
Hace menos de un mes que nos dejaba repentinamente el joven cura párroco de Agache, en el municipio de Güímar. Me hubiese gustado no tener que hacer esta reseña, pues lo normal es que, por su edad, él me hubiese sobrevivido, pero su inesperada muerte y la repercusión que ésta ha tenido, así como la profunda huella que ha dejado en esta comarca, me obligan a ello.
Nuestro biografiado, nacido en la capital gomera, cursó sus estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Tenerife y, una vez concluidos, fue ordenado de presbítero en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de San Sebastián de La Gomera, en la que había sido bautizado y en la que celebró su primera misa. Su primer destino fue el de cura párroco de Garafía, en La Palma, donde regentó durante cuatro años las parroquias de Nuestra Señora de La Luz de la villa capital, San Vicente Ferrer de Franceses y San Antonio de Padua de San Antonio del Monte. Luego fue trasladado a la comarca de Agache (Güímar), al ser nombrado párroco de San José de El Escobonal, San Antonio de Padua de La Medida, La Santa Cruz de Lomo de Mena y Nuestra Señora de Agache-San Carlos Borromeo de El Tablado, al frente de cuyas parroquias permaneció durante 13 años y medio, hasta su prematura muerte. Simultáneamente, ejerció como capellán del Hospital Universitario de Tenerife y del Tanatorio “Servisa Tenerife”, vicearcipreste de Güímar y miembro del Consejo Presbiteral de la Diócesis. Su carácter, sencillo y cercano, así como su bonhomía, han dejado una profunda huella en El Escobonal y el resto de la comarca de Agache, en lo que también ha influido el ser el párroco que más tiempo ha permanecido en esta tierra y el primero que muere en la misma en plena labor pastoral.
Nació en San Sebastián de La Gomera el 22 de septiembre de 1977, a las cinco de la tarde, siendo hijo del marinero don Antonio Alejo Herrera Aguilar, natural de Las Palmas de Gran Canaria y oriundo de dicha villa, y doña Ramona Elena Chávez Medina, que lo es de Agulo. El 16 de octubre inmediato fue bautizado en la parroquia de La Asunción de la Santísima Virgen de la capital gomera por el cura párroco don Prudencio Redondo Camarero; se le puso por nombre “Antonio Damián” y actuaron como padrinos sus tíos, don Manuel Chávez Medina y doña María Dolores Herrera Aguilar…
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Después de obtener el título de Bachiller Universitario nuestro biografiado inició la carrera de Magisterio, que tuvo que interrumpir para prestar el servicio militar. Sirvió como cabo de Sanidad en Santa Cruz de Tenerife y, como tal, fue movilizado durante la Guerra Civil, permaneciendo en el frente durante más de un año y medio, por lo que obtuvo dos condecoraciones. Luego regresó a Tenerife, donde tras la realización de un cursillo para bachilleres obtuvo el título de Maestro de Primera Enseñanza y, al igual que su hermana Isabel y su prima Dolores, se dedicó a la docencia y ejerció en Santa Cruz de Tenerife, Arico el Nuevo, La Cisnera, El Granel (Puntallana), La Campana (Sevilla), Arico el Viejo y La Degollada, siendo director en los dos últimos centros; en ese último colegio lo hizo durante 16 años, hasta su jubilación. Además, durante 12 años trabajó en la empresa exportadora de su padre, así como en la tienda de comestibles y el molino de gofio que éste tenía en Arico el Nuevo. Asimismo, debido a sus inquietudes artísticas, deportivas y políticas, participó en otras muchas actividades, pues formó parte del coro parroquial y fue futbolista (defensa del “C.D. Arico”), actor aficionado, director de teatro, presidente de la comisión de fiestas de Arico el Nuevo, falangista, instructor del Frente de Juventudes, concejal del Ayuntamiento, delegado local de Asociaciones, tesorero de la Junta parroquial y mayordomo de la Virgen del Carmen. También destacó como acuarelista, maquetista y escenógrafo.