Fasnia: Don Bonifacio Manuel Díaz y Díaz (1914-1998), empleado de la Oficina de Aguas, 2º teniente de alcalde, juez de paz y promotor de pistas, canales y de la balsa de Chifira

Bonifacio Díaz Díaz      Este artículo está dedicado a un hombre inquieto, que promovió en el municipio de Fasnia numerosas obras de mejora. Como casi toda su generación participó en la Guerra Civil, en la que resultó herido. De Regreso a Fasnia fue empleado de la Oficina de Aguas, concejal y 2º teniente de alcalde de su Ayuntamiento y juez de paz de la localidad, además de formar parte de la comisión de deslindes municipales. Pero, sobre todo, don Bonifacio es recordado como promotor de la construcción de pistas, caminos y canales, que el mismo trazaba, y en especial de la balsa de Chifira, como presidente fundador de la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) de Fasnia, que ha permitido extender el regadío a una amplia zona del municipio. Como reconocimiento a su labor, en 2011 se dio su nombre a dicha instalación.

     Nuestro biografiado nació en Fasnia el 13 de mayo de 1914, a las seis de la tarde, siendo hijo de don Juan Antonio Díaz Cruz y doña María del Carmen Díaz González. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Joaquín por el cura párroco don Luis Navarro Nóbrega; se le puso por nombre “Bonifacio Manuel” y actuaron como padrinos-testigos don Juan Cruz Marrero y doña Antonia Díaz y Díaz, solteros…

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Artículo-BONIFACIO DÍAZ DÍAZ

La Imprenta de don Manuel Granizo Casares, la primera existente en el municipio de Güímar y en todo el Sur de Tenerife (1940-1983)

Manuel Granizo Casares    La primera imprenta que existió en Güímar fue fundada por el impresor granadino Manuel Granizo Casares y se mantuvo en esta ciudad durante 43 años, de 1940 a 1983. El taller contaba con una máquina impresora de pedal, comprada en Olvera (Cádiz), pero no poseía guillotina, sólo una perforadora. La mayor parte de los trabajos se circunscribieron al ámbito agrícola, pues confeccionaba sobre todo etiquetas para las cajas de tomates, así como diferentes encargos, tanto de Güímar como de los otros municipios del Valle, Arafo y Candelaria. No obstante, no dudó en realizar todo tipo de trabajos de impresión, como los requeridos para la vida social (tarjetas de boda –incluida la de su hija-, invitaciones, recordatorios, etc.), impresos oficiales del Ayuntamiento, programas de actos, facturas, etc. También fue la primera que funcionó en todo el Sur de Tenerife.

     El impresor don Manuel Granizo Casares nació en Granada el 18 de noviembre de 1903, siendo hijo de don Manuel Granizo Pérez, natural de dicha ciudad, y doña Celestina Casares Martínez, que lo era de Madrid. El 31 de enero de 1940, a los 36 años de edad, contrajo matrimonio en la parroquia de San Pedro Apóstol de la entonces Villa de Güímar con Silvina Luis-Moleiro Alonso, de 26 años, natural de Icod de los Vinos. Falleció en Santa Cruz de Tenerife el 18 de agosto de 1989, a los 85 años de edad, y al día siguiente recibió sepultura en el cementerio de Santa Lastenia de dicha capital…

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Vilaflor de Chasna: Don Agustín González Feo (1788-1864), teniente coronel graduado de Milicias, comandante de Infantería, comandante de armas de Arrecife y gobernador militar de Lanzarote

Hoja-Agustín González-2    Descendiente de una saga de ilustres militares chasneros, don Agustín González Feo supo mantener en alto el orgullo familiar. Superó a base de tesón y amor a la profesión la tara física que suponía la falta de un brazo, así como las dificultades iniciales de su carrera por enemistades personales con el jefe del Regimiento de Abona. Pudo así ascender desde cadete hasta capitán de Milicias con sobregrado de teniente coronel. Destinado al Batallón de Lanzarote, ostentó en éste los cargos de depositario, encargado de la oficina del Detall y sargento mayor; luego ascendió a 2º comandante y, finalmente, a primer comandante jefe del mencionado Batallón. Además, fue comandante de armas del Puerto de Arrecife y gobernador militar de Lanzarote. En esta isla fue nombrado apoderado de la Marquesa de Quinta Roja, doña María de Candelaria de Ponte, así como administrador de los bienes del coronel don Cristóbal Manrique de Lara y Cabrera. Llegó a ser un rico propietario y una de las personas de mayor prestigio de la Villa de Teguise, en la que actuó como secretario escrutador en elecciones, y de Arrecife, donde colaboró en varias suscripciones abiertas para realizar obras benéficas y sociales.

