La ermita de la Santísima Trinidad de Igueste de Candelaria, desde su construcción hasta su elevación a parroquia (1788-1943), y el traslado fugaz a ella de la parroquia de Candelaria

Igueste Candelaria-iglesia     Hasta mediados del siglo XX, los vecinos de Igueste de Candelaria tenían que acudir a la parroquia de Santa Ana de la cabecera municipal para celebrar los distintos sacramentos (bautismos, confirmaciones, matrimonios y entierros) y esa dependencia se mantuvo hasta que se segregó la parroquia de la Santísima Trinidad.

     Previamente, en el último cuarto del siglo XVIII, los vecinos del pago de Igueste habían levantado una ermita, con el fin de recibir la atención espiritual sin necesidad de trasladarse hasta el pueblo de Candelaria; y para el mantenimiento del culto se comprometiesen con limosnas y donativos. Una vez terminada y bendecida, en ella se oficiaban misas los días festivos por los capellanes nombrados para atender el culto, quienes desde esa misma centuria también comenzaron a celebrar en ella algunas bodas, aunque las correspondientes partidas debían ser anotadas en la parroquia de Santa Ana; mientras que para su cuidado se nombraban mayordomos. Como curiosidad, en 1874 el gobernador eclesiástico del Obispado dispuso el traslado de la parroquia de Candelaria a la ermita de Igueste, pues los feligreses del casco no contribuían a los gastos del culto de la iglesia, mientras que sí lo hacían los del citado pago.

    Las distintas hermandades y cofradías de esta parroquia tenían mayordomos en Igueste, encargados de recaudar las limosnas de los miembros que vivían en dicho pago, como ocurrió con la Hermandad del Santísimo Sacramento y la Cofradía de las Ánimas. Asimismo, los iguesteros, como los restantes vecinos de los distintos núcleos de población del término, contribuían a las obras de reforma o mejora de la iglesia parroquial, así como a la adquisición de los necesarios objetos de culto e imágenes, como ocurrió con la de patrona, Santa Ana y la Virgen Niña, elaborada por Miguel Bermejo en 1777…

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“Los 5 del Sur” o “Ritmo del Sur” (1959-1970), última orquesta de El Escobonal (Güímar)

Ritmo del Sur-2     Este artículo está dedicado a la última orquesta de baile que existió en El Escobonal, la cual durante su existencia llegó a tener tres nombres sucesivos: “Ritmos del Sur”, “Los 5 del Sur” y “Ritmo del Sur”. Fue fundada en 1959, promovida y dirigida inicialmente por Ambrosio Domínguez “El Panadero”, quien además tocaba la trompeta y en su panadería tenían lugar los ensayos; en sus inicios también formaron de ella tres músicos locales: Octavio Rodríguez (violín y saxofón), Luis de la Rosa (saxofón) y Teodoro Leandro “Efraín” (guitarra).

     Tras la marcha de Ambrosio hacia 1961, la dirección de la orquesta fue asumida por Octavio “El Carpintero”, quien aparte de tocar el bajo estaba encargado de la contratación y en su carpintería se llevarían a cabo los ensayos. Durante un poco tiempo (cuatro o cinco bailes) se integraron en el grupo tres músicos güimareros: Juan Pedro (trompeta), Jerónimo “Momo” (saxo) y Silvestre Expósito (saxo). Como vocalistas actuaron inicialmente varios de los músicos, sobre todo Luis, y luego fueron contratados Agustín (de Barranco Hondo) y Antonio Cordero (de San Isidro). En 1962 se incorporó un músico local, Fortunato Gómez “Nato” (acordeón), quien estuvo de baja al emigrar a Holanda (de 1966 a 1967); en 1965 debutó con su trompeta otro hijo del pueblo, Miguel Rodríguez (hijo de Octavio); y en 1969 cesó Efraín, el batería, que fue reemplazado por Carlos, un joven vecino de La Hidalga (Arafo). Este recordado conjunto musical se disolvió en 1970…

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Las propuestas de anexión del municipio de Arafo al de Güímar en el siglo XIX, a causa de sus dificultades económicas

Güímar-Valle-3     El pueblo de Arafo compartió su historia religiosa y municipal con Güímar y Candelaria hasta mediados del siglo XVIII y luego casi exclusivamente con esta última localidad hasta finales de esa misma centuria, en que logró su segregación definitiva (en 1795 en lo religioso y en 1798 en lo civil). Pero en la segunda mitad del siglo XIX se planteó en varias ocasiones la posibilidad de suprimir el término municipal de Arafo, dada la grave situación económica por la que atravesaba el Ayuntamiento, y su anexión al vecino municipio de Güímar.

