Güímar: Don Urbano Cubas Hernández (1917-1947), sargento profesional de Artillería, fallecido accidentalmente en plena juventud

Urbano Cubas Hernández     Miembro de una familia numerosa, muy apreciada en El Escobonal, don Urbano se dedicó inicialmente a la agricultura, hasta que ingresó como voluntario en el Ejército, cuando contaba tan solo 18 años de edad. Siendo artillero 2º le sorprendió el inicio de la Guerra Civil, durante la cual ascendió a cabo y se le habilitó para sargento de Artillería, prestando sus servicios en diferentes frentes. Una vez finalizada la contienda, como reconocimiento a sus méritos se le concedieron dos condecoraciones y se le ascendió a sargento provisional. Luego, tras superar el correspondiente curso de transformación, ascendió a sargento profesional de Artillería. Como tal estuvo destinado en La Palma, donde contrajo matrimonio, y luego en Santa Cruz de Tenerife, hasta que un desgraciado accidente truncó su vida en plena juventud.

     Nuestro biografiado nació en El Escobonal (Güímar) el 18 de septiembre de 1917, a las cuatro de la madrugada, siendo hijo de don Indalecio Cubas Castro y doña Leocadia Hernández Díaz. El 21 de octubre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el cura regente don Simón Higuera y Marrero; se le puso por nombre “Urbano” y actuó como padrino su tío paterno don Evaristo Cubas Castro, de la misma naturaleza y vecindad…

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Artículo-URBANO CUBAS HERNÁNDEZ

El artículo “Ciudades de Tenerife / Granadilla / Por qué escribo estas cuartillas” (1934), de doña María de las Casas Pérez

Granadilla-1934     Este artículo, dedicado a Granadilla de Abona y firmado por doña María de las Casas Pérez, fue publicado en las páginas 252 y 253 del Almanaque anual del diario Hoy, de Santa Cruz de Tenerife, el 1 de enero de 1934. En el pequeño trabajo, la autora comienza aclarando que escribía el artículo por encargo de don Manuel Batista y por su amor a dicha localidad. Luego hace una fugaz descripción del término, para destacar el protagonismo que éste debería tener en el futuro desde los puntos de vista agrícola, comercial y cultural, dada la mejora de las comunicaciones, su estratégica ubicación entre El Médano y Vilaflor, y el ser cabeza del partido judicial. Continúa haciendo un repaso a la problemática económi­ca y social de Granadi­lla, analizando sus necesidades en carrete­ras, agua, cultura, benefi­cencia y porvenir turístico, con lo que demuestra el profundo conocimiento que tenía de la situación real de su entorno.

     Considera como el principal problema del municipio la falta de agua para la agricultura y, ante la dificultad de explotación de las galerías, sugiere que la solución pasaría por la construcción de embalses, con la participación de accionistas. Con respecto a la educación, tema que le tocaba más de cerca, solicitaba la creación de una escuela graduada en la cabecera municipal y que el Ayuntamiento becase a los alumnos pobres en el Instituto de Segunda Enseñanza de la capital, pues eran muy pocos los granadilleros que alcanzaban títulos académicos. Se centra luego en la sanidad, solicitando a la corporación municipal que apoyase el sostenimiento de la clínica del médico don Antonio Pérez Díaz y, a través de la beneficencia, permitiese que los cuidados alcanzasen también a los vecinos más desfavorecidos del término. Finalmente, destaca la belleza de El Médano y la calidad de su playa, que considera la mejor de la isla, solo afectada por el viento constante. A continuación, en un párrafo que parece incompleto, también sugiere la plantación de árboles y el control de la cabra, como animal dañino para los montes.

     Su autora fue doña María de las Casas Pérez (1891-1969),  nacida en Santa Cruz de La Palma y fallecida en Los Llanos de Aridane, fue Bachiller, maestra, jefa de Telégrafos, escritora, conferenciante y profesora de Bachillerato…

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Descripción-GRANADILLA DE ABONA-1934

Fasnia: Don José Esquivel Marrero (1923-1986), alférez de complemento de la I.P.S. y maestro nacional, que da nombre al colegio de Puerto Santiago, del que fue profesor en propiedad y director

