Güímar: Don Julio Díaz Gómez (1927-2008), agricultor, maquinista, soldador, capataz, chófer, encargado general, componente de orquestas, rondallas y los “Amigos del Arte”, director de la Rondalla del Club de la Tercera Edad, cofundador y director del grupo “África Alonso y los Chinguaro”

Oriundo de Agache (Güímar) por sus padres, nuestro biografiado vio la luz en Santa Cruz de Tenerife, donde trabajaban sus progenitores. A los nueve años se estableció en El Escobonal con su familia materna, donde se inició en las labores agrícolas y ganaderas, así como en la música. A los 21 se trasladó con su madre a El Puertito de Güímar, donde contrajo matrimonio y residió el resto de su vida. Una vez en el Valle, trabajó inicialmente como maquinista en una fábrica de bloques y soldador; luego como capataz de fincas y chófer; y, finalmente, ejerció durante muchos años como encargado general de todas las propiedades y negocios que poseía en Güímar la familia Robayna, que incluían varias casas, extensas fincas en explotación, un empaquetado, una bodega, una fábrica de bloques y mosaicos y una empresa constructora de edificios. Después de jubilado se dedicó al cuidado de una finca que le regaló dicha familia. Pero, quizás, es más recordado por su faceta musical, pues con su laúd formó parte de la orquesta “La Alegría” de El Escobonal y de la primera Rondalla folclórica de dicho pueblo; luego se integró en una rondalla de Güímar, en la orquesta de El Puertito, de la que fue fundador, y en la Agrupación “Amigos del Arte” de la antedicha ciudad; posteriormente, fue director de la Rondalla del Club de la Tercera Edad de Güímar y, finalmente, cofundador y director del grupo “África Alonso y los Chinguaro”.

Nació en Santa Cruz de Tenerife el 13 de septiembre de 1927, siendo hijo de don Ángel Díaz Dorta, natural de Lomo de Mena (Güímar) y jardinero de la Capitanía General de Canarias, y doña Polonia Gómez y Gómez, que lo era de El Escobonal (Güímar) y empleada en el Hospital Civil de dicha capital. Fue bautizado en la iglesia de San Francisco de Asís de dicha capital y siempre fue conocido como “Yuyo”. A los nueve años de edad se estableció en el Lomo de Montijo de El Escobonal con su abuelo materno y a los 22 años de edad se trasladó a El Puertito de Güímar con su madre…

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La polémica sobre el topónimo “Las Eras” o “Las Ceras”, caserío costero situado entre los municipios de Fasnia y Arico

Aunque nunca he querido entrar en polémicas, pues van totalmente en contra de mi carácter, ante las dimensiones que está adquiriendo la discusión sobre el nombre de un querido caserío costero situado en el Sureste de Tenerife, en el límite entre los municipios de Fasnia y Arico, que siempre ha llevado el nombre oficial de Las Eras, quiero expresar mi opinión. No pretendo que ésta sea palabra de Dios, ni mucho menos, pero me siento moralmente obligado a ello tras la experiencia de muchos años de investigar la naturaleza, el pasado y el presente de esta comarca y de todo el Sur de la isla. Evidentemente con ello no se va a resolver esta polémica y cada uno seguirá pensando y opinando lo que estime oportuno, pero yo me quedo con la conciencia más tranquila, al no haberme mantenido en silencio.

A la hora de estudiar un topónimo se plantean dos problemas. El primero es la interpretación de su significado, el porqué de ese nombre, a qué se refiere y qué posible explicación tiene. En segundo lugar, nos tropezamos con los problemas fonéticos, pues el habla es algo activo, está en continua modificación por los distintos hablantes y encima depende de la forma de hablar tradicional de la población local…

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Arico: Don Juan Saavedra Hernández (1853-1940), marino, patrón de barco, gerente de la Compañía de Navegación de Tenerife, propietario agrícola, ventero, interventor electoral, fiscal municipal suplente, juez municipal y alcalde de Arico

El grancanario que nos ocupa se estableció desde su adolescencia en Arico, donde contrajo matrimonio, falleció y dejó descendencia. Comenzó a trabajar muy joven como marino, al igual que su padre, y obtuvo el título de patrón de barco, siendo propietario del pailebote “San Diego”; también fue gerente de la Compañía de Navegación de Tenerife, propietario agrícola, encargado de canteras y ventero. Además, como elector contribuyente tuvo el derecho de elegir diputados a Cortes y compromisarios para senadores; y desempeñó los principales cargos públicos de su pueblo adoptivo, entre ellos los de interventor electoral, fiscal municipal suplente, juez municipal, concejal del Ayuntamiento y alcalde.