     El 26 de octubre de 1848, el titular del Gobierno político de la provincia firmó una circular en la que instaba a los municipios más pequeños, con poca población preparada para llevar un Ayuntamiento o con escasos recursos económicos para cubrir los gastos del personal, a que solicitasen su supresión y la agregación a otro, con el fin de constituir un distrito municipal capaz de cumplir las obligaciones que le imponía la ley. El 2 de mayo de 1854, El Noticioso de Canarias se ocupaba del intento de algunos vecinos de Güímar  por anexionarse Arafo, pero lo cierto es que por entonces no pasó nada. La prolongación de los problemas económicos de Arafo y sus incumplimientos económicos, hizo que el 14 de abril de 1866 El Insular plantease de nuevo la conveniencia de agregar el distrito municipal de Arafo al de Güímar, pues no podía atender sus compromisos, como el pago a los maestros.

     La caótica situación municipal española y la necesidad de mejorar el estado financiero de los ayuntamientos, motivó que el Gobierno central se plantease la posibilidad de reestructurar dichas instituciones, a través de una Real Orden promulgada el 23 de octubre de 1867, que fue recogida en la circular nº 189 del gobernador civil de la provincia de Canarias, firmada en Santa Cruz el 24 de diciembre de dicho año y publicada en el Boletín Oficial de la Provincia del 27 del mismo mes, “referente á la supresión, conservación y agregación de distritos municipales de estas Islas”. Entre otras cuestiones, debían informar al Gobierno Civil de la conveniencia de ser anexionados a otro municipio y en ese caso a cual, o de lo contrario, debían exponer sus razones para que se les agregase uno suprimido y también los recursos de que disponían para poder cubrir sus presupuestos. Con motivo de dicha circular, el municipio de Arafo sufrió el más grave intento de alteración de sus límites, al plantearse seriamente la posible fusión de los términos de Güímar y Arafo. Pero ante tal posibilidad, la corporación municipal arafera se opuso de forma tajante a la agregación a otro término, tal como manifestó en la sesión celebrada el 6 de enero de 1868. Por su parte, como respuesta a dicha circular, el Ayuntamiento de Güímar acordó, en sesión ordinaria celebrada el 12 del mismo mes, en primer lugar defender su distrito por ser el núcleo central y más poblado del Valle, considerando inoportuna la agregación a otro municipio y la pérdida de sus prerrogativas municipales; y en segundo lugar proponer al gobernador civil la anexión al mismo del pueblo de Arafo, que pasaría a ser un barrio más. Pero esta pretensión de variar la configuración territorial y administrativa de ambos municipios fue tan solo una propuesta que, como las anteriores, quedó en papel mojado, pues nunca se llevó a cabo y ambos pueblos han seguido manteniendo su integridad municipal…

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El primer Juzgado de Paz de Arona (1855-1870)

Arona-41.5 (CFIT)-2     En Arona, al igual que en los restantes municipios de España, hasta 1855 los juicios verbales de faltas se celebraban ante el alcalde de la localidad o el teniente de alcalde en el que aquel delegase. Pero en ese año, la Legislación española separó la autoridad civil de la judicial, al crear la figura independiente del “Juez de paz”.

     Tal como se dispuso, los nombramientos de los jueces de paz los haría el regente de la Audiencia Territorial, siendo el Juzgado de Primera Instancia del partido el que los comunicase a la municipalidad, pues era el Ayuntamiento el que debía recibir el juramento y dar posesión a los designados. En la etapa estudiada, en Arona se nombraría un juez titular y uno o dos suplentes, salvo el período comprendido entre 1857 y  1859, en el que el término municipal suponemos que estuvo dividido en dos demarcaciones (la 1ª y la 2ª), nombrándose para cada una de ellas un juez propietario y un suplente, como ocurrió en el resto de municipios de la comarca. Aparte del titular, hasta 1859 solo se nombraría un juez suplente, mientras que a partir de dicho año pasarían a ser dos los suplentes (un primero y un segundo). Los cargos eran honoríficos y gratuitos, pero obligatorios, y el juez de paz tenía la misma consideración que el alcalde.