José Esquivel Marrero     Nuestro biografiado cursó la carrera de Magisterio, al tiempo que prestó su servicio militar como alférez de complemento de la I.P.S. Ejerció inicialmente en las Escuelas Pías de Santa Cruz de Tenerife, durante muchos años. Luego, al igual que su hermano don Jorge Esquivel Marrero, desarrolló una intensa actividad docente durante 17 años en colegios públicos de distintas localidades del Norte y Sur de la isla: El Roque (San Miguel de Abona), Adeje, Santa Úrsula, Ravelo (El Sauzal), Taco (en tres ocasiones), Tamaimo y Puerto Santiago. En el colegio de esta última localidad, su destino definitivo, ejerció durante cinco años y asumió la dirección durante un corto período, hasta su prematura muerte; tras ésta se le dio su nombre a dicho centro, en reconocimiento a su brillante labor docente.

     Nació en Fasnia el 30 de abril de 1923, a las once de la mañana, siendo hijo de don Jorge Esquivel Díaz y doña Vicenta Marrero Expósito. El 11 de noviembre de ese mismo año fue bautizado en la iglesia parroquial de San Joaquín por el cura párroco propio don Luis Navarro Nóbrega; se le puso por nombre “José” y actuó como padrino don José Parejo Pérez, “Sobrestante de Obras Públicas” de Santa Cruz de Tenerife…

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Artículo-JOSÉ ESQUIVEL MARRERO

Arafo: Don Tiburcio Pérez Hernández (1818-1900), sargento 2º de Milicias, cartero, miembro de la Junta Local de Instrucción Pública, fiscal municipal y primer teniente de alcalde

Tiburcio Pérez Hernández     Miembro de una ilustre familia, don Tiburcio Pérez siguió una modesta carrera militar, en la que ascendió desde soldado hasta sargento 2º de Milicias, habiendo estado destinado en el Regimiento Provincial de Güímar, en el Batallón Ligero Provincial de La Laguna y en la guarnición de Santa Cruz de Tenerife. Además, en su pueblo natal fue propietario agrícola, cartero, miembro de la Junta Local de Instrucción Pública, fiscal municipal, primer teniente de alcalde y elector contribuyente.

     Nació en Arafo el 22 de marzo de 1818, siendo hijo de don Juan Antonio Pérez Montano y Martín y doña Tomasa Hernández Rodríguez, naturales y vecinos de Arafo, aunque ella era oriunda de Güímar por su madre. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el presbítero don José Bernardo Carrillo, teniente del beneficiado don Florentín Núñez y Torres; se le puso por nombre “Tiburcio de Jesús” y actuó como padrino el presbítero don Nicolás Rodríguez Torres, su tío abuelo materno. Vivió siempre en Arafo…

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Artículo-TIBURCIO PÉREZ HERNÁNDEZ

Güímar: Don Pedro Pérez Fariña (1820-1894), “El Clérigo de La Raya”, propietario agrícola, teniente de párroco, coadjutor y maestro de Güímar, coadjutor de Los Llanos y Guía, cura ecónomo de Tijarafe, cura encargado de Candelaria y Arafo

Pedro Pérez Fariña     En alguna ocasión hemos hablado de los sacerdotes agricultores, aquellos que generalmente por deseo familiar siguieron la carrera eclesiástica, pero en los que dominó más su apego a la tierra natal que el deseo de desempeñar importantes destinos lejos de ella. Estos clérigos vivían con el fruto de sus capellanías o patrimonios vitalicios y colaboraban con los titulares de su parroquia, ya fuese como tenientes, coadjutores, sustitutos o simples capellanes, reduciéndose su labor pastoral a la aplicación de misas y a la celebración de sacramentos, mientras que el resto de su tiempo lo dedicaban al cuidado de sus propiedades agrícolas. No obstante, vivían muy de cerca los problemas de su entorno y, por lo general, eran muy apreciados por sus paisanos.

     Hoy recordamos a uno de estos sacerdotes, don Pedro Pérez Fariña, conocido por “El Clérigo de La Raya”, que tan sólo salió de su valle durante un período de cinco años, en los que fue coadjutor de los Llanos de Aridane y cura ecónomo de Tijarafe en La Palma, aunque también fue nombrado coadjutor de Guía de Isora durante dos años, al final de su vida, pero prácticamente no ejerció como tal, dada su avanzada edad. El resto de su vida lo pasó en Güímar como propietario agrícola, mientras en su parroquia fue teniente de párroco durante 18 años, coadjutor en otros siete y mero capellán por más de 25 años; además, estuvo encargado en tres cortos períodos de la parroquia de Arafo y en dos de la de Candelaria. De su vinculación con la sociedad local cabe resaltar su labor durante dos años como maestro de la escuela pública de niños de su municipio natal y su papel como elector no elegible para cargos municipales y secretario escrutador en las elecciones para diputados a Cortes.

