Candelaria: Don Fernando del Castillo Hernández (1888-1965), cartero, sochantre-organista, concejal, presidente del Casino, actor, subcabo del Somatén y alguacil municipal

Fernando del Castillo Hernández    Nuestro biografiado fue, sin duda, uno de los hombres más polifacéticos que ha dado Candelaria a lo largo de su historia. Trabajó durante la mayor parte de su vida como cartero rural de Candelaria y sochantre-organista de la Parroquia de Santa Ana. Pero, simultáneamente, desempeñó numerosos cargos en su villa natal: concejal del Ayuntamiento, vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral, adjunto del Tribunal de Justicia municipal, vicepresidente de la Comisión de festejos, presidente del Casino de Candelaria, donde también actuó como actor aficionado, subcabo del barrio de Amance del Somatén Armado, encargado del cementerio municipal, secretario interino y habilitado del Juzgado Municipal, gestor síndico del Ayuntamiento, agente judicial y alguacil municipal.

      Nació en Candelaria el 27 de octubre de 1888, a las tres de la tarde, siendo hijo de don Domingo del Castillo Hernández y doña Matilde Hernández Sabina. El 1 de noviembre inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el beneficiado propio don Antonio de la Barreda y Payva, se le puso por nombre “Fernando” y actuó como madrina doña Zenona Sabina y Hernández, siendo testigos don Isidro Delgado y don Antonio Fariña, de la misma vecindad…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-FERNANDO DEL CASTILLO HERNÁNDEZ

Arona: Don José Medina Domínguez (1828-1908), teniente de Milicias, alcalde constitucional, interventor electoral, juez municipal y cosechero de cereales

Arona 1890-1895      Nuestro biografiado siguió la carrera militar, en la que alcanzó el empleo de teniente de las Milicias Canarias, con el que se retiró prematuramente, cuando solo contaba 34 años de edad. Además, desempeñó diversos cargos de relieve en su Arona natal, donde fue elector contribuyente, alcalde constitucional, interventor electoral y juez municipal. A nivel económico, se dedicó toda la vida al cuidado de sus cuantiosas propiedades agrícolas, llegando a ser el cuarto mayor contribuyente del municipio, donde destacó como cosechero de cereales.

     Nació en Arona el 11 de septiembre de 1828, siendo hijo de don José Antonio (Bethencourt) Medina y de su segunda esposa doña María Damiana Domínguez Villarreal. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Antonio Abad por el cura párroco propio don Miguel Rodríguez Guillama; se le puso por nombre “José Antonio” y actuaron como padrinos su hermano mayor, don Antonio Domínguez, y doña María del Patrocinio Betancurt…

       En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El primer intento de segregación de la comarca de Agache del término municipal de Güímar (1858)

Escobonal-1930     El municipio de Güímar, constituido a raíz de la Conquista como alcaldía pedánea comarcal dependiente de La Laguna y con capital inicial en Candelaria, ha vivido durante su larga historia numerosos procesos de segregación en su amplia jurisdicción. La población, al principio concentrada casi exclusivamente en los pueblos de Güímar y Candelaria, se fue dispersando, formándose numerosos núcleos entre el Barranco Hondo y el Barranco de Icor.

     Pasado el tiempo, estas nuevas entidades adquirieron conciencia de pueblos, con sus características peculiares, y comenzaron a plantearse su independencia y la creación de nuevos distritos municipales. Así, tras pasar la capitalidad a Güímar en 1630, en 1723 se segregaron de dicho término el pago de Fasnia y los limítrofes para unirse al de Arico, del que también se independizaron en 1795, constituyendo su propio Ayuntamiento. Luego, hacia 1770, los vecinos de Candelaria, unidos a los de Arafo, solicitaron y obtuvieron autorización para elegir a su propio alcalde, con lo que esta nueva jurisdicción quedaba segregada de Güímar, que desde entonces mantiene sus actuales límites. Sólo una zona más o menos alejada de la cabecera municipal ha permanecido unida a éste, a pesar de haber intentado en varias ocasiones su segregación para constituirse en un término independiente, nos referimos a la comarca de Agache, de la que nos vamos a ocupar a continuación.

