Güímar-Arafo: Fray Ignacio Pérez (1755-1837), sacerdote y predicador general dominico, notario y misionero en el Convento de Güímar, teniente de párroco y cura servidor de Arafo y sochantre de Santa Cruz

Fray Ignacio Pérez     Este artículo está dedicado a un sacerdote dominico, morador durante muchos años en el convento de Santo Domingo Soriano de Güímar, en el que desempeñó los cargos de notario, misionero del Santísimo Rosario y del Santísimo nombre de Jesús. Tras su ordenación sacerdotal colaboró con la parroquia de San Pedro y actuó como capellán en las ermitas de Arafo y Arafo, en los años previos a su elevación a parroquias. Fue predicador general de su Orden y, como tal, recorrió varios conventos de Tenerife y Lanzarote; ocupó asimismo la plaza de cantor y organista del convento de San Benito de La Orotava. Tras la primera desamortización se secularizó y se avecindó en Arafo, donde actuó primero como teniente de párroco y luego como cura servidor de la parroquia de San Juan Degollado, durante cuatro años. Posteriormente fue sochantre de la parroquia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife, durante un año, y estuvo durante unos días encargado de la parroquia de Santa Ana de Candelaria. Pasó los últimos años de su vida en Arafo, colaborando con la parroquia hasta su muerte.

     Nació en la Villa de La Orotava hacia 1755, siendo hijo de don Matías Pérez y doña María de Lugo. Desgraciadamente no hemos podido descubrir su partida de bautismo en ninguna de las parroquias del Valle, a pesar de haberla buscado reiteradamente…

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Artículo-FRAY IGNACIO PÉREZ

El primer equipo de lucha canaria de El Escobonal (Güímar), formado durante la II República [1931-1936]

Escobonal-primer equipo lucha     La consolidada tradición luchística del pueblo de El Escobonal, como la de todo el municipio de Güímar, se remonta por lo menos a los comienzos del siglo XIX, en el que los jóvenes aficionados se agrupaban a veces en bandos improvisados que enfrentaban unos pueblos con otros o a dos barrios del mismo municipio, sobre todo con motivo de las fiestas patronales. De esa centuria sólo se recuerdan los nombres de algunos luchadores destacados, autores de célebres agarradas o de increíbles anécdotas: Isidro “El Moro”, de El Salto; Dionisio Rodríguez, de Los Candales; Pedro Pérez González “El de los Cangos” e Isidoro Frías Delgado, ambos de La Corujera. Estos dos últimos ganaron varios encuentros al frente de la selección del Sur de Tenerife en las fiestas de El Socorro de Güímar, así como en las de Candelaria y La Laguna. También por entonces, algunas escobonaleras dieron más de una sorpresa en este deporte, como cha Inocencia Frías y María Perdomo “La Grande”. Luego, a comienzos del siglo XX, podemos recordar a algunos vecinos de El Escobonal que destacaron en la lucha, entre ellos: Isidoro Frías Tejera, quien continuaba la tradición de su padre del mismo nombre, Antonio Frías Tejera, José Díaz y Carlos Campos, entre otros.

     En los años veinte del siglo pasado se revitalizó la afición por este deporte autóctono, surgiendo numerosos luchadores juveniles, que terminaron consolidando un bando que se llegó a enfrentar a los de pueblos vecinos y del que fueron saliendo sólidos valores, como Gonzalo García, Juan Esteban Pérez, Benildo Frías, Isidoro Frías, etc. Luego, a propuesta de Manuel “Sánchez”, en 1931, el puntal palmero Juan “Primera” formó el primer equipo o “partido” de El Escobonal, que durante cinco años, hasta el comienzo de la Guerra Civil, se enfrentó con frecuencia a los de otros pueblos de la comarca e incluso del Norte de la isla. En él destacaron, entre otros: Juanillo Díaz “Pollo del Escobonal”, Eufemio García, Vicente Pérez “La Mediana”, Agustín Delgado “El Trabuco” y Cristóbal Duque, a los que se irían incorporando los nuevos valores de la cantera local. Pero debido a la escasa difusión de los encuentros que había en ese entonces, por la falta de medios de comunicación, sus nombres sólo fueron conocidos en los pueblos próximos; .por ello, poco o nada nos dicen a los que no tuvimos la oportunidad de vivir aquellas gloriosas épocas de la Lucha Canaria, si bien por sus méritos de vivir en la actualidad estos luchadores hubiesen tenido, sin duda, muchísima más fama de la que en su época adquirieron…

