Santiago del Teide: Don Bernardo Gorrín y Jiménez (1792-1876), párroco, arcipreste, juez eclesiástico y decano de los sacerdotes canarios

    En cinco siglos de historia, sólo una quincena de hijos del Valle de Santiago siguieron la carrera eclesiástica, ya fuese como clérigos seculares o como religiosos de distintas órdenes, e incluso algunos no perseveraron en ella. De todos ellos, destacan dos antiguos sacerdotes de la misma familia, nacidos en el pago de Tamaimo de dicha Villa, de uno de los cuales nos vamos a ocupar en el presente trabajo: don Bernardo Gorrín y Jiménez.

   Don Bernardo inició sus estudios eclesiásticos con los párrocos de su villa natal; luego cursó estudios en el Seminario Diocesano de Las Palmas de Gran Canaria y se ordenó de sacerdote gracias a un patronato vitalicio fundado por su padre. Después de ordenado ejerció como cura interino del Valle de Santiago, para establecerse luego en el convento y colegio agustino de San Julián de Garachico. En esta situación fue nombrado párroco propio y mayordomo de fábrica de la antigua parroquia de San Pedro de Daute, donde promovió un curioso intento de independencia de este núcleo; simultáneamente, recibió el nombramiento de arcipreste y juez eclesiástico del Partido de Garachico. Falleció siendo el decano de los sacerdotes canarios…

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Artículo-BERNARDO GORRÍN JIMÉNEZ

Vilaflor de Chasna: Don Juan Rodríguez Feo (1674-1770), capitán de Milicias, teniente coronel graduado de los Reales Ejércitos y caballero de la Orden de Santiago

     En este trabajo nos ocupamos de uno de los militares más destacados nacidos en el pueblo de Vilaflor, pues tras alcanzar el empleo de capitán de Milicias se le concedió la graduación de teniente coronel de los Reales Ejércitos y el título de caballero de la Orden de Santiago. Fue el fundador de la ilustre saga castrense de los Feo sureños, extendida luego por Los Realejos y San Miguel de Abona.

     Don Juan Rodríguez Feo nació en Vilaflor el 14 de agosto de 1674, siendo hijo de don Marcos Rodríguez Feo y de doña María Alonso, vecinos de dicho pueblo. El 26 de ese mismo mes recibió el bautismo en la iglesia parroquial matriz del Apóstol San Pedro, de manos del beneficiado Br. don Matías Ruiz Alfonso, y actuó como padrino don Juan de Lugo Navarrete, vecino de la Villa de La Orotava…

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Artículo-JUAN RODRÍGUEZ FEO

Antiguas familias de Agache (Güímar): Los Dorta

       Hacia 1826 nació en San Miguel de Abona D. Pedro Dorta Mena, hijo de D. José Dorta Delgado, natural de Aripe (Guía de Isora), y Dª. María Catalina de (Fuentes) Mena, que lo era de San Miguel; recibió el bautismo en la parroquia del Arcángel San Miguel de dicha localidad y se le puso por nombre “Pedro Celestino”. Permaneció en su pueblo natal durante toda su infancia y juventud, y también en él contrajo matrimonio en 1848 con Dª. María Feliciana Delgado González, hija de D. Miguel Delgado Garabote y Dª. Jacinta González Navajas, naciendo allí su hijo primogénito.

       Buscando la posibilidad de mejorar su fortuna y el bienestar de los suyos, hacia 1851 se trasladó toda la familia a la comarca de Agache del municipio de Güímar, eligiendo como lugar de asentamiento el pago de Anocheza, por entonces considerablemente poblado; en este lugar nacerían los dos hijos siguientes. Sin embargo, cuatro años más tarde, en 1855, los “Dorta-Delgado” se trasladaron de nuevo, esta vez en búsqueda de un lugar definitivo donde establecerse, y lo encontraron en el pago de Lomo de Mena, donde nacieron los restantes miembros de la familia, y a partir de aquí se extendió rápidamente por toda la comarca e incluso fuera de ella; no obstante, el grueso de sus descendientes se mantiene todavía en los barrios de Lomo de Mena, La Medida y Pájara…

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La Hermandad del Rosario y el “Señor de la Corona de Espinas” de Güímar

       El año 2009 se dieron los primeros pasos para refundar la antigua Hermandad del Rosario, una de las más antiguas de Güímar y la más numerosa, que estuvo vinculada al Convento de Santo Domingo en Soriano mientras éste existió y luego a la parroquia de San Pedro Apóstol. Por ello vamos a dedicar este trabajo a dicho colectivo, que también tuvo un significativo protagonismo en la Semana Santa güimarera. Asimismo, vamos a recordar los orígenes de una de las imágenes más antiguas de ésta, el “Señor de la Corona de Espinas”, hoy conocida como “Señor de las Tribulaciones”, que se venera en Güímar desde 1782, primero en el convento dominico y luego en la iglesia de San Pedro, donde continúa.