     A comienzos del año 1858, la situación en la que se encontraban dichos pagos era realmente lamentable y el sentimiento de abandono o marginación estaba cada vez más arraigado entre su vecindario. Por este motivo, tras diversas reuniones, llegaron a la conclusión de que la única posibilidad de mejorar sus condiciones de vida pasaba por la segregación del término municipal de Güímar y la creación de un Ayuntamiento independiente. Para lograr su objetivo elaboraron un extenso informe, en el que exponían sus sólidos argumentos, el cual fue enviado a mediados de ese mismo año 1858 al gobernador civil…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Arafo: Don Germán Sinforiano Pestano (1846-?), cabo 1º de Milicias, perito agrimensor y tasador de tierras, escribiente, maestro de Arafo, jurado judicial y emigrante

Arafo-Calle principal     Nuestro biografiado gozó de notable prestigio en su Arafo natal, pues tras alcanzar el empleo de cabo 1º de Milicias obtuvo el título de perito agrimensor y tasador de tierras, en el que gozó de notable prestigio. Además, ejerció como escribiente redactor de hijuelas, maestro interino de la escuela pública de niños, miembro de la Junta municipal de Amillaramiento y jurado judicial. Asimismo, tuvo cierta actividad política, al apoyar a la facción política liberal que en dicha localidad estaba encabezada por los Batista. Luego emigró a Cuba, donde participó en el trazado de una línea férrea, pero le robaron todo lo que había ahorrado cuando ya estaba preparado para regresar a Tenerife y le sorprendió la muerte en dicha isla durante una epidemia.

     Nació en Arafo el 1 de septiembre de 1846, siendo hijo de doña Antonia Pestano Delgado. Al día siguiente recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Juan Degollado, de manos del párroco propio don Antonio Rodríguez Torres; se le puso por nombre “Germán Sinforiano” y actuó como madrina doña Francisca Delgado. Como curiosidad, fue conocido con el apodo de “Barrios”…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Vilaflor de Chasna: Don Jerónimo Pérez de Medina (1801-1874), introductor de la cochinilla en el Sur, secretario del Ayuntamiento, alcalde de Vilaflor, alcalde de mar y genealogista

Vilaflor-11     Miembro de una ilustre familia chasnera, don Jerónimo Pérez de Medina fue labrador y propietario, destacando como el principal introductor de la cría de cochinilla en el Sur de Tenerife. Además, tuvo una destacada presencia en la vida pública de Vilaflor, donde fue designado apoderado del Ayuntamiento y los vecinos para el pleito que sostenían con el VII Marqués de la Fuente de Las Palmas, así como secretario municipal y alcalde de dicho pueblo en dos etapas. También fue vocal del Comité Electoral de las Bandas del Sur, alcalde de mar de Abona y genealogista.

     Nació en Vilaflor el 30 de septiembre de 1801, siendo hijo de don Luis Pérez Afonso y Truxillo y doña María de la O Pérez de Medina y Rodríguez Feo. El 2 de octubre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por fray Nicolás de San Agustín León, definidor de la Orden de San Agustín, con licencia del beneficiado don Antonio Esteban Peraza y Ayala; se le puso por nombre “José Jerónimo María del Buensuceso” y actuó como padrino el militar don José Pérez de Medina, su tío materno…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-JERÓNIMO PÉREZ MEDINA

El Convento Real de Candelaria en todo su esplendor y la primera Basílica de la Virgen (1672-1789)

     En 1526, la Virgen de Candelaria abandonó la Cueva de San Blas para pasar a su primera Iglesia, de la que se hicieron cargo los religiosos dominicos a partir de 1530. Durante más de un siglo y sin muchos medios éstos cuidaron de la venerada imagen y de su templo lo mejor que pudieron, en una época de amenazas e incertidumbre. Luego, una vez que se decidió acabar con los proyectos de traslado de la Virgen a otras localidades de Tenerife y se acordó que permanecería para siempre en Candelaria, los frailes pudieron aplicarse con más tranquilidad a promover la devoción y a reedificar el Convento, que de día en día se fue aumentando con las ofrendas y romerías.