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Proceso de segregación definitiva de los feligreses de Fasnia y pagos inmediatos de la parroquia de Güímar y anexión a la de Arico (1720-1723)

Fasnia-plano-1723     Tras la creación de la parroquia de San Juan Bautista de Arico en 1639, segregada de la de San Pedro Apóstol de Vilaflor, se pretendió que los vecinos de Fasnia y pagos limítrofes pasasen a depender de la nueva jurisdicción parroquial, pues su jurisdicción “pareze ser desde el barranco que llaman del Rio asta el barranco llamado de Herque”. Pero el intento no prosperó en su integridad, debido por un lado a la oposición del beneficiado de Güímar, a cuya jurisdicción habían pertenecido hasta entonces, y por otro a la de los propios vecinos, que consideraban gravoso el tener que cumplir con sus obligaciones a una mayor distancia, en una parroquia de menor categoría y peor atendida. No obstante, esta circunstancia motivó un largo litigio entre el beneficiado de San Pedro y el párroco de San Juan Bautista, que duró casi un siglo (exactamente 84 años). En ese tiempo, la mayoría de los feligreses de la actual jurisdicción de Fasnia continuaron cumpliendo con sus obligaciones cristianas en Güímar, aunque un pequeño porcentaje lo comenzó a hacer en la parroquia de Arico.

     No obstante, desde mediados del siglo XVII los vecinos ya contaban con una ermita dedicada a San Joaquín, levantada en la jurisdicción del barrio de La Zarza, que ya estaba abierta al culto en 1665. Dependía de la parroquia de San Juan Bautista de Arico, pero era atendida por diversos capellanes adscritos a la parroquia de San Pedro de Güímar.

     El citado contencioso entre las parroquias de Güímar y Arico, por la jurisdicción de los feligreses de Fasnia y pagos limítrofes, se reactivó en 1720 y se vino a resolver tres años más tarde a favor de la segunda, en un intenso pleito al que dedicamos el presente trabajo. Con motivo de éste se confeccionó el primer plano del actual término de Fasnia, que es uno de los documentos cartográficos más antiguos del Sur de Tenerife. De este modo, tras haber formado parte durante dos siglos y cuarto del término de Güímar, los pagos de Fasnia, La Zarza, Sabina Alta, Sombrera y Valencia se segregaron definitivamente de éste para unirse al de Arico, en la antigua comarca de Chasna. A partir de ese momento comenzó la conocida rivalidad entre escobonaleros y fasnieros (ambos hasta entonces agacheros), que comenzaron a recalcar los topónimos que los diferenciaban: “chasneros” frente a “chimajeros”…

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Artículo-SEGREGACIÓN DE FASNIA DE GÜÍMAR Y ANEXIÓN A ARICO

Güímar: Doña Lucía Galván Cabrera “Cayita” (1932-1966), misionera hija de la Santa Casa de Nazaret, maestra y superiora con una brillante labor en Venezuela, truncada con su prematura muerte

Lucía Galván Cabrera     Como homenaje a la gran labor desplegada por las religiosas nazarenas en América, queremos recordar a una joven que decidió entregar su vida a Dios y a los humanos, la madre Lucía Galván Cabrera, quien durante una década, como religiosa, maestra y superiora de un colegio, se volcó en la solución de los problemas sociales y educativos del pueblo venezolano, hasta que un desgraciado accidente interrumpió prematuramente su gran labor. En ese gran país hermano, su tierra adoptiva, reposa para siempre.

     Nuestra biografiada nació en Güímar el 9 de diciembre de 1932, a las cinco de la madrugada, siendo hija de don Manuel Galván Santana y doña Dolores Cabrera de la Rosa, vecinos de Los Majuelos. El 8 de enero de 1933 recibió el bautismo en la iglesia de San Pedro Apóstol, de manos de don Domingo Pérez Cáceres, por entonces cura propio de Güímar y arcipreste del partido; se le puso por nombre “Leocadia de la Concepción” y actuó como madrina doña María Pérez…

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Artículo-LUCÍA GALVÁN CABRERA

Güímar en el Cabildo insular de Tenerife: 102 años de representación

Güimareros-Cabildo     Han pasado muchos años desde que en 1913 se constituyeron los Cabildos insulares, en su etapa moderna. En todo este tiempo se ha procurado que la representación de las distintas zonas de la isla fuese lo más equilibrada posible, simultaneándose consejeros del núcleo capitalino, del norte y del sur, e incluso alternándose en la presidencia y vicepresidencia según su procedencia.