     Nació en el pueblo de Vilaflor el 23 de febrero de 1788, siendo hijo de don Agustín González Bethencourt y Acevedo y doña María de los Dolores Feo y Acosta. El 1 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de dicha localidad por don Agustín Lorenzo Viera y Torres, beneficiado propio de la misma; se le puso por nombre “Agustín Antonio” y actuó como padrino el teniente capitán don José Hernández Montesino, natural de la Villa de Adeje…

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Artículo-AGUSTÍN GONZÁLEZ FEO

Guía de Isora: Sor Josefa del Santísimo Sacramento González (1856-1925), abadesa del Monasterio de Santa Clara de La Laguna durante 20 años

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     El municipio de Guía de Isora destaca en el Sur de Tenerife por el número de religiosas que ha dado a lo largo de su historia, muchas de las cuales profesaron en el Monasterio de Santa Clara de La Laguna, el más antiguo fundado en Canarias para monjas. Entre ellas destaca Sor Josefa del Santísimo Sacramento González y González, pues fue elegida abadesa en tres períodos diferentes, permaneciendo en dicho cargo un total de 20 años, de los 53 que vivió en dicho convento, hasta su muerte. Gracias a una interesante entrevista periodística realizada a una de sus religiosas, conocemos la vida de dicha comunidad religiosa bajo el mandato de nuestra biografiada.

     Sor Josefa nació en Guía de Isora el 1 de mayo de 1856, siendo hija de don José González y Hernández-Jiménez y doña María González y González. El 11 de ese mismo mes recibió las aguas bautismales en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Luz, de manos del párroco don Juan Espinosa y Salas; se le puso por nombre “Josefa Inocente María de los Dolores” y actuó como madrina doña Úrsula García…

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Artículo-SOR JOSEFA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

La religiosidad en el municipio de Candelaria, según la Santa Misión de 1965

Basílica-Memoria     En 1965, una vez concluidas las misiones realizadas en las demás islas de la Diócesis Nivariense y después de un asesoramiento previo, el obispo don Luis Franco Cascón dispuso que se celebrara una Santa Misión en Tenerife, empezando por el Sur de la isla y siguiendo un orden geográfico, desde la parroquia de Santiago del Teide hasta la de Barranco Hondo. Se celebraría entre la segunda semana de mayo y la segunda de julio, evitando la época de la zafra del tomate, que solía trastocar la vida en el Sur al ocasionar un considerable trasiego de personas, dedicadas en esos meses casi exclusivamente a dicho trabajo, “de día y de noche sin descanso”. También se decidió que el Valle de Güímar quedase para el final, con el fin de que la concentración que se planteaba en Candelaria como clausura de la misión estuviese más nutrida, como así resultó. La dirección de esta campaña misional fue encomendada por el citado prelado a un prestigioso sacerdote jesuita, el padre Sebastián Puerto S.J., director del Centro Misional del Beato Juan de Ávila, en Montilla, a quien acompañarían otros siete padres jesuitas de la Península, más cuatro padres paúles y dos dominicos de Candelaria.