     Como se preveía en el mencionado Real Decreto de creación de esta figura, para cubrir las vacantes de jueces o suplentes se elegirían personas de reconocido prestigio en la localidad, en la que la mayoría de ellos asumirían otras responsabilidades, tanto en las Milicias como en el Ayuntamiento o en la Parroquia. Aunque desgraciadamente no conocemos los primeros, en esta etapa existieron en Arona por lo menos seis jueces de paz titulares y otros nueve suplentes; el récord lo ostentó don Antonio García Frías, con algo más de cuatro años, más otros dos como suplente; le siguió don Antonio Bethencourt, con dos años de juez titular, más un año y medio como suplente; los demás no superaron el bienio. Con respecto a su lugar de nacimiento, todos eran naturales de Arona, salvo el juez suplente don Juan Antonio Reverón, que había nacido en La Escalona (Vilaflor), aunque era oriundo de Arona y vecino de San Miguel de Abona. La mayoría pertenecían a las élites económicas de la localidad, representadas por las familias Sarabia, Sierra, Bethencourt, Frías, Domínguez y Villarreal…

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Artículo-PRIMER JUZGADO DE PAZ DE ARONA

Las visitas de la Virgen del Socorro de Güímar al municipio de Arafo

Virgen Socorro-Arafo     Diversas han sido las visitas de imágenes de distintas advocaciones de la Virgen que, procedentes de otras localidades, por diferentes motivos se han acercado hasta la villa de Arafo. Algunas de ellas gozan en este municipio de una profunda veneración, sobre todo la Virgen del Socorro de la vecina ciudad de Güímar, imagen que ha visitado esta villa en cuatro ocasiones.

    La primera visita de la Virgen del Socorro tuvo lugar en 1954, coincidiendo con el Año Santo Mariano; la segunda fue en 1965, con el objetivo de impulsar la Santa Misión que se estaba celebrando en dicha localidad; la tercera en 1988, con motivo de la clausura del Año Santo Mariano; y la cuarta, hasta ahora la última, se produjo en 1999, dentro de la peregrinación organizada por el V Centenario de la ciudad de Güímar. Procedente de Güímar, en tres de las visitas la venerada imagen hizo una primera escala en la entonces ermita de Ntra. Sra. del Carmen, en el barrio del mismo nombre, donde tenía lugar la bienvenida oficial; por su parte, la función de despedida se oficiaba en la iglesia parroquial de San Juan Degollado y desde ella regresaba al municipio de origen, a través del barrio de San Francisco Javier…

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Las reformas del templo parroquial de Barranco Hondo (Candelaria) y el reloj de su torre

Barranco Hondo-iglesia-reforma    Como ya relatamos en un artículo anterior, desde el siglo XIX Barranco Hondo ya contaba con una ermita dedicada a San José, que se había terminado de construir en 1860 y, tras ser bendecida, se había abierto al culto en 1867. Pero aún habrían de pasar muchos años, hasta 1943, para que fuese elevada a parroquia, la cual comenzó a regir a comienzos de 1944.

     En 1960, durante la regencia del párroco fray Porfirio Pérez Pontejo y al cumplirse un siglo de su construcción, se despertó en este pueblo el deseo de restaurar y mejorar en lo posible la iglesia parroquial, sobre todo su techumbre. Dado el entusiasmo vecinal enseguida se iniciaron las obras, que a la larga llevaron a la mayor reforma que se ha realizado en el templo desde su construcción.

     Durante las obras se quitaron los altares antiguos, que fueron sustituidos por nuevas hornacinas para las imágenes, y se sustituyó el antiguo campanario por una torre alta y esbelta, que poco después fue dotada de un reloj, adquirido por los emigrantes del pueblo en Venezuela. A pesar de las dificultades económicas de la época, gracias al entusiasmo e impulso del joven párroco, con el beneplácito del obispo güimarero don Domingo Pérez Cáceres, se pudieron llevar a término las obras emprendidas, que también incluyeron la construcción de la casa parroquial, una nueva sacristía y un salón, anexos al templo. Según la prensa de la época, el presupuesto total superó las 100.000 pesetas, cantidad cubierta con los donativos del vecindario, que contribuyó con todo lo que pudo, aunque también se contó con la colaboración del Ayuntamiento de Candelaria, CEPSA y, sobre todo, el Gobierno Civil de la provincia…

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Relación de jueces de paz y municipales de Granadilla de Abona (1855-1945)

Granadilla-11     En Granadilla de Abona, al igual que en los restantes municipios de España, hasta 1855 los juicios verbales de faltas se celebraban ante el alcalde de la localidad o el teniente de alcalde en el que aquel delegase, debiendo llevarse el correspondiente libro por el secretario. Pero en ese año, la Legislación española separó la autoridad civil de la judicial, al crear la figura independiente del “Juez de paz”. Luego, con la entrada en vigor de la Ley Orgánica del Poder Judicial, a finales de 1870 el antiguo Juzgado de Paz de Granadilla de Abona fue reconvertido en Juzgado Municipal, el cual asumió, a partir de entonces, la competencia del Registro Civil, de nueva creación en cada término; y, simultáneamente, se creó la figura del fiscal municipal.

