Los inicios de la Banda de Música de Güímar, la más antigua del Sur de Tenerife

Banda de música     Durante muchos años, hasta mediados del siglo XIX, los actos religiosos y populares que se celebraban en Güímar con motivo de las Fiestas Patronales en honor de San Pedro Apóstol eran animados por la danza de las cintas de la localidad, así como por bandas de música foráneas, traídas desde Santa Cruz o La Laguna; un ejemplo de esta costumbre lo tenemos en el año 1848, en el que con motivo de dicha festividad los encabezados convidaron a la orquesta de Santa Cruz, dirigida por don Rafael Bethencourt. Pero la cosa cambió hace algo más de un siglo y medio.

     La primera referencia conocida de la banda de música de Güímar hasta hace poco tiempo, se remontaba a 1859 y fue incluida por José de Olivera en su diario Mi Album. Pero gracias a mi compañera María Victoria Hernández, cronista oficial de Los Llanos de Aridane, en 2009 accedí a una cita cinco años más antigua, de 1854, y luego descubrí otra que remonta a esta agrupación por lo menos al año anterior.

     La banda u orquesta de aficionados de Güímar se creó probablemente en 1853, año en el que ya estaba perfectamente organizada y daba realce a los principales actos oficiales y solemnidades religiosas de la localidad. Pero pronto estuvo a punto de desorganizarse al sufrir su primera crisis, que ya había superado en enero de 1854, tal como informó El Noticioso de Canarias el 7 de de dicho mes, al publicar la carta enviada por su corresponsal de Güímar, quien daba cuenta de varios temas, entre los que figuraba la problemática de dicha banda: “La orquesta de aficionados que se creó en este pueblo, y que por varias causas estuvo para desorganizarse, vuelve á animarse otra vez y esperamos tener la satisfacción de verla de nuevo ordenada, y proporcionar á este pueblo ratos de agradable solaz, concurriendo al lucimiento de sus solemnidades civiles y religiosas”.

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La afición al baile en El Escobonal (Güímar) y los primeros músicos de este pueblo

Escobonal-Baile plaza-1    El pueblo de El Escobonal se ha caracterizado desde siempre por su alegría, pues sus habitantes poseen un espíritu inquieto y festivo, que aprovecha cualquier oportunidad para evadirse de la rutina de sus ocupaciones y estrechar la comunicación social y los lazos de amistad vecinal. De esta manera, siempre se han aprovechado las fiestas del Patrono San José, que se vienen celebrando desde 1755, para realizar, al margen de los tradicionales actos religiosos (misa y procesión), otros populares y recreativos, que hasta hace un par de décadas consistían casi exclusivamente en competiciones deportivas (sobre todo lucha canaria y corrida de sortijas), algunas representaciones teatrales a cargo de jóvenes del pueblo y, sobre todo, bailes, tanto el sábado como el domingo y a distintas horas del día (mañana, tarde y noche), a veces especificándose que eran bailes regionales y que eran amenizados por pianolas, orquestas o músicos de la propia banda invitada a los festejos, los cuales se celebraban tanto en salones particulares como en los casinos del pueblo, además de verbenas en la propia plaza, sobre todo a partir de los años cuarenta.

     Además, desde principios de siglo se venían celebrando bailes en algunas casas particulares durante los fines de semana. Tal es así, que el pueblo llegó a ser famoso “por lo que en él se bailaba”, como afirmaba el obispo Fray Albino González. En el siglo XIX y en las primeras décadas del XX dichos bailes eran amenizados por parrandas o grupos de cuerda y, la mayoría de las veces, por uno, dos o tres músicos que, tan solo por divertirse o por un vaso de vino, tocaban sus guitarras, bandurrias, timples o laúdes, instrumentos de los que se desprendía un amplio repertorio de música folclórica canaria…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar: Don Miguel Reyes Bethencourt (1931-2008), comerciante, subdirector de la Banda de Música de Güímar, voz solista de los “Amigos del Arte” y Medalla de Bronce de Güímar

     Conocido comerciante en su ciudad natal, fue propietario de una popular tienda de comestibles y luego de un supermercado. Pero, sobre todo, destacó en la faceta musical como trompetista y tenor. Perteneció a dos orquestas y a la Banda de Música de Güímar, a ésta durante 55 años, 24 de ellos como subdirector; también destacó como voz solista de la Agrupación vocal e instrumental “Amigos del Arte”, de la que formó parte durante más de medio siglo, y componente de “Los Fregolinos” durante dos años. Además, a lo largo de toda su vida fue un profundo devoto de la Virgen del Socorro, lo que mereció la concesión de dos Guanches de Plata y la Medalla de la Virgen. Al final de su vida fue distinguido con el primer Pentagrama de Honor del Coro “Miguel Castillo”, el Premio “Herold Domingo Díaz Martín” de la Agrupación “Amigos del Arte” y la Medalla de Bronce de Güímar, concedida por el Ayuntamiento de dicha ciudad. Tras su muerte, se dio su nombre a la Banda Juvenil de este municipio