     La Santa Misión en los distintos núcleos de población de Candelaria fue descrita por los propios misioneros que la llevaron a cabo en cada uno de ellos, lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa de los distintos pueblos que integraban el municipio, con datos a veces muy curiosos. En el casco de Candelaria, la misión corrió a cargo de los padres jesuitas, encabezados por el director de la Misión, el padre Sebastián Puerto S.J.; centrada en la iglesia de Santa Ana, tras intensas jornadas de trabajo el resultado se consideró bueno, en gran parte gracias a la colaboración de los padres dominicos de dicha villa. En Las Cuevecitas, a donde suponemos que también acudieron los vecinos de Malpaís, fue asumida por otro sacerdote jesuita, el padre Morales S.J.; comenzó mal, al coincidir con las fiestas de Güímar, pero luego se recondujo; el barrio se consideraba muy unido y ya contaba con la imagen de San Andrés y una capilla provisional, pero aún no se había construido la ermita, que tanto deseaba y necesitaba el vecindario. En Araya, la misión también corrió a cargo de un jesuita, el padre Martínez S.J.; la fama de religiosos que tenían los vecinos de este pueblo se vio confirmada, pues la masiva asistencia de fieles hizo que los actos tuvieran que salir de la ermita a la plaza, siendo el único núcleo del municipio en el que los hombres participaron más que las mujeres; tuvieron gran éxito las procesiones nocturnas con farolillos hasta los sectores más apartados del barrio, así como la procesión final con alfombras de flores y fuegos artificiales; el resultado se consideró excelente, siendo la mejor de todo el municipio. De la misión en el pueblo de Igueste se encargaron otros dos jesuitas, los padres Conde y Mañé S.J.; realizada en medio de la frialdad e indiferencia del vecindario, fue considerada la peor de todo el municipio y con frutos religiosos casi nulos, debido a la escasa asistencia, sobre todo de mujeres casadas, pese a todos los intentos realizados y a que las conferencias se impartían en el casino de la localidad (la Sociedad “Juventud Iguestera”); solo se consideró positiva la reciente creación de un club juvenil mixto, pero se insinuaba un boicot con el grupo electrógeno, que no les permitió utilizar altavoces. Y en el pueblo de Barranco Hondo la Misión estuvo a cargo de un sacerdote paúl, el padre Lapuente C.M., quien la resumió en pocas frases, en las que se desprende que no quedó muy satisfecho, pues no asistieron muchas personas mayores y se apreciaba una gran falta de fe y cultura religiosa…

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Arafo: Don Tomás de Mesa Pérez (1861-1924), negociante en vinos, fundador y primer presidente del Casino “Unión y Progreso”, alcalde y presidente honorario de la Sociedad Filarmónica “Nivaria”

Tomás de Mesa     Pocos araferos han sido tan queridos y respetados por sus paisanos como don Tomás de Mesa Pérez, propietario agrícola y negociante en vinos, que abrió en Santa Cruz de Tenerife un establecimiento de vinos, que gozó de merecida fama, así como una taberna; en la capital colaboró en numerosas suscripciones y fue vocal de la Junta Municipal de Asociados. De regreso a Arafo, fue instigador, fundador, protector y primer presidente del Casino “Unión y Progreso” durante casi dos décadas y hasta su muerte, cediendo gratuitamente durante su vida el local que ocupaba dicha sociedad. Asimismo, formó parte del Ayuntamiento de su pueblo natal durante 12 años, de los cuales dos como primer teniente de alcalde y más de diez como alcalde (en tres etapas); en virtud de este último cargo actuó simultáneamente como presidente de la Sociedad de Regantes de Añavingo. Fue, además, fiscal municipal suplente, vicepresidente segundo de la Junta Municipal del Censo Electoral, jefe local del Partido Liberal, corresponsal en Arafo del Consejo Provincial de Agricultura y Ganadería de Canarias, miembro de la Junta de Cultura, director teatral, impulsor y presidente honorario de la Sociedad Filarmónica “Nivaria”, ferviente devoto de María Auxiliadora y promotor de la compra de su imagen, a la que apadrinó. Pero, sobre todo, se ganó el cariño de sus paisanos como principal benefactor de los pobres y desvalidos de Arafo.

