Güímar: Don Víctor Lugo de la Rosa (1835-1881), agricultor y militar profesional que alcanzó el empleo de sargento 1º de Milicias, distinguido por sus servicios

Víctor Lugo de la Rosa-hoja-2    De origen humilde, nuestro biografiado comenzó trabajando en la agricultura para seguir posteriormente una modesta carrera militar. Ingresó por sorteo en las Milicias Canarias como simple soldado del Batallón Ligero Provincial de La Laguna, en el que ascendió a cabo 2º y cabo 1º, empleo en el que estaba cuando logró superar la epidemia de fiebre amarilla que azotó a Santa Cruz de Tenerife; luego ascendió a sargento 2º y como tal obtuvo su licencia absoluta. Pero, inmediatamente, se reenganchó con ese último empleo en el Batallón Ligero Provisional de Canarias, en el que ya prestaría sus servicios hasta el final de su carrera militar; en este destino se le concedió el grado de sargento 1º, se alistó voluntariamente en el Ejército expedicionario de Cuba, recibió un premio económico, alcanzó el empleo efectivo de sargento 1º de Milicias y mereció dos galones de distinción. Tras 17 años de servicios obtuvo su retiro y continuó empleado en Santa Cruz de Tenerife, hasta su prematura muerte.

    Nació en el conocido entonces como pago de San José (El Escobonal), el 11 de abril de 1835, siendo hijo de don Juan Luciano Lugo Rodríguez y doña María de la Rosa Díaz. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por don Agustín Díaz Núñez, Doctor en Sagrada Teología, examinador sinodal y beneficiado curado propio de la misma iglesia y sus anejos; se le puso por nombre “Víctor” y actuó como padrino don Isidoro Márquez, de la misma naturaleza y vecindad…

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Artículo-VÍCTOR LUGO DE LA ROSA

Güímar: Los sucesos terroristas de octubre de 1934, un año convulso desde el punto de vista político y social

Güímar-plaza-Casino     En el año 1934, al igual que toda la nación, Güímar vivía una intensa agitación política, potenciada desde los distintos partidos políticos y agrupaciones sindicales. En 1931 se había constituido el Comité Local del Partido Republicano Tinerfeño, la Agrupación Socialista Tinerfeña de Güímar, la Federación Obrera de El Escobonal y la Federación Obrera Comarcal de Güímar de ambos sexos; y en 1933 el panorama político se había enriquecido con un nuevo partido, el Comité local de Acción Popular Agraria. Asimismo, la inquietud social, cultural y deportiva de que gozaba este municipio, favoreció que contase por entonces con dos casinos: el “Casino de Güímar” y la “Sociedad Cultural El Porvenir” de El Escobonal; tres cines: El “Teatro-cine” de Güímar, el Cine mudo de El Escobonal y el “Cinema Los Ángeles” (éste inaugurado en noviembre de este mismo año 1934); dos clubs de fútbol: el “C.D. Güímar” y el “C.D. Izaña”; y dos bandos de lucha canaria: el de Güímar y el de El Escobonal. En cuanto a servicios, el término contaba con 17 unidades escolares, en el casco y los principales barrios, y en 1934 se crearían las escuelas graduadas; en ese mismo año se instalaría la red de agua potable. Además, contaba con dos cementerios: el de Güímar y el de El Escobonal; una Central Hidroeléctrica; una farmacia y un médico titular; una Banda municipal de música; una casa-cuartel de la Guardia Civil; etc. Por entonces gozaban de gran popularidad las fiestas de Chinguaro, Cristo de Limpias, San Pedro y Ntra. Sra. del Socorro, así como las de los distintos barrios y las organizadas por el aniversario de la II República.