       A comienzos de 1649, los vecinos de Güímar, con el apoyo de su beneficiado Juan Díaz de Lugo, solicitaron licencia al obispo de Canarias Francisco Sánchez de Villanueva para la fundación de un convento dominico, pues, al hallarse amenazadas casi constantemente por los moros las costas y playas de Candelaria (lo que obligaba a los religiosos a ausentarse con la Santa Imagen de la Virgen), les parecía muy oportuno fabricar en Güímar un convento que, estando en paraje tan inmediato y tan seguro, pudiese servir de pronto y decente asilo a la imagen de Ntra. Sra. de Candelaria en caso de rebato. Y el 8 de julio de dicho año, dicho prelado, después de consultar al Cabildo Catedral, emitió un decreto favorable a la construcción. Tras lo cual, la Orden de Predicadores envió a la Sagrada Congregación de Religiosos el expediente para su estudio y aprobación, que finalmente fue concedida por el Papa Urbano VIII. Así surgió el “Convento del Señor Santo Domingo en Soriano de Güímar”, que fue construido en terrenos del capitán Feliciano de Gallegos Espínola…

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La construcción de la pista entre El Escobonal y El Tablado (Güímar): una intensa lucha vecinal

       En la primera década del siglo XVI se establecieron en Agache varios hornos para la destilación de pez (brea o resina de los pinos), que se mantuvieron en funcionamiento hasta finales del siglo XVII. Además, a la anterior actividad se unió en esta comarca, hacia 1511, la explotación maderera, que fue una de las principales fuentes de riqueza de la isla. Tanto la producción de pez como la madera obtenida en Agache eran destinadas a la exportación, lo cual, junto a un grave retroceso a la masa forestal local produjo un notable impulso para el Puerto de Agache (posteriormente conocido por El Tablado), como punto comercial para la salida de dicha madera y para la venta e intercambio de la pez por otras mercancías. Simultáneamente se construyeron varios caminos que permitieron la conducción de dichos  productos desde el monte hasta la costa, arrastrados por animales, siendo cuatro los trazados en Agache, conocidos todos ellos con el nombre de “arrastraderos”.

      El más importante de los Arrastraderos de esta Comarca es el que parte desde El Bailadero y desciende por Las Lajas y la Morra de la Magdalena, bordeando el Barranco de Herques; pasa por Los Candales (cerca de Aguerche) y continúa por La Tirada y Cano, hasta concluir en el citado caserío de El Tablado, principal puerto de Agache, que debe su nombre precisamente a la acumulación de madera que en él se producía con destino a la exportación. A pesar de que éste era un mero camino de herradura, utilizable solo por peatones y caballerías, fue la principal vía de comunicación con el exterior hasta finales del siglo XIX, pues mediante barcos de cabotaje, tanto con destino a la capital como a otros puntos de la isla y del archipiélago, por dicho puerto salía la producción agrícola y se importaban los artículos de consumo, a la vez que servía de entrada y salida de pasajeros.

      Desde 1930 los vecinos de El Escobonal comenzaron a luchar para que el Cabildo de Tenerife construyese una pista entre este pueblo y El Tablado, que pudiese ser utilizada por vehículos a motor, no sólo para tener un buen acceso a las playas de la comarca, donde un considerable número de vecinos ya se dedicaba a la pesca, sino para extender los cultivos de regadío a la franja costera…

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La historia y los personajes de Güímar a través de las efemérides que se conmemoraron en 2012