     Nuestro biografiado nació en Arafo el 18 de septiembre de 1861, siendo hijo de doña Aurora de Mesa Pérez. Ese mismo día recibió las aguas bautismales en la iglesia parroquial de San Juan Degollado, de manos del párroco propio don Claudio Marrero y Delgado; se le puso por nombre “Tomás de Villanueva” y actuó como madrina doña Cipriana de Mesa…

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Artículo-TOMÁS DE MESA PÉREZ

Güímar: Don Juan Castro González (1850-1923), comandante del Puesto de la Guardia Provincial de Fuerteventura, subdelegado de Marina de dicha isla y alcalde accidental de Puerto de Cabras

Escobonal-1930     La comarca de Agache se ha caracterizado siempre por la emigración de sus habitantes, tanto dentro de la isla como fuera de ella, a distintos países de América, Europa y África o a otras islas del archipiélago. Este fue el caso del personaje al que dedicamos el presente artículo, quien tras ingresar en las Milicias Canarias prestó sus servicios como artillero miliciano en la Batería de Santiago de Candelaria, pasando luego como sustituto al Batallón Provisional de Canarias, destacado en Santa Cruz de Tenerife, en el que ascendió a cabo 2º y cabo 1º. Al crearse la Compañía de Guardia Provincial, se enroló en ella como voluntario y fue destinado a Fuerteventura como cabo 1º comandante del Puesto de la Guardia Provincial en dicha isla. En ésta contrajo matrimonio y, tras su retiro, vivió durante muchos años en Puerto de Cabras, desempeñando cargos de relieve, como los de vocal de la Junta Municipal de Asociados, secretario escrutador de mesa electoral, socio fundador de la Cruz Roja, jurado judicial y concejal del Ayuntamiento durante 18 años, en tres etapas, en los que fue elegido concejal síndico, teniente de alcalde y alcalde accidental: Además, por lo menos durante 17 años desempeñó gratuitamente el importante cargo de subdelegado de Marina de Fuerteventura, en el que fue condecorado con la Cruz de primera clase de la Orden del Mérito Naval. Al final de su vida se trasladó como comerciante a Las Palmas de Gran Canaria, donde falleció y dejó descendencia.

     Nuestro biografiado nació en el pago de El Escobonal (Güímar) el 5 de octubre de 1850, siendo hijo de don Juan de Castro Díaz y doña Juana González Pérez. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Agustín Díaz Núñez, Doctor en Sagrada Teología, examinador sinodal, beneficiado curado propio y vicario juez eclesiástico de dicho pueblo y su partido, y actuó como padrino don Juan Modesto Díaz, de la misma vecindad…

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Artículo-JUAN CASTRO GONZÁLEZ

Güímar: Fray Roberto González (1773-1847), presentado dominico, cura servidor de Fasnia, sochantre, último prior del convento de Güímar y primer maestro de su escuela pública

Güímar-convento-ayuntamiento     En los casi dos siglos de existencia del convento dominico de Güímar muchos fueron los religiosos que en él se formaron, que vivieron en sus celdas y que en ellas fallecieron. Un alto porcentaje de los mismos habían nacido en la propia localidad, ocupando desde el humilde puesto de fraile lego hasta el de prior del monasterio e incluso, en algún caso, el de prior provincial de la Orden de Predicadores.

   Uno de estos hombres fue fray Roberto González, quien permaneció durante la mayor parte de su vida unido al histórico edificio religioso. Ordenado de sacerdote fue nombrado cura servidor de Fasnia, cargo que desempeñó durante seis meses, para reintegrarse luego a su convento, en el que ocuparía sucesivamente los cargos de director del Santísimo, comisario administrador del ingreso y gasto del trigo y de la cera, suprior, depositario, prior y presidente; por entonces recibió el título de predicador general. Tras la primera desamortización de 1821 solicitó la secularización, desempeñando a partir de ese momento los cargos de secretario de la Confraternidad del Santísimo Rosario, instalada en la capilla del ex-convento, y sochantre de la parroquia de San Pedro. Una vez vueltas las cosas a su anterior estado, fray Roberto reasumió su hábito y grado, siendo nombrado presidente y luego prior de su antiguo convento; se le concedió el título de presentado y el de maestro de la escuela de niños instalada en el propio edificio. Al llegar la desamortización definitiva de 1835, fray Roberto, que ya había quedado sólo en su convento, se secularizó y fue adscrito a la parroquia de San Pedro, con la que siempre había colaborado; volvió a desempeñar durante algún tiempo la escuela pública y a ocupar el cargo de secretario de la Confraternidad del Rosario. Fue por tanto el último fraile y prior del convento dominico, así como el primer maestro de la escuela pública de Güímar.