     Nació este clérigo en La Raya, en el barrio de La Hoya (Güímar), el 13 de mayo de 1820, siendo sus padres don Jacinto Pérez Ximénez y doña Gabriela Fariña Núñez y Delgado, naturales y vecinos de dicho lugar. Cuatro días después recibió el bautismo en la iglesia de San Pedro, de manos del beneficiado servidor don Antonio Rodríguez Torres; se le puso por nombre “Pedro Regalado” y actuó como padrino don Tomás Fariña…

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Artículo-PEDRO PÉREZ FARIÑA

Candelaria: Don Rodrigo Alonso Hernández (1641-1719), labrador y ayudante de Milicias

Igueste-Candelaria     Vecino de Igueste de Candelaria, nuestro biografiado trabajó toda su vida como labrador, al tiempo que desarrolló una destacada carrera militar, en la que alcanzó el importante empleo de ayudante del Regimiento de Milicias Provinciales de Güímar, por lo que formó parte de la plana mayor del mismo.

     Nació en el término de Candelaria en marzo de 1641, siendo hijo del capitán don Nicolás Hernández y de su legítima esposa doña María Rodríguez Gordillo, vecinos de dicho pueblo. El 29 de dicho mes fue bautizado con “óleo y crisma” en la iglesia de San Pedro de Güímar por el Br. don Juan Díaz de Lugo, cura y beneficiado de dicha parroquial y de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Rodrigo” y actuó como padrino el alférez don Diego Alonso, vecino de El Rosario. Fue el tercero de ocho hermanos y siempre fue conocido por “Rodrigo Alonso”, al igual que su abuelo materno…

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Artículo-RODRIGO ALONSO HERNÁNDEZ

Santiago del Teide: Don Manuel Quintero Delgado (1868-1929), emigrante, exportador agrícola, concejal del Ayuntamiento de Garachico, miembro del directorio provincial del Partido Conservador Maurista y presidente del Sindicato Agrícola “Unión de Exportadores” de Tenerife

Manuel Quintero Delgado     El destacado santiaguero al que dedicamos este artículo emigró a Cuba en dos ocasiones, donde trabajó como gerente de una fábrica de tabacos y ganó un premio de lotería. A su regreso se estableció en Garachico, donde destacó como exportador agrícola de plátanos. Además, fue elector contribuyente, vocal del “Círculo de la Unión Mercantil y Agrícola de Tenerife”, concejal del Ayuntamiento Garachico en dos etapas, tesorero de la Sociedad “Liceo” de dicho Puerto, adjunto del Juzgado Municipal, miembro del Consejo provincial de Agricultura, Industria y Comercio de la provincia, jurado judicial, presidente de la Junta Municipal del Censo Electoral de Garachico y miembro del directorio provincial del Partido Conservador Maurista. También fue un gran amante de la historia del Valle de Santiago, promotor del abastecimiento de aguas a Tamaimo y de la construcción de la ermita de Arguayo. Finalmente, tras establecerse con su familia en Santa Cruz, fue presidente del Sindicato Agrícola “Unión de Exportadores” de Tenerife, miembro de la Junta Administrativa de Obras Públicas y vocal de la “Junta Mixta de Inspección Fitopatológica y de Calidad de Santa Cruz de Tenerife”. Falleció prematuramente, a consecuencia de un accidente automovilístico.