     Secundando la revolución de Asturias, el sábado 6, el domingo 7 y el lunes 8 de octubre del antedicho año 1934 se sucedieron en este municipio numerosos incidentes violentos de carácter terrorista, los cuales pasarían a la historia como “Los sucesos de Güímar”, al ser recogidos profusamente por la prensa de la época. El primer día se colocaron tres petardos: en un poste de alta tensión, que al explotar produjo un apagón general del alumbrado público, en la casa del cura párroco, sita en la Plaza de San Pedro, y en la Capilla de San Pedro Arriba, que quedó rendida; además, en la madrugada del segundo día se le prendieron fuego a las puertas del ex-convento de Santo Domingo, donde también se encontraban el Ayuntamiento, la central telefónica, las escuelas graduadas y el local de ensayos de la banda de música. Este último incidente, el más grave, que pudo haber destruido el edificio de las casas consistoriales, con toda su documentación y enseres y, por lo tanto, paralizado el municipio, se logró sofocar a tiempo, gracias a una telefonista que dio la voz de alarma. Al tercer día también se intentaron quemar varias casas particulares…

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Güímar: Don Luis Bethencourt García (1925-2002), danzarín y maestro de la Danza de Cintas de El Escobonal, pescador, mecánico de bicicletas, agricultor, ventorrillero, albañil, cañero, barbero, emigrante y miembro de la Comisión de Fiestas de San José

     El presente artículo está dedicado a un hombre sencillo y polifacético, que trabajó en su pueblo como pescador, mecánico de bicicletas, agricultor, ventorrillero, albañil, cañero y barbero. Como muchos canarios de su época, emigró a Holanda, donde trabajó en una industria textil y en una fábrica de embutidos. Además, fue miembro de la Comisión de Fiestas de San José, en la que se encargó de recaudar las aportaciones del vecindario y de la colocación de adornos. Pero, sobre todo, estuvo durante la mayor parte de su vida vinculado a la Danza de las Cintas de El Escobonal, primero como danzarín, luego como “hombre del palo” de la del lugar de Abajo y, finalmente, como maestro de la Danza unificada de dicho pueblo.

    Nuestro biografiado nació en El Escobonal (Güímar) el 18 de septiembre de 1925, siendo hijo de don Matías Bethencourt Campos y doña Heliodora García Delgado. El 29 de octubre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el cura ecónomo don Rafael Cabrera González, Lcdo. en Sagrada Teología, y actuó como padrino don José Pérez Díaz…

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Güímar-Candelaria: Fray Tomás Núñez (1718-1795), lector de Moral, director del Santísimo Rosario, suprior, depositario y predicador general dominico, y cura servidor de Candelaria

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Miembro de una ilustre familia güimarera, nuestro biografiado profesó en la Orden de Predicadores y se ordenó de Presbítero. Como tal, fue lector de Moral y director del Santísimo Rosario del Convento dominico de Güímar. Con ese último cargo pasó al Convento del Puerto de La Orotava. Finalmente, entró en el Convento Real de Candelaria, en el que permanecería durante unas tres décadas, hasta su muerte, y del que también fue director del Rosario, así como suprior y depositario. Además, alcanzó el título de predicador general de su Orden y fue teniente de beneficiado y cura servidor de Santa Ana, durante casi siete años.

     Nació en Güímar el 9 de mayo de 1718, siendo hijo de don Pedro Hernández Núñez (notario público eclesiástico y alcalde) y doña María Díaz de Ledesma. Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Domingo de Páez y Galdona, beneficiado de Güímar y Candelaria, y actuó como padrino don Tomás Martín de Ledesma…

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Artículo-FRAY TOMÁS NÚÑEZ

Güímar: Don Isidro Quintero y Acosta (1764-1849), secretario de Cámara y Gobierno, mayordomo de fábrica, canónigo, vicario foráneo, hacedor, examinador sinodal, juez colector de espolios y vacantes e introductor de la cochinilla en Canarias