     Conocemos casi todos los jueces que ha tenido la jurisdicción de Granadilla de Abona, pues sólo nos faltarían los del primer año, ya que los primeros jueces de paz fueron nombrados a comienzos de 1856, pero de esa primera etapa solo contamos con los nombramientos en el Boletín Oficial de Canarias y algunos documentos aislados. Afortunadamente, con la llegada de los jueces municipales se crearon también los registros civiles y de éstos sí se conservan todos los libros, de los que hemos extraído la relación completa de jueces y las fechas aproximadas de toma de posesión y cese, pues la exacta solo se conoce de los más recientes. Solo incluimos en este trabajo los jueces de paz (1855-1870) o los jueces municipales (1870-1945), en ambos casos con jurisdicción limitada al municipio de Granadilla de Abona. Dejaremos para otra ocasión los jueces comarcales y los de 1ª instancia e instrucción, con competencias y ámbito de actuación más amplios.

     Como curiosidad, de los 6 jueces de paz y 26 jueces municipales titulares que conocemos, pues muchos repitieron en el cargo, el récord de permanencia al frente del Juzgado lo ostentó don Marcial García y García, con más de 9 años en dos etapas; le siguieron: don Isidoro García González, con más de 8 años, en tres etapas, más otros dos como suplente; don Francisco Reyes García, con 8 años en dos etapas; don Domiciano Oramas y González, también con 8 años en dos etapas, más uno como suplente; don Marcos Rodríguez Salazar, con 5 años y medio, en dos períodos; y don José Frías Pomar, también con 5 años y medio, en tres etapas. Con respecto al lugar de nacimiento, conocemos a tres jueces titulares que no nacieron en este municipio: don Pedro Pérez Chávez (del Realejo Alto), don Antonio Rodríguez Bello (de Icor –Arico-), aunque era oriundo de Granadilla, y don Andrés Triviño Collado (de Benquerencia de la Serena –Badajoz-). Como curiosidad, en el período estudiado ninguna mujer estuvo al frente del Juzgado…

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Artículo-JUECES DE GRANADILLA DE ABONA

La religiosidad en el municipio de Güímar, según la Santa Misión de 1965

     Hace justo medio siglo, en 1965, una vez concluidas las misiones realizadas en las demás islas de la Diócesis Nivariense, le tocó el turno a Tenerife. Después de un asesoramiento previo, el obispo de la Diócesis, don Luis Franco Cascón, dispuso que se celebrara dicha Santa Misión empezando por el Sur de la isla y siguiendo un orden geográfico, desde la parroquia de Santiago del Teide hasta la de Barranco Hondo. Tuvo lugar entre la segunda semana de mayo y la segunda de julio, evitando la época de la zafra del tomate, que solía trastocar la vida en el Sur al ocasionar un considerable trasiego de personas, dedicadas en esos meses casi exclusivamente a dicho trabajo, “de día y de noche sin descanso”. Al final de la campaña se tuvo que hacer una ligera variación, para que no coincidieran las fiestas patronales de San Pedro de Güímar con la Santa Misión. Pero resultó interesante el que el Valle de Güímar quedase para el final, con el fin de que la concentración que se planteaba en Candelaria como clausura estuviese más nutrida, como así resultó.

     La dirección de esta campaña misional fue encomendada por el citado obispo a un prestigioso sacerdote jesuita, el padre Sebastián Puerto, director del Centro Misional del Beato Juan de Ávila, en Montilla, a quien acompañarían otros siete padres jesuitas de la Península, más cuatro padres paúles y dos dominicos de Candelaria. Con algo más de un mes de anticipación se desplazó a esta isla el director, con el objetivo de conocer el terreno, tomar contacto con todos los párrocos de cada Arciprestazgo y planear la Santa Misión según las necesidades de cada parroquia, lo que motivó la confección de un estudio sociológico previo en cada una de ellas. La idea que presidió el plan fue “que no quedara ningún grupo de personas, algo notable, sin que llegara a él la gracia de la palabra de Dios”; por ello, dicha misión se extendió a un total de 73 centros, entre parroquias y barrios.

