecónomo de Fuencaliente; regente de Taganana; coadjutor de Güímar y La Orotava; ecónomo de Vilaflor y La Guancha, esta última durante once años, donde también fue miembro de la Junta local de Primera Enseñanza; regente y ecónomo de El Sauzal, durante un par de décadas, donde también fue somatenista, vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral y de la Junta Local Antituberculosa; y ecónomo de La Esperanza. Tras su jubilación, debido a su avanzada edad, se estableció en La Laguna, donde murió con casi 90 años de edad, siendo el decano de los sacerdotes diocesanos de su época.

     Este recordado güimarero nació en el barrio de Los Majuelos el 2 de julio de 1869, a las tres de la madrugada, siendo hijo de don Felipe Antonio Expósito Díaz, natural de La Laguna y doña Ceferina Hernández Rodríguez que lo era de Güímar. El mismo día de su nacimiento recibió el bautismo en la iglesia de San Pedro Apóstol, de manos del beneficiado ecónomo don Juan Elías Hernández; se le puso por nombre “Trino Antonio María” y actuó como padrino don Trino García Gutiérrez. Muchos años más tarde, hacia 1922, su familia paterna sustituyó el apellido “Expósito” por “Torres”, que ya usarían todos sus miembros…

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Artículo-TRINO TORRES HERNÁNDEZ

Güímar-Arafo: Doña Amalia María Hernández Álvarez (1923-2001), “Crucita”, cantante aficionada, Bachiller y Maestra nacional en La Palma, El Hierro y Tenerife, destacando casi 30 años en Arafo

Hija de maestros, nuestra biografiada siguió la tradición familiar y, tras obtener el correspondiente título, ejerció como maestra interina en Malpaís de Candelaria y en la Cruz de Tea (Granadilla de Abona), Merese (Frontera) y Santo Domingo (Garafía). Una vez superada la correspondiente oposición, fue nombrada propietaria provisional de la Escuela Volante y, tras un paso fugaz por la Sección Graduada de Güímar, fue destinada a Las Cuevecitas de Candelaria. Luego, ya como propietaria definitiva, estuvo destinada en El Hierro, primero en San Andrés y luego en El Mocanal, para pasar finalmente al Colegio “Andrés Orozco” de Arafo, donde alcanzó la jubilación, tras 36 años de intensa labor docente, casi 30 de ellos en esa última localidad, de la que era oriunda; en ese tiempo obtuvo varios votos de gracia. Además, en la preadolescencia actuó como cantante aficionada en Candelaria. Después de jubilada vivió en El Puertito de Güímar, en su municipio natal.

Nuestra biografiada nació en la plaza del Ayuntamiento de Güímar (conocida por entonces como “plaza del General Eulate”) el 3 de marzo de 1923, a las doce del mediodía, siendo hija de los maestros don José Hernández Melque, natural de Arafo, y doña Basilia Álvarez Hernández, que lo era de Arona. El 30 de abril inmediato fue bautizada en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol por don Juan Jesús Amaro Díaz, Dr. en Sagrada Teología y cura ecónomo de la misma; se le puso por nombre “Amalia María del Pilar” y actuaron como padrinos don Abelardo García Rodríguez y doña Herminia Fumero Pérez, siendo testigos don Rafael Jordi y don José Jordi Rincón. Fue conocida cariñosamente como “Crucita”…

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Las revueltas populares de El Escobonal (Güímar) contra la recaudación de contribuciones y el establecimiento del fielato

Escobonal-1930     En la segunda mitad del siglo XIX, la situación de abandono se fue haciendo cada vez más manifiesta en Agache, a pesar de que el Ayuntamiento tomó algunas medidas para contentar a estos vecinos, como la creación de una escuela incompleta en El Escobonal en 1864, que sería cerrada a los pocos años, y el establecimiento del colegio electoral de Agache en la ermita de San José, para evitar el desplazamiento al casco de los agacheros cada vez que había elecciones. Pero las dificultades económicas de la época, agudizaron la tensión e hicieron que los vecinos de El Escobonal y los pagos limítrofes recurrieran el reparto individual del impuesto de consumos y lograran su anulación. Años más tarde, el Ayuntamiento logró el establecimiento de la fiscalización administrativa en Agache, con la creación de un fielato. Ante ello, los vecinos comenzaron a negarse a pagar los impuestos, hasta el punto de producirse revueltas, en las que se ahuyentaba a los notificadores y agentes ejecutivos que se acercaban hasta El Escobonal, con toques de cencerros, insultos, amenazas y disparos de armas de fuego; incluso en una ocasión, el agente ejecutivo y sus acompañantes llegaron a ser apaleados. Acudiendo a las autoridades los vecinos de esta comarca lograron la anulación de la fiscalización en dos ocasiones, pero los recursos presentados por el Ayuntamiento hicieron que se volviera a reestablecer, en el último caso de forma definitiva.

     En 1872, un pequeño grupo de vecinos de El Escobonal se negaron a aceptar el reparto individual de consumos que había realizado el Ayuntamiento de Güímar junto con la junta local de asociados y recurrieron en queja ante la Diputación Provincial. Ésta anuló dicho reparto, lo que fue recurrido sin éxito por el Ayuntamiento ante el Ministerio de la Gobernación, que lo declaró improcedente. Ante ello, el médico de Güímar, don Miguel B. Espinosa, que también destacó como político republicano y como periodista, publicó un artículo contra dicha resolución gubernamental, tratando con menosprecio a los “magos” de El Escobonal que hicieron la reclamación, vinculándolos a una sociedad semejante a la “Berbería”…

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La polémica periodística por la concesión a Güímar del título de “Villa” (1900)

Güímar-Barrio de Los Majuelos     A mediados del siglo XIX, algunos vecinos de Güímar ya aspiraban a que se le concediese a este pueblo el título de Villa, pues consideraban que reunía méritos más que suficientes, al ser el principal núcleo de población de todo el Sur de Tenerife. Sirva como ejemplo la carta remitida desde Güímar al director del periódico El Insular el 26 de mayo de 1866, que fue publicada el 6 de junio inmediato, en la que un tal “E” analizaba las mejoras que se estaban llevando a cabo en dicho municipio, que consideraba merecedor del preciado título, y que concluía con una invitación a las próximas Fiestas Patronales: “El pueblo de Güimar se prepara, en fin, Sr. Director, á celebrar con la solemnidad acostumbrada los días de su patron S. Pedro. Yo, vecino de este pueblo (que por varios y merecidos conceptos es acreedor al título de Villa) me preparo á divertirme de la mejor manera posible é invito á Vd. y á toda la Redacción de el Insular por si gustan disfrutar en mi casa, honrándola, los modestos goces que á esta tal pueda proporcionarles”. Pero aún habrían de pasar 34 años para que dicha aspiración se hiciese realidad.

     Por gestión directa del diputado a Cortes por Tenerife don Imeldo Serís (1848-1904), Marqués de Villasegura, que era oriundo de Güímar, el 28 de junio de 1900 el Rey Don Alfonso XIII, y en su nombre la Reina Regente Doña María Cristina, hizo merced a Güímar del título de “Villa”, que llevaba implícito el tratamiento de “Muy Ilustre” a su Ayuntamiento. Así se le comunicó por telégrafo el Marqués al alcalde de Güímar, don Hipólito de Castro Díaz, a quien en el mismo sentido enviaron sendos oficios el ministro de la Gobernación y el gobernador civil de la provincia. Dicha noticia fue recogida en la prensa con un diferente tratamiento, según la línea ideológica de cada periódico, lo que dio lugar a una curiosa polémica…

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