       Don Miguel Reyes Bethencourt, “Miguelito” para sus amigos, nació en la casa familiar de la Plaza de San Pedro de Güímar el 29 de septiembre de 1931, a las cuatro de la madrugada, siendo hijo de don Andrés Reyes Ledesma y doña Carmen Bethencourt Pérez. El 20 de noviembre de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Domingo Pérez Cáceres, por entonces beneficiado propio de dicha parroquia y arcipreste del partido, y actuaron como padrinos don Miguel Cuesta y doña Carlota Martín.

       En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar: Don Fortunato Gómez Cubas (1926-2002), minero, cantero, agricultor, emigrante, músico de orquestas, folclorista, director musical y compositor

     El presente artículo está dedicado a un entrañable escobonalero, don Fortunato Gómez Cubas, un hombre sencillo, a quien tuve la fortuna de conocer y tratar personalmente. En su juventud trabajó en una galería de agua, en una cantera y en la agricultura, aunque fue esta última la que marcó casi toda su vida. Además, como otros muchos canarios de su época, buscó mejorar su fortuna en el extranjero, habiendo emigrado en una ocasión a Brasil, en dos a Venezuela y en otra a Holanda. Pero, sobre todo, destacó como músico autodidacta, llegando a dominar la guitarra, el laúd, el violín y el acordeón, aunque también cantaba. Perteneció a las orquestas “La Alegría” y “Ritmo del Sur” de El Escobonal, así como a varias agrupaciones folclóricas: la Rondalla “El Escobonal”, “Los Cinco de Agache”, la Rondalla del Club de la Tercera Edad de Güímar, la Rondalla de África Alonso y la Agrupación Musical “Antón Guanche” de Candelaria, de la que fue director. Asimismo, destacó como compositor de numerosas canciones canarias populares.

     Nuestro biografiado nació en El Escobonal el 14 de diciembre de 1926, siendo hijo de don Carlos Gómez Rodríguez y doña Peregrina Cubas Castro. Fue bautizado en la parroquia de San Joaquín de Fasnia por el cura párroco don Celso González Tejera, encargado por entonces de la iglesia de San José. Siempre fue conocido en su pueblo natal como “Nato”…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Los desaparecidos quioscos de música de las dos plazas principales de Güímar

Güímar-convento-ayuntamiento     Poca gente recuerda que a comienzos del siglo XX existieron en la entonces Villa de Güímar dos quioscos, templetes o pabellones de madera para que tocasen las bandas de música, levantados en las dos plazas principales, la de San Pedro y la del Ayuntamiento, que incluso llegaron a coexistir durante por lo menos un año. En el presente artículo nos vamos a ocupar de ellos, aunque, desgraciadamente, no son muchos los datos que se conservan de su existencia.

     Con motivo de la Guerra Ruso-Japonesa, el 5 de marzo de 1904 salió para Güímar el segundo Batallón del Regimiento de Extremadura, que se alojó en  el edificio del antiguo convento, cedido a tal fin por el Ayuntamiento. En junio de ese mismo año dicho batallón fue relevado por el 1º del propio Regimiento, el cual se incorporó a su destino a mediados de dicho mes, lo mismo que su banda, que colaboró en las Fiestas Patronales de San Pedro, celebradas pocos días después. En los cinco meses que permanecieron en esta población los citados batallones, se construyó un quiosco en el centro de la plaza contigua a su cuartel, para las tocatas de la Banda de Música del propio cuerpo militar, el cual se mantuvo en pie hasta los años veinte.

     Simultáneo con el anterior, a comienzos del siglo XX también se levantó otro quiosco o templete en la plaza de San Pedro, para que en él tocase la música durante las fiestas y paseos dominicales, el cual se costeó con el dinero recaudado en una suscripción popular, aunque precisamente no llegó a destacar como una verdadera obra de arte. Pero en la primera mitad de 1906, cuando aún se debía parte de la obra, el alcalde don Francisco Plaza y Suvirat ordenó su desmonte, vendiéndose su madera para cubrir diversos gastos, incluida su propia construcción…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar-Fasnia: Don Juan Luis Gómez (1781-1864), sargento de Milicias, síndico personero, regidor, alcalde 2º y juez de paz de la segunda demarcación de Fasnia

El Escobonal-5     Siempre ha existido un estrecho contacto e intercambio humano entre el pueblo de El Escobonal (Güímar) y el inmediato municipio de Fasnia. Por ello, son muchos los personajes nacidos en una de estas localidades que han destacado en la otra. En este artículo nos vamos a ocupar de uno de ellos, don Juan Luis Gómez, quien nació en El Escobonal y después de casado se estableció en el pago de La Zarza (Fasnia), donde vivió hasta su muerte. En este pueblo adoptivo ostentó el empleo de sargento 2º de Milicias, así como los cargos de síndico personero y diputado 4º (o regidor) del Ayuntamiento, alcalde 2º (o primer teniente de alcalde), juez de paz suplente y luego titular de la segunda demarcación de Fasnia.