Nació en Gáldar el 6 de marzo de 1853, siendo hijo del marino don Martín Saavedra Mendoza y doña Leonor Tomasa Hernández Rodríguez, naturales y vecinos de la misma villa. Dos días después fue bautizado en la iglesia matriz de Santiago Apóstol por el cura párroco beneficiado don Mateo López del Valle, arcipreste del partido; se le puso por nombre “Juan del Pino” y actuó como madrina doña María Encarnación Molina, vecina de la vecina localidad de Guía…

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Los equipos de fútbol de Charco del Pino (Granadilla de Abona) durante la II República Española en Canarias (1931-1936)

En un período de grandes inquietudes sociales, culturales, recreativas y deportivas, como fue la II República Española, el importante núcleo de población de Charco del Pino, perteneciente al municipio de Granadilla de Abona, no pudo estar ajeno a dicha circunstancia. Por ello, llegó a contar con cuatro casinos, situados en los lugares de dicho pueblo que les daban nombre: “Bailadero”, “Era Alta”, “El Mantillo” y “Chiñama”. También existían dos orquestas de baile, “Llanito” y “Vistita”, y una agrupación de cuerdas en la sociedad “Bailadero”. Además, esta localidad contaba con varios equipos de fútbol, a los que vamos a dedicar el presente artículo.

De momento no sabemos con certeza cuando se fundó el primer equipo de fútbol de Charco del Pino, pues no hemos encontrado ninguna referencia sobre ello. Lo cierto es que en los dos últimos años de la II República contaba por lo menos con cinco equipos aficionados, de otros tantos sectores del pueblo, denominados: “Jurada”, “Era Alta”, “Chiñama”, “Llanito” y “Guardapolvo”; pero, desgraciadamente, no conocemos la alineación de ninguno de ellos. Este pueblo también contaba, por lo menos, con dos campos de fútbol, uno habilitado en El Bailadero y otro en El Barrero, donde aquellos jugaban…

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Candelaria: Don Miguel Sabina Marrero (1883-1938), pescador, comerciante, secretario interino del Juzgado, alcalde constitucional, juez municipal, jurado judicial, presidente del Comité local de Unión Patriótica, interventor electoral y alcalde de mar

El personaje que nos ocupa trabajó como comerciante y, como muchos de sus paisanos, también se dedicó a la pesca y fue accionista de galerías. Pero, sobre todo, tuvo una intensa vida pública, pues en su pueblo natal desempeñó los principales cargos de relieve: fue secretario interino del Juzgado en tres etapas; concejal del Ayuntamiento en una legislatura; alcalde en tres periodos, el último durante la II República; jurado por sorteo durante muchos años, para los juicios por jurado que se debían celebrar en la cabecera del  partido judicial de Santa Cruz de Tenerife; presidente del Comité local de Unión Patriótica; interventor electoral; juez municipal en tres etapas, la última hasta su muerte; secretario de la comunidad de explotación de aguas “Chese”; y último alcalde de mar de Candelaria.