    Pero dada la pequeña capacidad y estado ruinoso del Santuario, en 1669 el obispo don Bartolomé García Ximénez, gran devoto de la Virgen, decidió levantar en el mismo lugar un impresionante templo de tres naves (en el que luego recibiría sepultura), que constituyó la primera Basílica de Candelaria; y mientras se construía, la venerada imagen volvió a la Cueva de San Blas. Con admiración de todos, gracias a las limosnas de los fieles y la aportación del obispo, esta basílica se edificó en menos de tres años y en la festividad del 2 de febrero de 1672 se trasladó a ella la Virgen, en medio del fervor popular. Simultáneamente, con el fin de impedir el saqueo del Santuario, que siempre había constituido una preocupación de los capitanes generales y del Cabildo de la isla, se construyó un fortín, luego sustituido por el Castillo de San Pedro, y se rodeó el recinto con una muralla rematada por una estacada de madera.

     El Convento Real de Candelaria fue reedificado de nueva planta en 1729 y llegó a contar con una importante biblioteca, sirviendo además de botica y escuela. Por su parte, la Basílica fue consagrada en 1739 por el arzobispo palmero Domingo Pantaleón Álvarez Abreu y llegó a atesorar una riqueza en platería realmente considerable. Pero todo el esfuerzo de siglos desapareció de repente en la noche del 15 de febrero de 1789, hace 225 años, pues un voraz incendio los destruyó por completo en pocas horas…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Fasnia: Don Celestino Hernández Perera (1905-1964), cura párroco de Frontera, El Pinar, Breña Baja, Fuencaliente, Garafía, Fasnia, El Escobonal y El Tablero

Celestino Hernández Perera     Uno de los sacerdotes que más tiempo ha permanecido al frente de la parroquia de San Joaquín de Fasnia fue don Celestino Hernández Perera, aún recordado con cariño por los vecinos de este municipio sureño. Nacido en Tegueste, tras su ordenación ejerció en El Hierro, donde simultaneó durante cuatro años las parroquias de El Golfo y El Pinar. Pasó luego a La Palma, donde permaneció 15 años, primero al frente de la parroquia de Breña Baja, quedando encargado durante algún tiempo de Fuencaliente, y luego de Garafía, en esta última como párroco propio y simultaneada muchos años con las de los barrios de Franceses, Las Tricias y Gallegos. De nuevo en Tenerife, durante 13 años y medio ejerció como cura ecónomo de Fasnia, donde desarrolló una notable labor pastoral; en esa época estuvo encargado en varios períodos de la parroquia de El Escobonal (Güímar). Finalmente, dos meses antes de su muerte, pasó a regentar la parroquia de El Tablero (El Rosario).

     Nuestro biografiado nació en Tegueste el 19 de mayo de 1905, siendo hijo de don Manuel Hernández González y doña Carmen Perera Hernández. El 28 de ese mismo mes recibió el bautismo en la iglesia parroquial del Evangelista San Marcos; se le puso por nombre “Celestino Pedro” y actuaron como padrinos don Manuel Hernández González y su hija Inés, siendo testigos don Manuel Martín y don Liborio Molina…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-CELESTINO HERNÁNDEZ PERERA

Granadilla de Abona-Arico: Don Francisco Basilio Peraza y Ayala (1774-1834), capitán graduado de Milicias, sargento mayor interino del Regimiento de Abona, alcalde de Granadilla y Arico

Granadilla-21.77 (CFIT)     Al igual que la mayoría de sus antepasados, don Francisco Basilio Peraza y Ayala siguió la carrera militar, en la que ingresó como subteniente de Milicias, empleo con el que actuó interinamente como sargento mayor del Regimiento de Abona; luego ascendió a teniente y se retiró con el grado de capitán de Milicias. Además, ejerció como alcalde real de Granadilla y, una vez establecido en Arico, también fue alcalde real de este pueblo, así como recaudador de la contribución territorial, rematador de los diezmos de papas de la comarca (Vilaflor, Granadilla y Chasna) y mayordomo de la ermita de Ntra. Sra. de Abona. Tuvo ilustre sucesión.