     Nuestro biografiado nació en Tamaimo el 29 de febrero de 1868, siendo hijo de don Salvador Quintero Gorrín y doña Bárbara Delgado González. El 2 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Fernando por el cura párroco rector, Bachiller don Basilio Delgado Rodríguez; se le puso por nombre “Manuel Julián de la Concepción” y actuó como padrino el presbítero Br. don José Navarro Gorrín, siendo testigos el sacristán don José Ferrer y el monacillo don Antonio Rodríguez…

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Vilaflor de Chasna: Don Emilio Cano Quijada (1913-1991), seminarista, agricultor, carbonero, soldado de Ingenieros, sargento habilitado de Artillería, guarda local de montes, comerciante y maestro nacional

Emilio Cano Quijada

     De origen modesto, nuestro biografiado inició la carrera eclesiástica, cursando cuatro años en el Seminario Diocesano de Tenerife. Después de abandonar este centro, continuó su vida profesional como jornalero agrícola y carbonero. Luego, tras ser filiado con su reemplazo, prestó su servicio militar como soldado de Ingenieros, pero cuando ya lo había concluido fue movilizado con motivo de la Guerra Civil, en la que alcanzó el empleo de sargento habilitado de Artillería. Finalizada la contienda bélica obtuvo el título de Maestro de Primera Enseñanza, cuyos estudios había iniciado con anterioridad, y ejerció como maestro interino en dos etapas: la primera en San Andrés (Valverde), Igueste de Candelaria, García Escámez (Santa Cruz de Tenerife) e Isora (Valverde); y la segunda en La Escalona (Vilaflor), Chiguergue (Guía de Isora), Granadilla de Abona, Las Galletas (Arona), Charco del Pino (Granadilla de Abona) y Vilaflor. Además, en su pueblo natal fue guarda local de montes, comerciante, secretario del Consejo Local de Falange y jefe local del S. E. M., del Consejo Local del Movimiento.

     Nuestro biografiado nació en la calle Santo Domingo de Vilaflor el 4 de septiembre de 1913, a las cinco de la tarde, siendo hijo de don Faustino Cano Fumero y doña María Luisa Quijada. El 25 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el cura párroco don José del Castillo Arvelo y actuaron como padrinos don José Fraga Hernández, vecino de Arona, y su esposa, doña Leandra Fraga y Fraga…

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Artículo-EMILIO CANO QUIJADA

La capilla del Calvario del barrio de San Juan (Güímar): don Ireneo González Hernández y el Cristo Negro

Capilla Cristo Negro-San Juan     Como ya hemos destacado en otro artículo, en el barrio de San Juan se levantó el primer templo del núcleo urbano de Güímar, una ermita dedicada a este santo, que sirvió de ayuda de parroquia de la de Santa Ana de Candelaria; fue construida en 1534, destruida por un temporal en 1629 y reconstruida a finales del siglo XVIII. Lo que no sabemos con seguridad es si ese primer templo se levantó en el solar del actual o en el que ocupa el Calvario, pues según la tradición oral éste se construyó sobre “un antiguo cementerio” y el único lugar de enterramiento que existió en este barrio fue la primitiva ermita de San Juan.

     Lo cierto es que muy cerca de la actual ermita se levantó un Calvario abierto, con sus tres cruces de madera, que luego se cerró con un muro blanco enjalbegado y posteriormente, a mediados del siglo XX, se enriqueció con una capilla para albergar el Cristo Negro o de la Expiración, que hasta entonces se veneraba en la próxima ermita de San Juan. La donación de esta imagen se debe a un ilustre sacerdote tinerfeño, nacido en La Laguna pero oriundo por su madre de este barrio, don Ireneo González Hernández, y está envuelta en el misterio…

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Candelaria: Don Juan Franqui Llarena (1798-1826), clérigo subdiácono y sochantre de la parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife, ahogado en plena juventud

Juan Franqui Llarena     Este breve artículo está dedicado a uno de los numerosos candelarieros que siguió la carrera eclesiástica, en la que recibió las órdenes sagradas hasta el Subdiaconado y, como tal clérigo subdiácono, fue nombrado sochantre de la parroquia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife. Pero la que pudo ser una larga y brillante carrera se vio truncada por una muerte prematura, al morir ahogado en el mar en la capital de la isla, con tan solo 27 años de edad.

     Nació en Candelaria el 20 de septiembre de 1798, siendo hijo de don Juan de Franquis Morales, natural del Valle de Ortega (Fuerteventura), y de doña Isabel María Feo de Llarena y García, que lo era de la antedicha localidad tinerfeña, pero oriunda por su padre de Antigua (Fuerteventura). Cinco días después recibió el bautismo en la iglesia de Santa Ana de manos del cura párroco don Agustín Tomás de Torres; se le puso por nombre “Juan Antonio” y actuó como padrino don Juan Antonio de Baute Pérez, mozo…

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