Nació en Candelaria el 29 de septiembre de 1883, a las siete de la mañana, siendo hijo de don Francisco Sabina Castro (conocido por “Quico”) y doña Adelaida Marrero Sabina. El 4 del inmediato mes de octubre fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el beneficiado propio don Antonio de la Barreda y Payba; se le puso por nombre “Miguel Ángel” y actuó como padrino don Manuel Gil Rodríguez, siendo testigos don Isidro Delgado y don Abelardo Nóbrega…

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Güímar: Don Nicasio García Díaz (1827-1895), mayordomo de la Virgen del Socorro, director de la banda de música de Güímar, teniente 2º de la Milicia Nacional local, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento y notario público eclesiástico de la Parroquia de San Pedro

Este destacado güimarero quedó huérfano muy pronto, casó dos veces y destacó como propietario agrícola, llegando a ser uno de los mayores contribuyentes de Güímar y, como tal, elector para cargos municipales, así como de diputados provinciales, diputados a Cortes y compromisarios para senadores. A lo largo de su vida desempeñó diversos cargos públicos en su pueblo natal: 2º teniente de la Milicia Nacional local, secretario de la Junta o Comisión Pericial de Amillaramiento, hombre bueno en juicios, primer teniente de alcalde, alcalde accidental, presidente de la Comisión local de Instrucción Primaria, regidor o concejal del Ayuntamiento en varias etapas, miembro de la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia matriz y notario público eclesiástico. Pero, sobre todo, fue muy conocido como mayordomo de la Virgen y ermita de El Socorro, además de como director de la Banda de Música de dicha localidad. Falleció en su pueblo natal.

Nació en Güímar el 13 de diciembre de 1827, siendo hijo de don Antonio Leandro García y doña Dominga Díaz Núñez. Dos días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol por su tío materno, el entonces Bachiller don Agustín Díaz Núñez, beneficiado de la misma; se le puso por nombre “Nicasio de la Purísima Concepción” y actuó como padrino otro tío materno, el entonces subteniente de Milicias don Modesto Díaz Núñez.

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Las célebres luchadas de las Fiestas de la Virgen del Socorro en Güímar

Al igual que ocurría en las fiestas de agosto en honor de la Virgen de Candelaria, en la segunda mitad del siglo XIX también gozaba de gran celebridad la luchada que tenía lugar anualmente en la playa de Chimisay el 7 de septiembre con motivo de la festividad de la Virgen del Socorro, que primero se celebraba al mediodía y luego en la tarde; en ella se enfrentaban los mejores luchadores del Sur de Tenerife entre sí o contra los del Norte de la isla, aunque luego los encuentros se fueron decantando por enfrentamientos entre los bandos de Güímar y Arafo, dada la rivalidad local y que los vecinos de ambos municipios eran los principales participantes en la Bajada de la Virgen desde la iglesia de San Pedro hasta su ermita costera.

Las crónicas de dicha fiesta recogen la celebración de dicha luchada hasta 1933, casi siempre en el caserío costero, salvo en 1930 en que tuvo lugar en la cabecera municipal, probablemente en la plaza del Ayuntamiento. Tras dos décadas suspendida, en 1953 se rescató, de nuevo en la costa; aunque entre 1958 y 1961 volvió a celebrarse en Güímar, en el campo de deportes del Frente de Juventudes, justo por debajo del Ayuntamiento. Finalmente, se rescató en 2006, ahora como un Torneo “Virgen del Socorro” de carácter triangular, entre los equipos federados del municipio y alguno de fuera, manteniéndose hasta 2011 con alguna interrupción. Tristemente, a partir de esa fecha desapareció del programa, por resultar económicamente deficitario, a causa de la falta de apoyo de los aficionados…

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Vilaflor de Chasna: Don Pedro Tacoronte Fumero (1854-1910), maestro interino, elector contribuyente, secretario suplente del Juzgado, alcalde constitucional, interventor electoral, juez municipal y secretario interino del Ayuntamiento

Nuestro personaje ya destacó como estudiante, al figurar entre los mejores alumnos de la escuela pública de niños de su municipio natal. Luego ejerció como maestro interino de la misma, aunque carecía de titulación académica; por dicho motivo se matriculó en la Escuela Normal de Maestros de La Laguna, pero no consta que obtuviese el correspondiente título. Lo cierto es que, como elector contribuyente, a lo largo de su vida desempeñó algunos de los principales cargos públicos de Vilaflor de Chasna: secretario suplente del Juzgado Municipal, alcalde constitucional, interventor electoral, juez municipal titular, secretario interino del Ayuntamiento en dos etapas, la última hasta su muerte, y juez municipal suplente. Falleció prematuramente, dejando sucesión.