     Nuestro biografiado nació en Chacaica (Güímar) el 26 de marzo de 1773, siendo hijo de don Cristóbal González Jorge, natural del pago de la Zarza (Fasnia, por entonces jurisdicción de Arico), y de doña Antonia López Tejera, que lo era del propio Güímar, donde ambos estaban avecindados. El 2 de abril inmediato fue bautizado en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol por el beneficiado don José Fernández Camillón; se le puso por nombre “Roberto Antonio Martín” y actuó como padrino don Juan Martín Lobo, natural de Castilla La Vieja y sargento del Regimiento de Milicias de Güímar…

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Artículo-FRAY ROBERTO GONZÁLEZ

Candelaria: Don Antonio Víctor Alberto Alonso (1878-1962), “Cho Morrocoyo”, el poeta popular más célebre del municipio de Candelaria, que da nombre al Centro Cultural de Barranco Hondo

Cho Morrocoyo-1     En 2012 se inauguró el nuevo Centro Cultural de Barranco Hondo y en el transcurso de dicho acto se rindió homenaje al entrañable personaje que le daba nombre, el inolvidable poeta popular don Antonio Víctor Alberto Alonso, conocido por sus paisanos como “Cho Morrocoyo”, a quien hace muchos años el Ayuntamiento de Candelaria concedió dicho honor. Hombre de origen humilde, como muchos canarios de su época emigró a Cuba, donde a fuerza de trabajo logró ahorrar algún dinero. Tras regresar a Barranco Hondo dedicó el resto de su vida a la agricultura, así como a improvisar poemas sobre todos los acontecimientos que ocurrían en su pueblo natal y otros temas de mayor trascendencia insular o regional, que le permitieron ser el personaje más popular de la localidad y ganarse el cariño de todos sus paisanos.

     Nuestro biografiado nació en Barranco Hondo el 28 de julio de 1878, siendo hijo de don Agustín Alberto Mena y doña María Alonso Ramos, vecinos del Camino de Pasacola. El 4 de agosto inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el beneficiado don Antonio de la Barreda y Payba; se le puso por nombre “Antonio Víctor” y actuó como madrina doña Gregoria de Armas, natural y vecina del mismo pago, y como testigos don Antonio Fariña y don Juan Rodríguez…

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El Caserío del Camino Real de Fasnia. Datos genealógicos de la familia Delgado Mejías y transferencia de dicha propiedad a lo largo del tiempo

     El “Caserío del Camino Real” es el conjunto de mayor valor histórico-arquitectónico que conserva el municipio de Fasnia y uno de los más emblemáticos del Sur de Tenerife, hoy felizmente restaurado por sus propietarios para dedicarlo al turismo rural. Fue edificado en el siglo XVII junto a la principal vía de comunicación de Tenerife, el Camino Real que rodeaba toda la isla comunicando los principales núcleos de población, en su mayoría situados en las medianías. Lo construyó la familia Delgado Mejías, con portada adintelada con triple almena, casa principal, bodegas, establos y almacén, edificios construidos con piedras de toba labradas y maderas de calidad. Fue ampliándose con nuevas edificaciones en los siglos XVIII y XIX.

     El primer miembro de la familia Delgado Mejías establecido en Fasnia fue el capitán don Juan Delgado Llarena, probable constructor de las primeras edificaciones del caserío del Camino Real. Tras seis generaciones en que la propiedad se mantuvo agrupada, doña Bárbara Mexías y Torres, asignó las “Casas y Sitio del Camino Real” a dos de sus herederos: tres quintas partes a doña Ana Peraza y Mejías, y dos quintas partes a don Francisco Peraza y Mejías. Pero se mantuvo indivisa hasta el 25 de agosto de 1904, en que don Martín Rodríguez Díaz Llanos (nieto de la primera) y don Ramón Peraza Pérez (hijo del segundo) procedieron a efectuar su división, lo que se efectuó en Arico ante dos testigos…

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