     Güímar, como cabecera de la amplia comarca del sureste de la isla, ha estado relativamente bien representada en la Corporación insular. Valga decir, que en estos 102 años han habido 16 consejeros titulares nacidos o avecindados desde niños en este municipio, casi todos naturales de él: don Ignacio González García (1913-1916 y 1922-1924), don Aníbal Hernández Mora (1920-1924), don Waldo Gutiérrez Marrero (1926-1928), don José Fumero y Pérez (suplente 1926-1928 y titular 1929-1930), don Alcibíades Hernández Mora (1936), don Manuel González Hernández (1944-1945 y 1955-1967), don César Julio Hernández Cruz (1949-1952), don Tomás Cruz García (suplente en 1925 y titular 1952-1971), don Juan Álvarez Delgado (1952-1958), don José Mesa Pérez (1958-1961), don Óscar Pérez Rosa (1961-1964), don Pedro Guerra Cabrera (1964-1971), don Pedro Modesto Campos Rodríguez (1964-1979), don Rafael Yanes Mesa (1995-1999 y 2003-2007), doña Vicenta Díaz Sáez (2003-2011) y don Félix Fariña Rodríguez (2015-continúa).

     De todos ellos, ostenta el récord de permanencia en la corporación insular don Tomás Cruz, con 19 años, seguido de don Pedro Modesto Campos, con 15, y don Manuel González, con 14; mientras que por el contrario, don Alcibíades Hernández sólo estuvo dos meses en el cargo. Dos han ocupado la vicepresidencia (don Waldo Gutiérrez y don Tomás Cruz); dos fueron hermanos (don Aníbal y don Alcibíades Hernández) y otros dos padre e hijo (don Ignacio y don Manuel González); cuatro fueron, al mismo tiempo que consejeros, alcaldes de Güímar (don José Mesa, don Óscar Pérez, don Pedro Guerra y doña Vicenta Díaz); otros cuatro desempeñaron también, aunque en distintos períodos, la alcaldía del pueblo natal (don Ignacio González, don Tomás Cruz, don Pedro Modesto Campos y don Rafael Yanes); y dos ocuparon otros cargos municipales (don Aníbal Hernández y don César Julio Hernández). El consejero más antiguo fue don Ignacio González, fundador de la institución (desde 1913), y el más reciente don Félix Fariña (que continúa). El período de mejor representación para este municipio fue el comprendido entre 1949 y 1979, en que siempre se mantuvo algún consejero de Güímar; alcanzándose el máximo esplendor entre 1964 y 1967 en que coexistieron cuatro güimareros (don Manuel González, don Tomás Cruz, don Pedro Guerra y don Pedro Modesto Campos). Por el contrario, el período de peor representación ha coincidido con la presente etapa democrática, pues desde 1979 hasta 1995 ningún güimarero llegó al Cabildo, lo que no deja de ser sorprendente; también la etapa comprendida entre 1930 y 1944 estuvo escasamente representada, pues sólo durante dos meses, en 1936, estuvo presente en la Corporación insular un güimarero, don Alcibíades Hernández…

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Artículo-GÜIMAREROS EN EL CABILDO

Güímar: Don Aníbal Hernández Díaz (1908-1972), directivo fundador de la Sociedad Cultural “El Porvenir”, de la Agrupación Socialista Obrera y del “Casino Escobonal”, corresponsal de La Prensa, primer presidente del “C.L. Benchomo” y árbitro de lucha canaria

Aníbal Hernández Díaz     Este artículo está dedicado a un escobonalero inquieto y polifacético, quien después de emigrar a Cuba en dos ocasiones se estableció en su pueblo natal, en el que dio rienda suelta a sus inquietudes culturales, sociales y políticas. Por ello, fue socio fundador, tesorero, vicesecretario y secretario de la Sociedad Cultural “El Porvenir” de El Escobonal; figuró entre los fundadores de la Agrupación Socialista Obrera del Escobonal, de la que fue secretario de la mesa de discusión; y actuó como corresponsal de La Prensa en dicho pueblo. Tras el paréntesis de la Guerra Civil continuó dando rienda suelta a su compromiso social, pues fue secretario fundador del “Casino Escobonal”, así como primer presidente del equipo de lucha de dicho pueblo; también se colegió y actuó como árbitro de lucha canaria. Desde el punto de vista profesional, trabajó como agricultor, estando luego encargado de un empaquetado y de un almacén de papas, y posteriormente ejerció como corredor de fincas; estuvo empleado en Gran Canaria y en Santa Cruz de Tenerife, donde murió.