     Nuestro biografiado nació en el pago de El Escobonal el 9 de agosto de 1781, siendo hijo de don José Luis Gómez y doña Juana Gabriela del Cristo Delgado, “naturales y vecinos del Pueblo de Güímar en el Pago de San José”. Seis días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro de Güímar por el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia de don Luis Ambrosio Fernández del Castillo, beneficiado propio de Güímar y Candelaria; se le puso por nombre “Cristóbal Juan” y actuó como padrino don Cristóbal Díaz García, de la misma vecindad. Fue conocido como “Juan Luis Gómez” y sólo figuró con el nombre de Cristóbal en su testamento, así como en sus partidas de matrimonio y defunción…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-JUAN LUIS GÓMEZ

La sociedad de recreo “Casino La Unión” de la Villa de Güímar (1915-1924)

Los Majuelos      Recordamos en este artículo la existencia de una sociedad de recreo e instrucción, el “Casino La Unión”, constituida oficialmente en 1915 en la entonces Villa de Güímar, como probable sucesora de la recién desaparecida Sociedad “Euterpe”. Tuvo su domicilio en la calle de San Pedro Abajo y se disolvió hacia 1924. En esos diez años convivió con el Casino de Güímar, con el que mantuvo una sana rivalidad, sobre todo en la celebración de bailes, que se organizaban a lo largo del año, algunos coincidiendo con las principales festividades locales. Parte de su intensa actividad cultural y recreativa fue recogida en la prensa, con polémicas incluidas, en la que también se le denominaba “Círculo de la Unión”.

     El “Reglamento de la sociedad de recreo que se establecerá en Güímar bajo la denominación de La Unión” fue redactado en la Villa de Güímar el 1 de junio de 1915 y firmado por Cipriano Arnay, en nombre de la comisión organizadora. Ese mismo año fue impreso en la Imprenta y Litografía de A. J. Benítez, sita en la calle San Francisco de Santa Cruz de Tenerife, para distribuirlo entre sus socios. Siguiendo con la tramitación, el 15 de ese mismo mes, dicho reglamento fue presentado en el Gobierno Civil. El 4 de julio inmediato se eligió a la junta directiva que habría estar al frente de la sociedad hasta el 31 de diciembre, la cual quedó presidida por don Gumersindo García Rodríguez. El 7 de julio se remitió al gobernador civil una certificación del acta extendida con motivo de la constitución de dicha sociedad, incluyendo la junta directiva elegida. Cumplido dicho trámite, la nueva sociedad fue inscrita al día siguiente (8 de julio) en el Libro de Registro de Asociaciones del Gobierno Civil, con el número 231…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar: Don Félix Hernández de Castro (1787-1861), labrador, miliciano retirado con fuero, mayordomo del Señor en Agache y 2º teniente de alcalde del Ayuntamiento de Güímar

Escobonal-DCB-2      El personaje al que dedicamos este artículo fue un modesto agricultor de un pueblo del Sur, El Escobonal, en el que poco a poco se fue ganando un cierto prestigio local. Como militar, prestó servicio en las Milicias Canarias durante muchos años, por lo que se retiró con fuero, probablemente después de haber alcanzado alguna graduación que no hemos podido constatar. En el aspecto religioso, ingresó en la Hermandad del Santísimo Sacramento de la Parroquia de San Pedro de Güímar, siendo nombrado mayordomo de la misma en Agache. Y como político fue regidor y 2º teniente de alcalde del Ayuntamiento constitucional de Güímar. Según la información que poseemos, fue el primer escobonalero que ejerció el cargo de regidor (concejal) y el primer agachero que llegó a ostentar una tenencia de alcaldía en dicho Ayuntamiento.

