El personaje que nos ocupa creció en el seno de una familia sencilla de labradores y aprendió el oficio de albañil, que ejerció en su pueblo natal. Luego, al ingresar como soldado en las Milicias Canarias para prestar su servicio, se sintió atraído por la vida militar y fue ascendiendo sucesivamente a cabo 2º, cabo 1º, sargento 2º y sargento 1º, empleo con el que se reenganchó, alcanzando luego el grado de alférez; en ese tiempo fue condecorado con dos cruces. Luego pasó como alférez al cuerpo de Infantería y con este empleo participó en la Guerra Carlista, en la que fue herido gravemente, lo que mereció su ascenso a teniente; pero falleció a consecuencia de dichas heridas en el Hospital Militar de Santa Cruz de Tenerife, lo que truncó la que podía haber sido una brillante carrera. Le sobrevivió su esposa, con la que había procreado ocho hijos, de los que tres también prestaron servicio en el Ejército.
Nació en el pago de Barranco Hondo el 27 de febrero de 1827, siendo hijo de don Juan José Díaz del Rey y Díaz, natural de La Laguna en El Rosario, y de doña María San Juan Hernández Marrero, que lo era del pago candelariero, donde estaban avecindados. El 4 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura párroco don José de Elías y Hernández; se le puso por nombre “José Julián” y actuó como madrina doña María Antonia Mirabal, natural también de El Rosario…
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