
A lo largo de su vida, nuestro biografiado trabajó inicialmente como pescador, jornalero y auxiliar de Abastos en el Ayuntamiento; luego emigró a Venezuela, donde trabajó como limpia-coches y estanquero; y a su regreso ya ejerció como empresario, dedicado a la compraventa de terrenos, desmontes y alquiler de compresores. Pero su auténtica vocación fue el fútbol, en el que destacó como futbolista del “C.D. Candela”, “C.D. Güímar”, “C.D. Granadilla” y “C.D. Arico”; luego lo hizo como directivo del “C.D. Candela” durante más de tres décadas, asumiendo los cargos de vocal, presidente en tres etapas y vicepresidente-relaciones públicas, siendo la persona que más tiempo ha formado parte de su junta directiva, amplio período en el que fue el auténtico motor del club y su socio nº 1. Ello que le valió una Placa de Honor de la Federación Tinerfeña de Fútbol, diversos homenajes y, al final de su vida, la nominación oficial del campo de fútbol municipal de Candelaria como “Bruno Alberto Sabina” y la presidencia de Honor del citado club. Además, su compromiso social le llevó a ser vocal del Casino de Candelaria, cofundador y presidente de la Asociación de Vecinos “San Blas”, y cofundador y vocal del Club de la Tercera Edad “Antón Guanche”.
Don Bruno nació en el Callejón de Cartas de Candelaria el 5 de octubre de 1925, a las once de la noche, siendo hijo de don Domingo Alberto Marrero, natural de El Chorrillo (El Rosario), y doña Magdalena Sabina del Castillo, que lo era de la Villa Mariana. Tres días después fue inscrito en el Registro Civil de Candelaria, ante el juez municipal suplente, don Gregorio Rodríguez Sabina, y el secretario del Juzgado, don Agustín Jacinto del Castillo, siendo testigos don Ildefonso del Castillo Ramos y don Romualdo García Panasco. Fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de El Tablero y confirmado en la de Santa Ana de Candelaria…
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Después de obtener el título de Bachiller Universitario nuestro biografiado inició la carrera de Magisterio, que tuvo que interrumpir para prestar el servicio militar. Sirvió como cabo de Sanidad en Santa Cruz de Tenerife y, como tal, fue movilizado durante la Guerra Civil, permaneciendo en el frente durante más de un año y medio, por lo que obtuvo dos condecoraciones. Luego regresó a Tenerife, donde tras la realización de un cursillo para bachilleres obtuvo el título de Maestro de Primera Enseñanza y, al igual que su hermana Isabel y su prima Dolores, se dedicó a la docencia y ejerció en Santa Cruz de Tenerife, Arico el Nuevo, La Cisnera, El Granel (Puntallana), La Campana (Sevilla), Arico el Viejo y La Degollada, siendo director en los dos últimos centros; en ese último colegio lo hizo durante 16 años, hasta su jubilación. Además, durante 12 años trabajó en la empresa exportadora de su padre, así como en la tienda de comestibles y el molino de gofio que éste tenía en Arico el Nuevo. Asimismo, debido a sus inquietudes artísticas, deportivas y políticas, participó en otras muchas actividades, pues formó parte del coro parroquial y fue futbolista (defensa del “C.D. Arico”), actor aficionado, director de teatro, presidente de la comisión de fiestas de Arico el Nuevo, falangista, instructor del Frente de Juventudes, concejal del Ayuntamiento, delegado local de Asociaciones, tesorero de la Junta parroquial y mayordomo de la Virgen del Carmen. También destacó como acuarelista, maquetista y escenógrafo.