      Nació en el pago de El Escobonal el 16 de julio de 1787, siendo hijo de don Félix José Hernández (de Oliva) García y de doña Victoria (del Cristo) de Castro Delgado. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia de don Luis Ambrosio Fernández del Castillo, beneficiado propio de dicha parroquial y de la de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Félix Antonio” y actuó como padrino don Luis Márquez…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-FÉLIX HERNÁNDEZ DE CASTRO

El cuento canario “La Lucharona”, por El Barón de Imobach (Francisco Pedro Montes de Oca y García)

Lucha canaria-FEDAC     El cuento “La Lucharona”, publicado en Gaceta de Tenerife el domingo 31 de agosto de 1930 por el escritor portuense don Francisco Pedro Montes de Oca y García (Cronista Oficial del Puerto de la Cruz y de la Región Canaria), bajo el pseudónimo “El Barón de Imobach”, se basa en algunos de los vicios más frecuentes del ser humano, la crítica cruel al diferente, las burlas sobre el débil o el que ya no puede defenderse, la cobardía del que no se atreve a dar la cara por el criticado, la vergüenza e indignación del humillado, las ansias de venganza, la chulería del que se cree más fuerte que los demás, etc. Sin duda, se adentra en la conducta humana, al describir como se comportan las personas cuando actúan en grupo y las relaciones de pareja. Pero, sobre todo, posee claros valores etnográficos, centrados en el deporte canario por excelencia, la lucha canaria, así como en el frecuente uso para este fin de las eras, estructuras de tanto significado en nuestra historia agraria, aprovechando para amortiguar las caídas el polvo fino o paja menuda que quedaba tras la trilla, sin olvidar la tradicional emigración de nuestros antepasados a América. Además, el texto está salpicado de palabras del vocabulario canario, que le dan un toque de historia de la tierra inevitable: maga, chasnero, cho, terrero, agarrada, tumbado, sopladera, punta, corrido, chascona, ajijide, tumbar, rancho, etc. Lo mismo ocurre al centrar la historia en un lugar concreto de la isla, utilizando topónimos conocidos de las “Bandas del Sur”, como El Roque, Valle de San Lorenzo, Era Alta y Arico, curioso para tratarse de un escritor del Norte de la isla, aunque profundo conocedor de nuestra geografía e historia.

     Se trata de un cuento canario, que se centra en uno de los temas más representativos de nuestra seña de identidad, la lucha canaria, en un lugar característico de nuestro paisaje agrario, como es una era, y en un lugar concreto del Sur de Tenerife, comarca de la que también son todos los personajes. Quitando los adornos literarios incluidos por el autor, este cuento se apoya en alguna de las hazañas luchísticas realizadas por mujeres que, más o menos conocidas, salpican la historia de la lucha canaria en el Sur de Tenerife…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar-Arafo: Don Vicente Jorge Dorta (1928-2013), coadjutor de Güímar, párroco de Arafo, Fátima y Lomo de Mena, profesor de Religión, arcipreste, capellán de monjas y promotor de un Monasterio

Don Vicente Jorge Dorta     Recientemente nos han dejado dos sacerdotes de gran carisma en el Valle de Güímar y en toda la isla: el grancanario fray Jesús Mendoza González, prior de los dominicos, rector del Santuario de la Virgen de Candelaria, párroco de Santa Ana e Hijo Adoptivo de la Villa Mariana, donde da nombre a una calle; y el güimarero don Vicente Jorge Dorta, párroco emérito de Arafo, al que vamos a dedicar el presente artículo.

     No es frecuente que tres hermanos decidan seguir la misma actividad profesional y, menos aún, que coincidan en la vocación sacerdotal. Este es el caso de los sacerdotes güimareros don Hipólito, don Vicente y don Juan Jorge Dorta. El amor de estos hermanos por la ciudad natal ha quedado patente, en un rasgo de desinterés y entrega, al donar una hermosa finca de su propiedad situada en la parte baja de la ciudad de Güímar para construir en ella un monasterio, que ellos mismos impulsaron hasta dejarlo en pleno funcionamiento; ello les valió la Medalla de Plata de Güímar y la nominación de una calle.

     La vida sacerdotal de Vicente Jorge Dorta transcurrió en su Valle natal, en el que desempeñó los cargos de coadjutor de San Pedro de Güímar; capellán y profesor del colegio “Santo Domingo”, regentado por las Misioneras de Nazaret; párroco de San Juan Degollado de Arafo (durante 53 años); párroco de Ntra. Sra. de Fátima (22 años); párroco fundador de la Santa Cruz de Lomo de Mena (un año y medio); profesor de Religión del Colegio “San Pedro” (15 años), del Colegio “Santo Domingo”, regentado por las Religiosas de Nazaret, y del Instituto “Mencey Acaymo” de Güímar (24 años); arcipreste del distrito de Güímar (6 años); etc. En todos ellos se ganó el cariño de sus feligreses y discípulos, por su sencillez y bonhomía, y así se lo manifestaron en diversos homenajes tributados durante su largo ministerio. Además de las distinciones que recibió conjuntamente con sus hermanos, como reconocimiento a su labor en Arafo se le nombró Hijo Adoptivo de dicha villa, donde también se le dio su nombre a una calle. Asimismo, se le concedió la Medalla de la Virgen del Socorro, por la que siempre sintió una profunda devoción…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-VICENTE JORGE DORTA