Isidro Quintero Acosta     Pocos sacerdotes del Sur tinerfeño han alcanzado tan justa fama como don Isidro Quintero y Acosta, quien desde simple colec­tor y bolsero en Güímar pasó a América, donde desempeñó inicialmente los cargos de párroco auxiliar de Santa María del Rosario en Venezue­la, teniente de cura de San Juan de Jaruco en Cuba y promotor fiscal de la Curia de La Habana. Luego pasó a la Louisiana como secretario de correspondencia, prosecre­tario y notario de visita del Obispado, del que al poco tiempo fue designado secretario de cámara y gobierno, cargo este último que también desempeñó posteriormente en el Arzobispado de Gua­temala. Sin apego por las riquezas, regresó a Güímar para trabajar como humilde profesor y mayordomo de fábrica de San Pedro, a la vez que fue hermano mayor y secretario de la Hermandad del Rosario, y miembro de la Hermandad del Carmen. Sin embargo, reconocidos sus méritos, al crearse el Obis­pado de Tenerife fue agraciado con una Ración, designándosele poco después vicario foráneo de la Villa de La Orotava y hacedor de los partidos de Taoro y Daute. Sus com­pañeros del Cabildo catedral lo eligieron para que pasase como diputado a la Corte con el fin de evitar la supresión de la Dió­cesis, para lo cual realizó intensas gestiones durante varios años en Madrid y Sevilla, logrando no sólo su objetivo sino tam­bién el nombramiento del primer obispo. A su regreso a Canarias proporcionó a estas islas un histórico beneficio, al introdu­cir en ellas el cultivo de la cochinilla, principal riqueza del archipiélago en el siglo XIX. Como premio al perfecto cumplimiento de su misión, el Sr. Quinte­ro fue recompensado con el ascen­so a canónigo y con los títulos de juez examinador sinodal y juez colector general de Espolios y Vacantes de la Diócesis; además, desempeñó los cargos de bi­bliotecario de la Catedral y prose­cretario del Cabildo. Fue en suma un sacerdote extraordinario, ilustrado y caritativo, así como un excelente orador sagrado.

     Nació en Güímar el 15 de mayo de 1764, en la casona familiar situada junto al convento dominico de la localidad, siendo hijo de don José Quintero Padrón, natural de Valverde de El Hierro, y de doña Antonia Josefa de Acosta y Yanes, que lo era de La Lagu­na, aunque oriunda también de El Hierro por su padre. Ese mismo día recibió las aguas bautismales en la iglesia parro­quial de San Pedro Apóstol, de manos del beneficiado propio don Cristóbal Alonso Núñez; se le puso por nombre “Isidro José” y actuó como padrino don Salvador Rodríguez Adrián…

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Artículo-ISIDRO QUINTERO Y ACOSTA

El primer intento de segregación de la comarca de Agache del término municipal de Güímar (1858)

Escobonal-1930     El municipio de Güímar, constituido a raíz de la Conquista como alcaldía pedánea comarcal dependiente de La Laguna y con capital inicial en Candelaria, ha vivido durante su larga historia numerosos procesos de segregación en su amplia jurisdicción. La población, al principio concentrada casi exclusivamente en los pueblos de Güímar y Candelaria, se fue dispersando, formándose numerosos núcleos entre el Barranco Hondo y el Barranco de Icor.

     Pasado el tiempo, estas nuevas entidades adquirieron conciencia de pueblos, con sus características peculiares, y comenzaron a plantearse su independencia y la creación de nuevos distritos municipales. Así, tras pasar la capitalidad a Güímar en 1630, en 1723 se segregaron de dicho término el pago de Fasnia y los limítrofes para unirse al de Arico, del que también se independizaron en 1795, constituyendo su propio Ayuntamiento. Luego, hacia 1770, los vecinos de Candelaria, unidos a los de Arafo, solicitaron y obtuvieron autorización para elegir a su propio alcalde, con lo que esta nueva jurisdicción quedaba segregada de Güímar, que desde entonces mantiene sus actuales límites. Sólo una zona más o menos alejada de la cabecera municipal ha permanecido unida a éste, a pesar de haber intentado en varias ocasiones su segregación para constituirse en un término independiente, nos referimos a la comarca de Agache, de la que nos vamos a ocupar a continuación.