     Al llegar las Fiestas Patronales en honor de San Pedro Apóstol, los vecinos de Güímar se preparan para olvidar durante varias semanas los problemas cotidianos y la grave crisis económica en la que estamos inmersos, aunque esas fechas también son idóneas para hacer balance del año transcurrido desde la anterior celebración, tanto a nivel personal como colectivo. Además, a este cronista le sirven para recordar, a través de las efemérides que se conmemoran cada año, algunos de los acontecimientos vividos por este municipio a lo largo de su historia y muchas de las personas destacadas que aquí han nacido o desarrollado su labor. En el año 2012 adquirieron especial relieve, entre otros: los 200 años de las Cortes de Cádiz que permitieron a Güímar elegir su primer Ayuntamiento independiente del de La Laguna; los 175 años del traslado a septiembre de la festividad de la Virgen del Socorro; los 150 años de la bendición de la nueva iglesia de San José de El Escobonal, así como de la muerte del abogado y político Juan Díaz Núñez; los 100 años de la creación de la Cartería de El Escobonal, así como de la ampliación del cementerio de Güímar y reedificación de su capilla; los 75 años del establecimiento en Güímar de las Religiosas de Nazaret, de la creación de la Cofradía de Romanos y del nacimiento de Pedro Guerra Cabrera, Hijo Predilecto de Güímar; y los 25 años del fallecimiento de Juan Álvarez Delgado, otro Hijo Predilecto de Güímar, así como de la concesión al mismo del Premio Canarias…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo, que en el programa de fiestas en que fue publicado se vio deslucido por los recortes, ya que por problemas de espacio se eliminaron los aniversarios correspondientes a los acontecimientos del año 1987, así como las fotografías:

El Casino “El Porvenir” (1903-1904), primera sociedad recreativa y cultural de Fasnia

    En la segunda mitad del siglo XIX, la situación económica de Fasnia era tan desesperada que la mayoría del vecindario se alimentaba con pencas o “nopales cocinados” y emigraba en masa en busca de mejor fortuna. Ello repercutiría directamente en el Ayuntamiento de la localidad, hasta el punto de que faltaban los útiles más elementales de secretaría (papel, plumas, tinta, etc.), que se tenían que adquirir de la propia “bolsa” de los concejales. Los cuantiosos descubiertos municipales hacían temer a los ediles el que se les embargase sus bienes para cubrirlos, por lo que la participación en las tareas de gobierno no solo dejó de ser ambicionada sino que era temida. Por ello, desde 1872 se produjo una continua exoneración de concejales, que alegaban sobre todo problemas de salud, por lo que el Ayuntamiento permanecería sin mayoría para tomar acuerdos durante muchos años, en los que no se repartieron ni recaudaron las contribuciones, ni se efectuó el alistamiento y sorteo de los mozos de reemplazo. Incluso en dos etapas careció por completo de Corporación municipal (1874-1875 y 1887-1890), cerrándose las casas consistoriales y las escuelas; la situación llegó hasta tal punto, que la propia integridad municipal llegó a correr peligro, al proponerse su supresión y anexión a Arico (1874) o a los dos municipios colindantes (1890). La crisis económica, política y de desorden administrativo se prolongaría en esta localidad hasta los primeros años del siglo XX, por lo menos hasta 1905.

    En esta coyuntura, dada la situación del Ayuntamiento, los afines al Partido Conservador decidieron constituir un casino desde el que impulsar la política municipal, tomando iniciativas claramente alejadas de una sociedad recreativa. Así, el domingo 2 de agosto de ese mismo año 1903, coincidiendo con los prolegómenos de las Fiestas Patronales en honor de San Joaquín, se fundó el primer casino de Fasnia, una de las sociedades de este tipo pioneras en el Sur de Tenerife, que recibió el nombre de “El Porvenir” y tenía un claro matiz político…

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La primera Desamortización de 1821 y el traslado de la Parroquia de Santa Ana al Santuario del suprimido Convento dominico de Candelaria

      En los casi cinco siglos de historia parroquial de Candelaria, se conocen más o menos parcialmente varios hechos significativos: la creación en 1533 del Beneficio o parroquia del Valle de Güímar, que comenzó a regir en 1539 con sede inicial en el Santuario de la Virgen y a partir de 1543 en la cueva de San Blas; la construcción de la iglesia de Santa Ana y el establecimiento en ella de dicha parroquia comarcal hacia 1580; el traslado de esa parroquia a Güímar en 1630; el pleito entablado entre los vecinos de Candelaria y Arafo con el beneficiado de Güímar, al negarse a acudir a la parroquia de San Pedro Apóstol, que concluyó con la creación en 1641 de una ayuda de parroquia en la iglesia de Santa Ana, con jurisdicción sobre Arafo, que se hizo realidad dos años más tarde; y la separación total de ésta del Beneficio de Güímar en 1795, con lo que por fin Candelaria alcanzaba la plena autonomía religiosa, con una parroquia de Santa Ana independiente que se ha mantenido hasta el presente, aunque con el tiempo ha sufrido varias segregaciones.