     Nació en El Escobonal (Güímar) el 29 de marzo de 1908, a las diez de la noche, siendo hijo de don Juan Hernández Díaz, natural de Fasnia y oriundo por su padre de la Villa de La Orotava, y de doña Rosa Díaz Yanes, que lo era del citado pago. El 25 de abril inmediato fue bautizado en la iglesia de San Joaquín de Fasnia por el cura regente don José Batista y Cabrera, quien también era capellán de la ermita de San José de El Escobonal; se le puso por nombre “Aníbal Juan” y actuaron como padrinos don Telesforo Hernández Rodríguez, soltero, y su hermana doña María de la Candelaria Hernández Rodríguez, casada, naturales y vecinos del caserío de Aguerche (El Escobonal)…

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Artículo-ANÍBAL HERNÁNDEZ DÍAZ

Güímar: Don Antonio Rafael Batista Cruz (1926-1956), alférez de complemento de Infantería, farmacéutico, analista, profesor de Matemáticas y concejal del Ayuntamiento de Güímar

Antonio Rafael Batista Cruz     Tras superar el primer año de Ingeniería Agrónoma en Madrid, en la misma capital cursó brillantemente la carrera de Farmacia y obtuvo el título de inspector farmacéutico. Simultáneamente prestó su servicio militar en la Milicia Universitaria (I.P.S.), en la que alcanzó el empleo de alférez de complemento de Infantería. Un año después de acabar su carrera abrió en Güímar la Farmacia Batista, en la que también hacía análisis y ejercía como inspector farmacéutico municipal, a la vez que atendía las cuantiosas propiedades agrícolas de la familia. Fue, además, profesor sustituto de Matemáticas en los Colegios “Santo Domingo” y “San Pedro” de Güímar,  así como concejal del Ayuntamiento de la entonces villa, en la que falleció cuando contaba tan solo 30 años de edad.

     Nació en Güímar el 27 de marzo de 1926, siendo hijo de don Andrés Batista y Batista y doña María Cruz García, naturales de Arafo. El 26 de abril inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el cura ecónomo don Rafael Cabrera y González, Lcdo. en Sagrada Teología; se le puso por nombre “Antonio Rafael” y actuó como madrina su abuela materna, doña Rafaela García Rodríguez…

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Artículo-ANTONIO RAFAEL BATISTA CRUZ

Güímar: Don Juan Moriarty y Delgado (1800-1881), brigadier (general de brigada) de Caballería, jefe de la escolta del Regente Espartero y diputado a Cortes por Canarias

     Hasta el presente, que sepamos, sólo han sido tres los tinerfeños, nacidos en el Sur de la isla, que han alcanzado el empleo de general de brigada o brigadier de los Ejércitos Nacionales. El más antiguo de ellos es el personaje al que dedicamos este artículo, cuya existencia fue dada a conocer por el destacado investigador don José Hernández Morán, en un artículo publicado en “El Día” el 17 de septiembre de 1970. Don Juan Moriarty y Delgado-Trinidad procedía de una ilustre familia de gran tradición militar y política, pero en ambas facetas llegó a superarlos a todos. Fue teniente de Milicias del Regimiento de Güímar, sub-brigadier de la Guardia de Corps, comandante centurión de Lanceros de la Guardia Real, coronel jefe de la escolta del Regente del Reino (general Espartero, Duque de la Victoria), jefe del Regimiento de Almansa y brigadier de Caballería del Estado Mayor del Ejército. Acompañó a Espartero en la guerra carlista de Navarra, en las batallas de Aragón y en las sublevaciones de Barcelona; participó en dos alzamientos militares, teniendo que exiliarse a Gibraltar a causa del primero, mientras que el segundo supuso la vuelta de Espartero como presidente del Consejo. Por los méritos contraídos en las distintas acciones de guerra fue condecorado con la Cruz de primera clase de la Real y Militar orden de San Fernando, la Gran Cruz de la Real y distinguida Orden Militar de San Hermenegildo y la Cruz de Comendador de Isabel la Católica. Además, fue elegido diputado a Cortes por Canarias, cargo que ostentó durante tres años. Sin duda, ha sido uno de los hijos más ilustres de Güímar de todos los tiempos.