     A comienzos del año 1858, la situación en la que se encontraban dichos pagos era realmente lamentable y el sentimiento de abandono o marginación estaba cada vez más arraigado entre su vecindario. Por este motivo, tras diversas reuniones, llegaron a la conclusión de que la única posibilidad de mejorar sus condiciones de vida pasaba por la segregación del término municipal de Güímar y la creación de un Ayuntamiento independiente. Para lograr su objetivo elaboraron un extenso informe, en el que exponían sus sólidos argumentos, el cual fue enviado a mediados de ese mismo año 1858 al gobernador civil…

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El Distrito parroquial, la Vicaría foránea y el Arciprestazgo del Sur de Tenerife (1835-1928)

Arciprestazgo Sur     Para mejorar la atención espiritual de los pueblos, el Obispado de Canarias convino en que, además de los párrocos encargados del Cura animarum en sus respectivas jurisdicciones, hubiese también comisionados eclesiásticos permanentes, autorizados hasta cierto punto por el diocesano, para que a su nombre desempeñasen en determinados pueblos las facultades que les eran delegadas, sirviendo al mismo tiempo de oportuno conducto para la más pronta circulación de las órdenes que se comunicaban por éste. Estas comisiones especiales fueron denominadas “Vicarías foráneas”, la primera de las cuales se estableció en La Laguna y la segunda en La Orotava, creándose posteriormente otras en las principales localidades del Norte de la isla. Los pueblos de Candelaria, Arafo y Güímar dependían de la Vicaría de La Laguna, mientras que los restantes del Sur, desde Fasnia hasta Arona y Vilaflor, estaban sujetos a la de La Orotava, situación que se mantuvo hasta bien avanzado el siglo XIX. Los inconvenientes de esta adscripción se sufrían sobre todo en los pueblos del Sur, a los que llegaban muy tarde las órdenes circulares de la autoridad eclesiástica, una de las cuales tardó un año en llegar a Vilaflor desde La Orotava, atravesando la cumbre.

     Tras meditar sobre los problemas que acarreaba tan demorada comunicación, el obispo Folgueras determinó el 25 de febrero de 1835 que Güímar, perteneciente hasta entonces al distrito de La Laguna, fuese nuevo conducto para dirigir en adelante las circulares hasta Vilaflor; en función de su encargo, el beneficiado de Güímar servía de enlace entre el obispo y los párrocos del Sur. Una vez justificada plenamente la mayor comodidad de la nueva línea parroquial desde Güímar, el 14 de junio de 1841 el obispo de Tenerife don Luis Folgueras y Sion proveyó en la ciudad de La Laguna el importante decreto de creación de la Vicaría foránea del Sur de Tenerife, con capital en Güímar; y en la misma fecha, el prelado comunicó al Dr. don Agustín Díaz Núñez, beneficiado propio de Güímar, su nombramiento como vicario eclesiástico foráneo de la Banda del Sur. En 1852 la Vicaría se transformó en Arciprestazgo, confirmándose a don Agustín como primer arcipreste y manteniendo la capital en Güímar hasta 1910, en que pasó a Granadilla de Abona…

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Güímar: Don Octavio Hernández García (1921-1995), cura ecónomo en El Escobonal, San Miguel de Abona, La Guancha y Garachico, coadjutor y capellán de monjas

Octavio Hernández García     Natural de La Orotava, se ordenó sacerdote con la promoción más numerosa que ha tenido el Seminario Diocesano, la de 1952. Su primer destino fue el de cura ecónomo de El Escobonal (Güímar), donde llevó a cabo una brillante labor durante casi siete años y medio, época en la que también estuvo encargado durante cortos períodos de la parroquia de San Pedro de Güímar. Luego ejerció como cura ecónomo de San Miguel de Abona, coadjutor de San José en Santa Cruz de Tenerife, ecónomo en La Guancha (durante 15 años), encargado de Santo Domingo (La Guancha) y San José (San Juan de la Rambla), cura ecónomo de San Juan Bautista del Reparo y encargado de Genovés, ambas en el municipio de Garachico, así como capellán del Convento de clausura de las Religiosas Concepcionistas Franciscanas y la de la Comunidad y Hospital de las Hijas de la Caridad de la misma villa.