    Pero existe un acontecimiento prácticamente desconocido, del que nos vamos a ocupar en el presente trabajo, el traslado de la parroquia de Santa Ana a la capilla del convento dominico, con motivo de la primera Desamortización de 1821 y con el fin de evitar el expolio de éste, permaneciendo allí dos años y casi tres meses…

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Constitución y miembros del primer “Ayuntamiento” de Arafo (1798)

A raíz de la creación de la parroquia de San Juan Degollado, el 30 de noviembre de 1796 los vecinos de Arafo solicitaron a la Real Audiencia de Canarias, mediante un apoderado, la creación de su propio “Ayuntamiento”, es decir, poder elegir en dicho pueblo a los cargos de alcalde real o pedáneo (dependiente del alcalde mayor de La Laguna), diputado, personero y fiel de fechos (cargo asumía las funciones de escribano, donde éste no existía, y luego se transformaría en secretario). Los principales argumentos esgrimidos para esta petición eran el contar con suficiente población (unos 650 habitantes), poseer parroquia y la considerable distancia que los separaba del pueblo de Candelaria, del que dependían por entonces, lo que les ocasionaba graves inconvenientes. Ante ello, se ordenó por dicho tribunal que emitiesen sendos informes sobre dicha solicitud, por separado, el corregidor, el síndico personero de La Laguna, el alcalde pedáneo y el personero del lugar de Güímar; en ellos debían detallar el número de habitantes de Arafo y de todos los núcleos de población del término de Candelaria, la distancia y situación de éstos con Arafo y la conveniencia o no de nombrar esos cargos públicos en el pueblo que lo solicitaba.

Una vez emitidos, dichos testimonios pasaron a manos del fiscal de la Audiencia, quien informó favorablemente la petición el 27 de enero de 1797. Una vez cumplidos todos los trámites, por provisión del Tribunal Superior de la Real Audiencia de Canarias, dada en Las Palmas de Gran Canaria el 9 de febrero inmediato, la jurisdicción de Arafo quedó dividida y separada del lugar de Candelaria, autorizando a los vecinos de dicho pueblo para que a partir de 1798 pudiesen elegir a sus propios oficios de república. Así le fue comunicado al alcalde mayor de la ciudad de La Laguna, don Matías López Lago, para que le diese el debido cumplimiento.

En virtud de ello, el 1 de enero de 1798 dicho alcalde se desplazó a Candelaria, acompañado por el alguacil don Miguel López y el escribano don Gregorio de Vargas; y desde dicho lugar convocó a todos los vecinos de Arafo para la tarde del día siguiente, 2 de enero, mediante un edicto colocado en la puerta de la iglesia y previo toque de campana. En la fecha señalada se reunieron los araferos en la plaza de la parroquia para proceder a la elección de los 24 “comisarios de electores”, que a su vez debían proceder a la elección de los cuatro cargos de la primera corporación local de esta nueva jurisdicción, pues la elección de éstos era indirecta o de segundo grado. Al día siguiente, 3 de enero de 1798, se reunieron los 24 comisarios electores en la misma plaza, bajo la presidencia del mencionado alcalde mayor del Cabildo de La Laguna, y procedieron a elegir al primer “Ayuntamiento de justicia” de Arafo, que quedó compuesto por los cuatro vecinos siguientes: alcalde real, don Felipe Marrero, diputado del común, don Antonio Pérez Delgado; síndico personero, don Juan de Torres Marrero; y fiel de fechos, don Domingo González García…

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La Plaza de San José de El Escobonal (Güímar)

     Desde que se construyó la nueva iglesia de El Escobonal en el centro del pueblo, bendecida y abierta al culto el 21 de mayo de 1862 por el beneficiado Dr. Agustín Díaz Núñez, al trasladar a ella la imagen de San José que se veneraba en la antigua ermita de Cano, se comenzó a llamar “Plaza de San José” a un llano de tierra que se extendía delante de dicho templo, en el que en adelante se celebrarían las fiestas patronales. Comienza así la etapa de esplendor y crecimiento de El Escobonal y su comarca, que desde entonces tenía un claro centro geográfico, espiritual y social. A pesar de su rusticidad, dicha explanada cumplió con su cometido desde el principio, sirviendo como la principal zona de esparcimiento del pueblo en todos sus festejos, actividades sociales y culturales.

      El 18 de noviembre de 1929 dicha iglesia fue elevada a parroquia, que comenzó a regir el 1 de enero de 1930 e incluía inicialmente a El Escobonal y Lomo de Mena. Y en 1938 se inauguró oficialmente la Plaza de San José de El Escobonal, tras su acondicionamiento y pavimentación por el Ayuntamiento, que a partir de entonces sí  merecía dicha denominación…

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