A lo largo de su historia, el municipio de Arona no se ha destacado por la abundancia de las vocaciones religiosas, a pesar de lo cual en su seno han nacido una decena de sacerdotes. Este artículo está dedicado a uno de ellos, cuya vida se truncó demasiado pronto, don Sebastián Hernández Cabeza. Tras su ordenación, fue durante una década cura ecónomo de Ntra. Sra. de la Luz de Arico el Nuevo. Con posterioridad, durante cuatro años estuvo al frente de la parroquia de San Isidro en la Villa de La Orotava, donde también fue cura encargado de San Diego de Alcalá de El Rincón y presidente de la Real y Venerable Hermandad de Misericordia del Calvario. Finalmente, obtuvo en propiedad la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen de Los Cristianos, en su municipio natal, que desempeñó durante seis años y hasta su prematura muerte; además, estuvo encargado de la parroquia de Playa de Las Américas y, en varias ocasiones, de las de Las Galletas, El Fraile y Cabo Blanco.
Nuestro biografiado nació en Arona el 14 de julio de 1935, a las tres de la tarde, siendo hijo de don Basilio Hernández Fuentes y doña Domitila Cabeza Delgado. El 27 de noviembre de ese mismo año recibió las aguas bautismales en la iglesia parroquial de San Antonio Abad, de manos del cura ecónomo don José Siverio Díaz; se le puso por nombre “Sebastián” y actuaron como padrinos don Luis González Barroso y doña Armerina Almeida. El 22 de abril de 1940, antes de cumplir los cinco años, fue confirmado en la misma parroquia de Arona por el obispo de la Diócesis, fray Albino González Menéndez-Reigada…
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