     Nació en Granadilla de Abona el 14 de junio de 1774, siendo hijo del capitán don Francisco Antonio Peraza y Ayala del Castillo, natural del mismo pueblo, y de doña María Josefa de Torres y Morales, que lo era de Arico. Cinco días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Antonio de Padua por el cura párroco don Francisco Cruz Alayón y Salcedo; se le puso por nombre “Francisco Antonio Basilio” y actuó como padrino su pariente, el presbítero don Francisco Agustín Peraza y Ayala…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-FRANCISCO BASILIO PERAZA AYALA

El Distrito parroquial, la Vicaría foránea y el Arciprestazgo del Sur de Tenerife (1835-1928)

Arciprestazgo Sur     Para mejorar la atención espiritual de los pueblos, el Obispado de Canarias convino en que, además de los párrocos encargados del Cura animarum en sus respectivas jurisdicciones, hubiese también comisionados eclesiásticos permanentes, autorizados hasta cierto punto por el diocesano, para que a su nombre desempeñasen en determinados pueblos las facultades que les eran delegadas, sirviendo al mismo tiempo de oportuno conducto para la más pronta circulación de las órdenes que se comunicaban por éste. Estas comisiones especiales fueron denominadas “Vicarías foráneas”, la primera de las cuales se estableció en La Laguna y la segunda en La Orotava, creándose posteriormente otras en las principales localidades del Norte de la isla. Los pueblos de Candelaria, Arafo y Güímar dependían de la Vicaría de La Laguna, mientras que los restantes del Sur, desde Fasnia hasta Arona y Vilaflor, estaban sujetos a la de La Orotava, situación que se mantuvo hasta bien avanzado el siglo XIX. Los inconvenientes de esta adscripción se sufrían sobre todo en los pueblos del Sur, a los que llegaban muy tarde las órdenes circulares de la autoridad eclesiástica, una de las cuales tardó un año en llegar a Vilaflor desde La Orotava, atravesando la cumbre.

     Tras meditar sobre los problemas que acarreaba tan demorada comunicación, el obispo Folgueras determinó el 25 de febrero de 1835 que Güímar, perteneciente hasta entonces al distrito de La Laguna, fuese nuevo conducto para dirigir en adelante las circulares hasta Vilaflor; en función de su encargo, el beneficiado de Güímar servía de enlace entre el obispo y los párrocos del Sur. Una vez justificada plenamente la mayor comodidad de la nueva línea parroquial desde Güímar, el 14 de junio de 1841 el obispo de Tenerife don Luis Folgueras y Sion proveyó en la ciudad de La Laguna el importante decreto de creación de la Vicaría foránea del Sur de Tenerife, con capital en Güímar; y en la misma fecha, el prelado comunicó al Dr. don Agustín Díaz Núñez, beneficiado propio de Güímar, su nombramiento como vicario eclesiástico foráneo de la Banda del Sur. En 1852 la Vicaría se transformó en Arciprestazgo, confirmándose a don Agustín como primer arcipreste y manteniendo la capital en Güímar hasta 1910, en que pasó a Granadilla de Abona…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Candelaria: Don Francisco Castellano y Coello (1837-1910), marino y práctico mayor del puerto de Santa Cruz de Tenerife, nombrado por la Comandancia de Marina

Puerto Santa Cruz-FEDAC-2     En el pasado, los hombres que vivían en el pueblo de Candelaria estuvieron volcados profesionalmente hacia el mar, como pescadores o marineros en barcos de cabotaje. Algunos también hicieron la carrera de Indias, alcanzando incluso las plazas de pilotos o contramaestres. En este artículo nos vamos a ocupar de uno de los marinos más destacados nacidos en Candelaria, quien, una vez establecido en Santa Cruz de Tenerife, sobresalió como patrón o piloto, lo que le permitió alcanzar por oposición una plaza de práctico de número en el puerto capitalino, nombrado por la Comandancia de Marina, la cual le concedió luego el ascenso a práctico mayor del mismo, importante empleo en el que permaneció hasta su muerte. Además, fue vocal de la Junta Municipal de Asociados de Santa Cruz.

     Nuestro biografiado nació en Candelaria el 10 de octubre de 1837, siendo hijo de don Marcos Vicente Castellano y doña María de los Dolores Coello y Delgado. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el sacerdote dominico secularizado don José Fresneda y Tejera, con licencia del cura párroco don Juan Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Francisco” y actuó como padrino don Francisco Clemente Delgado, de la misma naturaleza y vecindad…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-FRANCISCO CASTELLANO COELLO