     El municipio de Güímar estaba constituido por numerosos núcleos de población y contaba por entonces con cuatro parroquias, dos de ellas muy recientes: San Pedro Apóstol (desde 1630), San José de El Escobonal (creada en 1930), Santo Domingo de Guzmán (creada en 1961) y Ntra. Sra. del Rosario de Fátima (creada en 1963). Se establecieron centros misionales en las cuatro parroquias, así como en los barrios de Lomo de Mena, La Medida, El Puertito, San Francisco Javier, La Hoya y Guaza; y se organizó una peregrinación con la Virgen del Socorro, para aprovechar la profunda devoción que por ella siente el pueblo güimarero. En este artículo, vamos a analizar como tuvo lugar la Santa Misión en este municipio, tal como fue descrita por los propios misioneros que la llevaron a cabo en cada uno de los centros misionales (parroquias o barrios), lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa de los distintos pueblos que integraban el municipio, con datos a veces muy curiosos…

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Las agrupaciones políticas y sindicales de Arico durante la II República (1931-1936)

Arico Nuevo 1925-1930-b     Como es bien sabido, las elecciones municipales de abril de 1931 supusieron la victoria de los republicanos en las principales ciudades españolas, tras lo cual los Reyes se exiliaron y el día 14 de ese mismo mes se proclamó la II República española, lo que fue celebrado en muchos pueblos con manifestaciones y muestras de júbilo, como ocurrió en Arico. En el presente trabajo tratamos de recoger la ebullición política y sindical que se vivió en este municipio durante esa segunda etapa republicana (1931-1936), una de las épocas de mayor actividad política, social y cultural de nuestra historia, en la que destacó la creación de numerosos partidos y organizaciones sindicales, así como la repercusión de éstos en las elecciones generales y municipales que se celebraron en ese período.

     En la etapa estudiada, el primer partido que tuvo representación en este municipio fue el Partido Republicano Radical Tinerfeño, a los que siguieron el Partido Republicano Tinerfeño, el Partido Socialista Obrero, el Partido Republicano Radical Socialista, Acción Popular Agraria e Izquierda Republicana. Simultáneamente, se constituyeron las Federaciones Obreras: el Sindicato de obreros de carga y descarga del Porís de Abona, la Asociación de Obreros de la Tierra de La Florida y la Federación Obrera de Arico el Viejo, que mayoritariamente estaban controladas por la UGT, aunque también existían algunos elementos anarquistas de la CNT. El único de los partidos creados en esa época que ha llegado hasta el presente es el Partido Socialista Obrero Español, por supuesto con la interrupción de la Guerra Civil y la Dictadura.

     Tras estallar el Movimiento que inició la Guerra Civil, se ordenó la clausura de todas las agrupaciones políticas y obreras, así como de las sociedades de recreo consideradas marxistas, efectuada por la Guardia Civil del Puesto de Arico, por pertenecer muchos de sus miembros al Frente Popular; simultáneamente sus bienes fueron incautados, haciéndose cargo de ellos varios vecinos de Arico; al mismo tiempo que la represión caía sobre sus dirigentes…

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Artículo-AGRUPACIONES POLÍTICAS-ARICO-II REPÚBLICA

La Capilla del Calvario de Barranco Hondo (Candelaria) y la venerada imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte que la preside

Capilla Calvario-Cristo    El presente artículo está dedicado a uno de los edificios más emblemáticos del pueblo de Barranco Hondo, la Capilla del Calvario, y a la imagen que la preside, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, la más venerada de dicha localidad y titular de su Hermandad. En dicho lugar ya existía en 1860 un Calvario, que tras su destrucción fue reconstruido por el vecindario en 1885; destruido de nuevo, sería reconstruido y transformado en una capilla en otras dos ocasiones, en 1953 y 1986. En cuanto a la antigua imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, llegó a Barranco Hondo a mediados del siglo XIX, procedente de La Laguna; tras mantenerse en una casa particular, pasó a presidir la iglesia de la localidad durante casi un siglo, desde 1867 hasta 1966; luego, tras permanecer durante tres años en la casa parroquial y una vez restaurada, en 1969 fue trasladada a la Capilla del Calvario, que preside desde entonces. En el interior de ésta, además del Cristo que la preside se encuentran las tres cruces del Calvario y las imágenes de la Virgen de la Piedad, el médico y siervo de Dios José Gregorio, Santa Rita, Santa Lucía, la Sagrada Familia y la Virgen de Candelaria.

    En el siglo XX, el cuidado de esta Capilla estuvo a cargo de don Francisco Mesa Hernández, hasta su fallecimiento a finales de los años setenta. Le sucedió doña Obdulia González Delgado, quien asumió dicha responsabilidad hasta el año 2000, en que murió. En ese último año, el pequeño templo quedó a cargo de dos vecinas: doña Matilde Rodríguez Trujillo y doña Carmen Rosa Salazar Martín; la primera cesó al enfermar, mientras que la segunda continúa hasta el presente en dicha labor, con la ayuda de doña María Dolores Ruiz Núñez (conocida por Juana)…

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