Nació en Vilaflor de Chasna en 1854, siendo hijo de don Domingo Tacoronte Trujillo y doña María del Rosario Fumero y Fumero, naturales y vecinos de dicho pueblo, donde habían contraído matrimonio en 1851. Fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el cura párroco propio don José Lorenzo Grillo y Oliva. Fueron sus abuelos paternos: don Fernando Tacoronte Bethencourt, natural de La Escalona y de origen guanche, y doña María Benita Trujillo Rodríguez, de Vilaflor, casados en 1801; y los maternos: don Marcos Fumero Évora y doña María del Carmen Fumero Grillo, ambos de Vilaflor…

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Arafo: Don Eladio Hernández Curbelo (1850-1890), cofundador y director de la Banda de Música “Numancia”, compositor, emigrante a Cuba, recaudador de la contribución territorial, labrador, herrero, propietario agrícola, juez municipal suplente y jurado judicial

Este artículo está dedicado a un destacado músico arafero, que fue uno de los fundadores de la Banda de Música “Numancia”, la primera de Arafo, que dirigió en dos etapas, y también desarrolló una modesta labor como compositor. Profesionalmente fue labrador y herrero; emigró a Cuba, para obtener algunos ahorros y a su regreso ejerció como recaudador de la contribución territorial, nombrado por el Ayuntamiento; y llegó a ser un notable propietario agrícola. Además, ejerció como juez municipal suplente y jurado judicial. Pero su vida se truncó en plena juventud, dejando sucesión.

Nació en Arafo el 17 de febrero de 1850, siendo hijo de don Matías Hernández Baute y doña Luisa Curbelo Pérez. Tres días después recibió el bautismo en la iglesia de San Juan Degollado, de manos del presbítero don Víctor Eusebio Marrero, con licencia del cura párroco don Antonio Rodríguez Torres; se le puso por nombre “Eladio” y actuó como padrino don Marcelino Batista Torres…

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Güímar: Don Nicasio de la Cruz Hernández (1850-1877), propietario agrícola, alférez de Milicias y comandante de armas de Güímar, sumariado por emigrar sin licencia a Venezuela y fallecido prematuramente

Nuestro biografiado ingresó por sorteo como soldado de Milicias en el Batallón Provincial de La Laguna, aunque enseguida pasó a la Sección Ligera Provincial de Abona, donde solicitó el empleo de alférez de Milicias, para lo que tuvo que demostrar su suficiencia ante el jefe de dicho cuerpo, así como ser dotado por su padre con la hipoteca de una finca, para asegurar su decente manutención mientras permaneciese en situación de provincia como oficial. Tras la instrucción de un dilatado expediente logró el preciado ascenso y, poco después, tras quedar agregado con dicho empleo al Batallón de La Laguna como supernumerario, fue nombrado comandante de armas de Güímar, al ser el militar de mayor graduación residente en dicho municipio. Pero permaneció poco tiempo en ese cargo, pues emigró sin licencia para la República de Venezuela, por cuyo motivo se le incoó una sumaria por deserción, que concluyó con su baja en las Milicias. Dos años después de su partida regresó a Güímar, aunque ya gravemente enfermo, por lo que falleció prematuramente en su pueblo natal, con tan solo 26 años de edad.

Nació en el barrio de Los Majuelos de Güímar el 17 de octubre de 1850, siendo hijo del alférez graduado de Milicias don Francisco de la Cruz y Cruz, natural de Santa Cruz de Tenerife pero oriundo de Güímar por ambos padres, y doña Antonia Hernández Benítez, nacida en el pueblo sureño. Tres días después fue bautizado en la iglesia matriz de San Pedro Apóstol por don Agustín Díaz Núñez, Doctor en Sagrada Teología, examinador sinodal, beneficiado curado propio de la misma y vicario juez eclesiástico del partido; se le puso por nombre “Nicasio” y actuó como madrina su prima doña Amalia de la Cruz, de la misma naturaleza y vecindad.

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