     Nació en Güímar el día 14 de julio de 1800, en la conocida y desaparecida casi en su totalidad “casa del torreón”, frente a la capilla y plaza de San Pedro Arriba; siendo hijo de don Juan Moriarty Díaz, natural de Santa Cruz de La Palma, y de doña Catalina Delgado-Trinidad y Hernández de Arrosa, que lo era del mencionado lugar de Güímar, donde habían contraído matrimonio el 25 de junio de 1797. Al día siguiente recibió el bautismo en la iglesia parroquial matriz del Apóstol San Pedro, de manos de don Andrés O’Ryan, capellán del Regimiento irlandés de Ultonia, con licencia del beneficiado servidor don Florentín Núñez y Torres; se le puso por nombre “Juan Nepomuceno del Santísimo Sacramento Buenaventura María del Carmen” y actuó como padrino su tío materno don Luis Delgado Hernández…

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Granadilla de Abona – Vilaflor de Chasna: Don Francisco Cruz Alayón y Salcedo (1746-1801), párroco de Granadilla, beneficiado de Güímar y de Vilaflor

Francisco Cruz Alayón-iglesias     Natural de La Orotava, el sacerdote al que dedicamos este artículo fue un hombre de recia personalidad y notable prestigio, que desarrolló casi toda su labor pastoral en el Sur de Tenerife, en tres importantes parroquias. Primero fue cura párroco de Granadilla de Abona durante 17 años; luego beneficiado de Güímar y Candelaria otros cuatro años, período en el que se segregaron las parroquias de Santa Ana de Candelaria y San Juan Degollado de Arafo, pese a su oposición; y, finalmente, beneficiado de Vilaflor de Chasna durante los últimos siete años de su vida, en los que también le tocó sufrir la segregación de las parroquias del Arcángel San Miguel de San Miguel de Abona y San Antonio Abad de Arona, a lo que también se opuso férreamente. Mientras regentaba la parroquia de Vilaflor opositó, sin éxito, al curato del Sagrario de la Santa Iglesia Catedral de Las Palmas de Gran Canaria.

     Nuestro biografiado nació en el pago de la Montañeta (La Orotava) el 11 de enero de 1746, siendo hijo de don Antonio de la Cruz Valladares y doña María (Rodríguez) de Alayón Salcedo, naturales y vecinos de dicha villa. Seis días después fue bautizado en la iglesia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción por el Lcdo. don Antonio Francisco Clemot, beneficiado servidor de la misma; se le puso por nombre “Francisco José Antonio” y actuó como padrino don José Hernández Escobal, vecino de dicha villa…

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Artículo-FRANCISCO CRUZ ALAYÓN

“Los 5 del Sur” o “Ritmo del Sur” (1959-1970), última orquesta de El Escobonal (Güímar)

Ritmo del Sur-2     Este artículo está dedicado a la última orquesta de baile que existió en El Escobonal, la cual durante su existencia llegó a tener tres nombres sucesivos: “Ritmos del Sur”, “Los 5 del Sur” y “Ritmo del Sur”. Fue fundada en 1959, promovida y dirigida inicialmente por Ambrosio Domínguez “El Panadero”, quien además tocaba la trompeta y en su panadería tenían lugar los ensayos; en sus inicios también formaron de ella tres músicos locales: Octavio Rodríguez (violín y saxofón), Luis de la Rosa (saxofón) y Teodoro Leandro “Efraín” (guitarra).

     Tras la marcha de Ambrosio hacia 1961, la dirección de la orquesta fue asumida por Octavio “El Carpintero”, quien aparte de tocar el bajo estaba encargado de la contratación y en su carpintería se llevarían a cabo los ensayos. Durante un poco tiempo (cuatro o cinco bailes) se integraron en el grupo tres músicos güimareros: Juan Pedro (trompeta), Jerónimo “Momo” (saxo) y Silvestre Expósito (saxo). Como vocalistas actuaron inicialmente varios de los músicos, sobre todo Luis, y luego fueron contratados Agustín (de Barranco Hondo) y Antonio Cordero (de San Isidro). En 1962 se incorporó un músico local, Fortunato Gómez “Nato” (acordeón), quien estuvo de baja al emigrar a Holanda (de 1966 a 1967); en 1965 debutó con su trompeta otro hijo del pueblo, Miguel Rodríguez (hijo de Octavio); y en 1969 cesó Efraín, el batería, que fue reemplazado por Carlos, un joven vecino de La Hidalga (Arafo). Este recordado conjunto musical se disolvió en 1970…

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