     Nuestro biografiado nació en La Orotava en 1920, siendo hijo de don Lorenzo Hernández y de doña Domitila García. Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de dicha villa. En 1941, a los 20 años de edad, aprobó el ingresó en el Seminario Conciliar de La Laguna, donde permaneció durante 11 años, hasta 1952, cursando los estudios eclesiásticos como alumno interno…

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Güímar: Don Trino Torres Hernández (1869-1959), orador, capellán, coadjutor y párroco de Fasnia, La Guancha, Fuencaliente, Taganana, Vilaflor, El Sauzal y La Esperanza

Trino Torres Hernández     El municipio de Güímar se ha caracterizado siempre por el elevado número de hijos que han dedicado su vida a la iglesia. Uno de ellos fue don Trino Torres Hernández, quien tras su ordenación sacerdotal desarrolló una intensa y larga labor ministerial en muchas localidades de la Diócesis. Destacó como orador sagrado y desempeñó sucesivamente los destinos de capellán del Hospital provincial “Nuestra Señora de los Desamparados”; coadjutor en las parroquias de Guía de Isora e Icod de los Vinos; ecónomo y mayordomo de la fábrica parroquial de Fasnia, durante más de siete años; cura interino de La Guancha; ecónomo de Fuencaliente; regente de Taganana; coadjutor de Güímar y La Orotava; ecónomo de Vilaflor y La Guancha, esta última durante once años, donde también fue miembro de la Junta local de Primera Enseñanza; regente y ecónomo de El Sauzal, durante un par de décadas, donde también fue somatenista, vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral y de la Junta Local Antituberculosa; y ecónomo de La Esperanza. Tras su jubilación, debido a su avanzada edad, se estableció en La Laguna, donde murió con casi 90 años de edad, siendo el decano de los sacerdotes diocesanos de su época.

     Este recordado güimarero nació en el barrio de Los Majuelos el 2 de julio de 1869, a las tres de la madrugada, siendo hijo de don Felipe Antonio Expósito Díaz, natural de La Laguna y doña Ceferina Hernández Rodríguez que lo era de Güímar. El mismo día de su nacimiento recibió el bautismo en la iglesia de San Pedro Apóstol, de manos del beneficiado ecónomo don Juan Elías Hernández; se le puso por nombre “Trino Antonio María” y actuó como padrino don Trino García Gutiérrez. Muchos años más tarde, hacia 1922, su familia paterna sustituyó el apellido “Expósito” por “Torres”, que ya usarían todos sus miembros…

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Artículo-TRINO TORRES HERNÁNDEZ

Güímar-Arafo: Doña Amalia María Hernández Álvarez (1923-2001), “Crucita”, cantante aficionada, Bachiller y Maestra nacional en La Palma, El Hierro y Tenerife, destacando casi 30 años en Arafo

Hija de maestros, nuestra biografiada siguió la tradición familiar y, tras obtener el correspondiente título, ejerció como maestra interina en Malpaís de Candelaria y en la Cruz de Tea (Granadilla de Abona), Merese (Frontera) y Santo Domingo (Garafía). Una vez superada la correspondiente oposición, fue nombrada propietaria provisional de la Escuela Volante y, tras un paso fugaz por la Sección Graduada de Güímar, fue destinada a Las Cuevecitas de Candelaria. Luego, ya como propietaria definitiva, estuvo destinada en El Hierro, primero en San Andrés y luego en El Mocanal, para pasar finalmente al Colegio “Andrés Orozco” de Arafo, donde alcanzó la jubilación, tras 36 años de intensa labor docente, casi 30 de ellos en esa última localidad, de la que era oriunda; en ese tiempo obtuvo varios votos de gracia. Además, en la preadolescencia actuó como cantante aficionada en Candelaria. Después de jubilada vivió en El Puertito de Güímar, en su municipio natal.

Nuestra biografiada nació en la plaza del Ayuntamiento de Güímar (conocida por entonces como “plaza del General Eulate”) el 3 de marzo de 1923, a las doce del mediodía, siendo hija de los maestros don José Hernández Melque, natural de Arafo, y doña Basilia Álvarez Hernández, que lo era de Arona. El 30 de abril inmediato fue bautizada en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol por don Juan Jesús Amaro Díaz, Dr. en Sagrada Teología y cura ecónomo de la misma; se le puso por nombre “Amalia María del Pilar” y actuaron como padrinos don Abelardo García Rodríguez y doña Herminia Fumero Pérez, siendo testigos don Rafael Jordi y don José Jordi Rincón. Fue conocida cariñosamente como “Crucita”…

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